| 1960-02-18 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1960 en 18/02/1960
Basilea, 18 de Febrero de 1960
Sres.
Carmen y Rafael Dieste
Buenos Aires
Queridos Carmen y Rafael:
Ayer hemos pasado el día en Strasburgo, una bella ciudad con una catedral con fundamentos y capilla románica, que tiene sobre todo unos vitrales tan extraordinarios que a cualquier pintor que se hubiese acercado alguna vez a esta artesanía le cura por muchos años del defecto de vanidad. Creo que este es mi caso. Un detalle solo que tendrá 1 m x 1 m., entre tantos centenares de metros cuadrados de vidrios, que representa un caballero blanco en el infierno hecho con almas corporizadas quemándose, en color ocre entre llamas rojas, es, por sí, una maravilla de dibujo, composición y color. Pensamos volver uno de estos días pues en realidad hacen falta muchas horas y días para poder ver la riqueza de detalles de estos vitrales, de épocas distintas por lo que se aprecia en su conjunto.
El Museo, un palacio que habitó, según se señala en una puerta, durante cinco días Luis XV y que son cinco días del pasado por los franceses o los alsacianos aprovechan para la eternidad, me hacen pensar en un lugar de la parroquia de mi madre, en Arca, que se llamó Duas Casas y donde un mediodía comió Carlos V, sin que nadie señale en placa alguna este acontecimiento histórico; y en las placas que faltan por colocar en Santiago de Compostela, o en cualquier vieja ciudad peninsular. Mas en ese Museo, independiente de los carteles turísticos, están guardados dos magníficos Zurbarán de gran tamaño, una notable cabeza del Greco, La Dolorosa, y un retrato espléndido de Don Baldomeri Iriarte, académico y “protector de las tres artes” según reza en la dedicatoria, de Goya. Hay tambien algunos pequeños Rubens, bastantes flamencos y una pequeña colección de primitivos y renacentistas italianos, un cuadro notable de Simoni y un Boticelli, además de una colección de primitivos franceses y alemanes confundidos unos y otros de Alsacia. Pero el Goya se destaca en los carteles del museo con grandes letras mayúsculas y pienso que debieran destacar igualmente a Zurbarán, con sus blancos, amarillos y tierras que son un prodigio de belleza y de pintura y bastante distintos, en cuanto a su color, a los de Lisboa, quizás por el tema, pues las dos figuras de Strasburgo son dos santas que los carteles del museo no identifican, no sé en el catálogo.
En cuanto a Basilea y Zurich estamos encantados, nos gustan las ciudades y los museos y más desde que descubrimos que en carnaval, aquí en Suiza alemana, se hacen filloas y orejas como en Galicia, aunque les llamen “fastuachtskriechli” a las primeras y “ohrli”, (exactamente orejas en el dialecto de aquí) a las segundas. Si fuese etnólogo solicitaría una beca para averiguar si proceden de la vieja población celta de esta parte de Suiza o de sus vecinos los suevos que invadieron Galicia y me iría a explorar la Selva Negra, donde, según dicen, aún se conservan las máscaras a caballo que improvisan versos como en nuestras montañas. Existe tambien una región que se llama Brandón, como el apellido gallego con la raiz Bra, que tanto gustaba a Valle Inclán, donde uno de los días de Carnaval se toma sangre de cerdo, que en Galicia, en muchas partes, se mezcla a las filloas. Desde luego no veré mi exposición por culpa del sentido organizador de los suízos, más aparente pero menos eficaz, pienso, que el de los latinos como ellos dicen, aunque comamos filloas y orejas por la misma época del año.
Hoy Basilea está cubierta de nieve y más bella aún que a diario. Es un día de los que Erasmo, Holbein y Paracelso, ilustres vecinos de esta ciudad, debieron haber gozado del calor de las grandes estufas de loza sabiamente decoradas. Holbein se distraería tratando de encontrar la línea que define la sonrisa de purgatorio de Erasmo, y Paracelso aprovecharía su tiempo haciendo algún ensayo físico en el fuego de la estufa.
Bueno, nada más por hoy, sino un gran abrazo de Maruja y mío para vosotros y todos los amigos y uno en particular a los dos de:
[Seoane]
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| 1961-05-12 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Whitelow. 1961 en 12/05/1961
Buenos Aires, 12 de mayo de 1961
Sr. Billy Whitelow
Río de Janeiro
Querido Billy:
Hubiese querido verte cuando estuviste en Buenos Aires, me hubiese gustado mucho hablar contigo. Hablarte de mi viaje a Europa y de toda el ansia de volver que siento. ¿Por qué le niega a uno el destino la posibilidad de vivir algunos años en esa maravillosa ciudad que se llama Venecia, que uno, sólo con pisarla, puede querer más que a cualquiera otra ciudad del mundo? Hubiese querido hablar contigo de Europa, de Venecia sobre todo y de Basilea donde estuve algunos meses y a la que se quiere también para siempre. En una y otra ciudad, bien distintas una de la otra, viví muchas vidas pasadas que en ellas se hicieron plenas o se consumieron. Vi las naves que salieron de Venecia para aplastar al turco en Lepanto, y al Ticiano, muy viejo, orgulloso de su arte, acercarse en góndola a un palacio de rosa y oro a pintar a una suave doncella dorada de carnes y cabellos. Viví los días de Paracelso y Holbein en la Basilea vieja. Paracelso salía taciturno del sótano repleto de retortas misteriosas en las que hervía el mercurio y la piedra filosofal, de una casa que tenía en la fachada la imagen esculpida de un peregrino a Santiago y, a los pies, una fecha del siglo XIII. Ayudé a policromar el gaitero de la fuente de Holbein y a los campesinos que danzan de la columna. Asistí a alguna conferencia de Erasmo, sin entenderlo demasiado, como me ocurre ahora, siglos después, con Jaspers, seguramente porque, tanto a éste como a aquel, les faltó decisión par sostener la teoría con la propia acción. Entiendo, en cambio, muy bien, la danza de la muerte medieval y el Ecce Homo de Nietzsche. Pero no quiero fantasear. Me hubiese gustado decirte que continúa gustándome mucha de la pintura de los museos y todo lo que está bien hecho y pensado.
No escribí nada nuevo. Tengo algunos proyectos. Una nueva obra de teatro, apuntes sobre Suiza que no sé qué hacer con ellos. Grabé mucho en madera. Tengo unos treinta grandes grabados que hice este verano y pinto murales. Buenos Aires está muy bien para quien estima su pasado y sueña su porvenir. No debemos contemplarla en presente como a ninguna ciudad que se modifica todos los días. Te envío el currículum de vuelta con unos ligeros añadidos que los intercaláis si queréis.
Espero leer tu Cuaderno de exilado, estoy seguro que ha de ser un gran libro, todos los poemas que conozco tuyos lo anuncian.
Un saludo de Maruja y un gran abrazo mío:
[Seoane]
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| 1963-03-31 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 31/03/1963
Ginebra, 31 de marzo de 1963
Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires
Querido Varela:
Hoy comienzo a escribir algunas cartas, pues hasta ahora no hice más que andar, gastar dinero en hoteles –el dinero más dormido– y comidas y en orientarme. En la primera quincena de abril, creo que se confirmará una exposición mía de grabados en Zurich y mañana lunes, en Basilea, se reúnen las autoridades de la Kunsthalle con alrededor de ochenta obras entre óleos y grabados. Hemos alquilado un departamento de un ambiente en Ginebra por dos o tres meses y a partir de mañana comienzo a pintar, pues no traje cuadros y sólo cuento con los veinte que dejé en Basilea en 1960 depositados en la Kunsthalle y los cuarenta y siete grabados que seleccioné en ésa para traer. Los grabados han impresionado por su técnica a los pintores y grabadores que conocí las respuestas sobre algunos de los resultados conseguidos. No vaya a ser el diablo que expongan ellos antes que yo y nos vengan luego esos recursos como novedades de París a Buenos Aires.
Pero pasemos a las noticias que pueden ser interesantes para tu audición radial. En la Galería Krugier de Ginebra se exponen actualmente ochenta óleos del pintor Alexej Jawlensky, que formó parte alrededor de 1921 con Kandinsky, Feininger y Paul Klee, del grupo los Cuatro azules en Alemania. Nacido cerca de Moscú en 1864, alternó en su juventud la carrera militar con la pintura. Alrededor de 1900, abandonó su profesión oficial por el arte, estableciéndose en Munich. Desde la Primera Guerra, debiendo abandonar esta ciudad, vivió alternativamente en Suiza, donde se refugió, y en Alemania al término de aquella. En la primera época muniquense de su pintura se notan influencias fauves y expresionistas, abundando en temas referidos a España, pero siempre destacando en ella su fuerte temperamento eslavo y el carácter popular de sus colores. Su época última se acentúa en él su profunda vocación mística y su obra, puede afirmarse, sólo consiste en cuanto a tema, en una serie considerable de variaciones sobre el rostro de Cristo. Adquiere su pintura una profundidad notable y para nosotros, Jawlensky, es no sólo uno de los grandes continuadores de la iconografía bizantina de su país, es uno de los pintores más hondos de este siglo. Falleció en Wiesbaden en 1941. En los últimos años atacado de parálisis debieron atarle los pinceles a las manos, como a Renoir, para que realizase esos rostros dolorosos y sintéticos que nos trae al recuerdo el tono de las maderas secas y de las cortezas de los árboles.
El crítico de arte del semanario francés L´Express, Pierre Schneider, afirma refiriéndose a una gran exposición de Raoul Duffy en París que: “Los prejuicios nos ciegan en nuestra ignorancia. Se exhiben los síntomas de la vanguardia y nosotros salivamos de éxtasis como los perros de Pavlov”. La frase es un acierto referido a parte de la crítica universal y a mucho público aficionado que supone que el arte es asunto de modas y modistas. Schneider se refiere en su artículo a la solidez del arte de Duffy y a como crece con el tiempo su prestigio de gran pintor. La viuda del artista, Madame Raoul Duffy, ha donado a los museos de Arte Moderno de París y los de Le Havre y Niza 75 óleos, 15 acuarelas y 90 dibujos, además de los tapices y cerámicas proyectados por el artista.
Jacques Prévet, el extraordinario poeta francés, está haciendo un libro en colaboración de Joan Miró, el también extraordinario pintor español. Uno de los poemas del libro es éste:
Mangez sur l´herbe
Dèpêchez-vous
Un jour ou l´autre
l´herbe
mangerá sur vous.
El Museo de Basilea, en Suiza, uno de los más importantes del mundo por la obra que contiene de arte moderno y contemporáneo, aparte de las numerosas obras primitivas y antiguas, entre las que se destaca la valiosa colección de óleos y dibujos de Holbein, exhibe estos días la donación que recibió de Raoul La Roche, uno de los magnates de la industria química universal, que consiste en 1 Juan Gris, 7 Leger, 11 Braque, 6 Le Corbusier, 20 Ozenfat y cuatro esculturas de Lipschitz. Su primera donación, en 1955, consistió en 9 Braque, 4 Picasso, 11 Juan Gris, 10 Leger y uno respectivamente de Ozenfat y Le Corbusier. En tres años los museos suizos de Basilea y Zurich y Berna se han enriquecido notablemente por las cuantiosas donaciones de sus comerciantes e industriales. Igual que en Buenos Aires, podemos afirmar irónicamente.
Bueno, es todo por hoy y dime si te interesan estas noticias. A partir de hoy te iré mandando regularmente las que considere novedad y poco probable que lleguen por agencia a ésa. Me voy a quedar quieto y trabajando en Ginebra por dos o tres meses, con alguna escapada a las otras ciudades suizas y a Grenoble en Francia. Escríbeme aunque sólo sean pocas líneas.
Un gran abrazo de Maruja y uno para Marika y para ti de:
[Seoane]
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| 1963-04-21 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Whitelow. 1963 en 21/04/1963
Ginebra, 21 de abril de 1963
Sr. Guillermo Whitelow
Buenos Aires
Querido Willy:
Hace más de un mes, casi dos, que salimos de Buenos Aires, sin plan alguno fijo y pensando más bien quedarnos algún tiempo en Suiza antes de ir a España. No sé por qué Suiza me atrae, tan distinta a mi temperamento, tan ordenada y quieta. Quizás porque sé que entre estos ciudadanos exactos, de muy antiguo calculadores de minutos y segundos, aficionados a las máquinas de precisión, ellos mismos máquinas de precisión, se consumieron muchas vidas apasionadas de desterrados ilustres, desde Paracelso a Nietzsche, o desde Erasmo y Holbein a Hesse y Jawlensky, que vivieron extraños, observados por los ojos fríos como agujas de relojes de las gentes de este país. Unos ojos azules sin pupilas que no miran y taladran como si fuésemos culpables de un delito que no recordamos, que buscamos en vano en nuestra memoria y no recordamos. O, quizás, solamente, de pisar con nuestras sucias suelas de extranjeros el suelo de su país. Un suelo que un suizo de estos días encuentra excesivamente sucio de excrementos de perros, detallando su número –48 de un puente a otro, 34 de una a otra calle– en una carta abierta dirigida a un diario de esta ciudad. En Zurich, pasamos por delante del Cabaret Voltaire, donde el dueño actual parece empeñarse en vano en mantener el fantasma de los Dadá, al lado de la casa donde vivió Lenin que, hace cincuenta o sesenta años, seguramente, miraba curioso a través de sus vidrieras a esos revolucionarios del arte. Volvimos a ver en Basilea, en el museo de la ciudad, los extraños objetos de la cirugía y de la alquimia medieval y, en las calles, el gaitero de Holbein y las viejas casas que ostentan orgullosas un nombre, incomprensible para nosotros, escrito en caracteres góticos sobre una fecha que puede ser 1398 o 1425 y que, desde entonces, fue renovada muchas veces y amparó muchas vidas y muchos muertos y las más extrañas historias que ya nadie sabrá jamás. En Ginebra, me gusta recordar a ese español muerto a fuego lento por decisión de Calvino increpándole en su agonía a éste por haber ahorrado leña para el fuego que le quemaba. Al español furioso, probablemente con el mismo gesto furioso con que le representaron los librepensadores de Francia en la estatua que le erigieron en París, y a Calvino sentado, tétrico, reflexivo, contemplando el espectáculo que él mismo había organizado, oliendo la carne quemada y mirando a las llamas subir al cielo hasta el mismo trono de Dios, con sus ojos casi ginebrinos, calculadores, fríos y sin pupilas.
Vemos todo esto y los museos, algunos magníficos, Basilea y Zurich, y las grandes exposiciones que la riqueza suiza trae a estas ciudades, pero empezamos a sentir nostalgia del desorden mediterráneo y del céltico, el del Atlántico de los Finisterres. Vivir en Suiza es como vivir en el purgatorio donde no se goza del cielo ni se sufre de las condenas de los hombres. Es el purgatorio de Europa.
Estamos sin apenas noticias de ésa, sólo algunas políticas a través de los diarios. Mándanos a decir algo y la dirección de Bonino en Estados Unidos. Aunque para ti sea un castigo, escríbenos unas letras. Saludos a todos los amigos, a Mujica Láinez, a Adriana y un abrazo de Maruja y mío para ti:
[Seoane]
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| 1963-09-05 |
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Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 05/09/1963
El Castro, 5 de septiembre de 1963
Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires
Querido Lorenzo:
Hoy inauguro una exposición de grabados en La Coruña, en la Asociación de Artistas, una institución antigua de esta ciudad. La hago con la ayuda de Díaz Pardo, luchando con muchas dificultades procedentes, ya puedes imaginarte de qué fuentes. Ya hablaremos con calma a mi regreso de todo esto. Estoy contento de hacerla. En Madrid, la exposición se presenta de manera bastante distinta. Ayer también empezaron a imprimir O meco, una serie de doce grabados con el relato de esta leyenda gallega. Te tendré al tanto de todo. Estamos encantados, te lo repito, con el paisaje y el pueblo. Encontré a muchos viejos compañeros y amigos, cansados y envejecidos, pero siempre cordiales.
Ahí van noticias:
En París, ha comenzado una extensa campaña con argumentos serios y breves sobre los formatos desmesurados en pintura. Uno de los últimos artículos publicados es el de Claude Roger-Marx en Le Figaro Litteraire titulado El gigantismo no hace la gran mentira. Se refiere a los cuadros presentados en general por pintores jóvenes en el Salón de mayo y en concursos y galerías de arte, con obras que parecen ser ampliaciones del tamaño natural y que no exige el tema, o el problema, planteado por el artista. Recuerda una anécdota de Degas con motivo de una tela inmensa del español Sert en la que pregunta: “Comment est-ce que ça se degónfle?” Se refiere también al grabado que comienza a sufrir de esta afán megalomaniaco de gigantismo, olvidando sus autores que uno de los problemas más importantes de los antiguos grabadores fue el de tratar de contener el infinito en un pequeño rectángulo gracias al solo poder de monocromía y de la impresión de cuya belleza especial se cuidaba el grabador. Los grabados de la muerte, de Holbein, una de las mayores obras de arte europeas de todos los tiempos tienen cada uno apenas cuarenta centímetros cuadrados del tamaño, así como algunos de los cuadros más importantes de la historia del arte, La parábola de los ciegos de Brueghel, o los más importantes de Vermeer que son de tamaño muy reducido.
En Música en Compostela, cursos de música y conciertos que se realizan en Santiago de Compostela entre agosto y septiembre y que se consideran actualmente como de los más importantes de Europa, acaba de obtener un valioso triunfo el compositor argentino José Ramos con una obra titulada Gato número 1. Ramos, en entrevistas de prensa, afirma su aspiración de realizar una música argentina donde se afirmen la diferencias nacionales de la Argentina. Un crítico músical de hace un gran elogio de la obra de este compositor cree encontrar en ella resonancias de la suite Iberia y asombrándose de la novedad nacionalista del propósito de Ramos cuando el cosmopolitismo parece dominar la música como las otras artes.
Circulan clandestinamente en Madrid dos cartas con destinatarios distintos. Una de ellas del catedrático de la Universidad central de Santiago Montero Díaz contestando a los exiliados cubanos que se metieron con su conferencia, pronunciada en esa Universidad, favorable al actual gobierno de Cuba y, otra, de José Bergamín, en la que responde a los ataques que desde el ABC le hizo el director de este diario Luca de Tena. Este mismo señor, que abusa como es notorio de su situación privilegiada, también atacó últimamente al notable escritor Antonio Espina a propósito de un artículo publicado o por éste en un diario mexicano sobre la hispanidad y Ramiro de Maeztu.
En Oporto, para una editorial gallega, está en su fase de impresión las cantigas de escarnio y maldecir de los poetas medievales de los cancioneros galaico-portugueses. Se publican por primera vez después de seis siglos en la Península y fuera de ella. Durante estos últimos años, sus editores vienen luchando, aparte de con dificultades técnicas, con la censura, pues en estos poemas las palabras soeces e injuriantes alternan en los temas con la libertad de descripción de costumbres.
Alfred Hitchcock, el famoso director cinematográfico, vendedor de suspensos, declaró últimamente que las mujeres le dan miedo, afirmando: “como mi mujer era rubia, he creído durante mucho tiempo que todas las mujeres eran rubias”. A una periodista italiana que le entrevistaba le preguntó: “¿Qué significa exactamente la palabra sexy que se oye por todas partes?” Como es puede notar, Hitchcock sabe hacerse el distraído en la vida real con afán de propaganda, lo mismo que que cuando actúa de personaje secundario en sus películas.
Esto es todo por hoy. Te tendré al tanto de mis cosas. Un abrazo a Marika, a todos los amigos comunes y a ti de Maruja y míos. Otro para ti fuerte de:
[Seoane]
Escríbeme. Te lo ruego. Dos minutos de carta.
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| 1970-01-20 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1970 en 20/01/1970
La Coruña, 20 de Enero de 1970
Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace un mes que salimos de Buenos Aires y después de haber estado en Londres, Barcelona, Madrid, nos instalamos en La Coruña donde me propongo trabajar, hacer algunas nuevas piezas de porcelana, pintar y probablemente ilustrar el Martín Fierro para una editorial madrileña. Probablemente, porque como en el caso de Shaw, –salvando las distancias–, con el Sr. Goldwin de la “Metro Goldwin Mayer”, el editor está interesado en el arte y yo, en este caso, en el del editor que solo edita obras sin derechos de autor, interesado en el dinero. Claro que no es del todo verdad pues me gustaría hacer esas ilustraciones, probarme haciéndolas, con un tema que sería para mí resúmen de diversas experiencias visuales y una especie de homenaje a un campo que no viví pero soñé de niño. Ya sé que otros las han hecho muy bien, desde Zavattaro y Belloc hasta Castagnino y Alonso, pero creo que es un intento que debo acometer.
En Londres volvimos a ver sus museos, hacía veinte años que había estado allí y todo está claro, muy cambiado. En 1949 aún se racionaba la comida y quedaban grandes espacios de casas derruídas por los bombardeos. El Museo Británico continuaba teniendo piezas valiosas enterradas en algunos sitios de modo que no habíamos podido ver la escultura asiria y algunas esculturas orientales. Ahora las vimos y nos maravillaron. Conocía piezas aisladas en uno y otro museo europeo, pero nada tan importante como lo que encierra el Museo Británico. En la Tate Gallery pudimos volver a ver algunas salas y adquisiciones nuevas, pues otras estaban destinadas a la pintura Isabelina, una pintura cortesana, muy bien realizada, en muchos casos, pero que a mí no me satisface, aún reconociendo su gracia, el valor de la línea, del ornamento y su carácter documental. Naturalmente que algún gran artista ofrece sobre uno un poderoso atractivo, Holbein, pero son los menos. Luego de los museos hemos vuelto a gozar de las calles de Londres, las calles del centro, ahora racialmente más mezcladas, negros, indúes y toda clase de “latinos”. La calle es el más bello espectáculo de cualquier ciudad y más en Londres, donde repentinamente un excéntrico cualquiera realiza para nosotros un acto inusitado sin quererlo o sin saberlo.
Ya iremos escribiendo con tiempo de Barcelona y Madrid, ahora solo quería darles señales de nuestra vida. En cuanto a Barcelona soy parcial, admiro a esta ciudad por sus gentes y por la ciudad misma más que a cualquier otra de la península excluyendo, claro es, a Santiago y a La Coruña. Ahora mismo contemplo desde la ventana unas olas inmensas que se chocan con las rocas y se deshacen en espuma convirtiendo en infantiles cualesquiera clase de esculturas hidráulicas.
Antes de venirnos recibimos una felicitación de Año Nuevo con un bello dibujo suyo que agradezco mucho y que por las gestiones últimas de Buenos Aires, pasaporte, pasajes, etc., y por mi natural vagancia, no acusé recibo, lo hago ahora más de un mes después.
Un abrazo de Maruja y mío para los amigos comunes, Alicia, Ghio, los González Lanuza y los Romero y otro más grande para ustedes tres, María Inés, Silvia y usted:
[Seoane]
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| 1970-02-11 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Payró a Seoane. 1970 en 11/02/1970
Buenos Aires, febrero 11 de 1970
Querido Seoane:
(Acuérdate del tú). Encontré tu carta en Alsina al regresar de una estada de quince días en Mar del Plata, que no me resultó demasiado buena porque de nuevo tuve una nana, como el año pasado. Gracias por tu recuerdo. Me parece muy rebién un programa Londres-Barcelona-Madrid-A Cruña, pero tú que amas el cine como yo (es decir, como un niño) te has perdido entre tanto Los intocables, Fräulein Doktor, El rally de Montecarlo, En el año del Señor y, sobre todo, Alfredo el Grande con sus furiosas batallas del siglo IX entre sajones y daneses. Has visto las colecciones del Museo Británico, pero no has visto la maravilla de reconstrucción del mundo bárbaro-cristiano primitivo que hicieron los ingleses con extraordinario tino. Y no te digo lo que son Los Intocables y lo que serían para ti que eres un come-yanquis de primera. Lo que te digo, por supuesto, es la manifestación larvada de la envidia que te tengo por estar en Europa.
Me gusta mucho tu idea de ilustrar el Martín Fierro: lo harás con sentido plástico mientras todos los demás (muy buenos, admirables, etc.) lo han hecho con sentido de ilustradores; además, tendrás que salir a la fuerza de tus figuras gallegas y eso me divierte mucho. Supongo y espero que, especialmente en Londres, habrás continuado tu serie de retratos furtivos en Carnaby Street.
Supe que no pudieron encontrarse con Nélida, que lo hubiera pasado mucho mejor con vosotros (¿está bien dicho?) que con sus amigotes parisinos. Acerca de los Isabelinos que viste, te diré que tengo muy especial debilidad por Holbein, dibujante y pintor. Lo relaciono con Ingres, otra de mis admiraciones profundas e inexplicables. Y te diré que tú también tienes una afinidad grande (en tus obras) con ese pintor decorativo en el mejor sentido de la palabra y mucho más abstracto de lo que generalmente se supone. En la National Gallery hay un retrato de cuerpo entero de Cristina de Suecia que es una maravilla de equilibrio entre la representación, el adorno y el planismo. Alguna vez habría que ponerse a estudiar (y expresar) todo lo no-figurativo, no-naturalista, no-verdad que hay en tipos como Holbein, Vermeer, Ingres, etc., que aparentan copiar el vero. Los griegos, escultores, también son así. Nadie lo ha visto hasta que llegó este maravilloso siglo XX con su antinaturalismo.
El verano me ha separado de los amigos: los Seoane en Europa, González Lanuza en Piriápolis, Romero en Pinamar, los Giangrande en Bariloche. De tres de ellos tengo noticias por cartas y postales; en cuanto a Romero, cultiva como siempre las distancias y la impenetrabilidad. Es un personaje de singular psicología, como todos los nacidos en La Plata. ¿Has observado como son los platenses? Forman una secta aparte, con engolamientos burgueses y murallas en torno. Parecen tan prefabricados como la ilustre capital misma de la provincia más rica del país. No por nada se llamó dardo su fundador: dio a su ciudad defensas de puercoespín. (¡Qué precioso tu armadillo de uno de tus cuadros de City Bell!!!)
He leído muchísimo, como de costumbre, en estos meses, recorriendo todos los estratos de la literatura, desde la novela policial hasta ciertas maravillas como, p. ejemplo, el último libro de Graham Greene, que se titula Viajes con mi tía y una preciosa novela-poética de Victoria Sackwille-West, Toda pasión concluida.
Abrazos para los dos: ya fastidié bastante.
Payró
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