Persoa: Francisco Franco

Persoa: Francisco Franco [4]

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1946-09-24
Carta de Rossi a Seoane. 1946
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Rossi a Seoane. 1946 en 24/09/1946


Venecia, 24-9-1946

Querido Seoane:

Carrá ha publicado recientemente “Su vida”, es un libro interesantísimo como puedes imaginar porque Carrá es un batallador no sólo con los pinceles, sino también con la pluma.
Ha tenido ofrecimiento por una traducción española, pero yo –y él está muy conforme– le sugerí de no publicarlo en la España de Franco, sino ofrecerlo a un editor de libros de arte y de grandes méritos, como Merli. Te llegará el libro en octubre porque Carrá lo enviará con el señor Cardazzo, director propietario de la galería El Cavallino de Venecia, que viajará al Brasil en avión y desde allí lo enviará por correo a la Argentina. Deberías, mientras tanto, proponer el libro a Merli y contestar todo lo más rápido posible, especificando las condiciones, que serán las de siempre. Contéstame a mí o directamente a Carlo Carrá, Via Sandro Sandri, 2-Milano.
He visto el número cero de Cabalgata. Hermosísimo y hallado el título. Me suena una de esas magistrales trovatas de Dieste. Bueno, el material y seria y equilibrada la compaginación. Muchas gracias por la nota dedicada a mí y para la reclamación indirecta que hace Delia Garcés a la Divina Proporción.
En mi carta anterior dirigida a ti y Varela confirmaba el encuentro de un colaborador ideal para Cabalgata, especifícame las condiciones para que el compromiso sea más formal.
Te escribo de Venecia en donde estoy copiando detalle del Tintoretto de la Escuela de San Rocco. Esto es el compensio a la difícil vida italiana; todos los italianos pensaban emigrar, todos somos ya una colonia anglo-norteamericanos y el tratado de Paz no se firma nunca. Mejor la muerte que una agonía tan larga.
¿Y tú qué haces? Imagino que pintas, es lo único que puedes hacer. Venecia es hecha para pintar, y en otoño es maravillosa. Thomas Mann la define bien cuando dice que es “la más inverosímil de las ciudades”.

Un saludo y un abrazo a ti y Varela.
Saludos a los tuyos y a los Dieste.
Saludos a Merli.

A ROSSI


1958-06-24
Carta de Scheimberg a Seoane. 1958
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Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1958 en 24/06/1958

París (Hôtel Quai Voltaire), 24 de junio [1]958

Amigo Seoane:

Me he tomado esta tarde unas pequeñas vacaciones para escribirle. Pensaba hacerlo en Santander, antes de abandonar España –para despacharle la carta desde Hendaya, por temor a que fuera abierta y que la mención de nombres de los amigos de España pudiera crearles a estos alguna molestia (lo sucedido a a Del Riego es para tenerlo en cuenta); pero las cosas se dieron en tal forma que no pude cumplir con mi deseo. Al llegar a París, el día 19, me enteré de la muerte de Maside y Vd. no se imagina todo lo que me ha conturbado esta noticia. Aunque sólo cambié con él algunas palabras, pues su estado de salud (como se lo dije a Vd. en una postal despachada desde Santiago) le impedía casi hablar y no había mejorado, cuando unos días después fui a despedirme de él, su muerte me impresionó como si se hubiera tratado de un viejo amigo mío. Y es que todos sus amigos, nada más que por serlo nosotros de Vd., nos recibieron, a Aida y a mí, como si hubiéramos sido amigos de toda la vida. Y yo se lo agradezco ahora. Si en toda España no me he sentido en ningún momento extraño, en Santiago nos hemos sentido, Aída y yo, como en n/ propia casa. Cuánta cordialidad y calor humanos hemos hallado en sus amigos! Era a nosotros, si, pero era principal y fundamentalmente a Vd. a quien agasajaban. Aquí –es decir, en Galicia–, se lo quiere a Vd. talvez como a ninguno. Y yo me alegro de que así sea... Cuando cruzamos el Miño, en la frontera que separa a Portugal de España, a Aída y a mí se nos apretó el corazón y casi lloramos de emoción. El Miño, para Aída y para mí, era muchas cosas juntas: era Rosalía de Castro (cuya tumba visitamos e Santiago, en compañía de Bouza Brey) y era Unamuno, en sus Andanzas y visiones de España y Portugal y eran Vds., Vd. y Maruja. Veníamos de Coimbra, donde durante tres días nos sentimos por un momento estudiantes –aunque un poco maduros– Aída y yo y participamos de los festejos de la Quema de las Cintas, tan particulares y tan llenas de encanto. El paisaje era el mismo (Portugal y Galicia forman casi una unidad –no sólo geográfica, sino idiomática) y, sin embargo, nos pareció distinto. Y lo es en verdad. El paisaje parece que se adulzara y el ser humano es más hondo. Sí, creo que se trata de eso en realidad. En el portugués, talvez, haya siempre algo de teatral, como en el andaluz –aunque en menor medida–; en el hombre gallego no hay nada de teatral. Daría la impresión que se mueve siempre como si estuviera entrecasa, con naturalidad, pero con una naturalidad llena de señorío... Pero, por Dios!, no es de eso de lo que yo quería hablarle, sino de la cordialidad de que nos rodearon sus amigos a Aída y a mí. Con Del Riego y su mujer, Evelina, pasamos dos días deliciosos en Vigo... Y sólo estaba en mi plan quedarnos allí algunas horas! Pero quién se separa así como así, de las personas tan agradables e inteligentes ambos, que rivalizan en agasajarlo a uno? Con Evelina caminamos la ciudad y con ambos, conocimos las comedurías típicas y hablamos de tantas cosas que nos eran comunes. Y luego, Santiago... Llegamos allá el 22 de mayo a eso de las 8 de la noche. Dejamos n/ equipaje en el hotel España y salimos a caminar, Aída y yo, debajo de los soportales, a meternos la ciudad en el alma. Es una ciudad viva, donde las piedras llenas de ancianidad no son un obstáculo. El encargado del hotel se empeñó en que esa misma noche me comunicara con Maside y me presentó para eso a un sobrino de éste, un estudiante que está cursando, creo que el último año de sus estudios de medicina y es aficionado a la pintura. Se llama Carlos. A él le entregué la carta suya para Maside –y por él me enteré de la gravedad del estado de su tío. El pobre no quiso dejar de cumplir con su pedido y comprometió al doctor Bouza Brey para que nos acompañara a todas partes. No creo que muchos hayan tenido un más entendido guía que nosotros. Con él caminamos de arriba abajo Santiago. Y a cada momento, nos repetía: “No dejen de decirle a Seoane que conocieron la calle del Preguntoiro y la iglesia de la Ánimas, y..., y....” así toda la ciudad. En el Instituto de Estudios Folclóricos nos presentó a a P. Jesús Carro. Qué viejecito simpático! Allí en el Instituto guardan todas las cosas que Vd. publica. Por primera vez, creo que no me habría costado ningún esfuerzo decirle padre a un cura, a pesar de mi natural resistencia a hacerlo (y de aquellas palabras del Evangelio que dicen más o menos: “No me llaméis padre; Padre hay uno sólo, y está en el cielo”). Sólo la Catedral la quisimos visitar sin Bouza Brey. Qué majestuosa fábrica romana [sic] la Catedral de Santiago! Y luego, su Pórtico de la Gloria... No menos de seis veces volvimos a verla, a distintas horas y tratando, yo, de no dejarme llevar por recuerdos o sugestiones literarias.... Tiene talvez razón Unamuno cuando dice que aquí no se puede, como con el gótico, hacer literatura. Ni aquí caben distracciones. Y, sin embargo, dos misas importantes que allí, en la Catedral, escuchamos –la que se celebra el 23 de mayo en recordación de la batalla de Clavijo, y una misa del Episcopado (creo que el 25), carecieron de unción mística...
Pero vuelvo a sus amigos. El día 24 estuvimos con el matrimonio García Sabell. Le dejé su carta en el consultorio y unas horas más tarde nos llamó al hotel para que fuéramos a tomar el café a su casa. Qué persona extraordinaria es el doctor García Sabell (y qué hermosa y agradable su esposa)! Había muchas personas a la mesa y se habló de muchas cosas –y de todas era de ver y oír con qué precisa exactitud hablaba García Sabell. Al llegar a la casa y ver allí tanta gente reunida casi lamenté haber ido, pero luego sentí –después de casi 3 horas– tener que marcharme. Tiene una extraordinaria biblioteca con raras y lujosas ediciones de literatura y de arte, y pinturas y dibujos seleccionados con un finísimo gusto. Como recuerdo de ese día, para Vd., hizo firmar a los presentes una foto en que él –García Sabell– está en su Consultorio, con la pared del fondo cubierta con los estampados que le editó Bonino a Vd.. No se la envié desde España –y sí lo hago ahora, por temor a que se perdiera. El único que allí desentonaba era un socialista ,Tarul o Marul, que decía una sarta de banalidades en un tono que habría envidiado Lerroux –y a quién García Sabell había pedido que me informara sobre las cosas de España. En un momento dado, García Sabell le corto el discurso para mostrarnos la biblioteca y las pinturas, y todo terminó bien... Felizmente en España hemos tenido mejores informantes que ese presuntuoso y trasnochado socialista: lustrabotas, mozos de café, un changador en La Coruña, un maquinista de la RENFE en el camino de Salamanca a Madrid, un conductor de automóvil en Santander, etc., etc. En la misma mesa de García Sabell, un señor Briones de Villa García de Arosa. Estos socialistas tan fuera de época y que no sirven ni para colgarlos de la pared! (Ahora, al releer las firmas, veo que se llamaba Martul)... Pero me estoy perdiendo en detalles sin interés. Abandonamos Santiago, Aída y yo, con verdadera pena, dejando amigos y cariños. Y me fui a despedir de Maside, sin sospechar que se nos moriría pocos días después. Para Vd. me mandó un gran abrazo, un emocionado abrazo. Ahora, al transmitírselo, pienso que él presentía que era el último...
Y luego según n/ desfile precipitado: La Coruña, con su Torre de Hércules, a cuyo faro ascendí hasta el punto más alto –celebrando así a mi manera lo que Vd. celebró en dibujos de sabia caligrafía y Rafael Alberti en emocionados versos; León, cuya catedral sigue siendo un milagro de ligereza, y su Igl. de San Marcos –de un románico sobrio y cuya capilla funeraria conserva en su cúpula unos frescos sólo equiparables a los del Museo de Arte antiguo de Barcelona. Y luego más, Zamora –en que todo, o casi todo, es románico y en la que el reloj del tiempo pareciera haberse detenido. Y Salamanca, que para mí estaba llena de recuerdo de Unamuno; y, sin embargo, en esta España de Franco sólo se ha salvado de él el hermoso busto en bronce de Victorio Macho (y una cabeza en bronce, de la misma obra, en Madrid, en la Academia de San Fernando). Con quienes intenté hablar de Unamuno, o no sabían mucho de él, o temían hacerlo, y hasta el aula donde en 1920 le escuché dictar una de sus clases de filología ha desaparecido. Sólo el chófer que nos condujo de Santander a Irún tuvo un recuerdo emocionado para Unamuno; y era nada más que un obrero del volante!.. En Madrid estuvimos con Maíztegui (políticamente muy bien ubicado) a quien hicimos llegar su carta y con quien caminamos y hablamos mucho. Debo volver sobre las emociones experimentadas frente a Goya, y Velázquez, y el Greco? En cada sitio nos fuimos despidiendo como si fuera la última vez que vamos a verlo. En Madrid, al salir de San Antonio de la Florida, visitamos una vez más el Manzanares y con Aída nos juramentamos que volveríamos, sí, a España –pero acompañando a los españoles del exilio y para danzar todos juntos sobre los podridos restos de Franco... Yo no sé si se puede crear sobre el odio; pero cuando pienso nada más que en lo que en España tenemos oído sobre este grotesco payaso de la historia que es Franco, empiezo a creer que el odio es casi un deber. Odiar, sí, y hasta la muerte. Hay que formar el gran ejército del odio contra los enemigos de la vida. Cómo se comprendería en España a un nuevo [Mateo] Morral! Pensándolo serenamente, ya sé que no sirve de mucho el atentado individual; pero qué satisfacción se sentiría si alguien hiciese estallar por los aires a esa carroña. O es que solamente los tiranos tendrán derecho a disponer de la vida de los demás y nos hemos de horrorizar si alguien les revienta a ellos los huesos? Desvarío, pero, Seoane, hay que haber oído todo lo que llevamos oído en España y pensar en este pobre pueblo que se muerde los codos de rabia ante su propia impotencia –y que nos venga luego con reflexiones académicas sobre la buena táctica política. El atentado individual, sí, ya lo sé, no es solución –pero a veces puede ser una lección; y el tiranicidio, en cualquier caso y en última instancia, siempre será una medida de higiene para el mundo... Desgraciadamente creo que habrá Franco para rato –y solamente un vuelco total en la política internacional podría precipitar su caída. Se producirá ese vuelco? Lo espero. Pero, cuándo?.. Yo he recogido datos sobre lo que ganan los obreros y los empleados en España y lo que cuestan los artículos de primera necesidad. Pensaba mandárselos a Vd., pero, después de reflexionarlo, me parece tonto hacerlo. De qué le serviría a Vd.? Bástele eso: el pueblo está cada vez peor y las cárceles no se vacían. Todos los días se filtran noticias de nuevos procesos y nuevas condenas, mientras los rufianes de la prensa ensayan nuevos ditirambos para el Gran Payaso. Es un asco! Y termino, Seoane. Lea en los diarios españoles la “interviú” que acaba de hacerle a Franco un periodista de Le Figaro; produce náuseas...
De otras cosas quería hablarle, y ya ve, siempre se cae en lo mismo. Pero algún día eso deberá terminar. Terminar... Es lo único que ya nos queda por pedir.
Si en otro momento llego a estar más tranquilo (y aquí, en Francia, con De Gaulle, no es como para estarlo) le escribiré de otras cosas. Esta vez, perdóneme. Sepan, Vd. y Maruja, que están en nuestro corazón –y que, para Vds. y para nosotros, deseamos un mejor porvenir.

Los abrazamos

Scheimberg

P. D. He retenido esta carta hasta hoy, 25, y al fin me decido a mandarla; no sabría que cambiar en ella, o si destruirla del todo. Esto lo dejo a su arbitrio…Y adiós.

S.
1. O autor éstase a referir ás obras Por tierras de Portugal y España (1911) e Andanzas y visiones españolas (1922) , mesturando os títulos.


1963-05-12
Carta de Scheimberg a Seoane. 1963
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1963 en 12/05/1963

Domingo, 12 de mayo 1963

Querido Seoane:

Recibí su carta del 30 de abril –que debe haberse cruzado con una mía del martes 16 de mismo mes–. Allí, en mi carta, después de darle noticias de la iniciación de nuestra temporada artística y de las sombrías perspectivas que nos deparaba nuestra absurda y confusa situación política, le prometía para una próxima carta hablarle de Biografía Precoz1de Evtouchenko –que leí con verdadero interés y deleite. Pero las cosas de aquí están cada vez más enredadas y sería absurdo que pierda y le haga perder tiempo con comentarios que Vd. debe adivinar, pues que en este aspecto (el que sirve de leit motiv a la biografía de Evtouchenko –y que constituyó repetido tema en las Memorias2 de Ehrenburg) siempre hemos coincidido. En la interesante interviú que en Letres francaises precedió a la dicha biografía precoz, dice Evtouchenko que el hombre comunista tiene la obligación de denunciar el error donde lo descubra (y más si se trata de fraude o mala fe) y con más razón –dice– debe hacerlo el poeta–sin preocuparse del uso que de esa denuncia puede hacer el enemigo. Y así es, en efecto. Con el pretexto de cuidarnos de servir al enemigo, se pretende –a menudo con mala fe– de acallar una crítica justa –sin darnos cuenta que con ello hacemos un doble daño: el de ocultar una verdad y el de provocar la sospecha en cuanto decimos después. En este sentido, talvez el aspecto más vulnerable que ofrece la obra de Ehrenburg es el de haber callado cosas que no pudo ignorar y que debió denunciar. Pero dije que no iba a hablarle de esto. Ya tendremos ocasión de hacerlo en otro momento más propicio que éste que estamos viviendo aquí, en nuestro país. Estamos acercándonos a grandes pasos a un gobierno militar y no sería extraño que esto suceda mañana mismo, antes de que tenga tiempo de despacharle esta carta. Y lo peor es que no hay perspectiva de evitarlo, ni posibilidad. Los partidos (y esto es algo más de lo mucho que le debemos a Frondizi) están divididos y desarticulados, sin saber para dónde enderezar; y algo parecido le pasa al movimiento obrero, internamente dividido por intereses de fracción y gobernados por dirigentes venalles –y en el mejor de los casos, cobardes– Todos los días leemos nuevas proclamas y declaraciones –que casi siempre sólo sirven para disimular intenciones. A menos de 2 meses de la fecha señalada para las elecciones, Rauch se descarga con un memorial en el que exige –como condición para posibilitar las mismas– aparte del cambio de todo el equipo civil de Gobierno, la modificación de todos los códigos, y no sé cuántas cosas más. Todo esto sería para reír si no fuera tan trágico. Un ex-diputado radical amigo, el doctor Carlos E. Cisneros, me recordaba hace apenas algunos días, a propósito de lo que nos está pasando, la envidia conque no hace aún más de un par de décadas le hablaban de nuestro país en los demás de latinoamérica... Y pensar que ahora, hasta en el Congo africano le hablaron despectivamente de la Argentina al ingeniero Casella en un viaje que acaba de hacer no hace más que algunos meses. Y a la descomposición de los partidos se una la falta de hombres que puedan significar siquiera una esperanza. La desorientación, el desconcierto, son totales y sólo Dios sabe cuándo saldremos de esto –y cómo!–. Entretanto el pueblo sigue inconmovible, indiferente a todo –como si en este juego nada tuviese que ver: una insensibilidad y una indiferencia que alarman. Creo que somos uno de los pocos países donde el asesinato de Julián Grimau ha pasado casi inadvertido. Solamente una protesta del Centro Gallego y de una agrupación republicana; y nada más. Ni una protesta de nuestra prensa aborregada –que apenas si se hizo eco (y nada más que por un prurito profesional) en la sección de lo telegramas de las muchas protestas habidas en el extranjero –sobre todo, en países de Europa–. Me imagino de la magnitud de éstas, que han obligado a Franco a prometer que en lo sucesivo esos juicios van a ser sometidos a jueces civiles y no militares. Después del asesinato, la burla. Entre las pocas cosas que se han filtrado en nuestros diarios, es interesante la carta que le ha dirigido a Franco el doctor Galarza al día siguiente creo del fusilamiento de Grimau. Ah, si tuviésemos aquí gente de ese coraje!.. Pero para qué derramar inútiles lágrimas cuando lo que se necesita es el valor de arrojar piedras. Que es el que nos falta.
Ya ve Vd., querido Seoane, mientras Vd. y Maruja deambulan por esas calles de Ginebra, la calvinista, a la busca de Dios, nosotros aquí lo andamos buscando para que nos salve: Y como en el caso de Vds., no lo encontramos –o, como en la filosofía kafkiana, se nos cierran los caminos cada vez que más parece que nos aproximamos a Él. Dios te busca!, se titula, según su carta, el folleto que le entregó la salvacionista suiza en el día de Semana Santa que a Vd. y a Maruja se les ocurrió la peregrina idea de buscar a Dios... Y si fuera que no nos busca en realidad, por qué en su estúpida vanidad de Todopoderoso para nada nos necesita? De todos modos, gracias por el paseo a través de calles y vidrieras de Ginebra que con Vds. he hecho. Y si en esto estuviera la razón de ser de Dios? Un pretexto nada más para buscarlo y así buscarnos?
Y aquí voy a terminar. Deseamos saber cómo le va a Vd. en sus cosas y cuáles son sus perspectivas, aunque confiamos en que todo les andará bien –como Vd. y Maruja se lo merecen–.
En lo que a mi se refiere, estoy cada vez más acorralado por preocupaciones de orden profesional –que de nada provechoso me proveen y sí sólo de dolores de cabeza que no me dejan tiempo ni lugar para pensar en cosas mejores. Y lo peor es que creo q’ como las del país, no tienen salida (por lo menos visible).
Aída, que recibió la segunda carta de Maruja, tenía el propósito de escribirle; pero, desgraciadamente, no está ahora en las mejores condiciones de ánimo para hacerlo: van a hacer para dos semanas que se le ha agravado la sordera –y ahora de ambos oídos. Está en tratamiento y esperemos que, en el peor de los supuestos, todo esto no vaya más allá de la necesidad de usar de audífonos. Mientras tanto, casi no salimos. A los amigos tampoco los vemos casi. Esperemos, sin embargo, q’ todo se andará y que nuestros males no duren los cien años del pronóstico popular...
Gracias, Seoane; gracias, Maruja, por vuestras hermosas cartas. Sigan escribiéndonos y téngannos al tanto de cuanto les acontece. Aquí los extrañamos.

Abrazos, etc.

Scheimberg

Ah, espero la tapa para mis Cartas europeas, 1958. –Vale–.

1. O autor refírese á obra Autobiografía precoz de Eugène Evtouchenko
2. Trátase da obra Gentes, años, vida: Memorias, 1921-1941 de Iliá Ehrenburg.


1976-03-17
Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1976
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:] SEMINARIO DE ESTUDIOS CERÁMICOS / SARGADELOS – CERVO – LUGO – TLFNO. 31

Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1976 en 17/03/1976

17 de marzo de 1976

Sr. Don Luis Seoane
Buenos Aires

Querido Luis:

Llegué ayer del Castro y aquí me encuentro tu carta del 9 cte. que se cruza con la mía del 11 idem, pero luego de contestarte esta esperaré a que me la contestes para volverlo a hacer yo y evitar tanto cruzamiento que te obliga a trabaja doble. Por el Castro las cosas siguen. Las obras continúan. Nuestros enemigos no han respondido a nuestros planteamientos. Vamos a ver por donde salen. Pues este silencio creo que debemos interpretarlo como una pausa para replantear un gran ataque, que puede venir por donde menos esperemos. Estuve con los abogados. Dónega de lo del Museo no hizo nada, ni siquiera el acta.
Empezando por el final de tu carta en relación con eso de que Varela viene para Madrid en esta semana, y como no dices otra cosa alerté a Inés y a Marcial para ver si lo localizan, pues naturalmente quisiera atenderlo. También del final de tu carta es eso de que no te ha llegado el L[aboratorio de] F[ormas]. Anteayer mismo estuve insistiendo en el Castro para que sea a ti al primero que se envíen los primeros ejemplares, por correo aéreo. José Luis es él el que se siente quedar mal si las cosas no te llegan porque al parecer fue él el que se comprometió contigo a enviártelas y al parecer te las están enviando por correo aéreo certificado y tienen los resguardos. Pero te lo volverá a enviar inmediatamente.
En cuanto a ese párrafo de mi carta del 22.2 que no entiendes, sin embargo creo que está claro: primero y hasta hace poco no hicieron otra cosa que atacarme a mí; luego en las primeras negociaciones trataron de echar toda la tierra sobre estos tres muchachos (los Vázquez y Marentes) y tampoco tuvieron éxito y ahora te involucran a ti en el asunto. Hasta ahora te habían tenido al margen y en un principio Mora no sólo te respetaba sino que te elogiaba en aquellas célebres actas. Ahora arremeten también contra ti como contra cualquier hijo de vecino; que entre tú y los Vázquez y Marentes los habríais engañado a ellos para desplazarme a mí. Todo esto es infantil como solución y como división creo que es no conocerme a mí. Si el que tomó ahora directamente las riendas del pleito es Iglesias Corral no cabe duda que de él será esta nueva estrategia. Estas cosas que cuentas en tu carta de tus últimos es con Iglesias a partir del año 73, ya el pleito llevaba dos años, entrarían perfectamente dentro dencuentro la estrategia que ellos habían montado entonces para cercarme y atacarme. (Ellos no te conocen bien a ti, ellos son especuladores, y no saben que tu inconformidad constante con el mundo que te rodea pertenece a tu idiosincrasia, no es negociable; los especuladores no pueden entender que alguien proteste si no es para hacer negocio; este es el fracaso de los hombres que se creen prácticos). Así que como su estrategia les fracasó ahora (o mejor que ahora en la entrevista esa con Nogueira) utilizan el mismo procedimiento pero contra ti. En cuanto a que tú no has tenido nada con Iglesias te remito a tu propia carta del 23 de feb[rero]. Tu opinión de Iglesias la vienes sosteniendo sin reservas desde que te conocí o reconocí en América. Desde que se había fundado el Castro hasta que yo me fui a América Iglesias Corral visitaba mucho el Castro a donde iba con Matías Gonzalez, Castro Rial, Tarracido. Yo fui quien se lo presenté a Rey y él supo pegarse muy bien a los Rey y a los Nogueira y pronto pasó a ser más amigo de ellos que mío: Con bastante frecuencia tenemos comido juntos y en una ocasión hicimos un viaje por la costa desde La Coruña a Villagarcía en la que visitamos la factoría ballenera de Caneliñas, que acababan de adquirir Iglesias y C. Rial (creo que alguna fotografía que hice aquel día la publicaste en Galicia Emigrante). Pude conocer de él bastantes cosas, algunas anécdotas, sus relaciones con Franco de cuando él era alcalde, saber de su superstición, de su aparente afición al juego y a hacer solitarios para disimular y adormecerse en el terrible entorno... Aunque yo le he defendido siempre por cortesía sistemática y por esa mi manía de querer unir las pocas cosas que tienen algún cabo para atar algo (comprenderás que en aquellos momentos en que lo mejor era Rey y Nogueira, Iglesias y Tarracido eran personajes de excepción). Sin embargo no dudé en retratarlo en el personaje nº 12 de mi Presa de dib[uxos] de xente do meu rueiro. A la vuelta de uno de mis primeros viajes a la Argentina yo le hablé de ti y pude ver que él tenía conocimiento de lo que tú pensabas de él y de Felipe F[ernández] Armesto (no sé por qué me parece recordar que tú habrías publicado algo de ellos, lo cual aunque no fuese cierto, entraría dentro de un cálculo razonable de probabilidades en un esfuerzo memorístico, pues con menos razón me habías metido a mí en el tercio...). Lo que sí recuerdo bien es que Iglesias contrapuso a tu figura la “gran capacidad” y la “visión” de su amigo Arturo Cuadrado, al que estaba deseando abrazar. También recuerdo bien que yo le hice ver el equívoco que tenía respecto a ti y le dije de ti todas esas cosas que yo tengo dicho de ti públicamente en letras de molde. Cuando en el año 63 (creo que fue en el 63) te monté en la Asociación de Artistas aquella de grabados la compra que te hizo él suponía una superación ante mí de todos los equívocos aceptando el pacto para el futuro, aún no entendiendo tu obra y que él jamás compró en su puñetera vida un cuadro (está la formidable anécdota en aquel momento de Rey Barral). Todas estas cosas y recuerdos vienen ahora a cuento de la aclaración que me pides. Pero si busco aún hay más.
Pero sin que me lo pidas en tu carta debo aclararte más cosas de la mía para que no quede incompleta algo de su sentido general. Se trata del siguiente párrafo de mi carta del 22.2 que empieza “Ahora bien lo que conviene es que hagamos todos causa común...” porque naturalmente estos señores para apoyarse en sus malévolas pretensiones señalan tus desahogos impacientes contra mi labor, que dicho sea de paso tú no tratas de disimular, que a mí no me ofenden porque forman parte de tus desahogos contra muchos más, como una especial idiosincrasia que siempre se produjo en todo creador de arte como una especie de incomprensión de la obra ajena inseparable de la protección, de la justificación de la razón de la propia y que le da sentido; “me gusta lo que me gusta y me gusta que me guste...” Pero ellos estas cosas no las entienden más que por el lado del partido que puedan sacar de ellas, y en algunos casos las oyen amigos que lo son también de ellos y a veces socios. Por esto pido que hacia dentro podemos hacer cuantas críticas queramos, pero las empresas con sus 200 personas que vivimos de ellas, todos, con todo lo que significan, no pueden permitirnos el lujo de llevar las discrepancias a la calle, y sobre todo mientras dura esta difícil situación frente a la cual, a las dificultades de todo orden que hay que superar, constantemente asediado, en medio de un clima muy difícil, económico y social, todas las demás cosas han de tener mucha menos importancia y las inconformidades se han de quedar dentro de casa. Simplemente en lo que llevamos de mes hemos tenido que superar dos denuncias policiales: una en el Castro atribuyéndome que yo enviaba a un hijo a Vigo a organizar en cabeza una manifestación de la Junta democrática (ni ninguno de mis hijos habían ido ni yo estaba enterado de nada); otra contra la Galería de Madrid que se trataba de un centro clandestino y la dieron un sustazo a Inés que por un poco la matan. Etc., etc. Está claro que si queremos salvar las cosas hemos de tener los nervios bien templados y presentar ese carácter monolítico frente al exterior.
Separo de tu carta la nota sobre tu Grosz. Es una pena no saber alemán. Te va esa nota de Arteguia sobre el Museo. Supongo que los datos estarán dados por Tucho pues la nota está enterada de muchas cosas y mía desde luego no es.
Garcés me dio un original bilingüe, muy amplio, sobre la poesía gallega desde la guerra civil. Puede ser un buen texto de consulta. Se lo publicaremos.
Tus Figuraciones en La Voz a mí me tienen mucho interés. Es la razón por la que estamos archivando el suplemento de La Voz. Creo que es lo más importante que se publica en la prensa gallega, que no tiene importancia que los personajes sean o no gallegos, que tienen el valor de ser unos personajes importantes vistos por ti, descritos en gallego con unas circunstancias en las que tú lo ves y que tienen un interés particular. Creo que por todas las cosas tú deberías seguir haciendo esta sección en la medida que te sea posible. Y aún cuando La Voz de Galicia puedan ponerla contra nosotros, cosa que es muy probable y hasta razonable pensando en los intereses familiares que la respaldan sumados ahora a los de Iglesias secretario del Consejo de Administración. Yo creo que siempre que puedas esa sección no dejaría de hacer[la]. Esa sección debe estar por encima de cualquier otra contingencia pues todos nos beneficiamos de ella, y a ti el único daño que te hace es que no te la paguen, pero las cosas han de mejorar.
Vemos con pena la situación de la Argentina. La de aquí va hacia algo parecido, desgraciadamente. La demagogia prende en todos los estratos políticos. El único que es consciente en esto es el gran capitalismo que es su última forma de supervivencia, alargando unos días más los que le quedan. La tasa inflacionaria aquí ya se da oficialmente en lo que va de año en un 20%. Las devaluaciones se sucederán, mientra la economía se empieza a hacer desesperante. No se sabe lo que va a pasar. El problema está por encima ya de las naciones. Creo que lo único que se puede hacer es tratar de resistir y defender lo que tenemos. Vosotros si veis que eso está muy mal veníos. Aquí nos defenderemos como podamos. Pero no hay que perder el ánimo. Hay que seguir en la tarea con esperanza.

Nada más por hoy. Abrazos muy tensos para ti y para Maruja

Isaac


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaFernández del Riego, FranciscoOtero Pedrayo, RamónCarballo Calero, RicardoDíaz Pardo, IsaacDieste, RafaelGarcía-Sabell, DomingoVarela, LorenzoPiñeiro, RamónPaz-Andrade, ValentínHervella, EvelinaCela, Camilo JoséMaside, CarlosCunqueiro, ÁlvaroCastelao, Cuadrado, ArturoFerreiro, Celso EmilioColmeiro, ManuelLaxeiro, Fole, ÁnxelMurguía, ManuelCabanillas, RamónLedo, XohánBlanco Amor, EduardoLapa, Manuel RodriguesMartínez López, RamónBouza Brey, FermínIglesia Alvariño, AquilinoMagariños Negreira, XuliánDelgado Gurriarán, FlorencioValle-Inclán, Ramón MaríaPicasso, PabloArias “Mimina”, CarmenCastro, Rosalía deCabana, Darío XohánPrada, RodolfoÁlvarez Blázquez, Xosé MaríaRei, LuísNeira Vilas, XoséPorteiro García, María XoséValcárcel, MarcosCampos, Xesús “Chichi”Scheimberg, SimónNúñez Búa, XoséFariña Cobián, HerminiaRónai Pal, PauloPondal, EduardoMuñoz Manzano, CarmenDónega, Marino Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. Álbum de Galiciaartes visuaisasuntos particularesmigraciónsemigraciónautores/asmedios de comunicaciónhistoriapolítica Colección: Otero Pedrayo e Carballo Calero prensa escritaespazos artísticosMulleresFondo: Arquivo da Fundación Pública Galega Camilo José Celaexilio galegoColección: Isaac Díaz Pardo e Luís Seoaneaxentes culturaislinguaA nova Sargadelospoesía Fondo: Valentín Paz-Andrade no seu arquivo persoalFondos de Radio Nacional de España en GaliciaÁlbum Nósexilioradio“cartografías” do Álbum de mulleresdereitoLingua. LiteraturanacionalismoMulleres no Álbum de GaliciaColección: Paulo Rónai con Paz-AndradeensinoHistoria da Literatura Galega ContemporáneamúsicapremiosColección: Manuel Rodrigues Lapa con Ramón PiñeiroetnografíaFondo: Ramón Piñeiro na Fundación PenzolLibro de TapasFardel d’eisiladosociedadeGalería Boninoteatroartes escénicasentrevistanovelapatrimonioviolencia

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