| 1967-02-15 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1967 en 15/02/1967
Buenos Aires, Febrero 15 de 1967
Señor
Luis Seoane
Madrid
Querido amigo:
Recibimos vuestras cordiales expresiones, que agradecemos mucho a Maruja y a Usted.
Precediendo a sus afectuosas palabras, me llegó el calendario con reproducciones de esculturas de Barlach, el escultor alemán cuya humanidad ganó mi admiración desde los comienzos de mi larga autodidacia de escultor, de artista.
Siempre me impresionó, en su escultura, el drama que la agitaba, a través de sus originales expresiones artísticas.
Las esculturas que reproduce el calendario alemán confirman mi entusiasmo cuando conocí su obra, en piezas mas dramáticas, más aún de las reproducidas aquí.
Gracias, de nuevo, por el buen recuerdo.
Su carta de España me alcanzó mientras leía el cuarto tomo de las memorias de Erhenburg: La Nuit Tombe. Sus recuerdos de España, de las virtudes del pueblo español, son tan sentidos, tan entrañables, que comunican su amor a la condición humana de la gente con la cual alternó y vivió en las buenas y en las malas. Qué exaltación del poeta y del hombre MACHADO.
Mientras tanto, nos llegan noticias de lo ocurrido en Baeza; de lo ocurrido con María Pineda, y de lo actual... y de la consagración del poeta a través de Pablo Serrano.
Hace unas noches nos reunimos en casa de Scheimberg para enterarnos del gran homenaje de Francia a Picasso, en el hermoso catálogo que Ud. le envió. Con nosotros estaban Sima e Isaac Kornblith y Bernardo Waisman. Pero es un catálogo para ver detenidamente.
Aquiles Badi, recordando mi amor de Florencia, me envió por unos amigos una publicación de reciente aparición:
Firenze–I giorni del Diluvio que es una nueva versión de Apocalipsis, lleno de reconocimiento a la solidaridad, la fraternidad del pueblo florentino.
De Aquí, poco de bueno. La crisis hace viajar a todos. Deseamos que Uds. vivan lo positivo de lo que ven y saben.
Los abrazan Germaine y este su amigo que lo hace trabajando fuerte, enriqueciéndose en su pensamiento y en su producción. De cuyos frutos no hemos de tardar en ver, con Uds.
Falcini
|
| 1967-02-25 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1967 en 25/02/1967
Madrid, 25 de febrero de 1967
Sr. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Recibí hace días su carta en la que me dice haber recibido el pequeño almanaque de Barlach. A mí me interesa mucho este escultor, no solamente porque encuentre en su obra un casi permanente tema campesino que me es particularmente grato, sino porque aparte de lo que alguien llamó “protesta expresionista” de que se vale, que ayuda a fundar, recurre a las formas del gótico que es el estilo en que alcanza madurez su país. En efecto, en las reproducciones de ese almanaque faltan las formas y temas más dolorosos de Barlach, seguramente porque los editores no las consideraron las más adecuadas para su finalidad. En nuestros días los editores de almanaques piensan ofrecernos una imágen optimista de la vida, más bien que recordarnos la brevedad de nuestro tránsito por la tierra y los sufrimientos que debemos padecer, a manera de los poetas ascéticos del XVII o del XVIII. Sin embargo, Barlach era una escultor ascético y doloroso.
Me gustaría conocer bien su vida. Es un hecho importante que hubiese sido muy amigo de Kathe Kolwitz. Los rostros de las figuras que ambos ejecutan se parecen, son de una misma raza campesina y trabajadora, aunque los de ella estén hechos con una mayor naturalidad, sean menos angulosos y más sentimentales. Tambien es curioso que no haya desnudos en su obra, por lo menos yo no los he visto, que tenga necesidad de largos mantos y capotes para envolver los cuerpos. Es, quizá, otra señal de ascetismo y tambien de su debilidad por los pliegues verticales del gótico. Tambien puede ser un modo de caracterizar al pueblo, su pueblo, aún sin que las ropas tengan una referencia a las costumbres, a las modas, de los años de su vida.
Perdóneme estas divagaciones. A veces pienso en cuestiones como ésta cuando dejo de trabajar. Trabajando, usted debe saberlo mejor que yo, no puede pensarse en ellas. Uno reflexiona sobre lo que hace y la intuición nos va llevando de la mano, aún sin quererlo. Hay mucho de misterio en lo que uno hace, bueno o malo, y de herencia que no está concretada en cláusulas testamentarias.
Me acuerdo ahora de su relieve maravilloso, purísimo, de la muchacha desnuda en el balcón. De dónde le llegó a usted esa imágen? Para mí viene de la patria mediterránea de sus padres, de las cercanías del mar donde nacieron Venus y las ninfas. Las gentes del Atlántico, que desde siglos vienen admirando esas formas, cuando se enfrentan con un desnudo son mucho más despiadadas, incapaces de representar semejante pureza, toda esa castidad. Ejemplos los desnudos de Rembrandt, la Betsabé, los de Rodin. Vuelva a perdonarme. Posiblemente no sé lo que escribo. Escríbame y envíeme noticias. Empezamos a sentir nostalgia de Buenos Aires y de los amigos. De las nubes que pasan por encima de la terraza de la casa de la calle Montevideo y del paso de los largos trenes de Retiro.
Saludos a todos los amigos y un gran abrazo de Maruja y mío para Germaine y para usted:
[Seoane]
|
| 1967-03-22 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1967 en 22/03/1967
Buenos Aires, Marzo 22 de 1967
Sr. Luis Seoane
Madrid
Mi querido amigo:
Recibí hace unos días su carta, con la presencia de su pensamiento activo, que tanto me interesa, a mí como a los amigos comunes, siempre ávidos de noticias, ya que sus cartas son leídas, a menudo, en ruedas cordiales recordándoles.
Le diré que me alegra nuevamente leer sus conceptos que figuran la imagen del escultor, del artista y del hombre Barlach. De su acento campesino, de su aspecto gótico.
Aspectos dominantes en la obra del escultor alemán capaces de impresionar sensiblemente al artista Seoane, cuyos caracteres nutricios, campesinos y góticos, siempre me impresionaron como constantes en su obra, espiritualmente actuales.
Barlach con sus expresiones desgarrantes justifica, en mi opinión, el calificativo de “de protesta expresionista” que Ud. oportunamente recuerda. Su doloroso misticismo tiene la forma que le corresponde. Forma expresiva. Su estilo plástico.
Me impresiona saber de sus afinidades y amistad con Kathe Kolwitz, cuyo arte trasciende, quizás más, por su profundo realismo, que lo hace más accesible a mayor número de gentes. Sin embargo, esas dos expresiones de arte tienen un fondo conceptual común. Lo gótico y lo campesino, como el gran arte popular gozan de una gran actualidad. Documentado en un hermoso libro que tradujo José Luis Romero La gran Claridad de la Edad Media. Hace tiempo que yo rastreaba los comienzos del humanismo, no en el Renacimiento, sino en la Edad Media en mi último viaje por Europa, en Italia tuve una gran revelación. En Florencia, en el museo de la catedral, vi unas esculturas de mármol, obras de Arnolfo di Cambio, escultor y arquitecto de Santa María dei Fiore. La concepción plástica de su escultura tiene una forma tan luminosa y tan plena que no tiene equivalentes en el Renacimiento. Fue compañero de Giotto y de Pisano, con quien colaboró en varias obras.
Fue el antecesor de Della Quercia, el escultor de la basílica de San Petronio de Bolonia. Sin embargo, se le conoce como arquitecto.
Acerca del posible misterio de lo bueno o lo malo que hacemos, del misterio de los orígenes de las imágenes personales que motivan las meditaciones finales de su carta que contesto, me recuerdan parejas observaciones que me hacía Alfredo Guttero en su carta desde Florencia.
En efecto, nuestras imágenes suelen tener sus orígenes en realidades ensoñadas, a través de viajes, o ya sea de los “paisajes interiores” que el atavismo desarrolla en nosotros oscuramente; precisamente los que nos han impresionado y nos modelan todavía mediante la intuición.
Serán ésas las huellas invisibles para el ojo común que están actuando, creando un medio complejo de poderes íntimos? Entre las cuales están estas divagaciones mías.
Hasta siempre, les digo a Ud. y a Maruja, con los mejores recuerdos míos y de Germaine.
Falcini
|