| 1970-01-20 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1970 en 20/01/1970
La Coruña, 20 de Enero de 1970
Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace un mes que salimos de Buenos Aires y después de haber estado en Londres, Barcelona, Madrid, nos instalamos en La Coruña donde me propongo trabajar, hacer algunas nuevas piezas de porcelana, pintar y probablemente ilustrar el Martín Fierro para una editorial madrileña. Probablemente, porque como en el caso de Shaw, –salvando las distancias–, con el Sr. Goldwin de la “Metro Goldwin Mayer”, el editor está interesado en el arte y yo, en este caso, en el del editor que solo edita obras sin derechos de autor, interesado en el dinero. Claro que no es del todo verdad pues me gustaría hacer esas ilustraciones, probarme haciéndolas, con un tema que sería para mí resúmen de diversas experiencias visuales y una especie de homenaje a un campo que no viví pero soñé de niño. Ya sé que otros las han hecho muy bien, desde Zavattaro y Belloc hasta Castagnino y Alonso, pero creo que es un intento que debo acometer.
En Londres volvimos a ver sus museos, hacía veinte años que había estado allí y todo está claro, muy cambiado. En 1949 aún se racionaba la comida y quedaban grandes espacios de casas derruídas por los bombardeos. El Museo Británico continuaba teniendo piezas valiosas enterradas en algunos sitios de modo que no habíamos podido ver la escultura asiria y algunas esculturas orientales. Ahora las vimos y nos maravillaron. Conocía piezas aisladas en uno y otro museo europeo, pero nada tan importante como lo que encierra el Museo Británico. En la Tate Gallery pudimos volver a ver algunas salas y adquisiciones nuevas, pues otras estaban destinadas a la pintura Isabelina, una pintura cortesana, muy bien realizada, en muchos casos, pero que a mí no me satisface, aún reconociendo su gracia, el valor de la línea, del ornamento y su carácter documental. Naturalmente que algún gran artista ofrece sobre uno un poderoso atractivo, Holbein, pero son los menos. Luego de los museos hemos vuelto a gozar de las calles de Londres, las calles del centro, ahora racialmente más mezcladas, negros, indúes y toda clase de “latinos”. La calle es el más bello espectáculo de cualquier ciudad y más en Londres, donde repentinamente un excéntrico cualquiera realiza para nosotros un acto inusitado sin quererlo o sin saberlo.
Ya iremos escribiendo con tiempo de Barcelona y Madrid, ahora solo quería darles señales de nuestra vida. En cuanto a Barcelona soy parcial, admiro a esta ciudad por sus gentes y por la ciudad misma más que a cualquier otra de la península excluyendo, claro es, a Santiago y a La Coruña. Ahora mismo contemplo desde la ventana unas olas inmensas que se chocan con las rocas y se deshacen en espuma convirtiendo en infantiles cualesquiera clase de esculturas hidráulicas.
Antes de venirnos recibimos una felicitación de Año Nuevo con un bello dibujo suyo que agradezco mucho y que por las gestiones últimas de Buenos Aires, pasaporte, pasajes, etc., y por mi natural vagancia, no acusé recibo, lo hago ahora más de un mes después.
Un abrazo de Maruja y mío para los amigos comunes, Alicia, Ghio, los González Lanuza y los Romero y otro más grande para ustedes tres, María Inés, Silvia y usted:
[Seoane]
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| 1970-02-04 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1970 en 04/02/1970
La Coruña, 4 de febrero de 1970
Sres. Esther y Lipa Burd
Buenos Aires
Mis queridos amigos:
Estamos avergonzados por no haber escrito antes. Llevamos mes y medio fuera de Buenos Aires y hemos escrito dos o tres cartas iniciales con el propósito de hacerlo a diario con todos los amigos. Esto fué hace unos quince días. Desde entonces hasta hoy no hemos escrito a nadie, pero hoy, ya en febrero, comenzamos con los amigos de la calle Arroyo, con Shand y con vosotros. Estuvimos en Londres menos tiempo del que pensábamos por culpa de un fuerte catarro de Maruja y porque nos urgía venirnos a España, pero Maruja con resfrío y yo sin él anduvimos nuevamente por los excelentes museos londinenses. Solamente nos fallaron algunas salas de la Tate Gallery, pues se exponía en ellas ejemplos de Arte Isabelino, para mí de interés relativo pues no aportaron nada importante a la pintura de su época, muy cuidadosa, eso sí, del dibujo de los detalles de vestidos, joyas, etc., y de dejar testimonio del esplendor imperialista que comenzaba. No vimos, pues, los excelentes ejemplos de parte del siglo XIX que allí se guardan. Tengo en la memoria un cuadro de Daumier con blancos que me hubiese gustado volver a ver, como tambien esculturas de Epstein que a mí me interesa mucho, guardadas por la muestra a que me referí. En el Museo Británico vimos la impresionante Sala asiria que en 1949 no pudimos ver pues aún estaba guardada en el depósito subterráneo realizado para guardar las obras de arte en los bombardeos. Uno piensa viendo asirios, egipcios, griegos y escultura oriental en general sin olvidar las civilizaciones americanas, que luego del románico y el gótico occidentales y algunos ejemplos, no demasiados, que uno encuentra aislados, que la escultura es un género en decadencia. Resulta pintoresco e infantil bastante de lo que hoy se realiza. Claro que no toda la escultura de hoy. Empecé salvando a Epstein, pero por ahí viven Moore, Picasso y Marini, otros ingleses. Otros ingleses como Moore y otros de otros países. Aquí mismo en Galicia hay un gran escultor muerto hace pocos años, Asorey, de prestigio solo local pero llamado a ser descubierto algún día fuera de España por la fuerza y originalidad de sus esculturas en piedra y por sus pocos monumentos. Unía el clasicismo de Bourdelle, que le influyó, al barroco gallego. En Barcelona vimos un nuevo museo interesante, aparte de los otros, el Museo del Traje inaugurado hacía un mes, que comprende desde el siglo XVI hasta el modernismo, faltando alguna sala por habilitar por ser muy reciente su inauguración. Al Museo Picasso le incorporaron nuevas piezas y es el único que reúne toda su obra grabada aparte de poseer los setenta o más cuadros de las Meninas, la serie completa. Ahora, desde el día 15 de enero no veo más que el mar desde el departamento de La Coruña cuando dejo de trabajar. Hice nuevas cabezas grandes para porcelana, tres, entre ellas una de Picasso, y debo hacer para una editorial de Madrid las ilustraciones del Martín Fierro. Comenzaré estos días y pienso con gusto en esos dibujos. Estoy buscando documentación y ya encontré alguna. Para sentirme cómodo solo necesitaría tener Buenos Aires a una hora de distancia y teneros a todos los amigos aquí. Teniendo Buenos Aires tendría todo lo que va por el bajo del centro hasta Olivos. La calle Florida, la calle Lavalle, plazas como la de Francia o como la vuestra de Arroyo y alguna calle de Caballito con jacarandás en flor. Aquí en La Coruña tengo un mar violento de leyendas y temporales y lo que queda de la ciudad antigua dada la fiebre progresista de todos los concejales del mundo. Por algo Valle Inclán usaba la palabra concejal para agraviar a los estúpidos. Enviarme noticias. Escribir, por favor.
Un gran abrazo para los dos de Maruja y:
[Seoane]
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| 1970-02-11 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Payró a Seoane. 1970 en 11/02/1970
Buenos Aires, febrero 11 de 1970
Querido Seoane:
(Acuérdate del tú). Encontré tu carta en Alsina al regresar de una estada de quince días en Mar del Plata, que no me resultó demasiado buena porque de nuevo tuve una nana, como el año pasado. Gracias por tu recuerdo. Me parece muy rebién un programa Londres-Barcelona-Madrid-A Cruña, pero tú que amas el cine como yo (es decir, como un niño) te has perdido entre tanto Los intocables, Fräulein Doktor, El rally de Montecarlo, En el año del Señor y, sobre todo, Alfredo el Grande con sus furiosas batallas del siglo IX entre sajones y daneses. Has visto las colecciones del Museo Británico, pero no has visto la maravilla de reconstrucción del mundo bárbaro-cristiano primitivo que hicieron los ingleses con extraordinario tino. Y no te digo lo que son Los Intocables y lo que serían para ti que eres un come-yanquis de primera. Lo que te digo, por supuesto, es la manifestación larvada de la envidia que te tengo por estar en Europa.
Me gusta mucho tu idea de ilustrar el Martín Fierro: lo harás con sentido plástico mientras todos los demás (muy buenos, admirables, etc.) lo han hecho con sentido de ilustradores; además, tendrás que salir a la fuerza de tus figuras gallegas y eso me divierte mucho. Supongo y espero que, especialmente en Londres, habrás continuado tu serie de retratos furtivos en Carnaby Street.
Supe que no pudieron encontrarse con Nélida, que lo hubiera pasado mucho mejor con vosotros (¿está bien dicho?) que con sus amigotes parisinos. Acerca de los Isabelinos que viste, te diré que tengo muy especial debilidad por Holbein, dibujante y pintor. Lo relaciono con Ingres, otra de mis admiraciones profundas e inexplicables. Y te diré que tú también tienes una afinidad grande (en tus obras) con ese pintor decorativo en el mejor sentido de la palabra y mucho más abstracto de lo que generalmente se supone. En la National Gallery hay un retrato de cuerpo entero de Cristina de Suecia que es una maravilla de equilibrio entre la representación, el adorno y el planismo. Alguna vez habría que ponerse a estudiar (y expresar) todo lo no-figurativo, no-naturalista, no-verdad que hay en tipos como Holbein, Vermeer, Ingres, etc., que aparentan copiar el vero. Los griegos, escultores, también son así. Nadie lo ha visto hasta que llegó este maravilloso siglo XX con su antinaturalismo.
El verano me ha separado de los amigos: los Seoane en Europa, González Lanuza en Piriápolis, Romero en Pinamar, los Giangrande en Bariloche. De tres de ellos tengo noticias por cartas y postales; en cuanto a Romero, cultiva como siempre las distancias y la impenetrabilidad. Es un personaje de singular psicología, como todos los nacidos en La Plata. ¿Has observado como son los platenses? Forman una secta aparte, con engolamientos burgueses y murallas en torno. Parecen tan prefabricados como la ilustre capital misma de la provincia más rica del país. No por nada se llamó dardo su fundador: dio a su ciudad defensas de puercoespín. (¡Qué precioso tu armadillo de uno de tus cuadros de City Bell!!!)
He leído muchísimo, como de costumbre, en estos meses, recorriendo todos los estratos de la literatura, desde la novela policial hasta ciertas maravillas como, p. ejemplo, el último libro de Graham Greene, que se titula Viajes con mi tía y una preciosa novela-poética de Victoria Sackwille-West, Toda pasión concluida.
Abrazos para los dos: ya fastidié bastante.
Payró
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| 1970-03-03 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1970 en 03/03/1970
Buenos Aires, 3 de Marzo de 1970
Querido amigo:
Su carta de la Coruña me recuerda su vegetación, el espectáculo de las rías, la extraordinaria y desconocida para mí belleza natural de esa región de Galicia me encandiló de tal manera que desatendí sin proponérmelo el propósito de conocer el lugar donde está su casa y ver de ahí la legendaria Torre de Hércules. Repitiendo, sin saberlo, lo que me ocurrió durante la primera visita a la isla de Capri, llevado por el deseo de conocer una de mis grandes admiraciones: GORKI.
No lo encontré en su casa. Y como quien hace tiempo, me puse a vagar por las bellezas naturales. I faraglioni, las cuevas a lo largo de la costa, los grandes lagartos azules, me enajenaron de tal suerte que con el sueño de la isla volví al punto de partida, Nápoles. Recién advertí que la isla me había hecho perder la razón del motivo del viaje.
Su vuelta a Galicia, con los ojos plenos de Londres y sobre todo de lo revisto y revivido en profundidad las maravillas del Brithis Museum. Su entusiasmo, bien meditado, de la escultura asiria, una de las maravillas que [han visto] mis ojos y mi espíritu juveniles en todos los aspectos del arte. Las sorprendentes cacerías de los leones compitiendo con las figuras de los tímpanos del Partenón en mi admiración.
Hoy recuerdo, al conjuro de su carta que contesto, una de mis visitas al Brithis, en compañía del escultor uruguayo Michelena y de Curatella Manes, en que los ojos y las manos rivalizaban su entusiasmo. No sin dejar de admirar los testimonios de las artes de América precolombina.
Esta vuelta al pasado, en plena madurez crítica comprensiva, me recuerda que en mi reciente viaje reafirmé la gran valoración del arte de los románicos. En Barcelona lo que más me atrajo fue el Museo de Picasso y el centro medieval, cuyas expresiones afloran en las calles de Santiago de Compostela, coronada con el Pórtico de la Gloria de Maestro Mateo.
En París, las calles desbordantes de juventud acapararon mi entusiasmo. Aquí asombré a los amigos al saber que no había visitado el Louvre. El barrio latino, cosmópolis de razas, de juventud, alternando en el tiempo con las expresiones medievales que atesora el Museo Cluny...
Qué consecuencias tendrá en mi labor todo este maremágnum de sensaciones y meditaciones?
Por de pronto, estoy embarcado en nuevos trabajos de distinta índole, como para entrar en materia.
Días pasados, el amigo Francisco Gil, del Ateneo, me hizo entrega del hermoso cuaderno del Diario Poético de Unamuno, con sus hermosos grabados y el afectuoso recuerdo de los amigos.
Todavía no ha comenzado la temporada de exposiciones. Las largas vacaciones veraniegas se van extendiendo con los sofocantes calores. De modo que Buenos Aires es un desierto, en muchas dimensiones...
Le estimaré recordarme con mis mejores recuerdos al gran amigo, al artista generoso, Díaz Pardo y su simpática esposa. Y ustedes, Maruja y Vd. reciban un fuerte y apretado abrazo del amigo de siempre.
Falcini
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