| 1959-09-18 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a García Sabell. 1959 en 18/09/1959
Buenos Aires, 18 de setembro de 1959
Sr. D.
Domingo García Sabell
Santiago.
Querido Domingo:
Recibín o número de Insula, cuio envío agradézoche moito e que me parece –nos parece en xeral– un grande número. Destaco pol-a miña parte a tua colaboración e a de Piñeiro, a de Celestino de la Vega, a de Carballo Calero, Fole, a de Ledo. En xeral todas son moi boas e reveladoras, escluíndo, ao meu xuicio, a de Franco Grande. Teñen de evitarse os xuicios particulares en panorámicas coma a que pretende facer, e dende logo non pode esquecerse a Lorenzo Varela nun ensaio sobre poesía galega contemporánea. Igoalmente a visión galega de Landeira Irago é ledamente caprichosa. Algús que amamos a Celtia ollamos non a xente viva do noso país marchando ao través dos séculos con unha gaita ao frente, senón unha interminábel marcha da Santa Compaña con isa gaita, iso sí, levada por un esquelete como a representaría dendo logo Peter Brueghel, autor tamén de grabados como “artículos de fondo” do mesmo xeito que nas Cantigas de Alfonso atópanse notas sociaes e periodísticas que non son o peor das Cantigas. Dende Peter Brueghel deica Ensor ou Ghelderode mixturanse a crónica, o humor, a ledicia de vivir, a traxedia e o drama, coma unha constante de todol-o arte flamenco. Ren mais céltico que o poema de Curros a Rosalía, por exempro. Nos voltaremos de América cun libro de poemas e unha úlcera de estómago, con moito mais ás veces que un libro de poemas, e tamén con doencias mais graves que a úlcera de que fala o ledo cronista, e tendo pol-a distancia cicáis unha visión deformada de Galicia, non tan parva e deformada coma a do señor Landeira Irago, que escluíu do celtismo aos eisilados Shaw, Joyce, Moore, O´Casey, ou Yeats, irlandés de Londres; Beckett ou Brendan Behan, voces distintas máis xunguidas nun mesmo “candor emocional”; ou ao Oscar Wilde de A balada da cárcel de Reading: “Aquil que vive mais dunha vida, mais dunha morte tamén ten que morrer”. Os emigrantes morren de morriña, Rosalía, Curros. Voltarán algús emigrantes, sí, voltarán cun libro de poemas, é algo mais dooroso que unha úlcera de estómago. Tí es moito mais que médico e sábelo. Que ben acougado debe sentirse o Sr. Landeira, ao que non coñezo, no carnaval de Rio, e que desacougo pra íl leere o fermoso poema “Galicia” de Pimentel, da terceira páxina dise número de Insula. Mais a pesare distas miñas reaiciós é un número notábel que supoño ten de sere dunha enorme utilidade. Eiquí aínda non chegou. O teu ensaio Europa desde Galicia tes que amplialo, é moi bon, coma tamén o de Piñeiro. Mais todo o número é importante i é un trunfo. Notábel o ensaio de Ledo sobre arte e o de Fole sobre ensaio.
Recibín a tua carta e dín a noticia da reaición encol da tua conferencia e do libro de Cunqueiro a uns poucos, non sei si é prudente facelo púbrico. Non lle dixen ren a Don Ramón, xa tería tempo de enterarse e non quixen preocupalo. As conferencias de Otero foron eistraordinarias. Fixéronno traballar e asistir a banquetes arreo. Eu traballo. Envíoche por correio aparte o meu derradeiro libro de dibuxos. Istes meses expoño, casi simultáneamente en San Pablo, Rio, Nueva York i eiquí. En Xaneiro marchamos a Suiza, e teño en preparación algunhas cousas que deixarei feitas denantes de fin de ano. Escríbeme unha carta longa, necesítoa. Síntome soio, penso que perdín unha vida. ¡Ou... ditoso señor Landeira, que pode, cego, rir…! Dende un burato, centos de cadros, grabados, dibuxos, vinte muraes, libros de varios xéneros, ¿pra qué? O señor Landeira que é un home sensíbel, soio dianostica unha úlcera de estómago. Despois de todo somentes un emigrante, ¡que outo irmán Curros!.
Saúdos de Maruxa e meus pra Elena e pra tí, e recibe a forte aperta do teu amigo:
Seoane.
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| 1970-01-20 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1970 en 20/01/1970
La Coruña, 20 de Enero de 1970
Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace un mes que salimos de Buenos Aires y después de haber estado en Londres, Barcelona, Madrid, nos instalamos en La Coruña donde me propongo trabajar, hacer algunas nuevas piezas de porcelana, pintar y probablemente ilustrar el Martín Fierro para una editorial madrileña. Probablemente, porque como en el caso de Shaw, –salvando las distancias–, con el Sr. Goldwin de la “Metro Goldwin Mayer”, el editor está interesado en el arte y yo, en este caso, en el del editor que solo edita obras sin derechos de autor, interesado en el dinero. Claro que no es del todo verdad pues me gustaría hacer esas ilustraciones, probarme haciéndolas, con un tema que sería para mí resúmen de diversas experiencias visuales y una especie de homenaje a un campo que no viví pero soñé de niño. Ya sé que otros las han hecho muy bien, desde Zavattaro y Belloc hasta Castagnino y Alonso, pero creo que es un intento que debo acometer.
En Londres volvimos a ver sus museos, hacía veinte años que había estado allí y todo está claro, muy cambiado. En 1949 aún se racionaba la comida y quedaban grandes espacios de casas derruídas por los bombardeos. El Museo Británico continuaba teniendo piezas valiosas enterradas en algunos sitios de modo que no habíamos podido ver la escultura asiria y algunas esculturas orientales. Ahora las vimos y nos maravillaron. Conocía piezas aisladas en uno y otro museo europeo, pero nada tan importante como lo que encierra el Museo Británico. En la Tate Gallery pudimos volver a ver algunas salas y adquisiciones nuevas, pues otras estaban destinadas a la pintura Isabelina, una pintura cortesana, muy bien realizada, en muchos casos, pero que a mí no me satisface, aún reconociendo su gracia, el valor de la línea, del ornamento y su carácter documental. Naturalmente que algún gran artista ofrece sobre uno un poderoso atractivo, Holbein, pero son los menos. Luego de los museos hemos vuelto a gozar de las calles de Londres, las calles del centro, ahora racialmente más mezcladas, negros, indúes y toda clase de “latinos”. La calle es el más bello espectáculo de cualquier ciudad y más en Londres, donde repentinamente un excéntrico cualquiera realiza para nosotros un acto inusitado sin quererlo o sin saberlo.
Ya iremos escribiendo con tiempo de Barcelona y Madrid, ahora solo quería darles señales de nuestra vida. En cuanto a Barcelona soy parcial, admiro a esta ciudad por sus gentes y por la ciudad misma más que a cualquier otra de la península excluyendo, claro es, a Santiago y a La Coruña. Ahora mismo contemplo desde la ventana unas olas inmensas que se chocan con las rocas y se deshacen en espuma convirtiendo en infantiles cualesquiera clase de esculturas hidráulicas.
Antes de venirnos recibimos una felicitación de Año Nuevo con un bello dibujo suyo que agradezco mucho y que por las gestiones últimas de Buenos Aires, pasaporte, pasajes, etc., y por mi natural vagancia, no acusé recibo, lo hago ahora más de un mes después.
Un abrazo de Maruja y mío para los amigos comunes, Alicia, Ghio, los González Lanuza y los Romero y otro más grande para ustedes tres, María Inés, Silvia y usted:
[Seoane]
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| 1973-08-14 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Baudizzone a Seoane. 1973 en 14/08/1973
[14, agosto] 1973
Queridos Maruja y Luis:
Hoy es 14 de agosto, hace un frío horrible, peor aún después de una tibia primavera la semana pasada. Estoy en el Estudio, sin gana de revolver papeles; ya tomé un par de cafés, arreglé la mesa, vi que no hay nada urgente que hacer y me dieron ganas de charlar un rato con Uds. Y aquí estoy frente al papel. No sé si hablaré de política. Me resulta un poco humillante esta obsesión política en que todos vivimos. Te levantas, y los diarios sólo traen noticias políticas, solicitadas políticas, avisos políticos. Sales a la calle y la ciudad está sucia –paredes, calles, árboles, todo, hasta las escaleras del subterráneo–. Todo está lleno de inscripciones al aerosol, a la brocha o de letreros; llegas al Estudio y el primer cliente que llega solo a las cansadas te cuenta el problema que lo trajo –primero trata de sacarte las noticias políticas que tienes y luego de encajarte las que él trae. Y así el resto del día, hasta el noticiero de última hora, equitativamente repartido en exponer los crímenes más «excitantes» y los datos políticos más contradictorios.
Entonces me refugio en las cosas más insensatas. Vamos mucho a conciertos y he estado retocando, casi terminando una traducción, es una pieza de Dylan Thomas , Under Milk Wood , de la que hay una traducción que publicó Sur , pero que en mi humilde opinión no tiene nada que ver con el original. Cuando la haya definitivamente terminado –antes de fin de mes– pienso hacer un ensayo de teatro leído. Yo tengo los discos en que hizo el ensayo el propio Dylan Thomas con otras 5 voces; yo ya tengo 4 (más yo) entusiastas y pienso ensayarlo varias veces y cuando esté a punto (o me parezca que está a punto) leerlo y grabarlo en mi grabador, de manera que si sale realmente bien, puede pasarse inclusive por radio –para ella fue escrita. La pieza es magnífica, toda escrita con el alto vuelo poético de Thomas y el no menos alto vuelo del traductor (yo!). Es un día en un pueblecito de Gales a orillas del mar y sus personajes son los de los sueños de sus habitantes y luego estos mismos a medida que comienza su vigilia. Es un mundo mágico que me parece muy cercano al gallego. Estoy seguro que la pieza, si es que no la has leído, te va a apasionar, Luis.
Además de traductor, leo mucho –acabo de terminar una novela de García Márquez y otra de Bernard Shaw ; tengo entre manos un tomo de ensayos de Orwell y un precioso libro de un cazador de fieras –el hermano de Durrell– que anduvo por estas latitudes trabajando para un zoológico inglés. Salimos poco con Elena, como corresponde después de tantos años de estar juntos, en nuestra compañía es en la que más paz encontramos mutuamente. Vemos a los chicos cuando nos vienen a visitar –ya tienen su propia vida y como es natural piensan sobre todo en sus cosas. Miguel sigue su carrera espléndidamente, la semana pasada les han encomendado (a su Estudio) un gran hospital en San Juan y están entusiasmados haciendo un hospital prácticamente “desmontable” que podrá ser fabricado en serie. Aceptó volver a la Universidad, eso a Elena y a mí nos preocupa un poco, por él mismo, pero se siente en el deber de ayudar a los muchachos, que estos últimos años han estado tan abandonados. Martín también anda caminando firme. Estudia mucho, y maneja su especialidad con amor y firmeza. Es decir, que estamos muy contentos con ellos –el único lamento (que nos cuidamos muy de veras de transmitirles) es que no nos dan nietos– pero ya vendrán.
Queridos amigos, me avisan que hay un señor que quiere verme; como no están las cosas para despreciar un posible cliente, dejo la carta. Mañana salgo para Mar del Plata donde pasaremos una semana; de manera que cierro la carta con muchos abrazos de vuestro viejo amigo que tanto los quiere.
Baudi.
Un abrazo a los Dieste y a los Díaz Pardo; si (como sospecho) están con Uds. Marika y Lorenzo [Varela], también para ellos. Chau.
B.
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| 1978-06-14 |
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Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978 en 14/06/1978
Buenos Aires, 14 de junio de 1978
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos
Querido Isaac:
Te debo carta y me debes carta. La tuya que me envías el 22 del mes pasado se refiere a la inauguración de la galería y al tapiz. Me alegró mucho el éxito obtenido, como el referido al Homenaje al Seminario de Estudos Galegos Mi homenaje particular comenzó tan pronto comencé a publicar notas, artículos, etc., luego de llegado a Buenos Aires, sobre cuestiones gallegas. Una tarea que ocupó mi vida. Algo que, naturalmente, no se ve. En cuanto al tema del tapiz no me sorprende que no se conociese por las gentes y solo algún intelectual lo recordase. Los gallegos, en general, no conocen Galicia, o conocen sólo lo que creen ver. Pero de todo esto prometo no dialogar ni referirme a ello ¿para qué? Lamento, únicamente, que el amor que sentí siempre por Galicia, me hubiese llevado a no ocuparme de mí. Tan poco respeto inspiro que Julio Maside me encarga, urgentemente, un trabajo sobre su tío, para un libro que ha de publicarse en Santiago, se lo envío, de esto hace más de tres meses o alrededor de ellos, y no me acusa recibo. Tuve que escribirle a Piñeiro para que le preguntase si lo había recibido. Se publicó el libro de Galicia en el año 2002 y el Vicerrector de la Universidad, o quien se encarga de ella de las ediciones, no me envió ningún ejemplar y las notas críticas que se hubiesen publicado alrededor de él y de los trabajos que contiene. Creo que de continuar, redactaría un libro que justamente titularía Libro de quejas. En tu otra carta del 25 te refieres a la tapa para el libro del Banco de Bilbao y el envío de los restos de Castelao. Yo estoy de acuerdo con que no se envían hasta que Galicia goce plenamente de su autonomía o esté claramente en vías de ello. Así respondí a una consulta que se me hizo aquí. No tengo contacto con la colectividad, no quiero tenerlo, pero, alguna vez, algún dirigente me consulta sobre alguna cuestión, sin que yo jamás me entere, luego de contestar, de lo que resuelvan. Fui también amigo y contertulio algunos años de Castelao, formé parte de su partido político y sé que él estaría de acuerdo con nosotros en condiciones similares. Además él no “olvidaría”. Toda su vida la pasó luchando contra el olvido del pasado. Precisamente el recuerdo de pasado sirve para mejorar el presente y establecer el futuro. Así fue siempre. El que cometió actos condenables debe resignarse al ostracismo cuando se producen circunstancias nuevas. Sería una tremenda ironía, solo el pensarlo lo es, que Rosón y algunos más que están con él fuesen, los que llevasen a Galicia al cadáver de Castelao, a quien los juzgó y condenó en los más intencionados dibujos que hizo durante la guerra, y que él prefería a sus otros dibujos, soñando en una reedición que nunca se hizo como él quería. ¿Quiénes pueden hacer que prenda en Galicia a “semente” enterrada y convertir en realidad “a derradeira lección do mestre”?
Preguntas en otra carta cuales son mis planes para el futuro. No lo sé. Quizás tratar de envejecer lentamente y olvidar. Uno sobre Maside, en el que me ocuparé tanto del arte como del hombre, pues entre las cosas que ocurren en Galicia es que, cuando se hacen trabajos sobre las personalidades se refieren exclusivamente a la obra, y, pasados los años, muy poca gente sabe cómo fueron como personas. De Balzac o de Delacroix, o de Van Gogh, lo sabemos todo, las aficiones que tuvieron, sus angustias y trabajos, amores, etc., de los gallegos no sabemos cómo era Pondal, ni Rosalía bien, que es, sin embargo, de quien más sabemos. Tendremos un velo de prejuicios hipócritas sobre cualquiera de las vidas de nuestras grandes figuras y en algún caso es la familia quien nos dicta sus impresiones. Yo pretendo escribir sobre las furias verbales de Maside, de sus simpatías, de su amores, de los libros que leía, será al menos el testimonio mío, que fui uno de sus grandes amigos, sobre él y su época compostelana. Escribiré sobre cuestiones que la familia no conoció para entregarnos un Maside de cartón-piedra, no humano. Tengo bastantes originales para publicar; en mi carta anterior, del 21/V, me refiero a algunos de ellos y me olvidé, lo recordé luego de escrita, de uno de ellos Retratos literarios sobre pintores que se publicó en diez números de Buenos Aires literario, que es uno de los que más estimo y que fue escrito en gallego y traducido al castellano. Se trata de un pequeño libro que debe llevar ilustraciones, lo mismo que algunos que te citaba e la otra carta como Animales fabulosos, etc., e Historia do periodismo galego, éste con títulos, páginas características, dibujos de época, etc. También pienso en una selección, para un tomo de cien páginas aproximadamente, de “Figuracións”, la sección que hice en La Voz de Galicia y de la que no me arrepiento haber dejado porque, al menos, pone en evidencia mi conducta, de la acomodaticia que parece ser norma en Galicia.
Bueno, esto es todo por hoy. Se anuncian por lo menos tres partidos de fútbol al día: Argentina-Polonia, Italia-Alemania o algo así y Perú-Brasil. Claro que también se están representando en los teatros de Buenos Aires a Shakespeare, Goldoni, Alfredo de Musset, O’Neill, B. Shaw y Durrenmat y Rosenmacher, Arrabal, etc., y se proponen obras de Benavente y Lorca, entre todas las obras de teatro argentino contemporáneo. Dudo mucho que París pueda ofrecer tanta obra del pasado y del presente como Buenos Aires.
Todo esto en un clima de nieblas intensas, anormales, que hace imposible mucho tráfico y produce desastres, y cifras de temperatura muy bajas, de 3 a 4 grados. No llueve. También te hablo del estado del tiempo.
Un gran abrazo de Maruja y mío para Mimina, para ti, extensible a hijos y nietos.
Seoane
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