| 1961-05-12 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Whitelow. 1961 en 12/05/1961
Buenos Aires, 12 de mayo de 1961
Sr. Billy Whitelow
Río de Janeiro
Querido Billy:
Hubiese querido verte cuando estuviste en Buenos Aires, me hubiese gustado mucho hablar contigo. Hablarte de mi viaje a Europa y de toda el ansia de volver que siento. ¿Por qué le niega a uno el destino la posibilidad de vivir algunos años en esa maravillosa ciudad que se llama Venecia, que uno, sólo con pisarla, puede querer más que a cualquiera otra ciudad del mundo? Hubiese querido hablar contigo de Europa, de Venecia sobre todo y de Basilea donde estuve algunos meses y a la que se quiere también para siempre. En una y otra ciudad, bien distintas una de la otra, viví muchas vidas pasadas que en ellas se hicieron plenas o se consumieron. Vi las naves que salieron de Venecia para aplastar al turco en Lepanto, y al Ticiano, muy viejo, orgulloso de su arte, acercarse en góndola a un palacio de rosa y oro a pintar a una suave doncella dorada de carnes y cabellos. Viví los días de Paracelso y Holbein en la Basilea vieja. Paracelso salía taciturno del sótano repleto de retortas misteriosas en las que hervía el mercurio y la piedra filosofal, de una casa que tenía en la fachada la imagen esculpida de un peregrino a Santiago y, a los pies, una fecha del siglo XIII. Ayudé a policromar el gaitero de la fuente de Holbein y a los campesinos que danzan de la columna. Asistí a alguna conferencia de Erasmo, sin entenderlo demasiado, como me ocurre ahora, siglos después, con Jaspers, seguramente porque, tanto a éste como a aquel, les faltó decisión par sostener la teoría con la propia acción. Entiendo, en cambio, muy bien, la danza de la muerte medieval y el Ecce Homo de Nietzsche. Pero no quiero fantasear. Me hubiese gustado decirte que continúa gustándome mucha de la pintura de los museos y todo lo que está bien hecho y pensado.
No escribí nada nuevo. Tengo algunos proyectos. Una nueva obra de teatro, apuntes sobre Suiza que no sé qué hacer con ellos. Grabé mucho en madera. Tengo unos treinta grandes grabados que hice este verano y pinto murales. Buenos Aires está muy bien para quien estima su pasado y sueña su porvenir. No debemos contemplarla en presente como a ninguna ciudad que se modifica todos los días. Te envío el currículum de vuelta con unos ligeros añadidos que los intercaláis si queréis.
Espero leer tu Cuaderno de exilado, estoy seguro que ha de ser un gran libro, todos los poemas que conozco tuyos lo anuncian.
Un saludo de Maruja y un gran abrazo mío:
[Seoane]
|
| 1963-03-27 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 27/03/1963
Basilea, 27 de marzo de 1963
Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hemos estado en estos días en cuatro ciudades suizas: Ginebra, Zurich, Winterthur y Basilea. Estamos ahora en esta última ciudad, la más agradable de las cuatro, la que mejor se hace querer y dentro de dos o tres días regresaremos a Ginebra, la más antipática para mi gusto y en la cual uno va distinguiendo el calvinismo en el rostro de sus habitantes, en general, unos rostros desabridos. Sin embargo, esta vez nos quedaremos más tiempo en esa ciudad. Se dice que en el siglo XVI Calvino estimuló a los orfebres para que en lugar de imágenes de santos y cálices hiciesen relojes. También cuentan que cuando quemaba a Miguel Servet, éste, entre llamas, le gritó algo así como: “Calvino, eres un miserable, un tacaño, quisiste ahorrarte leña en esta ocasión”. Es posible que el reformista fuese un genio de la economía, tal como la entienden algunos, que ahorrando leña a los condenados al fuego e impulsando la fabricación de relojes en lugar de obras de fantasía, imprimiese fisonomía y carácter práctico a las gentes. Una nariz es sólo para respirar y una boca para comer. Desconcierta que en Ginebra hubiese nacido Rousseau y hubiese vivido Voltaire. A Miguel Servet, quemado con leña, pudieron esculpirlo con tiempo la liga de librepensadores franceses con el gesto español furioso que tiene su estatua en París. Afortunadamente, en Ginebra, hay rostros de todas partes del mundo que hacen olvidar los ginebrinos, y por ellos, y por mis asuntos, nos quedamos de momento en esta ciudad para hacer desde ella viajes frecuentes a Zurich y a Basilea y tal vez a Milán. Hemos visto tres grandes exposiciones igualmente magníficas: de Jawlensky, en Ginebra; Jacques Villón, en Zurich, y de Paul Klee, en Basilea. La menor en cantidad, la de Paul Klee, reúne sesenta y dos obras. Me impresionó enormemente la de Jawlensky, del que ya conocía muchas obras, pero sus cabezas de la última época, de pequeño formato, repetidas como tema, pero creándose nuevos problemas de pintura, me pareció una lección espléndida para un pintor. Le vienen a uno al recuerdo, contemplándola, el carácter obsesivo de los íconos rusos e igual misticismo. Jawlensky en su último período es algo así como un San Juan de la Cruz en pintura. Pienso –otros lo pensaron antes– que sólo Rusia y España produjeron hasta ahora en Europa, temperamentos así de obsesionados, y de fanáticos por igual de claridad y tinieblas. Ni España ni Rusia ahorraron jamás la leña de los condenados, ni cambiaron, cuando la tuvieron, la fantasía por los relojes. Y, sin embargo, en mi caso estaré en Ginebra, no en otra parte, por si los relojes pueden ser útiles a los fines que me propongo. Los Museos de Basilea y Zurich han aumentado en estos últimos tres años con valiosas obras de arte contemporáneo. La última donación, la de un señor multimillonario, La Roche, dueño de una de las firmas más importantes de productos químicos, se está exponiendo actualmente en una de las grandes salas del museo y consta de 1 Picasso (ya había donado cuatro), 1 Juan Gris (anteriormente había donado 11), 11 Braque, 6 Le Courbusier, 20 Ozenfat, 7 Leger y 4 esculturas de Lipschitz, entre otros. El Museo de Basilea es una maravilla y se lo merece esta ciudad por su amor al arte. Estos días en la vidriera de una zapatería se exponen obras primitivas de arte popular australiano que colecciona su dueño y nosotros estamos parando en un hotel que tiene, solamente en su comedor, un Matisse, dos Roualt y una serie de litografías de Manessier, con un Buffet y otros autores. Todas obras originales y, en otras dependencias, Paul Klee, Bonnard y otros pintores, y obras de franceses, alemanes y suizos en los dormitorios. Tiene además una espléndida colección de piezas etruscas, dos grandes vitrinas en el comedor y una en el vestíbulo. El dueño del hotel va él mismo a excavar a Italia y las piezas que encuentra, algunas de valor incalculable por su originalidad, fueron descubiertas por él. Basilea es un centro de arte y fantasía. Lo fue con los alquimistas de la Edad Media, con Holbein que dejó aquí donde vivió gran parte de su obra y con los químicos actuales. Es una de las ciudades que prefirieron siempre los alemanes mejores cuando no podían respirar en su patria, Nietzche, Stefan George, y ahora, desde Hitler, Jaspers.
Refiriéndome a otras cuestiones, la prensa francesa Le Monde y L´Express se refieren con extensión a la polémica sobre literatura y arte en Rusia. L´Express trae en sus últimos números del 610 al 614, correspondientes a este mes de marzo, importantes revelaciones del poeta Evtovchenko sobre la actitud de escritores y artistas, y Le Monde por su parte la crónica de la polémica levantada en Francia en el P. con motivo de negarse los estudiantes afiliados a cualquier clase de autocrítica por considerarla hipócrita y negativa. Con respecto a Buenos Aires tuvimos noticias bastante buenas por este diario y negativa. Con respecto a Buenos Aires, tuvimos noticias bastante buenas por este diario de la actitud de la M. Creo que convendría leer el libro de Evtovchenko que acaba de salir en París, L´autobiographie précoce, además del de poemas Trois minutes de vérité.
Esto es, en general, un resumen de lo que vamos viendo. En cuanto a Buenos Aires, estaremos emocionados por las atenciones de todos los amigos.
Un gran abrazo para Aída, usted y los suyos y otro para los amigos comunes, a algunos de los cuales escribo también hoy, de
Seoane
[Manuscrito:] Nota: Esta carta fue escrita en Basilea hace unos días. La echamos al correo ahora en Ginebra. Las manchas de arriba del papel vienen desde la fábrica. No son salpicaduras de nuestra cena.
|
| 1963-09-05 |
|
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 05/09/1963
El Castro, 5 de septiembre de 1963
Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires
Querido Lorenzo:
Hoy inauguro una exposición de grabados en La Coruña, en la Asociación de Artistas, una institución antigua de esta ciudad. La hago con la ayuda de Díaz Pardo, luchando con muchas dificultades procedentes, ya puedes imaginarte de qué fuentes. Ya hablaremos con calma a mi regreso de todo esto. Estoy contento de hacerla. En Madrid, la exposición se presenta de manera bastante distinta. Ayer también empezaron a imprimir O meco, una serie de doce grabados con el relato de esta leyenda gallega. Te tendré al tanto de todo. Estamos encantados, te lo repito, con el paisaje y el pueblo. Encontré a muchos viejos compañeros y amigos, cansados y envejecidos, pero siempre cordiales.
Ahí van noticias:
En París, ha comenzado una extensa campaña con argumentos serios y breves sobre los formatos desmesurados en pintura. Uno de los últimos artículos publicados es el de Claude Roger-Marx en Le Figaro Litteraire titulado El gigantismo no hace la gran mentira. Se refiere a los cuadros presentados en general por pintores jóvenes en el Salón de mayo y en concursos y galerías de arte, con obras que parecen ser ampliaciones del tamaño natural y que no exige el tema, o el problema, planteado por el artista. Recuerda una anécdota de Degas con motivo de una tela inmensa del español Sert en la que pregunta: “Comment est-ce que ça se degónfle?” Se refiere también al grabado que comienza a sufrir de esta afán megalomaniaco de gigantismo, olvidando sus autores que uno de los problemas más importantes de los antiguos grabadores fue el de tratar de contener el infinito en un pequeño rectángulo gracias al solo poder de monocromía y de la impresión de cuya belleza especial se cuidaba el grabador. Los grabados de la muerte, de Holbein, una de las mayores obras de arte europeas de todos los tiempos tienen cada uno apenas cuarenta centímetros cuadrados del tamaño, así como algunos de los cuadros más importantes de la historia del arte, La parábola de los ciegos de Brueghel, o los más importantes de Vermeer que son de tamaño muy reducido.
En Música en Compostela, cursos de música y conciertos que se realizan en Santiago de Compostela entre agosto y septiembre y que se consideran actualmente como de los más importantes de Europa, acaba de obtener un valioso triunfo el compositor argentino José Ramos con una obra titulada Gato número 1. Ramos, en entrevistas de prensa, afirma su aspiración de realizar una música argentina donde se afirmen la diferencias nacionales de la Argentina. Un crítico músical de hace un gran elogio de la obra de este compositor cree encontrar en ella resonancias de la suite Iberia y asombrándose de la novedad nacionalista del propósito de Ramos cuando el cosmopolitismo parece dominar la música como las otras artes.
Circulan clandestinamente en Madrid dos cartas con destinatarios distintos. Una de ellas del catedrático de la Universidad central de Santiago Montero Díaz contestando a los exiliados cubanos que se metieron con su conferencia, pronunciada en esa Universidad, favorable al actual gobierno de Cuba y, otra, de José Bergamín, en la que responde a los ataques que desde el ABC le hizo el director de este diario Luca de Tena. Este mismo señor, que abusa como es notorio de su situación privilegiada, también atacó últimamente al notable escritor Antonio Espina a propósito de un artículo publicado o por éste en un diario mexicano sobre la hispanidad y Ramiro de Maeztu.
En Oporto, para una editorial gallega, está en su fase de impresión las cantigas de escarnio y maldecir de los poetas medievales de los cancioneros galaico-portugueses. Se publican por primera vez después de seis siglos en la Península y fuera de ella. Durante estos últimos años, sus editores vienen luchando, aparte de con dificultades técnicas, con la censura, pues en estos poemas las palabras soeces e injuriantes alternan en los temas con la libertad de descripción de costumbres.
Alfred Hitchcock, el famoso director cinematográfico, vendedor de suspensos, declaró últimamente que las mujeres le dan miedo, afirmando: “como mi mujer era rubia, he creído durante mucho tiempo que todas las mujeres eran rubias”. A una periodista italiana que le entrevistaba le preguntó: “¿Qué significa exactamente la palabra sexy que se oye por todas partes?” Como es puede notar, Hitchcock sabe hacerse el distraído en la vida real con afán de propaganda, lo mismo que que cuando actúa de personaje secundario en sus películas.
Esto es todo por hoy. Te tendré al tanto de mis cosas. Un abrazo a Marika, a todos los amigos comunes y a ti de Maruja y míos. Otro para ti fuerte de:
[Seoane]
Escríbeme. Te lo ruego. Dos minutos de carta.
|
| 1970-01-20 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1970 en 20/01/1970
La Coruña, 20 de Enero de 1970
Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace un mes que salimos de Buenos Aires y después de haber estado en Londres, Barcelona, Madrid, nos instalamos en La Coruña donde me propongo trabajar, hacer algunas nuevas piezas de porcelana, pintar y probablemente ilustrar el Martín Fierro para una editorial madrileña. Probablemente, porque como en el caso de Shaw, –salvando las distancias–, con el Sr. Goldwin de la “Metro Goldwin Mayer”, el editor está interesado en el arte y yo, en este caso, en el del editor que solo edita obras sin derechos de autor, interesado en el dinero. Claro que no es del todo verdad pues me gustaría hacer esas ilustraciones, probarme haciéndolas, con un tema que sería para mí resúmen de diversas experiencias visuales y una especie de homenaje a un campo que no viví pero soñé de niño. Ya sé que otros las han hecho muy bien, desde Zavattaro y Belloc hasta Castagnino y Alonso, pero creo que es un intento que debo acometer.
En Londres volvimos a ver sus museos, hacía veinte años que había estado allí y todo está claro, muy cambiado. En 1949 aún se racionaba la comida y quedaban grandes espacios de casas derruídas por los bombardeos. El Museo Británico continuaba teniendo piezas valiosas enterradas en algunos sitios de modo que no habíamos podido ver la escultura asiria y algunas esculturas orientales. Ahora las vimos y nos maravillaron. Conocía piezas aisladas en uno y otro museo europeo, pero nada tan importante como lo que encierra el Museo Británico. En la Tate Gallery pudimos volver a ver algunas salas y adquisiciones nuevas, pues otras estaban destinadas a la pintura Isabelina, una pintura cortesana, muy bien realizada, en muchos casos, pero que a mí no me satisface, aún reconociendo su gracia, el valor de la línea, del ornamento y su carácter documental. Naturalmente que algún gran artista ofrece sobre uno un poderoso atractivo, Holbein, pero son los menos. Luego de los museos hemos vuelto a gozar de las calles de Londres, las calles del centro, ahora racialmente más mezcladas, negros, indúes y toda clase de “latinos”. La calle es el más bello espectáculo de cualquier ciudad y más en Londres, donde repentinamente un excéntrico cualquiera realiza para nosotros un acto inusitado sin quererlo o sin saberlo.
Ya iremos escribiendo con tiempo de Barcelona y Madrid, ahora solo quería darles señales de nuestra vida. En cuanto a Barcelona soy parcial, admiro a esta ciudad por sus gentes y por la ciudad misma más que a cualquier otra de la península excluyendo, claro es, a Santiago y a La Coruña. Ahora mismo contemplo desde la ventana unas olas inmensas que se chocan con las rocas y se deshacen en espuma convirtiendo en infantiles cualesquiera clase de esculturas hidráulicas.
Antes de venirnos recibimos una felicitación de Año Nuevo con un bello dibujo suyo que agradezco mucho y que por las gestiones últimas de Buenos Aires, pasaporte, pasajes, etc., y por mi natural vagancia, no acusé recibo, lo hago ahora más de un mes después.
Un abrazo de Maruja y mío para los amigos comunes, Alicia, Ghio, los González Lanuza y los Romero y otro más grande para ustedes tres, María Inés, Silvia y usted:
[Seoane]
|
| 1970-02-11 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Payró a Seoane. 1970 en 11/02/1970
Buenos Aires, febrero 11 de 1970
Querido Seoane:
(Acuérdate del tú). Encontré tu carta en Alsina al regresar de una estada de quince días en Mar del Plata, que no me resultó demasiado buena porque de nuevo tuve una nana, como el año pasado. Gracias por tu recuerdo. Me parece muy rebién un programa Londres-Barcelona-Madrid-A Cruña, pero tú que amas el cine como yo (es decir, como un niño) te has perdido entre tanto Los intocables, Fräulein Doktor, El rally de Montecarlo, En el año del Señor y, sobre todo, Alfredo el Grande con sus furiosas batallas del siglo IX entre sajones y daneses. Has visto las colecciones del Museo Británico, pero no has visto la maravilla de reconstrucción del mundo bárbaro-cristiano primitivo que hicieron los ingleses con extraordinario tino. Y no te digo lo que son Los Intocables y lo que serían para ti que eres un come-yanquis de primera. Lo que te digo, por supuesto, es la manifestación larvada de la envidia que te tengo por estar en Europa.
Me gusta mucho tu idea de ilustrar el Martín Fierro: lo harás con sentido plástico mientras todos los demás (muy buenos, admirables, etc.) lo han hecho con sentido de ilustradores; además, tendrás que salir a la fuerza de tus figuras gallegas y eso me divierte mucho. Supongo y espero que, especialmente en Londres, habrás continuado tu serie de retratos furtivos en Carnaby Street.
Supe que no pudieron encontrarse con Nélida, que lo hubiera pasado mucho mejor con vosotros (¿está bien dicho?) que con sus amigotes parisinos. Acerca de los Isabelinos que viste, te diré que tengo muy especial debilidad por Holbein, dibujante y pintor. Lo relaciono con Ingres, otra de mis admiraciones profundas e inexplicables. Y te diré que tú también tienes una afinidad grande (en tus obras) con ese pintor decorativo en el mejor sentido de la palabra y mucho más abstracto de lo que generalmente se supone. En la National Gallery hay un retrato de cuerpo entero de Cristina de Suecia que es una maravilla de equilibrio entre la representación, el adorno y el planismo. Alguna vez habría que ponerse a estudiar (y expresar) todo lo no-figurativo, no-naturalista, no-verdad que hay en tipos como Holbein, Vermeer, Ingres, etc., que aparentan copiar el vero. Los griegos, escultores, también son así. Nadie lo ha visto hasta que llegó este maravilloso siglo XX con su antinaturalismo.
El verano me ha separado de los amigos: los Seoane en Europa, González Lanuza en Piriápolis, Romero en Pinamar, los Giangrande en Bariloche. De tres de ellos tengo noticias por cartas y postales; en cuanto a Romero, cultiva como siempre las distancias y la impenetrabilidad. Es un personaje de singular psicología, como todos los nacidos en La Plata. ¿Has observado como son los platenses? Forman una secta aparte, con engolamientos burgueses y murallas en torno. Parecen tan prefabricados como la ilustre capital misma de la provincia más rica del país. No por nada se llamó dardo su fundador: dio a su ciudad defensas de puercoespín. (¡Qué precioso tu armadillo de uno de tus cuadros de City Bell!!!)
He leído muchísimo, como de costumbre, en estos meses, recorriendo todos los estratos de la literatura, desde la novela policial hasta ciertas maravillas como, p. ejemplo, el último libro de Graham Greene, que se titula Viajes con mi tía y una preciosa novela-poética de Victoria Sackwille-West, Toda pasión concluida.
Abrazos para los dos: ya fastidié bastante.
Payró
|
| 1971-06-27 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Girri a Seoane. 1971 en 27/06/1971
Buenos Aires, junio 27/[1]971
Querido Luis:
Con tu penetración habitual, me contás del busto de Rosalía de Castro que acabás de terminar, y me apresuro a decirte que pienso exactamente lo mismo que vos en cuanto a considerar que todo arte es, implícita o explícitamente, narración. Pero esa narración debe ser revulsiva, recreada constantemente por el observador-lector. Como en el poema, esa escultura tuya de Rosalía ha de poner ante quien la mire cosas de muy variado orden. El objeto creado, sea poema, sea tela o escultura, es en realidad un dato a partir del cual ha de ser una y mil veces recreado. A condición de admitir como regla absoluta que una cosa es lo que vemos con los ojos y otra es lo que ve nuestra mente. Acabo de publicar un poema –que te adjunto– y que me interesa especialmente por pertenecer a una serie –ya intentada en libros anteriores–, donde se plantean directa o lateralmente cuestiones relacionadas con el punto de vista de las artes plásticas. Para sintetizarlo con términos más o menos pedantes, diría que todo se sintetiza en el problema de la impersonalidad-personal de la creación (o a la inversa, si querés), única actitud, creo, para intentar llegar a una universalidad. En el poema que leerás, la idea es que esa inmovilidad de los retratos les confiere una inmortalidad muy especial; despreocupados del movimiento porque ese movimiento lo da el espacio y el silencio que se produce en torno a ellos. Incidentalmente, pienso que aquí todo ocurre al revés de los móviles de Calder, pongamos por caso, donde espacio y silencios en torno de los objetos parecen estáticos, vacíos o huecos. Ahora voy a intentar un poema sobre Giacometti. Sobre la mirada de alguien obsedido por lo real, capaz de entender que si uno es capaz de copiar un modelo de una manera profunda y absoluta el resultado no será un objeto realista, sino formas que constituyen la verdadera naturaleza de lo copiado.
Gracias por haber colocado el mate en lugar de preferencia, a estas alturas nuestra única posibilidad de salvación es ser anacrónicos. Lo que me contás sobre la despoblación de tu país, es patético, pero el demonio de la modernidad y el progreso (sic) poco y nada tiene hoy que esforzarse para arrasar con todo. ¿Y si acaso no fuera lo más deseable? ¿Si lo mejor que acaso nos depara nuestro destino es volver a las catacumbas? ¿Y de hecho no nos movemos ya en las catacumbas? ¿No lo es hacer un busto de Rosalía, acariciar un mate, buscar una perdida leyenda, escuchar un Gardel de 1925, escribir poema para contar que Giacometti veía que entre una fosa nasal y la otra la diferencia es tan amplia como un Sáhara?
Querido Luis, te agradezco tu carta, hacía mucho tiempo que no escribía una y me ha hecho bien. Seamos, pues, ultra avanzados, seamos anacrónicos.
Muchos cariños de Aurora y míos a Maruja y a vos, y hasta muy pronto,
Girri
[Anexo.]
Lección de lo inmóvil
Por Alberto Girri
Para LA NACIÓN
BUENOS AIRES, 1971
Esos Holbein
de su período inglés,
lápices de colores
y toques de pluma y pincel
sobre papeles teñidos de rosa
superficies
elaboradas como un negativo
de la carne que enfrentamos, gráfica,
y la que intenta mostrarse;
Rembrandt sacudiéndose
desde halagadoras demandas de burgueses
a profundos, radicales cortes,
a técnicas de alterar
rasgos hasta la descomposición;
los ojos incomparables
de Jacqueline de Rohan
suficientes para abarcar un reino,
y la nariz de Carlos VII
colgando como un péndulo;
las victorianas, novedosas
estilizaciones en papel fotográfico,
sensibles cabezas
al uso prerrafaelista;
el virtuosismo de los cuellos, mujeres cisnes,
Greta Garbo retratada por Arnold Genthe,
atenuados los perfiles, artificiosamente
conmovido el gesto de las manos;
quietudes, diversidades,
datos de la ocular docilidad
recorriendo un alfabeto del que las imágenes
son sus letras,
esos nichos
en paredes, álbumes, inmortalizados
para preservar lo viviente de corrosiones,
abortos, bestialismos, espectros que demudan,
e iluminados por una persuasión
idéntica a lo que alumbran:
lo duradero es estático, sólo
el arte consigue el punto de equilibrio
entre una masa y su punto de apoyo.
|