Persoa: Amparo Alvajar

Persoa: Amparo Alvajar [10]

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1963-09-14
Carta de Seoane a Alvajar. 1963
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Transcripción da Carta de Seoane a Alvajar. 1963 en 14/09/1963


La Coruña, 14 de setiembre de 1963

[Manuscrito:] Amparo Alvajar

Estimada amiga:

Te debemos una larga carta hablándote de España, de Galicia, de nosotros. Llevamos aquí en La Coruña, mejor dicho en El Castro de Sada, dos meses, yendo y viniendo, eso sí, a La Coruña, en donde estoy actualmente exponiendo con mucho éxito grabados en su vieja Asociación de Artistas. España está desde nuestro punto de vista, el que tu conoces y compartes, mejor de lo que sospechábamos en nuestros diálogos de Ginebra. Se encuentra mucha gente optimista, yo pienso que con fundamento aunque no tenga razones de orden práctico, pero lo noto en las gentes, en las conversaciones que escucho, en el aire, y Galicia está maravillosa como siempre, indiferente, pobre, abandonada, pero maravillosa y en la gente joven vuelve a nacer la esperanza en un futuro próximo. Creo que deberías viajar a España. Ninguna carta ni experiencia ajenas puede ofrecerte una impresión de lo que aquí está renaciendo. En La Coruña cambiaron muchos barrios y la ciudad creció. Da la sensación de ser más grande que Ginebra, desde luego más bella pero sus gentes parecen las mismas en su aparente despreocupación, en su elegancia natural y en su humor. La Coruña es la ciudad liberal de siempre, a pesar de todo lo que se le impone. Nosotros nos sentimos muy a gusto en ella y lamentamos tener que marcharnos a Madrid. Conocimos a mucha gente nueva, a un pariente tuyo, Molina, que es canciller del consulado uruguayo y hombre preocupado por cuestiones de cultura, que siente una gran adhesión hacia tí y ex-compañeros tuyos de bachillerato que te recuerdan con aprecio, Fernando Mon, ahora crítico de arte, y González Garcés, poeta y crítico literario. Por nuestra parte les hablamos de tu labor de directora en el Teatro Hispanoamericano de Ginebra, de tus obras de teatro en Buenos Aires. Yo he publicado aquí, en este tiempo de estancia en El Castro dos álbumes de grabados: El toro Júbilo y O Meco, que tienen como tema una fiesta castellana y una leyenda gallega. Están impresos en Moret, imprenta que tu recordarás. Creo que si volviésemos todos podríamos hacer muchas cosas, la lástima es que algunos como yo mismo tienen una vida realizada fuera de aquí que debemos decidirnos a abandonar. Ahora tenemos que regresar a Buenos Aires, una ciudad que en estos meses sólo recordamos por los amigos que allí viven.
Nos gustaría que nos escribieses. Te estamos muy agradecidos por todo lo que hiciste y haces por nosotros. Debemos regresar a Ginebra, pero no tengo ganas de salir de España por ahora. Tengo en noviembre una exposición [en Madrid.

Recibe un gran abrazo de Maruja y mío:]

[Seoane]
Falta a despedida da carta orixinal (só se dispuxo da cara dianteira do orixinal fotografada). O texto restante pódese enxergar nesta cara ás avesas e reproducímolo entre corchetes, aínda que sería necesario confirmalo.


1964-01-27
Carta de Alvajar a Seoane. 1964
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Alvajar a Seoane. 1964 en 27/01/1964


Ginebra, 27 de enero de
¡1964, ay!

Querida Marujiña:

En este momento recibo tu carta, y no me lo creerás, pero “ayer” por la noche pensé: “A Maruja se le debe de estar terminando el Té Midros , y te iba a escribir preguntándote si lo necesitabas y querías que te lo mandase o si tenías hasta tu “hipotético” paso por aquí, que todos deseamos.
Como me interrumpieron, sigo hoy, día 29. Ya te compré el té, que tuve que encargar porque, como ya sabes, no suelen tener cajas de las grandes. Hoy me lo han dado y mañana saldrá. Te lo mandaré por avión. ¿Cómo no me lo dijiste antes? ¡Eres más tonta...! Va por avión, no por la prisa, sino porque es más conveniente y más seguro. No quitaré la caja, si no hay inconvenientes en el correo, porque va más protegido, y si realmente pasa un kilo el contenido sólo con el papel de embalar pasa y tienes lo mismo que llenar formularios para que pase por los servicios de aduana, así que no se gana nada. No me mandes los 23 francos con que me amenazas, en primer lugar, porque no son 23 francos sino mucho menos y, en segundo lugar, porque es más el trabajo que te daría a ti que me daría a mí que lo que vale la cosa. Además, no habiendo en España cambio libre, no creo que te vendan francos y, verdaderamente, Maruja, sé sensata: no vale la pena. Como no veo muestras de que aparezcáis por aquí, te digo “desde ya” que, siendo probable que en todas las cosas que tenéis que arreglar en Buenos Aires os gastéis más tiempo del que vez desearíais, me recuerdas por anticipado que te lo siga mandando de manera que no te falte nunca. Ya sabes que no me cuesta nada hacerlo, mientras siga aquí, y aunque me vaya a París, siempre se lo podré encargar a alguien.
¿Venís o no venís? Ya me han traído casi todos los muebles del dormitorio y tenéis una cama de un metro cuarenta, que supongo que os bastará. Ya os he dicho que el sofá de la sala es también cama o puede serlo y que yo tendré sitio.
Hace unos días llamó por teléfono una amiga vuestra para saber de vosotros. Me dijo su nombre, pero ya sabes lo que te pasa con los nombres que te sueltan de repente: que los entiendes mal y los olvidas pronto. Por la voz, estoy casi segura de que era aquella chica que os llamaba de Juterlaken , y el propio hecho de haberme llamado lo confirma. Dijo que se iba pronto para Buenos Aires y que si no llegabais casi en unos días ya no tendría oportunidad de veros. Le di las noticias, un poco vagas, vuestras (me refiero a vuestros proyectos) que por entonces tenía.
Me alegro muchísimo de que lo de Bandi haya sido una equivocación. No recuerdo si la noticia de la muerte de Cholo os la di yo misma o no, porque en esos días estaba bastante mal. Lo que tuve era pasajero aunque muy doloroso y, muerto el perro se acabó la rabia. Quiero decir que son esas cosas como las gripes y tal, que una vez que se van las olvidas y no las puedes llamar enfermedades serias, aunque te joroban de mala manera durante unos días. Dicen, sin embargo, que pueden requerir una intervención quirúrgica, y en otros casos, se pueden reproducir varias veces con unos días de intervalo. No me ha hecho ninguna de esas dos formas. Y ya es la tercera vez que me pasa. ¡Santa Penitencia, ora pro nobis!
¡Os envidio, malvados gallegos! Eu ben quixera ter unha leiriña, botar unha parolada co meu amigo Carrê na súa casa do Ponte do Pasaxe e aínda un sono na praya de Santa Cristina. Pero son deseos momentáneos, es morriña pura, que casi me enfermó en Buenos Aires, un sentimiento vegetal, si así se puede decir, de árbol desarraigado. La verdad es que no quiero ir a España, y cuando digo “no quiero” no hablo con la cabeza, sino con las ganas. Más aún, quiero no ir. No solamente por las razones que cualquiera que no fuerais vosotros supondría. La única forma de expresar mi manera de sentir es esa, que no es muy explicativa ni muy matizada: “quiero no ir”. Lo cual no quiere decir, etc., etc.
El otro día recibí una carta que dice textualmente: “Conocí a Maruja. ¡Hermosa mujer, vive Dios!” Y agrega luego que, dicho sea sin malos pensamientos de ninguna clase, sólo “por amor” de admiración, en lo que coincido. Es de Quiroga, el padrino de mi hermano, a quien yo quiero tanto y que ahora está en Ecuador, me dice también que le fue imposible ir a la inauguración de la exposición de Luis (supongo que la de La Coruña) por un impedimento que surgió a último momento, y que lamentándolo, tuvo que irse sin veros de nuevo.
Luis: ¿No me podrías mandar los catálogos o lo que sea de tus exposiciones en España?
Y ambos a dos: ¿No me podríais dar vuestra nueva dirección en Buenos Aires, que no la tengo? Esto en previsión de que no paséis por aquí.
No olvidéis que si vais a París no tenéis más que avisar, o no avisar. Tienen las llaves de mi casa mi hermano Javier y mi cuñadísima, Mary Castelo, que viven en 17, Quai aux Fleurs, Paris IV, y siendo vosotros mi necesidad hay de prevenirlos. Obrad con toda confianza y seguridad. Y que esos queridos tontos os calienten la casa, etc., etc.
Por si os vais directamente y no tenéis tiempo o ganas para escribir:
Cariños a los amigos, y si veis a Arturo, un gran abrazo y que escriba:
Mandadme vuestra dirección; que Maruja me avise para que le mande una tonelada de Té Midrós, y aquí estoy “para lo que queráis mandar”.
Ojalá vinierais. Si tardáis algún tiempo, ya os mandaré fotografías, no mías (líbreme Dios) sino del departamento. No sé si os he dicho que pedí una plaza que quedó vacante en la Unesco, pese a que ya llevo metidos en este apartamento, aunque parezca mentira, más de 16.000 francos. Como la han pedido muchos (París, je t´aime) no creo que me la den, sobre todo porque quieren que se traduzca del ruso y yo lo tengo bastante abandonado a causa del dichoso teatro, y luego porque desean “formación técnica o científica”, y resulta un poco feo decir que los documentos económicos o científicos de la Naciones Unidas me los daban a traducir a mí, porque los economistas y otros “titulados” lo hacían muy mal, y los trabajos de revisión y edición que estoy haciendo en el BIT me lo han casi impuesto porque hay una cantidad de publicaciones técnicas, pseudo científicos y económicos que con gran sorpresa para ellos corrijo, rehago, publico mucho mejor que los hombres que tienen allí para hacer eso, doctores de toda clase de cosas, pero que no saben traducir, no saben trabajar. Bueno, estoy hablando tonterías.
Escribí a Antonio Baltar con mucho retraso, porque esperaba tener datos más concretos, y me temo que con excesiva prolijidad. No sé si después de esa carta no me odiará, pero, como yo, cuando me vine de Buenos Aires, no había tenido ni siquiera la idea de que las organizaciones internacionales eran algo en donde no podía trabajar. Tengo un “despiste” no tan grande, pero sí despiste en los demás. Si está enfadado, por favor, “desenfadádmelo”, que tanto él como Mireya son dos seres “à aimer”, y yo, que no sé decirle a la gente que la quiero, cuando la quiero, meto mucho la pata.
Mil cariños. ¡Noticias! ¿Qué vais a hacer? ¿Venís o no venís? Bastan dos palabras y vuestra dirección en Buenos Aires. “And so, to supper and talk” como diría Samuel Pepys.
Me olvidaba de deciros, por si Núñez Bua sigue con su proyecto, que los muebles que he comprado ahora son de madera de teca, como los que tiene la Boutique Danoise que tanto le entró por el ojo. Que la casa que me los ha vendido, sin tener una tienda tan visible, sigue un poco el mismo procedimiento. Principalmente muebles, que se fabrican en la Suiza alemana; luego “algo” de lámparas, de adornos, de jarrones, de alfombras, de colchas, etc.; lo suficiente para ayudar al cliente con ideas, pero no como para competir con las casas que sólo venden una de esas cosas. Sé ahora también otros detalles que le podéis decir a Núñez Bua (en primer lugar, que de su ahijado “nunca más se supo” y que si sigue interesado en venir a Suiza, no tiene más que escribirme): la casa Altamira vende, por ejemplo, con el cuádruplo de su precio los mantos de Lorca que utilizan aquí como alfombras (y bien bonitos), una de las cuales nos prestaron (que utilizamos como mantel) cuando hicimos El mejor alcalde. Que casi todas las cosas que tiene esa casa son simples imitaciones (hablo de muebles); te lo demuestra que para esa misma obra nos prestaron (gracias a los buenos oficios de condesa de Cabarrús) cuatro o cinco “viejas” sillas, que a una, porque evidentemente en de madera “fresca”, se le rompió una pata, que yo, personalmente, aunque no era culpa mía, le dije a la gente del grupo que, costara lo que costara, yo pagaba la silla, y que esta gente de Altamira dijo que (al parecer la dueña o la encargada general) ya la arreglaría y que no tenía importancia... Amigos míos se han traído de Madrid imitaciones mucho mejores. No sé si recordaréis un mueble de esquina que salió en Las cartas boca abajo. Fue el único mueble de esquina que pudimos conseguir. No era absolutamente necesario, pero yo había montado los movimientos de la obra pensando en que un mueble de esquina era fácil de encontrar, y no. Y todo estaba prendido con alfileres y la gente que trabajaba en la obra estaba haciendo, durante todo el tiempo de los ensayos, dobles jornadas de trabajo, por una u otra razón. Mejor que cambiar movimientos era buscar el mueble. Bueno, pues el mueble, “soi–disant” español, tenía todas las apariencias de un mueble portugués y además “no iba”, pero no había otro. Pues, ese mueblecito de nada, que parecía hecho en cartón piedra, y no en madera, tenía como precio en Altamira 4.500 francos, si he de creer a Aída Cabarrús que mentir no miente, pero que, a veces, te dice y augura cosas que te hacen dudar de todo. Ella lo consiguió, y ella previno, puesto que o no nos hacen un seguro por esas cosas que tenemos en préstamo para el hecho o no sé qué otra dificultad hay.
A parte de eso, “he renunciado a las tablas”, como una vedette cualquiera. No me gusta hacer las cosas mal. Y no puedo ser el hombre orquesta. Si mi sueldo, por importante que sea, no me da con holgura para satisfacer las necesidades de otros, que tienen que ser satisfechas, tengo que renunciar a hacer “mal y en malas condiciones” una cosa que me gusta, para hacer otra que es necesaria hacer. No es sacrificio; no quiero ponerlo así. Siempre me ha jorobado eso tan español de “la intuición”, el, llamémosle talento personal. “Yo” estoy por los oficios, por el conocimiento lo más profundo posible de la profesión que uno ejerza, y no por “moralismo”, sino por placer. Sólo se gusta de lo que se conoce. Y cuanto más se lo conoce, tanto mejor.
Cuando me vine de Buenos Aires, quise hacer algo en París, seguir cursos de dirección escénica, etc., pero empecé a trabajar inmediatamente y ya no pude, porque me tuve que venir a Ginebra, ¡Qué se le va a hacer!
No dejéis de mandarme vuestra dirección en Buenos Aires ni de avisarme si queréis algo.

Mil cariños.

Amparo


1971-10-17
Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1971
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1971 en 17/10/1971


Ginebra, 17 de octubre de 1971

Queridos Luis y Maruja:

Acabo de recibir una carta de Quiroga, de Torremolinos, en la que no da esa dirección aproximada vuestra y me dice que pensáis iros a Buenos Aires a principios de noviembre, por lo que me apresuro a escribiros, claro está que interesadamente. Comprendo que con el viaje tan cerca (¿hasta cuando estaréis en Buenos Aires?) no estará Luis para ocuparse mucho de las cosas de los demás, pero tengo que aprovechar esta última oportunidad y darle la lata, mal que me pese.
Se trata de que quisiera poner en escena, en los gallegos de aquí, Os vellos non deben de namorarse, de Castelao: He leído hace poco que las máscaras de la obra están ahora en el Museo Maside. Supongo que se conservarán los dibujos de los decorados y de los trajes. Me interesaría mucho conseguir buenas fotografías en colores de las máscaras y copias de los dibujos. ¿Cabe esa posibilidad? Correría la cosa “cierta” prisa, no excesiva, y pienso que a lo mejor Luis podría hacer algo o dejárselo encomendado a alguien. Necesitaríamos unos vente ejemplares de la obra (yo tengo uno y el grupo tiene otro, y nada más), y desearía saber si se los puede conseguir allá o si tengo que ponerme urgentemente a copiar el texto, lo que sería un trabajo monstruoso, puesto que también tendré que “sacar” cada papel, ya que los demás no saben hacerlo, y es muy poco el tiempo que me queda y mucho el trabajo.
¿Podríais contestarme con cierta rapidez, para saber con qué puede contarse? No quisiera que los demás perdieran el entusiasmo, como suele suceder cuando se pasan meses hablando de una cosa y no se hace nada.
Veo con mucha frecuencia cosas de Luis en La Voz de Galicia.
Cabe la posibilidad de que dentro de unos meses vaya a Buenos Aires. Se celebra en Chile una gran conferencia a la que irá gente de aquí, y tengo esperanzas de que me manden, aunque son esperanzas y no seguridad. Si me mandaran (que sería en abril y mayo), me quedaría luego, a la vuelta, en Buenos Aires tres o cuatro semanas, siempre y cuando no me resultara ruinoso. Quiero decir, que no influyera en mis posibilidades de trabajo para el resto de año. Me gustaría, pues, saber cuáles son vuestros planes.
Os ruego que me respondáis a lo de Castelao para no tener durante mucho tiempo en la incertidumbre a la gente que trabajaría conmigo. Ya sabéis lo difícil que nos resulta una cosa así en Ginebra.
Supongo que estáis bien, ya que no veo motivo para que no lo estéis.
Saludad a los Dieste de mi parte, y mandadme la dirección de Mireya, que no sé si recibió la carta que le escribí, puesto que ella me hablaba vagamente de sus planes, sin darme fecha ninguna, y le escribí a Buenos Aires sin saber si seguiría allí.

Mil cariños.

Amparo


1971-11-05
Carta de Seoane a Alvajar. 1971
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Alvajar. 1971 en 05/11/1971



La Coruña, 5 de noviembre de 1971

Sra. Dña. Amparo Alvajar
Ginebra

Querida amiga:

Nos llegó tu carta hace unos días cuando, por indicación de Domingo Quiroga, pensábamos escribirte. Marcharemos dentro de pocos días para Buenos Aires y no volveremos hasta dentro de algo más de un año. Nos hubiese gustado haberte encontrado o visto en La Coruña, pero para el próximo viaje trataremos de ponernos de acuerdo contigo para que así ocurra. Por Quiroga o por algún amigo común, sabrás lo que Díaz Pardo y yo hemos hecho en estos últimos tiempos: una fábrica de porcelana en Sargadelos, cerca de Vivero en la provincia de Lugo, donde hubo una famosa de loza y un gran complejo industrial a fines del XVIII, y un Museo, el Museo Carlos Maside, en El Castro, al lado de Sada, a 15 kilómetros de La Coruña. Este es ya un centro cultural muy importante el más dinámico quizás ahora en La Coruña pero situado en una aldea de muy pocos vecinos y donde hay otra fábrica de porcelana fundada por Díaz Pardo. Todo esto, la fábrica de Sargadelos y el Museo nacieron en Buenos Aires con una institución que Díaz Pardo y yo fundamos con el nombre de Laboratorio de Formas y que hubiésemos llamado Laboratorio de Iniciativas si no nos hubiese parecido muy chestertoriano el título. En el Museo hay ya alrededor de 200 obras en las paredes y unos 1500 dibujos y grabados en el archivo, conseguidas a base de donaciones. Yo traje muchas obras de Buenos Aires y compré algunas aquí. Todo esto es muy largo para contártelo por carta. Ya hablaremos con calma en cualquier oportunidad, quizás en Ginebra en 1973. De cualquier manera, no queremos, de momento, dejar Buenos Aires. Es la ciudad en que más nos gusta vivir. La Coruña sigue el destino tremendo de Galicia entera. No quedan gentes de 18 a 45 años. Amamos el mar de la ciudad y la ciudad, cada año sin embargo más desfigurada, pero nos faltan muchas cosas, desde luego la inquietud anterior a la guerra.
En cuanto a lo que nos pides, se van a encargar de enviártelo desde El Castro, se encarga de ello Díaz Pardo. Van a hacerte las fotos y te mandarán las de las caretas de Castelao y las de las que hice yo para una agrupación de teatro de estudiantes de Coímbra, dirigida por el director catalán Ricart Salvat, y que por razones policiales, expulsaron a Salvat de Portugal, no pudo estrenarse. Es seguro que todo esto puede serviros. Las caretas pueden hacerse remodelando caretas corrientes de cartón y pintándolas nuevamente. Por mi parte lo había hecho así y quedaron bien. Muchas veces nos acordamos de tí. No escribimos por esta maldita pereza en escribir cartas que en España se hereda de padres a hijos. Supimos que habías estado en España, al menos en Madrid, y los Dieste lamentaron que no hubieses venido a Galicia. A mí es ya lo único que me interesa de la península aparte los monumentos y las obras de arte. Quizás tambien Barcelona para alcanzar una vida cultural más completa que la de aquí, pero nada más. La gente aquí continúa siendo estúpidamente bondadosa. Ojalá fuese esta una tierra capaz de organizar “La mano negra” o cualquier maffia que la defendiese. Pero no, la gente emigra. Y cada vez más los prados y las huertas se convierten en tojales y proliferan los funcionarios, los caballos salvajes y los lobos.
No te doy más la lata. Escríbenos a Buenos Aires. De aquí te enviarán todo lo que necesitas.

Un gran abrazo de Maruja y mío:

[Seoane]

La dirección de Buenos Aires: Montevideo 1985, piso 13, Dto 68. Bs. As.



1972-01-11
Carta de Seoane a Vázquez Freire. 1972
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Vázquez Freire. 1972 en 11/01/1972

Buenos Aires, 11 de Enero de 1972

Sr. D. José Luis Vázquez
La Coruña

Querido José Luis:

Agradecemos la carta del 27/XII y las noticias que nos transmite. Le devuelvo, con ésta, el duplicado de la liquidación de A. Álvarez Blázquez. Supongo que todo estará bien. Me refiero a la liquidación. El talonario de la Caja de Ahorros, guárdelo, por favor, usted. Recibí también con la suya, aparte, aparte de las fotografías de los dibujos de Maside y mío del Nº de Nosotros, las diapositivas de las caretas de Castelao, muy buenas, muy fieles en el color a los originales, y que supongo les serán útiles a Amparo Alvajar para el teatro que dirige en Ginebra. En cuanto a la casa, el saber que usted se ocupa de eso es para Maruja y para mí garantía de que todo irá bien. Lo único que lamentamos es el trabajo que con todo esto, reuniones de copropietarios y vigilancia de obras, le damos.
Isaac me escribe y envía noticias. Se queja de los ruidos y parece desear verse con un psiquiatra de acuerdo con García Sabell y si éste lo cree conveniente, así escribe en la última carta. No se refiere en ningún momento a Mimina ni a los hijos y a nada que no sea el Museo y Sargadelos o asuntos culturales generales. En cuanto a la otra todo resulta mucho más turbio luego de algunas averiguaciones que hicimos aquí a través de amigos comunes. Estuvo en tratamiento psicoanalítico durante dos meses, que abandonó antes de llegar a resultado alguno y parece tratarse de una psicópata depresiva, es decir, un tipo de enferma que posee una característica muy importante y coincidente en el caso de ella, la de inspirar muy hábilmente compasión, además de proponerse, parece, conquistar a Isaac aprovechándose de la enfermedad de éste. Algo muy curioso, que algunos de los que fueron sus mejores amigos no pueden decir demasiado de ella, pues siempre les ocultó cualquier detalle sobre su vida e intenciones. Creemos cada vez más que ella es un motivo importante en la enfermedad de Isaac, por lo menos una complicación para su curación. Camilo está muy preocupado, no conoce estos problemas que se plantearon con la enfermedad del padre y está estudiando con muy buenos resultados. Ahora aprovecha las vacaciones para estudiar y examinarse en marzo. Nos dijo que el padre le había escrito últimamente.
Bueno, por aquí todo sigue aproximadamente como cuando nos marchamos en abril del 71. Nada hay resuelto políticamente y el dólar duplicó su valor. Esto es todo. No dejen de escribirme.

Un fuerte abrazo de Maruja y mío para María Elena y usted:

[Seoane]


1972-01-11
Carta de Seoane a Alvajar. 1972
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Alvajar. 1972 en 11/01/1972


Buenos Aires, 11 de Enero de 1972

Sra. Dña. Amparo Alvajar
Ginebra

Mi querida amiga:

Te envío las diapositivas de las caretas de Castelao que me las enviaron a Buenos Aires en lugar de hacerlo directamente a tí como les había pedido. Creo que están muy bien. Estamos aquí desde hace un mes y nos toca un verano como parece no hubo otro desde hace medio siglo. Estuvimos con algunos de los amigos comunes, aún no con todos, y, en general, perdieron toda esperanza. Galicia está cada vez más abandonada. La gente joven marcha. En las aldeas apenas quedan hombres y mujeres de 18 a 45 años y crecen en las huertas y prados los tojos y las retamas. Aumentan los lobos y caballos salvajes. Un sociólogo italiano la da como un país europeo moribundo, al igual que Irlanda y Sicilia. Un país moribundo maravilloso de paisaje, con ciudades que se modifican por el giro del emigrante. La Coruña es otra, y Vigo y Santiago. Pero no se trabaja la tierra, la explotación pesquera está en quiebra y no hay apenas otras industrias fundamentales. Debemos coincidir en La Coruña el año próximo. Yo trabajo lo que puedo, pinto, grabo, hago porcelana y monté un Museo, el Museo Carlos Maside, con Díaz Pardo, que es un éxito de público. Está a 15 kilómetros de La Coruña, en El Castro, ayuntamiento de Sada.
Estuvimos con Domingo Quiroga, con los Dieste, ya coruñeses, los Martínez Barbeito, etc. Hablamos de tus artículos de La Voz, debías continuar escribiéndolos. Hace falta que la gente que está fuera ayude a quienes como pueden hacen algo en Galicia. Todos estaban contentos con tu colaboración. Bueno, Amparo, te escribo de prisa. Quiero que esta carta salga hoy con las diapositivas. Un gran abrazo de Maruja y mío. Escríbenos.

[Seoane]


1972-07-17
Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1972
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1972 en 17/07/1972


Ginebra, 17 de julio de 1972

Queridos Luis y Maruja:

Ya ha empezado de nuevo esta marcha normal de la existencia, aunque costó trabajo reorganizarse. Llegué muy cansada y me encontré aquí con el fin de curso de mi sobrina Marta, las fiestas de colegios y conservatorios consiguientes, su viaje inmediato a España, a pasar las vacaciones con su madre, la asistenta que se fue de vacaciones, montañas de trabajo en la oficina, etc., etc. El caso es que yo llevo aquí casi cuatro semanas y aún no he podido empezar a ocuparme de los asuntos grandes o serios. El mes de agosto será todavía peor, porque se va de vacaciones el jefe de la división lingüística de otra organización y me deja todo el trabajo de la sección española para hacer por las noches en casa, y, como os digo, es enorme el trabajo que hay en la oficina y vuelvo bastante cansada.
El resto de mi viaje fue muy bien. En cuanto llegué a Lima me di cuenta de que los limeños, poetas y escritores compañeros míos aquí (¡parece mentira!) me habían dado una clase de información que no correspondía a la verdad. Me habían dicho que para ver Lima sobraban dos días. Estuve tres y no vi ni la décima parte de lo que hay que ver. Pero no bien me di cuenta de eso, decidí no llamar ni ver a ningún conocido y dedicarme a los museos y a la ciudad, de la que he quedado verdaderamente enamorada. Corrí por todas partes. Fui a Cuzco, que no me impresionó tanto como esperaba. Sí, en cambio, el paisaje que rodea a Machu Pichu. Volví a Lima y salí por Quito. Allí llamé solamente a un amigo, gran poeta y escritor, compañero nuestro, que ha sido secretario de Relaciones Exteriores en Ecuador y que no me dejó sola ni un instante de los tres días que pasé allí, con un taxi a la puerta del hotel y recorriéndolo todo el día entero en taxi, y sin dejarme pagar nada. Se portó muy bien, puesto que no tenía por qué hacer tanto. Tengo en Quito otros amigos, entre ellos el actual Presidente de la Corte Suprema, que era Embajador de su país y en uno de esos cambios políticos en que lo pusieron en la calle pasó durante cierto tiempo a trabajar con nosotros, aunque yo ya lo conocía de Nueva York. Ni le hablé por teléfono, porque el otro no me dejó ni a sol ni a sombra, con su ansia de hacerme conocer su pueblo, como él le llama.
En el viaje compré varias cosas bonitas o curiosas, tanto para mí como para mis múltiples niños. Todo tuvo un gran éxito.
Cuando llegué aquí me encontré con que A Nosa Galiza que es aquella asociación que quería representar la obra de Castelao, había habido los acostumbrados e inevitables líos internos, y el proyecto se ha quedado en el aire. En cambio, el grupo Artístico Hispanoamericano que es el que yo dirigí in illo tempore y que ahora está dirigiendo (desde el punto de vista escénico, se entiende, porque hay una comisión directiva que es la que al fin y al cabo decide). Sara Ventura (una argentina que es ayudante de dirección en el Gran Teatro de aquí y que monta ella a veces como directora tales o cuales óperas) había decidido poner Fuenteovejuna. Fui a una reunión de los “cabecillas” en que se trataba de la obra y me di cuenta de que esta mujer (que es amiga de amigos míos de ahí, entre ellos Emma González Ledo) no sabe un carajo del teatro clásico español, un pito de Lope y medio pito de Fuenteovejuna. Los otros que allí estaban, incluso un amigo que sí había estudiado la obra y llevaba preparado un plan de adaptación bastante bien hecho si se reduce la obra al punto de vista anecdótico, se pusieron a hablar mal de Lope y del pueblo de Fuenteovejuna (chupacomedias del rey, acciones paralelas en la obra “que (según ellos) no vienen a cuento”, que si escenas inútiles que son un verdadero tostón, etc.). Yo iba dispuesta a callarme la boca, porque la verdad es que no me había puesto a estudiar el asunto en serio, pero en vista de eso no me quedó más remedio que rebatir todas esas estupideces y decirles que había mucho que estudiar la cosa si se quería actualizar la obra, darle el sentido revolucionario que tuvo en su tiempo la propia idea de la monarquía, pensar en el nacimiento de las nacionalidades, no suponer que la toma o no toma de Ciudad Real no tiene un pito que ver con el asunto, porque sí lo tiene, y que una vez estudiado todo eso se podría ver de universalizar y actualizar lo revolucionario de la obra entera, y no solamente tocarle el corazón al público con la anécdota visible, que esa sí que no es más que un pretexto. En vista de lo cual, no se pondrá Fuenteovejuna este año, sino más adelante, y el caso es que me he quedado yo encargada de buscar material, estudiar la obra y discutir la cosa con Sara Ventura (que al parecer no piensa darse ni el mínimo trabajo de esos y esperará a que le den las cosas masticadas) y otros. He pedido algún material a España y yo tengo varias cosas que pueden ayudar, pero me pregunto cuándo y de dónde voy a sacar el tiempo para eso. El caso es que Fuenteovejuna me interesa y prefiero que hagan algo más “consciente”, aunque mi nombre no figure para nada. ¿No os parece?
Además de saludaros y deciros que os tengo mucho cariño, “ésta” tiene otro objeto y ahí va.
Hay aquí unos gallegos que tienen un taller mecánico en el que hacen cajas de relojes finos (oro y piedras preciosas) y otras cosas por el estilo. Es gente de bien, muy gallega y muy obrera , además, de hacer dinero. Tienen también una sociedad de importación y exportación. Hablé con ellos y se mostraron muy interesados en vender aquí y en Francia cosas gallegas, empezando por los productos de vuestras fábricas de cerámica. Respecto de las demás cosas, habría que darles ideas, y yo le he oído a Luis interesado, y mucho, en el fomento de la artesanía y la industria gallega con un sentido moderno y que haga ganar dinero a la gente de allá. Se trataría, si vosotros estáis de acuerdo en vender lo que sea, con buena propaganda, en casas buenas y caras y no en bazares al por mayor o menor. Si vuestras fábricas tienen catálogos con reproducciones o cualquier otro material de propaganda, todo el que sea, y si el asunto os interesa, ¿podríais hacérmelo llegar lo antes posible? Si os interesa el asunto y Luis ve otras posibilidades para Galicia, os pongo en contacto con esta gente, que ha llegado el caso bien puede ir allá, y a lo mejor la cosa marcha bien. Contestadme algo a esto, porque esa gente va a andar preguntándome a todas horas, qué hay de ello.
Decidle a Marika, la mujer de Lorenzo, que pasé dos veces por Guermantes para saludarla y que las dos veces lo encontré cerrado. Después no pude ya volver.
¿Se casó Arturo? Todavía no he podido ocuparme de la separación de bienes, que según me dicen no es cosa tan sencilla en matrimonio ya contraído. También tendré que mandarle copia de esa sentencia de divorcio, pero antes tengo que averiguar si basta una copia fotográfica o si tiene que ser un documento legalizado por el Consulado argentino. Como mi horario de trabajo es el de todo el mundo, no llego a tiempo a ningún sitio, y hasta comprar leche o pan se convierta en un problema. Y luego, con mi sobrina aquí, pese a que está en el colegio, se complican las cosas, porque tengo el triple de trabajo. Aprobó el bachillerato elemental francés (en su examen, de 600 alumnos, franceses en su mayor parte, sólo aprobaron 100), el examen de francés para extranjeros y tuvo 2º premio en matemáticas y en guitarra.
Por favor, contestadme a lo de la exportación, aunque sea para decir que no interesa, y decidme vuestros planes, si ya están más cuajados. Uno de estos días (cuando pueda) le escribiré a Pillado, al que quisiera encomendar un par de artículos. ¿Podré? Aquí seguimos prácticamente en invierno. Tiempo de perros.

Amparo


1972-10-22
Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1972
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1972 en 22/10/1972


Ginebra, 22 de octubre de 1972.

Queridos Luis y Maruja:

Sigue la marea de trabajo, en forma tal que no me queda tiempo para descansar. Pero debo escribiros, aunque la carta será menos personal que imaginarse pueda, por lo que a continuación veréis.
Sale en estos días para Buenos Aires Anita Neugebauer, periodista y fotógrafa de Basilea. Hace tiempo vivió en la Argentina durante años, pero se ha quedado completamente desvinculada ahora. Una gran revista de la Suiza alemana le reserva varias páginas para publicarle un reportaje sobre la vida cultural de Buenos Aires. Es mujer muy vinculada con el teatro. Ha estado y sigue estando vinculada con galerías de pintura de Basilea, y en una de ellas está su hijo. Esta mañana de domingo, sacando tiempo al tiempo, me he sentado a escribirles a algunas personas para ver si la pueden orientar. Yo sé que vosotros pensáis como yo que Buenos Aires no está muerto, sino todo lo contrario. Muchos hay por aquí que andan diciendo que todo eso se acabó, que no se hace nada interesante, etc., etc., y para mí que confunden los sentimientos políticos con otras cosas que nada tienen que ver con ello. Yo me paso el tiempo discutiendo con esa gente, porque opino lo contrario, y en el poco tiempo que ahí estuve, saqué una impresión muy diferente de las cosas, de manera que me tomo un interés casi personal, por el cariño que le tengo a esa ciudad que tanto ha sido para nosotros, en ese reportaje. Os ruego que la orientéis. Tal vez podríais explicarle lo que se está haciendo ahí en todos los aspectos. Habría que decirle entre otras cosas dónde están los murales de los grandes pintores argentinos, no sólo en edificios oficiales sino en galerías comerciales y casas de departamentos. La última exposición de Luis. Lo que se hace en teatro. Tal vez, en poesía, podríais ponerla en contacto con Girri, que también le podría explicar algunos de los programas de radio que se están haciendo por Radio Municipal. En fin, mil cosas, que vosotros sabéis mejor que yo.
Quisiera tener tiempo para comentar detalladamente con vosotros la representación aquí de Hair por la gente de París, y sobre todo el paso muy reciente del grupo argentino TSE, que hacen cosas verdaderamente interesantísimas. Todo esto me llevaría el día entero, y bien lamento no poder pasármelo relatándoos lo que creo que os interesaría.
Veré a Anita el miércoles, día en que pasará fugazmente por aquí. Y no tendremos ni una hora para charlar de Buenos Aires antes de su marcha. Ella tiene que volver a Basilea esa misma noche y yo tengo que pasarme el día en la oficina. Desde que llegué, no he hecho más que trabajar, tanto en la oficina como en casa, porque no puedo decir que no a los trabajos que me ofrecen, para no desvincularme de otras organizaciones y por deber para conmigo misma de no rechazar trabajo. El caso es que estoy cansadísima, porque ya llegué cansada de Buenos Aires y del viaje posterior, y no he tenido ni un día de descanso. Parece ser que dentro de tres o cuatro semanas podré contar con cuatro o cinco días para mí, pero es demasiado poco para irme a una playa a tenderme al sol, de modo que me quedaré en casa y trataré de dormir. Estoy en pie a fuerza de vitaminas, tónicos, reconstituyentes y estimulantes cerebrales, pero me pregunto cuánto tiempo se puede o es sensato vivir a base de eso. Miro las pildoritas y pienso con ansiedad cuándo será el día en que desaparezcan de la mesa de la cocina en que me esperan todas las semanas, pero materialmente no puedo prescindir por el momento de ellas. ¡No saben Rafael y Carmen la suerte que tienen pudiendo vivir en Rianjo! Además, el clima de Ginebra es desvitalizador en grado sumo, y es verdaderamente necesario cortar de vez en cuando todo esto para marcharse al mar, que es la única forma de poder luego resistir otros cuantos meses, y yo pocas veces puedo hacerlo. Siempre hay algo urgente o necesario, o algo que te retiene aquí, o tienes unos cuantos días en el momento más inoportuno del año, cuando llegar al sol te cuesta tanto dinero que es verdaderamente insensato.
En fin, no hay que quejarse, porque lo principal es tener trabajo y fuerzas para hacerlo. Le he escrito hoy a Arturo, porque non lo había hecho desde que salí de ahí, y ya sé que se casó de verdad, porque me lo dijo Aurora, que ha pasado un mes aquí en casa. Ahora está en París y volverá a Buenos Aires a finales de año.

Os recuerdo mucho y os abrazo muy fuerte.

Amparo


1973-11-12
Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1973
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1973 en 12/11/1973


Ginebra, 12 de noviembre de 1973

Queridos Luis y Maruja:

Ayer recibí la carta de Maruja y ahora mismo os envío lo siguiente:
Dos postales con la fachada de la iglesia del Plateau d´Assy, con el mosaico de Léger; una foto del Cristo que está en el altar mayor de la misma iglesia y que no tiene letrerito ninguno; una postal con la pila bautismal del escultor Signori; una postal con el mosaico de Chagall que está en el baptisterio; dos postales con dos de los vitraux de Rouault; una postal con la tapicería de Lurcat que está al fondo del altar mayor; el tubérculo y el Cristo de Claude Mary que está en una capilla subterránea de la misma iglesia. Hay muchas cosas más, de las que va reseña en los papeles que están metidos en el plástico (el cual robé en la puerta de la iglesia).
De Escultura en la montaña:
El catálogo grande (no os dejéis engañar por el dibujito que tienen las tapas por dentro del recorrido que hay que hacer, porque cada escultura dista de la otra a lo mejor tres o cuatro horas de marcha a pie. Los poemas estaban pintados por el suelo o en las carreteras con colores. Veinte postales con fotos de las esculturas, que como tienen sus letreritos por detrás no las describo.
Va también un reportaje sobre el Chablais y sus esculturas.
Ahora a otra cosa, mariposa.
Vuestro accidente me recuerda el mío, que tuve la víspera de mi marcha de La Coruña a Madrid, antes de la guerra, y a consecuencia del cual me quedó rota la nariz. Como el shock me dio por reírme nadie me hizo caso ni quiso creer que me dolió horriblemente, y toda la familia se fue al cine. Iba con papá en el coche de un amigo, y esa lluviecita fina nos hizo también patinar, pero nosotros nos fuimos por un barranco y dimos varias vueltas de costado. Nos paró un pino. Tuve bastantes días toda la cara negra, como cuando te operan de la nariz.
Va a escribirle a Luis el chico de Díaz Edreira para pedirle creo que dibujos para un libro. Están editando aquí (pobrecitos, con el dinero de ellos, de unos cuantos jovenzuelos) libros que no se pueden editar en Galicia. Les he comprado seis de las xerografías de pintores gallegos que trajeron para exponer en la sociedad que van a inaugurar uno de estos días (están ellos mismos pintando el local y aún no está terminado), entre ellas una de Luis. Me parece muy buena esa señora o señorita DANS.
Seguiré con el estilo telegráfico porque tengo apenas unos minutos para escribiros. Estamos con un trabajo que es una barbaridad. Por si fuera poco, del BIT no me dejaron salir sin meterme debajo del brazo un libro de 350 páginas para traducir, lo que quiere decir que trabajo, además de todo el día, toda la noche y no paro ni lo fines de semana.
Está aquí Julio Cortázar, que se pasó el otro día cinco horas en casa charlando de lo divino y de lo humano. Os recordamos mucho. Está trabajando por dos meses en la Conferencia sobre la Seguridad Europea.
Ahora viene bastante teatro por aquí, para lo pequeña que es Ginebra. Hemos tenido recientemente un espectáculo de expresión corporal del Estudio 2 del Odin Teatre, que dirige Barba, el que trabajó durante tanto tiempo con Grotowski. Excelente: dos individuos y una sábana y maravilloso. El grupo Pão e Circo del Brasil que había venido al Festival de Nancy y pasó por aquí para poner la Boda en casa de los pequeño burgueses, de Brecht excelentemente y escandalosamente. Acaba de pasar el Bread and Puppet con sus enorme muñecos de seis metros de alto. Aprovechó, claro está, para hacer teatro también en la calle en contra de la guerra. Vendrá este año el Piccolo Teatro de Milán a poner el Rey Lear. Viene el espectáculo Fracasse de París, que es uno de los mejores del año. Mañana iré a ver Gospel por la compañía que lo ha estado poniendo en París. Pasó el Teatro del Ridículo, de Nueva York, que puso una especie de parodia de La Dama de las Camelias, en la que un hombre hacía el papel de Margarita Gautier saliéndosele todos los pelos del pecho por los monumentales escotes. Pusieron además otra obra que era una mezcla de Frankestein y Fausto, también caricatural en la que no faltaba ninguno de los elementos de las películas de terror y con un segundo acto que es la cosa más desvengonzada que he visto en mi vida, y eso que por aquí (sobre todo en la Sala Patiño, que es de la Ciudad Universitaria) ya hemos visto montañas de gentes más desnudas que Adán y Eva en el Paraíso Terrenal. Pero este segundo acto era genial. Resulta que el médico (alemán) que hace unas operaciones “tenebrosas” porque quiere crear un tercer sexo, decide casarse por un ritual sui generis con la dama de compañía de la joven a la que ha atraído arteramente para operarla. Le pone un anillo, dice dos o tres fórmulas mágicas, se aparta de ella, lanza un rugido y se vuelve a tirar encima de ella para arrancarle la ropa, dejándola solamente con una fajita negra que le cubre exclusivamente el estómago, las ligas que sostienen las medias negras bastante cortas y esas medias. De modo que la señora, gorda, blancuzca y celulítica, está en cueros justo por todas partes por donde debería estar tapada. Luego, dando rugidos, se arranca él toda la ropa, tira a la señora encima de una especie de cama o de diván ancho, se lanza sobre ella y comienza la sesión con todas las variantes imaginables y por imaginar y todas las expresiones de asombro y desconcierto y demás imaginables de la pobre señora. Verdaderamente increíble. Yo veía eso tal como estaba, en un escenario pequeño, pero me imaginaba al mismo tiempo un enorme público alrededor que acompañara la escena con rugidos, porque os aseguro que era una verdadera corrida de toros. El público suizo, de estudiante y artista, impertérrito.
Y así andamos por aquí. Hay, claro está, muchas otras cosas más que no os describo, entre ellas los espectáculos del Teatro Móvil que son muy de crítica y generalmente buenos.
Vi hace poco una película estupenda. Se llama El tren rojo y está hecha por un suizo. El tren rojo es el tren que toman los emigrantes italianos de toda Suiza para ir por un día a Italia, gastándose sus ahorros tan difíciles de juntar, para votar por el partido comunista. Banderas rojas, Internacional por todas partes, proselitismo, explicación de los males del capitalismo, etc. Todo esto en parangón y paralelo con la historia de Guillermo Tell representada en una representación campestre, en la Scala de Milán (la ópera) y por un grupo popular estilo commedia dell´arte italiano. Todo entremezclado. Lo que quiere decir el autor a los suizos es que ellos están muy orgullosos de haberse liberado de una tiranía y admiran mucho a Guillermo Tell, pero que estos otros señores que son los emigrantes obreros también están luchando contra un tirano que es el capitalismo y que son tan dignos de respeto como ellos. En el final, que es la representación en italiano, commedia dell´arte, de la historia de Guillermo Tell, el que hace de Guillermo Tell, que se ve que es un obrero, obligado y forzado a disparar contra su hijo (no tiene nada en las manos sino que “hace como qué”, pide que antes le permitan hablarle. Y en una escena estupenda, en primer plano, las caras de los dos de frente al público, empieza a predicarle la revolución violenta y el asesinato del tirano. Luego, efectivamente, dispara contra él la imaginaria flecha y esta vez lo mata, y entonces apuñala al tirano y termina la película dando vivas a la revolución. No me negaréis que para un suizo no está nada mal.
Se que se me quedan mil cosas en el tintero, pero siempre es así. Hay ahora una exposición de Leonor Fini y otra de Tapies, y no sé de dónde voy a sacar el tiempo para ir a verlas, dado mi programa de trabajo. Tengo sobre la mesa doce obras de teatro para leer, entre ellas una inédita de Araquistáin que me la dio Finky, su hijo, para que la leyera, aunque le falta el epílogo que su padre dejó sin terminar. No he podido empezarlas. Aún espero las de España, a ver si me las consiguen.
A ver si podéis poner unas letras antes de iros para acusarme recibo de toda esa postalada.

Mil abrazos

Amparo

Muchos cariños a todos los amigos y mil saludos a los conocidos.


1977-02-13
Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1977
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1977 en 13/02/1977


Ginebra, 13 de febrero de 1977

Queridos Luis y Maruja:

Sin meterme en largos relatos, porque no sé si estáis ahí, os mando esos recortes. Herrera murió el 8. Llevaba años en muy mal estado de salud y en estos últimos había tenido ya varias cosas bastante graves. No sé si en los demás periódicos habrá salido algo. Por radio habló Haldas, escritor y poeta ginebrino que era muy amigo suyo, y creo que traductor de sus cosas, con mucho sentimiento y mucho elogio. De la televisión no sé. La iglesia, en el servicio fúnebre, estaba llena de gente, y vinieron de París algunos viejos amigos suyos. No fui hasta el cementerio porque no sé cómo se desarrollan esas cosas de cremación. Como sé que erais amigos de él, quiero enteraros.
Tenemos un año horroroso de trabajo; nunca se ha conocido un año igual. Ya veremos cómo lo aguantamos, porque se trata además de trabajos dificilísimos.
Mucho me gustaría saber por lo menos dónde estáis, pero supongo que habréis hecho algún arreglo para recibir la correspondencia.

Un gran abrazo

Amparo

[Manuscrito:] Un actor del teatro de Caronge leyó un poema de Herrera traducido al francés, que también fue leído en español. Es el que se llama algo así como La poesía en exilio.
Si me es posible, haré copias y las mandaré a La Coruña, por si acaso.
[Manuscrito na marxe esquerda:] Tuve que volver por segunda vez a Kenya a la Conferencia General de la Unesco. Estuve con Julio y Aurora Cortázar.


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Rivera, MabelSeoane, LuísSeoane, MaruxaDíaz Pardo, IsaacGay, FinitaBurd, LipaVarela, LorenzoLaxeiro, Arias “Mimina”, CarmenAlvajar, AmparoScheimberg, SimónCastelao, Picasso, PabloSuárez, MarcialDieste, RafaelValle-Inclán, Ramón MaríaBurd, EstherAlberti, RafaelCasares, MaríaMaiztegui, Isidro B.Shand, WilliamSofovich, BernardoBrecht, BertoltSalvat i Ferré, RicardDíaz, XoséFalcini, LuísGerstein, MarikaCortázar, JulioShakespeare, WilliamGerstein, NoemíCuadrado, ArturoRey Gómez, BeatrizMaside, CarlosDíaz Arias de Castro, CamiloSoto, MarisaMuñoz Manzano, CarmenChagal, MarcPrada, Lala deWhitelow, GuillermoUnamuno, Miguel dePiñeiro, RamónBernárdez, AuroraDíaz Arias de Castro, RosendoMiró, JoanRotzait, PerlaFernández-Albalat Lois, AndrésDürrenmatt, FriedrichSerrano Plaja, ArturoColmeiro, ManuelFernández del Riego, Francisco Temáticas: Mulleresartes“cartografías” do Álbum de mulleres Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. artes visuaisautores/asespazos artísticosasuntos particularesliteraturasociedadeMulleres no Álbum de GaliciaA nova SargadeloscineColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoanepolíticaTeatro Municipal General San Martín. Bos Airesemigraciónmedios de comunicaciónmigraciónsprensa escritamúsicaO divino SaineteOs vellos non deben namorarseradioÁlbum de GaliciaTeatro Colón. Bos AiresExposición de Luís Seoane. Colonia. 1967Historias de ida e voltaMemoria e voces femininas da diáspora galegapremiosDía de GaliciaLa casa de Bernarda AlbaThéâtre national populaireGalería BoninoBauhausEl AdefesioExposición de Luís Seoane. Madrid. 1973Ballet Gallego Rey de VianaTeatro María Guerrero. MadridExposición de Luís Seoane. Madrid. 1963MacbethAcademia Nacional de Bellas Artes [Arxentina]Imprenta Moretcaretas de CastelaoartistasteatroEsperando a GodotFausto, de GoetheLa Torre de marfil ou Paradojas de la Torre de MarfilComédie-Française

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