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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Esther e Lipa Burd a Seoane. 1953 en 03/02/1953
París, 3 de febrero de 1953
Querido Seoane:
Ya hace casi un mes que debía haber contestado su linda carta y que encontramos a nuestro regreso del maravilloso viaje a Alsacia. Ud. me escribe en ella que desean recibir cartas de aquí y nosotros sentimos el mismo deseo en recibirlas de allí: esas cartas nos hacen sentir cerca de lo único que extrañamos de la Argentina, a nuestros amigos y nuestra actividad. Aquí, nuestros recuerdos de la vida argentina se redondean un poco, como si se les fueran sus asperezas y pensamos que estamos haciendo un paréntesis en nuestra vida, un paréntesis a la manera de un respiro para tomar fuerzas para poder modificar nuestra rutina. Y a veces cuando recibimos una carta, recordamos ese malestar espiritual constante que teníamos atravesado antes, en Bs. As. Es una especie de ambivalencia, estamos aquí encantados, maravillados por todo lo que nos rodea, y sin embargo recordamos con tanto cariño nuestro medio en el otro lado del mundo y cuando estamos allí hacemos esfuerzos enormes para venir aquí. Claro, Europa es un aprendizaje extraordinario para un americano y no defrauda en absoluto las esperanzas más ambiciosas. ¿Acaso puede defraudar con sus museos tan completos y tan enormes? ¿o con sus edificios milenarios que transforman nuestro concepto de lo eterno? ¿o con sus habitantes, como Ud. dice, afincados a la Tierra, aunque esa Tierra sea rocosa y no le de otro fruto que el hambre y el cansancio? Ud. me habla de desarraigo y destierro y a veces pienso que somos, o más bien, tenemos una vocación constante en ser extranjeros en todo lugar en que estemos. Extranjeros en nuestra actividad diaria, extranjeros con quienes conversamos. Y no obstante, elegimos esa forma de vivir con plena conciencia y sin más titubeos que los que pueden tener hombres con una constante actitud de duda. Es, me parece, nuestro único camino.
Me tendrá que perdonar, Seoane, estas divagaciones cuyo único objeto es expresarle nuestro estado de ánimo, así como nuestros pensamientos, que si son equivocados, son, por lo menos, sinceros.
De París y de nuestras actividades, creo que poco puedo agregar que Ud. no sepa ya por los verdaderos noticiosos que Esther manda a Perla con una regularidad que envidio, que sea dicho de paso, es una regularidad imposible para mí.
Como he leído la nota del catálogo de [Juan] Del Prete, quiero caer con una crítica más a [Jorge] Romero Brest. No he visto la actividad que él preconiza en el sentido que la pintura se vuelca a lo abstracto en ningún lado. Es cierto que no alcancé a ver el Salón de Otoño, cosa que lamento profundamente, pero todo lo contrario, en las galerías particulares, así como en los jóvenes pintores que he visto, hay más bien una dirección neta hacia el realismo, si bien es cierto, un realismo que usa de todos los elementos más sinceros del cubismo. Ni siquiera en el Taller de [André] Lhote (que es precisamente un profesor que preconiza muy ingenuamente y con una simpleza de “no artista” el arte moderno como llama él a lo abstracto) sus alumnos hacen verdaderos esfuerzos por ser abstractos y lo único que consiguen es quedarse justo a mitad de camino, entre el cubismo y el academismo más retrógrado. Hay, es cierto, otros talleres donde se hace arte abstracto, pero (creo) no cuentan ni por su número ni por su calidad. He visto en una galería de la Rue de Seine un grupo de tres pintores que hacen una pintura inspirada en los principios de Kandinsky y que consiguen cierta armonía de color, armonía fácil y que se consigue con cierto oficio, pero que constituye, a mi juicio, nada más que un juego similar al de los émulos de Calder que Ud. menciona en su carta.
Como dije antes, todo lo contrario, me parece ver una dirección hacia el realismo de toda la pintura.
Es que podemos ver un poco en perspectiva la pintura y me da la impresión que el cubismo, a pesar de sus extraordinarios exponentes, ha dado escuela a un arte que se estrella por fin contra un muro.
Del cubismo hemos visto estos días una exposición magnífica por sus exponentes y por su número.
Es realmente extraordinaria, y vuelvo a repetir, creo, lo que le dije en mi carta anterior, la diferencia entre las reproducciones y los originales. Las pinturas de Picasso, Braque y Gris no dicen nada de su grandiosidad y riqueza en las reproducciones por las que las conocíamos. Yo salí verdaderamente maravillado de esa exposición. Como la maestría de Picasso puede realizar, con tanta economía de colores (dos o tres a lo sumo) tanta riqueza de colorido. En los tres composición tan perfecta y armonía tan lograda. También me gustaron mucho Marcoussis, Gleizes y Delaunay.
En la Maison de la Penseé hemos visto la cabra de Picasso, así como algunas cerámicas de él. Maravilloso todo. Es una exposición de cerámicas de Vallauris, y por consiguiente de varios ceramistas, pero Picasso con su maestría hace empalidecer a los que lo acompañan, a pesar de que son de bastante interés. Entre ellos: Valentin, Inocenti, Picault.
Este es lo más importante que hemos visto en artes plásticas. Luego están los museos en los que nos maravillamos incansablemente.
Y también los espectáculos. Un Don Juan de Molière en la Comédie magníficamente interpretado por Ledoux en el papel de Sganarelle que hace olvidar la mediocridad del resto de los autores, sobre todo Don Juan es mediocre y no da la idea de ninguna manera de Don Juan...
La puesta en escena correcta en su clasicismo y también la escenografía.
Hemos visto también Edipo Rey, en la Comédie igualmente, donde lo único valedero es la obra griega, la puesta en escena, la actuación, sin fuerza y sin imaginación, pero igual salimos muy impresionados por el drama.
El Teatro Nacional Popular nos ha decepcionado un poco, no por mediocre, sino porque esperábamos de el un exponente mayor. Hemos visto La mère courage y El Avaro. Sus actores, todos correctos (a diferencia de la Comédie, donde algunos son francamente malos), pero ninguno se destaca como un gran actor, ni aún Germaine Montero ni Jean Villar (también a diferencia de la Comédie, donde están Ledoux y Maria Casares). Sus escenografía a mí me parecen pobres a fuerza de querer hacerlas sintéticas, pero tienen indudablemente buen gusto. La puesta en escena, buena sin entusiasmarme.
La temporada teatral se presenta hasta ahora un poco pobre, pero es en cine donde París se nos ofrece en toda su magnitud. Sin hablar de cine de museo, en donde hemos visto casi todos los clásicos rusos, así también como hermosas películas de René Clair y otros; vimos Dos centavos de esperanza, italiana muy hermosa; La hora 11, también italiana muy buena con escenas de tragedia extraordinarias; Ella no ha danzado más que en un solo verano, sueca, bastante buena; Mitchourine, soviética, en maravilloso color con una primera mitad que me gustó y luego alargada creo un poco sin sentido; ayer, Roma, ciudad abierta, el drama que junto con Arco Iris, me parecía el más fuerte que he visto. En fin que casi diariamente uno se deslumbra con un espectáculo grandioso.
En cuanto a mi trabajo personal, estoy contento con trabajar bastante, pinto todo el tiempo libre y como los ratos de que dispongo son muchos, pinto con regularidad. Creo que algo he progresado y que en definitiva tanto museo y tiempo para pensar deja algún sedimento en mí. Lo que más me alegra es trabajar tranquilo sin el apuro loco que tenía en Bs. As., donde lo único que conseguía era una incertidumbre constante.
A [Manuel] Ángeles Ortiz y a [Arturo] Serrano Plaja no les vemos casi y Esther me acusa de insociable muy justificadamente. En cuanto a sus encargos, todos están cumplidos. Los ejemplares de La torre de marfil entregados hace meses y los libros de Crapouillot enviados a Bs. As. hace ya meses por correo certificado y espero que los tenga ya en sus manos. No los enviamos antes porque quisimos hojearlos un poco. El libro de dibujos me pareció excelente.
Las fotos de [Francisco ¿] Bores y el catálogo de [Julio ¿] González me fue imposible conseguirlos. El catálogo lo busqué en el Museo de Arte Moderno, en sus depósitos y también en un archivo oficial donde me enviaron desde el museo infructuosamente, pero es posible que lo encuentre en librerías, que creo que es la única posibilidad. Las fotos, no sé donde.
La semana próxima viajaremos a Londres donde pasaremos 15 o 20 días. Desearíamos estar más tiempo, pero nuestra ¿matroné? no nos lo permite, pero pensamos volver a ir más adelante, cuando termine el año escolar. Vamos ahora para encontrarnos con Sereno, que estará de paso en Londres en su viaje a la India.
Esto, creo, es todo, por ahora y así me despido con un gran abrazo para Maruja y para Ud. de quien los recuerda con cariño.
Lipa
Queridos amigos:
En no se cuánto tiempo de recibida la carta vuestra, va nuestra respuesta llena de cosas lindas e intensas. La vida aquí en París es sumamente variada y completa. El problema es a donde se va primero, y no esa necesidad que tantas veces pudimos sentir en Bs. As. de no ver y no encontrar mucho por ver. Nos arreglamos tan bien que me parece imposible, ya que el dinero que gastamos es mínimo. Es que París ofrece tantas ventajas a los estudiantes que podemos almorzar todo un señor almuerzo por 75 francos. Ir a la Comédie por 100 francos y hasta un cabaret (pues llegó Yaco y nos pervirtió a todos) por 10 francos. Es cosa de no creerse. Todas las exposiciones pagas las vemos a mitad de precio. Obtenemos muchas veces rebajas en los cines. En fin, que nuestro mal acostumbramiento nos hace rezongar cuando en algún lugar no nos dan la preferencia: Bien sé yo que si una mala lengua leyera estas líneas, ya diría mujer al fin, hablando de dinero. Pero que le vamos a hacer, amigos, en la vida hay que definirse.
En estos momentos estamos tratando de ver como podemos hacer para ver más obras de Picasso. La exposición Cubista, que Lipa les habló, me pareció muy buena. Picasso, Braque y Juan Gris, marcaron el camino, con la única diferencia que Picasso es más variado en sus concepciones, cosa que le hace a una tener ganas de ver toda su obra. Por más que les aclaro que no tengo ningún inconveniente en ver la obra completa de Juan Gris, Braque, Matisse y otros cuantos geniecillos que andan por aquí y allá. El viernes iremos a la Galería de Louise Leiris que en la Maison de la Penseé nos dijeron que es su concesionaria. Y si lo que vemos allí no nos alcanza, trataré de llegarme a su atelier y tratar de ver lo que tiene allí –cosa que creo posible, ya que no es a Picasso a quien quiero ver, sino a su obra–. ¿Qué más decirles, amigos? Su carta nos alegró mucho. Me gusta saber que hacen y que piensan. Sé que hizo mucho calor por allí y que eso los habría fastidiado bastante. Nosotros el frío lo toleramos muy bien, tanto que cuando hace 4º opinamos que no hace frío, salvo si el asunto baja de 0º, ya nos parece una temperatura de invierno, y no son muchos los días que hace bajo 0º. Espero que nos contesten pronto y nos digan si ya recibieron el envío. Había empezado a leer Un parisien en París, pero hubiera tardado mucho en leerlo, pues entre lo que salgo, estudio, y leo las obras de teatro que vamos a escuchar, les hubiéramos demorado el envío más de lo que ya demoramos, y realmente pensé que lo puedo leer en Buenos Aires. ¿Qué resultó de la exposición de Luis en Mendoza? Perlita [Rotzait] me escribe que las últimas cosas de Luis son hermosísimas. Eso no me extraña nada, ya que son hermosísimas las últimas y las primeras. También me pone que expone en Agosto en Viau. Que sea con mucha suerte. ¿Ya volvió la madre de Luis? ¿Qué cuenta de España? Hay en estos momentos una exposición de Arte Turco –lo único interesante son unas miniaturas que hacen recordar en parte a las miniaturas de la E. Media– el resto, la cerámica, los tapices, las puertas trabajadas no son muy interesantes. Nos vamos para el 10 para Londres, sé que es muy linda ciudad. Tenemos muchas ganas de despedirlo a Sereno, a quien no sabemos cuando volveremos a ver. Y pensamos aprovechar nuestra estadía al máximo. Tenemos ganas de ver teatro, ya que aquí aún no hemos visto teatro que nos parezca extraordinario. Barrault empieza recién en Octubre –y creo que es lo mejor que tiene en estos momentos Francia en teatro–. Bueno, amigos, el hospital me espera. Ya llego con un poco de atraso. Ahora los dejo con un gran abrazo a ambos y el cariño fuerte de
Esther
Me doy cuenta que modifiqué nombres y que el que expone en agosto en Viau es Leone (Enio Iommi¿?)
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| 1963-04-07 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1963 en 07/04/1963
Ginebra, 7 de Abril de 1963
Sres. Esther y Lipa Burd
Buenos Aires
Queridos amigos:
Mañana o pasado se cumple el mes de nuestra llegada a Suiza. Hemos andado gran parte de este tiempo de una en otra ciudad de este país, con unos días de estancia hasta ahora en Ginebra y en Basilea. En Ginebra, donde estamos ahora, alquilamos un departamento de un ambiente por dos o tres meses para poder trabajar y al mismo tiempo ir cuidando lo mejor posible de nuestra situación financiera, que merece, como podéis imaginaros, le dediquemos una parte importante de nuestra atención. Establecí algunos contactos con galerías de Zurich y de aquí, de Ginebra, que espero sean útiles, aparte, naturalmente, de las lentas y largas relaciones que continúan con la Kunsthalle de Basilea. Esperamos que algo cuaje para el futuro próximo. Los museos han crecido considerablemente con espléndidas donaciones efectuadas por particulares desde nuestro viaje anterior. El de Basilea, que para mí continúa siendo el más importante, aumentó considerablemente en obras del período cubista de Picasso, Braque, Juan Gris, Leger, además de los puristas Ozenfat y Le Corbusier, y en Paul Klee. Este y Juan Gris continúan siendo en Basilea como en Berna los pintores que mejor se ven. Berna quizá tenga ahora más Juan Gris que Basilea y desde luego ya tenía una cantidad superior de Paul Klee, alrededor de setenta obras de éste son las que posée en la actualidad. Los tres museos han aumentado en piezas nuevas pero creo que más en proporción los de Basilea y Berna. A los nombres que os menciono de Basilea hay que añadir nuevos Matisse, Bonnard, Chagall, etc., y algunos norteamericanos, como Tobey, y españoles últimos. En Zurich hay un gran Tapies y dos o tres esculturas de Chillida; en Basilea, Chillida, y en Berna Clavé, aparte, naturalmente, los de escuelas de Alemania y norte de Europa que también en Suíza pueden verse seleccionados. Nos tocó de ver además cuatro espléndidas exposiciones en museos y galerías particulares: Jawlensky, Paul Klee, éstos en Ginebra y Basilea respectivamente, y Jacques Villón y Lurçat en los museos de Zurich y de ésta. Ahora, en estos días, se inauguró en Zurich otra retrospectiva de Max Ernst que pensamos ver el jueves o viernes próximo de paso que vamos a resolver una posible exposición de grabados en una galería particular de esa ciudad. El que me decepcionó, dejando a un lado la espléndida calidad de la artesanía en los tapices y la buena intención humana de sus temas, fue Lurçat. Es un muralista por el destino de la especialidad a que se dedica, pero no lo es como artista, como pintor. Cerca de doscientas obras se reúnen en Ginebra entre tapices, unos ochenta gouaches, litografías, cerámicas y vitrales. Tiene tapices de dimensiones extraordinarias, de catorce o quince metros por cuatro o cinco de alto, pero sin resolver en sus cartones como obra de carácter mural. En ellos se conjugan los más bellos colores de lanas que Lurçat entona con habilidad y la calidad del tejido, pero los espacios los llena con recursos fáciles y repetidos, con mariposas, estrellas, sobre todo estas últimas, empalagosas estrellas estilo 1920 o 1925 de un falso modernismo, y hojas de árboles, todo como una pirotecnia deslumbrante a primera vista pero que cansa en su insistencia. Pienso que lo que seleccionaría para mí sería uno de esos gallos suyos, que los ha dibujado casi siempre de perfil, siempre el mismo gallo pero algo distinto, cuando los hizo tejer en blanco, gris y negro. Por lo demás prefiero la serie de tapices góticos de la vieja Basilea del siglo XV, con sus temas bíblicos y sus bestias más bellas en su aparente ferocidad porque seguramente aquellos pintores conocían menos de la anatomía y zoología que Lurçat. Bueno, en cuanto a otro género de cosas aparte de ver arte y monumentos, sólo hemos visto alguna película del género menos intelectual, como El tirano de Siracusa, que llenaron algunas horas de nuestro tiempo y con ellas multitud de películas de publicidad francamente malas. Creo que están peor que en 1960 y muy mal con relación a lo que vosotros estáis haciendo en esa. Nada que se parezca a la vuestra de propaganda de Rosenthal.
Nos gustaría mucho veros por aquí, que extendiéseis vuestro proyectado viaje de París a Ginebra, esta ciudad encantadora donde se os advierte el paso del tiempo en infinidad de relojes. Las agujas de todos ellos realizan, implacables, una inacabable y cronometrada danza de la muerte.
Escribidnos. Os rogamos que nos mandéis noticias vuestras y de esa. Sin todos vosotros, los amigos, nos encontramos solos. ¿Cómo va Arroyo y vuestro departamento? Os rogamos que nos enviéis y, lo más pronto posible, la dirección de Jonquières y de Cortázar que nos olvidamos en Buenos Aires, y a quienes quiero escribir.
Un fuerte abrazo de Maruja y mío para los dos:
[Seoane]
N/dirección:
4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra
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| 1963-07-16 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:]
Transcripción da Carta de Frontini a Seoane. 1963 en 16/07/1963
DR. NORBERTO A. FRONTINI / ABOGADO / Buenos Aires, / LAVALLE 1312, 5º A / TELÉFONO 40-7512.
Julio 16 de 1963
Sr. Luis Seoane
Madrid
Querido Luis:
Estaba todavía, creo, en Brasil cuando llegó tu carta del 4 de mayo. El regreso me fue demorando la respuesta por las muchas preocupaciones profesionales que por mi ausencia se agolparon y más que eso, que es peripecia menor, por la podre que se nos mete dentro del ánimo, la podre de este pobre rico país, con centenares de miles de desocupados, y centenares de empresas comerciales y fabriles en estado de quiebra y el deterioro que ya tiene incidencia personal.
En Brasil vi a viejos amigos, conocí nueva gente y asistí a un espectáculo político insólito con motivo de la conferencia de solidaridad con Cuba. Es un país curioso, de tajantes contradicciones. Río, una ciudad de edificios monumentales, tiene 750 mil personas viviendo en favelas. San Pablo, un Estado cien por ciento capitalista y Pernambuco con ganas de darse una hechura socialista. La dialéctica tiene contemporaneidad y es sucesiva a la vez.
Y aquí, qué ocurre?
Aquí, hasta las amistades se deterioran. Es difícil saber a veces cuáles son los ingredientes que las sustentan. País sin solera, sin tradiciones, mezclado de abajo arriba y viceversa con nostalgias de todo tipo y esperanzas interferidas por una incertidumbre nada metafísica sino real y persistente, con ganas de introducir grandes cambios y sin voluntad para realizarlos, lo poco que se hace parece un milagro si no fuera que nos consta que es obra de un puñado de hombres. Siempre es un puñado el que hace punta. Los demás esperan. Pero, en este país casi todo está corrompido. Y los militares son los seres más anacrónicos del mundo. Doy por supuesto que son otras muchas cosas. Pero son gentes que se han quedado en mitad de camino. Habrá cosa más anacrónica que el indumento con que se visten? Cosa más dura, más rígida, más encolada que las charreteras, los ribetes dorados, blancos, azules, especie de arabescos de sastrería confiteril, que los hace más anacrónicos que los sus curas con sotana? Y así por la mollera, con ideas de nada o nada de ideas, reviejos y rellenos de aserrín de la peor madera. Así nos va!
Vi El ángel exterminador, de Buñuel. La encerrona que Buñuel muestra como símbolo de la burguesía, es formidable. No puede salir. Cuando sale es para volver hacia atrás, desandando el tiempo, y yendo a la iglesia, que también es encerrona; y cuando quiere salir a la calle, la calle es otra encerrona con gentes que disparan delante de los tiros de los policías que son los que sostienen, en definitiva, la gran encerrona. Y todo ello es una apariencia barroca muy de España, muy de país en que sobreviven los varios estilos de varias épocas, superpuestos y mezclados. Pues en eso estamos y con ganas de salir de nuestra encerrona. Y con complejo de huida, que es cosa peor. Y ya la padecemos. Más de 2.000 técnicos o que lo pretenden salen mensualmente del país. En qué vendremos a parar?
Yo creo que iré a pasar un par de semanas a Chile. Me iré. Hay que cambiar de aire mientras se pueda. No es remedio que cure, pero es cataplasma o calmante de unas horas. No van las gentes a pasar el fin de semana a otra parte que la de sus afanes? Pues a mí me han entrado ganas de un año sabático. Y para eso me estoy preparando con la voluntad. Ya que creo que, si no me rompo una pierna o no me sigue subiendo la presión arterial (me está subiendo y es por esta puñetera vida) en enero hago mi viaje. Entonces nos veremos.
Tuvimos elecciones. Veinte y cuatro horas antes de la elección se detuvieron las artimañas del gobierno militar. Quienes decidieron votar en blanco fueron desoídos. Se pensaba que votarían en blanco más de 3 millones. Votaron menos de un millón y medio. Fracasó Perón. Fracasaron los jerarcas de la CGT. Fracasó el PC. Bueno! Y como Alende se largó solo, fracasó [Arturo] Frondizi y el Frente Nacional con [Rogelio] Frigerio, etc. Ganó la UCR del Pueblo. Las gentes decidieron el destino temporario del país en 24 horas. La desobediencia ha sido beneficiosa. No me hago ilusiones, pero soy optimista. Mi optimismo es más subjetivo que objetivo. Sigo temiendo a los factores del poder. Con todo, ciertas cosas habrían cambiado. [Arturo] Illía es parco pero contundente. Pienso que no tiene conciencia cabal de lo que le espera. Se dice que las fuerzas armadas están conformes con Illía. Los ucristas Alende (1.6 millones de votos) votarán por Illía. Los democristianos (más o menos 30 electores) también. Otros partidos menores. Udelpa tuvo un millón trescientos mil votos. Udelpistas y demócratas progresistas. La Cámara de Diputados tendrá diputados del pueblo, de la UCRI, cristianos, conservadores, socialistas de los dos partidos, udelpistas, demoprogresistas. Si no salimos adelante, padeceremos, días más días menos, una tragedia. La promesa del radicalismo del pueblo es tajante: nulidad de los contratos petroleros por decreto, desvinculación del Fondo Monetario Internacional, revisión del puerco asunto de SEGBA. Fácil de decir, menudo engorro real. Pero el pueblo está de acuerdo con eso. Casi la totalidad de los partidos. Creo que podríamos salir con bien. Pero habrá que tomar medidas de tipo constructivo. Illía-Perette declararon que tendrían relaciones comerciales con los países socialistas. Mencionan el caso del Brasil. Todo es, pues, posible y algún beneficio saldrá de tales planes. También prometen la derogación de las leyes y decretos limitativos de la libertad. Cuando Illía decía hace unos días eso mismo, el P. E. daba un decreto reglamentando la persecución, al detalle, de los comunistas. Una cosa tan estúpida como sádica nunca vista. Cosas como ésta confunden y desasosiegan.
Te refieres a Gris y a Zurbarán y dices que el blanco y el negro son los colores definitivos de estos dos pintores. Yo recuerdo la serie de apóstoles de Zurbarán vista en un convento o sala capitular de España y solo recuerdo los amarillos castellanos. Los grises exaltados y de color pizarra de Gris también recuerdan los páramos acerados de Castilla y ciertos lugares de la geografía de España, de León a Lugo. Los recuerdos del Paul Klee, a que te refieres, corresponden a marzo de 1933, cuando volvía de Italia, Francia y Alemania. Fue en este último país donde los había visto. Ya estaba Hitler, ya la gente empezaba a huir. Recuerdo una noche del Romanischer Café, con las caras silenciosas y llenas de espanto de los amigos con quienes conversaba. Fue entonces que conocí a Rafael [Alberti] y a María Teresa [León], en la cripta de una cervecería, después de haber oído una conferencia de Margarita Ken1 (Puede ser?) o de María de Maeztu (Puede ser?). Rafael y María Teresa regresaban de Moscú. Eso era todavía posible. Yo regresé a Génova a encontrarme con Mony [Hermelo] y Polilla [Frontini hijo]. De ahí pasamos a París. También en esta ciudad el caso Hitler producía estremecimientos profundos. Recuerdo una conversación en casa de Geneviese y Simone. Una conversación llena de dramatismo que anunciaba la próxima guerra. Lo que nadie entonces olfateaba era la guerra de España. Cuando volví a España a principios de 1935, estando en Barcelona, la gente sentía ya en la boca el gusto amargo de los acontecimientos y preanunciaba algo grave. En París conocí, sin tratarlo, a [José] Calvo Sotelo.
Tenía una hija como de 13 o 14 años, hermosísima. Polilla la trató. Entonces tenía 5 años. Yo la miraba como catador de belleza. Tendría ahora más de 40 años. Los 30 años más han pasado desde entonces, llenos de dolor y de inestabilidad, y de ni saber que pasa el día siguiente. Así se nos ha ido el tiempo. Cuando días pasados leía el primer número de la nueva época de la Revista de Occidente (el mismo formato, el mismo tipo de letra, la misma composición y el mismo tipo de razonamientos) creí que el tiempo se había detenido. Por un rato me sentí feliz. Creí que todo lo pasado había sido mera fantasía onírica, una detención insomne. El artículo de Antonio Espina sobre Ramón, me transportó a los 20, 30 años; me sentí joven, casi recién nacido para recibir el fruto de la inteligencia creadora de un tiempo arremansado, quietecito y sin otras inseguridades que las de la natural duda del pensamiento mientras se construye y se expresa. No. Las cosas han sido terribles y nuestro tiempo una especie de detención maligna. Porque, aunque hayamos comprendido muchas cosas, las nuevas de la ciencia y la técnica que tantos cambios o modificaciones ha introducido, es tanta la urgencia del cambio mismo, tanta la inestabilidad que él introduce, tanta la preocupación por el pan cotidiano, tan escaso el remanso conversacional, tan limitada la esperanza concreta aunque sea ancha la esperanza en abstracto (el futuro espléndido del hombre, etc. etc.) y tantos los terroríficos instrumentos que han sido creados para una destrucción total del género humano, que todo tiene dimensión cotidiana, de ayer para hoy y de hoy para mañana. Además: ¡qué difícil es hoy entenderse con la gente! Porque: quién sabe ya escuchar? Los jóvenes se los lleva el diablo. Y a los viejos, el dogma o la esclerosis. Uno se va acostumbrando al monodiálogo o al diálogo con uno, o dos o tres amigos. Y si quieres hacer tu monólogo pensando en la multitud que estaría dispuesta a escucharte, se te ponen trabas en medio, y aún en esto, nunca falta un buey corneta.
Aquellas cosas que te habría dicho sobre Klee, Hofer, Sintenis y la pintura alemana de entonces, las repetiría. Tengo las imágenes como si hubiesen nacido ayer. Me dices que entonces me gustaba la pintura y que me fui apartando de ella. Me parece que no es exacto lo que dices. No me he apartado nunca. Lo que ocurre es que con los años que se me han juntado, andando y quedándome, y con la incertidumbre que la época introduce por sus cambios, cambios positivos, que son presente y futuro y cambios que no son ya presente y sí involuntario o voluntario anacronismo por no enfrentar el drama que transcurre en las horas que pasan, con todo eso, me deja frío cuando no me desconcierta el ánimo, lo que no es obra concluida sino reflejo analítico de la crisis del espíritu por incomprensión de lo que está a nuestro alrededor inmediato y mediato. Sólo la incomprensión es paralizante y todas las formas del arte que la denuncian son expresiones de un aristocratismo intrascendente, incomunicable o esteticista. El hombre debe darse entero, trasmutarse. Y no todos los hombres lo son cabalmente. Me gusta la pintura y la escultura. Pero me siento profundamente latino y quiero que la obra de arte, como una forma transmisora del espíritu del hombre, sea inteligible.
El arte que no trasmite algo, con implícita inteligibilidad, algo que, valiendo en el creador valga también para quien se lo destina, valga como sentido cabal y entero en relación con la enteridad del hombre, tal como es con todas sus dimensiones, me parece cosa de minoría en que se implica un tipo de elite elusiva de la humana responsabilidad. Lo del realismo socialista no nos fue explicado bien hasta hace poco. Pero yo había descubierto en mi viaje a la URSS que se trataba de una cosa que concierne a la ética del ser humano, frente a un cambio de sistema social, y no una estética. La estética se da por implicancia. (Te recomiendo que leas sin demora un pequeño librito del escritor y hombre de ciencia inglés [C.P.] SNOW que se titula Las dos Culturas y la construcción científica. Es un librito de no más de 75 páginas que no tiene desperdicio2. Allí hay algunas consideraciones que en mi opinión debe tener presente cualquier artista y escritor). Pero volviendo a eso del realismo socialista: diría lo que dijo Aragon una vez: existe el hombre socialista? O como dijo Huizinga: existió el hombre del Renacimiento tal como lo caracteriza Burkhardt? Todo es tránsito, cosa que viene con nuestro nacimiento, impregnándonos la psicología del alma, y cosa que va con ella hacia el futuro, siendo empero nuestro propio presente, más que como cosa inmediatamente comunicable, como refracción espiritual de algo que está en nuestro contorno con ímpetu de cambio y con implícita futuridad distinta. Naturalmente, el socialismo está dando que hacer y está a la vista. Y la ciencia y la técnica, también, y esto parece que pertenece al ser humano, no importando la etiqueta política o económica que tenga.
Cuando recuerdo el Museo del Prado, lo que más me asalta y me exalta es el Goya de los fusilamientos de la Moncloa. Cómo ha sido posible ese milagro “político” con el color? Y los estupendos cuadros de la Academia de San Fernando. (Ese si sabía y de qué modo!).
Expuso [Carlos] Castagnino. Yo había visto óleos suyos al año pasado en su casa. Me parecieron cuadros estupendos. Estaba allí el óleo magnetizando el cuadro y los colores finamente trabajados, como el poeta que, por las palabras, busca el más recóndito matiz musical. Esperaba ver eso. Pero sus cuadros, con temas de paisaje o figuras, con ímpetus expresionistas estaban velados por cierta opacidad que les da carácter descriptivo, lo que, a mi parecer es propio del claroscuro, que me impidió una comprensión cabal. La libertad que muestra en sus aguatintas estaba latente en esos óleos desiluminados. Pero el vuelo, la trascendencia, no diré misteriosa sino clarísima, poéticamente clarísima, que a mi juicio debe tener el color–aceite (los Goya, caray!) no estaba presente. Claro es que el espectador es un ser comprometido consigo mismo y en cierto modo un ser anacrónico. Pero hay quienes pueden liberarse de sus inercias porque son seres con sensibilidad poética y esperanzados en el hombre.
No, sí me gusta todavía la pintura. Y en eso soy un puñetero romántico. Me den en arte lo que ven mis ojos, pero mucho mejor que ellos lo ven y de modos diferentes, pero sin escamoteos y sin dolos. Como lo que es propio del mundo del hombre que hace historia para los demás, para que los demás la vayan viviendo y sosteniendo. Una historia en la que los hombres se puedan intercomunicar los unos con los otros y no una historia para una minoría espiritualmente parásita.
Estoy escribiendo sin saber dónde estás. Quería contestar tu carta y en realidad me he puesto a platicar contigo como solemos hacer cuando nos encontramos en tu casa, ese remanso de claridad y de amor en que Maruja es huésped principalísimo y tú un duende capaz de genialidades.
Gracias por tu carta. Un gran abrazo para los dos.
Norberto
[Manuscrito:] Acabo de saber por Sara donde están. Ah, Galicia! Deja unas flores junto a las tumbas de Eiroa y Maside, y recuérdame cuando te eches a andar por las rúas de Santiago. Me leyó tu carta. El “escarbadientes” de los pícaros del Siglo de Oro, hoy tiene 6 cilindros! Muy bien! Aquí ocurre lo mismo. Pero nuestros burgueses son más ladrones que en Europa. Abrazos a todos.
Estuve días pasados con [Antonio] Baltar. Siempre encantador. Ves a los Dieste? Abrazos. No dejes de ver a Antonio Espina y Pepe Bergamín. Y los abrazas en mi nombre. Salud! Saludos!
1 Parece una confusión entre Margarita Nelken y Victoria Kent, aunque debe tratarse de Margarita Nelken
2 El titulo exacto del libro de C.P. Snow es Las dos culturas y la revolución científica, edición original de 1959.
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