Transcripción da Carta de Maiztegui a Seoane. 1955 en 22/05/1955
Madrid, 22.V.1955
Querido Seoane:
Hace tiempo que debía escribirte. He tenido todo este tiempo mucho trabajo (4 películas en un año...). Acabo de regresar del festival cinematográfico de Cannes donde los críticos de cine premiaron Muerte de un ciclista dirigida por Bardem (valor de más talento de la nueva generación) y que tiene música mía. Por razones “oficiales” sólo pudieron pasarla en privado, fuera de concurso del festival oficial, pero llamó la atención de veras. Ahora se trata de lo siguiente: Sabrás que tengo listo el Macías o namorado para soprano, tenor, coro mixto y orquesta. La obra dura lo menos una hora y la orquesta es de 37 profesores.
Escribí días pasados al Centro Orensano ofreciendo su estreno para el 25 de julio, día de Galicia, con su auspicio en el acto a realizar con tal motivo. Con la mayor cordialidad, me han contestado que el Orensano no puede ni está en condiciones financieras para el desembolso que requiere la ejecución de Macías, pero que había la posibilidad de que fuera estrenada en el festival del Centro Gallego para el día de Galicia que piensan realizar en el teatro Colón. También me sugieren que el estreno sea postergado para el año 1957, que se cumple el 50º aniversario del Centro Gallego, pero yo prefiero, si hay alguna posibilidad, que sea este año. La partitura no ofrece grandes dificultades, ni tampoco los coros. La envié al [Orfeón] Terra Nosa para que comenzaran a estudiarlos. Naturalmente que tendrá que ser reforzado por profesionales de cada cuerda, lo que se puede hacer varios ensayos previos al estreno. Respecto al presupuesto, cifras no podría darte, pero, en cambio, paso al detalle para que te asesores con Maragno, el director del coro Terra Nosa:
1) Soprano
2) Tenor
(Solistas)
3) 4 Sopranos
4) 4 Contraltos
5) 4 Tenores
6) 3 Bajos
(Refuerzo del coro, que lo dejo a criterio de Maragno)
-Creo que no me olvido de nada. -El texto está en gallego. -La obra tiene más bien carácter de música de cámara (así he sentido el clima lírico de Macías). -Dificultades por falta de tiempo para ensayos no creo, pues en cuanto me contestaran, enviaría el material. -Te ruego veas al Flaco Zalezzi, a quien escribí sobre este asunto y le daba más detalles respecto a mi viaje para el estreno (Posibilidad de incluir en el presupuesto mi pasaje de ida y vuelta a España).
Sabrás que aquí estoy trabajando mucho. La semana pasada estuve en París y me encontré con Colmeiro. Charlamos de muchas cosas, lástima que no todas sean buenas. Bien, te ruego disimules la molestia que te doy con el Macías y espero ansioso tus noticias.
Con saludos afectuosos para tu mujer y los amigos, te abrazo.
Maíztegui
No tengo tu dirección particular.
Chau
(Direc.: Meléndez Valdés 59. Madrid)
Transcripción da Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1962 en 23/01/1962
Buenos Aires, 23 de enero de 1962
Queridos Rafael y Carmen:
Acabamos de recibir vuestra carta del día 11 del corriente y la tarjeta del 5 y suponemos que vosotros habréis recibido una carta nuestra del mes pasado donde os dábamos sucinta cuenta de lo que ocurría por Buenos Aires, que no era demasiado importante. Pasamos las fiestas despidiendo el año reuniéndonos en nuestra casa y en la de Varela, los seis nostálgicos que aquí quedamos suponiéndole a Marika una especie de nostalgia consorte. Os recordamos a vosotros y a Baltar y Mireya, que nos parecen más lejanos que vosotros ya que viven en una especie de “terra incógnita” para los porteños. Recordamos todos los brindis de los fines de año en vuestra casa, especialmente los del año pasado y brindamos nuevamente por vosotros, porque se cumplan vuestros deseos y los nuestros y por todos los que hemos estado unidos tantos años en Buenos Aires y ahora están lejos. Hubo, como siempre, canciones nostálgicas, incluso los repetidos himnos de Lala que creo que nos gustan por la gracia de ella y por lo que tienen de “Bienvenido Mr. Marshall” y algún rasgo inédito de humor montañés de Laxeiro.
Hemos tenido noticia de los accidentes de Valentín Paz Andrade y Fernández Del Riego y les hemos escrito a los dos, lo mismo que a García Sabell con motivo del fallecimiento de su madre, de lo que nos enteramos al llegar de Ranelagh donde pasamos unos días y donde ahora tenemos, aparte de árboles más crecidos un motor eléctrico que alivia nuestra estancia allí. En cuanto a nuestras preocupaciones más diarias, Varela está trabajando en un posible libro sobre temas de arte y en otro de poemas y Laxeiro está preparando una exposición para enviar a Madrid en el próximo mes de marzo o no sé si en abril; por mi parte estoy pintando y grabando. Tengo el encargo de Losada de ilustrar un libro de Neruda, tambien con grabados en madera como los que hice de Unamuno y Lorca, cuyos ejemplares os van a llegar próximamente. Espero que con el importe de los derechos de los tres tenga para los pasajes del viaje que proyectamos para este fin de año. Sabsay me pidió la dirección vuestra antes de marchar a veranear a Tenerife que prefirió, por este año, a Punta del Este o Mar del Plata. Creo que esto es todo. Vosotros sabéis por propia experiencia que el verano en Buenos Aires es poco pródigo en noticias de cualquier género que no sean policiales y éstas son cada día más alarmantes. Las últimas bandas criminales detenidas están compuestas en su mayoría por chicos de 13 a 15 años que hacen asaltos millonarios y matan. Pero aún no es todo. Estamos pasando un verano de calor insufrible y húmedo. Hoy precisamente es un día de éstos y la misma ciudad y calles y edificios parecen como agobiados por el clima, como si anunciase alguna catástrofe, desapareciese el aire y todo se calcinase.
Esperamos siempre noticias vuestras. Cifras y datos concretos en cuanto a la vida en esa y anuncios de proyectos para el porvenir. Somos seis al menos que esperamos vuestras cartas como haciendo depender de ella nuestros propios planes.
Transcripción da Carta de Seoane a Maiztegui. 1964 en 18/05/1964
Buenos Aires, 18 de mayo de 1964
Sr. D. Isidro B. Maiztegui
Madrid
Querido Maiztegui:
Te debemos carta desde nuestra llegada, pero continuamos tratando nuevamente de adaptarnos y olvidar en lo posible todo el goce que nos produjo España entre Junio del 63 y Marzo del 64. Hicimos tus encargos. Entregamos a los Coppola tu obra y a tu madre la carta que le enviaste y casi no podríamos decirte nada más. ¿Te sorprendería que te confesásemos que encontramos esto igual a cuando nos marchamos, pero todo más caro en cuanto a precios y a la gente más indiferente? El Gobierno no hace nada, nadie hace nada. Illia parece una buena persona, pero creo que nada más que eso. Es posible que sepa entenderse con las gentes de los comités, pero nosotros conocimos mejores personas, o tan buenas. Últimamente en España al Sr. Jesús, pescador de Rianjo, amigo de Dieste, que se entiende con los hombres y a la vez con los cardúmenes de peces y con los delfines en su ría de Arosa. Conoce su lenguaje a través de los signos que trazan en el agua o de sus voces. Los delfines acuden divertidos “hablándose” entre ellos a estropearle las redes y él sabe cómo tratarlos sin causarles daño. Son sus vecinos y compañeros de la ría.
A don Jaime, un capellán de cerca de Sada, con los ojos muy azules y el hábito lleno de lamparones, que actúa de radomante y que con una plomada alemana que encierra un metal misterioso encuentra agua para que sus feligreses abran nuevos pozos. Es como un druida y los lamparones de la grasa de las comilonas puedes imaginártelos, si quieres, como líquenes crecidos con el tiempo. He aquí dos personajes buenos que no pueden hacer demasiado mal a una población, pero la bondad de Illia puede llegar a ser trágica. Le llaman “el buenazo”.
No puedo darte noticias de Buenos Aires. Hemos estado con muchos amigos comunes. Todos te recuerdan. Me ofrecieron un banquete extraordinario y trabajo en dos nuevos murales y grabo. A finales de año expondré nuevamente. Esto es todo. A Marcial le agradecí una carta que me envió –y que no hice uso de ella– con motivo de unos ataques solapados de un grupo de la colectividad que se metió conmigo, como preveía, por la exposición en la Dirección General de B. A. La reacción se produjo mostrándome las organizaciones todas en general de la colectividad su adhesión enviándome cartas, comisiones y ofreciéndome comidas que no acepté. De tu Macías, no puedo decirte nada. Averigüé y todo está dormido sin que por ahora esta gente muestren interés en nada útil. Todas las prisas comienzan en Junio, casi en vísperas del día de Galicia. Por mi parte, hablo de tu obra cada vez que puedo. Bueno, esto es todo.
Te ruego me escribas algunas líneas y me cuentes algo de Madrid y de la gente amiga. Nosotros no hemos escrito todavía a casi nadie, estamos perezosos para hacerlo y tratando de readaptarnos a esta ciudad monstruosa, cada vez más monstruosa y con más agujeros en sus calles y atracos de toda índole. Vemos, eso sí, cine en cantidad. Entre muchas, algunas espléndidas películas como La Entrega y Los Compañeros. Escribe. Saludos a los amigos comunes, a Juan Manuel López, a López Pacheco, a Marcial le escribo hoy también. Un abrazo de Maruja y mío para ti:
Transcripción da Carta de Seoane a Rey. 1970 en 29/06/1970
Buenos Aires, 29 de Junio de 1970
Srta. Beatriz Rey
Madrid
Querida amiga:
Acabo de recibir carta de Montevideo donde me dicen que recibieron los dibujos, pero algunos sin firma y desde luego sin precios. Lo de la firma no sé cómo puede solucionarse pues ni siquiera conocerán por el estilo, seguramente, a los autores. Sin embargo creo que hay que buscar una solución. Por mi parte no puedo comprender cómo se pueden enviar dibujos, o cualquier obra, a una exposición colectiva sin que el autor se identifique. Quisiera que, por favor, hables con Patiño. No se pueden exponer como anónimos. En Montevideo están desolados por la carta que acabo de recibir, e interesaría mucho que le escribiese inmediatamente a Fernando Pereira o al Presidente del Patronato de Cultura Galega. Es muy importante y urgente, ellos deben hacer el catálogo. Perdóname que te escriba a ti, pero pienso que únicamente tú puedes hacer esta gestión de modo que sea eficazmente rápida. Recibí carta de Tamames. Le envié los bocetos. Parece que le gustaron y deben adaptarlos, según me dice, al conjunto de la propuesta que formulan. Propuse un paralepípedo gigante con escenas de conquistadores españoles en los Andes en una de las caras, y de libertadores de América, también en los Andes, en la otra. En las dos caras menores irían fragmentos del poema “La Araucana” de Ercilla y de la “Oda a Roos[e]velt” de Rubén Darío. Se haría a cuatro tonos, tres de piedra de Castilla y uno de pizarra de Galicia.
En Buenos Aires está en este momento la Orquesta Sinfónica de Moscú; una compañía de teatro francesa, una italiana del Teatro San Babila de Milán y está por llegar en estos días otra de títeres de Nápoles, creo que miden 1,50 mts. de alto y constituyen por sí solos, según propagan, una obra de arte. La vía Láctea, Z y Los verdes años, esto en cine, además de otras muchas de las que hemos visto unas cuantas. Acaba de estrenarse Historia inmortal de Orson Welles, una verdadera joya, un cuento como de las mil y una noches, una narración oriental con cuatro actores soberbios. Maruja te contará.
Perdóname por pedirte el favor de que Patiño logre que identifiquen los dibujos.
Abrazos y saludos muy cordiales a tus padres, hermanos y para ti de Maruja y mío:
Transcripción da Carta de Palmás a Seoane. 1971 en 19/10/1971
Buenos Aires, 19 de outubro de 1971
Meu querido Seoane:
Sen dúbida a nosa correspondencia anda desnorteada, xa que debéronse perder cartas suas e miñas. Cómo van Vd. e máis a Maruja? Supoño que o seu traballo co monumento de homaxe ao emigrante debe estar ben adiantado. Eu estou con muito traballo, ademáis do de turismo estou nun equipo que está a elaborar o plan regulador da cidade de Olavarría, unha esperiencia mui interesante ainda que non me deixa muitos cartos. Na faculdade perdeuse cuase totalmente o ano deica hoxe non puiden esaminarme en ningunha das asignaturas que me faltan; o mércoles prósimo poderei esaminarme en Antropoloxía, sempre que non suceda nada denantes.
Pra falar dos nosos vellos “amores”, direille que da coletividade pouco lle podo dicir. Hai unhas semanas atopeime con algúns dos homiños da Irmandade –Cupeiro, Florez e Dapresa– pidíronme contas pola miña conferencia en Barcelona, e dahí orixinouse unha discusión mui forte. O proieto que Vd. presentou no C[entro] Galego caíu xa nas maos da xentiña de sempre, sei por Martínez Romero que andan con el ao lombo o Cupeiro, o Molinari e algún outro que non lembro quen é; consecuencia de todo non farán nada ou farán o de sempre, unha trangallada. Respeito disto teño mentes de falar con Lorenzo Varela pra ver si podo publicar na coleción “La historia popular” do Centro Editor de América Latina un traballiño sobre a nosa emigración na Arxentina (cuio índice temático lle adxunto). Por culpa del estou escribindo uns contos con estorias de emigrantes e de fillos de emigrantes, eu non estou mui conforme, pro Varela pensa que están ben.
Xa estará enterado do golpiño de estado que tivemos a semana derradeira, continuan os rumores sobre posibles levantamentos militares. Antonte correu o rumor da sublevación de Campo de Mayo, pro non pasou de ser un rumor destinado á especulación financeira, o que si houbo foi un asado que pode ser o prólogo dunha conspiración (entre chourizo e chourizo un militar pode matinar muitas falcatruadas). O certo é que semella haber polo menos tres golpes en marcha; un liderado por López Aufranc de corte liberal na liña económica e brasileiro en ideoloxía; outro no que estarian misturados elementos nacionalistas e desenrrolantes con Onganía, Levingston e xente fondicista, e non podía faltar o sempiterno golpe de coroneles supostamente peruanistas. Por outra banda o governo segue xogando ao GAN (Gran Acuerdo Nacional) namentras siguen actuando grupos parapoliciales metendo bombas (tocáronlle duas ao Centro Editor e máis outra á Editorial Galerna) e raptando xente que na mor parte dos casos non aparece nin viva nin morta. O deterioro económico é cada vez maior e non se albisca no horizonte posibilidade de solución. Os militares están mosqueados polo ésito brasileiro, sen se decatar que foron eles mesmos os que botaron abaixo esa posibilidade cando botaron a Frondizi e que hoxe os EEUU teñen xogadas as suas cartas no Brasil onde o rexíme semella ter desartellado á oposición de esquerda legal e aos grupos insurrecionales. Os radicales seguen co seu vello esquema de recrutamento de afiliados e o peronismo participacionista indo e vindo de Madrí –a nosa nova Meca– pra negociar e enfrentar ás liñas supostamente socializantes dese movimento. É tremendo ver muita xente moza universitaria que pensa que unha volta de Perón ao poder pode representar o camiño pra instauración do socialismo ou dun certo tipo de socialismo chamado “nacional” na Arxentina. Cada vez que falo con algún deles –mellor dito que discuto– quédome parvo; cheguei a escuitar cousas tan peleriñas como que o pensamento de Perón, nin que fose Mao, era verdadeiramente dialéctico. Supoño que o poderá ser o día que poida atinxir a síntese. Como verá a cousa élle ben entangarañada.
Mañán estrease Outubro de Eisenstein, e ainda que pareza sorprendente vai nunha sala comercial de Corrientes. Niste intre hai media dúcia de filmes francamente bons. O conformista dun italiano Bertolucci que é unha reflesión sobre o fascismo através dunha historia particular un pouco ao estilo do que fixo Visconti co nazismo, mais con persoaxes pequeno-burgueses. Trampa 22 unha sátira anti-bélica de orixen norteamericano do tipo de MASH. Verán do 42 tamén norteamericana que conta con muita poesia o pasaxe de nenez á adolescencia a través da iniciación sexual dun rapaciño de 15 anos. Leva meses de esibición Morte en Venecia de Visconti, que é unha maravilla, penso que polo tema tan “equívoco” pra un censor non a van dar en España, se cadra cecais nalgunha das prósimas “aberturas” do réxime. A cinemateca continua organizando uns ciclos estupendos e os fins de semana repoñense muitas películas en cine-clubes e outras asociaciós, escollidas con mui bó criterio.
Xa saberá do ésito de Paco Ibáñez e máis Raimon. O primeiro actuou no Opera nunha sala cheiña. Foi pena que dera un único recital. Na miña vida vin tanta xente sentada nun escenario. Sorprendeume ademáis que o público soupera os nomes de canciós e que berraran pedindollas. Pro muito mais me sorprendeu o ésito de Raimon. Os cataláns estaban pasmados, eles contrataran por tres días a saliña do Payro que é ben pequena e atopáronse con que a demanda esedía todo o previsto, tiveron que repetir na semana seguinte os recitales. Por certo hoxe pola noite no Gran Rex preséntase Raimon novamente xunto con Mercedes Sosa, o uruguaio Viglietti e o conxunto chileno Quilapayun.
De esposiciós pouco lle podo falar. Soio fun ver unha de xoias e obxetos de ouro precolombinos, no San Martín e agora quero ir ver a de arte precolombino peruano que se fai en Belas Artes, pra que Marica Varela prestou algunhas pezas.
Se vai polo Castro pídalle ao Xosé ou a Mimina que me manden uns exemplares da bibliografía de Castelao.
Unha forte aperta pra Maruxa e Vd, de
Ricardo
[Manuscrito na marxe esquerda:] Soupen por Martínez Romero da esposición que fixeron con gravados de Picasso e máis Miró. É comovedor pensar que iso se fixo nunha aldeíña.
[Anexo.]
La inmigración gallega
1.- Gallegos, gaitas y yoyegas
2.- La época colonial
2.1.- los primeros gallegos en el Plata
2.2.- los establecimientos patagónicos
2.3.- las invasiones inglesas
2.4.- los “ilustrados” gallegos
2.5.- gallegos por la libertada
3.- El aluvión inmigratorio
3.1.- formación y desarrollo de una colectividad
3.2.- el gallego frente a los argentinos
3.3.- influencias en la vida argentina
4.- Presencia de la Argentina en Galicia
Material gráfico
soldado del Tercio de Galicia
bandera del Tercio de Galicia
pendón del Tercio de Galicia
Casa de Cerviño (Rivadavia y Chacabuco)
Retrato de Cerviño
Deembarco de inmigrantes en Bs. As.
orfeones gallegos en el carnaval de antaño
orfeón gallego en la fundación de la Plata
caracterización de un gallego en el sainete porteño
carátula de la música del tango “Galleguita”
Almacén “La flor de Galicia”
Pizzeria anunciando empanadas gallegas
caricatura de José Ma. Cao
Acto de adhesión a la Rep. Española o autonomía gallega
foto con periódicos y revistas gallegas editadas en Bs. As.
edificio del C. Gallego
Manifestación gallega de adhesión al 150 aniversario de la Rev. de Mayo
Escudos argentinos y otros elementos decorativos del Pasatempo de Betanzos
Escuela “La Argentina” en alguna localidad gallega
[Manuscrito:] Si Ud. sabe de otros materiales hágamelo saber, en especial para graficar la presencia argentina en Galicia
Transcripción da Carta de Palmás a Seoane. 1973 en 30/08/1973
Buenos Aires, 30 de agosto de 1973
Querido Seoane:
Sin ánimo de despertar en su envidia le diré que la cartelera de cines está llena de buenas películas: He visto ya alguna de ellas. Estado de Sitio de Costa-Gravas con un planteamiento muy claro sobre la guerrilla urbana y un alegato contra la represión policial y la penetración de los servicios norteamericanos. Supongo que cuando vuelva aún estará en cartel, pues el éxito es rotundo. También vi Hermano sol, hermana luna de Zefirelli. Creo que no logró la gracia y la frescura de su Romeo y Julieta, pues confundió simpleza de espíritu –en este caso el de Francisco de Asís– con cursilería y, sin duda son dos cosas muy diferentes. Volví a ver Decamerón de Passolini esta vuelta hablada en italiano y napolitano con lo cual gana enormemente sobre la versión en inglés. Es un estupendo fresco popular y de época. Ayer estrenaron En el nombre del padre... una película de Bellocchio –el que hizo Cina é vicina– me gustó mucho, hay en ella un complejo planteo sobre la realidad social italiana enfocada en el pequeño mundo de un colegio católico. Naturalmente que con la excepción de Zefirelli ninguna de las otras películas podrá pasar la censura española. Por cierto hasta el momento la censura en materia de cine y publicaciones no funciona lo que ha dado como resultado el poder haber visto excelentes películas sin cortes y que los quioscos de diarios estén tapados de revistas más o menos eróticas que parece que nadie o muy pocos compran –según me dijo el diariero que viene a casa–. Asimismo hay algunas revistas con travestis y todas esas cosas. Que se le va a hacer vaya lo uno por lo otro.
Del mundo plástico poco o nada le puedo contar, pues con todas las cosas atrasadas que tenía y aún tengo no me quedó tiempo más que para ir al cine. Este sábado aprovecharé para ir a ver dos exposiciones que hay en Bellas Artes y en Artes decorativas. Una es con grabados de Goya (la serie de toros) y la otra es de grabados de Picasso sobre toros también. No sé si tendrá interés en los catálogos. De todos modos se los compraré. Todavía no me llegaron las cosas de Londres, supongo que no tardarán en hacerlo.
Hoy estuve con Alberto Vilanova, que se marcha a Galicia a fin de año pues quiere arreglar los papeles de su jubilación. El pobre estuvo muy mal con una afección renal que lo retuvo en cama un par de meses. Le encargué un trabajo sobre los exilados gallegos de América para publicar en un volumen colectivo sobre la emigración en el cual tendrá que colaborar Ud. y otros amigos. La cosa surgió así: casi al final de mi estadía en Galicia me entero que SEPT va a publicar un volumen colectivo sobre la emigración gallega actual, pensé que sería bueno hacer una parte dedicada a América. Hice una lista de autores y temas posibles y la idea fue aprobada. Martínez Romero hará los aspectos psicológicos, Pilar un trabajo sobre folklore gallego y argentino, Varela los artistas gallegos en América (no sé aún si aceptará), Zubillaga los gallegos en Uruguay, Pérez Prado se referirá al nombre gallego en América y yo cubriré los aspectos sociológicos. Como me acordé que Ud. tenía bastante material sobre los gallegos en México y prácticamente nada sabemos sobre ellos pensé que podría Ud. desarrollar dicho tema. El trabajo no deberá exceder las 15 o 20 hojas oficio a doble espacio y en gallego. Como a los editores les urge sacar el libro habría que tener listos los artículos a finales de noviembre. Espero que pueda colaborar en este primer libro sobre nuestra emigración a América que sale en Galicia, cuando ya el fenómeno es casi un hecho histórico.
Como broche final le diré que cuando llegué me enteré que las vestales de la Irmandade habían echado a rodar la especie que mi viaje se había hecho por invitación del gobierno español. Primero reaccioné violentamente pues la mentira es algo que me molesta mucho pero luego lo pensé bien y decidí reforzar mi total alejamiento de toda esta “xentiña” que alguna vez coincidió más o menos con nuestras vidas. Seguiré trabajando como siempre por Galicia y por su pueblo, que es el de mi sangre, desde lejos y como mejor pueda, tratando de salvar el recuerdo de su paso por estas tierras y ayudando, poco o mucho, a que el futuro no nos sea tan terrible como el pasado y el presente.
Si se solucionan unas cuestiones de tipo burocrático participaré en una experiencia muy interesante que se desarrollará en la frontera misionera con el Brasil. Como allí ha penetrado –según parece– el portugués, se entrenarán los maestros en dicha lengua para impartir la enseñanza en sus primeros momentos. Hace unos días salió la resolución del ministro de educación designándome junto con otros tres profesores para recorrer la zona, dictar un cursillo a los maestros y arbitrar las medidas necesarias a implantarse en el futuro. Parece ser que lo mismo se hará con las lenguas indígenas. Ojalá pueda arreglar mis cosas y poder participar en la experiencia que como Ud. sabe me interesa sobremanera.
Perdón por la larga carta. Un abrazo muy fuerte para Maruja y Ud. esperando tenerlos entre nosotros muy pronto
Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 14/02/1975
Buenos Aires febrero 14 de 1975
Mi querido Seoane:
Circunstancialmente varias y, creo que debo aceptarlo, un poco de resistencia interior, demoraron esta carta imprescindible. Cuando me llamó usted antes de partir, le dije que hubiésemos tenido que hablar en eso días y –añadí– trataría de reemplazar ese diálogo con una o más cartas. Y aquí me tiene, cumpliendo con esa necesidad que es también una obligación; escribo en mi bufete hospitalero, en un pronto, sin buscar elegancias y apenas levantando mi cabeza sobre un mar de inquietas dudas. Trataré de ser claro, sincero como lo fui siempre que pude y ahora sé que puedo y debo. Le pido que con su tradicional franqueza me responda; sus consejos, absoluciones o palmetazos serán por mí bienvenidos una vez más y de todo corazón.
A riesgo de fatigarlo, será menester un poco de historia. Usted conoce a Jorge Prelorán y a sus deseos de filmar una película sobre nuestra Tierra y pueblo; es, creo, uno de los frutos que ayudarán a perdonar las muchas faltas de mi librito, pues en él descubrió este niño grande a nuestra Galicia y empezó a dolerle nuestro drama. Pero entre los sueños del filme y su concreción mediaba un abismo de millones que sólo pudimos rellenar con amistad y fantasía. El asunto trascendió, sin embargo, y lo comentaron algunos paisanos. Por fin y como residuo, quedó en el aire la sensación de que yo conocía a un gran experto en cine –y, para colmo, americano– a quien las cosas de Galicia interesaban. Y un día, en el Centro Gallego, me abordó Valentín Fernández con la pregunta de si a ese amigo que decían que yo tenía podría hablársele de un trabajito profesional: el de poner en mínimas condiciones potables unos cuantos metros de película que guardaban en el Orensano.
Y lo puse en contacto con Jorge y vimos ese material. Castelao aparece algunos segundos, el resto son escenas donde con gran tenacidad y cómplices sonrisas aparecen y desaparecen –y, fatalmente, reaparecen– el señor Puente y el señor Prada más algunos otros, menos perseverantes. Ese malísimo documento, al que no falta cierta macabra inocencia, incluye como agregado metros filmados en Galicia y en España donde con buena vista alcanzan a verse lugares en los que vivió Castelao.
Prelorán dijo que no quería hacer, a estas alturas de su vida y evolución creadora, tareas como ésta que le pedían, de mínimo profesionalismo, aún si cumplían con las amenazas de pagarle bien. Él buscaría un amigo capaz y esa compaginación, pegoteos y mínimas tijeras que pedían los dejaría satisfechos a corto plazo y costo. A esta declaración de asepsia o voluntad artística siguieron días y semanas de avances y retrocesos, danzas y contradanzas cuyo detalle menudo es inútil. Lo cierto es que, paso a paso, con americana tenacidad por el lado galaico dirigido por nuestro robusto paisano y con barrocas gallegadas por cuenta del indeciso Jorge, llegose a un acuerdo muy alejado del proyecto original. Prelorán, a quien entre tanto zambullí en el mundo plástico de Castelao, filmaría una película con toda libertad y como él sintiera la cosa. Sólo pedía un algo así como una beca, una asignación mensual capaz de mantenerlo durante los seis meses previstos fuera de otros compromisos y dedicado, pues, plenamente a su nuevo personaje. Habría que pagar las facturas que apareciesen en concepto de película –en blanco y negro, pero muchísimos rollos– y quizás otros gastos. (Para dar a usted la información más completa: los honorarios totales de Prelorán fueron por él fijados en dos millones y medio, que prefería en cuotas mensuales durante el semestre) Jorge pidió todo el material gráfico posible, independencia y un asesor que trabajaría duro y en equipo durante los seis meses y que él elegiría. Por supuesto que resulté yo y que abrumado por las dudas y las reservas que usted supone ni siquiera acepté: simplemente descubrí que estaba metido en el asunto sin remedio. Alcancé, sí, a declarar exigencias mínimas: yo colaboraría si entendíamos todos que se trataba de una película de Jorge Prelorán sobre Castelao; empresa que requería dineros, materiales y cierto asesoramiento; que como en cualquier trípode bien equilibrado cada una de las patas valía tanto como las otras y sólo valía en conjunto; nadie, pues, fuera de Prelorán y en tanto creador, podía llamarse campeador en la odisea. Exigí también libertad para moverme por sobre los valados, los muros y los fosos que separaban a quienes pudieran colaborar o a quienes yo debía informar. Hablaría con todos y con la mayor franqueza; así lo hice y hasta ahora sin tropiezos. Prada, Faustino Iglesias, Abraira, Pita, el Tacholas, etc.., me ofrecieron lo que tenían luego de conocer de qué se trataba. Se realizaron las filmaciones. En lo de Prada, por ejemplo, sudamos varias horas bajo lámparas y por fin le quedamos dos veces la instalación eléctrica. Con artes diplomáticas que hubiera consentido Gondomar, pero con la mayor limpieza y claridad pasé de Fulano a Zutano que se detestan y de Mengano a Perengano que no pueden verse. Al parecer, todos comprendieron como traté de convencerme yo de que se trataba de una oportunidad para divulgar la obra de Castelao y que no era el caso de hacerle el caldo gordo a nadie aunque a la postre se lo hiciéramos... Actué con una voluntariosa inocencia y con una instrumental ingenuidad, pero sin ocultar, ante cada uno de los bos e xenerosos, mis dudas y recelos.
Llevamos gastado lo que a mí me parece mucho dinero. Hay pilas de rollos filmados y estamos a pique de terminar con el registro gráfico; la casa de Prelorán es un museo de material tridimensional aunque no creo que podamos mostrar nada muy original. En fin, pronto vendrá la tarea en sí y quien sabe qué con ella. Trataré de salvar para nosotros a la película. Jorge puede hacer otra gran obra de arte de las suyas, quizá, pero si alcanzo mi propósito, no quedará el filme en eso, con ser tanto, y llevará expresado el compromiso ineludible.
Seoane: retomo la carta unos días más tarde. La independencia que goza –por ahora– Prelorán, me tranquiliza por un lado y me inquieta por otro. Es una especie de fértil retiro donde no llegan las interesadas presiones y es una patente de corso que Jorge puede usar como un niño en una confitería: probando lo que solicita el gusto o el capricho y dejando a un lado, quizás, el alimento de substancia. Claro que soy yo quien tendría que guiar a Jorge y darle un rumbo a seguir, una inexcusable melodía a tocar para que la adorne, si quiere, con variaciones y genialidades. Pero no es fácil, ya lo veo. Ayer, por ejemplo, pasé unas seis o siete mortales horas para convencer al barbado de que lo del 28/6/1936 es el meridiano al que corresponde ajustar el tiempo de la película. En otros términos: que hasta esa fecha se trepa por distintos caminos de diferente conciencia y desde allí se baja lentamente. Y que tanto la subida como el descenso existen y cobran sentido contempladas desde la cima. Y que luego de aquel 28 de junio y en dramática dialécticas con las Españas y el mundo entero se pierde con un juego de altibajos donde alternan los zumos frescos de la esperanza con las amargas hieles de la impotencia y los vidrios molidos de la tradición.
Como Jorge es, además, músico, creí lícito apelar a metáforas de pentagramas y le dije que, a mi juicio y aparte de todo lo que inventara su genio y enriqueciera la línea interesaba, sobre todo, esa línea: un crescendo donde hasta el clímax jubiloso, un calderón de hora estelar y epifanía; y un descender quebrado, luego. En esa lisis, el nervio vertebral de nuestro drama concierta su diálogo con la esperanza escuchando los ciegos instrumentos: desde las trompetas claras y los timbales limpios al ovillo enfermizo de tantos y tantos violines sin que falte la prestidigitación de las arpas. En fin: Gondomar tratando de venderle whisky a su Graciosa Majestad, sólo que con un propósito nada tabernario. Y Prelorán, que naturalmente carece de mucho de lo que nos sobra y quiere a nuestra Tierra, pero todavía ella no le duele, respondía con iracundas genialidades y afirmaciones técnicas. ¡Eso no es cine! ¡Eso carece de ritmo cinematógrafo! ¡No se puede; no tengo, no veo, no sospecho imágenes para dar fondo a esa historia! Pero creo que lo dejé preñado: me pidió, al fin, agotado y meditabundo, una suerte de guión esquelético donde yo, para su información, le diese formalmente mi idea de lo que tenía que ser la película. En eso estoy.
Quizá dentro de algunas semanas y seguramente dentro de un par de meses sabré con alguna certeza si el medio año que le regalo a esta patriada está justificado. Y usted conocerá entonces mi desaliento, mi conformidad o mi esperanza.
Con el afecto de siempre y con mis cariños para Maruja le envío un apretado abrazo.
Antonio
Antonio Pérez Prado
Salta 760, 3ºB
Buenos Aires
P.S. En un momento, se entreveró en el proyecto S. Feldman, quien tiene una gran experiencia en lo que llaman ellos animación (o sea, filmar estampas, dibujos, etc.). Hasta llegó a pedir un millón de pesos en concepto de honorarios y se aceptó su ingreso al equipo –y todo por sugerencias del propio Prelorán–; sin embargo, se apartó luego, excusándose por su mucho trabajo. Alcanzamos a charlar y me dijo del cariño y admiración que por usted siente. Y, por fin y al fin, tome al pie de la letra todo lo que le dije y no acepte por ahora otras versiones... que ya las vi impresas y no del todo veraces.
Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 02/04/1975
Buenos Aires, 2 de abril de 1975
Mi estimado Seoane:
Hace un tiempo (fecha 14 de febrero) mandé a usted una larga carta que no tuvo respuesta. De las explicaciones posibles, elijo, para su silencio, la más cómoda para mí y supongo que no recibió esas páginas. Va, entonces, fotocopia del duplicado.
Prelorán está en La Pampa filmando. Antes de salir, presentó una suerte de presupuesto glogal cuya suma dejó turulato a Valentín Fernández. Con los aumentos, desvalorizaciones y escaseces que nos llueven el costo pronosticado trepa a once o doce –o trece– millones. En fin, mucho más de lo que se pensaba y sobre todo muchísimo más de lo que nuestro inefable Valentín cree posible lograr mediante su esforzada campaña. El asunto tomó un cariz desagradable; hubo charlas desapacibles entre Prelorán y Valentín y Mabel anduvo a los saltos cuando partió el cineasta. Los cabildeos incluyeron una cena tormentosa y, por fin, se recortaron un poco los costos, pero no mucho. En resumen, que los ambiciosos planes quizá deban recortarse también y la película resulte más pobretona o –es de temer– menos entusiastamente creada por Jorge. Durante unos meses, trabajamos duro; yo casi me hice un experto dentro de las posibilidades de quien no conoció –ni vio jamás– al personaje que buscábamos evocar. Yo, por mi parte, reaccioné ante las dificultades económicas y, sobre todo, a la manera como fueran expuestas, con un desaliento mortal. Mi esperanza es la de que Prelorán alargue su viaje por los arenales pampeanos y me deje reponer; luego, una vez aquí, nos reuniremos y veremos qué podemos hacer con el material filmado y con los recursos posibles. Esas son mis dudas nuevas; las viejas, que usted comprenderá muy bien y que persisten, son las que menciono en la carta anterior, hoy fotocopiada.
Y otra fotocopia le mando. Es para que siga el increíble asunto del librito sobre los gallegos y del inefable instituto que orquesta Pampillón. Mi carta es la de un tipo justamente indignado que, sin embargo, no dice todo. La pena es que a pesar de mi reserva, el asunto basta y sobra para que lo gocen muchos y quizá lo usen menos deportivamente.
Espero sus comentarios; mientras reciba mi cariño de siempre y trasmita mis respetos a Maruja.