| 1948-06-08 |
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Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 08/06/1948
45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa
Junio 8, 1948
Querido Luis:
Sospecho que te voy a escribir una carta más disparada aún que el papel de que dispongo en este momento para escribirte. Pero aún no pude reposar del jaleo de los exámenes y ceremonias de fin de curso y de entrada en el último año del centenario del colegio. Para colmo, acabamos de recibir la visita del Dr. Stockwell, el director del Seminario de Teología de Buenos Aires, que tú conoces, pues nos acompañó a casa del Sr. López, el bibliófilo. Aún hoy tuve una conversación de dos horas y media con el jefe del Departamento de Lenguas Modernas del colegio, de quien dependo en mi calidad de jefe del Departamento de Español. Tengo, pues, la cabeza hecha un taco real y verdadero, y una cantidad de compromisos atrasados que me aterra. Pero ahora vamos a ver si hablo de lo que más me urge. He recibido tu última carta fecha 23 de mayo, hace unos días y casi inmediatamente después, el libro que me anunciabas. La desesperación que me causó la carta la disipó el libro; es realmente lo que merece ser un libro tuyo, mejor dicho, lo que tiene que ser: original, sincero, impetuoso, dinámico, claro a su manera, prometedor y sustantivo. Las ilustraciones no son las que cabría esperar, pero no por eso son menos valiosas, sino acaso más. Uno no puede nunca sospechar las posibilidades de las líneas de tu mano hasta que se encuentra frente a frente de los dibujos. Las de estos viejos o viejo asombran simplemente por su riqueza, su madurez, su alcance. Nada dejan fuera de sus imprevisibles mallas y casi me atrevo a afirmar –no te extrañe la cautela ante tan aventurado problema– que nada dejan fuera tampoco. Llegan hasta donde deben, con una audacia goyesca –aquí goyesca significa meramente genial– y se detienen, no menos audazmente, en el límite natural de su misión plástica. ¡Qué distancia de vértigo media entre estas líneas y las de Homenaje a la Torre de Hércules, sin ir más lejos! A mí me asombran estas líneas como me asombra el canto de un mirlo, un almendro en flor o un planeta o cualquier otro cuerpo celeste que de pronto hace su aparición por un borde del horizonte y se borra con la luz del alba. Y acaso aún más, porque estas líneas son el testimonio más directo, más inmediato y claro del espíritu, esto es, de esa potestad creadora de que el hombre-producto de la creación participa en proporción superior a la de cualquier otro ser vivo. De todos los dibujos, te hubiera robado el original del último si hubiera estado en ésa, pese a todas las imaginables y más que justificadas protestas de Maruja. Estos remiendos son la costra mítica en que aparecen cristalizados el humano recuerdo y el humano anhelo, o si lo prefieres, el Mito. Pero dejemos por hoy tus líneas, que tanto me fascinan, para hablar de algo más plebeyo. Tenemos una casa al fin: cinco habitaciones, cocina, cuarto de baño, sótano y un campito suficiente, pero nada más, para hacer la casita del perro. A veinte metros del parque del colegio, con un balcón y unas ventanas hacia el nordeste y hacia el sureste. Por el momento, esta casa está casi vacía; entre las cosas que hay dentro, casi todas, excepto los libros, son prestadas o adquiridas mediante crédito. En cortinas de papel, clavos, cuatro malas cucharas y tenedores, dos sillones y un sofá de segunda mano, linóleo, algunas macetas y otras mandangas llevamos gastado un dineral, o sea, los dólares que nos habían ofrecido para ayudarnos en el viaje. Quedamos sin blanca, pero tenemos una casa que, por situación sobre todo, nos parece un sueño. En frente de las ventanas, y en especial de las de Cuqui, hay unas celindas y unos rosales divinos, donde desde el alba hasta el anochecer, canta con entusiasmo nunca visto los tordos y los cardenales de aquí, mucho más músicos que los argentinos. A lo lejos se divisan perfiles de colinas tupidas de arces, robles, manzanos silvestres, sicómoros y otras especies. Tenéis, pues, una casa en Waynesburg tú y Maruja y demás amigos. Y la tenéis sin reticencias. Aunque en honor de la verdad, de la verdad monda y lironda, deba añadir que una casa aquí no basta. Con ser importantísima, la casa supone alrededor de la sexta parte del salario. Aquí lo serio es el mercado, los comestibles, al revés de lo que sucedía en ésa cuando nosotros llegamos de Inglaterra. Es, pues, necesario pensar en lo demás ahora que ya hay un techo donde cobijarse en un momento dado. Y esto requiere un largo rodeo apenas iniciado. El presidente del colegio estuvo internado en el hospital a viva fuerza: las piernas no le sostenían, sin la mínima exageración, y en su cabeza las ideas y los recuerdos eran un verdadero enjambre. Por fin, lo dejaron salir para las exigencias de fin de curso, pero aun así la secretaria permite a muy pocas personas acercarse a él. Ahora, en estos días, terminaron las clases de invierno y el quince empiezan las de verano, mucho más llevaderas; por ejemplo, yo paso de 18 clases semanales de una hora o 55 minutos a cinco clases de 90 minutos. Esto quiere decir que el presidente tendrá tiempo de descansar y de atender a la gente que nos sea ni albacea ni alto dignatario, y yo tendré más libertad de acción para presentarle tu problema. A él lo conoce y admira medio mundo en estos contornos; entre otras facultades tiene la de conceder títulos honorarios u honoríficos a quien le parezca bien. Por ejemplo, ayer otorgó el de Doctor en Ciencias a uno de los ingenieros más encopetados de la Institución Carnegie de Pittsburgh en presencia de la facultad o cuerpo de profesores y de los graduados. Así pues, si a él le fuera difícil hacer frente por sí mismo a tu situación, espero (que) me presente a quien esté en mejores condiciones o respalde gestiones mías encaminadas a tal fin. Creo que nadie mejor que la Carnegie misma, que está aquí a mano. Bastaría que patrocinasen una exposición tuya, que te hiciesen algún encargo de importancia para saltar la burocracia de inmigración, que es el hueso aquí, etc. Con el permiso de residencia todo iría como la seda siempre que te avinieras a aceptar ciertas peculiaridades puramente formales de aquí. Pero de esto hablaremos más adelante, acaso pronto. Yo no quiero hacerte creer sin fundamento que las cosas son fáciles porque no me lo permite mi conciencia. Las cosas son difíciles, lo sabes bien, tan bien como yo; pero, cosa curiosa, lo imposible desde ahí parece factible desde aquí, y es que ahí sólo hay burócratas asustados o poco menos, y aquí hay personas que inspiran mucho respeto en Washington y que acaso son temidas. Las personas aquí pesan mucho y las hay que cuando comprenden lo justo de una demanda, no vacilan en apoyarla sin reservas. Es así como nosotros vinimos, como sabes. Nosotros haremos por ti lo que hicimos por nosotros, sin precipitaciones, porque no es posible, pero sin que nos venza nunca el desánimo. Que estas palabras te den confianza y calma en todo trance. Yo creo que la entrada como turista dificultaría las gestiones posteriores, pues despertaría recelos y los recelos nunca fueron buenos y menos aquí; se perdona la franqueza, por brutal que a veces parezca, no la cuquería. Calma, pues, y buen ánimo. Y vamos a otra cosa, no menos complicada que tus líneas y tu venida en su sencillez objetiva. Trátase del problema de la casa de ahí. Como creo que sabes, dejamos la casa a nuestro nombre con un matrimonio norteamericano dentro. Como pudiera resultar que lo de aquí no cuajara definitivamente y como había dificultades para traspasar el contrato sin elevar la renta por una parte y sobre todo para traspasarlo a quienes nosotros deseábamos, con la autorización del administrador metimos en casa dicho matrimonio a cambio de la venta de nuestros muebles: una radio, una estufa de cobre, el comedor (sillas y mesa), camas, armarios de libros, etc. y especialmente el teléfono, en 3.000 pesos. Teníamos ofertas mejores, pero la señora norteamericana era amiga de Alicia, tenía una hija enferma que necesitaba sol e iba a una escuela que está a dos pasos de allí. Pero ahora resulta que, al parecer, la señora no se ve por que, a poco de llegar, dijo al portero que nosotros no volvíamos, y este, que esperaba una comisión talvez con otros inquilinos, dio cuenta al administrador y se armó al parecer un lío gordo. La señora norteamericana apenas sabe cuatro palabras de español y parece que a pesar de mediodía de explicaciones de Alicia no se enteró bien de la situación ni de nada. Por ejemplo, confundió la estufa de queroseno con la cocina de gas, propiedad, como es lógico, del dueño de la casa, y ahora nos culpa a nosotros de una cantidad de desatinos insospechados y nos reclama parte del dinero. Desde luego, nosotros nunca dijimos que no fuésemos a volver; se metieron en el departamento con el consentimiento del administrador y con el contrato de casa y teléfono a nuestro nombre, por ser esto lo habitual en casos en que el inquilino se ausenta temporalmente; y por fin, la señora sólo tiene un recibo firmado por nosotros de 3.000 pesos argentinos por la venta de los enseres del departamento. Siendo esto así, a mí no me cabe en la cabeza que la señora tenga base legal para hacer cosa alguna en contra nuestra. Pero no deja de amenazarnos, y Alicia está aterrada, sobre todo porque procedimos con dicha señora con una claridad y una limpieza intachables. El matrimonio que vino con nosotros en el barco dejó su departamento en las mismas condiciones por casi el doble –5.000 pesos argentinos–, y eso que estaba en un sitio poco comunicado del barrio sur. A estas alturas nosotros ignoramos en qué situación está la señora en la casa; en la primera carta nos decía que la ponían en la calle; en la segunda carta en octubre nos dice que le cobran mensualmente 30 pesos más de lo estipulado en el contrato nuestro, y que además, para abandonar el departamento el administrador le pide 500 pesos. ¿Habrá hecho un contrato nuevo con el administrador por 170 pesos mensuales, y por no haber pasado el tiempo estipulado el administrador le pidiera una indemnización? ¿Será todo un cuento para intimidarnos? De contar con dinero, hubiéramos cortado por lo sano devolviendo a la señora lo que nos dio por los muebles, y san se acabó; pero a estas alturas no contamos con nada salvo el estricto salario mensual con el que vivimos. Tú que eres abogado después de todo, ¿qué crees que la señora puede hacer contra nosotros? Y si tu abogacía, como supongo, no desciende a estos laberintos, ¿podrías preguntar a un buen abogado de ahí, a un veterano de estos jaleos, qué cabe hacer? Creo que la precaria salud de Alicia tiene por causa esta situación realmente estúpida. No olvides que; 1) Para los efectos de la administración, nosotros dejamos el departamento a esta gente en nuestra ausencia; 2) Por la venta de los muebles firmamos un recibo de 3.000 pesos; 3) La señora –mejor dicho, su marido– firmó un papel para nuestro fiador el contrato de alquiler comprometiéndose a pagar mensualmente los 140 pesos de renta estipulados en dicho contrato (que Dieste tiene en su poder); 4) A nadie se ha dicho que no volveríamos. Te ruego (que) estudies esto con cuidado, pues los embrollos proliferan como las zarzas por lo que se ve, y a las personas no hechas a ellos le quitan el sueño y acaban por arruinarles la salud y el humor tan necesarios siempre, pero más ahora. No sé si Frontini o Baudizzone podrían sacarte de apuros; pero acaso fuese mejor un abogado menos literato. Bien sabes que aprecio a estos amigos; pero los aprecio como hombres de letras. Talvez Melella o López u otra persona hecha a la vida de los negocios te oriente sobre el abogado a quien acudir. Desde luego en cuanto sepamos el importe de la consulta, te lo giraremos por el medio más rápido. Por lo demás, ten en cuenta que Alicia está terriblemente inquieta y Cuqui lo mismo, pues hasta llegan a temer que las expulsen de los Estados Unidos como resultas de esta, a mi parecer, menudencia. Bueno; ahora para terminar, una ráfaga de preguntas y encargos menores. ¿Sigue saliendo Gaceta del libro? ¿Sigue saliendo Realidad? Le mandé a Ayala un estudio sobre Eliot de una profesora auxiliar del colegio y aún no tuve contestación ni acuse de recibo. ¿Cómo va el trabajo de casa de Melella? ¿Qué es de Mariano Gómez, nuestro amigo, no el ilustre? ¿Salió el libro de Dieste en la Suramericana? ¿Está ahí Alonso ya? ¿Cuales son las señas y el nombre de Silveira? Acaso se me ocurra escribirle unas líneas en un momento dado. No dejes de mandarme por avión uno de los primeros ejemplares que salgan de la imprenta de tu monografía; manda otro al Museo de Arte Moderno de Nueva York y otro a la Carnegie; las señas de este ejemplar te las concretaré más adelante, pues ahora no las tengo a mano. No olvides la importancia de tus acuarelas de Buenos Aires: como te dije entonces, un libro de acuarelas de este tipo sobre Pittsburgh –ciudad de grandes chimeneas , puentes de acero, altos hornos, minas, etc.– te consagraría aquí en el acto, y quien sabe lo que de tales acuarelas puede resultar. De tenerlas aquí, serían la mejor carta que jugar a favor tuyo. Voy a escribir algún artículo para La Nación. Siguen allí Mallea y Sirio, ¿no es verdad? Por aquí encontré algunos datos de interés sobre Galicia. ¿Donde se puede encontrar la gramática gallega de Saco y Arce? No es la que encabeza la Crónica Troyana? ¿Es posible copiarla? La leyenda de san Eros se encuentra también en Alemania. Compré un libro sobre la evolución de la lengua portuguesa desde el bajo latín; se publicó en Filadelfia en inglés. ¿Te acuerdas del sanguino, una planta o arbusto más concretamente, con bayas vinosas como el sabugueiro, de que un día hablé con tu padre? Encontré su nombre: cornejo, en castellano. Tiene aquí un pariente, el dogwood, maravilloso, por sus blancas flores de gran tamaño. ¿Sabes que Colmeiro, el botánico, publicó un diccionario sobre plantas del Nuevo y Viejo Mundo, aclarando su nomenclatura? Daría un pico por tenerlo. ¿Lo hay ahí? ¿Sabe algo de esto Manuel? ¡Qué analfabetos somos con relación a nuestros hombres! Acabo de hacerme ampollas plantando tomates y coles; por esto, te escribo ¡con dificultad! Seguiré otro día. No demores mis encargos. Abrazos de todos para los dos. No os dejéis deprimir. Recuerdos a tus padres y hermano.
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Si veis a la señora del departamento que se llama Ulrs Jolly no la digais que no pensamos volver.
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| 1949-05-26 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1949 en 26/05/1949
Buenos Aires, mayo 26/49
Querido Seoane:
A los pocos días de su partida para Europa, recibí de Montevideo sus líneas recomendándome al pintor alemán. Luego tuve ocasión de conocerlo, pero no me fue posible todavía serle útil. Talvez exponga en Muller.
Hace unos días me llegaron noticias suyas de París, y conmigo varios amigos: Sarita, Frontini, Scheimberg. (Sarita me encarga ya que yo le escribo antes, de anunciarles carta de ella para dentro de unos días).
Demás estará decirle que su entusiasmo por París lo comprendo por haberlo vivido. Tan seguro estoy que no desespero de poder renovar la experiencia. Por ello me explico que hasta el momento de su carta de Ustedes no hayan tenido tiempo más que para recorrer ese maravilloso París y frecuentar algunas salas del Louvre. Imagino sus emociones frente a Zurbarán y a los retratos familiares de Rubens que tanto me impresionaron. Yo, también, como Giambiagi, celebraría recorrer con Uds. esa condensación de la historia del arte que es el Louvre.
Nos ha sido tan grato recibir noticias de Uds. que nos leímos vuestras cartas. Al leer la que recibió Frontini, me enteré de la impresión que le produjo el Balzac de Rodin y de que me asoció a esa impresión. Por rara coincidencia, su carta llegó en momentos que preparábamos una exposición de esculturas y dibujos originales de Rodin que inauguraremos el I de junio. En esa ocasión yo hablaré de la escultura y del significado de la obra de Rodin.
He sometido la sugestión de trasladar la sala de la Hebraica a la rue de la Boetie o al Faubourg Saint Honoré al Dr. Scheimberg. Mentalmente ya hacemos con Uds. tertulia allí. Algunos más felices, pronto se harán presentes, como Kornemblithh, dentro de poco.
En cuanto a lo que Ud. llama un error de haberlo designado delegado de la S. A. A. P. ante el Congreso, no comparto su opinión. Creo lo contrario. Máxime siendo yo el autor de la moción que todos compartieron. Su elogio de la representación de la U. M. A. se lo hice conocer a Nélida que lo celebró, lo mismo que su saludo.
Espero conocer nuevas impresiones y noticias de que el viaje les resulta provechoso, en todo sentido.
De la temporada artística de Buenos Aires poco es lo que puedo decirle digno de interés. En este momento tenemos en nuestra Sala una muestra de esculturas, monocopias y dibujos de Cecilia Marcovich, que revelan a una artista de calidad, sobre todo para nuestro medio. Después de la de Rodin, tendremos una de Victorica.
Sin más, por ahora, les digo, a pesar del deseo de contarlos de nuevo entre nosotros, que ojalá puedan quedar allí mucho tiempo, trabajando con provecho.
Salúdeme mucho a Colmeiro, a Serrano Plaja, a Audivert, a Alicia y a demás amigos comunes y reciban ustedes dos el saludo de Germaine que agradece vuestro recuerdo y el de este amigo de siempre.
Luis Falcini.
[Manuscrito:] PD: Por este correo sale carta para Colmeiro dirigida a Ed. Berthier
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| 1949-09-19 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1949 en 19/09/1949
Bs. As., Seti 19 de 1949
Señor Luis Seoane
Londres
Querido Seoane:
Confirmando su anuncio, Buenos Aires Herald notificó acerca de la inauguración de su muestra de pinturas en esa. Esperamos, porque lo deseamos de veras, que esa exposición les depare muchas satisfacciones. Y que los días de Londres, sin conocer inglés, les resulten pintorescos, como me resultaron a mi las varias visitas que hice sin poder nunca articular algo que entendieran los ingleses. Felizmente, entonces ya, los museos pródigos de obras maestras me hablaban una lengua que yo entendía. Esperamos también que sus dolencias momentáneas hayan desaparecido.
Imagino fácilmente los efectos del cúmulo de impresiones experimentadas en París y en Londres y, muy especialmente, en lo que se refiere a las artes. Sus cartas son sumamente ilustrativas al respecto. El viaje de regreso le permitirá ordenar sus observaciones. Ya me preparo para oírle en las próximas reuniones que nos anuncia. Frontini está ahora en México, adonde fue delegado al Congreso Continental Americano de la Paz. De él también esperamos relatos de interés.
Aquí las novedades artísticas son pocas. En la quincena pasada se exhibieron en la galería Viau unas pinturas interesantes de Arie Aroch , artista palestino, de quienes expondremos, como de otros coterráneos algunas obras en la Hebraica durante la segunda quincena de Octubre. Hoy inauguramos una muestra de las últimas pinturas de Alfredo Guttero.
En una sala de Flonder se abre hoy una de telas de Parra.
Como usted podrá advertir, el panorama no es muy interesante, máxime si se piensa en lo que Uds. están viendo.
Por aquí se prepara la reaparición de Nueva Gaceta, con nuevo formato y contenido, donde podremos decir algunas cosas que queremos que se digan. Confiamos en que podremos contar con su colaboración. En la primera quincena de octubre pensamos ofrecer en nuestra Sala un grupo de piezas que están a nuestro alcance, referidas al ser humano y su mundo, como reacción ante tanto “abstractismo”. Bueno, amigo Seoane, a la espera de poder festejar su retorno y el de Maruja, reciban un grato recuerdo de los amigos y en especial de
Luis Falcini
[Escrito na marxe esquerda:] Saludos para los amigos comunes
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| 1952-01-24 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Dieste. 1952 en 24/01/1952
Buenos Aires, 24 de enero de 1952
Sr. D.
Rafael Dieste
Cambridge
Querido Rafael:
Estamos pasando unos días infernales de calor y humedad. Creo que en los años que llevamos en ésta nunca hizo tanta humedad ni tanto calor y estos días anuncia el diario que del norte se acerca a la capital una vistosa plaga de mariposas blancas que preocupa por sus larvas y su voracidad a los técnicos del ministerio de agricultura. Dentro de unos días pues, Buenos Aires parecerá una ciudad de almanaque valenciano con un cielo muy azul y muchísimas mariposas blancas, muchas más de las que nunca soñaron los autores de tapas de Blanco y Negro. Y nosotros, para desdicha nuestra en el centro de tanta cursilería, porque las mariposas no son más que otro elemento, uno más, en el total de la decoración actual.
No recuerdo ahora si os he escrito luego de mi exposición que fué en octubre, creo que no. La hice en Viau y constituyó un éxito de público y tambien de venta, y estoy seguro de que fué la más unida y la mejor de cuantas hice hasta ahora, creo que en ella se notaba más que en ninguna anterior mi aspiración de dar un carácter acentuadamente expresivo a la forma y al color. Esta era la exposición que debí haber hecho en Londres en lugar de la que me parece ahora disparatada, que las circunstancias y lo absurdo de la galería me obligaron a hacer, porque además deseaba hacerla un poco como fuese y a la que tú le dedicaste el expléndido (sic) y generoso artículo que tanto te agradezco. Desde la exposición sin embargo no he pintado mucho, pienso comenzar a hacerlo nuevamente con intensidad en estos días. La venta y el público no es suficiente estímulo para un pintor, hacen falta muchas otras circunstancias que Buenos Aires no tiene, no tuvo nunca, e incluso tambien creado por un núcleo de amigos que hablan, que discuten, el núcleo de amigos que nos reuníamos hace ocho o diez años y ya no sé cuántos, tan lejanos parecen. Os extrañamos. Varela acaba de llegar de Montevideo a quedarse nuevamente en Buenos Aires no sé por cuanto tiempo, viene animado. Azcoaga está ya instalado aquí con su familia, su mujer y cuatro hijos y trabaja en la imprenta Chiesino de Avellaneda. No deja de tener su aspecto heróico el emigrar así acompañado de cinco de familia y a un país como este tan distinto de España y donde todo es desconocido. Te está profundamente agradecido por el departamento, que por otra parte lo cuida y lo limpia él y los suyos de una manera un poco maniática según apreció Frontini. Para los chicos compró unas literas que no le estorban en el departamento. Pronunció tres conferencias al llegar, una en Artistas Plásticos sobre retratos de Goya, y dos sobre la poesía y la novela contemporánea en España en el Colegio Libre de Estudios Superiores, muy interesantes y con una información sobre jóvenes escritores españoles desconocida para muchos de los que estábamos allí. Escuchándole nos afirmábamos que una de las consecuencias más trágicas de la guerra civil es esta separación producida entre los escritores y artistas de uno y otro lado. Ellos apenas tienen noticias de cuanto se hizo fuera de España y a nosotros se nos escapan por falta de medios de información lo que allí se produce. Azcoaga está contento de haber salido y parece –no siempre Buenos Aires es una realidad demasiado abrumadora– animado a trabajar. Nuestros amigos en general le recibieron con simpatía. Alberti es probable que salga estos días a hacer un recorrido por América con algún contrato de conferencias. Este último año se ha defendido haciendo dibujos con sus poemas, coloreados, algunos muy graciosos, género que denominó “liricografías”. En pintura y en literatura todo está igual que en 1948, más bien un poco peor por el problema editorial agravado por muchas circunstancias poco favorables. Cuadrado y yo continuamos haciendo heroicamente algún que otro libro de Botella al Mar. De viejo tenemos pensado que la última editorial que fundemos se titule “Hombre al agua”. De otra gente: Guillermo de Torre, Baeza, Casona, Gori, etc., no tengo noticias, son otro mundo, el mundo, el mundo de los negocios. Negocios a veces más sórdidos que el de los directivos del Centro Gallego, con quienes continúo compartiendo las últimas horas de cada tarde.
¿Qué es de vuestra vida? ¿Trabajáis mucho? Contarnos algo de Cambrigde. Y tú, Rafael, has escrito nuevas obras? Estamos deseando tener noticias de todo cuanto hacéis y de como estáis en ese país al que siento más próximo de España, quizá porque para los gallegos nos resulte cercano. ¿Recuerdas las viejas escrituras de Ortigueira que expresaban al señalar los lindes de una finca “limita al N. con Inglaterra mar por medio”?, o tambien por el puritanismo católico de los españoles, porque el puritanismo no es exclusivamente un fenómeno protestante. Nosotros nos acordamos muchas veces de las severas calles de Londres, de los parques, de las tabernas, de los museos tan llenos de obras prodigiosas y tal como si no las tuviesen, de las caras de los ingleses y del paisaje maravilloso de Richmond. Pensamos volver no sé cuando. Pero volveremos, seguro. Claro que nuestro destino, creo que el de todos nosotros, es esperar volver a los sitios que tuvimos que dejar por alguna circunstancia. Buenos Aires además continúa siendo, aún no pareciéndolo, una ciudad misteriosa aunque insoportable viviendo seguido en ella.
Escribirnos sobre vosotros, sobre vuestros proyectos, sobre Cambridge, sobre las exposiciones que véis. Os rogamos que nos déis envidia, mejor, más envidia aún escribiéndonos sobre todo eso y creo que esto no lo logró nunca nadie.
Recibid los dos, Carmen y tú el fuerte abrazo y el recuerdo de Maruja y mío:
[Seoane]
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| 1956-05-14 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Muñoz Manzano. 1956 en 14/05/1956
3450, 38th Street, N. W.
Washington 16, D. C.
Mayo 14, 1956
Querida Carmen:
Te agradezco mucho tus dos cartas y creo que aún más la segunda que la primera. Se la mando ahora mismo a Cuqui, quien salió hace unas horas para Nueva York, tras pasar con nosotros el fin de semana. Le encargo que trate de encontrar copia de lo que los diarios han dicho de Luis con la intención de mandársela a él una vez leída. También le encargo que invite a un amigo, profesor de arte en la Columbia y que ya conoce a Luis por referencias nuestras y por haber visto las cosas suyas que nosotros tenemos, para que vaya a ver la exposición e invite a algunos de sus amigos a hacer lo mismo. A nosotros nos pescó la noticia en un mal momento de fondos, lo cual unido a los compromisos burocráticos, hace muy difícil el viaje a Nueva York. Hablé aquí en algunas galerías de los pintores amigos de Buenos Aires, pero me dijeron que le transporte de los cuadros hacía casi prohibitiva una exposición de alguna importancia. Mañana voy a hablar por segunda vez, por si se decidieran a entrar en contacto con Luis para traer los cuadros aquí una vez cerrada la obligación de Nueva York. Aquí no hay el mercado que hay allí y hasta los pintores locales encuentran muchas dificultades para defenderse. Pero nunca está de más que los cuadros hablen por sí mismos y vayan creando su mundo en los ojos de las gentes. Lo ideal sería que la Unión Panamericana se decidiera a hacer una exposición de gente moderna de Buenos Aires; pero los capitostes están ahora en Lima, creo. Uno de los mandamás es un argentino que todos conocéis, pues tuvo ahí la representación del Fondo de Cultura. No me acuerdo ahora del nombre por uno de esos lapsos que me asaltan de vez en cuando. Yo hago muy poca vida social, pero voy a ver si pongo fin a este aislamiento y hablo con la gente de aquí. Creo que en este momento hay una exposición de argentinos en la National Gallery. Me hice el propósito de ir a verla. Quien hizo mucho ruido fue un cuadro de Dalí, una crucifixión, que la National Gallery compró; en el diario vi los grandes bigotes dalinianos en la ceremonia de colgar el cuadro. Claro que no me interesa Dalí, pero sí los argentinos, entre quienes debe haber conocidos. Un chico de Córdoba, que trabaja en mi cuarto, me habló pestes de la tacañería con que se hizo todo. Me dijo que hasta un catálogo roñoso que han hecho los de la embajada lo cobran a buen precio, cosa absurda cuando aquí esas cosas se derrochan y envían a todas partes. Las víctimas de esta conducta son los artistas, por quienes su gobierno ha hecho tan poco.
Decidle a Luis cuánto me alegraron las noticias que Cuqui nos trajo de él y las que ahora sabemos gracias a vuestra generosidad. El público norteamericano es muy desigual; si una cosa cae bien, puede convertirse, en cosa de semanas, en algo apoteósico, y hasta puede exaltar a una persona más allá de lo que a ella le hubiera gustado. Basta a veces que un par de críticos se entusiasmen y digan la Marimorena en Time o en otra publicación de gran tirada, para que todo el país se contagie y no hable de otra cosa por un par de años. Ojalá esto ocurra con Seoane, pues ello supondría una fortuna para él. No sé cuantas cosas expone, pero sería estupendo que tras esta exposición preliminar hiciera una de grandes proporciones aprovechando el éxito de la primera. Decidle que trate de encontrar los recortes de los números de los diarios que se ocupan de él, pues son un arma tremenda para la propaganda aquí de sus cuadros. Como os dije, encargo a Cuqui que haga todo lo posible por encontrar ejemplares de los dueños del salón donde expone. Mañana voy a empezar por mi parte a escudriñar con el mismo fin. Con estas armas, intentaría hablar en varios locales de exposición y en algunos museos, como la Phillips Gallery, y otras. Espero con interés el estudio de Rafael, si bien temo esté más allá de mis entendederas. Ya veremos. Hace tres días estuvo a cenar con nosotros el Dr. Sante Uberto Barbieri y señora, de Buenos Aires, obispo metodista y miembro del Consejo Internacional de Iglesias. Nos contó muchas cosas del cambio de régimen de la Argentina, sobre todo nos dijo cuán profunda fue la reacción popular al anunciarse el derrocamiento de Perón.
De nosotros poco os puedo decir. Cuqui os habrá explicado nuestra vida y milagros, pero necesariamente se habrá quedado corta en cuanto a cuan presentes os tenemos y cuanto contáis todos en nuestra estima y admiración.
Hace unos días solamente me enteré de la muerte de D. Constancio Vigil, lo cual me sorprendió y causó una dolorosa impresión, pues se trataba de esas personas que parecían estar más allá del alcance de la vejez y de la muerte. Si me pudierais enviar unas notas biográficas y bibliográficas escuetas y bien ponderadas, intentaría escribir un artículo sobre él para la revista Las Américas. Intentaría que le diesen cabida y acaso no fuese difícil, pues no creo que anden muy abundantes de colaboración. Pero conviene que nadie sepa nada de esto por si la cosa no llegase a cuajar por cualquier circunstancia. Una vez escrito y aceptado, se harían las gestiones para encontrar buenas ilustraciones, cosa que no será difícil dada la riqueza de cosas que debe haber en los archivos de la Casa Atlántida.
Hace aquí un calor espantoso hoy, y también lo hizo ayer. De pronto la temperatura saltó a 90 grados Farenheit (32,5º C) y creó un estado de depresión insoportable. Esto quiere decir que pongo fin a esta carta. Muchos recuerdos a Ramón Rey y a Baltar y familias, a Seoane, Varela, Frontini, Castañino, Torrallardona, Baudizzone, Cuadrado, Farias... en fin, todos los amigos del Tortoni y de otros grupos. ¿Sigue ahí Bautista? Para vosotros el abrazo colectivo de nosotros dos.
Otero
No me gusta nada esta carta, y la rompería si tuviera fuerzas para escribir otra mejor. Otro día intentaré deciros algo mejor. Pedidle a Varela un ejemplar de su libro para mí. De nuevo, otro abrazo de los
Otero
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| 1963-05-04 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Frontini. 1963 en 04/05/1963
Ginebra, 4 de Mayo de 1963
Sr. Norberto A. Frontini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Llevamos dos meses en Suíza y estaremos viviendo quizás hasta junio en Ginebra. Hemos andado por todas sus ciudades importantes, gozado de sus museos y de las espléndidas exposiciones que se realizan, pero siempre, nos acordamos de los amigos de Buenos Aires. No podemos olvidar los amigos y no queremos olvidarlos. Nos gustaría que todos estuvieseis aquí con nosotros.
Suíza nos gusta mucho. Nos gustan mucho sus ciudades, el aire, sus lagos, e incluso la mediocridad educada y civilizada, un poco fría, que anda por las calles, en los trenes, en las estaciones, por todas partes. He vuelto a ver en el Museo de Basilea los Juan Gris que tienen, la sala de Juan Gris y los del Museo de Berna, unos treinta óleos entre los dos museos, extraordinarios. Deberían estar en el Museo del Prado, puestos muy cerca de los doce apóstoles de Zurbarán que están en el Museo de Lisboa. Zurbarán y Juan Gris establecen una línea esquemática, severa, profunda, de la pintura española. El blanco y el negro son los colores definitivos de estos dos grandes pintores. Todos los otros colores son como un pretexto para alcanzar ese negro profundo, abismal, y el blanco, el blanco de España. Vi una exposición de Paul Klee, además de todos los que guardan los museos suízos, y te recordé. Recordé que a tí debía en gran parte la adhesión profunda que siento por este otro gran pintor. A todo lo que me habías dicho de sus cuadros en Santiago de Compostela en 1931 o 1932. ¿Cuándo fue? Y a tu obsequio de una pequeña monografía y de un catálogo de la exposición que habías visto en Berlín. Recuerdo que dijiste frases que me parecieron muy acertadas acerca de Paul Klee, de Hofer, de Renée Sintenis y de la pintura y escultura alemana de entonces. Tú gustabas entonces de la pintura, pero luego te fuiste apartando de ella, naturalmente que por otras preocupaciones quizás más fundamentales para tí, pero, por mi parte, te reprocharé siempre el que no continuases ocupándote de ella con el apasionamiento que entonces tenías. Eres una de las personas más dotadas para verla de cuantas conocí y has desdeñado esas dotes. Sin embargo, la pintura, el arte en general, están siempre en el fondo de tus preocupaciones. En tu libro de la cárcel, están los notables capítulos de Burgoa Videla y de las manos significando esa preocupación que no te deja.
Acabo de hacer dos cuadros de homenaje a Grimau. Por toda Europa se han hecho manifestaciones imponentes con motivo de su ejecución y el primero de mayo en Ginebra se encabezaba la adhesión a la fiesta con la bandera republicana española con crespones negros. Era el tercer gran acto de protesta de los ginebrinos.
Un abrazo a Mony, a tí y a los tuyos de Maruja y mío y otro fuerte para tí de:
[Seoane]
N/D. 4-6 Rue du Lac, Ap. 59
Ginebra
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| 1966-05-22 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Azcoaga a Seoane. 1966 en 22/05/1966
Madrid, 22 de mayo de 1966
LUIS SEOANE
Buenos Aires
Mi querido Luis:
Acabo de recibir noticias de Carmen Riganelli en las que me cuenta –¡una vez más!– tu sorpresa por no responder a las tuyas. Lamento profundamente decirte que en mi registro “estás cumplido”, y que si Ilsa Colella, aún no me ha dado la que le escribiste de presentación, yo no tengo que ver con los ingleses. Pero yo no te debo carta. Como no se la debo al Valerón, que siempre me pone dos líneas pidiéndome la correspondiente, y cuando le escribo cordialmente y encantado, sigue sin decirme una palabra. Uno comprende, comprende todo perfectamente. Pero yo no os debo carta.
El martes 16 por la noche me metí en cama, víctima de un, por lo visto, cólico nefrítico. Llevo casi una semana sin ir al despacho; no he podido atender como se merecen en sus exposiciones a Laxeiro y Baeza, y lo único que he hecho es un poema para el homenaje que el día 8 se le organiza a Rafael Alberti en París. (Durante esta semana, he leído un recorte de La Nación en que un crítico te maltrata al referirse a tu condición de escenógrafo).
La noticia de la muerte del querido Javier Farias nos dejó a todos turulatos. Si las cosas morales tienen la influencia que los “populistas” aseguran en las cosas físicas, algo debió de influir en mi prolongado arrechucho. Supe el suceso por Alfaro, nuestro representante en Buenos Aires, que no sé si conoces (Emilio Alfaro). Y me quedé de piedra. Luego ya me escribieron los Goris, Lala escribió a Laxeiro. Total: que nos hemos quedado absurdamente sin uno de esos amigos que medía, en un plano disparatado y entrañable, momentos importantes de la vida.
Mi Chica, Clara Eugenia, acaba de prometerse con un alemán, gerente de un negocio de importación, con el que se casará al año que viene. Sigue trabajando en la casa inmobiliaria francesa donde inició su quehacer al regresar de Buenos Aires, y ahí la tienes contenta como una rosa. Rafael y Myriam continúan con sus estudios y quehaceres. Isabel, en Hamburgo, enloquecida por lo bueno, y sin entender todo que de malo se recolecta en el país más civilizado. Nosotros, que marchábamos viento en popa a toda vela, nos hemos quedado como “viejecitos” a la vista de mi arrechucho. Que marca probablemente, no digo que algo clave, pero sí un si es no es advirtiente. Si el humor no se pierde...
Estos días están en Madrid persona-s como: Alberto Fernández Mezquita, que aún no sabe si regresar a Venezuela; Dora Melella (de paso para Galicia), se fueron los Pécora y nos reunimos en comida cordial con Hartung, el alemán nacionalizado francés. Va y viene la gente que es una gloria.
Desde el punto de vista plástico, te interesaría extraordinariamente la exposición que celebra Antonio Quirós en Biosca. (Porque todo lo que nos ha mostrado Laxeiro, supongo que te resulta bastante conocido). Hartung no estuvo demasiado bien representado en Neblí. Y... Me nombraron Secretario General de la Asociación de Críticos de Arte. De manera que... Hay grandes proyectos, que acabarán en eso...
En el terreno político, las cosas no andan demasiado tranquilas... Se fue a la prolongación de una Ley de Prensa, que sin volverse plenamente contra los autores (¡estaría bueno!) nos permite saber de los mismos, cosas que en circunstancias resultan horrorosas. Los curas catalanes se incorporan a la “vanguardia revolucionaria”. El Ministerio de INFORMACIÓN pública clandestinamente un folleto en el que se pone de chúpame domine a Ridruejo, Laín, Aranguren, Maravall, etc... Unos van para aquí... otros van para allá. Los que hasta en verso hemos podido decir que todo lo que no acredite una “levadura popular” nos aburre y resulta idéntico, estamos de espectadores... Viendo cosas que hacen cantar a las piedras... Hay quien está de optimista enloqueciente: todos aquellos que necesitan serlo para creer en lo que siempre mantienen. Otros, que no somos precisamente mesurados, seguimos solos y esperamos...
El otro día, que estuvimos por Segovia, recordamos mucho a Arranz, a quien sí debo carta. Dile que veía caras, que podían muy bien ser de su tertulia y de la de Antonio Machado. Anduve por los Desamparados, el sitio de Don Antonio. Y...
Corpus Barga envió una carta abierta muy bonita a la ESTAFETA LITERARIA (de un oficialismo depresivo) poniendo una vez más los puntos claros respecto a la muerte del andaluz. Aquí, después del fracasado Homenaje que celebramos muchas gentes, y que sólo ha servido para que el bueno de Pablo Serrano se guardara de nuevo su cabeza, ha habido una especie de simulacro, del que fue cabeza principal, Eugenito Montes.
Las cosas de EDAF, editorial a la que pertenezco, marchan viento en popa. Se convocó un premio de 500.000 pesetas para una divulgatoria Historia del Arte. Apareció el anuncio en los días que andaba por aquí Paulina Berlatzky y díjome que se presentarían los Ernestos, o los Osvaldos (divorciados), etc., etc. Vamos a lanzar una edición del CAPITAL.
Vi dos cosas tuyas muy buenas, incluidas en LA PINACOTECA DE LOS GENIOS. (Si te acuerdas, saluda muy cordialmente en mi nombre a Julio Payró).
Anda por Madrid Gonzalo Losada. Lo vi solamente la mañana que apareció por nuestra empresa, juvenil y optimista. Ha marchado a Barcelona. A su regreso charlaremos. Luzuriaga regresa “para siempre” como suele decirse en Buenos Aires. No sé que me dijo en una fiesta... Pamplinas. Porque si quiere irse a vivir a Buenos Aires porque le conviene, que se vaya. Pero que para hacerlo no cuente todas esas extrañas monsergas que sólo concluyen para mí en una cosa: que se sienten envejecidamente desfasados.
Recibí hace tiempo una carta espléndida del Norberto Frontini. ¡Nadie me había dicho lo del hijo! Uno de tantos de los que por aquí aparecen tuvo que contármelo. ¿Se resolvió el problema..? ¿Sigue en Tucumán? Si lo ves, dale un abrazo.
El que ha decidido el más total de los mutismos es el bueno de Núñez Búa. El otro día bajó de Vigo su amigo del alma, Nungandón por excelencia.Y me dijo que iba a darse una vuelta por Buenos Aires, de nuevo. A él sí parece que le escribe.
¿Qué cuenta el bueno de Guillermito a su regreso al porteñismo..? Ya he visto que llegar y topar: ayer o antes de ayer habló con Palant o Yannover en la Casa del Escritor.
Los precios en esta querida aldea siguen subiendo, de acuerdo con una inflación que no hay Plan de Desarrollo que pare. ¿Llegaremos a lo argentino…? ¡Quién lo sabe! Lo que sí te aseguro es que, el hecho de tener que depender de mi “segundo oficio” para cubrir apenas lo necesario, no me tiene de excelente humor precisamente. Y por encima de estar en todo cuanto caldo resulta necesario, no paso bueno temporada precisamente, antes y después de lo nefrítico.
Siempre quiero inaugurar una colección, comenzar una revista... Pero vienen las ocho horas de trabajo en EDAF y desbaratan todos mis propósitos.
Últimamente, las gentes inquietas bailaron en la cuerda floja. Pero por primera vez en la historia de los treinta años, penaron escasamente en la sombra...
El Ya se muestra muy interesado en que España y Rusia reanuden relaciones. Este verano, que aún no se habrán reanudado, trataremos de reencontrarnos con mi hermana en Hendaya. Pasa también por un pésimo momento: su marido, de resultas de un rema, ha perdido la visión de un ojo.
Hasta tus noticias, muchos recuerdos de todos nosotros para Maruja y un abrazo para ti de
Enrique
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| 1967-05-24 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1967 en 24/05/1967
Gijón, 24 de Mayo de 1967
Sr. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.
Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:
[Seoane]
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| 1967-06-08 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1967 en 08/06/1967
Buenos Aires, Junio 8 de 1967
Luis Seoane,
Querido amigo:
Ayer, inesperadamente, me entero de su cumpleaños, por Cumpleaños en el arte, en televisión, mediante una simpática recordación efectuada por Cuadrado, recordando sus comienzos. Según me dijeron, porque yo no lo oí. Se refirió a los años de bohemia, en España.
En esos momentos, teníamos la mala noticia que nos daba Tove: el fallecimiento del amigo Arranz, ocurrida a las siete de la mañana. Arranz padecía de la descalcificación de dos vértebras, además su vieja afección pulmonar hizo crisis en dificultades para respirar y una infección cerebral que terminó en un síncope, que acabó con su vida. Entró en coma a media noche, pero con lucidez hasta entonces y sin hacerlo sufrir en forma visible. Lo acompañaron, además de su magnífica compañera Tove, de sus dos hijos. En esa casa se pensó mucho en ustedes dos.
Thobe nos encargó muy particularmente a Sarita y a mí a que les escribiera, anunciándole el deceso.
Esta mañana, cumpliendo una de sus voluntades, fue llevado al crematoria de la Chacarita.
Para despedirlo estábamos muchos amigos, entres otros, Gori Muñoz, Kornblith, Lozada, Mirella y Baltar, Tove, Núñez Bua, Frontini, Scheimberg, su amigo con quien convivió en Tucumán, nosotros y tantos más, muchos más y todos sus compañeros de la escuela. Sin olvidar a sus muchas alumnas.
Demás está decirle la alegría que dio leer sus entusiasmos tan sentidos del arte popular, celebrando los encantos, sus “duendes”, la gracia natural, irreproducibles.
Interrumpo estas líneas para ir a patinar los bronces elegidos por Payró para integrar mi representación a través de mi donación al Fondo Nacional de las Artes.
Como anticipo de la exposición que realizaré el próximo 21 de Agosto en la galería NEXO y para terminar estas desordenadas noticias, reciban Ustedes dos nuestros afectuosos saludos.
Saludos a Díaz Pardo
Falcini
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| 1970-11-25 |
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Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1970 en 25/11/1970
Buenos Aires, 25 de noviembre de 1970
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido Isaac:
Recibí tus dos cartas últimas, el Cuaderno del Laboratorio de Formas y antes, los folletos del Museo. L.F. muy bien en general, quizás lo que llame la atención es el párrafo de Maruja Mallo tan destacado, como si nosotros lo suscribiésemos. No creo que haya nada más que pueda sorprender. En cuanto al cambio de redonda en bastardilla en mi trabajo no tiene demasiada importancia. Tampoco tiene apenas erratas y las ilustraciones animan el número. Quizás en otro cuaderno deban ponerse acápites o noticias muy breves sobre los autores de los trabajos de la antología que puede llegar a ser en el porvenir una selección muy curiosa y útil. Tu trabajo muy bueno, y en el mío sobre pintura se me quedó algún nombre en el tintero pero no tiene importancia en cuanto a la finalidad del trabajo. El folleto del Museo creo que queda útil, aunque más adelante deba hacerse otro con algunas fotografías de obras expuestas y autores. En todo caso a mi regreso, no sé cuando, lo estudiamos. En cuanto a la ampliación del Museo me parece muy bien que lo cierres, hagas la exposición en el Círculo de las Artes de Lugo, y, si, la parte que reconstruyes la tienes estudiada para exponer obras, no hagas demasiadas aberturas, ventanas, puertas, etc… para que no pierdan continuidad las salas y porque la luz natural en Galicia es similar a la de Alemania y Holanda donde deben iluminar los Museos permanentemente con luz artificial.
Creo que los mejores meses para cerrarlo son estos de invierno de modo que pueda abrirse en primavera. También es útil dar a publicidad el cierre del Museo de modo que dé idea a los posibles donantes de progreso, lo cual es además, cierto. En cuanto a mi exposición haz tú como mejor te parezca, solo lamento que te haga perder tiempo.
De Vigo no volví a tener noticias. Me escribió estos días Álvaro Álvarez Blázquez reclamándome unas láminas que quedé en enviarle antes de fin de año para serigrafías y que él me había pedido ahí. Se las enviaré por Palmás, después de Inés, el próximo “becado” nuestro, que pienso marchará en Diciembre. Tratará de hacer un trabajo referido a las expediciones de familias desde la Coruña al Río de La Plata, en el siglo XVIII, muchos de cuyos documentos están ahí. Termina Sociología, creo, que en el mismo mes de Diciembre. Volviendo a la exposición mía convendría que se vendiesen por la galería Retratos de esguello y Figurando recuerdos, este último lo distribuye José Mª Álvarez en Vigo. Seguramente lo habéis pensado.
No sé qué decirte de todo lo que se refiere a Hacienda. Me parece una barbaridad la contribución del edificio, pero yo no sé cuál es el criterio que les orienta. Quizás un próximo edificio debiera ser subterráneo, en forma de cueva.
Aquí todos los amigos comunes preguntan por ti. Bastantes no saben nada de lo de Magdalena. Todos me piden te envíe saludos: Scheimberg, Prada, Sofovich, Falcini, Frontini, Coppola, que te envió una Borbón, Padilla de Borbón, que es arquitecta y directora de museos, para que te visitase. Maiztegui que te va a escribir, etc.
Recibid Mimina y tú, Xosé, todos los amigos, un fuerte abrazo de Maruja y mío.
Seoane
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| 1971-08-30 |
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Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1971 en 30/08/1971
La Coruña, 30 de agosto de 1971
Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Debo carta a todos los amigos. Pasé un mes muy atareado en cuestiones al márgen de mi trabajo habitual. Añadimos una nueva sala al Museo Carlos Maside que fundamos Díaz Pardo y yo. Abrimos en el piso superior del mismo Museo una galería para exposiciones que consideramos importantes de arte contemporáneo. Comenzamos con una de grabados de Picasso y Miró y seguiremos, seguramente con una de pintura de Solana y luego otra de grabados del mismo pintor. Se trata de una sala que se hizo en el lugar destinado a estudio mío en El Castro y que usted debió haber visto cuando estuvo aquí. Tiene tres paredes perfectamente iluminadas y una de ventanales que se abren a un paisaje extraordinario. La organización de todo esto que debí hacer solo, pues Díaz Pardo se ocupa de la nueva fábrica de Sargadelos, me llevó mucho tiempo impidiéndome comunicarme con los amigos de aquí y de ahí.
No tengo, por todo esto, apenas noticias de ahí más que las que traen los diarios, abundantes, como creo que le dije en otra, en describir actos de terrorismo y comentar declaraciones peronistas. Lo único importante es el desgraciado suceso de Bolivia con la caída de Torres que a mi, muy poco informado desde aquí, sobre lo que ocurre en ese país, me pareció siempre un hombre bien intencionado que llevaba camino de transformar las estructuras bolivianas.
Pero todo esto forma parte de un proceso lento tras el cual saldrán, esperemos, beneficiados los pueblos de América. Lástima de esos dos pasos atrás que siguen al paso adelante en todo este tipo de cambios. Por aquí todo está lo mismo. Miguel Ángel Asturias recibió el homenaje de Madrid que dio su nombre a una calle y un pueblo de Castilla le designó hijo adoptivo, “Lo que va de ayer a hoy”, diría un castizo del 1900. Pero no es el único que reniega de su pasado. Hay otros que se hacen peronistas, que es una forma de créer que en política se puede aplicar ese juego de azar que se llama “La ruleta rusa”. Empiezo a sentir ganas de regresar a Buenos Aires. Quizás lo hagamos a finales de octubre.
Un gran abrazo a todos los amigos comunes. Tengo que escribirle a Frontini para decirle que hice su encargo, pero que Alberti en general no escribe cartas. Uno muy fuerte para usted de Maruja y mío y para los suyos:
[Seoane]
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| 1972-09-28 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Azcoaga a Seoane. 1972 en 28/09/1972
28-IX-72
Querido Luis:
A la vuelta de las vacaciones –quincena en la Olmeda, quincena en Santander– me encuentro con el catálogo de tu nueva experiencia en Bonino. Aunque te llegan estas líneas cuando la muestra haya acabado, ¡enhorabuena y que todo haya ido de lo más bien! Comenzamos temporada y aunque el 72 fue rico en trabajo, empiezo la tarea atolondrado y sin saber por dónde ir. ¡Habrá que reencontrarse! Las circunstancias no pueden ser menos propicias. Pero...
Espero a Frontini pronto. La familia continúa en su natural estado de crecimiento. María, muy bien, aunque tendrá alguna vez que arreglar lo de su segunda pierna. Con Castro Arines, en la Magdalena, hemos hablado mucho de ti. El cable y las corresponsales nos tienen al día de vuestra realidad política. De la nuestra, sempiternamente subterránea, no nos dicen nada.
¿Qué es de Varela y Cuadrado? ¿Qué de tu mujer? Nosotros, viendo cómo llegamos a viejos, en nuestra recién adquirida casa de la Olmeda. ¡Se la compramos a Vela Zanetti! En la que dejamos arrendada, viven los chicos.
Sin nada más de particular, enhorabuena otra vez y lo que queráis de vuestro
Enrique Azcoaga
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| 1976-09-07 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Dieste e Muñoz Manzano a Seoane. 1976 en 07/09/1976
Rianjo, 7 de septiembre de 1976
Querida Maruja:
Hace unos días nos sorprendió ver en La Voz de Galicia la nota necrológica sobre tu hermano Emilio. No sabíamos que estuviese enfermo, así que nos tomó completamente de improviso. Desde entonces os estamos recordando especialmente, pues sabemos por experiencia lo que desconcierta la noticia del fallecimiento de una persona querida cuando se está lejos, sin poder acompañar a los demás familiares, y sin sentirse acompañado por ellos. Aunque de lejos, hemos compartido hondamente vuestro sentimiento.
Te mando también los elogiosos recortes de prensa, en que se le trata con un gran respeto y simpatía, y esto no sólo por su influjo, sino por sus excelentes cualidades personales.
Me vi en dificultades para mandar el pésame a tu cuñada, porque recordaba perfectamente su fina y agradable presencia, pero no su nombre. Pero no quise esperar a más información desde aquí, y le escribí de todos modos.
Justamente, acabamos de llegar de La Coruña, donde habíamos estado una semana, con motivo de asistir Rafael a la reunión anual del Patronato del Museo Carlos Maside y subsiguiente comida en Sada, donde vimos a todos los amigos menos a García Sabell, que había ido a un congreso. Álvaro Gil está mal, pero me parece mejorado con relación a la última vez que le habíamos visto. Antonia, bien, un poco menos alegre que otras veces. No pudo asistir Dónega a la comida porque estaba gravísima la cuñada de Fernanda, que falleció. Asistieron también Marika y Varela, a los que hemos visto con alguna frecuencia mientras hemos estado en La Coruña. Marika tuvo un incidente de salud, pero ahora se encuentra muy recobrada. Estuvimos comiendo con ellos y Fermín y Jenny en la Casa del Mar, y el día que nos vinimos a Rianjo habían ido con Isaac y Mimina a Sargadelos. Eso es un indicio de mejoría porque antes no se habían animado a hacer ese viaje; no sólo eso, ni siquiera a ir a nuestra casa.
Rafael escribió días pasados a Frontini. Por ahora estamos descansando y dejando correr el verano, que ya va tocando a su fin. Habíamos quedado un poco maltrechos de la temporada anterior. (Suponemos en vuestro poder una carta y varias fotocopias que la acompañaban).
Os recordamos mucho, y deseamos que anticipen lo posible vuestro regreso.
Un gran abrazo para los dos
Carmen y Rafael
Saludos a los buenos amigos
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| 1978-03-31 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1978 en 31/03/1978
Buenos Aires, 31 de Marzo de 1978
Sres. Carmen y Rafael Dieste
La Coruña
Nuestros queridos amigos:
Llevamos, efectivamente, un largo tiempo sin comunicarnos con vosotros. Por dos veces, luego de nuestra llegada, comenzamos a escribir cartas y fuimos dejando, para escribir más tarde, aquellas que nos parecía debieran transmitir nuestras inquietudes más hondas y participar mayor número de noticias y reflexiones personales referidas al futuro. Al nuestro, se entiende. Estoy muy agradecido a los homenajes, siempre dudaré si merecidos, que me tributaron los amigos y el grupo de jóvenes compostelanos; pero, al mismo tiempo, me siento aislado de empresas que contribuí a crear pensando en su utilidad para Galicia. Me veo como aquel viejo escritor emigrante que un día regresó enfermo a La Coruña y todos lo mirábamos como un ser aparte, lejano, que nada tenía que ver con nosotros y, sin embargo, había sido desde muy joven uno de los nuestros. Se trataba de Lesta Meis, cuyo único libro, creo, publicado en Galicia, lo editó otro ex emigrante, Anxel Casal. El libro se titulaba Abellas de Ouro. Algún día os escribiremos una larga carta sobre nuestras dudas. Si regresamos pienso que, de algún modo será para siempre. A sumergirnos en una especie de aislamiento que no deseamos.
Esta vez, desde que llegué a Buenos Aires, apenas trabajé. Tengo exposiciones para este año en Rosario y aquí, en Buenos Aires, y el encargo de dos carpetas de grabados, aparte otros grabados que debo hacer para el libro de un amigo.
Aquí se cerró estos días una gran Feria del Libro. Extraordinaria, en el edificio de exposiciones internacionales que se levantó en la Avda. Figueroa Alcorta, frente a la parte de atrás del Museo de Bellas Artes y edificado hace muchos años. Muy importante por la cantidad de países que acuden a la muestra, por las conferencias que se pronuncian alrededor del libro y los problemas que surgen luego de editados, etc. Juntamente con todo esto, juegos infantiles para los niños que acuden con sus padres a la feria atendidos por maestras, teatro infantil, guiñol, etc., y conciertos para mayores, audiovisuales referidos al libro, a los problemas técnicos que se presentan con ellos, etc. Fué muy importante como lo es anualmente desde hace cuatro o cinco años. Esto le permitió a Camilo José Cela decir unos cuantos chistes a costa de la Feria del Libro de Madrid, y a Julian Marias mostrarse como un auténtico y severo castellano, muy orgulloso de la pobreza de las muestras del libro español, aunque lamentándola.
Hemos escrito a Espasandín –os agradecemos el envío de la noticia del fallecimiento de Alicia– animándole a que regrese a Galicia, nosotros que dudamos de hacerlo definitivamente. En ella están algunos amigos de su juventud y podía ser útil con sus conocimientos a cuantos se acercasen a él y fueran sus nuevos amigos.
Lamentamos que no hubiese sido García Sabell, o Piñeiro, uno de los dos, designado Presidente de la Xunta de Galicia. Esperemos que el Presidente designado y el grupo parlamentario que le apoya sean capaces de llegar a consolidar la autonomía gallega. Aquí no tenemos apenas noticias de Galicia, ni en general de España. Cuando las transmiten con confusas y los comentaristas internacionales se ocupan sobre todo de aquellos países con mayor cantidad de sucesos truculentos.
Enero y Febrero, en cuanto al tiempo, fueron más bien frescos. Marzo, en general, de grandes tormentas, inundaciones en Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Catamarca, etc., con buen número de desgracias personales y pérdidas cuantiosas. En algunas ciudades las embarcaciones navegaban por las calles como por ejemplo en Gualeguaychú y el agua alcanzaba el metro y medio de altura dentro de los edificios públicos y casas particulares. Estos días son de calor, estamos en otoño. Se trata de los pocos días de calor de este año.
Os recuerdan los Baudizzone, Torrallardona, Frontini y demás amigos.
Un gran abrazo para los dos, de Maruja y mío:
[Seoane]
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| 1978-11-18 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Muñoz Manzano e Dieste a Luís e Maruxa Seoane. 1978 en 18/11/1978
La Coruña, 18 de noviembre, 1978
Queridos Luis y Maruja:
Anteayer hemos recibido la carta de Maruja, que hemos leído con gran interés y emoción. Dice Maruja que no sabe quién debía carta, y me parece que somos nosotros, pues aunque Rafael me dice que habíamos enviado como carta a García-Sabell, no deja esto de ser sólo un sofisma. Lo cierto es que desde la venida de Domingo, que nos anunció que nos traía el cuadro, estábamos pendientes de deciros que llegó... y no ha llegado todavía a nuestras manos.
Hemos estado sin atrevernos a preguntar y sin ver apenas a Domingo a causa de numerosos viajes: a Madrid, a Francia, a no sé qué otros sitios, hasta que hace unos días nos dijo que le había llegado por fin el cuadro y que nos lo entregaría la semana próxima –que es ésta–, pero no podrá ser, porque ha salido con los Reyes, acompañándolos, con otros invitados especiales, en su viaje a América. Según nos dijo, había perdido la pista del cuadro durante varias semanas y no se atrevía a vernos hasta que por fin llegó a su poder con toda normalidad. Estamos deseando verlo, y muy seguros de que nos ha de seguir gustando mucho, no sólo por todo lo que hay detrás de su motivación –para nosotros entrañable–, sino por el cuadro mismo que creemos recordar perfectamente.
En este largo tiempo, ha habido muchos días iguales, sin mayores acontecimientos, con un poco de impaciencia por mi parte de promover nuevas ediciones de los libros de Rafael. Pero últimamente parece que hay, en efecto, algún movimiento. Rafael se decidió a reunir en un volumen los artículos en gallego de su primera etapa de Vigo en Galicia y principalmente en El Pueblo Gallego, que son muy bonitos y en gran parte muy actuales.
Estábamos metidos en la labor de recolección y corrección, cuando se presentaron –después de varios meses de prometerlo y cuando ya dudábamos de que hiciesen el viaje– Gabriel Zaid y su mujer, Bárbara (o Basia) Batorska, polaca de nacimiento, pintora y persona muy agradable en todos sentidos. Después de pasar pocos días en La Coruña y Rianjo, nos invitaron a ir con ellos a Barcelona y Madrid, elegidos estos sitios porque Gabriel deseaba obligar a Rafael a hacer algunos contactos editoriales. Estuvimos una semana en Barcelona (entre trabajo y turismo), fuimos un día a Valencia a ver a Gil-Albert (que está notablemente disminuido físicamente, pero muy bien en general) y ocho días en Madrid, contando sus cercanías. Disfrutamos verdaderamente del viaje, y en todo momento nos hemos sentido queridos, tutelados, admirados y hasta mimados; con la más espontánea reciprocidad de nuestra parte, por el lado afectivo, dada la maravillosa calidad cordial y espiritual de estas personas.
En efecto, se hicieron algunos contactos editoriales y es de suponer que algo va a salir, aunque estamos todavía en la primera etapa de propuestas y currículums (currícula).
Por otra parte, Estelle Irizarry terminó y tiene ya aprobado su libro para la Editorial Twaine, en inglés, y se ha decidido a emprender otro en español –a entregar en agosto– que, en principio, editaría El Castro. También va a hacer la edición anotada del Félix Muriel para colección Letras Hispánicas de Ediciones Cátedra de Madrid. Es admirable la devoción con que se ha embarcado en el estudio crítico de la obra de Rafael.
De salud estamos muy bien, gracias a Dios. Rafael debe tener hecho un trato particular y oculto con el tiempo, para que se deslice sin tocarle. Y yo, en el afán de no dejarle a solas con tantos papeles sin ordenar debidamente, no tengo otro remedio que defenderme lo mejor que puedo.
Se ve que Luis superó, en efecto, los pequeños achaques de salud, pues un libro de 72 grabados y cinco exposiciones, ya es algo para competir consigo mismo –no sé a quien le pondría comparar– en las mejores épocas.
En algún momento, nos desconsoló mucho el rumor de que os quedabais definitivamente en la Argentina; no obstante, nunca acabamos de creerlo del todo y, en efecto, hace ya tiempo que tenemos la noticia contraria, ahora confirmada por ti.
Quisiéramos, sin embargo, que en febrero hicieseis ya la movida definitiva, sin otro viaje posterior. Pero desde fuera no podemos pretender ver las cosas en su realidad. Ciertamente asusta el trabajo que tenéis que hacer, ¿no será mejor hacerlo ya, luego, luego? –como dicen creo que en México. Tú me responderás, Maruja, que la detención temporal del cuadro es un ejemplo de que hay que preparar bien las gestiones, pero con un ligero retraso, ha llegado. En fin, vosotros sabéis mejor, si es que lo sabéis, pues es natural que tengáis muchas dudas. Es que también me parece mucho desgaste preparar dos viajes internacionales más. En fin, probablemente estoy argumentando movida, inconscientemente, por nuestro deseo de teneros aquí.
Ya deseamos que vengan José Luis y María Elena para que nos cuenten cosas de vosotros, que ahora me doy cuenta de que si cumplieron el calendario previsto, habrán llegado o estarán a punto de llegar.
A Varela y Marika los vimos en Madrid, en casa de Carlos Gurméndez (donde, naturalmente, os recordamos). No diré que pueda daros buenas noticias; Marika está como más parada; habla muy poco y tiene como que concentrarse varios minutos para terciar en la conversación con alguna pequeña frase de aclaración o comentario, que era –eso sí– siempre oportuna. Varela está más grueso, con más barba y se mostraba con ese humor que adopta, entre bromas y veras, para defender su intimidad, sin dar pie a que se le hagan preguntas. Dan la idea como de vivir en transitoriedad indefinida. En cuanto a su peligro, la bebida, tenemos más bien la impresión de que se ha moderado. Aun cuando allí tomó unos cuantos wiskies, no pasaron de lo que puede ser casi normal en una reunión prolongada. Nos dijo Isaac que, según Paz Andrade, tienen en el puerto de Vigo unos cuantos contenedores con muebles y efectos traídos por Marika, lo que supone unos gastos muy crecidos. En fin, si se supiese que tienen para vivir de rentas, sería muy tranquilizador, pues –según dijo también Isaac– Varela rehuye hablar de proyectos de trabajo.
Mireya está también en transitoriedad indefinida, si bien más normal, tranquila y acompañada, en Rianxo. Allí se pasa el tiempo, con ligeras excursiones a Padrón, a casa de Isabel Baltar, o a La Coruña cuando tiene que hacer alguna gestión. Alude, de tarde en tarde, a que dentro de unos meses volverá a América. Yo no le pregunto para que no lo tome como presión. En general, está bien.
El nuevo edificio del Castro y la instalación provisional del Museo Carlos Maside quedó muy bien, según os habrán ya dicho José Luis y María Elena. Isaac y Mimina, como suelen, cada uno en su normalidad. La familia y los asuntos prosperan.
A Dónega le absorbe su cargo, le vemos muy poco. Fernanda ha estado con unas arritmias de corazón un poco inquietantes, per se siente mejorada, aunque no hayan desaparecido. Quizá se esforzó mucho la primera temporada de ser Marino conselleiro, llevándole casi diariamente a Santiago. Ahora, en general, va en tren.
Fermín y Jenny, siempre los mismos, son realmente casi las únicas personas con quienes tenemos algún esparcimiento. Fermín terminó su Diccionario Castellano-Gallego, que pronto irá a la imprenta.
En cuanto a la situación política, todo es muy cuesta arriba, a pesar de la buena voluntad de la inmensa mayoría. El terrorismo de izquierdas y derechas no ceja en sus propósitos de desestabilizar todo lo que se ha conseguido, que no es tan poco, si se afirmase y se pudiese continuar en paz. En fin, tenéis que venir a contribuir a arreglarlo.
Os recordamos siempre con todo nuestro ya antiguo cariño y admiración. Nuestros saludos a los Baudizzone, Frontini, Aída, los Sofowich, los Burd y los que por ahí queden de amigos.
Un gran abrazo de,
Carmen y Rafael
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