| 1963-04-04 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Baudizzone. 1963 en 04/04/1963
Ginebra, 4 de Abril de 1963
Sr. Luis M. Baudizzone
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Estamos viviendo en Ginebra, quizás por dos o tres meses, y estoy pintando. Es posible que pueda hacer una exposición de grabados en Zurich y otra, de óleos y grabados, en Basilea. Estuvimos en ésta última ciudad diez días, tres o cuatro en Zurich y en Winterthur. Suíza nos gusta, como sabes, mucho, tambien sus museos que crecen de año en año por las donaciones de particulares. Desde 1960 hasta hoy es muy importante la cantidad de obras de arte contemporáneo que fueron incorporadas. Hasta ahora ví cuatro grandes exposiciones: de Jawlensky, Paul Klee, Jacques Villon y una muy completa de Lurçat, que no me entusiasma demasiado, al menos no tanto como los otros tres, con tapices, cerámicas, litografías y gouaches. La menor cantidad de obras es la de Klee en Basilea y son alrededor de ochenta, todas pertenecientes a particulares e independientes de las que están en los museos de este país. En Ginebra me encontré con algunos amigos argentinos y españoles, entre ellos con Amparo Alvajar , que está realizando una labor espléndida dirigiendo un teatro hispanoamericano que crearon funcionarios de América y España que trabajan en las Naciones Unidas y en la Organización Internacional del Trabajo. Este teatro es en lengua española, cuenta con la simpatía de la prensa suíza y sus estrenos son seguidos con interés en el medio intelectual de esta ciudad. Pero no es de esto de lo que quería escribirte, sino de una amiga de Amparo, que llegó, o está por llegar, a Buenos Aires, Marta de Laferrère , nieta o sobrina del autor teatral, que vive aquí en Ginebra con su madre y que tienen ahí, en la capital, un asunto de herencia al parecer muy enredado, además de una cuestión de derechos de autor. Necesita de un abogado de confianza que la oriente y pensamos en tí. Parece ser que Marta de Laferrère es una persona muy tímida, muy ajena a estas cuestiones y que no conoce además gente en Buenos Aires. Yo te rogaría que hicieses lo posible por ella.
En cuanto a los amigos, a vosotros y a todos los que estáis en esa, os recordamos constantemente. Cualquier cosa que vemos y que nos llama la atención siempre nos trae al recuerdo el amigo de Buenos Aires que podría interesarle. Nos gustaría que Elenita y tu os decidiéseis a hacer un viaje a esta y recorreríamos juntos algunas de estas ciudades que son realmente espléndidas por lo que conservan y por lo que construyen, aparte, naturalmente, la amabilidad y corrección de las gentes.
Por hoy nada más. Te ruego saludes a Fina y a Vicente a quienes no vimos cuando nos veníamos, pero a los cuales escribiremos, y Elenita y tu recibid el abrazo de Maruja y de:
D/dirección es:
4-6 Rue du Lac. Ap. 59
Ginebra
|
| 1963-10-22 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1963 en 22/10/1963
Ginebra, 22 de octubre de 1963
Queridos Marujiña y Luis:
Aunque tarde, contesto. Es que estuve tres o cuatro días en París y a mi vuelta, de repente, tuve la oportunidad de tomar un departamento y he andado de mudanza y de trámites (ya sabéis que aquí hay un gran problema de alojamiento), y estando trabajando todo el día todo eso se hace largo y enojoso.
Mi nueva dirección es: 15, avenue Krieg, ler. étage, ap. 12. Uno de estos días me traspasarán el teléfono, al parecer con el mismo número de antes. La casa es bonita y el barrio todavía lo es, porque hasta hace poco no estaba todavía en Ginebra, sino en Suiza. Quiero decir que hay viejas casas (aunque la mía es tan nueva que no está terminada), con grandes parques, tan inmensos que parecen parques públicos, muchos árboles, mucha luz, mucho espacio, y yo no tengo enfrente ningún vecino. Tengo ahora un hall de entrada no muy pequeño, dos habitaciones bastante grandes, un cuarto de baño grande y una cocina grande, y once metros de balcón–terraza bastante ancho, tanto que hay sillas y una mesa. Como los muebles que tuve que aceptar con el traspaso del departamento tenían que ser cambiados, en eso ando, y el lunes que viene me traerán los de la primera habitación. En estos días se llevarán los viejos.
Tengo que llamar por teléfono a la mujer de Tschumig, que me había hablado para que fuera a su casa, y con esto de la mudanza nos hemos perdido de vista y de oído. Me llamó, en realidad, para preguntarme por vosotros, como os podéis suponer. Tuve varias cartas de Núñez Bua con encargos, le escribí a su ahijado porque tenía sus cosas en marcha y arreglado aquí con un amigo que le solucionaba todo, se lo expliqué también a Núñez Bua, diciéndole además que una garantía del cronógrafo que compró aquí y que andaba en panne no me la daban, como ya había yo supuesto, si no me mandaba el número del cronógrafo. De todas maneras, espero que habrá recibido la carta. También tuve carta de Baltar, a la que contesté, y ahora he recibido otra (es por un asunto de la OMS) a la que contestaré dentro de unos días, porque tengo que buscar unos documentos que pueden interesarle porque puede encontrar en ellos la información que quiere tener, pero tengo primero que ver si existen y si están al alcance de extraños, como yo.
Espero noticias vuestras para saber qué pensáis hacer. Supongo que ya estaréis de vuelta en Madrid. Podéis escribir a la nueva dirección o simplemente a
Amparo Alvajar
Bureau International du Travail
Genève–Suisse
Y nada más.
Mil cariños.
Amparo
Y ahí va una tarjeta que tengo en el bolsillo para vosotros desde mi vuelta de París, por las razones que os he explicado.
|
| 1963-11-15 |
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1963 en 15/11/1963
Ginebra, 15 de noviembre de 1963
Queridos Maruja y Luis:
Espero que esta “tercera” carta no se traspapele. Al recibir la vuestra de Galicia tuve que hacer un rápido viaje a París. El mismo día que volví, se me presentó la oportunidad de alquilar un departamento que me convenía y tuve que ponerme “en danza” inmediatamente, de un lado para otro en mis pocos momentos, porque todos tienen los mismo horarios de trabajo que yo y además no es tan fácil que “te den” un departamento. Lo conseguí (pagando 3.000 francos por algunos muebles que en él había y de casi todos los cuales ya me he deshecho), me mudé, y ya sabéis lo que son las “pequeñas” mudanzas, que crees que puedes hacer tú sola en el auto y luego resulta que es un pequeño mundo , y luego, suponiéndoos ya en Madrid, escribí, y al mismo tiempo a otros amigos que tienen en Madrid una dirección parecida. La libreta de direcciones estaba en un cajón cerrado, porque en la casa todavía no había una biblioteca ni un mueble con cajones, y confiando en mi memoria, puse las direcciones equivocadas. Mis amigos recibieron “su” carta, no sé cómo, porque son personas conocidas en Madrid. La vuestra todavía no me la ha devuelto el correo. Todo esto llevó su tiempo, y me preguntaba si realmente estaríais en Madrid, cuando mis amigos me advirtieron del error. Os escribí enseguida, y os envié, como veis, la carta que iba para mi hermano y mi cuñada, que a lo mejor recibís por intermedio de la hermana de Maruja, porque resulta que mi cuñada Mary ha vivido en casa de Maruja y que Maruja y yo resultamos parientes por “interpositísimas” personas, puesto que el difunto marido de su hermana la viuda por primo de mi cuñada y Mary tiene veneración por la madre de Maruja.
Os decía en las “perdidas” de las cartas que no recibía noticias de Núñez Bua, que me encargaba cosas, le contestaba y se quedaba mudo. Ahora escribió, y me decía que sabía que estabais en Madrid. Que la mujer de Tchamig me había telefoneado para preguntarme con ansia por vosotros e invitarme a cenar; que con la mudanza me había quedado momentáneamente sin teléfono y la había perdido “de oídos”, y luego que había cenado con ellos en su casa, estando también invitado Roque, el único argentino de la obra, y que resulta que vivimos a 200 metros los unos de los otros; que no había recibido los libros de Luis pero que suponía que no habías tenido tiempo de mandármelos, que qué pensáis hacer, etc, etc.
Otrosí; mi casa de París ya tiene las cañerías arregladas, y Mary, que tiene la llave, estará “encantada” de prepararla para vosotros, si vais. La de Ginebra ya está a medio poner. El sitio es precioso; hay una entrada grande (para ser entrada), una cocina muy buena, dos habitaciones grandes, un buen cuarto de baño y un balcón terraza andar de cerca de once metros de largo. Por el momento, una cama pequeña en una habitación y otra un poco más grande (disfrazada) en la otra. Esto por lo de dormir. Y hasta lo necesario. La cama pequeña desaparecerá pronto y será sustituida por una verdaderamente grande. Las dos habitaciones, que se comunican con puertas correderas grandes, quedan, si se las cierra, absolutamente independientes, y cada cual con su paso al cuarto de baño. Esto es para deciros que si venís y queréis quedaros aquí, esta es vuestra casa, francamente. No está lejos del centro, y en la esquina hay un autobús que en 5 minutos deja en el centro de la ciudad. Hay mucha luz y un sol directo, y nadie enfrente; una gran explanada. Este barrio, que ahora está en Ginebra, hasta hace un año estaba “en Suiza”, lleno de quintos , de árboles grandes, de grandes parques particulares, y algo de eso queda.
No contestaba a lo que me decíais de la gente de La Coruña porque habría sido muy largo. Y la causa de estos trastrueques de cartas es el excesivo trabajo que he tenido esta temporada. Falta de tiempo. Ya otra vez me pasó algo parecido. Recibí una carta con un sobre de la Unesco en la que me encargaban una serie de cosas que ya le habían encargado a otro amigo de aquí y no había hecho. Escrita a máquina. La leí rápidamente, se la atribuí a un amigo, hice las cosas, respondí, y resulta que era una amiga la que me escribía. Felizmente se conocían; el que recibió la carta la comentó lleno de asombro y todo se arregló.
Magnífico lo de la exposición de Luis. Ya sé que para él lo de las exposiciones es pan de todos los días, pero es una vuelta a España y es, de todas manera, algo sentimentalmente diferente.
Si tenéis tiempo, decidme que pensáis hacer. Los Tschumig os quieren mucho y no hacen nada más que hablar de vosotros. La mayorcita de las chicas recuerda mucho a “Maruxa”, como ella la llama, y al parecer Maruxa es cosa de todos los momentos, porque ella leva a Maruxa de vacaciones, y cuando juega, juega con Maruxa, habla con Maruxa, y todo el día así.
No he recibido nada de las obras de teatro de vuestro amigo. Creo que Víctor de la Serna, al que parece que entusiasmó la representación de Buero Vallejo, le escribió a éste elogiándola. Decidle a vuestro amigo que yo, personal y humildemente, querría leer sus cosas, que no tengo nada que ver con las representaciones (y cada vez menos), y si podéis conseguirlas, me gustaría que me las mandarais.
Y cierro, aunque queda mucho por decir, con un abrazo.
Amparo
Y aunque es de noche y llueve, salgo a echar la carta, porque “parece que andan meigas” en este asunto. No se vaya a meter en otro sobre.
[Escrito na parte superior:] El teléfono, ya puesto, es el mismo:35-89-14
Mi nueva dirección:
15, avenue Krieg, 1er étage, ap. 12-Genève.
Basta 15, av. Krieg. Genève–Suisse, o, como siempre, “Bureau du Travail- Genèveetc.
|
| 1971-11-05 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Alvajar. 1971 en 05/11/1971
La Coruña, 5 de noviembre de 1971
Sra. Dña. Amparo Alvajar
Ginebra
Querida amiga:
Nos llegó tu carta hace unos días cuando, por indicación de Domingo Quiroga, pensábamos escribirte. Marcharemos dentro de pocos días para Buenos Aires y no volveremos hasta dentro de algo más de un año. Nos hubiese gustado haberte encontrado o visto en La Coruña, pero para el próximo viaje trataremos de ponernos de acuerdo contigo para que así ocurra. Por Quiroga o por algún amigo común, sabrás lo que Díaz Pardo y yo hemos hecho en estos últimos tiempos: una fábrica de porcelana en Sargadelos, cerca de Vivero en la provincia de Lugo, donde hubo una famosa de loza y un gran complejo industrial a fines del XVIII, y un Museo, el Museo Carlos Maside, en El Castro, al lado de Sada, a 15 kilómetros de La Coruña. Este es ya un centro cultural muy importante el más dinámico quizás ahora en La Coruña pero situado en una aldea de muy pocos vecinos y donde hay otra fábrica de porcelana fundada por Díaz Pardo. Todo esto, la fábrica de Sargadelos y el Museo nacieron en Buenos Aires con una institución que Díaz Pardo y yo fundamos con el nombre de Laboratorio de Formas y que hubiésemos llamado Laboratorio de Iniciativas si no nos hubiese parecido muy chestertoriano el título. En el Museo hay ya alrededor de 200 obras en las paredes y unos 1500 dibujos y grabados en el archivo, conseguidas a base de donaciones. Yo traje muchas obras de Buenos Aires y compré algunas aquí. Todo esto es muy largo para contártelo por carta. Ya hablaremos con calma en cualquier oportunidad, quizás en Ginebra en 1973. De cualquier manera, no queremos, de momento, dejar Buenos Aires. Es la ciudad en que más nos gusta vivir. La Coruña sigue el destino tremendo de Galicia entera. No quedan gentes de 18 a 45 años. Amamos el mar de la ciudad y la ciudad, cada año sin embargo más desfigurada, pero nos faltan muchas cosas, desde luego la inquietud anterior a la guerra.
En cuanto a lo que nos pides, se van a encargar de enviártelo desde El Castro, se encarga de ello Díaz Pardo. Van a hacerte las fotos y te mandarán las de las caretas de Castelao y las de las que hice yo para una agrupación de teatro de estudiantes de Coímbra, dirigida por el director catalán Ricart Salvat, y que por razones policiales, expulsaron a Salvat de Portugal, no pudo estrenarse. Es seguro que todo esto puede serviros. Las caretas pueden hacerse remodelando caretas corrientes de cartón y pintándolas nuevamente. Por mi parte lo había hecho así y quedaron bien. Muchas veces nos acordamos de tí. No escribimos por esta maldita pereza en escribir cartas que en España se hereda de padres a hijos. Supimos que habías estado en España, al menos en Madrid, y los Dieste lamentaron que no hubieses venido a Galicia. A mí es ya lo único que me interesa de la península aparte los monumentos y las obras de arte. Quizás tambien Barcelona para alcanzar una vida cultural más completa que la de aquí, pero nada más. La gente aquí continúa siendo estúpidamente bondadosa. Ojalá fuese esta una tierra capaz de organizar “La mano negra” o cualquier maffia que la defendiese. Pero no, la gente emigra. Y cada vez más los prados y las huertas se convierten en tojales y proliferan los funcionarios, los caballos salvajes y los lobos.
No te doy más la lata. Escríbenos a Buenos Aires. De aquí te enviarán todo lo que necesitas.
Un gran abrazo de Maruja y mío:
[Seoane]
La dirección de Buenos Aires: Montevideo 1985, piso 13, Dto 68. Bs. As.
|
| 1972-07-12 |
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Kantor a Seoane. 1972 en 12/07/1972
TEL AVIV, 12 de julio 1972
Querido Luis Seoane:
Creo que pocos días o semanas llegará el primer paquete de libros (por barco) de regalo para mi familia y los amigos. Entre esos 10 primeros va UNO PARA VOS, y otro para Lorenzo Varela.
Para lograr esta hazaña, tuve que pagar UN AÑO exacto que el editor se tomó para hacerlo –(mejor dicho, que me tomó a mí, ya que yo trabajé día y noche sin reposo ese tiempo...). El libro es hermoso y valía la pena. Tuvo un gran éxito e Milán y con las personas con quienes tomé contacto en París y Ginebra y Roma. Me hizo sufrir mucho, pero me dio y me da satisfacciones muy profundas. En lo único en que me da una desesperación es que yo no puedo de ninguna manera volver a B.A. por ahora y llevarlo como carga acompañada –digamos que la mitad de la edición (que es de 1.500 libros). No tengo posibilidad de regresar antes de 6 meses o quizá un año (YA VAN AÑO Y MEDIO que salí de B. A.). El retraso del libro me descompaginó todos mis planes de trabajo en Europa y aquí, donde hace 3 meses que estoy, pero apenas recién comienzo.
Los objetivos del viaje se cumplieron en hacer el libro y que este me abra un Camino en Italia y Francia. Este segundo plan comenzó inesperadamente a dar frutos mayores a los que yo suponía, especialmente a Milán (también en PARÍS). Pero yo no podía ya seguir deteniendo mi viaje a Israel.
Siempre recuerdo las cosas que me dijistes de los problemas que tendría y las dificultades si hacía el libro en Europa en vez de hacerlo en B. A. –Y como siempre cada uno tiene razón, y para c/ uno las razones tienen otro sentido–. ERA verdad, pues, lo que dijistes que llevaría mucho tiempo, que un arteggiani hace todo con el máximo de “vuelta a hacerlo” –y que saldría caro y que luego habría dificultad en el envío del libro. En lo que todo esto fue para bien, es que topé con un tipo que resultó ser un gran artista y un tipo generoso y orgulloso de su trabajo. Me cobró la mitad de lo que pedían los impresores simplemente industriales que sólo podrían figurar en el colofón –mientras que éste, considerado el último clásico de la tipografía italiana, (que es una especie de COLOMBO –pero con una obra fabulosa– de poetas, pintores, y para bibliófilos). Me cobró con el tiempo y puso de su bolsillo la otra mitad. Donde yo “soné” fue en pagar un año de vida en Europa (a veces me escapaba a Suiza para ganar unos pesos y logré sacar allá NAFTA para la mitad del tiempo. En lo que fue un acierto hacerlo en Milán, era el que con la maquette logré 2 prólogos de 2 grandes figuras de Italia –y al terminarse, la Librería y editora y Galería Rizzoli hizo la vitrina, la presentación (2 poetas, famosos críticos –uno el del Corriere della Sera y el otro el de la RAI) (y van 4). Gran público y, entre ellos, el dueño de la Galería Schubert que se interesó, se hizo amigo y me convidó para ocuparse de mis cosas. Figuras como Zavattini, Sinisgalli, en Roma. Jean Cassou y Aragón, Asturias y Neruda en París. Lo tienen el libro y gustaron de él.
La France Press envió un largo y entusiasta telegrama a América Latina que desde B. Aires no habrá interesado enviar a ninguna parte.
Me topé con LAJOS SZALAY en París que me dijo “LO ENVIDIO, LO ENVIDIO con NOBLEZA, con altura…”. En fin, sería largo contar todo lo que pasó en año y medio y, sobre todo, a partir de NAVIDAD. Cuando me llegó le libro a París y por el cual en el verano pasado fui a parar nada menos que a Puerto Pollensa, en Mallorca.
En Lausanne me gané mil dólares por un dibujo –y vendí en Ginebra 2 óleos a esos precios (en 6 meses vendí a 100 y 50 dólares libros, con un dibujo original, por un total de 150 dólares)– y, sin embargo, el DESASTRE ECONÓMICO que yo me organicé no me deja levantar cabeza por ahora y recién estoy saliendo del pozo.
Total: me pasaron cosas maravillosas y cosas terribles –que no vale la pena ahora contar. Pero me siento prisionero, no sólo por no poder ir a Bs. As., sino por pertenecer a un país que además de ser el más desdichado del planeta y que da salida a ningún problema, me da la idea que c/ día va hacia el abismo. Imagina que aquí, donde estás en un país en guerra y donde no sabés que bomba te pusieron en el autobús en que viajás, se vive en una sensación de paz interior y de seguridad (incluso del mañana que en Argentina –paradógicamente, es tan incierto). (Y sobre todo que aquí todo tiene un sentido).
Bueno, Ana María llegó en Navidad a París y vivimos en Europa 3 meses y luego aquí otro tanto. Ella está muy bien y, por primera vez, sin la preocupación de las vacaciones que terminan. Mi hija que vive en Jerusalem donde tiene su cátedra y su casa. Acaba de ir por un año a Estrasburgo a defender su tesis para el doctorado. Está muy bien en todo sentido.
Encontré en cada país y ciudad amigos comunes. Ángeles Ortiz, Amparo Alvajar, María Teresa y Rafael, Roberto Payró (hijo). Attilio Rossi, Aquiles Badi. Larralde.
Entre las noticias trágicas, la de Julio Payró y Castagnino me impresionaron mucho. Si bien en tanto tiempo perdí muchos más amigos. A Castagnino lo encontré en París de 2 a 3 meses antes de su fin que ya parecía visible en su angustiada expresión.
Yo no sé porqué pareciera que la gente hace hoy una vida en que, arrastrados por fuerzas inevitables, apresuran el ritmo maléfico de estos tiempos y aumentan las penas que ya de por debemos sobrellevar. Una incomunicación caracteriza a los que debieran ser las personas que nacieron para comunicarse.
Como verás, hay dos capítulos en mi prólogo que tienen que ver contigo. Uno en que hablo de ti –otro el de España, y una cita además en una llamada.
Yo te agradecería le alcances esta carta a Lorenzo, ya que todo lo que cuento es también para él. Discúlpame, Luis, que te hable de tantas cosas prosaicas. Teniendo, a pesar de la terrible lucha del año 1971, tantas cosas maravillosas que pasaron y especialmente en el 72.
A pesar que nunca contestas. Siempre, de lejos, te recuerdo, como cuando éramos muchachos y me hago la ilusión que en vez de ser un gruñón incorregible y un tipo a quien la mayor fortuna acompañó –sin que diera cuenta de ello y que con los años te pones cada vez más gruñón– me hago la ilusión de verte sonriendo como en los buenos momentos y los tiempos felices.
Te envío un abrazo grande. Otro para Maruxa y otro para Lorenzo. Y, si lo ves, a Arturo, dividirlos.
Cariños de Ana María.
Manuel Kantor
varias cores empregadas para enfatizar.
[Anexo.]
[Mecanografado.]
EL DIBUJO, LA PINTURA Y LA LOCURA
Algún día se hará la historia del dibujo, tan injustamente postergado.
En la Argentina hay un momento en que los dibujantes se revelan casi todos en el periodismo, como ilustradores, y ello sucede de 1920 al 30. Posteriormente, vienen de Europa dos dibujantes políticos. Uno, alemán, Clement Moreau, que hizo día a día su guerra antinazi. Era un grabador en madera con el rigor dinámico del trazo de Van Gogh y la síntesis de los japones antiguos. Pocas veces conocimos un caricaturista de humor travieso y elegante como Toño Salazar, que era el otro. Vivió en el París de la época gloriosa donde fue conocido. Era centroamericano de El Salvador. Pasó muchos años con nosotros en Buenos Aires, hasta que Perón lo deportó por sus caricaturas y su país lo nombró embajador en Roma, donde lo encontré. No se podrá conocer su obra, pues era un gran conservador y prefería este arte al de ocuparse de sus dibujos.
Por el año 1937 surgió el nombre de Carybé quien realizó una obra de ilustrador y reveló una condición admirable de dibujante. Nacido en Buenos Aires, vivió su infancia en Brasil, adonde se sintió atraído en el momento en que comenzaba a sentir el color. Un año después que yo regresé de Bahía, él partió para la Terra Boa, que le hechizó definitivamente, dedicándose al muralismo. Hoy su nombre es inseparable del folklore de Bahía.
En 1939 se consagró el nombre de Mauricio Lasansky, joven grabador de la provincia de Córdoba. Cuatro años después partía para Estados Unidos, donde vive desde hace 28 años. Es considerado ya hace mucho tiempo como uno de los grabadores de mayor jerarquía universal.
Luis Seoane, nacido en Argentina y formada su juventud en Galicia, apareció con la guerra española. Dibujante de acento propio, continuó en el grabado, el mural y el cuadro que caracterizó por su alegría del color, desarrollando en los cuatro géneros, con creciente éxito, su definida imagen y su poesía. Es además, como Carybé y Toño Salazar, un interesante escritor. De estos cinco artistas con quienes, con diferencias de años, fuimos contemporáneos, amigos y compañeros, conservo el recuerdo de nuestra convivencia en un tiempo en que se creía en cosas trascendentales.
Junto con ellos hay otros dibujantes que no se iniciaron en el periodismo o la gráfica y provinieron de la pintura. Un desarrollo inesperado fue el de Juan Carlos Castagnino que no había llamado tanto la atención por su fino dibujo cuando ya era un pintor consagrado. Una enfermedad alérgica que le duró tres años, proveniente de los colores del óleo, que le abría la piel de las manos haciéndolas sangrar, lo decidió dedicar esos años al dibujo que desarrolló con intensidad, culminando en la ilustración del Martín Fierro que lo coloca entre los más grandes ilustradores contemporáneos.
Antonio Berni, que en la Argentina fue precursor del fauvismo, del surrealismo, del arte social, y del collage figurativo, ganó en la Bienal de Venecia el premio de grabado. Grabados dibujados con tal vigor y novedad que resultaron una revelación cuando él era ya maduro y famoso.
Gertrudis Chale, una vienesa que descubrió el paisaje solitario de nuestro suburbio pampero, siguió hasta el norte argentino vecino de Bolivia, donde encontró el tema de sabor indígena y la forma que buscaba. Fue quizá la primera artista que incluyó lo telúrico en el arte moderno de esta región con tanta sinceridad y jerarquía, sacándolo del pintoresquismo menor. Tenía un dibujo vigoroso y personal, que la ubica entre los mejores dibujantes y continuadores de los mejicanos. Un clima metafísico y dramático. Gertrudis, mujer alta, interesante, de ojos verdes, de hermosa estampa, se mató en un avión al cruzar los Andes en 1952. El caso de Spilimbergo es especial, pues fue quizá el más grande de los dibujantes y era, simultáneamente, uno de los maestros de la pintura americana.
[Manuscrito na marxe dereita da segunda folla:] A Lorenzo le envío la parte sobre España.
|
| 1977-07-03 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1977 en 03/07/1977
Ginebra, 3 de julio de 1977
Queridos Maruja y Luis:
Recibí con mucha alegría la carta de Luis, porque hacía mucho tiempo que no sabía ni dónde estabais.
Os haré una brevísima descripción de mi vida, para teneros un poco al tanto. Desde hace cosa de un año que no paro. Primeramente, fui a Manila, a una conferencia del Grupo de los 77 (países insuficientemente desarrollados), preparatoria del cuarto período de sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Luego (claro está que en todos los intervalos he seguido trabajando en las Naciones Unidas, sin un solo día de reposo, desde el día mismo del regreso) estuve en Kenya, en Nairobi, para ese período de sesiones. Luego vuelta a trabajar en Ginebra; luego, aprovechando mis vacaciones, para no perder contacto durante tanto tiempo con la Unesco, vuelta a Nairobi (aquí trabajamos en combinación con el Satélite Sinfonía) a la Conferencia General de la Unesco; vuelta a las Naciones Unidas a Ginebra, sin un solo día de intervalo; luego que las Naciones Unidas necesitan que vaya a Viena a la Conferencia sobre la sucesión de Estados en materia de tratados, de plenipotenciarios, para lo cual hicieron un extrañísimo arreglo administrativo que les permitió “despacharme” a Viena y traerme de vuelta para que continuara mi contrato aquí, que se dio por interrumpido y no cortado. Renuncio a contaros lo que me pareció Viena y lo que me pareció Austria, por falta de tiempo. Ya hablaré de cosas gratas en otra. Aproveché (era la primera vez que iba a Viena) para saludar a viejos compañeros que son ahora jefes en el Organismo Internacional de Energía Atómica, en la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Vuelta a Ginebra a las Naciones Unidas. En vísperas de mi salida para Viena llegó a Ginebra mi sobrina Marta, que tuvo que adelantar su viaje a causa de mi salida para Viena se adelantó en un día, y tuvo la suerte de que le ofrecieran en las Naciones Unidas un pequeño contrato de tres meses, como guía trilingüe, que le convenía mucho. Arréglalo todo, déjala instalada, y sola con su primer trabajo, que es bastante difícil. Vuelvo: que le prologan el contrato y que la asistenta me deja plantada de la noche a la mañana. Desde entonces friego, lavo, plancho, cocino, etc., porque Marta viene muy cansada y tiene que seguir estudiando en casa. Al mismo tiempo, la oficina Internacional del Trabajo me pide que les traduzca un libro. No puedo decir que no, por razones largas de explicar. Ya lo he hecho, levantándome a la una de la noche para trabajar, con dos horas de sueño, y con un trabajo en las Naciones Unidas durante el día verdaderamente agotador, porque lo que se está viendo este año no se ha visto nunca. Tengo forzosamente que cortar mi contrato (cuestiones de reglamento de personal) por un mes, en septiembre, y pensaba que podría tomar vacaciones. Imposible. Primeramente, cabe la posibilidad de que la tomen a Marta más permanentemente, pero no se sabrá hasta finales de agosto, de modo que tendremos que estar pendientes de eso. Segundo, el Organismo de Energía Atómica me mandó ya hace más de un mes un contrato por dos semanas para su Conferencia de Viena, y voy a ir (última semana de septiembre y primera de octubre). Lo mandó con tanta anticipación para estar seguro de que no decía que no a último momento. Por otra parte, el BIT me ha pedido que en septiembre les traduzca uno de sus manuales de educación obrera (que ni han tenido tiempo de decirme de qué trata, que lo mismo puede ser de contabilidad que medicina de trabajo) de 400 páginas, y tampoco puedo decir que no, de modo que me pasaré los días que me quedan libres trabajando 14 o 16 horas por día. Quieren que les traduzca otro a mi vuelta de Viena, e inmediatamente, pero es algo más corto. Me traje de Viena documentación sobre el Organismo de Energía Atómica, porque hace años que no trabajo en eso y hay muchas cosas nuevas, y aún no he tenido tiempo de leer un solo papel. Llevo tres meses sin poder leer más que el periódico. Además, por recomendación del jefe de la División Lingüística de la Oficina Internacional del Trabajo, me llamaron el otro día de la sección de asistencia técnica porque quieren iniciar un nuevo procedimiento de trabajo, que aún están discutiendo, para ver si a partir de octubre o algo así me puedo ocupar de los informes de la Organización sobre los programas de asistencia técnica para América Latina, trabajo que puede consistir en poner en castellano claro los informes de los expertos o en estudiarse expedientes de más de un metro de alto porque la Organización duda de la veracidad de los informes, lo cual significa que hay que hacer el informe. Será un trabajo que estará mal pagado, por comparación con el tiempo que va a llevar, pero les he dicho que en principio sí, porque es un trabajo que me interesa. Claro está que tendré que hacerlo en casa, después de la oficina, y calculan que cada informe lleva, por lo menos, 120 horas de trabajo. Pero esto todavía no está decidido, porque andan discutiendo internamente cuestiones de dinero.
He llegado en estos últimos tiempos a un grado tal de cansancio que a veces me encierro en la cocina y me pongo a llorar, de fatiga. He empezado a tomar un medicamento contra el surmenage que parece ir bien. No es el trabajo lo que me cansa, sino la dichosa casa, porque me hace daño ese tipo de movimientos y me ponen tan enferma que no puedo ni andar por la calle, de mareos y de vértigos. Estaba mucho mejor, porque he descubierto lo que me pasa y estaba tratando de no hacer las cosas que me ponen peor, pero con esta situación de la asistenta retrocedo a pasos de gigante y vuelvo a sentirme muy mal. No se resolverá hasta finales de agosto, y me pregunto si voy a poder aguantar hasta allá. Pero se trata del porvenir de mi sobrina y hay que resistir. La situación temporaria en que está no nos permite alquilar un estudio para ella, porque es muy corto su contrato y no se lo alquilan. Ahora estoy aprovechando que la han dejado libre este fin de semana para que fuera a Normandía en un viaje relámpago, al casamiento del hermano de su novio, para escribiros y escribirle a mi hermano, que hacía seis meses que no le escribía, y como he terminado el libro del BIT para ver si (aunque os parezca mentira) me puedo bañar como Dios manda, y no en cinco segundos, y echarle una mirada al Newsweek de hace tres meses, que lo llevo atrasado. Lo más probable es que sea hoy el único día de vacaciones que tenga, si se le pueden llamar vacaciones a preparar la comida para mañana y planchar ropa, que ayer fue el primer día que hemos visto aquí el sol, aunque no se sabe cuánto va a durar.
Estando en Viena, me enteré por Le Monde del asesinato de dos amigos en Buenos Aires y por el Herald Tribune International de la muerte de Policho Córdova Iturbara. No pude escribirle a Carmen en ese momento porque no tenía allí su dirección. Le escribí al volver a Ginebra. Con quien estoy en relativo contacto es con Clement Moreau. Hace cosa de un año me enteré de que estaban aquí. Nelly hace psiquiatría infantil en Saint Gall, de donde ella es, y Yup tiene cursos en St. Gall y pasa el resto de la semana en Zurich, porque colabora en varias revistas y hace no sé qué otras cosas. Han vuelto a publicar el libro de dibujos sobre Hitler que le costó la nacionalidad, y están preparando un libro de 300 grabados de él, que llevará un largo estudio de Fritz, el escritor suizo que es muy amigo de él y que lo admira mucho. Ha venido a Ginebra (yo no estaba en ninguna de esas ocasiones) para la preparación de algunas obras de Brecht que han puesto aquí. Desde hace un año cambiamos breves cartas y a veces nos hablamos por teléfono, pero todavía no me ha sido posible ir a ver a Nelly y a Tina, su hija, porque las cosas se complican, y ya dice Yup que está bien eso del amor platónico, pero que a ver si nos vemos.
¿Qué está haciendo Luis y cómo estáis vosotros? ¿Y los amigos? Mi hermano está ahora establecido en Tabeayo. Como hace siglos que no le puedo escribir a Quiroga, hacedme el favor de darles a él y a Aida un fuerte abrazo de mi parte.
Cien para vosotros.
Amparo
|