| 1960-03-00 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Rotzait a Luís e Maruxa Seoane. 1960 en 00/03/1960
[Marzo 1960]
Queridos Maruja y Luis:
Turistas en Basilea, Zurich, Estrasburgo y Munich; videntes de catedrales, Kandinskys, Klees y Van Goghs; oyentes de francés y sufrientes de alemán:
¡felicitaciones!
La gran noticia es la exposición de Luis. Hubiera deseado más detalles sobre la Kunsthalle y la exposición, que tantos éxitos auguro y deseo. Hubiera deseado también más detalles sobre vuestra estadía en Suiza, qué hicieron durante todo ese tiempo; qué les pareció la gente, son tan prósperos, fríos y eficientes como nos imaginamos?
Acá en Buenos Aires, sigue mi ritmo de tiempo medido. No pude tomar vacaciones tratando de adelantar mis cosas para facilitar nuestro viaje. Mientras tanto, estoy con los trabajos de preparación de cursos: la facultad se inicia el 11 de abril.
La hebraica va lento, pero seguro.
Terminé una casa que sé, Luis, que te gustará mucho cuando la veas.
Ah! Y lo que es más importante, me estoy preparando para votar sanamente el 27-3-60. Perla que no puede con el genio se ha comprado un modelito para la ocasión.
Escriban, cuenten, que es la obligación de los que se van. ¿Que para eso van, para extrañar y sentir nostalgia, eh Maruja?
Qué noticias tienes de tu madre, Luis? ¿Cómo encontró a su gente y a Galicia?
Recibimos carta de Mª Yonquieres desde París.
Irán a verla? y recortes desde Venezuela de los Albertis que tienen (según palabras de Rafael) un verdadero éxito taurino. En la Universidad, donde Rafael leyó sus poemas, lo ovacionaron. Ahora están en Cuba y Aitana con nosotros.
Maruja y Luis, les mando un abrazo fuerte y el cariño de
Enrique
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| 1961-04-18 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Esther e Lipa Burd a Luís e Maruxa Seoane. 1961 en 18/04/1961
Venecia, 18/4/61
Queridos Maruja y Luis:
No es la primera vez que releo vuestra carta. Sin embargo, no me acordaba de ella cuando Esther y yo nos sentamos en este café de la Plaza San Marcos y mirar a través de sus vidrios, como tú Luis a través de los de tu ventana, antes de escribirles.
¿Hace tanto ya recibimos vuestra carta? Pienso en todo lo que anduvimos desde Roma de todas las sensaciones que nos ofreció esa “baja Italia” con su vibrante acento y su olorosa miseria que te oprime la garganta hasta mucho después de haberte ido.
La estamos pasando muy bien. Esto es una redundancia, pero hay que decirlo muchas veces un poco como cábala, un poco para tomar la real conciencia del momento.
Vemos pasar a los turistas, afanados en su “trabajo”, con sus máquinas fotográficas y sus miradas ávidas. (¿Nos parecemos nosotros?) Uno siempre cree que su viaje es diferente, que uno ve las cosas de diferente manera, o por lo menos con más auténtico interés.
Lo real es que el espectáculo de los turistas no es agradable. Casi comprendo el sentir de los pueblos que tienen que servir y limpiar al paso de los extranjeros que vienen a ver cosas, muchas veces vedadas para el del lugar, haciendo valer la fuerza de su moneda.
Esto está lleno de alemanes. Es una verdadera invasión. Creo que, por lo menos durante el proceso de Jerusalén, podrían no mostrarse tanto, ganarían...
No quiero empezar con temas difíciles de desarrollar en una carta. Sería inacabable: la invasión de Cuba, el vuelo al infinito, el proceso, o la actualidad entera que tanto influye en esa soledad que manifiestas, Luis, y que tantas veces ronda “en casa”. Esto es solamente un gran abrazo epistolar que trata de mostrar un cariñoso recuerdo. Dentro de poco más de un mes será personal. Hasta ese momento.
Lipa
[Escrito por Esther Burd:] Queridos Maruja y Luis: Decir que la estamos pasando bien es informarles de algo que uds. saben muy de cerca. La vuelta dada en Italia está llena de cosas lindas, lindo paisaje, linda la gente, lindo el Mediterráneo, linda la montaña, y mucho más que lindo todo lo que el hombre ha dejado a través de los siglos. Y lo que hace en este, nuestro siglo. Nos dejó muy impresionados la vuelta del hombre del espacio cósmico y la confianza que el ser humano manifiesta en la ciencia de sus semejantes. Ahora sabremos si Maruja tiene razón y existen los “platos voladores”. Ya nos vamos de Italia, seguimos para el norte, la idea de rever V. Gogh me entusiasma. Espero Luis que arregles como dices en tu carta, tu viaje para 1962 y puedan vivir como realmente tienen deseos de hacerlo. Nosotros volvemos a Bs. Aires alrededor del 25 de mayo. Primero contestamos a París a casa de [Eduardo] Jonquières: 112, Ter, Ar, de Suffren, Paris XV para que la carta llegue antes del 19 de Mayo. Nos vamos ahora a ver a Carpaccio. Le mando un gran abrazo a los dos y el cariño de
Esther
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| 1972-07-12 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Kantor a Seoane. 1972 en 12/07/1972
TEL AVIV, 12 de julio 1972
Querido Luis Seoane:
Creo que pocos días o semanas llegará el primer paquete de libros (por barco) de regalo para mi familia y los amigos. Entre esos 10 primeros va UNO PARA VOS, y otro para Lorenzo Varela.
Para lograr esta hazaña, tuve que pagar UN AÑO exacto que el editor se tomó para hacerlo –(mejor dicho, que me tomó a mí, ya que yo trabajé día y noche sin reposo ese tiempo...). El libro es hermoso y valía la pena. Tuvo un gran éxito e Milán y con las personas con quienes tomé contacto en París y Ginebra y Roma. Me hizo sufrir mucho, pero me dio y me da satisfacciones muy profundas. En lo único en que me da una desesperación es que yo no puedo de ninguna manera volver a B.A. por ahora y llevarlo como carga acompañada –digamos que la mitad de la edición (que es de 1.500 libros). No tengo posibilidad de regresar antes de 6 meses o quizá un año (YA VAN AÑO Y MEDIO que salí de B. A.). El retraso del libro me descompaginó todos mis planes de trabajo en Europa y aquí, donde hace 3 meses que estoy, pero apenas recién comienzo.
Los objetivos del viaje se cumplieron en hacer el libro y que este me abra un Camino en Italia y Francia. Este segundo plan comenzó inesperadamente a dar frutos mayores a los que yo suponía, especialmente a Milán (también en PARÍS). Pero yo no podía ya seguir deteniendo mi viaje a Israel.
Siempre recuerdo las cosas que me dijistes de los problemas que tendría y las dificultades si hacía el libro en Europa en vez de hacerlo en B. A. –Y como siempre cada uno tiene razón, y para c/ uno las razones tienen otro sentido–. ERA verdad, pues, lo que dijistes que llevaría mucho tiempo, que un arteggiani hace todo con el máximo de “vuelta a hacerlo” –y que saldría caro y que luego habría dificultad en el envío del libro. En lo que todo esto fue para bien, es que topé con un tipo que resultó ser un gran artista y un tipo generoso y orgulloso de su trabajo. Me cobró la mitad de lo que pedían los impresores simplemente industriales que sólo podrían figurar en el colofón –mientras que éste, considerado el último clásico de la tipografía italiana, (que es una especie de COLOMBO –pero con una obra fabulosa– de poetas, pintores, y para bibliófilos). Me cobró con el tiempo y puso de su bolsillo la otra mitad. Donde yo “soné” fue en pagar un año de vida en Europa (a veces me escapaba a Suiza para ganar unos pesos y logré sacar allá NAFTA para la mitad del tiempo. En lo que fue un acierto hacerlo en Milán, era el que con la maquette logré 2 prólogos de 2 grandes figuras de Italia –y al terminarse, la Librería y editora y Galería Rizzoli hizo la vitrina, la presentación (2 poetas, famosos críticos –uno el del Corriere della Sera y el otro el de la RAI) (y van 4). Gran público y, entre ellos, el dueño de la Galería Schubert que se interesó, se hizo amigo y me convidó para ocuparse de mis cosas. Figuras como Zavattini, Sinisgalli, en Roma. Jean Cassou y Aragón, Asturias y Neruda en París. Lo tienen el libro y gustaron de él.
La France Press envió un largo y entusiasta telegrama a América Latina que desde B. Aires no habrá interesado enviar a ninguna parte.
Me topé con LAJOS SZALAY en París que me dijo “LO ENVIDIO, LO ENVIDIO con NOBLEZA, con altura…”. En fin, sería largo contar todo lo que pasó en año y medio y, sobre todo, a partir de NAVIDAD. Cuando me llegó le libro a París y por el cual en el verano pasado fui a parar nada menos que a Puerto Pollensa, en Mallorca.
En Lausanne me gané mil dólares por un dibujo –y vendí en Ginebra 2 óleos a esos precios (en 6 meses vendí a 100 y 50 dólares libros, con un dibujo original, por un total de 150 dólares)– y, sin embargo, el DESASTRE ECONÓMICO que yo me organicé no me deja levantar cabeza por ahora y recién estoy saliendo del pozo.
Total: me pasaron cosas maravillosas y cosas terribles –que no vale la pena ahora contar. Pero me siento prisionero, no sólo por no poder ir a Bs. As., sino por pertenecer a un país que además de ser el más desdichado del planeta y que da salida a ningún problema, me da la idea que c/ día va hacia el abismo. Imagina que aquí, donde estás en un país en guerra y donde no sabés que bomba te pusieron en el autobús en que viajás, se vive en una sensación de paz interior y de seguridad (incluso del mañana que en Argentina –paradógicamente, es tan incierto). (Y sobre todo que aquí todo tiene un sentido).
Bueno, Ana María llegó en Navidad a París y vivimos en Europa 3 meses y luego aquí otro tanto. Ella está muy bien y, por primera vez, sin la preocupación de las vacaciones que terminan. Mi hija que vive en Jerusalem donde tiene su cátedra y su casa. Acaba de ir por un año a Estrasburgo a defender su tesis para el doctorado. Está muy bien en todo sentido.
Encontré en cada país y ciudad amigos comunes. Ángeles Ortiz, Amparo Alvajar, María Teresa y Rafael, Roberto Payró (hijo). Attilio Rossi, Aquiles Badi. Larralde.
Entre las noticias trágicas, la de Julio Payró y Castagnino me impresionaron mucho. Si bien en tanto tiempo perdí muchos más amigos. A Castagnino lo encontré en París de 2 a 3 meses antes de su fin que ya parecía visible en su angustiada expresión.
Yo no sé porqué pareciera que la gente hace hoy una vida en que, arrastrados por fuerzas inevitables, apresuran el ritmo maléfico de estos tiempos y aumentan las penas que ya de por debemos sobrellevar. Una incomunicación caracteriza a los que debieran ser las personas que nacieron para comunicarse.
Como verás, hay dos capítulos en mi prólogo que tienen que ver contigo. Uno en que hablo de ti –otro el de España, y una cita además en una llamada.
Yo te agradecería le alcances esta carta a Lorenzo, ya que todo lo que cuento es también para él. Discúlpame, Luis, que te hable de tantas cosas prosaicas. Teniendo, a pesar de la terrible lucha del año 1971, tantas cosas maravillosas que pasaron y especialmente en el 72.
A pesar que nunca contestas. Siempre, de lejos, te recuerdo, como cuando éramos muchachos y me hago la ilusión que en vez de ser un gruñón incorregible y un tipo a quien la mayor fortuna acompañó –sin que diera cuenta de ello y que con los años te pones cada vez más gruñón– me hago la ilusión de verte sonriendo como en los buenos momentos y los tiempos felices.
Te envío un abrazo grande. Otro para Maruxa y otro para Lorenzo. Y, si lo ves, a Arturo, dividirlos.
Cariños de Ana María.
Manuel Kantor
varias cores empregadas para enfatizar.
[Anexo.]
[Mecanografado.]
EL DIBUJO, LA PINTURA Y LA LOCURA
Algún día se hará la historia del dibujo, tan injustamente postergado.
En la Argentina hay un momento en que los dibujantes se revelan casi todos en el periodismo, como ilustradores, y ello sucede de 1920 al 30. Posteriormente, vienen de Europa dos dibujantes políticos. Uno, alemán, Clement Moreau, que hizo día a día su guerra antinazi. Era un grabador en madera con el rigor dinámico del trazo de Van Gogh y la síntesis de los japones antiguos. Pocas veces conocimos un caricaturista de humor travieso y elegante como Toño Salazar, que era el otro. Vivió en el París de la época gloriosa donde fue conocido. Era centroamericano de El Salvador. Pasó muchos años con nosotros en Buenos Aires, hasta que Perón lo deportó por sus caricaturas y su país lo nombró embajador en Roma, donde lo encontré. No se podrá conocer su obra, pues era un gran conservador y prefería este arte al de ocuparse de sus dibujos.
Por el año 1937 surgió el nombre de Carybé quien realizó una obra de ilustrador y reveló una condición admirable de dibujante. Nacido en Buenos Aires, vivió su infancia en Brasil, adonde se sintió atraído en el momento en que comenzaba a sentir el color. Un año después que yo regresé de Bahía, él partió para la Terra Boa, que le hechizó definitivamente, dedicándose al muralismo. Hoy su nombre es inseparable del folklore de Bahía.
En 1939 se consagró el nombre de Mauricio Lasansky, joven grabador de la provincia de Córdoba. Cuatro años después partía para Estados Unidos, donde vive desde hace 28 años. Es considerado ya hace mucho tiempo como uno de los grabadores de mayor jerarquía universal.
Luis Seoane, nacido en Argentina y formada su juventud en Galicia, apareció con la guerra española. Dibujante de acento propio, continuó en el grabado, el mural y el cuadro que caracterizó por su alegría del color, desarrollando en los cuatro géneros, con creciente éxito, su definida imagen y su poesía. Es además, como Carybé y Toño Salazar, un interesante escritor. De estos cinco artistas con quienes, con diferencias de años, fuimos contemporáneos, amigos y compañeros, conservo el recuerdo de nuestra convivencia en un tiempo en que se creía en cosas trascendentales.
Junto con ellos hay otros dibujantes que no se iniciaron en el periodismo o la gráfica y provinieron de la pintura. Un desarrollo inesperado fue el de Juan Carlos Castagnino que no había llamado tanto la atención por su fino dibujo cuando ya era un pintor consagrado. Una enfermedad alérgica que le duró tres años, proveniente de los colores del óleo, que le abría la piel de las manos haciéndolas sangrar, lo decidió dedicar esos años al dibujo que desarrolló con intensidad, culminando en la ilustración del Martín Fierro que lo coloca entre los más grandes ilustradores contemporáneos.
Antonio Berni, que en la Argentina fue precursor del fauvismo, del surrealismo, del arte social, y del collage figurativo, ganó en la Bienal de Venecia el premio de grabado. Grabados dibujados con tal vigor y novedad que resultaron una revelación cuando él era ya maduro y famoso.
Gertrudis Chale, una vienesa que descubrió el paisaje solitario de nuestro suburbio pampero, siguió hasta el norte argentino vecino de Bolivia, donde encontró el tema de sabor indígena y la forma que buscaba. Fue quizá la primera artista que incluyó lo telúrico en el arte moderno de esta región con tanta sinceridad y jerarquía, sacándolo del pintoresquismo menor. Tenía un dibujo vigoroso y personal, que la ubica entre los mejores dibujantes y continuadores de los mejicanos. Un clima metafísico y dramático. Gertrudis, mujer alta, interesante, de ojos verdes, de hermosa estampa, se mató en un avión al cruzar los Andes en 1952. El caso de Spilimbergo es especial, pues fue quizá el más grande de los dibujantes y era, simultáneamente, uno de los maestros de la pintura americana.
[Manuscrito na marxe dereita da segunda folla:] A Lorenzo le envío la parte sobre España.
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| 1978-06-14 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978 en 14/06/1978
Buenos Aires, 14 de junio de 1978
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos
Querido Isaac:
Te debo carta y me debes carta. La tuya que me envías el 22 del mes pasado se refiere a la inauguración de la galería y al tapiz. Me alegró mucho el éxito obtenido, como el referido al Homenaje al Seminario de Estudos Galegos Mi homenaje particular comenzó tan pronto comencé a publicar notas, artículos, etc., luego de llegado a Buenos Aires, sobre cuestiones gallegas. Una tarea que ocupó mi vida. Algo que, naturalmente, no se ve. En cuanto al tema del tapiz no me sorprende que no se conociese por las gentes y solo algún intelectual lo recordase. Los gallegos, en general, no conocen Galicia, o conocen sólo lo que creen ver. Pero de todo esto prometo no dialogar ni referirme a ello ¿para qué? Lamento, únicamente, que el amor que sentí siempre por Galicia, me hubiese llevado a no ocuparme de mí. Tan poco respeto inspiro que Julio Maside me encarga, urgentemente, un trabajo sobre su tío, para un libro que ha de publicarse en Santiago, se lo envío, de esto hace más de tres meses o alrededor de ellos, y no me acusa recibo. Tuve que escribirle a Piñeiro para que le preguntase si lo había recibido. Se publicó el libro de Galicia en el año 2002 y el Vicerrector de la Universidad, o quien se encarga de ella de las ediciones, no me envió ningún ejemplar y las notas críticas que se hubiesen publicado alrededor de él y de los trabajos que contiene. Creo que de continuar, redactaría un libro que justamente titularía Libro de quejas. En tu otra carta del 25 te refieres a la tapa para el libro del Banco de Bilbao y el envío de los restos de Castelao. Yo estoy de acuerdo con que no se envían hasta que Galicia goce plenamente de su autonomía o esté claramente en vías de ello. Así respondí a una consulta que se me hizo aquí. No tengo contacto con la colectividad, no quiero tenerlo, pero, alguna vez, algún dirigente me consulta sobre alguna cuestión, sin que yo jamás me entere, luego de contestar, de lo que resuelvan. Fui también amigo y contertulio algunos años de Castelao, formé parte de su partido político y sé que él estaría de acuerdo con nosotros en condiciones similares. Además él no “olvidaría”. Toda su vida la pasó luchando contra el olvido del pasado. Precisamente el recuerdo de pasado sirve para mejorar el presente y establecer el futuro. Así fue siempre. El que cometió actos condenables debe resignarse al ostracismo cuando se producen circunstancias nuevas. Sería una tremenda ironía, solo el pensarlo lo es, que Rosón y algunos más que están con él fuesen, los que llevasen a Galicia al cadáver de Castelao, a quien los juzgó y condenó en los más intencionados dibujos que hizo durante la guerra, y que él prefería a sus otros dibujos, soñando en una reedición que nunca se hizo como él quería. ¿Quiénes pueden hacer que prenda en Galicia a “semente” enterrada y convertir en realidad “a derradeira lección do mestre”?
Preguntas en otra carta cuales son mis planes para el futuro. No lo sé. Quizás tratar de envejecer lentamente y olvidar. Uno sobre Maside, en el que me ocuparé tanto del arte como del hombre, pues entre las cosas que ocurren en Galicia es que, cuando se hacen trabajos sobre las personalidades se refieren exclusivamente a la obra, y, pasados los años, muy poca gente sabe cómo fueron como personas. De Balzac o de Delacroix, o de Van Gogh, lo sabemos todo, las aficiones que tuvieron, sus angustias y trabajos, amores, etc., de los gallegos no sabemos cómo era Pondal, ni Rosalía bien, que es, sin embargo, de quien más sabemos. Tendremos un velo de prejuicios hipócritas sobre cualquiera de las vidas de nuestras grandes figuras y en algún caso es la familia quien nos dicta sus impresiones. Yo pretendo escribir sobre las furias verbales de Maside, de sus simpatías, de su amores, de los libros que leía, será al menos el testimonio mío, que fui uno de sus grandes amigos, sobre él y su época compostelana. Escribiré sobre cuestiones que la familia no conoció para entregarnos un Maside de cartón-piedra, no humano. Tengo bastantes originales para publicar; en mi carta anterior, del 21/V, me refiero a algunos de ellos y me olvidé, lo recordé luego de escrita, de uno de ellos Retratos literarios sobre pintores que se publicó en diez números de Buenos Aires literario, que es uno de los que más estimo y que fue escrito en gallego y traducido al castellano. Se trata de un pequeño libro que debe llevar ilustraciones, lo mismo que algunos que te citaba e la otra carta como Animales fabulosos, etc., e Historia do periodismo galego, éste con títulos, páginas características, dibujos de época, etc. También pienso en una selección, para un tomo de cien páginas aproximadamente, de “Figuracións”, la sección que hice en La Voz de Galicia y de la que no me arrepiento haber dejado porque, al menos, pone en evidencia mi conducta, de la acomodaticia que parece ser norma en Galicia.
Bueno, esto es todo por hoy. Se anuncian por lo menos tres partidos de fútbol al día: Argentina-Polonia, Italia-Alemania o algo así y Perú-Brasil. Claro que también se están representando en los teatros de Buenos Aires a Shakespeare, Goldoni, Alfredo de Musset, O’Neill, B. Shaw y Durrenmat y Rosenmacher, Arrabal, etc., y se proponen obras de Benavente y Lorca, entre todas las obras de teatro argentino contemporáneo. Dudo mucho que París pueda ofrecer tanta obra del pasado y del presente como Buenos Aires.
Todo esto en un clima de nieblas intensas, anormales, que hace imposible mucho tráfico y produce desastres, y cifras de temperatura muy bajas, de 3 a 4 grados. No llueve. También te hablo del estado del tiempo.
Un gran abrazo de Maruja y mío para Mimina, para ti, extensible a hijos y nietos.
Seoane
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