Persoa: Antonio Baltar Domínguez

Persoa: Antonio Baltar Domínguez [8]

Data Material Ver
Data Material Ver
1958-05-15
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1958
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1958 en 15/05/1958

Buenos Aires, 15 de mayo de 1958
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo

Querido Del Riego:
Te debo carta como ocurre casi siempre, pero esta vez estoy pasando por uno de los períodos de trabajo más intenso y desorganizado que tuve desde hace años, mezclados con él una serie de compromisos referidos tambien a mi trabajo que no puedo eludir. Tengo varios murales que estoy ejecutando y tres exposiciones que debo realizar la presente temporada y la participación en varios concursos internacionales, Cincinatti, México, Bruselas por ahora. Te digo todo esto un poco a modo de disculpa por no haberte escrito antes.
Uno de estos días llegará a esa mi amigo el Dr. Simón Scheimberg y su esposa, a quienes conocísteis en ésta. Lleva una carta para Evelina y para tí. Me gustaría que los atendiéseis, pues son muy amigos de todos nosotros. Te adjunto una carta para Maiztegui que quisiera se la entregases a ellos pues a última hora, cuando ellos se iban, no pude llevársela al barco.
Recibí todas tus colaboraciones para la revista que te agradezco mucho y que quisiera continuases mandándome todo lo que puedas en ese sentido. Me hacen falta buenas fotografías. En estos días corrijo tus pruebas de la monografía que va a publicar Citania que irá muy ilustrada. La Revista de economía, de Galaxia, cayó muy bien en general aunque desagradó bastante el que apareciesen en el Consejo de colaboración o de dirección algunos con cargos que no pueden inspirar confianza. Tambien desagradan las designaciones “provincia” y “región”, región cuando se refiere a Galicia, no a región económica de la península o Europa. Te digo esto por si es posible subsanar algo de ello. Confidencialmente te confieso que por mi parte estoy muy desanimado con respecto a todo eso. Todo me está pareciendo inútil. Con Piñeiro acabamos de cruzarnos cartas agrias, –aquí viene lo confidencial que deposito en tu amistad– iniciadas por él con el pretexto de mi pieza de teatro y con motivo de la revista. Hace diagnósticos con una ligereza poco digna de su prestigio de hombre estudioso y reposado, cuando no queda mudo tomando una actitud desdeñosa que no le corresponde. Con referencia a mí confirma mi desconfianza de que no fuese tratado igual que lo fué Baltar si llegase a ir a esa. Piñeiro supone filiaciones que aquí no compartimos y con respecto a mí se olvida de toda una historia de 20 años de servicio a una causa y a la amistad. Olvida además de cuanto hice por él mismo en muchos casos en que fuí consultado o en que tuve que proponer gentes de esa. Lo olvida y me pasa la cuenta de lo que él hizo, según dice, porque conociesen mi obra en Galicia. Es todo muy bajo y repugnante. Desde luego ayuda a sacarme las ganas de pensar siquiera en la posibilidad de regresar nunca, ¿para qué?. Si la gente joven está hecha en cuanto a carácter a su imágen lo lamento hondamente por esa generación gallega y me hace más orgulloso de la nuestra, más inquieta, menos resabia, menos prudente y más fecunda a pesar de todas las dificultades porque pasó. Esas cartas son de su parte un verdadero autorretrato. Siento mucho escribirte esto, pero tengo que decírselo a alguien porque me duele.
Hablemos de otra cosa. Necesitaría que me enviases obras, dibujos y grabados preferentemente, para el Centro Lucense. Estos días se inaugura una exposición conjunta de jóvenes coruñeses: Cremaes, María Antonia Dans, Gloria del Llano y Rey Latorre. Luego vienen tres exposiciones: Maside, Labra y Tenreiro. Quisiéramos otras tres al menos de Johan Ledo, Prego de Oliver y Suárez del Llano, que creemos que tu puedes conseguir. A Suárez del Llano va a escribirle Laxeiro. Todo esto es muy importante. Johan Ledo puede hacer una exposición muy buena con sus grabados y dibujos, por favor anímalo. Hacen falta unas veinte obras. Vamos tambien a escribirle a Maria Antonia Dans para que se encargue en Madrid. A final de año haremos un tomo de las exposiciones hechas.
Escríbeme, te lo ruego, y contéstame. Recibid Evelina y tú el saludo de Maruja y mío y tu el fuerte abrazo de tu amigo:
Seoane


1960-05-23
Carta de Seoane a Muñoz Manzano e Dieste. 1960
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Muñoz Manzano e Dieste. 1960 en 23/05/1960


Gijón, 23 de mayo de 1960

Queridos Carmen y Rafael:

Os debemos cartas desde no sé donde, desde Italia creo, desde Génova, desde donde debí haber escrito dándonos noticia de dos espléndidos Zurbarán y un Cristo maravilloso tallado en madera, de anónimo castellano, que me pareció lo mejor del museo. Pero no quiero escribiros sobre esto ahora ni sobre Italia por donde estuvimos hasta Roma, parando a capricho en sus ciudades y viendo lo que a nosotros nos gustaba y no a las oficinas del turismo italiano, tan despistado como el de cualquier parte, sino de España, cuyo pueblo, países y paisajes nos tienen sumidos en admiración y silencio. Pasaron más de veinte años y bastó llegar a Barcelona, escuchar el castellano por sus calles, aún el de los catalanes, para sentirnos de pronto incorporados a nuestra sangre. Aquí encontramos el ademán justo y la cortesía popular que habíamos casi olvidado. En Barcelona, en Madrid y en Asturias hasta ahora. De la miseria nace la grandeza. Recuerdo a un viejo mendigo de la calle de la Calderería compostelana que se limitaba a descubrirse con gran cortesía y solamente decía: “Ud. lo pase bien”. Mantenía sus ojos a la altura de los nuestros y no arqueaba sus espaldas, sino que las sostenía erguidas en un gesto hidalgo que hubiese enviado el más galano Caballero de Santiago. Así nos parece ahora el pueblo de España limitándose a decir al mundo “Udes. lo pasen bien” desde la cima de sus desgracias, dando otro ejemplo de señorío y grandeza. Yo no puedo deciros en una carta todo cuanto siento, precisamente porque lo siento hondamente, muy dentro de mí y no puedo expresarlo. Tengo miedo de llegar a Galicia a donde iremos dentro de unos días. Creo que hicimos bien venirnos desde Barcelona y pasar por Madrid y Gijón, habituándonos nuevamente a pisar el suelo de la península y a escuchar otras voces de las Españas. En Asturias estamos como oliendo a Galicia como estuvimos en Portugal y por fin, dentro de unos días, estaremos en su territorio.
Perdonadme esta carta. Creo que hacéis bien en veniros. Deberíamos, si fuese posible regresar todos. Hasta algunos enemigos después de veinte años parecen haber recobrado el gesto velazqueño y español de la Rendición de Breda aún sabiendo que no podemos entregarnos, que nunca nos entregaremos. Tenía razón Díaz Pardo y Baltar diciéndonos que había que venir y ver y escuchar. Bueno, ya estamos aquí. Vemos y escuchamos y ya pronto hablaremos. Hasta entonces, un gran abrazo para los dos de:

[Seoane]


1961-10-05
Carta de Seoane a Muñoz Manzano e Dieste. 1961
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Muñoz Manzano e Dieste. 1961 en 05/10/1961

Buenos Aires, 5 de octubre de 1961

Queridos Carmen y Rafael:

Hemos recibido hace dos días vuestras cartas que esperábamos con la impaciencia que podéis imaginaros, aún habiendo leído la enviada a Varela y la copia circular de la que enviásteis a Esther. Deseamos vuestras impresiones de Rianjo, de Galicia y de España, porque necesitamos de ellas como sabeis muy bien para ordenar, si se puede, nuestro futuro. Pudimos habernos equivocado, que hasta ahora no creo, en nuestra fugaz visión española. Desde que marchásteis, los seis que quedamos en Buenos Aires incluyendo a Marika, nos vemos con más frecuencia en una u otra casa, como si sintiésemos la necesidad de compartir una soledad acrecentada por tu ausencia y la de Carmen. En los comentarios que hacemos me queda a mí la sensación de que guardase cada uno para sí una elegía que no puede expresar por toda una vida perdida noblemente, pero perdida sin servir realmente a nada, viéndola en cambio cumplida en aquellos que se limitaron a vegetar sin ambición alguna en el rincón de su infancia y de su juventud. Estos quedaron naturalmente incorporados a la historia de su pueblo, aún sin saberlo, mientras que nosotros constituímos una especie de almas en pena y sin arraigo posible. Hablamos de vosotros y estamos deseando que os vaya muy bien y esteis felices en España para que nos sirva y decida. Varela está escribiendo y aceptó ultimamente algunas conferencias y Laxeiro pinta con más intensidad que hace algunos meses, preparando su exposición en Madrid, con la que está muy ilusionado. Por mi parte el próximo sábado cierro otra exposición en Bonino que tuvo mucho éxito de crítica, público y aún de venta y de la que os mandamos por correo aéreo un catálogo, con una espléndida presentación de Varela, firmado por todos los que asistieron a la comida de inauguración, que va resultando tradicional, y en la que se cantaron esas canciones gallegas que van quedando entre nosotros desfiguradas por el tiempo y la nostalgia, como seguramente se fueron quedando los romances ibéricos, en la primera generación de sefardíes, en los puertos del Mediterráneo y del Atlántico. Cantar por no llorar. Díaz Pardo se mantiene solitario en su aislamiento de Magdalena de nuevo en compañía de Mimina, que acaba de llegar. Núñez Bua se droga en conversaciones telefónicas con amigos y posibles clientes. De Antonio tenemos apenas alguna noticia lejana por la que sabemos que insiste en su vocación de Ulyses médico. Los amigos comunes argentinos nos preguntan mucho por vosotros. En Buenos Aires todo continúa aproximadamente lo mismo que en todos los órdenes que cuando os fuísteis. Amenazas de huelgas generales y rumores de posibles cambios tienen estos días a las gentes preocupadas. A veces uno piensa en aquella frase escrita con alquitrán que leí, cuando acababa de llegar a Buenos Aires, en el pedestal de la estátua a Colón y en la cual un gallego emigrado expresó con rencor su desesperanza: “¡Por que non te calaches, idiota!”; quizá a España y a los gallegos y a los otros españoles les hubiese ido mejor limitándose solo a utilizar sus energías en Europa, pero había que contribuir a hacer realidad un sueño, el reino igualitario de Dios, antes que tratar de ir allá en el propio oficio heredado, sedentario. Pero Colón no se guardó más secreto que el de su orígen.
Si volvéis a La Coruña no dejéis de visitar los interiores de las iglesias de la ciudad vieja y hacer el paseo hasta El Ferrol costeando la bahía de los Artabros. Pienso que es uno de los más bellos paisajes de la tierra. Todos esperamos de tí ensayos, teatro y narraciones de tu reencuentro con Galicia y España. Creemos que con todo lo que tu has visto y vivido, con toda tu experiencia acrecentada durante años puedes dar una visión original y única de Galicia. Hablamos entre nosotros de esto. Tienes que relatar la aventura silenciosa de Galicia, los sueños de sus habitantes, la novela de el Berberecho que describe Carmen tan perfectamente y obligar también a que Carmen escriba, con el rigor severo con que parece, según los extranjeros, que tratan a sus mujeres los maridos españoles. Nosotros tenemos muchas ganas de ir el año que viene, aún no sabemos como, trataría de preparar una exposición en Galicia y otra en Madrid de pintura y grabados. Para el mes que viene salen de Losada el Llanto por Sánchez Mejías de Lorca con grabados en madera míos y una plaqueta de poemas religiosos y a Castilla, de Unamuno tambien con grabados míos, que representan Cristos y recuerdos de pueblos castellanos tal como a éstos en la memoria. Se inicia éste último con la mano del Pantocrator en colores. Os mandaré los dos tan pronto salgan.
Tenemos noticias de Carmen, la hermana de Maruja, de la visita que le hicísteis. Quedaron encantados de vosotros. Cuando volváis a Madrid, te recomiendo que no dejes de ir a alguna corrida con Paco, creo que como Hemingway es admirador de Ordóñez, pero es un aficionado que conoce a los toros tan pronto asoman el hocico al ruedo y sabe injuriar con gracia a los toros y a los toreros que resulta la contrapartida del piropo, géneros absolutamente españoles.
Espero que estas líneas no os resulten aburridas y con muy pocas noticias de Buenos Aires, pero es que en realidad no hay casi novedades desde que vosotros marchásteis. La primavera es muy desigual, se alterna el calor con el frío y la humedad y días espléndidos de sol con días de lluvia como el que hoy hace, igual que otras primaveras que vosotros debeis de recordar. Recibid con el recuerdo de los amigos de ésta el fuerte abrazo para Carmen y para tí de Maruja y mío y un ruego, escribidnos.

[Seoane]


1963-07-16
Carta de Frontini a Seoane. 1963
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:]

Transcripción da Carta de Frontini a Seoane. 1963 en 16/07/1963

DR. NORBERTO A. FRONTINI / ABOGADO / Buenos Aires, / LAVALLE 1312, 5º A / TELÉFONO 40-7512.

Julio 16 de 1963

Sr. Luis Seoane
Madrid

Querido Luis:

Estaba todavía, creo, en Brasil cuando llegó tu carta del 4 de mayo. El regreso me fue demorando la respuesta por las muchas preocupaciones profesionales que por mi ausencia se agolparon y más que eso, que es peripecia menor, por la podre que se nos mete dentro del ánimo, la podre de este pobre rico país, con centenares de miles de desocupados, y centenares de empresas comerciales y fabriles en estado de quiebra y el deterioro que ya tiene incidencia personal.
En Brasil vi a viejos amigos, conocí nueva gente y asistí a un espectáculo político insólito con motivo de la conferencia de solidaridad con Cuba. Es un país curioso, de tajantes contradicciones. Río, una ciudad de edificios monumentales, tiene 750 mil personas viviendo en favelas. San Pablo, un Estado cien por ciento capitalista y Pernambuco con ganas de darse una hechura socialista. La dialéctica tiene contemporaneidad y es sucesiva a la vez.
Y aquí, qué ocurre?
Aquí, hasta las amistades se deterioran. Es difícil saber a veces cuáles son los ingredientes que las sustentan. País sin solera, sin tradiciones, mezclado de abajo arriba y viceversa con nostalgias de todo tipo y esperanzas interferidas por una incertidumbre nada metafísica sino real y persistente, con ganas de introducir grandes cambios y sin voluntad para realizarlos, lo poco que se hace parece un milagro si no fuera que nos consta que es obra de un puñado de hombres. Siempre es un puñado el que hace punta. Los demás esperan. Pero, en este país casi todo está corrompido. Y los militares son los seres más anacrónicos del mundo. Doy por supuesto que son otras muchas cosas. Pero son gentes que se han quedado en mitad de camino. Habrá cosa más anacrónica que el indumento con que se visten? Cosa más dura, más rígida, más encolada que las charreteras, los ribetes dorados, blancos, azules, especie de arabescos de sastrería confiteril, que los hace más anacrónicos que los sus curas con sotana? Y así por la mollera, con ideas de nada o nada de ideas, reviejos y rellenos de aserrín de la peor madera. Así nos va!
Vi El ángel exterminador, de Buñuel. La encerrona que Buñuel muestra como símbolo de la burguesía, es formidable. No puede salir. Cuando sale es para volver hacia atrás, desandando el tiempo, y yendo a la iglesia, que también es encerrona; y cuando quiere salir a la calle, la calle es otra encerrona con gentes que disparan delante de los tiros de los policías que son los que sostienen, en definitiva, la gran encerrona. Y todo ello es una apariencia barroca muy de España, muy de país en que sobreviven los varios estilos de varias épocas, superpuestos y mezclados. Pues en eso estamos y con ganas de salir de nuestra encerrona. Y con complejo de huida, que es cosa peor. Y ya la padecemos. Más de 2.000 técnicos o que lo pretenden salen mensualmente del país. En qué vendremos a parar?
Yo creo que iré a pasar un par de semanas a Chile. Me iré. Hay que cambiar de aire mientras se pueda. No es remedio que cure, pero es cataplasma o calmante de unas horas. No van las gentes a pasar el fin de semana a otra parte que la de sus afanes? Pues a mí me han entrado ganas de un año sabático. Y para eso me estoy preparando con la voluntad. Ya que creo que, si no me rompo una pierna o no me sigue subiendo la presión arterial (me está subiendo y es por esta puñetera vida) en enero hago mi viaje. Entonces nos veremos.
Tuvimos elecciones. Veinte y cuatro horas antes de la elección se detuvieron las artimañas del gobierno militar. Quienes decidieron votar en blanco fueron desoídos. Se pensaba que votarían en blanco más de 3 millones. Votaron menos de un millón y medio. Fracasó Perón. Fracasaron los jerarcas de la CGT. Fracasó el PC. Bueno! Y como Alende se largó solo, fracasó [Arturo] Frondizi y el Frente Nacional con [Rogelio] Frigerio, etc. Ganó la UCR del Pueblo. Las gentes decidieron el destino temporario del país en 24 horas. La desobediencia ha sido beneficiosa. No me hago ilusiones, pero soy optimista. Mi optimismo es más subjetivo que objetivo. Sigo temiendo a los factores del poder. Con todo, ciertas cosas habrían cambiado. [Arturo] Illía es parco pero contundente. Pienso que no tiene conciencia cabal de lo que le espera. Se dice que las fuerzas armadas están conformes con Illía. Los ucristas Alende (1.6 millones de votos) votarán por Illía. Los democristianos (más o menos 30 electores) también. Otros partidos menores. Udelpa tuvo un millón trescientos mil votos. Udelpistas y demócratas progresistas. La Cámara de Diputados tendrá diputados del pueblo, de la UCRI, cristianos, conservadores, socialistas de los dos partidos, udelpistas, demoprogresistas. Si no salimos adelante, padeceremos, días más días menos, una tragedia. La promesa del radicalismo del pueblo es tajante: nulidad de los contratos petroleros por decreto, desvinculación del Fondo Monetario Internacional, revisión del puerco asunto de SEGBA. Fácil de decir, menudo engorro real. Pero el pueblo está de acuerdo con eso. Casi la totalidad de los partidos. Creo que podríamos salir con bien. Pero habrá que tomar medidas de tipo constructivo. Illía-Perette declararon que tendrían relaciones comerciales con los países socialistas. Mencionan el caso del Brasil. Todo es, pues, posible y algún beneficio saldrá de tales planes. También prometen la derogación de las leyes y decretos limitativos de la libertad. Cuando Illía decía hace unos días eso mismo, el P. E. daba un decreto reglamentando la persecución, al detalle, de los comunistas. Una cosa tan estúpida como sádica nunca vista. Cosas como ésta confunden y desasosiegan.
Te refieres a Gris y a Zurbarán y dices que el blanco y el negro son los colores definitivos de estos dos pintores. Yo recuerdo la serie de apóstoles de Zurbarán vista en un convento o sala capitular de España y solo recuerdo los amarillos castellanos. Los grises exaltados y de color pizarra de Gris también recuerdan los páramos acerados de Castilla y ciertos lugares de la geografía de España, de León a Lugo. Los recuerdos del Paul Klee, a que te refieres, corresponden a marzo de 1933, cuando volvía de Italia, Francia y Alemania. Fue en este último país donde los había visto. Ya estaba Hitler, ya la gente empezaba a huir. Recuerdo una noche del Romanischer Café, con las caras silenciosas y llenas de espanto de los amigos con quienes conversaba. Fue entonces que conocí a Rafael [Alberti] y a María Teresa [León], en la cripta de una cervecería, después de haber oído una conferencia de Margarita Ken1 (Puede ser?) o de María de Maeztu (Puede ser?). Rafael y María Teresa regresaban de Moscú. Eso era todavía posible. Yo regresé a Génova a encontrarme con Mony [Hermelo] y Polilla [Frontini hijo]. De ahí pasamos a París. También en esta ciudad el caso Hitler producía estremecimientos profundos. Recuerdo una conversación en casa de Geneviese y Simone. Una conversación llena de dramatismo que anunciaba la próxima guerra. Lo que nadie entonces olfateaba era la guerra de España. Cuando volví a España a principios de 1935, estando en Barcelona, la gente sentía ya en la boca el gusto amargo de los acontecimientos y preanunciaba algo grave. En París conocí, sin tratarlo, a [José] Calvo Sotelo.
Tenía una hija como de 13 o 14 años, hermosísima. Polilla la trató. Entonces tenía 5 años. Yo la miraba como catador de belleza. Tendría ahora más de 40 años. Los 30 años más han pasado desde entonces, llenos de dolor y de inestabilidad, y de ni saber que pasa el día siguiente. Así se nos ha ido el tiempo. Cuando días pasados leía el primer número de la nueva época de la Revista de Occidente (el mismo formato, el mismo tipo de letra, la misma composición y el mismo tipo de razonamientos) creí que el tiempo se había detenido. Por un rato me sentí feliz. Creí que todo lo pasado había sido mera fantasía onírica, una detención insomne. El artículo de Antonio Espina sobre Ramón, me transportó a los 20, 30 años; me sentí joven, casi recién nacido para recibir el fruto de la inteligencia creadora de un tiempo arremansado, quietecito y sin otras inseguridades que las de la natural duda del pensamiento mientras se construye y se expresa. No. Las cosas han sido terribles y nuestro tiempo una especie de detención maligna. Porque, aunque hayamos comprendido muchas cosas, las nuevas de la ciencia y la técnica que tantos cambios o modificaciones ha introducido, es tanta la urgencia del cambio mismo, tanta la inestabilidad que él introduce, tanta la preocupación por el pan cotidiano, tan escaso el remanso conversacional, tan limitada la esperanza concreta aunque sea ancha la esperanza en abstracto (el futuro espléndido del hombre, etc. etc.) y tantos los terroríficos instrumentos que han sido creados para una destrucción total del género humano, que todo tiene dimensión cotidiana, de ayer para hoy y de hoy para mañana. Además: ¡qué difícil es hoy entenderse con la gente! Porque: quién sabe ya escuchar? Los jóvenes se los lleva el diablo. Y a los viejos, el dogma o la esclerosis. Uno se va acostumbrando al monodiálogo o al diálogo con uno, o dos o tres amigos. Y si quieres hacer tu monólogo pensando en la multitud que estaría dispuesta a escucharte, se te ponen trabas en medio, y aún en esto, nunca falta un buey corneta.
Aquellas cosas que te habría dicho sobre Klee, Hofer, Sintenis y la pintura alemana de entonces, las repetiría. Tengo las imágenes como si hubiesen nacido ayer. Me dices que entonces me gustaba la pintura y que me fui apartando de ella. Me parece que no es exacto lo que dices. No me he apartado nunca. Lo que ocurre es que con los años que se me han juntado, andando y quedándome, y con la incertidumbre que la época introduce por sus cambios, cambios positivos, que son presente y futuro y cambios que no son ya presente y sí involuntario o voluntario anacronismo por no enfrentar el drama que transcurre en las horas que pasan, con todo eso, me deja frío cuando no me desconcierta el ánimo, lo que no es obra concluida sino reflejo analítico de la crisis del espíritu por incomprensión de lo que está a nuestro alrededor inmediato y mediato. Sólo la incomprensión es paralizante y todas las formas del arte que la denuncian son expresiones de un aristocratismo intrascendente, incomunicable o esteticista. El hombre debe darse entero, trasmutarse. Y no todos los hombres lo son cabalmente. Me gusta la pintura y la escultura. Pero me siento profundamente latino y quiero que la obra de arte, como una forma transmisora del espíritu del hombre, sea inteligible.
El arte que no trasmite algo, con implícita inteligibilidad, algo que, valiendo en el creador valga también para quien se lo destina, valga como sentido cabal y entero en relación con la enteridad del hombre, tal como es con todas sus dimensiones, me parece cosa de minoría en que se implica un tipo de elite elusiva de la humana responsabilidad. Lo del realismo socialista no nos fue explicado bien hasta hace poco. Pero yo había descubierto en mi viaje a la URSS que se trataba de una cosa que concierne a la ética del ser humano, frente a un cambio de sistema social, y no una estética. La estética se da por implicancia. (Te recomiendo que leas sin demora un pequeño librito del escritor y hombre de ciencia inglés [C.P.] SNOW que se titula Las dos Culturas y la construcción científica. Es un librito de no más de 75 páginas que no tiene desperdicio2. Allí hay algunas consideraciones que en mi opinión debe tener presente cualquier artista y escritor). Pero volviendo a eso del realismo socialista: diría lo que dijo Aragon una vez: existe el hombre socialista? O como dijo Huizinga: existió el hombre del Renacimiento tal como lo caracteriza Burkhardt? Todo es tránsito, cosa que viene con nuestro nacimiento, impregnándonos la psicología del alma, y cosa que va con ella hacia el futuro, siendo empero nuestro propio presente, más que como cosa inmediatamente comunicable, como refracción espiritual de algo que está en nuestro contorno con ímpetu de cambio y con implícita futuridad distinta. Naturalmente, el socialismo está dando que hacer y está a la vista. Y la ciencia y la técnica, también, y esto parece que pertenece al ser humano, no importando la etiqueta política o económica que tenga.
Cuando recuerdo el Museo del Prado, lo que más me asalta y me exalta es el Goya de los fusilamientos de la Moncloa. Cómo ha sido posible ese milagro “político” con el color? Y los estupendos cuadros de la Academia de San Fernando. (Ese si sabía y de qué modo!).
Expuso [Carlos] Castagnino. Yo había visto óleos suyos al año pasado en su casa. Me parecieron cuadros estupendos. Estaba allí el óleo magnetizando el cuadro y los colores finamente trabajados, como el poeta que, por las palabras, busca el más recóndito matiz musical. Esperaba ver eso. Pero sus cuadros, con temas de paisaje o figuras, con ímpetus expresionistas estaban velados por cierta opacidad que les da carácter descriptivo, lo que, a mi parecer es propio del claroscuro, que me impidió una comprensión cabal. La libertad que muestra en sus aguatintas estaba latente en esos óleos desiluminados. Pero el vuelo, la trascendencia, no diré misteriosa sino clarísima, poéticamente clarísima, que a mi juicio debe tener el color–aceite (los Goya, caray!) no estaba presente. Claro es que el espectador es un ser comprometido consigo mismo y en cierto modo un ser anacrónico. Pero hay quienes pueden liberarse de sus inercias porque son seres con sensibilidad poética y esperanzados en el hombre.
No, sí me gusta todavía la pintura. Y en eso soy un puñetero romántico. Me den en arte lo que ven mis ojos, pero mucho mejor que ellos lo ven y de modos diferentes, pero sin escamoteos y sin dolos. Como lo que es propio del mundo del hombre que hace historia para los demás, para que los demás la vayan viviendo y sosteniendo. Una historia en la que los hombres se puedan intercomunicar los unos con los otros y no una historia para una minoría espiritualmente parásita.
Estoy escribiendo sin saber dónde estás. Quería contestar tu carta y en realidad me he puesto a platicar contigo como solemos hacer cuando nos encontramos en tu casa, ese remanso de claridad y de amor en que Maruja es huésped principalísimo y tú un duende capaz de genialidades.
Gracias por tu carta. Un gran abrazo para los dos.

Norberto

[Manuscrito:] Acabo de saber por Sara donde están. Ah, Galicia! Deja unas flores junto a las tumbas de Eiroa y Maside, y recuérdame cuando te eches a andar por las rúas de Santiago. Me leyó tu carta. El “escarbadientes” de los pícaros del Siglo de Oro, hoy tiene 6 cilindros! Muy bien! Aquí ocurre lo mismo. Pero nuestros burgueses son más ladrones que en Europa. Abrazos a todos.
Estuve días pasados con [Antonio] Baltar. Siempre encantador. Ves a los Dieste? Abrazos. No dejes de ver a Antonio Espina y Pepe Bergamín. Y los abrazas en mi nombre. Salud! Saludos!

1 Parece una confusión entre Margarita Nelken y Victoria Kent, aunque debe tratarse de Margarita Nelken

2 El titulo exacto del libro de C.P. Snow es Las dos culturas y la revolución científica, edición original de 1959.


1963-10-22
Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1963
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1963 en 22/10/1963

Ginebra, 22 de octubre de 1963

Queridos Marujiña y Luis:

Aunque tarde, contesto. Es que estuve tres o cuatro días en París y a mi vuelta, de repente, tuve la oportunidad de tomar un departamento y he andado de mudanza y de trámites (ya sabéis que aquí hay un gran problema de alojamiento), y estando trabajando todo el día todo eso se hace largo y enojoso.
Mi nueva dirección es: 15, avenue Krieg, ler. étage, ap. 12. Uno de estos días me traspasarán el teléfono, al parecer con el mismo número de antes. La casa es bonita y el barrio todavía lo es, porque hasta hace poco no estaba todavía en Ginebra, sino en Suiza. Quiero decir que hay viejas casas (aunque la mía es tan nueva que no está terminada), con grandes parques, tan inmensos que parecen parques públicos, muchos árboles, mucha luz, mucho espacio, y yo no tengo enfrente ningún vecino. Tengo ahora un hall de entrada no muy pequeño, dos habitaciones bastante grandes, un cuarto de baño grande y una cocina grande, y once metros de balcón–terraza bastante ancho, tanto que hay sillas y una mesa. Como los muebles que tuve que aceptar con el traspaso del departamento tenían que ser cambiados, en eso ando, y el lunes que viene me traerán los de la primera habitación. En estos días se llevarán los viejos.
Tengo que llamar por teléfono a la mujer de Tschumig, que me había hablado para que fuera a su casa, y con esto de la mudanza nos hemos perdido de vista y de oído. Me llamó, en realidad, para preguntarme por vosotros, como os podéis suponer. Tuve varias cartas de Núñez Bua con encargos, le escribí a su ahijado porque tenía sus cosas en marcha y arreglado aquí con un amigo que le solucionaba todo, se lo expliqué también a Núñez Bua, diciéndole además que una garantía del cronógrafo que compró aquí y que andaba en panne no me la daban, como ya había yo supuesto, si no me mandaba el número del cronógrafo. De todas maneras, espero que habrá recibido la carta. También tuve carta de Baltar, a la que contesté, y ahora he recibido otra (es por un asunto de la OMS) a la que contestaré dentro de unos días, porque tengo que buscar unos documentos que pueden interesarle porque puede encontrar en ellos la información que quiere tener, pero tengo primero que ver si existen y si están al alcance de extraños, como yo.
Espero noticias vuestras para saber qué pensáis hacer. Supongo que ya estaréis de vuelta en Madrid. Podéis escribir a la nueva dirección o simplemente a
Amparo Alvajar
Bureau International du Travail
Genève–Suisse
Y nada más.

Mil cariños.

Amparo

Y ahí va una tarjeta que tengo en el bolsillo para vosotros desde mi vuelta de París, por las razones que os he explicado.


1966-06-05
Carta de Neira Vilas a Seoane. 1966
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Neira Vilas a Seoane. 1966 en 05/06/1966

A Habana, 5 de xunio do 1966

A Maruxa e Luis Seoane
Bs. As.

Queridos amigos:

¡Tanto tempo, tantas cousas acontecidas! Vai –parece mentira– pra cinco anos que non nos vemos. Cumpriranse o próisimo día 28 (cea nun restaurante da rúa Sarmiento. Gardamos con agarimo a servilleta con dibuxos de Seoane, Laxeiro, Díaz Pardo, e palavras de Dieste, Varela, Baltar).
Está demais decir que os temos decote presentes. Máis do que poden imaxinar. Sin darnos conta, de pronto a un amigo que chega con inquedanzas plásticas (o escultor Delarra, e outros) comenzamos a ollar tapas de livros, e Libros de tapas, grabados en metal e madeira, o fermoso óleo que penda na parede do noso fogar. E falamos (murales, editoras, xornalismo, Galicia emigrante). Todo. Recentemente deuse aquí por radio a noticia de exposición coleitiva en Bos Aires na que vostede tomou parte. Refírome á de homaxe a Vietnam. Con ese motivo, escribín un sinxelo artículo que se pubricará no diario Juventud rebelde (único diario nacional da tarde), nestes días.
Anque non tiñamos correspondenza direita, sabemos que están vostedes ó tanto do noso quefacer, por Isaac. Isaac é unha das persoas con quen mantemos (de todo o ámbito da nosa limitada correspondenza) un contaito máis seguido. A dinámica de Isaac é asombrosa. Un día escribe dende o Castro; outra vez de Madalena; de pronto dende París, ou Madrid. E logo esa dinámica que trascende das súas cartas, ese andar polos máis diversos vieiros da aición creadora. Na aitualidade, sintetizando, facemos: Anisia: de responsable de redaición dun semanario infantil, e escribindo teatro pra nenos, xénero no cal especializouse certamente. Eu: a cargo dun departamento (denominado de Convenios y Protocolos) na Direición de Colaboración Técnico Científica do Ministerio de Industrias; e fago xornalismo variado (temas literarios, reportaxes no ámbito da industria, e humorismo –neste raro xénero mantiven as seiciós fixas Tribuna de quejas e Variaciones sobre el mismo tipo, e agora pubrico, con frecuencia cuase semanal estas: La voz de las cosas e Buro-crónicas, nos semanarios El sable e Palante, respeitivamente; son con temas de críticca, ridiculizando o burocratismo, etc. Galicia está presente arreo en moitos dos meus traballos (Valle Inclán, poesía galega, humor galego, poemas galegos de Lorca –dos que fixen unha tradución que se pubricou con introito na Revista da Universidade Central–, etc.). E, por suposto, seguir escribindo en galego (estou cunha serie de contos que poderiamos chamar simbolistas. Dei romate a unha noveliña e a un manoxo de poemas. Tamén, un pouco pra competir con Ani, escribo pra nenos. Xuntos (cousa moi pavera por certo) compartimos un premio nacional o ano pasado con cadanseu libriño de contos. Anisia pubricou Becados, uns relatos estudiantiles e eu En el zoológico, un contiño curto e moi ilustrado pra nenos pequerrechiños, do cal fixeron uns corenta mil exemplares. E está é a nosa vida, unida á aitividade social diversa (milicia, etc.). Penso que lles puiden dar unha ideia aproximada do noso andar por estas terras, onde se vive moi intensamente. Seguramente, parecidas a aqueles anos, vividos por vostedes, previos a 1936.
A Habana é unha cidade limpa, fermosa, con xente leda. Aquí hai un dito que todo se tolera menos cair pesado. Vese España nos costumes, moito máis que no conxunto de Bos Aires. Todo o que é español valórase e trascende na xente o orgulo de orixe. Non hai no orde cultural a profundidade que se pode ter (en) Bos Aires, pero a cidade absorbe, atrapa ó que chega, sin que el se decate. A xente é hospitalaria, en todo o país.
No orde galego (pouco podo decir nunha carta), hai oitoxenarios e algúns que teñen algús anos menos, pero dificilmente se atope un que baixe de 60. Us non están dacordo co sistema anque ben mirado non os perxudicou, pero torceulle os seus propósitos. Por exemplo, un antigo propietario de dúas ou tres casiñas pasaba traballos pra cobrar o alquiler, e agora ten asegurada renda vitalicia sin traballo ningún máis que ir a buscala. Pero moitos preferían ter máis incomodidade. Outros, nin arre nin xo, coma se vivisen noutro mundo. E moitos máis están plenamente integrados e síntense realmente crase (teño pensado se tería certo intrés escribir uns reportaxes a galegos que desempeñan postos de responsabilidade neste instante). Ó mellor concreto un livro algún día con ese tema.

E namais. Cariños de Anisia. Saúdos aos amigos comúns. Un abrazo forte de

Neira Vilas


1967-04-12
Carta de Prada a Luís e Maruxa Seoane. 1967
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Prada a Luís e Maruxa Seoane. 1967 en 12/04/1967


Buenos Aires, 12-4-67

Queridos amigos Maruja y Luis:

Espero que esta carta llegue par la inauguración, queriendo tengas mucha suerte y que os vaya todo muy bien. Ya os contaría Laxeiro mi llegada a esta ciudad, que no fue muy tranquila, pues nos encontramos con una tormenta terrible y tuvimos muchos inconvenientes para aterrizar.
Cumplí con todos vuestros encargos, sólo me falta de encontrar Sofovich y el ingeniero Díaz. Cuando los llamo, no han llegado y cuando insisto, se han ido, pero como no era cosa urgente, los veré en cualquier momento.
He tenido mucho que hacer y constantemente salgo y entro a la casa para hacer gestiones, así que la gente tampoco me encuentra a mí.
Me acuerdo mucho de todo lo de ahí. Te cautiva esta tierra una vez que has vuelto a pesar de que tenga muchos defectos.
Maccio se quería volver tan pronto llegó a Ezeiza porque, la verdad, todo aquello y el camino hasta llegar al Centro es deprimente comparado con lo que acabamos de dejar ahí. Luego lo he encontrado varias veces y me dice que está procurando adaptarse.
Ya empezaron las exposiciones, todas malísimas, pero esto sirve de motivo para encontrarse con los amigos. Mañana hay una exposición en Galatea de obra de la colección Scheimberg y, como es natural, ya tenemos cita para encontrarnos.
Ayer cenamos con los Baltar en casa de los Varela y os recordamos mucho. Lorenzo, siempre con deseos de ir a esa, pero es tan difícil lograr esto, con esta moneda de porquería, como dicen los argentinos, que es casi imposible. Está más gordo y me sorprendí viéndole comer un bife. Los Baltar, con nostalgia de eso, pues esto es muy aburrido si no andas invitado a casa de los amigos. Ésta es la tragedia de nuestros amigos, que me supongo les pasa como a mí.
Yo quiero tanto a la Argentina que pienso que es mi país, esta sensación tuve cuando llegué, pero, al mismo tiempo, quisiera vivir ahí y disfrutar de todo lo que tiene de bello esa tierra. Espero lograr vivir en los dos, que sería una felicidad.
Llegó María Antonia cargada de cartas. Ya sabéis para quien, creo que la irá muy bien si lleva a cabo sus gestiones. Yo le dije que aquí no es como ahí, pero no me he querido meter mucho, cada uno con lo suyo. La vida se fue por las nubes; el pollo aquí es artículo de lujo, un café vale 25$ y los restaurantes están con un 40% más de cuando yo me fui. Ahora hay impuesto a todo y el teléfono lo van a subir el doble, menos mal que todo lo van a arreglar en Punta del Este. Hace unos momentos, estuve oyendo noticias que decían que Arosamena el del Ecuador le dijo a Johnson que mientras ellos estaban defendiendo la democracia, entre comillas, en Vietnam y gastándose allí millones, América Latina la estaban perdiendo y precipitándose acontecimientos que le iban a costar muy caro. En Uruguay hay un lío enorme con huelgas, manifestaciones y atentados contra la conferencia; este continente está muy convulsionado, no sé qué pasará mientras la gente en Buenos Aires, tranquila, pero la encuentro triste. Estoy indignada con Laxeiro, él me recomendó que le escribiera enseguida. Así lo hice, pero él no ha contestado a ninguna de mis cartas.
Está haciendo unos días de calor increíble.
[...]
Todos los amigos y para vosotros un fuerte abrazo de

Lala


1975-09-02
Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 02/09/1975


Buenos Aires, 2 de septiembre de 1975

Mi querido Seoane:

Hace ya largo tiempo recibí su carta. Hoy, como en aquella mía que usted contesta, vuelvo a mis tribulaciones cinematográficas.
Con mil inconvenientes, con periódicas glaciaciones, con prolongadas y vociferantes sequías, con desalientos aluvionales y con varias y firmísimas determinaciones –por cuenta de Prelorán y por mi humilde cuenta– de plantar, abandonar y entregar, quizá con un suspiro de alivio, todo el material filmado, seguimos adelante con nuestro Castelao. Y ahora y aunque parezca mentira –a mí me parece un sueño– estamos ya en la última etapa y es más fácil terminar la obra que dejarla morir nonata. La filmación que resta será la de algunas fotografías que aparecerán en nuestras excavaciones de periodismo arqueológico; unos segundos más o, como diría nuestro barbado Prelorán, algunos pies de film y listo. Tenemos lo suficiente para cien minutos de proyección; el material desechado no es mucho: quizá otro tanto. Esa relación de 2 a 1 es muy económica y debemos agradecérsela a Jorge quien ahora es medio gallego y del todo galleguista. Él supo disparar su cámara con acierto sobre los documentos que allegamos entre todos, batiendo la selva de papel. El ojeador más fértil, Roberto Rodríguez, encargado de la biblioteca del Centro, mostró un ansia venatoria indeclinable.
Yo soy el autor del libro, según rezan los carteles. Mi oficio, sin embargo, tiene más requilorios y fue más complicado; pues debí meter en el asunto a Prelorán, adobar y condimentar a nuestro gusto la marmita, luchar en dos frentes principales y en multitud de secundarios y demostrar, en fin, que la raza de los Gondomares dura tanto como nosotros. A veces, lamento no haber escrito un diario, un journal de la película; otras creo que hubiera sido casi imposible derramar en papeles tantas incidencias y tantas malas sangres, fatigosas dialécticas y tornadizas meteorologías. Pero no sé si alguna vez, con más recuerdos que documentos, no me pondré y, al volar de la máquina, no dejaré crónica del periplo. Le aseguro que tendría su interés y, por lo menos, justificaría tal cual defecto o exceso.
Castelao irá en dos grandes rollos: primera y segunda parte. En 35 mm lo común es tener dos proyectores a mano; en 16 mm eso no suele ocurrir. Hay que contar con un intervalo, pues, que sería brevísimo en caso de no rebobinar enseguida. La banda sonora es del tipo llamado internacional, para distintas versiones. Por ahora grabaremos dos: castellano y gallego.
El orden que sigo en el relato es el lineal y cronológico, casi siempre. Fotografías de Castelao, sus dibujos, las fotografías de personajes o sucesos que fueron importantes en su vida y en lo que más importó a su vida; algunos metros de película que nos lo muestran en viajes, inevitables banquetes y hemerotecas. Ese material gráfico es la imagen que apoyan meses de librerías, archivos y principales: la de Castelao y la del relator; muchas otras, diversas, recitan los famosos epígrafes. Si estuviéramos filmando un libro mío cualquiera, previo y completo, las cosas me resultarían menos inquietantes. Yo sería el autor de unas letras y Prelorán buscaría los señores que las pronunciaran y los escenarios en que lo hicieran. Pero nuestro camino discurre exactamente al revés. Encontramos las escenas, los documentos gráficos y debemos armar –y modificar continuamente, sin perder el norte– la historia para sacarles provecho y ensartarlos como perlas. Imagine mis piruetas.
Después de no pocas escaramuzas iniciales y de un paciente trabajo doctrinario que me dio al fin sus frutos en Prelorán, conseguimos armar una estructura con ritmo cinematográfico –a pesar de la sofocante mayoría de escenas fijas– y, creo, eficaz. Quiero decir que cualquier persona de mediana sensibilidad y completa ignorancia en la materia puede tolerar sin fatigas esa hora y media y ya no puede ignorar quien fue Castelao y cual su lucha y cuales los problemas de nuestra patria gallega.
La película empieza con fotografías de la niñez de Castelao y con su voz. Todos los parlamentos que dice esa voz en primera persona están sacados textualmente de sus obras: libros, discursos, papeles diversos. Yo traduje con fidelidad y recorté con intención y de la manera que convenía según nuestro propósito y las posibilidades de imagen con que contábamos. Prelorán fijaba los estrechos límites temporales. Así Castelao, con fragmentos de su obra, nos cuenta su vida y explica lo que mostramos ayudado por el relator. Pero esa estructura debía contener su mensaje patriótico en forma clara y agónica, dramática. Y yo tenía que hallar la manera de representar o encarnar de algún modo la tontería centralista, la españolada de chafarrinón, el menosprecio de corte. Y entonces, y para los años que llegan al advenimiento de la Segunda República, elegí como figura contrapuntística a don Alfonso XIII. Con la imprescindible y santa pequeña injusticia y perdonable malicia que tienen inevitablemente estas cosas, elegimos entre sus muchas fotografías aquellas que lo muestran en sus diversos años y en su constante bobalicón perfil. Atusándose el bigote en una, vestido como un polista británico en otra, al comando de un luciente automóvil en esta, empingorotado y con charrateras; en un sarao, en un arenal de Marruecos o dando limosnas; en una corrida de toros, en el palacio, en el hipódromo. No es mucha imagen real en total computable, pero cada una de las veces en que interrumpiendo el relato aparece Su Majestad unos compases de pasodoble torero añaden su bronce y su chunga al contrapunto. El ser contemporáneos, tocayos y el haber coincidido etapas importantes de sus vidas en fechas muy cercanas (y el tener muchas fotografías del Borbón, claro) me incitó a brindar a nuestro paisano tan elegante partenaire. Conseguí además, espero, gracias al rey y a sus veleidades, sus tropiezos en Marruecos, sus lances políticos y su política de reinado, mostrar con cierta agilidad esa historia que vivió España y el mundo en los años que van desde Rianxo a esa primavera del 31. Después, apoyo mi contrapunto en los grandes acontecimientos y en algunos de sus protagonistas; el relator apostilla las imágenes del bienio negro, de los estatutos y del Estatuto, la Guerra de España, la Guerra Mundial y el triunfo, la postguerra y la derrota.
Prelorán grabó muchas voces buscando a la de Castelao, que no se pretendía omitir y ni siquiera evocar. Quería un hombre viejo, que no fuera ni se creyese actor, ni locutor. En la del señor Baltar –quien ya dijo todo el texto de Castelao– cree Prelorán haber hallado lo que buscaba. El relator debía ser más joven, con voz y acento diferentes. Luis Medina Castro fue el elegido y ahora ensaya mi texto. Luego, como dije, muchos anónimos cuyo timbre o estilo encajan en los epígrafes. La banda sonora –que incluye música– es cosa de Prelorán y del asesoramiento que me permita.
La tarea de Prelorán ha sido –y es– formidable. No puedo imaginar a nadie tan atrapado por una vida de la que no tenía sospecha y hasta por un país en cuyas venturas y desventuras lo introdujeron no hace mucho mi librito y nuestras charlas. Sus ahogos económicos –aún los domésticos– fueron muy grandes en estos malos tiempos y, con la inocente blandura que usted diagnosticó, Jorge fue lastimado muchas veces por las actitudes del entorno que usted, asimismo, tan certeramente pronostico. En gran cariño y respeto trabajamos durante meses con algunas crisis de su parte. Hace unos días, y sin que esto lleve relación directa con nuestro trabajo, pero sí en forma de bienvenida compensación y alivio, Jorge acaba de ganar (por segunda vez) la beca Guggenheim. Tratará de cumplir la mayor parte de su término en la Argentina.
Quizá, luego de los primeros y muy difíciles momentos, los inconvenientes más grandes que tuve con Jorge fueron debidos a un violentísimo celtismo que contrajo en las páginas de Castelao. Su parte de sangre irlandesa entró en ebullición y pronto mostró un fanatismo digno de cualquier troglodita de la Cova Céltiga. Y hasta con la ayuda de Simón Feldman imaginó una serie de mapas animados con los más peregrinos desplazamientos de las célebres tribus. Llegamos a una etapa en que los celtas y su influencia parecían bastarle para explicar todo y a mis violentos contraataques respondía con santa indignación, hoscos silencios y renovadas guerras y guerrillas. En su casa de él y en la de Simón o en cualquier lado mientras filmábamos –él por los celtas y yo aliado a cualquier otro pueblo histórico que me viniese bien o sólo, a pie firme– luchábamos con denuedo y sin cuartel. Temía yo y temo, pues Jorge me parece incurable celtómano y didactomaníaco, que se malograra nuestro esfuerzo y en especial su magnífico esfuerzo al seguir cualquiera de las teorías históricas más o menos tópicas que luego pasan o pasaron de moda, amén de aguar el mensaje y ablandar el carozo. Y, mañosamente y sin que me faltara razón, le decía que una cosa es el celtismo –actitud emocional y hasta postura existencial muy digna y aún política, si a mano viene– y otra son las precisiones eruditas sobre temas que ni él ni yo dominábamos y sobre los que, para colmo, no había acuerdo. Y que si todo lo que sabemos o podemos llegar a saber sobre los misteriosos celtas y los indudables romanos y los suevos y todos los que usted quiera se demostrara falso o cosa de fantasía y sueño, no por eso iban a terminar o torcer su modo esas injusticias que denunciábamos ni desaparecería con un suspiro esa nación que defendíamos. En verdad, creí muchas veces haber derrotado a los queridos celtas y otras tantas volvían ellos y acometían mandados por el barbado Prelorán (¿No será Breogán?) y hasta por Simón quien armó con su entraña pétrea un inesperado celtismo. Créame Seoane que si los celtas hubieran tenido tanta resistencia e insistencia como la de estos buenos amigos en el día de hoy y en nuestra Galicia no hablábamos ningún latín corrompido sino algo así como el gaélico.
Prelorán es, como usted sabe, muy trabajador, muy ingenuo y hasta inocente. No puede ni pretende usufructuar grandes lecturas ni mayores erudiciones, pero cuando se le mete una idea entre pelos y barbas es de ver como echa luego raíces y lo mueve a lecturas atragantadas, y florece y frutece y vierte por fin sus jugos en una suerte de breves trabajos cuidadosamente mecanografiados y sometidos, con toda gravedad, a mi crítica. ¡Y menudas angustias las que me dan esas prosas! Esas afirmaciones impávidas que debo atenuar para eludir el traspiés o los azotes de cualquier crítico; esas detonantes ingenuidades quizás inofensivas en un cine-club, pero suicidas frente a otros públicos más sólidos y esos crasos errores que debo tratar suavemente con injertos, barroquismos y sutiles alquimias y procurando no lastimar... Y no hay más remedio que hacer la cirugía porque los trabajosos trabajos de Jorge son la base o el texto mismo que imagina para comentar su lenguaje cinematográfico, sus escenas filmadas, expresión ésta sobre la que reina con absoluto imperio y de la que es más celoso que Otelo. Con aparente docilidad y sin tontas veleidades literarias (Jorge carece –¡felizmente!– de cosquillas) Prelorán acepta mis recortes o mis rechazos y ortopedias, pero vuelve luego con otro texto y torno yo a mis cosméticas y podaderas. El proceso tiende a repetirse y adquirir la mecánica del cuento de la buena pipa y, en cuanto me descuido, de sutil contrabando y con nuevas ropas trata Jorge de volver a pasar un argumento que le suena bien o un clan entero de celtas.
Este didactismo de Prelorán me saca el sueño y me hace temer empresas tan gratuitas como las de explicar que el Mediterráneo está rodeado de tierra y, para colmo, relleno de agua y otras enfadosas disgresiones. Como Prelorán no andaba muy enterado de las andanzas de todos esos iberos, celtas, romanos y bárbaros, moros y cristianos, Prelorán cree su deber exponer el asunto a la manera audiovisual para beneficio y remedio de quienes padezcan esa misma falta. Y como Prelorán no conocía nuestra tierra, sus gentes y su drama, él cree lícito admitir en ambas primitivas inocencias un nexo causal. Y –repite– para conocer Galicia es necesario saber que es Galicia (lo que en su idioma significa tener una idea de su historia... si fuera posible con mapas animados por el amigo Feldman). En fin, que termino usando contra todos aquellos pueblos la energía con que luché contra nuestros celtas. Pero no será fácil impedir algunos mapitas –temo– y haré lo que pueda por evitar que nos den al traste con el esfuerzo y terminemos provocando la zumba de los inteligentes y el aburrimiento de los simples. ¡Qué falta me hace usted, Luis, en estos momentos! Estoy solo en la parte que de verdad interesa y soy el único que puede manejar el negocio y salvar nuestras almas y llevar las aguas discretas a nuestro patriótico molino.
Seoane: quisiera lograr una película rescatable, eficaz, decorosa, permanente; y lo quiero sobre todo por usted y también por Eduardo quienes, en estos Buenos Aires me desbravaron un poco en galaicología y me abrieron generoso crédito de amistad y confianza. Entiendo que nosotros, los hijos de gallegos que llegamos a su lado, tenemos el deber de retornar una obra que justifique tan altos magisterios. Y si meu señor Sant-Yago me da forzas, como a Gaiferos, llegaré, no al Pórtico de la Gloria, pues no tengo para el pasaje, pero sí quizás a salir del anónimo etcétera y ser nombrado en la Enciclopedia Gallega (ver art. sobre Alén Mar...)
Un gran abrazo. No gaste su tiempo en contestar, salvo para ordenarme lo que fuera o para darme un consejo sobre toda esta lata. Quiero decir que mucho quisiera unas líneas suyas, pero no me atrevo a pedirlas.

Cariños a todos y muy especialmente a Maruxa.

Pérez Prado

P.S. Si todo anda bien, creo que la película podría verse allá en noviembre. (Prelorán insiste en procesarla en el exterior, para mejor calidad; eso puede demorarnos, pero no creo que más allá del citado mes).
Salta 760, 3ºB


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaAgra Romero, María XoséCabanas, ConstantinoDíaz Pardo, IsaacFernández Albor, GerardoBarreiro Rivas, Xosé LuísCastelao, García-Sabell, DomingoBlanco Campaña, Xose LuísFraga, ManuelCañas, PilarVarela, LorenzoPerón, Juan DomingoScheimberg, SimónPaz-Andrade, ValentínRosón, AntonioDieste, RafaelVelo Mosquera, XoséVázquez, FranciscoPiñeiro, RamónMurguía, ManuelFernández Lores, Miguel AnxoSofovich, BernardoPicasso, PabloFalcini, LuísPita, LuisGonzález Laxe, FernandoMontero Díaz, SantiagoDónega, MarinoFernández del Riego, FranciscoPeña, Marina de laRajoy, MarianoLaxeiro, Cabeza de León, SalvadorArias “Mimina”, CarmenQuiroga Suárez, JoséGerstein, MarikaAlberti, RafaelLifschitz, RafaelCuiña, XoseShand, WilliamLanusse, Alejandro AgustínBeiras, Xosé ManuelGonzález Mariñas, PabloDíaz Dorado, DiegoGómez Román, ManuelFaraldo, AntolínMarfany, EnriqueSuárez, Adolfo Temáticas: Fondos de Radio Nacional de España en Galiciaentrevista Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. artesxustizaensinofeminismofilosofíaMulleresMulleres no Álbum de GaliciaÁlbum de Galicialiteraturaartes visuaisnacionalismoFondo Miguel Gutiérrez. Propaganda política na Transiciónhistoriaacción políticaespazos artísticosasuntos particularesprensa escritaautores/asmigraciónseconomíaemigraciónorganizaciónsmedios de comunicaciónParlamento de GaliciaProcesos electoraisEstatuto de Autonomía de Galicia. 1981nacionalismo galegoeducaciónColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoanegaleguismoindustriaelecciónsA nova SargadelosexilioensaioperonismoarquitecturaculturasindicalismoTransiciónEleccións ao Parlamento de Galicia. 1981socioloxía“cartografías” do Álbum de mullerescinereconversión navalExposición de Luís Seoane. Madrid. 1973sociedade

Warning: Unknown: 2 result set(s) not freed. Use mysql_free_result to free result sets which were requested using mysql_query() in Unknown on line 0