Temática: tradución

Temática: tradución [10]

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A dobraxe en galego: un modelo de normalización
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Transcripción da A dobraxe en galego: un modelo de normalización

Documental de carácter didáctico (55´ 47´´) sobre a dobraxe en galego, no que diferentes profesionais (do eido audiovisual, da tradución ou da lingüística) reflexionan sobre o papel que xogou a dobraxe de películas e series de televisión en Galicia no proceso de normalización do idioma galego.

A peza está elaborada por Nordesía Producións ao abeiro do Fondo de proxectos culturais Xacobeo 2021-2022.


Subtitulado e accesibilidade creativa
1928-11-00
Magariños na Porta do Sol, en Madrid. Novembro de 1928
1929-07-30
Páxina de Vida gallega dedicada a Xesús Carro
1949-00-00
Obra colectiva de Lois Tobío Fernández, Viveiro (1906) - Madrid (2003); Plácido R. Castro del Río, Corcubión (1902) - Cambados (1967) e Florencio Delgado Gurriarán Córgomo (1903) - Fair Oaks, Estados Unidos (1987)
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Transcripción da Obra colectiva de Lois Tobío Fernández, Viveiro (1906) - Madrid (2003); Plácido R. Castro del Río, Corcubión (1902) - Cambados (1967) e Florencio Delgado Gurriarán Córgomo (1903) - Fair Oaks, Estados Unidos (1987) en 00/00/1949

Esta antoloxía xurdiu nun certame literario convocado pola Federación de Sociedades Gallegas, (FSG), no que participaron escritores exiliados ben coñecedores da poesía universal e das linguas orixinais nas que foran escritas. Entre eles Lois Tobío, destacado galeguista, tradutor e xornalista exiliado en Montevideo, Florencio Delgado Gurriarán dende México e Plácido Ramón Castro del Río dende Inglaterra. A calidade dos seus traballos levou á Federación a publicalos como unha obra colectiva que saíu do prelo en 1949. Contaba coa tradución de 57 textos poéticos, dos cales 24 eran obra de Plácido Castro, 13 de Gurriarán e 20 de Lois Tobío. Na nómina de autores traducidos figuran os escritores románticos ingleses Shelley, Keats, Tennyson e Longfellow e os franceses Baudelaire, Verlaine, Paul Bourget, Rimbaud, René Laporte e Louise de Vilmorin, entre outros. No limiar, redactado por Tobío, deféndese que a lingua e a literatura galegas se enriquecen polo contacto con outras literaturas pois “a voz de Galicia ten que se ouvir no mundo e as do mundo en Galicia”. Esta obra serviu para divulgar a moitos destes poetas entre os e as galegas.


1964-01-13
Carta de Lois Tobío a Carlos M. Rama, 13 de xaneiro de 1964
Ver Carta mecanografiada, dúas páxinas. Enderezo destinatario: «Sr. Dr. D. Carlos Rama, Coronel Alegre 1340, Montevideo». Data «13.1.64». Encabezamento «Querido Carlos». Remitente: Lois Tobío; destinatario: Carlos M. Rama.

Transcripción da Carta de Lois Tobío a Carlos M. Rama, 13 de xaneiro de 1964 en 13/01/1964

Sr. Dr. D. Carlos Rama / Coronel Alegre, 1340 / MONTEVIDEO

13.1.64

Querido Carlos:

Miro, con verguenza, la fecha de tu última carta y no me explico como ha podido pasar tanto tiempo sin contestar.

No hay ninguna noticia especial que pudiera darte. Estamos ya todos relativamente encarrilados, y procurando acomodar las posibilidades que ofrece este ambiente a nuestros gustos y estilo de vida. Madrid es una ciudad lo suficientemente grande para que cada cual se forme, hasta cierto punto, su propio ambiente.

Nos enteramos con satisfacción de los progresos de Ruth. ¿Ha vuelto a Francia?

Supongo que no tardareis todos o alguno de vosotros de hacer otro viaje por Europa. En tal caso nos haríais un gran placer si nos visitarais de nuevo. Ya conocemos bastante los alrededores de Madrid y podríamos serviros de guía en todo aquello que no conocieseis y que valiera la pena.

Si tuvieras tiempo y humor, te agradecería que hicieses una nota bibliográfica sobre el libro de Quigley "La evolución de las civilizaciones", cuya traducción al español, hecha por mi, apareció hace poco, publicada por la Editorial Sudamericana (aunque creo bajo otro nombre de editorial). Es un libro muy interesante, de teoría de historia o de interpretación del mecanismo histórico, de corte evidentemente norteamericano pero con cosas interesantes y, en mi opinión, bien vistas. Tal vez lo hayas leído ya a estas fechas, pero, de no ser así, si te animas a hacer el comentario a que antes aludo, pídele un ejemplar a Medina de mi parte, pues el Sr. López Llausás de la Sudamericana me autorizó para ello.

¿Como estais todos? Os suponemos disfrutando de un hermoso verano. Aquí el invierno no ha sido, hasta ahora, demasiado crudo. Miguel ya ha descubierto la sierra y aprovecha los fines de semana para iniciarse en el ski. La estación dura poco en el Guadarrama. También ha resuelto el problema de continuar practicando la equitación.

En lo que respecta a sus estudios ha decidido cambiar de propósito. No seguirá ingeniería sino ciencias económicas, de un lado porque en ellas se harmonizan sus aficiones matemáticas con sus inclinaciones histórico-sociológicas; y de otro porque en la actualidad las ciencias económicas presentan en España mejores perspectivas para abrirse camino que las gamas de la ingeniería. Los industriales españoles no retribuyen excesivamente a los ingenieros y muchas veces prefieren técnicos simplemente, que tienen menos exigencias y más conocimientos prácticos.

Constanza sigue en el colegio inglés y además cursos de balet por el que tiene una gran afición y, al parecer, aptitudes. El año próximo iniciará el bachillerato.

Atraves de "Marcha" sigo las incidencias de la vida pública uruguaya que no ofrece un panorama muy brillante en la actualidad. Cuando me escribas quisiera que me dieses tu impresión sobre las posibilidades de una renovación política en ese país, pues tal como yo lo veo parece metido en un callejón sin salida.

Recibid todos los más fraternos abrazos.


1975-02-10
Carta de Carlos M. Rama a Lois Tobío sobre o libro «Gondomar» e a teoría da historia, 10 de febreiro de 1975
Ver Carta mecanografiada, dúas follas (ambas mostran o reverso transparentado). Data «Barcelona, febrero 10 de 1975». Encabezamento «Querido Luis». Sinatura autógrafa. Remitente: Carlos M. Rama; destinatario: Lois Tobío.

Transcripción da Carta de Carlos M. Rama a Lois Tobío sobre o libro «Gondomar» e a teoría da historia, 10 de febreiro de 1975 en 10/02/1975

Barcelona, febrero 10 de 1975

Querido Luis:

Acabe de recibir tu amable del día 8 que me apresuro a contestar. Tu me dices haber recibido un libro, pero y debes referirte a la "Teoria de la Historia", pero he encargado a la editorial Tecnos que te remitan asimismo la "Historia y la novela". ¿La has recibido?

No estoy seguro de que el componente de la historia es irracional, o que la razón es una parte mínima. Tengo todavía la sólida fe de los racionalistas del XVIII y desconfío de los irracionalistas. Ahora estoy luchando con mi traducción del italiano de teoría sociológica, y encuentro que (en Pareto) este ilustre prefascista también había una veta de irracionalidad que le hacía hablar con deleite de la fuerza, la astucia o el azar (como tu amigo Cournot).

Naturalmente esa es una gran discusión, y no de las que se hacen por carta.

Terminé pronto tu libro porque es de los que merecen leerse enseguida. La verdad es que lo comencé por Gondomar (que no conocía) y que me pareció la parte mejor y más original, y después leí Raleigh. No comprendo porque no has terminado con un par de capítulos lo que te quedaba de Gondomar y entonces lo hubieras titulado simplemente Gondomar, sin perjuicio de que el episodio más importante fuera su lucha contra Raleigh.

Dices muchas cosas de los gallegos, que tu encuentras en Gondomar. Sin ironía te diré que son tan buenas que después de intentar ponérmelas desistí, aun que sí creo que todas las tenía mi buen padre. De todas maneras el personaje es simpático y ayuda conocer su tiempo, y por extensión mucho a los españoles, pues como anotas, más de una vez, en algunas cosas nada ha cambiado...

De mis asuntos te diré que lleve tres capítulos de los 5 de mi Historia de América, y estoy terminando mi traducción, lo cual me alivia bastante, por lo menos para el futuro. Tengo una invitación para hacer cursos en Francia en la primavera y en el verano un congreso en México y un cursillo en Venezuela, pero todo no está todavía muy urdido.

Entretanto voy entendiendo (o creo hacerlo) el modus vivendi de los españoles, y hemos pensado que con unas perrillas que nos vienen de Montevideo, donde mi hermana está vendiendo propiedades que nos legó nuestro padre (hace unos 25 años...) comprarme un pied à terre en Barcelona.

Pero nos inquieta que funcionarios de un servicio que creó Carrere y que se llama algo así como C-2 están visitando y fichando a los uruguayos y chilenos, a los que por otra parte les niegan la residencia definitiva. Naturalmente yo tengo la salida de la ciudadanía, y siguiendo tu consejo he pedido que en Montevideo emancipen en mi nombre a Rodrigo, pero eso tarda.

Mi hermano entretanto, creo haberte dicho, que desistió, y tal vez solicite la venezolana que le dan con mucho gusto en Caracas, donde le tienen mucho aprecio.

Así es España, madre siempre ingrata con los únicos hijos que dió al mundo!

Ojalá fuera cierta la tésis de "Triunfo" sobre las tendencias. Lo que me parece cierto es la identificación de los asesinos de Trabal (que son los otros militares) sin perjuicio de que sea justamente ese episodio el que esgrime el agreg. mil. de la embajada nuestra en Madrid para azuzar a ese servicio de la Presidencia del Gobierno, de que te hablaba, a fastidiar a los uruguayos anclados en España.

Entretanto por noticias de Montevideo sabemos que han puesto presos a Jesualdo (que debe tener 70 años) y al profesor Washington Buño, el primer full time de la Facultad de Medicina. Tal vez con este procedimiento crean que reflotan la economía...

Como ves siempre tendrás noticias escribiéndome, y tenlo en cuenta para contestarme. Cariños a tu mujer y a los chicos, en nombre de nosotros tres con la amistad de toda la vida
[sinatura: Carlos]


1985-00-00
José Rubia Barcia: Unha vida contada 06
Ver Fragmento de entrevista sonora posteriormente dixitalizada

Transcripción da José Rubia Barcia: Unha vida contada 06 en 00/00/1985

José Manuel González Herrán.- Pero no abandonaste la creación y eso nos conecta con otra cosa que me interesaba comentar y es la labor no sólo de profesor o de investigador, sino de creador y la labor de la traducción. Aparte del primer libro que habías hablado antes, del auto sacramental o de Umbral de sueños, y otros, me gustaría que comentásemos qué es la labor de la traducción, la traducción de los poemas de Vallejo…

José Rubia Barcia.- Te diré que el Umbral… lo empecé en Cuba; la idea de Umbral… se me ocurrió en Cuba: la idea fue hacer un libro que no se pareciera a ningún otro libro, cosa casi imposible. Entonces, ¿qué iba a hacer yo? Toda la Guerra Civil me había trastornado por dentro, España la llevaba dentro, trastornado todo, confuso todo; pero tenía un tremendo amor a las cosas de España, y a España, y estaba fuera. Ese estar fuera es como estar en los barandales de la luna, contemplando España desde fuera. Contemplando España desde fuera, con mi actitud de heterodoxo en relación con la historia de España, con lo que yo veía de España, y mi experiencia de la guerra… Lo que hice en Umbral de sueños fue poetizar mi experiencia de la guerra; es todo lo que hice, pero poetizarlo de una manera que no se ha hecho, supongo; yo no conozco ningún libro como Umbral de sueños. Es decir, me propuse hacer una cosa que fuera totalmente original, a ser posible, donde yo diera toda mi sensibilidad puesta al rojo vivo. Escribí ese libro…; cuando empecé a escribirlo me pidió Raúl Roa una colaboración; él pasó a ser Director de Cultura en el Ministerio de Instrucción Pública en La Habana. Estaba yo en Nueva York, y entonces me pidió si podía colaborar con una revista que se llamaba Mensuario, revista de poesía, de ensayos y de cosas... Entonces escribí el primer capítulo, y escribí el segundo capítulo, y escribí el tercer capítulo, que aparecieron en esa revista. Y Raúl Roa se entusiasmó: «Debes continuar»; porque la idea era… El libro empieza subiendo a un avión, y toda la cosa era la visión desde la altura; pero la altura interior…, interior y exterior; es decir, pensando en toda mi experiencia de víctima de una guerra que yo no provoqué, ni hice nada…; pero víctima de esa guerra. Está destilada, estilizada, mezclada, simbolizada toda la experiencia de la guerra en ese libro. Eso termina con mi llegada a Nueva York, y… –no sé si tú te acuerdas– al final, la entrada en un túnel y la salida del túnel, un vuelo; entrada en un túnel y salida de un túnel… Y encontrarme ahora… El personaje, evidentemente, soy yo; pero no soy yo, porque hay otros personajes en el relato. Un crítico… (se ha escrito mucho sobre el Umbral, en América), un crítico dijo que es el libro más importante que se ha producido como consecuencia de la Guerra Civil. Hay dos, dice: uno el libro-relato del primer comentarista…, este inglés que escribe su libro sobre la Guerra Civil española…

José Manuel González Herrán.- ¿Orwell?

José Rubia Barcia.- No, no: anterior a Gabriel Jackson…, otro que escribe un libro sobre la Guerra Civil española…, ya lo mencionaré luego.

José Manuel González Herrán.- ¿Thomas?

José Rubia Barcia.- Sí, Hugh Thomas; Hugh Thomas habla de la superficie de la Guerra Civil, y el mío habla de la esencia, de la esencia de la Guerra Civil. Hay dos libros fundamentales de ese periodo, como consecuencia de todo aquello, que son estos dos libros. El libro tuvo una acogida extraordinaria y creo que logré lo que pretendía. Yo no me arrepiento del libro. Fue un libro que…; luego, cuando se habían publicado los tres capítulos, lo dejé, no había vuelto a escribir nada, pero siempre estaba dentro el libro, siempre estaba dentro el libro. Los primeros capítulos son del año…, probablemente, deben ser del cuarenta y cinco…, estaba yo ya en Estados Unidos, cuarenta y cinco o cuarenta y seis; los últimos capítulos son del cincuenta seis o del cincuenta y siete.

José Manuel González Herrán.- Se publica en el sesenta y uno, ¿no?

José Rubia Barcia.- Sí: sesenta y uno. Pero esos últimos capítulos, los otros siete capítulos restantes los escribí de una sentada en un verano, salieron como un torrente. Lo acabé; y, entonces empezó: ¿quien publica esto y cómo se publica esto? Le mandé a don Américo un ejemplar a máquina; le mandé a Jorge Guillén; a todos los amigos…; le mandé a Manolo Altolaguirre otro ejemplar a máquina, para comprobar si aquello llegaba o no, tomando anotaciones de las contestaciones.

José Manuel González Herrán.- Sí, sí se publican en el libro.

José Rubia Barcia.- Don Américo, inmediatamente –era un hombre muy tacaño– me mandó un cheque de quinientos dólares y me dijo: «Yo no sé cómo va usted a publicar este libro, pero si le sirve esto para empezar, ahí van quinientos dólares». Yo se los devolví, naturalmente: «No pienso aceptarlo». Pero se entusiasmó con él. Guillén…, tengo la carta, preciosa, de cuatro páginas de Jorge Guillén sobre el libro, pero no quiero usarlo. «Sería un insulto usar esto como prólogo», me dice, y me manda el primer soneto alejandrino que escribe. Altolaguirre se entusiasma, y así… Buñuel se entusiasma con el libro. De modo que es un libro que no tenía secuela; es decir, si tenía que hacer otra cosa, no podía hacerlo ya, no. Eso me agota las posibilidades que tengo de expresar lo que quería decir en relación con la guerra. Es un poco la versión poética de mi violencia; experiencia y violencia que expreso en Prosas de Razón y Hiel. Eso completa toda una cosa interior. Es, quizá, la obra que yo más valoro y más quiero, Umbral… Hay grandes dificultades para publicarla aquí; al parecer, no…, todavía no se han decidido.

José Manuel González Herrán.- ¿Y el libro de poemas en gallego que publicaste en el ochenta y uno?

José Rubia Barcia.- Eso es otra historia. Ocasionalmente, y a lo largo de los años…, ya en España yo había escrito poesía gallega, de muchacho; cuando estaba de estudiante en Granada, ya había escrito poemas en gallego. Eso está inédito, no lo he publicado nunca, nunca se publicó aquí una cosa mía en gallego. Se publicaron artículos míos en gallego en la prensa durante la guerra, en Barcelona y en Madrid, y cosas sobre Galicia. Pero yo no quería ser poeta, en el sentido de la palabra, «que escribe versos»; rechacé siempre la idea de hacer poesía versificada. Pero la nostalgia de Galicia y la cosa de Galicia la he llevado siempre dentro y, entonces, llegó un momento en que me decidí a darle algunos de los poemas a Machado, Machado de Asís. «Pero hombre de Dios –me dice en portugués–, hombre, eso está bien; tienes que publicar esto, tienes que publicar una selección de tus poemas, publícalos y tal…». Todavía yo no me decidía, y entonces…; allí vive cerca un pintor vasco, amigo mío, Miguel Marina, a quien le di otro ejemplar, y me dice: «Yo esto te lo ilustro, y tal…». Y entre unos y otros me convencieron de que mandara esto y que se publicara esto; y ésa es la razón de que se haya publicado: lo mandé ahí, a Cervo, y es el primer libro que aceptó inmediatamente. No iba a aceptarlo, me dijo Eugenio Granell…, que es el mejor pintor surrealista, un poco ya de fuera del surrealismo, porque está pasando toda esta cosa; pero si hay un pintor surrealista vivo que sea un genio es Eugenio Granell, otro gallego que está ahora en Nueva York retirado, vivió muchos años en Nueva York y fue profesor del Brooklyn College durante muchos años, magnífico escritor y poeta. Entonces Eugenio Granell y Tobío, Luís Tobío, pero sobre todo Tobío, cuando conoció el texto me dice (yo no tenía nadie que lo publicara): «Esto lo publica seguro Sargadelos, lo mandas allí». Yo estaba ya un poco escéptico, porque no tengo contactos con España; lo mandé a Sargadelos, e inmediatamente, lo publican encantados. Y se publicó así; pero fue una cosa así de tanteo. Yo no pretendía publicar nada de poesía; tengo muchas cosas inéditas de poesía, escritas en castellano; pero tenía un cierto pudor para la poesía, no me gustaba meterme a ser poeta. J. M. G.- H.- ¿Y la labor de traducción…? Aparte de en las revistas, el doblaje también es una labor de traducción…

José Rubia Barcia.- Traduje muchas cosas: traduje mucho teatro, y adaptaciones teatrales del extranjero. Mi carrera teatral en Cuba empezó por Manolo Altolaguirre, porque estaba allí Casona, que no sabía dirigir teatro, ni hacer teatro, y le comentó a Manolo Altolaguierre que si podía hacer esa cosa que escribió Casona, Sancho Panza en la Ínsula Barataria; y, entonces, Manolo Altolaguirre, que sabía que yo había hecho teatro, y que había trabajado… Porque yo dirigí en Granada, también, una obra de Valle Inclán, un experimento teatral que causó sensación en Granada, siendo profesor del Instituto Ganivet. Gallego Burín me dejó a mí todos los materiales de «La Carreta». Yo era el heredero de «La Carreta», cuando Lorca era el de «La Barraca». «La Barraca» se crea como una cosa paralela a la experiencia de «La Carreta». Pero Gallego Burín me da a mí todos los materiales que tenía para el montaje y tal y me pone en contacto con Hermenegildo Lanz. Entonces yo monto Cuento de Abril, en Granada, cuando era profesor del Instituto Ganivet, el año ese último, y tuve un gran éxito como director entonces, ya allí, en Granada… De modo que mi experiencia como director empieza ahí, pero mi experiencia como traductor… Una vez que llego a Cuba, yo tengo un programa de teatro radial en la cadena cubana, en la que todas las semanas doy una obra adaptada por mí. Allí, casi todas las obras que he presentado son adaptaciones de obras extranjeras. Entonces, estoy traduciendo del francés, estoy traduciendo del inglés, traduzco del alemán, traduzco del italiano, y monto obras de teatro propias para radio, que yo adapto a la radio. De hecho, tenía un gran proyecto de hacer una serie de novelas de Galdós, por radio también. Ese proyecto lo tuve allí, pero no tenía ayuda financiera… Me pagaban bien, con mis actores preparados hacíamos estos programas. Luego, en los Estados Unidos, ya hice traducciones de toda índole; ya te dije: del alemán traduje esa película; hice una traducción de Edwin Rolfe, ese poeta americano que fue de las Brigadas Internacionales, que publicó un libro, Permit Me Refuge [Permítame refugio], donde aparece una elegía a mi hija, a Elena, la mayor. Habla de la trinidad del exilio: Eva, mi hija y yo éramos la trinidad que encarnaba el exilio y tal... Bueno, me da un poema manuscrito sobre Madrid, «Elegía a Madrid», en inglés. Yo traduzco el poema al castellano; él sabía español, pero cuando coge mi traducción dice: «Ahora hago yo una retraducción al inglés de tu poema» [risas]. Y retraduce del castellano su poema al inglés. Yo le envío este poema –es un poema largo–, traducido por mí al español, a Manolo Altolaguirre. Manolo Altolaguirre lo coge en México y, sin decirme nada, publica un folleto; entonces Buñuel me manda para acá quinientos ejemplares; me regala quinientos ejemplares del folleto Elegía a Madrid de Edwin Rolfe, uno de los poemas más eficaces de la lucha contra Franco. En todos los mítines antifranquistas había quien recitaba ese poema, esa traducción del inglés. De modo que empecé a traducir poesía, a traducir prosa y teatro…; tengo mucha traducción hecha. Pero viene ahora el problema de Vallejo…

José Manuel González Herrán.- ¿Por qué?

José Rubia Barcia.- Por muchas razones. Ésta es una cosa muy curiosa, otra vez. Vallejo estaba muy ligado a Larrea. Larrea le dedicó su vida a Vallejo; hay una relación como la de Antonio Vieira y Pessoa: Larrea y Vallejo. Hay un momento en que un americano, un chico americano, publica los Poemas humanos; había publicado poesía francesa traducida al inglés, es muy conocido; es el director de la mejor revista de poesía que hay en los Estados Unidos. Entonces me pide una cita, en la Universidad; viene a verme porque el jefe del Departamento de Francés le dice que yo puedo ayudarle a traducir España, aparta de mí este cáliz. Él no sabe suficiente español, aunque había traducido totalmente los Poemas humanos. Entonces yo veo lo que él ha hecho como poesía…: «Bueno, vamos a ayudarle en esta cosa de España…, vamos a hacerlo»; y nos ponemos a trabajar en la cosa; trabajamos, trabajamos, trabajamos, y se edita un libro con «España, aparta de mí este cáliz», poema separado y traducido al inglés por Clayton.

José Manuel González Herrán.- Es el mismo con el que...

José Rubia Barcia.- Exacto. Pero entonces me dice Clayton Eshleman: «Después de hablar con usted, veo que acaso le voy a dejar los Poemas humanos, mi traducción de Poemas humanos, a ver qué le parece a usted». Yo cogí la traducción y le hice –esto no es exageración– cinco mil notas a su traducción de Poemas humanos: «Esto no está logrado, esto no es Vallejo, esto está mal…». Entonces me dice: «Mire, yo estoy dispuesto a renunciar a esa traducción, negarla, si hacemos toda la obra póstuma, si usted colabora conmigo». Y todo esto es gratis; entonces yo le digo: «Es una pérdida de tiempo para mí el meterme en esa cosa, no tengo muchas ganas…». Pero, por otra parte, me atrae la cosa de poner en inglés a Vallejo. Y le escribo a Larrea, le digo que tengo esa oportunidad... «Por favor, hombre, hágalo usted; el poeta se merece aparecer en inglés bien traducido». Larrea me anima a que lo haga. Bueno, yo pensé: en un año despachado… Cinco o seis años trabajando en eso. Preparamos el manuscrito y, naturalmente, si se compara la edición nuestra con la edición del anterior hay un abismo.

José Manuel González Herrán.- Es otra cosa distinta.

José Rubia Barcia.- Es otra cosa completamente distinta; la traducción de él se salvaba para quien no supiera español, pero para el que supiera español, aquello no era una traducción de Vallejo. Se plantean problemas de traducción: cómo se vierte un mundo a otro mundo, cuando los continentes de esos dos mundos son distintos...

José Manuel González Herrán.- Imagino que tenía que ser una tarea dificilísima, pero de lo más atractiva.

José Rubia Barcia.- Hemos pasado, a veces, una tarde entera con un verso; hemos tardado seis años en hacer esa traducción; la interpretación de cuál sería la mejor manera de trasladar eso a la otra lengua…

José Manuel González Herrán.- Además, lo que encuentro difícil es…: me imagino a mí mismo traduciendo un poema del italiano al castellano o del francés al castellano; bueno, lo encuentro difícil, pero me parece asumible. Lo que ya me resulta… el viaje inverso; es decir, intervenir yo en la traducción de poemas del castellano al francés; independientemente de que uno tenga que conocer esa lengua, hay algo que me parece dificilísimo…

José Rubia Barcia.- Tienes que tener el sentimiento de las dos lenguas. Yo no creo que se pueda traducir; nadie puede traducir a una lengua extranjera si no conoce muy bien la suya y alguien le ayuda con la otra. Y esto fue la combinación de… dos temperamentos poéticos al unísono, que conozcan muy bien su lengua; yo que conozco muy bien la mía, pero que tengo familiaridad con la otra lengua. Entonces en la combinación se llega a un compromiso, no se llega a una solución ideal; es decir, yo podría corregir todavía todo ese texto con otras versiones.

José Manuel González Herrán.- Y probablemente vuelvas a encontrarte versos que propusiste de una manera y que tiempo después propondrías de otra.

José Rubia Barcia.- Exacto, exacto. Ahora, el toque final va a ser…, el compromiso se establece cuando el texto se convierte ya en poesía, cuando el texto sientes tú que no es una traducción, que expresa exactamente algo paralelo –no idéntico–, paralelo en la otra lengua; entonces lo aceptas. Pero tienes que tener la sensación de que lo que estás haciendo es poesía original, no traducción, pues si haces traducción no sale la poesía; imposible, no sale, porque no se puede traducir poéticamente una lengua a otra, es imposible; puedes recrear la poesía de otra lengua en la tuya. En esto han sido maestros los franceses, lo hacen con todas las traducciones. Cuando uno piensa en el Don Juan, traducido al francés; lo que hace Molière, no se parece al Don Juan español, está afrancesado. El Cid, Las mocedades del Cid, de Corneille y de Guillén; eso no es una traducción, es adaptación al otro mundo, no existiría sin el original, pero…

José Manuel González Herrán.- Es autónomo, cobra su propia…

José Rubia Barcia.- Lo mismo pasa con el Vallejo que hemos hecho. Pero impresionó tanto que por unanimidad nos dan el Gran Premio de Poesía.


1997-02-00
Carta de Judith Dellepiane a Lois Tobío sobre as memorias «As décadas de T.L.», febreiro de 1997
Ver Carta manuscrita, catro páxinas. Data «Barcelona, febrero 97» (día sen precisar). Encabezamento «Querido Luis». Sinatura «Judith», con posdata. Remitente: Judith Dellepiane; destinatario: Lois Tobío.

Transcripción da Carta de Judith Dellepiane a Lois Tobío sobre as memorias «As décadas de T.L.», febreiro de 1997 en 00/02/1997

Barcelona, febrero 97

Querido Luis, cuando te agradecí (por teléfono) tu "As décadas de T.L.", recién lo había recibido y apenas había empezado su lectura. Quién decirte ahora cuánto me gustó tu libro, cuánto aprendí con él, y cómo hizo aflorar a mi memoria recuerdos, a veces algo desvanecidos, de tantas personas, lugares y situaciones, o avivar otros, siempre presentes. Es espléndido tu libro; mucho lo he disfrutado y es un nuevo testimonio de la sensibilidad y el talento de escritor de T.L. Allí estás tú, tu cabeza llena de ideas (como siempre), vuestra vida, la queridísima y recordada María del Carmen, la familia, los amigos, tu entorno, los distintos tiempos. Nada fácil la complicada tarea de expresarlo. Y además como lo has hecho, con sentidos del humor, inteligencia, delicadeza. ¡Y con tanta generosidad con la gente que has estimado! En lo personal, ya quisiera ser yo merecedora de tus opiniones cuando me nombras. Me conmovió mucho que nos recordaras a Carlos y a mí.

Si estuviésemos mano a mano te seguiría contando que, además, el libro entretiene como una buena novela, desde tiempos episódicos de las primeras etapas, hasta los últimos tiempos que describes. Mirando tus fotos de pequeño se descubre a Miguelito. ¡Qué lindas fotos! La de Viveiro en 1910 es preciosa. ¿Y qué decir de la que están tú y María del Carmen en Río? Jovencísimos y muy guapos. Yo los recuerdo así. Además.

No tenía intenciones de extenderme tanto, ¿me perdonas la pesadez?

Me había quedado pensando que Constanza me dijo que trabajabas en una traducción de Hölderlin, si no la entendí mal. Da la casualidad que me regalaron dos bonitos libros de sus poemas, uno de una editorial francesa, salido hace años y ese de América. No pude encontrar los libros aquí, en Barcelona, y los he buscado muchísimo, por eso aunque no es legal mis fotocopiadores aceptaron mi solicitud de hacerme una copia, que te envío por si te interesa. El autor del prólogo y traducción es muy amigo mío y ha sido hasta el año pasado catedrático en la Univ. de Bonn.

Luis, quiero que sepas qué agradecidos estamos todos con la decisiva intervención de Miguelito en el empleo de Rodrigo. Lo veo trabajando mucho y empeñoso a Rodrigo y deseo que pueda cumplir bien sus nuevas atribuciones. En tiempos tan ásperos e inciertos como los actuales en materia de trabajo, Miguelito le ha dado una oportunidad que es una ayuda enorme. Toda mi gratitud para él y para la flia. Tobío.

Deseo que estés muy bien de salud y que nos veamos pronto.
Un abrazo
Judith

Cualquier día de estos voy a Madrid y te hago una visita. Yo estoy bien aunque con una de las peores patologías oculares: glaucoma. ¿Qué me había llegado a lesionarme el gran nervio óptico? Al comienzo me entristeció mucho saberlo (por un examen casual) pero ya me acostumbré a pensar que si hay más deterioro, o si conviene simplemente me operaré. Por ahora no tengo inconvenientes de visión e incluso te estoy escribiendo sin gafas, aunque esto no quiere decir que el campo visual óptico haya mejorado pues esto es irreversible.


2006-04-04
Mariví Villaverde nunha charla no IES Bouza Brey. 4 de abril de 2006

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