Santiago, 30 de Julio de 1948
Sr. D. Joaquín Sarmiento Garra
Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Santiago
Mi distinguido amigo: En primer lugar le ruego me perdone por importunarle con esta carta que pretende suplir a la entrevista que desde hace días intento celebrar con Vd. sin conseguirlo, llegando hoy mi atrevimiento a molestar a su secretario con mi insistencia, quien ante la imposibilidad de distraerle en quellos momentos reconoció conmigo era mejor me comunicase con Vd. por escrito y como el asunto que me movía no puede esperar más, y por otra parte reclaman mi presencia otros puntos de las siete provincias cuyo Patrimonio Artístico se halla a mi cargo, me decido a molestarle con la presente pues de sobra me doy cuenta de lo que en estos días pesa también sobre Vd. y su cargo.
Se trata de lo siguiente: Días antes de la festividad del Apóstol tuve noticias de que del Museo Diocesano de esta Catedral habían sido retiradas las cuatro piezas escultóricas obra del Maestro Mateo, procedentes del Pórtico de la Gloria, por su propietario el Sr. Conde de Gimonde quien las tenía allí depositadas, según los informes que de cierto tiempo constan. A mis gestiones indagando el lugar a donde habían sido trasladadas nadie pudo responderme pues, según me dicen los obreros cargadores nada sabían, pero si me participaron que las había retirado personalmente el Sr. Conde de Gimonde a quien acompañaba Vd.
Como estas esculturas se hallan actualmente ofrecidas en venta al Estado, concretamente al Museo Arqueológico Nacional, y por otra parte son piezas procedentes de un Monumento Nacional del que formaron unidad, de acuerdo con la legislación vigente sobre Defensa del Patrimonio y Tesoro Artístico Nacional, el Estado se reserva la preferencia en su adquisición y el control de su existencia y conservación.
Por haber trascendido a diversos centros la retirada de tales obras de Arte, son muchos los organismos y personajes que acuden a mi inquiriendo noticias de su paradero, el cual aun no he podido averiguar, pues todas mis gestiones se estrellan ante una reserva total. Incluso he tenido que esforzarme en contener una campaña de prensa que intentaba iniciarse.
Por mi parte, al encontrarse bajo mi responsabilidad la vigilancia de la conservación de tales piezas del Patrimonio Artístico Nacional, aunque de propiedad particular, tengo la necesidad de fijar su paradero o dar cuenta a la Superioridad de su desaparición, pero al mediar Vd. en el asunto no he querido dar paso alguno sin antes exponerle mi situación y rogarle me dijese, si lo consideraba oportuno, que [sic] ha sido de las piezas y si éstas pasan al Ayuntamiento por adquisición, como creí en un principio, o al menos tuviera la amabilidad de ponerme en relación con el Sr. Conde de Gimonde a fin de aclarar esta situación a conformidad de todos, prescindiendo de las gestiones oficiales, que siempre acarrean papeleo desagradable.
Buscando disculpa en la colaboración que en estas misiones nuestras para mayor beneficio de la Patria nos debemos, me atrevo a molestarle con el ruego de que aunque sea una simple nota a lápiz en una cuartilla, si le es posible, me diga si, en efecto, estas esculturas están destinadas al Ayuntamiento y su lugar de depósito actualmente.
Repito mis disculpas por este paso a que me obliga el cargo que desempeño y atentamente le saluda su affmo. S.S. q.e.s.m.


