| 1964-05-18 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Maiztegui. 1964 en 18/05/1964
Buenos Aires, 18 de mayo de 1964
Sr. D. Isidro B. Maiztegui
Madrid
Querido Maiztegui:
Te debemos carta desde nuestra llegada, pero continuamos tratando nuevamente de adaptarnos y olvidar en lo posible todo el goce que nos produjo España entre Junio del 63 y Marzo del 64. Hicimos tus encargos. Entregamos a los Coppola tu obra y a tu madre la carta que le enviaste y casi no podríamos decirte nada más. ¿Te sorprendería que te confesásemos que encontramos esto igual a cuando nos marchamos, pero todo más caro en cuanto a precios y a la gente más indiferente? El Gobierno no hace nada, nadie hace nada. Illia parece una buena persona, pero creo que nada más que eso. Es posible que sepa entenderse con las gentes de los comités, pero nosotros conocimos mejores personas, o tan buenas. Últimamente en España al Sr. Jesús, pescador de Rianjo, amigo de Dieste, que se entiende con los hombres y a la vez con los cardúmenes de peces y con los delfines en su ría de Arosa. Conoce su lenguaje a través de los signos que trazan en el agua o de sus voces. Los delfines acuden divertidos “hablándose” entre ellos a estropearle las redes y él sabe cómo tratarlos sin causarles daño. Son sus vecinos y compañeros de la ría.
A don Jaime, un capellán de cerca de Sada, con los ojos muy azules y el hábito lleno de lamparones, que actúa de radomante y que con una plomada alemana que encierra un metal misterioso encuentra agua para que sus feligreses abran nuevos pozos. Es como un druida y los lamparones de la grasa de las comilonas puedes imaginártelos, si quieres, como líquenes crecidos con el tiempo. He aquí dos personajes buenos que no pueden hacer demasiado mal a una población, pero la bondad de Illia puede llegar a ser trágica. Le llaman “el buenazo”.
No puedo darte noticias de Buenos Aires. Hemos estado con muchos amigos comunes. Todos te recuerdan. Me ofrecieron un banquete extraordinario y trabajo en dos nuevos murales y grabo. A finales de año expondré nuevamente. Esto es todo. A Marcial le agradecí una carta que me envió –y que no hice uso de ella– con motivo de unos ataques solapados de un grupo de la colectividad que se metió conmigo, como preveía, por la exposición en la Dirección General de B. A. La reacción se produjo mostrándome las organizaciones todas en general de la colectividad su adhesión enviándome cartas, comisiones y ofreciéndome comidas que no acepté. De tu Macías, no puedo decirte nada. Averigüé y todo está dormido sin que por ahora esta gente muestren interés en nada útil. Todas las prisas comienzan en Junio, casi en vísperas del día de Galicia. Por mi parte, hablo de tu obra cada vez que puedo. Bueno, esto es todo.
Te ruego me escribas algunas líneas y me cuentes algo de Madrid y de la gente amiga. Nosotros no hemos escrito todavía a casi nadie, estamos perezosos para hacerlo y tratando de readaptarnos a esta ciudad monstruosa, cada vez más monstruosa y con más agujeros en sus calles y atracos de toda índole. Vemos, eso sí, cine en cantidad. Entre muchas, algunas espléndidas películas como La Entrega y Los Compañeros. Escribe. Saludos a los amigos comunes, a Juan Manuel López, a López Pacheco, a Marcial le escribo hoy también. Un abrazo de Maruja y mío para ti:
[Seoane]
|
| 1974-01-31 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Pilares. 1974 en 31/01/1974
Buenos Aires, 31 de Enero de 1974
D. Manuel Pilares
Madrid
Mi querido amigo:
Recibí tu carta del 16 de Enero y te agradezco nos hubieses participado la noticia, que me dolió como podéis imaginaros, del fallecimiento de Pepe Suarez. No la conocíamos. Llegamos a Buenos Aires en fechas impulsados por iguales o parecidos sentimientos. Lo conocí aquí. Había venido con Maruja Mallo y Federico Ribas y maduraba diversos proyectos algunos de los cuales realizó. Su primera labor fué terminar la película Mariñeiros casi totalmente realizada en Bueu y a la que añadió su parte sonora. Su trabajo en el cine comercial argentino posteriormente consumía su genio y agriaba su carácter, cuando decidió dedicarse exclusivamente a la fotografía como un arte más personal, independiente y de acuerdo con un modo de ser estableciéndose en Punta del Este, en el Uruguay y viviendo en invierno en Portillos, en los Andes chilenos, pero buscando de algún modo soledad. Él se convirtió con el tiempo en un solitario. En 1971 fué a vernos a La Coruña con E. Blanco Amor y nos dijo que estaba muy arrepentido de haber dejado Punta del Este. Lo notamos envejecido y muy amargado. Creo que comenté esto con Marcial. Fuimos amigos. Durante los dos o tres primeros años de Buenos Aires nos veíamos con frecuencia, casi diariamente. Después siempre seguimos viéndonos pero menos frecuentemente por nuestro género de vida y de trabajos distintos. A Marcial le escribo tambien hoy.
Aún estamos emocionados y agradecidos de vuestra cordialidad, la de los Marciales, la vuestra y la de los Oya. En cuanto a tí, Maruja y yo recordamos tu premonición con respecto al final del 73. El almanaque astrológico para 1974 me anuncia que tendré varias premoniciones para durante el año. Trato de elaborarlas para que se hagan realidad.
Abrazos de Maruja y míos para los dos Pilares y para ti:
[Seoane]
|
| 1974-11-30 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Pilares e Suárez. 1974 en 30/11/1974
Buenos Aires, 30 de Noviembre de 1974
Sr. D. Manuel Pilares, Marcial, Jesús Oya, Pilar, Adelaida, Pachi, etc...
Madrid
Queridos amigos:
Recibí, de Pilares, una carta vuestra con motivo de mi exposición, que os agradezco mucho, lo mismo que la tarjeta de Lisboa y la encuesta sobre Galicia de Mundo. Hablaremos de todo muy pronto, quizás a fines de Enero, creo que por fechas muy cercanas a la de Frontini. Estaremos unos días en Madrid y Barcelona antes de irnos a La Coruña donde trataremos de estar casi todo el tiempo y donde os aguardaremos. Se trata de una ciudad donde se está muy bien todo el año, pero especialmente en invierno, con viento, con llovizna, poblada por niños y mujeres que empalidecen a Los paraguas de Cherburgo, la espléndida película francesa de hace algunos años. Ulyses no viajó por su costa pero en cambio lo hace regularmente “el holandés errante”, ese barco condenado y sin tripulantes, embarcación correo del más allá, y las sirenas que intrigaban al Padre Feijóo. Tambien suenan, para quien quiera oirlas, las campanas de las ciudades hundidas. Hablaremos de todo.
Ahora os deseo a todos un buen final de año, (os enviamos los turrones) y un gran año 1975, cumpliéndose en su transcurso todos vuestros deseos.
Un gran abrazo de Maruja y mío para Adelaida y Marcial, Pilar y tu, Jesús y Pachi, vuestros hijos, los Leones, etc.
[Seoane]
|