Persoa: Francisco de Quevedo

Persoa: Francisco de Quevedo [2]

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1948-11-13
Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948 en 13/11/1948


[Manuscrito:] Waynesburg, 13 de noviembre de 1948

Queridos Luis y Maruja:

Hace cosa de un par de semanas hemos enviado a Maruja Salgués un paraguas para Maruja, obsequio de Alicia y Cuqui, y un chaquetón de trabajo de los que aquí se estilan, para Luis de mi parte. Tuvimos ya acuse de recibo de Maruja, a punto de poner el pie en el estribo en el ómnibus para Nueva Orleans, de modo que, a menos que algo anómalo ocurra, os llegará con ella (o ellos). Hemos comprado lo mayor que encontramos, y si bien está de acuerdo con las medidas que nos enviasteis, no nos sentimos muy seguros de que la gran humanidad de Luis quepa dentro. (Esperamos que no habrá susceptibilidad por su parte a estos comentarios, tanto menos cuanto que yo mismo estoy echando una barriga espléndida esta última temporada como consecuencia de un casi claudicante sedentarismo desde que la huerta entró en estado de letargo con la otoñada). Esperamos que para Navidad estarán ahí, y si bien la estación en que os encuentran no es la más apropiada para sacarles partido de inmediato, todo es cosa de tomar precauciones con la polilla y esperar el cambio de estación. Aquí a estas alturas estamos tiritando ya, con las estufas encendidas casi noche y día, y no tardarán en aparecer las primeras folerpiñas de neve. No sé cómo se me vino a las mientes esta palabra, pero nada tiene de particular escribiéndoos a vosotros. Por otra parte, estoy cada día más enzarzado con las palabras vernáculas, aunque cuento con poco material de información en este minúsculo Waynesburg. Por cierto, acabo de perdirle a Trelles, el de Atlántida, la gramática histórica portuguesa de J. Nuñes que acabo de encontrar anunciada en un catálogo de la librería Panamericana de Buenos Aires, Lima 707. Pero volvamos al tiempo. Los árboles acabaron de desprenderse de sus espléndidas galas otoñales, más espléndidas en general que las de primavera. Yo nunca vi hojas como éstas de aquí. Algunos días salimos Alicia y yo de paseo y a cada paso nos deteníamos para admirarnos de los colores de las hojas, rojas de óxido, amarillas, anaranjadas, castañas, verde amarillentas... algo imposible de sugerir en palabras. Y luego la terrible exclamación: “¡Si estuvieran aquí Luis y Colmeiro!...” Este paisaje es algo sorprendente. Uno cree haber visto mucho en España y fuera de ella, y tiende a creerse autorizado a hablar de paisaje. Pero de pronto le ponen delante de un rincón del mundo o de un pedazo de mar y acaba por reconocer que, de hecho, aquello no lo has visto nunca.
Aquí el ambiente parece mucho más encalmado con el transcurso de las elecciones y con el jarro de agua fría que le echaron a muchos millones de americanos y los ánimos que dieron a bastantes más. Ojalá esto entre ahora en un período de paz interior y se pueda otear el horizonte sin sobresaltos para bien de todos, sin excluiros ni mucho menos a vosotros, cuya situación nos angustia. Habéis recibido una carta mía para Dieste, cuyo paradero desconozco. En una suya me hablaba con gran optimismo, que ojalá se confirme, sobre todo en sus promesas literarias. En el catálogo de la Librería Panamericana está anunciado el libro de Poseidón ilustrado por Luis con los Autos de Gil Vicente. ¿Qué tal salió la impresión de los dibujos? Voy a ver si lo encuentro en alguno de los muchos catálogos que me mandan de Nueva York para adquirirlo; y bien sabe Dios que me arrepiento de n haberle arrancado a Merli la promesa que hizo de regalarme uno de los originales. Creo que Luis debe ilustrar más libros de la Edad Media, como el Libro de Buen Amor, el Conde Lucanor, La Crónica Troyana, los primeros libros de caballerías y cosas por el estilo por ese complejo de humanidad que encierran. Claro que si no lo ha hecho, la culpa no es suya, pero quien vea a Gil Vicente, Quevedo, Gobineau, las leyendas gallegas y sus cuadros incluso, no podrá menos de maravillarse de su fidelidad al espíritu legendario de esa larga y soberbia época donde hirvieron a borbollones todos los fermentos de un mundo todavía agitado y en trance de partos colosales. Vistas las cosas con cierta perspectiva histórica nos muestran cuán lejos nos encontramos –por fortuna– de haber agotado o racionalizado ese torrente de pasiones, pecados, sueños, alegrías, hambres, pestes, crímenes, santidades, heroísmos, traiciones, altanerías, humillaciones,... que Luis ha visto y ve tan magistralmente. ¡Quién tuviera un milloncejo de dólares en la mano! No sé si conoces, Luis, una edición de Gil Vicente publicada en Madrid por Carolina Michaelis de Vasconcelos. La he visto anunciada en alguna parte y creo que debe interesarte, pues hay en ella muchas cosas ignoradas hasta entonces. Yo tengo el libro editado ahí por Molinari, pero aparte del texto, que es precioso, poco dice sobre la época, que debió ser interesantísima, el estado de la lengua y otras cosas que la Michaelis no dejará de tratar.
Hemos recibido un número de La Nación enviado por unas amigas inglesas de Alicia, y por él vimos que a Castañino le han otorgado el primer premio en la exposición nacional o casi así. Nos alegramos mucho por ser un camarada ideal; ahora recuerdo muy bien aquella tarde memorable que pasamos en su casa todos juntos, vosotros, Varela, Alonso, etc. Me trajo a la memoria a Castañino sus elogios del cuadro de Luis pintado para Melella, que debe ser soberbio, como si todos los suyos o todos mejor dicho, sobre todo este que aquí tenemos, el San Eros, la santidad de la Edad Media del cuento. ¿Cuándo hacéis una fotografía y nos la mandáis? Melella es un gran fotógrafo o al menos tiene muy buenas cámaras y amigos fotógrafos, que le harán cuantas fotos quiera. Y aquí rabiamos por ver ese cuadro, aunque sea descolorido.
¿Sabéis algo de Ayala? A propósito, el retrato de Nina es muy original y muy fiel a lo profundo del modelo. Pues bien; le mandé una traducción de un artículo escrito por una profesora de aquí sobre el Premio Nobel de Literatura, así con mayúscula, y nada sé de él, como no sea lo que Luis me ha dicho: si se tratara de algo mío, me tendría sin cuidado, pero trátase de una persona que no tiene por que poner demasiado crédito en mi palabra. Si lo veis, decidle que, francamente, si le interesan el trabajo y las condiciones económicas –cinco ejemplares o seis de la revista para mandar al autor y a sus editores, pues así lo han exigido– que me lo devuelva. No es impaciencia personal, sino refleja; la autora quisiera verlo publicado pronto, sobre todo ahora con ocasión del premio otorgado a Eliot, y por mi parte quisiera verme al margen del asunto. Esto es todo. Decidle a Perrota que se ha expuesto aquí la Cantata y que gustó mucho a estudiantes y profesores, sobre todo las reproducciones. Estoy pensando en la manera de hacer una exposición en petit comité en mi sección de español de los libros de Luis. Pertenezco como miembro honorario a una de las fraternidades de estudiantes, la Kapa, Sigma, Kapa –esto será para vosotros, como para mí al principio, un galimatías– y espero que ella patrocine la idea. Ya os diré.
Bueno, jóvenes, no os quejéis de esta carta escrita con la mesa de trabajo hecha una leonera. Muchos abrazos de vuestros Oteros.
Recuerdos a vuestros padres en primer término y a la interminable lista de amigos, sin olvidar ninguno, de nuestra parte. Escribid.

[Otero Espasandín]


1969-02-02
Carta de Scheimberg a Seoane. 1969
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1969 en 02/02/1969

Buenos Aires, febrero 2 de 1969

Querido Seoane:

Estoy en falta con Vd. y Maruja; mejor dicho: estamos en falta Aída y yo. Pero por donde empezar. La situación del país no es muy halagüeña que digamos; uno vive con la sensación de que algo se está moviéndonos bajo los pies. En qué va a terminar todo esto? Lo que es real es que los salarios están congelados mientras que los precios de las cosas siguen subiendo –a pesar de los beatíficos comunicados oficiales y de las no menos beatíficas promesas de empresarios y comerciantes comprometiéndose a no aumentar los precios. Pero Aída, que va a la feria sabe muy bien que nada tienen que ver los comunicados con la realidad. Es aquello de que lea menos estadísticas y comunicados oficiales y vaya más a las ferias. A partir del 1º de enero se va a permitir un aumento en los salarios del 8% cuando ya los costos han subido en un 30%. Los sindicatos empiezan a agitarse, pero no pueden ir muy lejos con una C.G.T. Dividida y con dirigentes vendidos. Todo se va en fintas –hasta que un día la masa desborde a los dirigentes y se arme la gorda... Hay algo que está madurando, pues las cosas no pueden seguir así: La Argentina –que era el país que estaba en primer término entre los países consumidores de carne (alrededor de 110 kilos de carne por año y por habitante) figura hoy en cuarto lugar con un promedio de 60 kilogramos y la misma relación hay en el consumo de la leche.
Pero no es de eso de lo que yo quería hablarles, o por lo menos por donde yo quería empezar. Comience, pues, como en las novelas de Cortázar, a leer desde aquí y en último término el principio de esta carta y sólo si ve que vale la pena hacerlo. En realidad, le estoy escribiendo como si ya hiciera mucho tiempo que están fuera del país. Y no hace acaso mucho tiempo? Qué es mucho tiempo? Para los amigos ya es. Y a propósito de tiempo: Ya va para una semana que recibimos su Homaxe a un paxaro. Hermosos los 12 grabados y muy hermosa y sentida la página conque Vd. presenta el cuaderno; es una página escrita con el corazón en la punta de los ////////////dedos, una página plena de emoción y de poesía. Bravo! Y muchas gracias. Es un regalo realmente regio y excesivo, muy por encima de nuestros merecimientos. Y agregue todavía (ya casi me olvidaba) el estupendo catálogo de la exposición Miró –Barcelona 1968-1969 y el de las 58 piezas de Picasso, donadas por éste para el Museo Picasso con la serie de Las Meninas y Los pichones –que recibimos hace cosa de dos o tres semanas–... La verdad: Aída y yo estamos apabullados con tanto obsequio. Qué otra cosa más que las gracias podemos darles? Solamente lamentamos no poder retribuirles tanta atención... Qué más? Esperemos que ya hayan recibido la postal que les despachamos, firmada por los amigos que se reunieron en casa en la noche del sábado 25 de enero –en que celebramos el cumpleaños de Luisa Goluboff y su reintegro a la vida normal, con la visión casi totalmente recuperada. Aída y yo, bien de salud, tratando de mantener un pacto de no agresión con el tiempo. Ella para evitar que avance su sordera y yo para que los años que aún me faltan por vivir no me aporreen demasiado. Un pacto de no agresión, pero ayudado con todo un repertorio de “muestras gratis” de que me provee Augusto y Rosita. Ambos y Olica y Schtirbu les mandan saludos. Y aquí termino. Recibí en tiempo su carta del día 7 de enero, despachada desde Madrid. No cree Vd. que esa propensión a la pornografía que Vd. señala en la literatura y en el cine y en las artes visuales es común a todos los períodos de decadencia? Es como una evasión de los instintos demasiado tiempo aprisionados por una moral exagerada y que se da en su forma más agresiva en los ambientes y pueblos más puritanos. Ya Freud en su mediocre ensayo sobre Leonardo señaló la pornografía como una evasión del genio hacia la naturaleza. Yo pienso que debe ser un signo de vejez tanto en los pueblos como en los hombres y mujeres. Por mi parte, confieso que un poquito de pornografía –no mucha, desde luego– me ha gustado siempre (léase Rabelais, Bocaccio o Quevedo) y más ahora que me voy poniendo viejo. Dejemos esto para debatirlo mano a mano, cuando tengamos la suerte de tenerlos de vuelta, en Buenos Aires. Y aquí corto esta carta desarticulada –con nuestros abrazos para Maruja y Vd. y n/ saludos a los Díaz Pardo y los Dieste, de Aída y míos.

Scheimberg


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaAgra Romero, María XoséCabanas, ConstantinoDíaz Pardo, IsaacFernández Albor, GerardoBarreiro Rivas, Xosé LuísCastelao, Blanco Campaña, Xose LuísGarcía-Sabell, DomingoFraga, ManuelCañas, PilarVarela, LorenzoPerón, Juan DomingoScheimberg, SimónPaz-Andrade, ValentínRosón, AntonioDieste, RafaelVelo Mosquera, XoséVázquez, FranciscoPiñeiro, RamónFernández Lores, Miguel AnxoSofovich, BernardoMurguía, ManuelPicasso, PabloFalcini, LuísGonzález Laxe, FernandoPita, LuisMontero Díaz, SantiagoDónega, MarinoFernández del Riego, FranciscoPeña, Marina de laLaxeiro, Rajoy, MarianoCabeza de León, SalvadorArias “Mimina”, CarmenGerstein, MarikaQuiroga Suárez, JoséLifschitz, RafaelAlberti, RafaelBeiras, Xosé ManuelGonzález Mariñas, PabloCuiña, XoseShand, WilliamLanusse, Alejandro AgustínDíaz Dorado, DiegoGómez Román, ManuelFaraldo, AntolínMarfany, EnriqueGarcia Labandeira, Xosé Luís Temáticas: Fondos de Radio Nacional de España en Galiciaentrevista Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. artesxustizaensinofeminismofilosofíaMulleresMulleres no Álbum de GaliciaÁlbum de Galicialiteraturaartes visuaisnacionalismoFondo Miguel Gutiérrez. Propaganda política na Transiciónhistoriaacción políticaespazos artísticosasuntos particularesprensa escritaautores/asmigraciónseconomíaemigraciónorganizaciónsmedios de comunicaciónParlamento de GaliciaProcesos electoraisEstatuto de Autonomía de Galicia. 1981nacionalismo galegoeducaciónColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoanegaleguismoindustriaelecciónsA nova SargadelosexilioensaioperonismoarquitecturaculturasindicalismoTransiciónEleccións ao Parlamento de Galicia. 1981socioloxía“cartografías” do Álbum de mullerescinereconversión navalExposición de Luís Seoane. Madrid. 1973sociedade

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