Persoa: Joan Miró

Persoa: Joan Miró [12]

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Carta de Serrano Plaja a Seoane. Sen data
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Serrano Plaja a Seoane. Sen data

Querido Seoane:

Aprovecho una tarde de domingo, tranquila, municipal y espesa, como es de rigor, para poder quedarme en casa y tener un mínimo de tranquilidad para contestarte aunque casi no sea necesario, ya que cuando llegó tu carta has debido de recibir tu otra mía, que sin ser contestación, si lo era. Pero de todos modos, me complazco en volver a escribirte ahora aunque no sea más que para desearte muy felices pascuas, con Maruja y tu familia y darte con ese motivo un abrazo a corto plazo, que yo le quisiera muy corto –el plazo– tanto por el gusto de verte como por el negocio.
Tiene de malo el estar tan alejado, que aún para estar de acuerdo resulta incómodo. Lo digo porque según tu carta todo anda como habíamos previsto y aún, en cierto modo, mejor. Coppola, efectivamente –ya te lo decía– me ha escrito; pero ni él ni tú me dais más precisiones. Lo cual, en principio no tendría importancia de no ser en lo relativo a otras gestiones que yo pueda hacer aquí. Por las mismas razones –levantada la liebre, como dirían ahí los porteños– que tú señalabas para concretar las gestiones tuyas para ampliar el capital, no me ha parecido hasta ahora prudente hablar con Usía. Pero lo haré, puedo hacerlo si tú crees que ya hora. Por mi parte –y el consultar tu opinión sobre este punto es el motivo central de esta carta– creo que también es mejor dejarlo para última hora, para cuando pueda hablarla de algo lo más concreto posible, como ser un plan mínimo ya determinado, fecha de tu llegada, monto del capital inicial, etc. Es más, si fuera posible –quiero decir: si tú lo consideras posible y oportuno– yo no le hablaría hasta que tú estuvieses ya aquí, estuviésemos ya en plana marcha, con algo entre manos. Por lo mismo que, en principio, tengo mucha confianza en esa gestión (lo malo sería que fracasase a pesar de mi confianza) creo que sería mucho más eficaz, de mucho mejores resultados haciéndole así como te digo. Todo el conjunto de circunstancias aludidas y muy principalmente el hecho de que tu llegada segura, creo que darían un aire de empresa lanzada que evitaría, por lo mismo que media mucha amistad personal, todo carácter ambiguo, en lo que a mi sola capacidad de negociante pueda él ver y que seguramente le llevaría a creer que, aunque de buena fe, yo no conseguiría hacer nada porque pensaría que son ilusiones mías, desconocimiento de lo que es eso etc., cosa que siendo ya dos, aludiendo a tu experiencia editorial, no conociéndote personalmente y estando recién venido a París para eso aumenta la verosimilitud y la realidad del asunto en proporciones muy grandes. No sé si he conseguido explicarte bien lo que pienso, pero no tiene mayor importancia. Si la tiene, en último término, que tú me digas qué te parece mejor –para obrar en consecuencia– que le hable desde ahora o que espere a tener noticias tuyas más precisas o incluso a que tú llegues. Dímelo, pues, y haré como te parezca mejor.
Otra cosa: lo del impresor español, si es cierto, es como te imaginas una cosa de la mayor importancia. Por lo tanto, si sabes la dirección, dámela para ir a verle enseguida. Si no la sabes, dime como se llama y porque vía te parece que puedo intentar localizarle. La galería de los catalanes que te hablaba ha hecho ya una primera exposición con las litografías de Clavé ilustrando el Cándido de Voltaire. Un éxito, por lo menos aparente. Es esa un liebre que corre mucho y que por lo tanto creo yo que en lo posible tendríamos que empezar a correrla cuanto antes. De lo del viaje de los Dieste, no sabes la alegría que me ha dado. Me ocurre con ellos que a fuerza de querer escribirles como es debido, es decir, con toda la calma y sosiego que querría yo poner con ellos, aún es la hora que no les he escrito. Y aunque estoy muy seguro que ellos no me lo tomaran en cuenta yo me lo tomo a mí mismo, ya que por mi culpa estoy sin noticias directas de ellos desde un horror de tiempo. Dales de mi parte un gran abrazo y diles que ahora, aprovechando las vacaciones que comienzas dentro de tres días les voy a escribir largo y tendido. De todo cuanto me dices acerca de Paralelo 50 y de lo del maldito Avila Camacho, te agradezco enormemente. Y más aún si a pesar de todas las dificultades logras dar con algún ejemplar del librito en cuestión.
Manolo Ángeles llegó y ha tenido –como suelo– una suerte punto menos que increíble. Picasso le acogió con la misma amistad que ya tenía de antes, lo cual, como te imaginas, es cosa de importancia. Para darte idea hasta el punto de esa amistad sólo te diré que la última exposición de Picasso, la de las cerámicas, que tanto ruido está haciendo, se la confió a Manolo en lo que al montaje de la exposición se refiere. Por otra parte, este condenado gitano de Manolo ha revivido no sé que antiguas amistades y ha dado con un taller independiente, pero perteneciente a su vieja amistad, que se le alquila y además le da pensión, todo ello no muy caro: no le saldrá con comida y ropa limpia por más de 22 o 23 mil francos, lo cual ahora es realmente muy barato y mucho más si se tiene en cuenta la imposibilidad absoluta de encontrar otro alojamiento en París que el de hoteles. Te lo digo por lo mismo que subrayo la dificultad: a pesar de ella ya estás viendo que no es imposible.
De los dibujos e ilustraciones prometidas, aunque siempre prometidas, los puñeteros pintores no acaban de reunir el primer envío. Creo que ahora con las vacaciones por delante y con la oportunidad de ocuparme yo directamente podré hacer el primer envío enseguida. Lo de La Nación y La Prensa ha sido una mala noticia, ya que me disponía a enviarle a Mallea unas notas acerca de exposiciones –Picasso, Miró– que es magnífica y que ha sido un éxito, ya que era la primera que hacía aquí después de la guerra –teatro– etc. De todos modos, acaso lo haga, pues creo que tendría interés para ahí. Si algún día tienes humor como para preguntarle por teléfono a Mallea si a pesar de todo le interesa algo por el estilo, me gustaría saber lo que te dice.
Y termino con la información que me pides acerca de cambios. Cuando yo llegue, no pidieron nada relativo las divisas que traía cada cual. Y en principio, tengo entendido que sigue la misma disposición. Pero como en ese terreno las disposiciones suelen variar todos los días, lo que me parece aconsejable es lo siguiente: traer una cantidad –mínima– en divisas dispuesto a declararla si te piden que lo hagas –lo cual suele ocurrir, digo lo que digan a ese respecto– el día antes de llegar a puerto y el resto de extranjis. Dada mi experiencia personal, lo mejor es traer francos suizos, que siguen siendo una moneda muy fuerte y, sin embargo, menos molesta en cuanto a la vigilancia central, etc., que el dólar. El franco suizo se ha cambiado aquí –cuando yo tuve oportunidad de hacer el último cambio– a razón de 114 francos de aquí por uno suizo –y eso teniendo la clara sensación de que por tratarse de una cantidad muy chica me robaban el cambio. No creo que sea difícil obtener 120 o cosa así por cada franco suizo. Para completar este capítulo haría falta saber lo que te cuestan ahora ahí los francos suizos, pero eso tú lo puedes ver –y eventualmente– tratar de obtener una parte al precio oficial de ahí, que yo sé que en ciertos casos se puede hacer, aún cuando yo no pude, lo cual te dará una diferencia que una vez traducida será de consideración. Aunque mucha gente es partidaria de eso, yo no creo que te convengan los famosos travelers cheques (supongo que se escribe así) que aún cuando son moneda fuerte, están más controlados. Para gente como nosotros –salvo que el plural no te corresponda si acaso pensáis venir con una fortunita– me parece que sigue siendo la mejor la manera aldeana de traer tus billetes suizos contantes –aunque no sonantes– sobre los cuales en cantidades no grandes como digo no hay nada más que la molestia de cambiarlos– y no hay tal molestia porque hay gente que no se dedica más que a eso. Nada más de política financiera.
Entérate –o, si te has enterado ya, entérame a mí– de como piensas venir, quiero decir en barcos de que compañía, etc. y a que puerto piensas llegar. Si en iguales condiciones puedes llegar a Le Havre, sobre ser más barato, ya que está mucho más cerca de París que los otros puertos, tendría la ventaja de que, salvo imprevistos, si se la fecha precisa en que llegáis, os iría a buscar al puerto y trataría de echaros la clásica mano en el desoriente primero de cuando se llega por primera vez a un país que no se conoce, como, según creo, es vuestro caso. De no ser así, dime de todos modos adonde cuentas llegar y yo veré si me es posible ir de todos modos. Y nada más. Contéstame enseguida –el porvenir es nuestro– con el único inconveniente de que el tal no se acabe de hacer presente.

Un abrazo fuerte para los dos de vuestro

Arturo Serrano Plaja


1963-03-31
Carta de Seoane a Varela. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 31/03/1963

Ginebra, 31 de marzo de 1963

Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Querido Varela:

Hoy comienzo a escribir algunas cartas, pues hasta ahora no hice más que andar, gastar dinero en hoteles –el dinero más dormido– y comidas y en orientarme. En la primera quincena de abril, creo que se confirmará una exposición mía de grabados en Zurich y mañana lunes, en Basilea, se reúnen las autoridades de la Kunsthalle con alrededor de ochenta obras entre óleos y grabados. Hemos alquilado un departamento de un ambiente en Ginebra por dos o tres meses y a partir de mañana comienzo a pintar, pues no traje cuadros y sólo cuento con los veinte que dejé en Basilea en 1960 depositados en la Kunsthalle y los cuarenta y siete grabados que seleccioné en ésa para traer. Los grabados han impresionado por su técnica a los pintores y grabadores que conocí las respuestas sobre algunos de los resultados conseguidos. No vaya a ser el diablo que expongan ellos antes que yo y nos vengan luego esos recursos como novedades de París a Buenos Aires.
Pero pasemos a las noticias que pueden ser interesantes para tu audición radial. En la Galería Krugier de Ginebra se exponen actualmente ochenta óleos del pintor Alexej Jawlensky, que formó parte alrededor de 1921 con Kandinsky, Feininger y Paul Klee, del grupo los Cuatro azules en Alemania. Nacido cerca de Moscú en 1864, alternó en su juventud la carrera militar con la pintura. Alrededor de 1900, abandonó su profesión oficial por el arte, estableciéndose en Munich. Desde la Primera Guerra, debiendo abandonar esta ciudad, vivió alternativamente en Suiza, donde se refugió, y en Alemania al término de aquella. En la primera época muniquense de su pintura se notan influencias fauves y expresionistas, abundando en temas referidos a España, pero siempre destacando en ella su fuerte temperamento eslavo y el carácter popular de sus colores. Su época última se acentúa en él su profunda vocación mística y su obra, puede afirmarse, sólo consiste en cuanto a tema, en una serie considerable de variaciones sobre el rostro de Cristo. Adquiere su pintura una profundidad notable y para nosotros, Jawlensky, es no sólo uno de los grandes continuadores de la iconografía bizantina de su país, es uno de los pintores más hondos de este siglo. Falleció en Wiesbaden en 1941. En los últimos años atacado de parálisis debieron atarle los pinceles a las manos, como a Renoir, para que realizase esos rostros dolorosos y sintéticos que nos trae al recuerdo el tono de las maderas secas y de las cortezas de los árboles.
El crítico de arte del semanario francés L´Express, Pierre Schneider, afirma refiriéndose a una gran exposición de Raoul Duffy en París que: “Los prejuicios nos ciegan en nuestra ignorancia. Se exhiben los síntomas de la vanguardia y nosotros salivamos de éxtasis como los perros de Pavlov”. La frase es un acierto referido a parte de la crítica universal y a mucho público aficionado que supone que el arte es asunto de modas y modistas. Schneider se refiere en su artículo a la solidez del arte de Duffy y a como crece con el tiempo su prestigio de gran pintor. La viuda del artista, Madame Raoul Duffy, ha donado a los museos de Arte Moderno de París y los de Le Havre y Niza 75 óleos, 15 acuarelas y 90 dibujos, además de los tapices y cerámicas proyectados por el artista.
Jacques Prévet, el extraordinario poeta francés, está haciendo un libro en colaboración de Joan Miró, el también extraordinario pintor español. Uno de los poemas del libro es éste:

Mangez sur l´herbe
Dèpêchez-vous
Un jour ou l´autre
l´herbe
mangerá sur vous.

El Museo de Basilea, en Suiza, uno de los más importantes del mundo por la obra que contiene de arte moderno y contemporáneo, aparte de las numerosas obras primitivas y antiguas, entre las que se destaca la valiosa colección de óleos y dibujos de Holbein, exhibe estos días la donación que recibió de Raoul La Roche, uno de los magnates de la industria química universal, que consiste en 1 Juan Gris, 7 Leger, 11 Braque, 6 Le Corbusier, 20 Ozenfat y cuatro esculturas de Lipschitz. Su primera donación, en 1955, consistió en 9 Braque, 4 Picasso, 11 Juan Gris, 10 Leger y uno respectivamente de Ozenfat y Le Corbusier. En tres años los museos suizos de Basilea y Zurich y Berna se han enriquecido notablemente por las cuantiosas donaciones de sus comerciantes e industriales. Igual que en Buenos Aires, podemos afirmar irónicamente.
Bueno, es todo por hoy y dime si te interesan estas noticias. A partir de hoy te iré mandando regularmente las que considere novedad y poco probable que lleguen por agencia a ésa. Me voy a quedar quieto y trabajando en Ginebra por dos o tres meses, con alguna escapada a las otras ciudades suizas y a Grenoble en Francia. Escríbeme aunque sólo sean pocas líneas.

Un gran abrazo de Maruja y uno para Marika y para ti de:

[Seoane]


1963-04-22
Carta de Seoane a Sofovich. 1963
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Sofovich. 1963 en 22/04/1963


Ginebra, 22 de abril de 1963

Sr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Le he escrito hace unas semanas la primera carta desde ésta dándole cuenta de nuestra vida en Suiza. Un vida ahora regular, con menos viajes a otras ciudades y encerrado parte del día en el departamento, trabajando. Tengo unos óleos nuevos y quizás, dentro de unos días, me ponga a hacer algunos estarcidos. Habituados al ajetreo deshumanizado de Buenos Aires, todo es aquí demasiado tranquilo y lento y ni siquiera se parece notar en esta ciudad que en uno de sus barrios se deciden medidas que afectan al mundo entero. Visitamos galerías de arte, pero nada vemos en las exposiciones individuales, como no sean de artistas consagrados, que pueda interesarnos más que las exposiciones corrientes de Buenos Aires y nos recorremos la ciudad una y otra vez, sobre todo por su parte antigua, para sorprendernos con la vieja bodega cambiada ahora en boutique o en galería artística, con un buen gusto notable. A veces pensamos en las viejas casas de Buenos Aires susceptibles de ser transformadas en algo parecido y, sin embargo, condenadas a la demolición. Casas de San Telmo o del bajo que parecen avergonzar a muchos porteños. En esta ciudad y en la otras suizas, Zurich, Basilea, se pueden encontrar grabados de artistas muy destacados, –excluyendo, naturalmente, los grandes nombres de Picasso, Braque, Miró– y de tirajes que oscilan entre los 100 y 200 ejemplares, a un precio aproximado de 3.000 pesos argentinos. Los libros, en general, están a los precios de Buenos Aires, resultan muy caros aquí mismo donde los hacen. Para estos días se anuncia en Ginebra la inauguración de una gran muestra de Wilfredo Lam, el pintor cubano, que tengo mucho interés en ver. En Zurich, le he escrito a Sarita (Sarita, hermana de la mujer de Scheinberg), vi una exposición de 230 obras de Max Ernst, muy interesantes. Pero todos estos goces se alteran con las noticias que llegan de Buenos Aires. ¿Qué pasa ahí? Le Monde hizo algún comentario muy atinado con respecto a la situación argentina y hoy uno espléndido con motivo de la ejecución de Grimau en España, que hizo reaccionar a Europa con diversos actos de protesta. Estamos necesitados de noticias.
El día 2 del mes que viene, de mayo, vence el segundo pagaré impuesto a los réditos. Creo que Bernárdez debió haber liquidado los intereses correspondientes de la deuda de Ranelagh y, si es así, le rogaría que me hiciese el favor de hacer pagar su importe en la sucursal del Banco de Santa Fe y Azcuénaga. Son 7.998 pesos.

Bueno, esto es todo por hoy. Esperamos impacientes noticias de ustedes y de todos los amigos. Un abrazo de Maruja y mío para Elsa y usted y reciba además uno fuerte de:

[Seoane]


1963-04-30
Carta de Seoane a Scheimberg. 1963
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 30/04/1963


Ginebra, 30 de abril de 1963

Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

No recibí respuesta a mi carta anterior. Quizá esté en camino. Tenemos hambre de noticias de Buenos Aires. Ayer y anteayer recibimos las de Sofovich y Falcini que nos produjeron un gran alegría. Creo que no tengo nada nuevo que contarles de nosotros, pero ahí va una estampa de un día en Zurich, el día de Viernes Santo, con todo cerrado menos alguno que otro restaurante o café.
Dios nos busca en Zurich
Doblaban las campanas desde el alba. Era Viernes Santo. Doblaron todo el día. A la salida del hotel, a las nueve de la mañana, lo sorprendente eran las calles desiertas. Sólo, en general, uno que otro zuriquense de edad las travesaba a grandes pasos, seguramente, para llegar a tiempo a alguna ceremonia religiosa. El río Limat estaba azul, el día claro, espléndido, y los cisnes, para despiojarse, ondulaban sus cuellos sobre su propio cuerpo. Quizá lloviese al atardecer o a la noche. Así sucedió. Nosotros nos entretuvimos en pasear por el muelle del río Limat. Viendo, una vez más, las vidrieras de los comercios. Deteniéndonos a descifrar los títulos de los libros alemanes, o suizos alemanes, y los viejos y nuevos grabados que se ofrecen en venta en alguno de esos establecimientos, mapas antiguos, grabados de interiores de casas campesinas del siglo XIX, grabados con vacas y escenas de labor; grabados de hoy, de Miró, de Max Ernst, de Bazaine, de Manessier..., sólo línea y colores, de técnica rigurosa, inexplicables y simples como el Viernes Santo y el mundo. Una mujer se acerca a nosotros, anciana, menuda, vestida de negro y con un sombrero ridículo en la cabeza. La mujer tenía el rostro blanco, muy blanco y los ojos azules, bondadosos, muy azules. Extrajo de la cartera un pequeño folleto en alemán y nos lo ofreció. En francés, malo explicamos que era inútil el ofrecimiento. No entendíamos alemán. “Mercí, madame”, le dijimos. Preguntó de que idioma éramos. Español, respondimos. “Un momento”, nos contestó. Revolvió en la cartera y del fondo de ella sacó otro folleto que en su ángulo izquierdo superior tenía escrita a pluma una indicación. Sp. El idioma español estaba en el fondo de la cartera. El título nos alarmó. Decía en rojo y entre admiraciones “¡Dios te busca!”. Agradecimos, y nos echamos nuevamente a andar. Por fin, alguien nos buscaba en Zurich y nada menos que Dios. Alguien superior al Director de Turismo, a las autoridades de la ciudad, del Cantón y aún a los mismos gobernantes de la Confederación Helvética. Dios, pensamos, estará en cualquier parte. Resolvimos andar. Abandonamos el muelle Limat, subimos hacia la catedral, la contemplamos, dimos vuelta a su alrededor, alzamos los ojos hacia sus cúpulas revestidas de metal. Dios no nos encontró. No estaba allí. Vimos el gigantesco Carlomagno con la espada sobre las rodillas. Seguimos por aquellas calles estrechas, medievales. Veíamos las calles, los edificios, las vidrieras. En una, pequeñas tallas en madera para el turismo, campesinos suizos tallados, animales, el oso más que cualquier otro, escudos de los Cantones y de las ciudades, objetos de cuero, de metales, todo lo que uno piensa que nadie compra. En otra, bellísimas piedras apenas pulimentadas del Brasil y de la Argentina. Piedras de todos los colores, cantos rodados de las orillas de los grandes ríos. La vidriera de una relojería. Relojes de muchos tamaños y formas. Sólo raramente se puede hablar de estilos. Chatos, abombados, de bolsillo, de pulsera, para la pared, para los muebles. Y cadenas y correas, y precios. Y otras vidrieras, con fotografías de cupletistas y bailarinas. Con apellidos españoles y franceses. Blancas y negras. Morenas y rubias, de diversos colores y formas, como los relojes, los objetos para el turismo y los emblemas de Suiza. Una vidriera entre todas, sólo con un bikini y un precio. ¿Para qué más? Dios no nos encontraba. Decidimos entrar en un café. Volvimos a pensar. Dios puede estar en todas partes. A la izquierda de nuestra mesa un mulato joven, barbudo y con el cabello descuidado y sucio. Seguramente, un artista. Un pintor. Miraba sin ver a nadie. Quizás él fuese Dios. Pero no, tampoco. Posiblemente, un santo. Mujeres beatas, beatas protestantes, impasibles, tomaban su café con leche o crema, o su cerveza, luego de las ceremonias religiosas. Eran como grandes madres estáticas, indiferentes, moviendo sólo la cabeza como las lechuzas para penetrarnos con sus ojos fríos. Dios, evidentemente, no estaba con ellas. Únicamente, las conmovía el dulce y los pasteles. Tenían la edad de la gula. Salimos. Continuamos andando. Llegamos a la estación. Entramos. Compramos Le Monde del día anterior. Escuchamos hablar en las tertulias de emigrantes italianos y españoles. Hablaban en voz alta, reían, cuando no se les notaba preocupados, pensando en dinero. Nadie piensa, ya se sabe, más en dinero que los pobres. Nosotros. Nuevamente salimos. Dios no estaba entre las boleterías y los kioskos, ni entre los trenes. Posiblemente, no había llegado. Ningún tren lo había traído hasta esa hora. Habíamos pasado el Bahnoft Brücke antes de ir a la estación y desde aquí seguimos por Bahnhof Strasse. Nuevas vidrieras. Ahora elegantes. Muebles, alfombras, perfumes, cosméticos, trajes, maniquíes en actitudes amaneradas, de rostros morenos con cabellos de nylon. Comimos algo en un restaurante cualquiera. En una mesa cercana, otra gran madre impasible girando únicamente las pupilas de sus ojos. Las manos sobre las rodillas. Observándolo todo. Estableciendo in mente las incorrecciones de los extranjeros. Abandonamos el restaurante y anduvimos por las viejas y bellas calles. Solos. Anduvimos la colina que fue castro celta. Miramos los viejos techos al estilo de los flamencos. Un capilla del siglo XV. Todo. Nos fatigamos andando. Al atardecer, regresamos hacia el hotel. Por el Quaibrücke, Bellvueplatz, seguimos por Ramí Strasse unos centenares de metros, y volvimos al Quai Limat. En el río, los cisnes se despiojan más sañudamente que a la mañana. Con los largos cuellos aún más ondulados. Y los patos alzaban a un tiempo sus cortas patas para rascarse las cabezas. Caían unas gotas de lluvia. Dios no nos encontró. Sin embargo, el folleto que nos había dado la anciana de ojos bondadosos, y que terminaba en un pequeño capítulo que aseguraba nos necesitaba, comenzaba afirmando: “¡Dios te busca!”. Dios nos buscaba. Nos necesitaba. Pero no nos encontró. Nosotros, naturalmente, tampoco lo encontramos. Seguramente, ese día nos hubiésemos entendido. Hubiésemos estado solos en las calles de Zurich. Él y nosotros. Hasta la hora de los bikinis en los cabarets y de los borrachos agrupados a las puertas de los bares.
Claro, es el hombre quien generalmente busca a Dios. El que llegue a encontrarlo es otra cuestión.
Fue un día así. Dormimos perfectamente, a pesar de los grandes almohadones que nos ponen como almohadas en los hoteles y de los fastidiosos edredones.
La ejecución de Grimau conmovió a Europa entera. Hubo actos en todas las ciudades europeas de protesta. Aquí, en Ginebra, los obreros lanzaron simbólicamente coronas y claveles al lago para que el río las llevase a la costa española. Obispos y sacerdotes católicos de Francia y Suiza protestaron contra Franco. En Rabat, en plena embajada de España, en cuyo salón se celebraba un concierto, un joven se levantó, dijo una palabras de protesta y pidió un minuto de silencio por Grimau. Sólo el embajador y unos cuantos se mantuvieron sentados. Casi todo el público se levantó en su homenaje.
Otro día enviaré más noticias nuestras y de lo que vemos. Un gran abrazo a todos los amigos, a Aída y los suyos de Maruja y míos y otro para usted, fuerte, de:

[Seoane]


1963-05-28
Carta de Seoane a Varela. 1963
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 28/05/1963


Ginebra, 28 de mayo de 1963

Sr. D. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Querido Varela:

Ahí van unas noticias. La primera, privada, es que una Galería de Ginebra, muy importante, que acaba de editar un libro de Char con litografías de Braque, y otro no me acuerdo ahora de quien con litografías de Miró, se encarga de mis grabados en Europa. Ayer también tuve noticias de Basilea del acuerdo de la Kunsthalle para exponer óleos míos en la próxima temporada, pero aún no tengo fecha concreta. De cualquier manera, el 10 salimos hacia París, donde estaremos muy pocos días y desde allí para España, que es donde queremos estar. Si hiciese falta, trataríamos de volver en septiembre a Suiza. Ya veremos.
Noticias
Un escritor polaco emigrado a la Argentina cuya reputación comienza a ser universal ha hecho declaraciones a algunos diarios de París. Se trata de Vitold Gombrowicz, que publicó en castellano, hace años, en la Editorial Argos de la capital argentina, su libro Ferdydurke sin que esta publicación tuviese ninguna resonancia en la prensa porteña ni entre los escritores que se tienen por más importantes en Buenos Aires. Ferdydurke se publicó en francés en 1958, desde esta fecha se ha hecho una decena de traducciones del libro a diversos idiomas y el apellido Gombrowicz es ahora conocido, en los medios intelectuales europeos, como el de un importante creador que estuvo aislado en Buenos Aires durante muchos años. La traducción de Ferdydurke al francés se efectuó inmediatamente de la edición polaca en 1957, diez años después que la argentina y veinte máis tarde que la primera edición en Varsovia. Vitold Gombrowicz emigró a Buenos Aires en 1939 y en esa ciudad escribió TransAtlántico, La pornografía, algunos volúmenes de su Diario y la obra de teatro El casamiento, que se estrenará en París el próximo mes de junio. Veinticinco años después de su llegada a la Argentina y luego del silencio porteño, regresa a Europa y se mueve, según parece, con dificultades en el mecanismo de su celebridad naciente: interviús, recepciones, reuniones, encuentros... Entrevistado por Piotz Rawicz afirma: “En la Argentina, yo viví fuera de los medios intelectuales, rodeado de amigos que no pasaban de los veinticinco años de edad. Con éstos, dijo, me habitué a hacer una política literaria, mezcla de provocación, de juego, tontería, rareza, indolencia... Resulta pequeño el universo de la juventud”. Interrogado sobre París, contesta Gromwicz: “Cuarenta mil pintores en esta ciudad de los cuales cuatro o cinco son auténticos. Millares de escritores o que se consideran como tales. La estupidez, la impostura, conscientes o inconscientes, constituyen sus límites. El escándalo no dura mucho”. Se considera la obra de este escritor polaco como una de las más importantes en este siglo en la literatura de su país, precursora de la de Ionesco, conteniendo como tema principal la inmadurez. Los autores franceses preferidos por él son, en general, Montaigne, Rabelais, Jarry y Gide. Hablando de sí mismo, dice: “Soy un viejo campesino, un poco desconfiado y frío. Desconfío de los conceptos y mi obra constituye la sátira de la conceptualización. Definí una vez como una aspirina que produce el relajamiento. Mi arte es el opuesto de la nueva novela francesa, que se hizo descriptiva, objetiva. No me sujeto al objeto. Trato de seducir a las gentes, busco la superioridad, la dominación, la expansión de mi yo. Ésta no es una filosofía, sino la actitud patética de un artista. El hombre está en conflicto perpetuo con la forma, cualquiera que ella sea. La parodia es su venganza”. “Mi drama personal –añadió– procede de dos fuentes, de una degradación vengativa de toda forma, y de mi sumisión humillante a la juventud. Como artista, busco la perfección, tiendo a la madurez y al mismo tiempo estoy locamente encariñado con la inmadurez, lo inacabado. No existe solución, no puede existir, si me convierto en maduro dejo de ser joven, y así continúo...” No es, pues, por azar, la obsesión melancólica de adolescencia y juventud de Gromwicz. Rawicz afirma que la grandeza del drama de este escritor reside en ser “el de un formalista que se burla de la formas, de un realista que no solamente entrevé, sino que ve, carnalmente, la inconsistencia fatal, la pluralidad dolorosa de aquello que se llama comúnmente realidad” Entresacamos algunas respuestas de esta entrevista a un escritor casi desconocido en la Argentina a pesar de vivir en esta nación, conocido ahora universalmente por Francia y que, sin embargo, llegó a la madurez en nuestro país. A la madurez de su propósito de inmadurez literaria. Habría que estudiar hasta que punto influyó en él, o lo afirmó en su propia inmadurez, la inmadurez general argentina. George Braque expone actualmente grabados en madera en una Galería de París y en otra collages. El papel pegado, afirmó el pintor, me permitió disociar el color de la forma y ver que eran independientes uno del otro.
Sobre una exposición de arte norteamericano que se celebra actualmente en París y que constituye una selección de la sesenta y seis exposición del Instituto de Arte de Chicago, afirma Conil Lacoste que la última invención de la vanguardia de Estados Unidos constituye una especie de fotomontajes de objetos domésticos dibujados a gran tamaño, integración de franjas dibujadas, sonrisas de Marylin en serie, falsos helados a gran escala, etc.
Me extendí un poco con el reportaje de Gromwicz, pero creo que vale la pena por ser conocido de una minoría argentina. Hasta dentro de unos días. Saludos de Maruja y míos para Marika y para ti. Un abrazo:

[Seoane]


1963-11-14
Carta de Seoane a Varela. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 14/11/1963


Madrid, 14 de noviembre de 1963

Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Estoy trabajando mucho, te lo digo en todas las cartas, pero es la realidad y esto me impide estar al corriente de bastantes actos culturales que ocurren en Madrid que no alcanzan la suficiente divulgación en su prensa por razones que no son de este momento analizar. Inauguro el 26, o el 25, aún no sé ciertamente la fecha, y estoy esperanzado, pero con un poco, es natural, de temor. Quienes vieron mis obras, muy pocos hasta ahora, me auguran un éxito. Veremos qué ocurre. Tengo muy pocas noticias de Buenos Aires. ¿Que fue de Larralde y Brughetti y quien es el nuevo director del Museo? ¿Qué pasó en San Pablo? ¿Y la exposición de París? ¿Qué ocurrió con el libro de cuentistas y pintores argentinos de la Editorial Universitaria? ¿Se hizo la exposición de los dibujos? Me gustaría que en un momento libre me contestases estas preguntas. Ahora ahí va alguna noticia:
Se acaba de inaugurar en Madrid, patrocinada por la Dirección General de Bellas Artes, una espléndida exposición de aguafuertes del pintor español Gutiérrez Solana. En el acto de inauguración se hizo donación de las planchas originales al Estado español luego de haberse realizado con ellas una edición numerada en la que se rinde homenaje al pintor. Esta edición consta de 277 ejemplares distribuidos de la siguiente forma: 7 ejemplares numerados con cifras romanas que contienen una serie de grabados estampados sobre papel con características muy especiales; 27 marcados de la A a la Z, contienen una serie de los grabados estampados sobre papel nacarado; 230 están numerados, con una serie de grabados estampado sobre papel de hilo y 13 ejemplares más, numerados, destinados 10 a los colaboradores, dos a la Biblioteca Nacional y uno a la Biblioteca de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. La introducción a la edición es de Ramón Gómez de la Serna. Su precio oscila entre 160.000 pesetas los primeros ejemplares y 60.000 los impresos sobre papel de hilo. Es decir, 400.000 y 150.000 pesos argentinos aproximadamente. Debemos advertir que el álbum de litografías de Miró, de menos tiraje (75 ejemplares) se vende en su exposición actual de Barcelona, de la que dimos cuenta, a 210.000 pesetas. Los propietarios de las planchas eran los herederos del coleccionista madrileño Juan Valero, amigo y protector de Solana en los últimos años de su vida, que las habían adquirido antes del fallecimiento del pintor, precisamente para hacer la edición que ahora se exhibe de sus grabados. El maestro que enseñó a Solana el procedimiento fue el grabador gallego Castro Gil, fallecido también hace pocos meses, pero Solana no se atrevía a hacer pruebas de sus grabados porque, según decía: “eso del grabado tiene algo de milagro”. En Madrid se considera que esta exposición constituye uno de los mejores acontecimientos artísticos de los últimos años. En una entrevista del diario Pueblo el conocido crítico de arte español, autor de una biografía de Solana, Manuel Sánchez Camargo, afirma: “Para mí los aguafuertes de Solana son el eslabón que une el grabado español con Goya. El hiriente trazo, de una fuerza expresiva y de una calidad sorprendente no tiene par igual en género artístico similar. Cada aguafuerte es una vena carpetovetónica, que es decir dos veces española, llena, como toda la obra de Solana, de una extraordinaria melancolía”. Por nuestra cuenta, creemos que el Museo Nacional de Bellas Artes debieran adquirir, con destino a dicho Museo, uno de los ejemplares de esta extraordinaria edición. Solana se presenta para el porvenir como uno de los pintores más característicos y solitarios de los primeros cincuenta años de este siglo europeo y más unido al pensamiento anárquico y existencial que contribuye a caracterizarlo. Igualmente en su obra de pintor y grabador que en la de escritor, muy poco estudiada hasta la fecha, o sólo en su aspecto pintoresco.
El prestigioso crítico literario alemán Janheinz Jahn publicó hace poco un espléndido trabajo titulado Negritud y surrealismo. En él afirma que “desde que una cultura distinta, la africana, se extiende con sus rasgos comunes a lo largo de varias lenguas europeas, es necesario renunciar a la pura división lingüística, pues la lengua sola ya no permite reconocer a qué literatura pertenece un autor”.
El último número de Arts publica un artículo de d´Ormesson titulado Zen entre los snobs y afirma en un párrafo: “Lo zen entró en Francia con las danzas histéricas y en malas y breves obras de vulgarización”, refiriéndose a la curiosidad actual de Francia por los monjes pintores zen.
El productor cinematográfico español Cesáreo González es un hombre millonario y pintoresco. Afirmó, según dicen, que en época de escasez de productos en España él se hacía traer lo necesario por vajilla diplomática.

Y nada más por hoy. Un abrazo a todos especialmente para Marika de los dos y para ti de:

[Seoane]


1969-01-27
Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1969
Ver [Carta mecanografada co membrete:] LABORATORIOS DE LA 5.ª ETAPA DE SARGADELOS / DOM. PROV.: OSEDO-CORUÑA-TELEFS: 23 Y 163 (DE SADA).

Transcripción da Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1969 en 27/01/1969

El Castro, 27 de Enero de 1969

Sres. Emma y Rafael Lifschitz
Buenos Aires

Queridos amigos:

Recibimos vuestras cartas con los recortes de diarios que agradecimos mucho, y el día 24, la sorpresa de la felicitación a Maruja por su cumpleaños. Aquí, tras muchos días seguidos de lluvia constante de acuerdo con el clima habitual de este país, estamos gozando de unos días primaverales, tan primaverales que los pájaros se equivocan y comienzan a hacer sus nidos, los que hace sospechar de la normalidad de sus hábitos y las plantas comienzan a florecer. Por mi parte, trabajo todo lo que puedo. Estoy pintando, proyectando algunas piezas de porcelana e hice un nuevo álbum de grabados, Homenaje a un pájaro, el texto está en idioma gallego y os lo traduciré tan pronto estemos de regreso. Supongo que cuando llegue esta carta ya estará en vuestro poder, pues lo mandamos hace tres o cuatro días por avión. Se trata del homenaje a un hornero muerto en Ranelagh y se compone de doce grabados en forma de carpeta, pequeños, a dos colores. Son una especie de grabados de viaje para llevar en cualquier bolso por el tamaño. Creo que quedaron bien. La pintura que estoy haciendo es siguiendo de cierta manera la que últimamente estaba haciendo en Buenos Aires, grandes tonos que se cruzan y se superponen y la figura señalada con una especie de signos. Creo que está muy de acuerdo con nuestra época, lo que no quiere decir que lo esté con la moda, con la novedad o el grito, que les gusta a los del Di Tella. Yo creo que nuestra civilización viene a ser una especie de civilización del signo en la que todo se representa por trazos esquemáticos y señales. En todo caso, una civilización donde el signo se une al átomo y a la astronáutica. Existe un idioma internacional hecho de signos para automovilistas y aviadores, por ejemplo; para los astronautas, para las estaciones de ferrocarril, para los puertos, para cuestiones industriales, marcas cuya sola imagen se identifica a un producto, etc. La figuración se hizo siempre a base de signos que iban disimulándose en la acumulación de ellos para representar la realidad, pero siempre se partió de unos signos, o de unas líneas elementales que podían haberse quedado en signos. Paul Klee pintó siempre signos y los acompañaba siempre de flechas indicativas, números y letras, igual que Torres García más tarde, y Miró, y A. Gorki en EE.UU., por poner cuatro ejemplos. Llegaron al lenguaje propio a su lenguaje de señales esquematizando su mundo. No otra cosa hizo Picasso siempre. Por mi parte, trato de hacer algo parecido. Algo muy distinto a los desaparecidos “pops” que lo que hicieron fue copiar rigurosamente la bandera de EE.UU., por ejemplo, de igual manera que otros pintores copian una vaca, o una hamburguesa, o una lata de conservas, o si la reproducen en escultura, lo hacen con una técnica parecida a la que sirve para hacer mascarillas. Claro que uno siendo ciudadano está más familiarizado con la bandera de EE.UU. (cada vez más) con la hamburguesa o la lata de conservas que con la vaca, este es el gran verdadero hallazgo “pop”. Nuestro arte popular es, desde hace tiempo, ciudadano, está siendo creado en las ciudades. No existen los trajes típicos campesinos, ni apenas quedan productos de artesanía, la industria lo invadió todo y, si existen costureras campesinas o en la ciudad, creo que ya no hacen otra cosa que poner remiendos a confecciones industriales. El pato Donald de plástico o el astronauta también de plástico, o de algún material sintético, sustituyen al muñeco de madera que hacían unos artesanos en las aldeas. Bueno, el caso es que sigo pintando siguiendo mi camino, el iniciado hace años y que no puedo saber a donde conduce por más que razone estas cuestiones. Cuando doy vuelta la cabeza y miro por el ventanal del estudio, veo un paisaje maravilloso, ondulado, con bosques en una y otra montaña, un cielo gris o azul según el tiempo, la tierra labrada, un palacio almenado muy cerca y el mar al fondo. Un paisaje que pintado, reproducido, no sería nada, en todo caso una especie de tarjeta postal, pues hay algo difícil de pintar, imposible de pintar, la lluvia y el viento. Los pintores naturalistas acudieron también al signo por lo menos para la lluvia y el viento y el mar, y esa fue su contradicción. Nadie puede copiar la naturaleza como ella efectivamente es, contando con todo lo que de verdad la compone. En cuanto a otras noticias, aquí, desde hace unos días como vosotros debéis saber, no hay ninguna, como no sean las internacionales que ahí también se conocen, y de Buenos Aires no sabemos más que los comentarios vuestros. Aquí llega La Nación aérea, insulsa y en la que nos enteramos en general de defunciones. Por ella supimos el fallecimiento de González Garaño, una personalidad a la que se debía mucho y a la que le llegan los elogios después de muerto.
Bueno, por favor, escribir. Nos hace mucho bien. ¿Escribió Noemí desde Israel? Un gran abrazo para los cuatro, Emma, Rafael, Carlos y Eduardo. Un saludo para los amigos Martínez Vallerga y Kovalesky de:

[Seoane]


1969-03-20
Carta de Sofovich a Luís e Maruxa Seoane. 1969
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Sofovich a Luís e Maruxa Seoane. 1969 en 20/03/1969


Buenos Aires, 20 de marzo [1969]

Mis queridos Luis y Maruja:

Seguramente no tendré explicación válida para Uds. por mi silencio de tanto tiempo; lo cierto es que cuando recibimos primero el paquete con el emocionante Homaxe a un paxaro y luego la carta de enero y más tarde el catálogo estupendo de Miró, y los de Picasso, me dije en cada oportunidad, hoy mismo escribo, pero todo era llegar de Ranelagh al estudio y enfrentarme con la masa de asuntos y, fundamentalmente, con los problemas de la terminación del departamento de Conesa para que la decisión fuera postergada hasta hoy.
En el Homaxe a un paxaro, todo texto y grabados es hermoso; el impacto fue tal que me pasé esa tarde en el Estudio mostrándolo y leyéndolo a no sé cuantos amigos; Narciso, Ramón Prieto, Camilion, Odena y qué sé yo cuantos. Dos o tres días después me llamó Scheimberg que acababa de recibirlo y vivía también la misma emoción. Aquella noche me decía Chola que el texto le había producido la misma sensación de pureza poemática que le causaba Juan Ramón Giménez.
Conesa 1955 sufrió los inconvenientes del viaje de Enrique y Anita a Europa y luego, un mes de veraneo de ellos en P. del Este. Lo que estaba proyectado para el 15 de diciembre pasado aún no está terminado.
Nosotros mudamos los muebles el 18 de diciembre y nos fuimos a Ranelagh en donde vivimos hasta el 5 de marzo. Ranelagh estuvo estupendo, con días y noches maravillosas, la pileta es un halago para el cuerpo y hubo muchas flores. El chalet que fue de Uds. es ahora un coto cerrado con extraños habitantes que viven en el con espíritu de departamento.
Hemos viajado, yo todos los días en auto o en tren, saliendo a las 8 de la mañana y regresando a las 22 por la noche, Elsa tres veces por semana y dedicando en la ciudad horas enteras en empujar la terminación de los dos departamentos, primero se terminó el de la planta baja para que el consultorio de Elsa pudiera funcionar, quedó muy lindo con su alegre jardín propio y ya trabaja Elsa con el mismo éxito económico y profesional de los últimos meses del año pasado.
Nosotros vivimos ya en el 8º al que aún faltan 4 o 5 cosas por terminar, pero ya se lo ve luminoso, amplio, realmente cómodo. Enrique, que es el estupendo muchacho que conocemos, hizo lo imposible por solucionar el desbarajuste que se armó con sus viajes y realmente le estamos muy agradecidos por sus innumerables atenciones. Desgraciadamente, no anda bien y, lo que es peor, no creemos que tenga mucha conciencia de ello.
Ya viviendo allí se planteó la lucha entre el arquitecto cuya obra de arte es el departamento y su dueño que tiene obras de arte y siente necesidad de verlas y regalarse con ellas; no alcanzan las paredes, pero, lentamente, por las noches y poniendo un poco de heterodoxia en la armonía arquitectónica estoy venciendo en la batalla. Por ejemplo, conforme con Enrique, forramos una columna con madera lustrada, mate, en tono bajo, a una idea mía de aprovechar uno de los lados de la columna para colgar un cuadro, sólo recibí un discreto, pero despreciativo silencio, pero hete aquí que un cuadrito pequeño, óleo, de Luis Seoane, el que estaba en Güemes en la pieza de Claudia, puesto sobre ese fondo, no sólo le daba alegría, sino que aligeraba con color todo un rincón en el que predominaba la madera.
Para colmo de mi complejo de culpa por no haberles escrito antes, me ocurrió hace 15 o 20 días encontré en un entrepiso de la librería Fray Mocho, un ejemplar en perfecto estado de su libro sobre la columna de Hércules –sé que no es “la columna”, pero como estoy un poco cansado, no recuerdo el verdadero título; el ejemplar que tuve alguna vez, dedicado, desapareció de donde estaba.
Anoche, Enrique y Anita cumplieron 11 años de casamiento, a Anita le llevamos unos dulces y a Enrique un ejemplar in tonso de Tres hojas de ruda y un ajo verde, que no conocía.
Me doy cuenta ahora que hasta aquí esta carta es un esfuerzo por hacerme perdonar mi silencio y por probar lo que no necesita ser probado; que los quiero mucho.
El problema del quinielero quedó aclarado, fue un error del detective informante, se trataba de un Seoane que no es Luis, sino Manuel, con número de cédula distinto.
Les envío con ésta tres recortes de noticias que fui separado en este largo tiempo; uno es del 4 de enero con la nota publicada en La Razón por Hernández Rosselot sobre la colección Scheimberg, integrando una serie referida a las colecciones más importantes del país; otra con una torpe información sobre un remate dado en Mar del Plata por el inefable Feinsilberg, autor también de la nota; y la tercera, aparecida hoy en Clarín, según la cual Romero Brest persiste en su tonta actividad, ya con verdadera sevicia.
El próximo 26 llega en barco desde Barcelona mi hermana Paula que trae el catálogo de la última exposición de grabados de Picasso, en París, de la que Ud. me hablaba en su carta. Me dijo antes por correo que la exposición era maravillosa.
Nadie sabe nada aquí sobre su mural en Galicia.
Queridos amigos, me tengo que ir corriendo a mi conchabo del Banco de donde dentro de pocos meses saldré con alegría.
La carta de Elsa que agregó fue escrita hace no sé cuánto tiempo; ella está muy bien y con Claudia y Pablo que fue a Ranelagh niño de departamento y terminó en aguerrido cazador de sapos, les envían fuerte abrazo, con los míos

Bernardo


1971-08-13
Carta de Seoane a Sofovich. 1971
Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]

Transcripción da Carta de Seoane a Sofovich. 1971 en 13/08/1971


La Coruña, 13 de agosto de 1971

Sr. D. Bernardo Sofovich
Buenos Aires

Queridos amigos:

Nos alegramos mucho del éxito profesional de Bernardo, de sus sesenta años cumplidos, del viaje al Brasil, de las cartas que nos enviaron y de la proximidad del viaje que prometen a Galicia. Pasearemos juntos por algunos sitios extraordinarios. Lázaro Goldstein estuvo unos días con nosotros, apenas una semana, algo menos creo, y le hicimos ver Santiago como hay que verlo en su gloria románica y barroca, con peregrinos que sólo se parecen a los del medioevo en la fertilidad de sus barbas, más turistas que peregrinos, y cubierta la ciudad de nubes y leyendas. Le acompañamos a un monasterio barroco en la montaña. Galicia conserva más de medio centenar de monasterios semirruinosos que serían el orgullo de cualquier país europeo. Los famosos castillos del Loire, tan pulcros, no son competencia para estos monasterios y castillos gallegos cubiertos en parte de maleza, de musgo y de bellas y nerviosas lagartijas que escapan atacadas de pudor de sólo mirarlas tomar el sol. Pero Galicia es, como Irlanda y Sicilia, un país moribundo de Europa, lo afirma un sociólogo italiano, con una tercera parte de su población emigrada y olvidada del centralismo. Van ustedes a ver un pueblo celta de hace más de 2000 años y astilleros que hacen barcos de trescientas mil y pico de toneladas y paisajes de costa con bosques que tienen kilómetros de extensión y caballos salvajes. Un país de gentes apacibles, sin crímenes, sin más ladrones que sus políticos y sus hosteleros y con los más bellos ojos verdes del universo céltico. Veremos juntos algunas de las fuentes donde las hadas transformadas en monstruos esperan al joven que las desencante, pues los encantamientos de hadas y príncipes no fueron exclusiva de Alemania y de Jean Cocteau. Les aguardamos. Por mi parte, continúo trabajando. Hice algunas nuevas piezas de porcelana y además de la jarra-busto de Rosalía de Castro, hice la de Pablo Casals. Al mismo tiempo, hice algunas ilustraciones para libros de amigos y me estuve ocupando del Museo Carlos Maside inaugurado el año pasado. Lo ampliamos con una nueva sala y con una galería de exposiciones importantes, que se inaugura con una de grabados de Picasso y Miró el día 20 de este mes. Todo esto es lo que me hizo atrasar mi correspondencia. Debo carta a todos los amigos. Conocía al dibujante Sabat de Primera Plana que luego dejó, hijo del escritor uruguayo Sabat Ercastey y desde luego con un gran talento, y le agradezco los dibujos que me envió de él. De Buenos Aires se publicaron aquí muchas noticias políticas nada gratas, muy peronistas. En cuanto a este asunto de Perón, tomaré por mi parte una actitud que algunos supondrán de viejo. Pero yo no puedo transigir con quien pudo hacer algo por lo menos una reforma agraria y no la hizo y se considera revolucionario; con quien ordenó la muerte o dejó que mataran a muchos obreros y estudiante; el último, creo, el abogado Ingalinella en Rosario. Con quien fue nazi o partidario de Hitler y de Mussolini y es... no quiero decir ahora más. Su rencor le hace utilizar desde lejos a unas masas ingenuas en contra de sus propios intereses a fuerza de declaraciones contradictorias, de manifiestos absurdos, atizando divisiones partidarias en beneficio no sabe uno de qué fin. Aquí nadie entiende el peronismo de los argentinos. Siquiera este general hubiese sido como Velasco Alvarado, el del Perú, pero no es, es alguien que hizo en la Argentina mientras tuvo tesoro que derrochar, de rey mago, acompañado de una hada madrina, de alguien que alimentaba todas las esperanzas con su sonrisa de felicidad, y que imitaba a Mussolini –uno de sus ídolos– en cuanto a riqueza de disfraces. Todos esos que miran para atrás en política, ¿por qué no releen los discursos de Perón si no los recuerdan? ¿Por qué no se publican sus discursos para los jóvenes que no gustan de informarse? Esto no es tampoco una defensa de los políticos que le siguieron y que hicieron posible esta nostalgia. En todo caso, es una lágrima que suelto por todas las ilusiones que voy perdiendo por los ideales que parecen marchitarse en uno a fuerza de verlos traicionados y desfigurados por aquellos en quienes uno creía.
Termino esta carta. No quiero escribir más de estas cuestiones. Me da asco el Perón de Madrid. Tartarín de Puerta de Hierro. Dejándonos en ridículo a los argentinos con sus multitudes de visitantes que vienen a arrodillarse y esperar de su boca la bendición consagratoria del pequeño puesto en el sindicato o en su partido. Y estoy contra todos los que le siguieron en el poder hasta hacerlo pasar por bueno. Perdóneme Elsa y Bernardo.
Sentí las muertes de los amigos a quienes se refieren: Policastro, Pacenza, Nalé Roxlo, Payró, sobre todo sentí a Payró, fue un verdadero amigo mío al que debo juicios importantes sobre mi obra. Pocos días antes había recibido una muy bella carta suya en la que me narraba recuerdos de su infancia europea. Ahora sí termino. Escríbannos. Aguardamos las cartas de los amigos. Dígannos cuando viajan.

Un fuerte abrazo de los dos para los dos:

[Seoane]


1971-08-30
Carta de Seoane a Scheimberg. 1971
Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas e con correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1971 en 30/08/1971


La Coruña, 30 de agosto de 1971

Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mis queridos amigos:

Esta vez soy yo el que no escribe. He pasado más de un mes desde que recibimos la última carta de ustedes y no hemos contestado, pero es que pasaron muchas cosas en cuanto a trabajo, prisas por hacerlo, etc., que nos tuvieron alejados de todos los amigos. Inauguramos una nueva sala del Museo, hicimos una galería de exposiciones para éste y se inauguró con enorme éxito con una muestra de Picasso y Miró. La próxima será de Solana. Pero de todo esto ya hablaremos a nuestro regreso. Entre las jarras-busto que hice últimamente, luego de la de Rosalía de Castro, está la de Casals. Hice también algún grabado y bastantes dibujos. Mientras tanto, fui recibiendo algunas noticias de Buenos Aires de los amigos, y políticas, de estas últimas muchas se vienen publicando en los diarios de aquí, comentadas por sus corresponsales o dejadas en simples noticias. Se publican muchas noticias procedentes o dejadas en simples noticias. Se publican muchas noticias procedentes de ahí, por desgracia, y por ellas parecen rivalizar Buenos Aires con el Nueva York de hace bastantes años en cuanto a atracos. Claro que éstos se extienden y se están produciendo en Europa, igualmente en Colonia y Berlín, que en Madrid o Sevilla. Buenos Aires, sin embargo, parece llevar el primer puesto. En España no dejaron entrar el primer número de la revista Libre, que hacen en París Cortázar, Vargas Llosa, García Márquez, etc., que fue dirigida en este primer número por Juan Goytisolo, el escritor catalán. Parece que une ensayos de sociología y política con obras de creación. Me hubiese gustado leerla. Igual ocurre con Plural, una publicación literaria de México, dirigida por Octavio Paz. Pero estas lecturas resultan muy difíciles aquí. Entran, o van a entrar esas publicaciones, siempre entran, pero no se pueden adquirir fácilmente. En cuanto a Buenos Aires, tengo noticias de que se publican dos nuevos diarios, uno muy bien hecho, según me dicen, de Timermann, y de que se ha publicado una muy buena novela de María Granatta, ¿es con dos tt? De exposiciones no sé nada. Las últimas noticias en cuanto a ellas las tuve por Payró, ¡cuánto siento su fallecimiento! Parecía que se iba a presentar una buena temporada iniciada con los afiches polacos y Calder. Siento haberme perdido estas dos exposiciones. Aquí, claro, es una ciudad pequeña, se hacen pocas exposiciones. En cuanto a cine, estamos viendo, en general, o volviendo a ver, películas vistas en Buenos Aires y que, por razones que desconocemos, no se dejaron ver aquí hasta ahora. De teatro hemos visto Romance de lobos, muy mal puesta en escena, con el hidalgo brutal de la obra de D. Ramón convertido en un alfeñique, mas bien en una especie de burócrata en vacaciones, desafiando una tormenta con unos zapatitos muy cuidados, para andar sobre pisos encerados y pantalón con raya, como para oficinas. Nos acordamos mucho, aún con sus defectos, de la misma obra puesta en el Teatro San Martín.
Bueno, esta vez son las pocas noticias que puedo enviar. Estamos bien, trabajamos, vamos algunos días al cine, vemos el mar desde las ventanas, un mar muy bello y en el portal de la casa se amontonan los niños del barrio, en general, de ojos claros y con dos manchas rojas cada uno, naturales, en sus mejillas. Conocí un día al cónsul argentino Sr. Quiroga, pariente, me dijo, de Sarmiento, sanjuanino, gris como la niebla.

Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos y para los parientes y amigos:

[Seoane]


1971-09-02
Carta de Seoane a Anita e Enrique Goldstein. 1971
Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]

Transcripción da Carta de Seoane a Anita e Enrique Goldstein. 1971 en 02/09/1971


La Coruña, 2 de Setiembre de 1971

Sr. Enrique Goldstein
Buenos Aires

Queridos Anita y Enrique:

Apenas tenemos nada nuevo que contar. Todo continúa lo mismo para nosotros que hace dos meses o menos que cuando estuvo aquí su padre. Trabajo en cuestiones muy diversas y días pasados inauguramos una nueva sala del Museo y una Galería de exposiciones con una primera muestra de grabados de Picasso y Miró. Al mismo tiempo, continúan pasándose y comentándose películas de arte. Ayer se pasó una antología del escocés-canadiense Norman McLaren, experimentos de color, sonido y movimiento, etc. Esto ocurre en una aldea de muy pocos habitantes donde está una de las fábricas de porcelana, la del Castro. El Museo es, además de museo, un centro cultural vivo de nuestro tiempo. De Buenos Aires tenemos las noticias políticas que aquí se publican profusamente por los diarios con comentarios de sus corresponsales. Parecen muy confusas y no puede percibirse, por lo menos desde aquí y por esos comentarios, cual puede ser la salida de la tremenda crisis argentina. Perón en sus declaraciones y en su actitud madrileña continúa siendo el farsante de su época presidencial. No irá nunca a la Argentina y esta es la impresión general de los españoles que se sonríen además y hacen humor de los viajes de Paladino y Rucci, subiendo y bajando de aviones y haciendo declaraciones ingénuas, aparentemente maquiavélicas dejando sospechar que ellos poseen el secreto de la felicidad argentina. No tenemos apenas otras noticias. Las que nos envió Sofovich hace algún tiempo, artísticas, literarias y cinematográficas que nos produjeron cierta envidia, algunas que leemos en algún número de La Nación aérea que cae en nuestras manos. Desde nuestras ventanas vemos todos los días el mar común a argentinos y gallegos, pero que en este caso por el clima gallego resulta de un gris precioso de niebla que unas veces encierra verdes profundos y otras azules acerados.
Reciban Anita y usted y los chicos el gran abrazo de Maruja y mío. Envíen siempre noticias:

[Seoane]


1977-02-03
Carta de Frontini a Seoane. 1977
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:]

Transcripción da Carta de Frontini a Seoane. 1977 en 03/02/1977

DR. NORBERTO A. FRONTINI / ABOGADO / NUEVA DIRECCIÓN / AVDA CALLAO 671-12-“B” / CAPITAL FEDERAL

febrero 3 de 1977

Dr. Luis SEOANE
Ronda de ORZÁN
Torre La Coruña
LA CORUÑA-GALICIA
ESPAÑA

Querido Luis:

Cuando enfermó Pompeyo Audivert, apenas lo supimos por Rosa, escribí una carta para decírtelo. Pero cuando me dispuse a localizar tus señas domiciliarias, no las hallé porque con la mudanza las cartas que te había escrito en otras ocasiones estaban empaquetadas y no sé dónde y tampoco las tenía en las libretas donde las anoto. Quedó la carta en la mesa. Cuando hace quince días fui a Miramar dí con el dueño de un almacén que yo sabía que te conocía y a cuyo hijo, que pinta o escribe, tú le habías prologado un libro, según él me dijo. El me dió tus señas. Pero hoy, al buscar copias de cartas, encontré tus señas. Yo regresé antes de ayer, más muerto que vivo, por cansancio que aún me dura. Audivert a comienzos de enero tuvo una hemorragia intestinal producida por esas cosas que llaman “divertículos”. Lo internaron en un sanatorio de Ramos Mejía. Esperaron tres días para operarlo. No sé que le hubiesen hecho transfusiones de sangre. Cuando lo abrieron, le extirparon un trozo del intestino. Al día siguiente fuimos a verlo. El hijo consideró conveniente que no lo viéramos. Pero Rosa le había dicho a Audivert que estábamos nosotros y él se dispuso a que lo viéramos y se hizo retirar la mascarilla del oxígeno. Pero, nosotros, ya nos habíamos ido. Por lo que sabemos, que es poco o nada, Audivert murió cuatro días después, un sábado, de septicemia, porque la materia fecal que le quedó fuera de los intestinos le produjo infección. Volvieron a abrirlo. La verdad es que no entiendo nada ni tampoco lo entiende Rosa, según se lo dijo a Mabel cuando Mabel fue a verla a su casa una semana después de haber sido inhumado su cadáver en un cementerio al que fuimos en caravana, por un larguísimo camino, un domingo a la mañana de hace, según supongo, tres semanas. Un mes antes de morir habían estado en casa cenando y en esta ocasión me trajo un ejemplar del afiche que hizo Miró para la nueva revista HOY que se publica en Barcelona. Todo esto quería decirte, pues acaso no se ha publicado noticia alguna ni en Madrid ni en La Coruña. Quizá en Barcelona La Razón publicó una buenísima nota sobre Audivert. En el acto de ser inhumado el cadáver no hubo discurso alguno. Rosa se quedó en su casa. Está flaquísima.
Recibí carta de Pilares en la que me da la noticia de haber estado todos ustedes juntos, incluido Varela, en tu departamento, el domingo 16 de enero. Perdí las señas de la casa donde sueles hospedarte y si te da el tiempo y las ganas, házmelas conocer. La idea de viajar me sigue, pero estoy en estos días cansado y con ganas de dormir una eternidad. No sé si esto es cosa de los años. Pienso, empero, en que lo que me jode de veras es tener que darle manija intelectual a lo propiamente profesional. Estoy ya instalado en mi nuevo despacho de la Avda. Callao 671, piso 12, depto. “B”. PERO sin teléfono. Los que me piden dinero para instalármelo son unos granujas. Y NADA ME HAN RESUELTO en lo que va del mes de enero. Conocí en Miramar a una persona amigo de un amigo que me prometió desinteresadamente lograr el traslado del teléfono. Cuéntame cómo ves el problema político de España. El diario La Nación ha dado información abundante y bastante objetiva acerca de los secuestros, los asesinatos de abogados y policías, la actitud de los partidos opositores, etc., etc. El retorno a un régimen militar sería calamitoso. Originaría conflictos cruentos, según me parece. Escribe y cuéntame de tus proyectos. Recibí carta de Díaz Pardo. Me dice que un automóvil usado me costaría 150 mil pesetas lo que equivale a 2 mil dólares. Yo le pedí información sobre un SEAT chiquitín y me parece que sus datos se refieren a un SEAT grande. Como todavía no sé si viajaré en barco o en avión, avisaré a Díaz Pardo lo que haya decidido una semana antes de iniciar el viaje. Tendré que esperar a tener al día este puñetero despacho profesional. Si puedes, averíguale a Dieste si recibió aquella carta en la que le daba datos para ponerse en comunicación con médicos de Moscú. Estarán allí con frío aún. Aquí ha comenzado a refrescar. En Miramar hizo buen tiempo. Mermó el número de turistas en un 40 por ciento con respecto al año anterior. Todo sigue aumentando de precio. La inflación no tiene al parecer remedio. Un abrazo fraternal para los dos. Y a vernos.

Norberto


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaVarela, LorenzoFernández del Riego, FranciscoDíaz Pardo, IsaacPorteiro García, María XoséDieste, RafaelLombao, ManuelHervella, EvelinaPaz-Andrade, ValentínGarcía-Sabell, DomingoCampos, Xesús “Chichi”Maside, CarlosLaxeiro, Piñeiro, RamónOtero Pedrayo, RamónGerstein, MarikaCastelao, Cuadrado, ArturoCela, Camilo JoséPicasso, PabloScheimberg, SimónSofovich, BernardoCunqueiro, ÁlvaroLamas Carvajal, ValentínFerreiro, Celso EmilioFole, ÁnxelArias “Mimina”, CarmenPrada, RodolfoLedo, XohánFalcini, LuísCancio, MiguelCabanas, ConstantinoCarballo Calero, RicardoNúñez Búa, XoséMuñoz Manzano, CarmenColmeiro, ManuelNeira Vilas, XoséIglesia Alvariño, AquilinoÁlvarez Blázquez, Xosé MaríaDónega, MarinoBaudizzone, LuísAlberti, RafaelDíaz, XoséCastro, Rosalía dePalmás, RicardoLifschitz, RafaelBaltar Domínguez, AntonioMiró, JoanSouto, Arturo Temáticas: artes Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. prensa escritaliteraturaartes visuaisradioFondos de Radio Nacional de España en Galiciaautores/asemigraciónmigracións“cartografías” do Álbum de mulleresasuntos particularesMulleresÁlbum de Galiciaespazos artísticosxornalismopolíticapolítica institucionalaxentes culturaisFondo: Arquivo da Fundación Pública Galega Camilo José CelatelevisiónA nova SargadelosColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoaneLingua. LiteraturaentrevistahistoriaLibro de Tapasartes escénicasGalería Bonino Fondo: Valentín Paz-Andrade no seu arquivo persoalExposición de Luís Seoane. Madrid. 1963GalegopremiosComunicacións mesturadasFiguraciónsFábrica de Porcelanas La MagdalenaHora 11Ediciós do CastroExposición de Luís Seoane. Madrid. 1973empresasComisión de Cultura del Centro Gallego de Bos AiresFardel d’eisiladoLonxeLlanto por la muerte de Sánchez MejíasAcademia Nacional de Bellas Artes [Arxentina]cineEl PaísCruces de piedraVida gallegaA soldadeira

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