| 1949-09-18 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Scheimberg a Luís e Maruxa Seoane. 1949 en 18/09/1949
Buenos Aires, 18 de septiembre de 1949
Queridos Maruja y Seoane:
Amigo Seoane:
Recibí hace tiempo su última carta despachada desde París el 3 de agosto, tan rica de observaciones (sabe Vd. que puede ser una explicación la que Vd. da del arte abstracto?) y estaba a la espera de su domicilio en Londres para contestarle. Su carta de Londres del día 7 de este mes la he recibido hace algunos días y no quiero demorar esta respuesta –a pesar de no estar hoy, domingo elegido de antemano para comunicarme con los amigos que tienen la suerte de andar viajando por Europa, en muy buenas condiciones de salud: Un amago de ataque de hígado, anoche, mientras cenábamos con los Viau y otros amigos. Pero deseo que esta carta le llegue antes de que termine su Exposición en Londres, con mis mejores deseos de éxito y los de todos los amigos –y son muchos!– que Vd. ha dejado aquí. En los diarios de Buenos Aires (primero en el Buenos Aires Herald y después en La Prensa y La Nación) se ha anunciado la inauguración de su muestra y que iría a la misma nuestro Embajador en Inglaterra. Cuidado con esos contactos, Seoane. Aquí estamos, a pesar de todo, tranquilos y anoche (antes de descomponerme, se entiende) Falcini y yo le asegurábamos a Viau que todo eso no pasaba de una simple medida protocolar y que Vd. va a salir ileso y seguirá ignorando, para bien del arte, a los figurones políticos –como ha ignorado hasta ahora al tal Basavilbaso, que tanto lo preocupa.
Bueno, espero que la herradura de siete clavos llevada desde aquí por Maruja y el elefante blanco –de pasta– (mejor habría sido que fuera de oro o marfil) les traigan suerte y que encuentren en Londres amigos de la buena pintura por lo menos tan inteligentes como yo... Pero vea, querido Seoane, que elegir un marte y 13 para inaugurar una exposición! Lo suyo constituye el más audaz desafío a la superstición, en la que yo –cruz, diablo! –gracias a Dios no creo...
Tenemos oído por acá que Vds. piensan regresar pronto. Aquí nos veremos, pues. Mi viaje se aplaza cada vez por más tiempo. No consigo juntar los pesos que me harían falta. Y en cuanto tengo algunos, aparece una exposición y, adiós plata –la mía y la que me prestan los amigos. He enriquecido bastante mi colección; y creo que bien. De todos modos, no desespero, pues en cualquier forma haremos el viaje Aída y yo. Con los Viau proyectamos hacerlo el año que viene... Con la baja que acaban de decretar de la libra esterlina y de otras monedas europeas, dicen que va a ser más fácil juntar los papeles (desgraciadamente con la reforma que acaba de aprobarse aquí, quitando el respaldo oro a nuestra moneda, ésta se va a desvalorizar a la par de las monedas europeas)... Allá veremos, sería demasiado prematuro complicarme ahora la bilis. Para eso basta y sobra con las cosas que están sucediendo aquí, que no ayudan, por cierto, a ser demasiado optimistas...
Maruja, Seoane: Sepan que los recordamos con cariño y todos aquí les deseamos mucha suerte.
Saludos de los amigos y un fuerte abrazo mío y de Aída.
Scheimberg y Aída
[Escrito na marxe esquerda:] P.D. Al ir a cerrar esta carta, me acuerdo que está en Londres un gran amigo mío, el representante de la Junta Argentina de Carnes, Dr. Domingo Derisi (33, Cork Street, Mayfair, London, W.1), a quien Vd. puede ver con toda confianza: Es un gran muchacho, aunque un poco loco. Si lo ve, salúdelo en mi nombre.
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| 1949-09-19 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1949 en 19/09/1949
Bs. As., Seti 19 de 1949
Señor Luis Seoane
Londres
Querido Seoane:
Confirmando su anuncio, Buenos Aires Herald notificó acerca de la inauguración de su muestra de pinturas en esa. Esperamos, porque lo deseamos de veras, que esa exposición les depare muchas satisfacciones. Y que los días de Londres, sin conocer inglés, les resulten pintorescos, como me resultaron a mi las varias visitas que hice sin poder nunca articular algo que entendieran los ingleses. Felizmente, entonces ya, los museos pródigos de obras maestras me hablaban una lengua que yo entendía. Esperamos también que sus dolencias momentáneas hayan desaparecido.
Imagino fácilmente los efectos del cúmulo de impresiones experimentadas en París y en Londres y, muy especialmente, en lo que se refiere a las artes. Sus cartas son sumamente ilustrativas al respecto. El viaje de regreso le permitirá ordenar sus observaciones. Ya me preparo para oírle en las próximas reuniones que nos anuncia. Frontini está ahora en México, adonde fue delegado al Congreso Continental Americano de la Paz. De él también esperamos relatos de interés.
Aquí las novedades artísticas son pocas. En la quincena pasada se exhibieron en la galería Viau unas pinturas interesantes de Arie Aroch , artista palestino, de quienes expondremos, como de otros coterráneos algunas obras en la Hebraica durante la segunda quincena de Octubre. Hoy inauguramos una muestra de las últimas pinturas de Alfredo Guttero.
En una sala de Flonder se abre hoy una de telas de Parra.
Como usted podrá advertir, el panorama no es muy interesante, máxime si se piensa en lo que Uds. están viendo.
Por aquí se prepara la reaparición de Nueva Gaceta, con nuevo formato y contenido, donde podremos decir algunas cosas que queremos que se digan. Confiamos en que podremos contar con su colaboración. En la primera quincena de octubre pensamos ofrecer en nuestra Sala un grupo de piezas que están a nuestro alcance, referidas al ser humano y su mundo, como reacción ante tanto “abstractismo”. Bueno, amigo Seoane, a la espera de poder festejar su retorno y el de Maruja, reciban un grato recuerdo de los amigos y en especial de
Luis Falcini
[Escrito na marxe esquerda:] Saludos para los amigos comunes
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| 1960-03-31 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1960 en 31/03/1960
Buenos Aires, 31 de marzo 1960
Querido Seoane:
Recibí su carta de regreso de Munich y de vuestro reencuentro con los alemanes; con su vieja artesanía y su extremo barroco.
Uds. andan por países que en mis andanzas no llegué a conocer, a pesar de mi curiosidad por las piedras policromadas y de las otras. Los nombres de Maillol, Lembruck y Barlach, así como los de Despiau y Meunier me actualizan obras de mi larga admiración. No me parece raro que advierta contactos en la obra de Barlach y en la de Kathe Kolwitz. Creo como ud. que ello radica en la gran humanidad de los dos creadores. Imagino el baño de esa revisión de valores, en escala universal, que les proporciona este viaje. En consecuencia, le auguro una buena cosecha. Y a propósito, cuándo se realizarán las muestras de sus trabajos? Proyecta alguna más además de las dos que nos había anunciado? Ahora, en vísperas de la entrada en Italia, le diré que en Buenos Aires comienza la temporada artística con una exposición de reproducciones de acuarelas antiguas y modernas, organizada por la UNESCO, bastante aleccionadora, donde se puede apreciar la calidad y la madurez y el estilo del antiguo arte chino y del japonés. Esta muestra ha dado lugar a una conceptuosa nota de Parpagnoli, en La Prensa, que termina con una reflexión que se diría extractado de una de las cartas de Scheimberg, de su último viaje. Casi al mismo tiempo, el Museo Nacional, de aquí, inauguró una exposición de la pintura actual en el Japón.
A pesar de que la mayoría de los autores de las obras expuestas no parecen advenedizos, el conjunto produce el efecto deprimente de ver como se inferioriza el arte de Oriente al occidentalizarse en la forma expuesta. La impersonalización parece ser la consigna. Por otra parte, el Consejo Británico nos muestra fotografías y pequeños bronces de H. Moore. Por las fotos se ve a un gran escultor muy diverso y contradictorio. Los pequeños bronces no le favorecen. Y yendo a lo que más interesa en este momento aquí, las elecciones dicen hasta que punto el país es radical y peronista, es decir, la misma cosa, ¿hasta cuándo? Bueno, queridos amigos, reciban cariños nuestros, de los míos y de los amigos comunes.
Para Maruja y para usted, un abrazo de
Falcini
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| 1963-04-30 |
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Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 30/04/1963
Ginebra, 30 de abril de 1963
Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
No recibí respuesta a mi carta anterior. Quizá esté en camino. Tenemos hambre de noticias de Buenos Aires. Ayer y anteayer recibimos las de Sofovich y Falcini que nos produjeron un gran alegría. Creo que no tengo nada nuevo que contarles de nosotros, pero ahí va una estampa de un día en Zurich, el día de Viernes Santo, con todo cerrado menos alguno que otro restaurante o café.
Dios nos busca en Zurich
Doblaban las campanas desde el alba. Era Viernes Santo. Doblaron todo el día. A la salida del hotel, a las nueve de la mañana, lo sorprendente eran las calles desiertas. Sólo, en general, uno que otro zuriquense de edad las travesaba a grandes pasos, seguramente, para llegar a tiempo a alguna ceremonia religiosa. El río Limat estaba azul, el día claro, espléndido, y los cisnes, para despiojarse, ondulaban sus cuellos sobre su propio cuerpo. Quizá lloviese al atardecer o a la noche. Así sucedió. Nosotros nos entretuvimos en pasear por el muelle del río Limat. Viendo, una vez más, las vidrieras de los comercios. Deteniéndonos a descifrar los títulos de los libros alemanes, o suizos alemanes, y los viejos y nuevos grabados que se ofrecen en venta en alguno de esos establecimientos, mapas antiguos, grabados de interiores de casas campesinas del siglo XIX, grabados con vacas y escenas de labor; grabados de hoy, de Miró, de Max Ernst, de Bazaine, de Manessier..., sólo línea y colores, de técnica rigurosa, inexplicables y simples como el Viernes Santo y el mundo. Una mujer se acerca a nosotros, anciana, menuda, vestida de negro y con un sombrero ridículo en la cabeza. La mujer tenía el rostro blanco, muy blanco y los ojos azules, bondadosos, muy azules. Extrajo de la cartera un pequeño folleto en alemán y nos lo ofreció. En francés, malo explicamos que era inútil el ofrecimiento. No entendíamos alemán. “Mercí, madame”, le dijimos. Preguntó de que idioma éramos. Español, respondimos. “Un momento”, nos contestó. Revolvió en la cartera y del fondo de ella sacó otro folleto que en su ángulo izquierdo superior tenía escrita a pluma una indicación. Sp. El idioma español estaba en el fondo de la cartera. El título nos alarmó. Decía en rojo y entre admiraciones “¡Dios te busca!”. Agradecimos, y nos echamos nuevamente a andar. Por fin, alguien nos buscaba en Zurich y nada menos que Dios. Alguien superior al Director de Turismo, a las autoridades de la ciudad, del Cantón y aún a los mismos gobernantes de la Confederación Helvética. Dios, pensamos, estará en cualquier parte. Resolvimos andar. Abandonamos el muelle Limat, subimos hacia la catedral, la contemplamos, dimos vuelta a su alrededor, alzamos los ojos hacia sus cúpulas revestidas de metal. Dios no nos encontró. No estaba allí. Vimos el gigantesco Carlomagno con la espada sobre las rodillas. Seguimos por aquellas calles estrechas, medievales. Veíamos las calles, los edificios, las vidrieras. En una, pequeñas tallas en madera para el turismo, campesinos suizos tallados, animales, el oso más que cualquier otro, escudos de los Cantones y de las ciudades, objetos de cuero, de metales, todo lo que uno piensa que nadie compra. En otra, bellísimas piedras apenas pulimentadas del Brasil y de la Argentina. Piedras de todos los colores, cantos rodados de las orillas de los grandes ríos. La vidriera de una relojería. Relojes de muchos tamaños y formas. Sólo raramente se puede hablar de estilos. Chatos, abombados, de bolsillo, de pulsera, para la pared, para los muebles. Y cadenas y correas, y precios. Y otras vidrieras, con fotografías de cupletistas y bailarinas. Con apellidos españoles y franceses. Blancas y negras. Morenas y rubias, de diversos colores y formas, como los relojes, los objetos para el turismo y los emblemas de Suiza. Una vidriera entre todas, sólo con un bikini y un precio. ¿Para qué más? Dios no nos encontraba. Decidimos entrar en un café. Volvimos a pensar. Dios puede estar en todas partes. A la izquierda de nuestra mesa un mulato joven, barbudo y con el cabello descuidado y sucio. Seguramente, un artista. Un pintor. Miraba sin ver a nadie. Quizás él fuese Dios. Pero no, tampoco. Posiblemente, un santo. Mujeres beatas, beatas protestantes, impasibles, tomaban su café con leche o crema, o su cerveza, luego de las ceremonias religiosas. Eran como grandes madres estáticas, indiferentes, moviendo sólo la cabeza como las lechuzas para penetrarnos con sus ojos fríos. Dios, evidentemente, no estaba con ellas. Únicamente, las conmovía el dulce y los pasteles. Tenían la edad de la gula. Salimos. Continuamos andando. Llegamos a la estación. Entramos. Compramos Le Monde del día anterior. Escuchamos hablar en las tertulias de emigrantes italianos y españoles. Hablaban en voz alta, reían, cuando no se les notaba preocupados, pensando en dinero. Nadie piensa, ya se sabe, más en dinero que los pobres. Nosotros. Nuevamente salimos. Dios no estaba entre las boleterías y los kioskos, ni entre los trenes. Posiblemente, no había llegado. Ningún tren lo había traído hasta esa hora. Habíamos pasado el Bahnoft Brücke antes de ir a la estación y desde aquí seguimos por Bahnhof Strasse. Nuevas vidrieras. Ahora elegantes. Muebles, alfombras, perfumes, cosméticos, trajes, maniquíes en actitudes amaneradas, de rostros morenos con cabellos de nylon. Comimos algo en un restaurante cualquiera. En una mesa cercana, otra gran madre impasible girando únicamente las pupilas de sus ojos. Las manos sobre las rodillas. Observándolo todo. Estableciendo in mente las incorrecciones de los extranjeros. Abandonamos el restaurante y anduvimos por las viejas y bellas calles. Solos. Anduvimos la colina que fue castro celta. Miramos los viejos techos al estilo de los flamencos. Un capilla del siglo XV. Todo. Nos fatigamos andando. Al atardecer, regresamos hacia el hotel. Por el Quaibrücke, Bellvueplatz, seguimos por Ramí Strasse unos centenares de metros, y volvimos al Quai Limat. En el río, los cisnes se despiojan más sañudamente que a la mañana. Con los largos cuellos aún más ondulados. Y los patos alzaban a un tiempo sus cortas patas para rascarse las cabezas. Caían unas gotas de lluvia. Dios no nos encontró. Sin embargo, el folleto que nos había dado la anciana de ojos bondadosos, y que terminaba en un pequeño capítulo que aseguraba nos necesitaba, comenzaba afirmando: “¡Dios te busca!”. Dios nos buscaba. Nos necesitaba. Pero no nos encontró. Nosotros, naturalmente, tampoco lo encontramos. Seguramente, ese día nos hubiésemos entendido. Hubiésemos estado solos en las calles de Zurich. Él y nosotros. Hasta la hora de los bikinis en los cabarets y de los borrachos agrupados a las puertas de los bares.
Claro, es el hombre quien generalmente busca a Dios. El que llegue a encontrarlo es otra cuestión.
Fue un día así. Dormimos perfectamente, a pesar de los grandes almohadones que nos ponen como almohadas en los hoteles y de los fastidiosos edredones.
La ejecución de Grimau conmovió a Europa entera. Hubo actos en todas las ciudades europeas de protesta. Aquí, en Ginebra, los obreros lanzaron simbólicamente coronas y claveles al lago para que el río las llevase a la costa española. Obispos y sacerdotes católicos de Francia y Suiza protestaron contra Franco. En Rabat, en plena embajada de España, en cuyo salón se celebraba un concierto, un joven se levantó, dijo una palabras de protesta y pidió un minuto de silencio por Grimau. Sólo el embajador y unos cuantos se mantuvieron sentados. Casi todo el público se levantó en su homenaje.
Otro día enviaré más noticias nuestras y de lo que vemos. Un gran abrazo a todos los amigos, a Aída y los suyos de Maruja y míos y otro para usted, fuerte, de:
[Seoane]
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| 1963-05-25 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1963 en 25/05/1963
Buenos Aires, 25 de mayo de 1963
Sr. Luis Seoane
Ginebra
Mi querido amigo:
Su carta con noticias de la resonancia que tuvo en Suiza el fusilamiento de Grimau, particularmente de las organizaciones sindicales, cuya protesta fue rematada por la simbólica ofrenda floral lanzada a las aguas del lago para que el Rhône llevara esas flores a la costa española, me emocionó de veras, primero, porque revela esa capacidad de reaccionar ante tamaña injusticia y, en seguida, por oposición a la apatía argentina, que nos avergüenza, por la insensibilidad que podría significar para propios y extraños.
Esta insensibilidad política, tremendamente antisocial, ayer tuvo entre nosotros, si no me equivoco y si es una reacción popular, la acción de un “comando para combatir el hambre”. En el Minimax Superket, situado frente al Parque Rivadavia, sustrajeron un camión cargado de siete u ocho toneladas de verduras, con el que se trasladaron a una villa miseria, de Villa Lugano, donde distribuyeronle entre los moradores que al parecer lo esperaban. Con los alimentos recibían volantes anunciando la organización de comités de lucha para combatir el hambre, la miseria y la desocupación. La comisaría no tomó medidas contra nadie, para evitar la resistencia de los beneficiados. Y los demás...
Por otra parte, el diario La Nación de hoy da un extenso telegrama, procedente de The New York Times donde dice que la Falange española está bajo la amenaza de división, en un acto. Cantarero del Castillo previno que a menos que se llevara a cabo reformas sociales en España, el proletariado “establecerá su dictadura”. Ojalá anuncie buenos vientos para el pueblo español, hacia un ascenso tan esperado.
Y la Argentina sumida en el desconcierto de sus dirigentes hoy nos enteramos de la ley monstruosa que el desgobierno acaba de promulgar para reprimir las actividades comunistas en el país, decreto que puede alcanzar a todos. Es un estímulo a la delación, a la calificación canallesca, a las venganzas de la ambición. Este decreto homicida tiene un segundo, que legisla sobre el doble visado para viajar de y a España.
A pesar de ello, María Casares, en Yerma, pudo provocar y conocer, como Gori Muños, con su arte, la admiración delirante de nuestro público, desde las salas del Teatro Municipal San Martín. Esto por lo español. Y por lo ruso–soviético, el estadio del Luna Park vibró del entusiasmo de millares de personas, durante muchas noches, celebrando la alegría oriental del Ballet Moisseiev, espectáculo de ritmos y colores folklóricos.
Pasando a otras actividades: la galería Bonino inició sus actividades del año con una muestra de pinturas de Vidal, Pellegrini, D´Astrel Baldasua, Batlle Planas, Aizemberg y Seguí, con el título A partir de Vidal. De los tres primeros hay opinión hecha. De los otros me interesan los envíos pictóricos de Basaldúa, cuya figuración evoca con una intensidad colorista. Y Seguí, con un intenso expresionismo menos sabio, más instintivo. En Riobo, Alonso hace un alarde de trabajo en muchas aguadas, en las que persiste un desorden en procura del espacio, que no logra claridad, según mi ver.
Yo trabajo en la preparación de lo que constituirá mi envío a la muestra de esculturas que Romero Brest prepara para la segunda de Julio, en el Museo, de un número limitado de escultores, con otro de pintores, reunidos bajo el signo La generación madura se expresa.
Usted, Seoane, cuándo muestra sus trabajos en Suiza? Tiene taller? En buenas condiciones? Está pintando? o grabando?
Mucho le agradezco sus buenas y cordiales expresiones para mi Mujer del Éxodo y, sobre todo, sus afectuosos deseos de que la veamos en Madrid, cuando las cosas cambien. Supongo que Ustedes habrán recibido las cartas de Scheimberg y la de Sarita, que les dicen cómo los recordamos y extrañamos.
Los míos retribuyen vuestros saludos, los amigos les hacen llegar los suyos; a Maruja y a Ud. un fuerte recuerdo mío y Ud. reciba un abrazo de:
Falcini
[Escrito na marxe esquerda:] Una noche vimos unas interesantes pinturas de Lea Lublin que piensa exhibir en la Galería Riobo, en agosto próximo.
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| 1963-06-19 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1963 en 19/06/1963
Madrid, 19 de junio de 1963
Sr. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace bastantes días recibí su carta con las novedades de Buenos Aires y de ustedes. Estábamos en vísperas de venirnos a España a donde llegamos hace tres o cuatro días para encontrarnos con un tío nuestro que reside en Méjico, tiene 82 años y está en ese país desde cuando usted puede imaginarse. Hasta ahora hemos andado siempre con él y los otros familiares que residen aquí. No hemos visto nada de lo que nos rodea, no hemos estado con nadie que no fuese de nuestra familia y revivimos en nuestras conversaciones la Galicia de hace un cuarto de siglo. Aunque personajes anónimos, pertenecemos, parece, a la historia. Una historia vaga, confusa, de polémicas lejanas, escaramuzas callejeras, guerras y destierros. Resultamos un poco fantasmales y pueriles para los sobrinos más jóvenes.
Ellos tienen ahora, como teníamos nosotros hace muchos años, fé ciega en lo que hacen, piensan y en lo que consideran seguridad en los medios. Nosotros tenemos igual fé, pero un tanto gastada por los desengaños y el tiempo. Somos tres generaciones los que nos reunimos a charlar, separados por un lapso aproximado de un cuarto de siglo de tiempo entre las tres, y no acertamos a tener una visión común de esta vida actual. Nos une sin embargo una misma libertad en el juicio y una misma actitud negativa y anárquica que parece distinguirnos de siempre para cualquier disciplina. Una actitud que quizás llevamos transmitiéndose en la sangre desde épocas muy remotas. Que pervive por una especie de memoria ancestral de una libertad perdida, no sabemos cuando o muy lentamente a través de generaciones.
Pero no es de esto de lo que quería hablarle. Antes de salir de Ginebra vimos una exposición de óleos y esculturas de Giacometti que el año pasado llevó el premio de la Bienal de Venecia. Confieso que me interesó poco. Su pintura me pareció revuelta y sucia y muy sabida de memoria en su insistencia. Algo más su escultura si no me pareciese que ella nos trae la presencia de algo putrefacto y muerto. Entre El hombre que marcha de Rodin y El hombre que marcha de Giacometti, existe un abismo de vitalidad. En Rodin está verdaderamente la marcha del hombre y se dignifica la fuerza del hombre y de la marcha. En Giacometti es el hombre vencido quien parte y se trata de algo enfermizo o así lo aparenta. Es posible que muchos no estén de acuerdo conmigo. Lo que prefiero de él son las pequeñas esculturas.
Le agradecemos mucho las noticias de esa. Estamos sin más noticias que la de Le Monde que aquí, ahora, nos enteramos, no llega todos los días. Esta es una carta rápida.
Saludos a sus familiares y abrazos a todos los amigos de Maruja y míos. Usted reciba de los dos uno fuerte:
[Seoane]
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| 1963-09-13 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Pagano a Seoane. 1963 en 13/09/1963
Buenos Aires, Setiembre 13, 63
Queridos amigos:
El 28 de agosto recibí vuestra carta del 22 y en la que esperaba el acuse recibo del dinero que les envié el 10 de Julio del 1963. Ese mismo día, Bernardo me aseguró que en una carta que les mandaba les aclararía algunos datos sobre el envío; pero ante vuestro silencio y sinceramente alarmada, reitero algunas informaciones.
El 10 de Julio, el Banco Francés e Italiano de Am. del Sud. mandó una remesa de 492,75 US$. equivalentes a $68.000. c/ Banco Urquijo, Madrid, a la dirección que me mandó Luis, San Andrés 162, La Coruña. (Adjunto párrafo de la carta). Después de varios días en vista que no recibía noticias de Uds., me dirigí al Banco y me informó que en esa dirección no vivía la persona a quien iba dirigida la remesa, pero en cambio se había presentado una que habitaba en la misma calle número 164, dijo llamarse Luis Seoane García, que no me conocía y que no esperaba dinero alguno de la Argentina. No les envío la liquidación del Banco Francés, pues si quedara por hacer aún alguna gestión, quiere tener este documento en mis manos. Le repito la transferencia es del 10 de Julio de 1963, nº de orden 2477, Banco Francés e Italiano para la Am. del Sud. a Banco Urquijo, Madrid para remitir a Luis Seoane, San Andrés 162, La Coruña, Galicia. Espero que al recibo de ésta, ya estén disfrutando de este dinero y libres de complicaciones.
Por los amigos, tenemos noticias de Uds. aunque bastante raleadas.
Buenos Aires, con su fisonomía habitual y a la espera de días mejores; en general, reina un cierto optimismo. Vimos una hermosa exposición de Lea Lublín en Riobo. La prensa seria la ignoró olímpicamente, pero Córdoba Iturburu cinco días después de finalizada la muestra escribió una hermosa crónica en El Mundo.
Falcini, trabajando a todo vapor para la exposición del Museo La generación madura se expresa y esperando que se concrete el encargo del momento a la De la Torre para emplazar en la plazoleta de Diagonal Norte y Cangallo. Sería un lindo premio a la labor de toda una vida.
Queridos amigos, yo estoy viviendo un momento trascendental en mi vida: Rosanita se casa en Marzo. Creo que aún no me repuse del impacto que me produjo la noticia; en verdad, debiera estar contenta por la elección del muchacho; joven, buen chico, trabajador, estudiante, serio; la antítesis de la iracundia. Rosanita está transfigurada de alegría, y con grandes planes para el futuro. La vida dirá.
Maruja y Luis me gustaría tenerlos conmigo para esta fecha, pero supongo que dependerá de vuestros planes. Por ahora, les digo hasta muy prontito y espero se hayan solucionado todos los inconvenientes del giro.
Saludos de Falcini
Sarita
[Manuscrito por outra persoa:] Negociado de Cambás (sic).
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| 1963-11-20 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 20/11/1963
Madrid, 20 de noviembre de 1963
Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hoy escribo también a Falcini. Estoy casi en vísperas de la exposición, que se inaugura el día 26 de este mes. No sé qué ocurrirá. Presento 91 obras entre óleos y grabados que a mí personalmente –hasta ahora– me satisfacen, veremos si los viejos amigos y parientes y no tengo relación con las que gustan del arte. En cierto modo, esta exposición es como una prueba a la que me someto. Madrid está lluvioso y estos días comenzó el frío. Nada este mes de ese aire de Madrid que mata a un hombre y no apaga un candil. Sólo un día en lo que va de mes el viento gallego, escoba del cielo despojó a éste de nubes y la capital felipeña lució esa luz nítida, transparente, de que está justamente orgullosa. En cuanto al otro clima, el que siempre nos preocupó a usted y a mí y a muchos amigos de ésa, existe un título –de novela, película, poema, etc., no recuerdo ahora de qué– Con los días contados, aplicado al caso. A mí, personalmente, me gustaría sumar todos esos días estando aquí. Veremos si tengo esa suerte.
De Buenos Aires vienen al parecer buenas noticias. Casi diariamente en las últimas semanas informan los diarios sobre la marcha de la política argentina y ayer publicaron la noticia del decreto sobre los contratos de petróleo. Ayer a la mañana me la pasé entera en el Museo Arqueológico viendo sobre todo las pequeñas estatuas ibéricas, la infinita riqueza de formas que se puede alcanzar alrededor de un sólo tema, en este caso, debe ser el sacerdote ofreciente, si no son imágenes de pastores y pastores cubiertos con ese largo manto que aún usan en algunos pueblos de Castilla y que en los días de invierno cubren de la lluvia y el frío a los campesinos de toda la Península. Parecía seguirse a través de esas diminutas figuras algunas de las metamorfosis de Picasso yendo desde el naturalismo más cuidadoso de la reproducción humana hasta la estilización más abstracta, como hizo Picasso con la paloma, el toro y el hombre. Llegamos a ver estilizaciones que prueban una inteligencia reflexiva que hacen dudar a uno del adelanto en estas cuestiones de nuestra época y de las próximas que nos anteceden. Es curioso como el hombre usa por una especie de memoria ancestral, por instinto o por lo que sea, el saberlo es cosa de científicos o que ellos deben averiguarlo, iguales recursos gráficos. Por ejemplo, me llamó la atención que en los mantos de algunas de estas figuras usasen la línea en cadena para simular tejidos y adornos, en esta forma ∞∞∞, pero verticales, en general, como igualmente lo hacen Velázquez y ahora algunos pigmenos como yo que se dedican a estas cosas. Ése y otros recursos, círculos, espirales, puntos entre líneas, etc., parecen ser instintivo, lo pienso porque en mi caso, luego de estructurada la obra y de casi ejecutada, me dejo llevar por esas formas que me vienen no sé de dónde. Es curioso como también aparecen en cerámica y en todas las artesanías donde hacen uso del ornamento. Desde luego, en arte, resulta difícil descubrir Américas. Quizás estos motivos sean comunes de siempre a nuestra visión y es posible que las artesanías sean el vínculo que une a aquellos primeros artistas, transmitiéndoles desde no sabemos qué edad remota, a Velázquez, que no conocía el arte Prehistórico celta, ni el íbero, ni apenas arte de la antigüedad y tuviese presentes estos recursos por la cerámica, la herrería, etc., a su tiempo y a nosotros, o porque también se hereden con la animalidad del hombre, como los pájaros y otros animales heredan las formas de sus construcciones. De cualquier manera, estas formas resultan una permanente del arte y del hombre. Bueno, esto es todo. Bergamín, ya lo saben, está refugiado en la embajada uruguaya. Invitado, según dicen, unánimemente y con iguales frases, los diarios de ésta por el embajador, de quien es, por los visto, amigo. Estoy muy contento del clima que vivo. A los gallegos, o de esta procedencia, nos gusta la lluvia y las castañas calientes. Lo dicho, con los días contados.
Esto es todo por hoy. Un gran abrazo a todos los amigos que nos recuerden aún para maldecirnos porque no escribimos cartas ni tarjetas, tampoco de ahí nos contestan algunos. Y Aída y usted reciban otro muy fuerte de Maruja y mío:
[Seoane]
Nota: Acaba de salir una nueva revista, Tiempo de España, es la segunda que nace este mes, la primera es Cuadernos para el diálogo, y trae en una breve antología un pequeño poema de Lorenzo [escrito na marxe esquerda:] Varela titulado A la libertad. Mañana o pasado le escribo a él. Pero dígaselo, por favor, por teléfono. Gracias.
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| 1967-07-22 |
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Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1967 en 22/07/1967
El Castro, 22 de julio de 1967
Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace semanas que debí haberles escrito, pero pasan los días prometiéndome hacerlo y otras cuestiones menos importantes seguramente que la comunicación con los amigos, me distraen. Estoy tallando unas cabezas de personajes medievales gallegos para jarras de porcelana en el estudio que me cedió Díaz Pardo. Se trata de poetas, héroes, revolucionarios, soldaderas, reyes y santos gallegos anteriores al siglo xv y las hago pensando que en un país con una historia prohibida, o que se oculta, alejada de la enseñanza, de la primaria y de la otra, bueno es que se comience a divulgarla por los bazares, interrogándose el posible comprador sobre el personaje representado. ¿Quién era ese rey García al que Víctor Hugo dedicó uno de sus dramas, y por qué fue rey de Galicia en el siglo xi, que ocupa el trono por muy poco tiempo y está preso por su hermano Alfonso vi durante casi veinte años en el castillo de Luna? ¿Y Ruy Xordo, el jefe de la rebelión campesina de mediados del siglo xv? ¿Y quiénes, la jefe de un levantamiento popular Mari-Castaña y otro, conductos de la burguesía medieval compostelana, Juan Tuorum, o la soldadera María Balteira, o el poeta Martín Códax? ¿Quién ese San Rosendo que lucha contra los vikingos, conducidos por otro santo, San Olaf, y les vence? En los rostros que tallo, procuro analizar la psicología de estos personajes, imprimiéndoles el carácter que parecen revelar sus hechos para colorearlos luego al modo popular. Es posible que Falcini tuviese mucho que reprocharme de estas tallas desde el punto de vista formal, pero actúo en cierto modo tallando yeso como el pastor que con una navaja lo hace en madera, o el cantero que labra un tema de su gusto sin ninguna preocupación de oficio. Ya hice once de las dieciocho que me propuse hacer. Además lucho con ellas un poco a la manera compadrita del jovenzuelo que amenza a otro y dice, “a ti te puedo solo con la mano izquierda”, puesto que mi brazo derecho continúa doliéndome con cualquier movimiento no calculado y no puedo extenderlo ni levantarlo. Con esto, sin embargo, no justifico nada. Aquí, aparte de esto, hacemos una vida retirada, sólo saliendo de vez en cuando para ver alguna maravilla románica o barroca y paisaje. Galicia, abandonada por los campesinos, que emigran en cantidad al norte europeo, se ha convertido en un gran bosque y recuerda en la montaña a los paisajes de los viejos miniados de finales del medioevo, los del Libro de Horas del Duque de Berry, por ejemplo. Incluso, con el crecimiento de los bosques, vuelven a aumentar algunos animales salvajes, el jabalí y el lobo, lo cual le hace más similar a las viñetas ilustradas del Libro de Horas.
De Buenos Aires apenas tenemos otras noticias que las que los amigos nos envían. Leemos La Nación aérea que da la sensación de que todo ocurre ahí de color de rosa. Es posible que sea así, peor no lo creemos.
Bueno, esto es todo por hoy. Estamos deseando ver a todos los amigos. A todos, nuestro abrazo. Y ustedes y familia reciban uno más fuerte de Maruja y mío:
[Seoane]
Saludos para Aída y usted de Díaz Pardo y Mimina que les recuerdan con cariño.
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| 1969-02-17 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Kornblith a Luís e Maruxa Seoane. 1969 en 17/02/1969
Lunes, 17 de Febrero de Buenos Aires, [1969]
Maruja y Luis: Queridos y recordados amigos:
Les escribo esta mañana nublada de un carnaval cada vez más desabrido y desteñido. Hay quietud en el ambiente y hasta mí llega el pesado silencio de la ciudad. Estoy solo en casa. Anna ha tenido que irse a Pinamar para vigilar ciertos trabajos de pintura que se están realizando en nuestra casa y aproveché para escribirles esta carta. Aunque no directas de ustedes, por nuestros amigos comunes Scheimberg y Falcini principalmente, seguimos vuestro tránsito europeo y nos informamos de cuanto hacen. Con mayor razón ahora que llegó a nuestras manos el hermoso y emocionado homenaje a un pájaro que nos envió Luis y que hemos admirado conviviendo la emoción de Uds. con ese desventurado hornero. La breve referencia narrativa que integra el trabajo es, sencillamente, conmovedora. Nosotros que en Pinamar vivimos cuando estamos allí casi enteramente rodeados de pájaros, hemos establecido con muchos de ellos una inquebrantable amistad que nos ayuda a comprender al triste hornero insertado (sic) en vuestro cariño. Y este monumento que le ha levantado Luis con tanta emoción sale pujante de cada grabado. Son, sencillamente, repito, consecuencias . El arte tan personal de Luis ha inmortalizado esta vez a un oscuro pájaro, imprimiéndole un alma y nueva vida. Gracias, muchas gracias por el envío. Recuerdo ahora, con motivo de ese pájaro vuestro, nuestro, la conmovida inscripción que Jefferson puso sobre la tumba de su esposa y que tanto tiene en común con el hornero: “Si en las sombras el fuego de los amigos y el amor cesara de fulgir, el mío, solamente el mío, continuaría quemándose a través de la muerte”. Sé que ustedes, están en comunicación permanente y reciben constantemente informaciones de Buenos Aires y de nuestro país, al que tanto queréis y donde les esperan tantos sinceros amigos. Pero no resisto al deseo de transmitirles algunas. En general, las cosas no han cambiado desde vuestra salida. El verano suele poner una tregua en el acontecer económico y político. La gente piensa en descansar y olvidar. Hasta Onganía se ha ido a los lagos del sur en donde piensa permanecer hasta principios de Marzo. Krieger Vasena, el ministro de economía se fue ayer a N.A. [Norteamérica] para tratar de convencer a los norteamericanos que la situación argentina es buena y promisora y que deben ayudarnos más. Lleva, como principal argumento, el de la estabilidad lograda a cambio de un congelamiento casi total de las aspiraciones obreras y freno absoluto a las necesidades. El gobierno prácticamente ha quedado en manos de Borda, cuyas declaraciones a los periodistas, como de costumbre, son ambiguas. Se ha dado a conocer el anteproyecto de la nueva ley de enseñanza, que no sólo introduce cambios esenciales en la estructura educacional, sino que liquida, y ahora definitivamente la vieja ley 1420, de educación laica y obligatoria, y concede a la iglesia la supervisión de todo el organismo.
La ciudad está casi vacía. En un solo día llegaron 25.000 autos a M. del Plata y 150.000 turistas que, agregados a los que fueron anteriormente suman cifras enormes. La vida argentina, prácticamente, se ha replegado a los sitios de veraneo. En Mar del Plata se están efectuando con duración de 10 días cada una, más exposiciones en estos dos meses que en dos años en Buenos Aires y hasta el prestigioso “crítico de arte” y rematador Feinsilber ha efectuado un fabuloso remate de obras que reunió a un selecto público de veraneantes y dio bastante dinero. En Minamar me encontré con Forte, este mes está Alonso con su familia. Ayer, La Nación registró la información de la aparición del libro A la pintura de Rafael, en edición efectuada por Aguilar en papel de Japón de seda natural, con muchas ilustraciones y un dibujo original que le dedicó Picasso a Rafael, pintor. Rafael, a la vez, le regaló con un poema consignado a Picasso, poeta. El libro, según tengo entendido, se venderá a 20.000 pesos el ejemplar.
Anoche estuve con Maricarmen y Gori Muñoz; a este último lo encontré bastante mejor y hasta se le entiende cuando habla bastante mejor. Quien no está bien, quien sabe si vive a estas horas es Cunill Cabanellas, a quien le dio días pasados hemiplejía sin remedio. Como ustedes ven, les escribo desordenadamente y con una letra que entenderán si son brujos. Mi propósito al escribirles es charlar un rato con ustedes, agradecerle el envío a Luis e informarles algo de lo que les interesa. Yo sé que en el fondo Uds. están extrañando a este Buenos Aires dinámico al que están tan vinculados por todo y que deben añorar el recoleto departamento de la calle Montevideo, donde Luis realiza tantos prodigios. Si les sobra tiempo, no dejen de escribirnos para hacernos saber cómo están y qué hacen. Por mi parte, si les interesa, prometo escribirles. Sé por experiencia lo que significa recibir noticias del pago cuando se vive en el extranjero. Antes de partir, Anna, sabiendo que en su ausencia yo les escribiría, me pidió que les transmitiera su agradecimiento y sus saludos. Lo hago cumpliendo sus deseos y agregando a los de ella un fuerte abrazo de quien los quiere y recuerda cariñosamente.
Isaac
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| 1971-09-20 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Scheimberg a Luís e Maruxa Seoane. 1971 en 20/09/1971
Buenos Aires, 20 de Septiembre de 1971
Queridos Maruja y Luís Seoane:
Estoy hecho un perezoso, peor que nunca. Pero hoy tengo dos noticias para darles y quiero ser el primero en hacerlo: primera, Falcini acaba de ser designado académico de Bellas Artes –creo que para cubrir la vacante dejada por Emilio Centurión (en la misma sesión fue designado Córdoba Iturburu para la vacante dejada por Payró –salvando las distancias). Hasta este momento en que les escribo, la noticia no ha sido dada en los diarios; segunda, hemos recibido –Aída y yo– hace cosa de un mes, una muy cordial carta del director del Museo Nacional de Bellas Artes, invitándonos a exponer en el Museo todas las piezas que integran nuestra colección, aproximadamente para Junio del año que viene, para cuya fecha calcula que estarán terminadas las obras que se están realizando para la ampliación del Museo. Contesté, aceptando. Calculo que ambas noticias les agradarán. Y ahora, a otra cosa. La temporada artística, en cuanto se refiere a las artes plásticas, sigue siendo floja; las Galerías andan alarmadas, casi no se vende. Y es que la crisis afecta hoy a todas las clases sociales. Y aquí tengo que rectificarlos. No sólo estamos batiendo el record en cuanto a atracos y robos, sino también en cuanto se refiere a inflación. Dos records nada envidiables por cierto. En la postdata que agregué a la última carta de Aída, señalaba que en el término casi puede decirse de días, nuestra moneda sufrió varias minidevaluaciones que llevaron el dólar a 500 pesos moneda nacional y que en el mercado paralelo se traducía a 570; pues ahora hubo un día en que el dólar se cotizó en el mercado paralelo a 770 y ahora parece estabilizarse (momentáneamente) a 650 y pico. Esta carrera inflacionaria alarma a todo el mundo y determina un estado de receso en todas las actividades del país –con su natural colazo de desocupación y de agitaciones subversivas. Nuestro país es, talvez, el único donde la devaluación del dólar ha determinado una baja del peso moneda nacional y ya hay quienes pronostican la posibilidad de que en poco tiempo el dólar llegue a 1.000 pesos. Para salvar en algún modo la situación, el Gobierno proyecta aumentar los salarios, demás está decir que con cuentagotas –en tanto que los precios suben en una proporción infinitamente mayor. A esto nos llevaron los gobiernos militares y los técnicos en economía... Y, mientras el Gobierno nos promete elecciones libres para marzo de 1973, nadie cree que el actual pueda mantenerse hasta tanto tiempo. Éste es el panorama que presenta el país. Se habla abiertamente de próximos golpes de estado. Y volviendo a las actividades artísticas: Willy Withlow está realizando una muy buena labor al frente del Museo de Arte Moderno y aún no estando muy de acuerdo con la orientación, debemos reconocer que ha convertido este Museo en un centro de interés. Nos dijo que se propone escribirles. Talvez lo haya hecho ya. En cuanto a los nuevos diarios a que hace referencia su carta del 30 de agosto, sólo sé de uno: La Opinión. En sus comienzos se insinuaba como un órgano independiente e inclinado a las tendencias sustentadas por Frigerio y Frondizi –con pocos avisos oficiales. Ahora es abundante la cantidad de avisos oficiales y la de que ha sido comprado por gente de Lanusse –con intenciones de propiciarse su candidatura para la próxima Presidencia. Que es lo único que nos faltaba. Tratándose de Timerman (no sé con cuántas m y n se escribe) todo es posible... Ah, Granatta –María– se escribe con una sola t. Lo que se escribe con dos t es Kornblihtt1. La novela a que usted se refiere es algo así: los viernes a la eternidad. La leyó Aída y no le pareció extraordinaria (yo la leeré cuando le toque el turno).
Bueno, Seoane, siga trabajando y que sigan estando bien, usted y Maruja. Para agua-fiestas, creo ya es bastante. Nosotros estamos bastante bien y extrañándolos. Esperamos verlos pronto. Abrazos y besos míos. Aída va a agregar una post-data. Una vez más, gracias y hasta siempre.
Scheimberg
[Carta manuscrita]
Maruja y Luis, amigos míos:
La parte social la haré yo. Por de pronto, el invierno se despide lluviosamente, y el 21 de septiembre, me temo, será un poco aguafiestas para todo lo que se venía preparando; Santa Fe se engalanó, Florida se empaquetó y hasta alrededor del obelisco se adornó con una alfombra, hecha con 30.000 begonias traídas de Bélgica en homenaje a la exposición de horticultura que se realiza en Buenos Aires. Los Castagnino iban a inaugurar su casa en San Telmo con una exposición monstruo del dueño de casa, a la que está invitado tout Buenos Aires: después le contaré. Ahora la nota más saliente es el estreno mundial de Beatrix Cenci en Washington, ópera de Ginastera con libreto de Shand y Girri. Los Shand se fueron al estreno; los preparativos del vestuario de Susana hicieron época: un vestido dorado para la noche del debut y otro de muy paquetier para la recepción de la embajada. La noche del estreno, por vía satélite, vimos a Ginastera y Shand. Yo recorté las críticas; creo que fueron de cortesía. Ahora, el libro de Granata Los viernes de la eternidad tiene de todo, agorería, videncias, espíritus, ánimas, erotismo, apocalipsis, sui generis, una literatura metafísica que agobia por su sapiencia y a ratos chispazos de humor. Suerte que al final se salva el Amor y la Pureza. Estoy impaciente por saber la opinión de Luis y de Scheimberg. Y nada más, estamos bien, preparándonos para votar a Lanusse o a Perón.
Un abrazo para todos los amigos, y especiales par ustedes de
Aída
A Lala la vimos de pasada, siempre prometiéndonos llamar.
1. A palabra correcta é Kornblitht.
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| 1973-07-23 |
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Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]
Transcripción da Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1973 en 23/07/1973
La Coruña, 23 de Julio de 1973
Sres. Emma y Rafael Lifschitz
Buenos Aires
Queridos Emma y Rafael:
Ahora debemos carta nosotros, no sé desde cuando, quizá desde hace un mes aproximadamente que llegó la vuestra. Os suponemos muy preocupados por todo lo que ocurre. Aquí llegan noticias contradictorias y la prensa española dedica bastante espacio a la política argentina, sobre todo un diario gallego, La Voz de Galicia, con excelentes comentaristas y corresponsales. Pero estamos muy lejos y no es igual leer comentarios que vivir la realidad de un país. Esta vez hubiésemos querido estar ahí aunque sufriesemos, como todos, la mala noticia diaria. Por aquí, aparentemente, no pasa nada. Suben los precios de los artículos de primera necesidad y la inflación aumenta, como ocurre en toda Europa. Supongo habréis hablado con Elena y Baudizzone. Ahora están de regreso ahí los Sofovich, que también han estado por aquí. Anduvieron con nosotros por diversos sitios de los que muchas veces hemos hablado. No sabía que habían designado académico a Diomede*, me alegra la noticia. No sé a quien designarán para ocupar el puesto de Falcini, yo dejé mi voto para Noemí porque existía vacante de escultura antes del fallecimiento de Falcini que nos dejó deprimidos sin ganas de nada. Conocí a Falcini en 1937 cuando era director del Museo Municipal y desde entonces fuimos amigos. Mi primera exposición la organizó él en Amauta, librería y galería que estaba en la calle Córdoba y, años más tarde, presentó otra de óleos míos en la Sociedad Hebraica. Con Cuadrado, le editamos una monografía que hizo Varela en Botella al mar. Nos unían muchas preocupaciones comunes a pesar de la diferencia de edad. Era un hombre de apariencia adusta, de ideas inconmovibles, pero que guardaba una gran ternura hacia las gentes y un gran amigo. Maruja y yo lo recordamos en su estudio, quizá hace poco más de un año, subido a pesar de su edad a una escalera y modelando una figura. Aún no había decaído físicamente como cuando nos despedimos de él antes de salir de Buenos Aires. Se mantenía erguido y lúcido. Cuando tuvimos noticia de su fallecimiento, hice reproducir en un periódico de aquí el poema que le dedicara hace años Lorenzo Varela, con una pequeña nota mía.
Recibimos con la noticia del posible viaje de Emma una noticia optimista. Estamos aquí en la segunda quincena de agosto. Nuestro programa es regresar a Buenos Aires en la segunda quincena de setiembre, aproximadamente. Si vienes, haremos algunos planes juntos de paseos por Galicia. Os esperamos a los dos o a uno, como decidáis viajar, nos haría muy felices que vinieseis aquí, conocieseis esto y vieseis además que no hemos exagerado nunca cuando hablábamos de Galicia, de su paisaje, de su gente, de sus fantasmas. De lo maravillosamente verde que es, de su niebla y de sus rías. Os esperamos. Escribid. De Marika y Lorenzo no sabemos nada. Si han salido de viaje, si están en París, si piensan venir a Galicia, o si por el contrario desistieron de venir a Europa. A Noemí le escribimos hoy. Vamos a poner al día nuestra correspondencia alterada por muchas cuestiones que alteraron nuestra vida en las últimas semanas.
Me gusta lo del perro. Nosotros también hubiésemos tenido uno si no fuese el tipo de vida que estamos haciendo. Siempre soñé con tener una cabra, un burro, un perro, un búho, un cuervo y un mirlo, animales que me resultan simpáticos y que tienen capacidad de amistad con el hombre.
Bueno, tu carta Emma y antes la tuya Rafael fueron para nosotros muy importantes. Nos acercó a Buenos Aires y a nuestra amistad. Contestadnos, y tú, Emma, dinos cuándo vienes.
Un gran abrazo de Maruja y mío para los dos y para Carlos, Eduardo y todos los amigos:
[Seoane]
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| 1975-03-30 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Scheimberg a Luís e Maruxa Seoane. 1975 en 30/03/1975
Buenos Aires, marzo 30 de 1975
Mis queridos amigos, Luis y Maruja:
Tardé mucho en contestarles porque siempre pensaba reunir noticias para enviarles. Pero lo que aquí pasa es un bodrio, nadie entiende, lo único que es uniforme son los asaltos, los robos y la muerte; por un quítame esas pajas te conviertes en cadáver, nadie sabe por quién, nunca se descubre, y lo que es peor, yo no me imaginé que hay tantos resentidos, en la policía, en el ejército, en los gremios y así todo. Ya a fuerza de ver asesinatos, nos preguntamos cada vez que abrimos los diarios a quien le tocará el turno. Pero cada vez que hay que dirigir un mensaje al pueblo, se llena la boca con patria, antipatria, hacemos lo que quiere Perón y muchas lindezas más. Y vamos a los chimentos, porque aquí no hay estas hermosuras que les brinda España; la buena, y yo los saboreo, disfruto junto con ustedes como si los estuviese viendo y en muy buena compañía. El 16 de abril se van Roxane y Luisa a Europa; Roxane ya conoce Europa, pero Luisa esta viviendo en un paraíso, no hace más que hacer anotaciones que ya los viajeros con experiencia le proporcionan. Veremos que cuentan a la vuelta.
Luisa Golu [boff] iba a viajar en mayo, pero tiene un drama familiar, un poco porque está obsesionada, que la tiene muy enferma. Está flaca, vieja y obsesionante. Sus parientes se han instalado en España, no sé si con ayuda de Nélida, pero él es un excelente profesional y hará muy buen papel. Todo es misterio, todo son susurros y lo demás lo que uno se imagina. Así que el viaje se ha postergado, no se sabe para cuándo.
El matrimonio me da mucha pena, pero no se puede hacer nada por ellos. Y ahora va una anécdota de una amiga, Ethel Gallo, que está muy bien disfrutando del merecido descanso que ganó el marido.
Resulta: la mamá de Ethel, tiene 97 o 98 años y empieza a declinar; cada vez que está grave, llaman al médico y… imagínate, hace lo que puede. El otro día, la mamá se descompuso, llaman al médico, muy bueno, por cierto, y le revisa a la enferma. Y este es el diálogo: “abuelita, usted está muy bien, no tiene nada importante, dígame abuelita, tiene novio? ” Y la viejecita, a vuelta de hoja le dice, “no, pero usted me da el número de teléfono? ” Qué me dicen?
Da gusto llegar a esa edad y tener la lucidez y el humor para contestar así. Olica me obligó a salir con ellos por unos días; no me preguntó y me trajo el boleto. Ella Schterbu, Augusto, Rosita y los chicos alquilaron casa en Pinamar y yo estuve con ellos 13 días. No sé si conocés Pinamar, pero es un lugar de los dioses en donde el campo, los bosques de pinos y el mar se dan la mano para regalo de los veraneantes. A mí me hizo muy bien, porque no pensaba en nada, los hijos estuvieron muy cordiales y me respetaban mi silencio. Yo volví como nueva, tranquila... pero ahora volví de nuevo; no me acostumbro; es tanto, tanto lo que perdí que no me alcanzarán los días para consolarme; y la verdad, a pesar de tener una formidable familia, no me importaría morirme mañana mismo. Quisiera que mandes la fecha para cuando hagan la exposición, que como siempre estaré presente y les desearé mucha, mucha, suerte, como se la merecen. Les envío, además, un corte de La Nación de los domingos, donde se refieren a Luis, por cierto, muy elogioso. Yo no sé si Luis se acuerda del Banco Popular Israelita; bueno, ese banco tiene un bajorrelieve de Falcini, extraordinario, y un mural de Seoane. El banco se vendió para hacer una galería, por supuesto se echó abajo, pero el mural, según me contaron, quedará en pie, como adorno de la galería, y el bajorrelieve? Pidieron 100.000.000 de pesos (pobre Falcini) y habrá algún postor para que el bajorrelieve se salve? Cada vez que voy a la de Anita, que vive en Corrientes al 2400, y paso por allí, siento como si estuviera agonizando una persona conocida y muy querida. Acá en Buenos Aires está la mamá de Nélida, vino para arreglar unos asuntos; imagínese, ella que le hace la vida imposible a su hija, extraña terriblemente y está loca por terminar sus asuntos y volver a España. Creo que esta carta está muy deshilvanada, está como mi ánimo, pero creo que les conté todo lo que aquí pasa. Maruja, me gustaría que saludes a todos los argentinos que yo conozco y estén allá, a tus hermanos, muy buenas noticias las que me cuentan de ellos; saludos muy, pero muy cariñosos a Díaz Pardo y la familia (el muchacho que estaba acá, está todavía?) a los Dieste, a todos los recuerdo siempre. Cariños, mucho cariños a Luis, mucha suerte en su exposición, a ti, Maruja querida, un abrazo de María, de mis hijos, de mis hermanas. Cariños, miles de cariños para ustedes de
Aída
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