| 1963-11-20 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 20/11/1963
Madrid, 20 de noviembre de 1963
Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hoy escribo también a Falcini. Estoy casi en vísperas de la exposición, que se inaugura el día 26 de este mes. No sé qué ocurrirá. Presento 91 obras entre óleos y grabados que a mí personalmente –hasta ahora– me satisfacen, veremos si los viejos amigos y parientes y no tengo relación con las que gustan del arte. En cierto modo, esta exposición es como una prueba a la que me someto. Madrid está lluvioso y estos días comenzó el frío. Nada este mes de ese aire de Madrid que mata a un hombre y no apaga un candil. Sólo un día en lo que va de mes el viento gallego, escoba del cielo despojó a éste de nubes y la capital felipeña lució esa luz nítida, transparente, de que está justamente orgullosa. En cuanto al otro clima, el que siempre nos preocupó a usted y a mí y a muchos amigos de ésa, existe un título –de novela, película, poema, etc., no recuerdo ahora de qué– Con los días contados, aplicado al caso. A mí, personalmente, me gustaría sumar todos esos días estando aquí. Veremos si tengo esa suerte.
De Buenos Aires vienen al parecer buenas noticias. Casi diariamente en las últimas semanas informan los diarios sobre la marcha de la política argentina y ayer publicaron la noticia del decreto sobre los contratos de petróleo. Ayer a la mañana me la pasé entera en el Museo Arqueológico viendo sobre todo las pequeñas estatuas ibéricas, la infinita riqueza de formas que se puede alcanzar alrededor de un sólo tema, en este caso, debe ser el sacerdote ofreciente, si no son imágenes de pastores y pastores cubiertos con ese largo manto que aún usan en algunos pueblos de Castilla y que en los días de invierno cubren de la lluvia y el frío a los campesinos de toda la Península. Parecía seguirse a través de esas diminutas figuras algunas de las metamorfosis de Picasso yendo desde el naturalismo más cuidadoso de la reproducción humana hasta la estilización más abstracta, como hizo Picasso con la paloma, el toro y el hombre. Llegamos a ver estilizaciones que prueban una inteligencia reflexiva que hacen dudar a uno del adelanto en estas cuestiones de nuestra época y de las próximas que nos anteceden. Es curioso como el hombre usa por una especie de memoria ancestral, por instinto o por lo que sea, el saberlo es cosa de científicos o que ellos deben averiguarlo, iguales recursos gráficos. Por ejemplo, me llamó la atención que en los mantos de algunas de estas figuras usasen la línea en cadena para simular tejidos y adornos, en esta forma ∞∞∞, pero verticales, en general, como igualmente lo hacen Velázquez y ahora algunos pigmenos como yo que se dedican a estas cosas. Ése y otros recursos, círculos, espirales, puntos entre líneas, etc., parecen ser instintivo, lo pienso porque en mi caso, luego de estructurada la obra y de casi ejecutada, me dejo llevar por esas formas que me vienen no sé de dónde. Es curioso como también aparecen en cerámica y en todas las artesanías donde hacen uso del ornamento. Desde luego, en arte, resulta difícil descubrir Américas. Quizás estos motivos sean comunes de siempre a nuestra visión y es posible que las artesanías sean el vínculo que une a aquellos primeros artistas, transmitiéndoles desde no sabemos qué edad remota, a Velázquez, que no conocía el arte Prehistórico celta, ni el íbero, ni apenas arte de la antigüedad y tuviese presentes estos recursos por la cerámica, la herrería, etc., a su tiempo y a nosotros, o porque también se hereden con la animalidad del hombre, como los pájaros y otros animales heredan las formas de sus construcciones. De cualquier manera, estas formas resultan una permanente del arte y del hombre. Bueno, esto es todo. Bergamín, ya lo saben, está refugiado en la embajada uruguaya. Invitado, según dicen, unánimemente y con iguales frases, los diarios de ésta por el embajador, de quien es, por los visto, amigo. Estoy muy contento del clima que vivo. A los gallegos, o de esta procedencia, nos gusta la lluvia y las castañas calientes. Lo dicho, con los días contados.
Esto es todo por hoy. Un gran abrazo a todos los amigos que nos recuerden aún para maldecirnos porque no escribimos cartas ni tarjetas, tampoco de ahí nos contestan algunos. Y Aída y usted reciban otro muy fuerte de Maruja y mío:
[Seoane]
Nota: Acaba de salir una nueva revista, Tiempo de España, es la segunda que nace este mes, la primera es Cuadernos para el diálogo, y trae en una breve antología un pequeño poema de Lorenzo [escrito na marxe esquerda:] Varela titulado A la libertad. Mañana o pasado le escribo a él. Pero dígaselo, por favor, por teléfono. Gracias.
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| 1967-06-01 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1967 en 01/06/1967
Gijón, 1º de junio de 1967
Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Estamos en Gijón en casa de mi hermana hasta el martes próximo, día 6, y estamos, como quien dice, lejos de todo lo que viene preocupándome en los últimos tiempos, museos, galerías, etc.; Gijón tuvo antes de la Guerra uno de los museos de dibujos más importantes de Europa, el Jovellanos, con el nombre de este ilustre político asturiano, de aquí, de esta ciudad, cuyas doctrinas se habían nutrido de los enciclopedistas franceses y de Feijóo, como muchos de los grandes americanos de la independencia. El museo fue destruido en la Guerra y poseía centenares de dibujos del Renacimiento italiano, Miguel Ángel, Leonardo, etc., y luego Velázquez, El Greco, Zurbarán, hasta Goya y pintores de su época de finales del XVIII hasta principios del XIX. Cuidador de este Museo en la década del 20 fue Moreno Villa, el notable poeta y pintor que falleció exiliado en México, quien confeccionó un catálogo que ya no se encuentra. Fue una gran pérdida la del Museo Jovellanos. Hoy sólo queda el Museo Municipal que posee algunas obras interesantes sobre todo de artistas de la ciudad, los naturalistas de los últimos años del siglo pasado, Álvarez Sala, Martínez Abades, que fueron muy reproducidos en las páginas artísticas del Blanco y Negro y de La Esfera, de un naturalismo regionalista como entonces se usaba, bastante sentimental muy de acuerdo con las poesías de otro asturiano, Campoamor, con sus Doloras. De esa época también, pero que falleció hace pocos años, fue un gran pintor de aquí, de Gijón, Evaristo Valle, triunfador como dibujante en París en revistas de moda, que repentinamente deja la capital del mundo para encerrarse en ésta, puerto industrial, y pintar escenas mineras, trabajos del puerto y escenas populares, con un humor y desgarro próximo por igual a Ensor y a Solana y a quien Lafuente Ferrari, el historiador de arte madrileño, dedicó un tomo impresionante hace dos o tres años. Otro pintor que aún vive, nonagenario, es Piñole, que pintó esos mismos temas y que aún siendo interesante no alcanza a mi juicio, el humor ni el dramatismo de Evaristo Valle. Esto es todo en cuanto a arte. En lo que se refiere a naturaleza, aquí está el Mar Cantábrico que se extiende hasta el Finisterre gallego, acerado, profundo, tormentoso, poblado de naufragios y leyendas, como todo el Atlántico Norte, donde intervienen por igual sirenas y embarcaciones errantes, apestadas, condenadas a errar para siempre, o marinos corsarios, iguales o muy parecidas leyendas que en la costa gallega. Junto a ese mar un país montañoso, abrupto, verde, cuando no negro de minerales, de carbón, que es uno de los más bellos de Europa. También estas montañas encierran leyendas, hadas, las xanas y brujas y sucesos históricos deformados por el pueblo referidos a los moros, muy presentes en Asturias, porque aquí comienza, en Covadonga, la Reconquista. En una ladera de la costa, casi junto al mar, en una casa solitaria, vivió hasta hace diez o quince años una anciana poeta gallega, Rosario Acuña, que tenía fama de bruja y de quien decían las gentes del pueblo que convocaba a los espíritus. Las gentes evitaban el contacto con ella y se apartaban de la casa y a mí me hubiese gustado conocer su misterio, pero parece imposible. Todos los que conozco dicen lo mismo, que tenía fama de bruja, de echar a las gentes el mar de ojo y de reunirse con los espíritus. Es posible que hubiese contemplado más de un naufragio desde alguna de las ventanas de esa casa blanca y solitaria en que vivía. Me hubiese gustado ser su amigo. Debía ser como una vieja sacerdotisa de tiempos remotos. Le escribo a usted sobre pintores y la naturaleza de Gijón y Asturias y, nada de Rosario Acuña, sobre las gentes, mejor lo hablaremos a nuestro regreso. Impunemente, podría hablarse de los indianos que aquí hay muchos en los cafés, hablan en voz alta y recuerdan todos los acentos de América, pero no vale la pena, el asturiano es, en general, bastante vanidoso. Escríbannos. Pueden hacerlo ya al Castro.
Un abrazo para todos los amigos, para sus hijos y un fuerte abrazo para Aída y usted de Maruja y de:
[Seoane]
Porcelanas del Castro. Osedo. Sada.
La Coruña. España.
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| 1976-08-07 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1976 en 07/08/1976
Buenos Aires, 7 de Agosto de 1976
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos
Querido Isaac:
Recibí tus notas y tu carta la última, del 11 y 13 de Julio y otra del 24/VII. Te agradezco mucho tu invitación al regreso con motivo de mi salud. Posiblemente todo se resuelva bien, de momento dejé aplazadas todas las exploraciones médicas hasta después del 14, día de la clausura de mi exposición en Bonino. Creo que todo irá bien. Estos días tengo un gran dolor de espalda producto, con seguridad, de un enfriamiento y no fui a la galería ni hice nada, volveré hoy. La inauguración constituyó una manifestación de amistad, que es lo que resultan ser las inauguraciones. Tiene mucho éxito de crítica y público y creo que a pesar de todas las dificultades porque atraviesa esto venderé algo. Ya vendí dos obras. Me quedan tres exposiciones más, una en septiembre en Rosario y dos a fin de año, Mar del Plata y aquí mismo en Buenos Aires. Trabajo lo que puedo. De la exposición de esta estoy contento, creo que es una de las mejores de las hechas por mí en los últimos tiempos. De ahí leí algunas notas que me prestó un amigo que regresó de esta unos días en esa, en La Voz de Galicia un artículo de González Garcés sobre Tomasello, afirmando que es una de las grandes personalidades del arte en el mundo. Me gustaría que viniese a Buenos Aires, pues aquí están muchos pintores que resultan antecedentes de Le Parc y Tomasello y otros que fueron sus compañeros de inquietudes y colaboraban con ellos en igual camino estético y siguen como ellos trabajando con iguales propósitos. Con arreglo al criterio de Garcés esta es una ciudad tan llena de grandes personalidades universales que de venir aquí él mismo se desorientaría. A mí me interesan más Mac Entyre y Vidal, por poner dos ejemplos, y no salieron, que sepa yo, de Buenos Aires. NO sé si siquiera estuvieron alguna vez en París. En mi época, aparte de algunos nombres realmente universales de esta ciudad, Picasso, Bracque, Matisse, Masson, etc. buscábamos los alemanes casi desconocidos en Francia, abstractos y no abstractos, los ingleses como los que formaban el grupo “Unit One” en el que se destacaba como animador Paul Nasch, los expresionistas belgas que admirábamos todos, Maside, Souto, Colmeiro, Mazas, etc., que eran Ensor Permecke, De Smet, o los muralistas mejicanos, por otras razones, sin olvidarnos de Malevitch o Rodchenko y otros. El arte se hacía en cualquier parte y no nos dejábamos engañar por la propaganda hecha para orientar al consumidor. Claro que seguramente éramos un poco aldeanos y yo al menos en estas cuestiones continúo siéndolo juzgando una vaca por lo que realmente vale, no por lo que dicen que vale. En La Coruña ahora no se trata de enseñar a su pueblo lo que se hace en Galicia, como se hizo en la barraca Resol y soñamos hacer tú y yo hace pocos años, sino enseñarle los “originales” de lo que más se reproduce en las revistas subvencionadas por las galerías de arte internacionales. El público no sabe lo fácil que resulta venderse para un artista con pocas dotes que tenga. Cuando buscábamos de conocer los artistas de otros países, lo más similares a Galicia por su geografía, historia, costumbres, etc., lo hacíamos tratando de encontrar lo diferencial de nuestro espíritu gallego para expresarlo como lo hacían ellos. Buscábamos aquello que nos unía con el pueblo y con nuestro pasado artístico. Ahora no, vivimos lo que se dice sociedad de consumo y lo que se consume es universal, claro que las ciudades son cada día más cosmopolitas, pero las ciudades no son los países que vienen formándose, cuando no son artificiales, desde la prehistoria y de acuerdo con una naturaleza. Les conmueve Tomasello pero no les conmueve Laxeiro, por poner un ejemplo, para mí una personalidad gallega universal pero cuyo arte gallego no puede entenderse sin Galicia como es el caso de Maside y Castelao, por alegar dos ejemplos más. De Leonardo y Velázquez nos interesa su pintura y no los ornamentos ya olvidados hechos para los duques y los reyes con motivo de sus fiestas; y Tomasello, como Le Parc, son puro ornamento, bellísimo ornamento. Picasso, fue un español, no podía ser otra cosa y Matisse y Bracque franceses, ¿de dónde son Tomasello, Le Parc y Vasarely, o los que aquí hacen lo mismo? Y qué nos importan a nosotros que soñamos con reivindicar a un país y ofrecer nuestra visión de él?
Perdóname esta lata, algún día hablaré de esto con Garcés a quien respeto no sólo por lo que le debo sino también por lo que vale, pero quería confiar esta inquietud a alguien y te la confío a ti. La representación mía para la Asamblea, efectivamente, no se la envié a José Luis, se me pasó. Perdonadme. Espero tu carta escrita con calma. Cuéntame de los amigos comunes. Esta semana que viene te enviaré la monografía. Quizás tenga necesidad de un contrato de ahí. Ya te escribiré si lo necesito. Hoy le escribo también a Varela de quien recibí carta y a José Luis. Recibid todos, Mimina, María, José, Rosendo si está ahí, todos un abrazo de Maruja y mío y tú otro grande de:
Seoane
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