| 1969-03-20 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Sofovich a Luís e Maruxa Seoane. 1969 en 20/03/1969
Buenos Aires, 20 de marzo [1969]
Mis queridos Luis y Maruja:
Seguramente no tendré explicación válida para Uds. por mi silencio de tanto tiempo; lo cierto es que cuando recibimos primero el paquete con el emocionante Homaxe a un paxaro y luego la carta de enero y más tarde el catálogo estupendo de Miró, y los de Picasso, me dije en cada oportunidad, hoy mismo escribo, pero todo era llegar de Ranelagh al estudio y enfrentarme con la masa de asuntos y, fundamentalmente, con los problemas de la terminación del departamento de Conesa para que la decisión fuera postergada hasta hoy.
En el Homaxe a un paxaro, todo texto y grabados es hermoso; el impacto fue tal que me pasé esa tarde en el Estudio mostrándolo y leyéndolo a no sé cuantos amigos; Narciso, Ramón Prieto, Camilion, Odena y qué sé yo cuantos. Dos o tres días después me llamó Scheimberg que acababa de recibirlo y vivía también la misma emoción. Aquella noche me decía Chola que el texto le había producido la misma sensación de pureza poemática que le causaba Juan Ramón Giménez.
Conesa 1955 sufrió los inconvenientes del viaje de Enrique y Anita a Europa y luego, un mes de veraneo de ellos en P. del Este. Lo que estaba proyectado para el 15 de diciembre pasado aún no está terminado.
Nosotros mudamos los muebles el 18 de diciembre y nos fuimos a Ranelagh en donde vivimos hasta el 5 de marzo. Ranelagh estuvo estupendo, con días y noches maravillosas, la pileta es un halago para el cuerpo y hubo muchas flores. El chalet que fue de Uds. es ahora un coto cerrado con extraños habitantes que viven en el con espíritu de departamento.
Hemos viajado, yo todos los días en auto o en tren, saliendo a las 8 de la mañana y regresando a las 22 por la noche, Elsa tres veces por semana y dedicando en la ciudad horas enteras en empujar la terminación de los dos departamentos, primero se terminó el de la planta baja para que el consultorio de Elsa pudiera funcionar, quedó muy lindo con su alegre jardín propio y ya trabaja Elsa con el mismo éxito económico y profesional de los últimos meses del año pasado.
Nosotros vivimos ya en el 8º al que aún faltan 4 o 5 cosas por terminar, pero ya se lo ve luminoso, amplio, realmente cómodo. Enrique, que es el estupendo muchacho que conocemos, hizo lo imposible por solucionar el desbarajuste que se armó con sus viajes y realmente le estamos muy agradecidos por sus innumerables atenciones. Desgraciadamente, no anda bien y, lo que es peor, no creemos que tenga mucha conciencia de ello.
Ya viviendo allí se planteó la lucha entre el arquitecto cuya obra de arte es el departamento y su dueño que tiene obras de arte y siente necesidad de verlas y regalarse con ellas; no alcanzan las paredes, pero, lentamente, por las noches y poniendo un poco de heterodoxia en la armonía arquitectónica estoy venciendo en la batalla. Por ejemplo, conforme con Enrique, forramos una columna con madera lustrada, mate, en tono bajo, a una idea mía de aprovechar uno de los lados de la columna para colgar un cuadro, sólo recibí un discreto, pero despreciativo silencio, pero hete aquí que un cuadrito pequeño, óleo, de Luis Seoane, el que estaba en Güemes en la pieza de Claudia, puesto sobre ese fondo, no sólo le daba alegría, sino que aligeraba con color todo un rincón en el que predominaba la madera.
Para colmo de mi complejo de culpa por no haberles escrito antes, me ocurrió hace 15 o 20 días encontré en un entrepiso de la librería Fray Mocho, un ejemplar en perfecto estado de su libro sobre la columna de Hércules –sé que no es “la columna”, pero como estoy un poco cansado, no recuerdo el verdadero título; el ejemplar que tuve alguna vez, dedicado, desapareció de donde estaba.
Anoche, Enrique y Anita cumplieron 11 años de casamiento, a Anita le llevamos unos dulces y a Enrique un ejemplar in tonso de Tres hojas de ruda y un ajo verde, que no conocía.
Me doy cuenta ahora que hasta aquí esta carta es un esfuerzo por hacerme perdonar mi silencio y por probar lo que no necesita ser probado; que los quiero mucho.
El problema del quinielero quedó aclarado, fue un error del detective informante, se trataba de un Seoane que no es Luis, sino Manuel, con número de cédula distinto.
Les envío con ésta tres recortes de noticias que fui separado en este largo tiempo; uno es del 4 de enero con la nota publicada en La Razón por Hernández Rosselot sobre la colección Scheimberg, integrando una serie referida a las colecciones más importantes del país; otra con una torpe información sobre un remate dado en Mar del Plata por el inefable Feinsilberg, autor también de la nota; y la tercera, aparecida hoy en Clarín, según la cual Romero Brest persiste en su tonta actividad, ya con verdadera sevicia.
El próximo 26 llega en barco desde Barcelona mi hermana Paula que trae el catálogo de la última exposición de grabados de Picasso, en París, de la que Ud. me hablaba en su carta. Me dijo antes por correo que la exposición era maravillosa.
Nadie sabe nada aquí sobre su mural en Galicia.
Queridos amigos, me tengo que ir corriendo a mi conchabo del Banco de donde dentro de pocos meses saldré con alegría.
La carta de Elsa que agregó fue escrita hace no sé cuánto tiempo; ella está muy bien y con Claudia y Pablo que fue a Ranelagh niño de departamento y terminó en aguerrido cazador de sapos, les envían fuerte abrazo, con los míos
Bernardo
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| 1971-06-13 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Sofovich a Luís e Maruxa Seoane. 1971 en 13/06/1971
Bs. As., 13 de junio 1971
Mis queridos Maruja y Luis:
La carta de ustedes nos llegó ayer, sábado luminoso; tomábamos café y estábamos contentos porque hacíamos proyectos de corto y largo alcance. Los inmediatos, una gran fiesta el sábado 3 de julio festejando los 60 de Bernardo. Sólo faltarían ustedes y de verdad lo notaremos todos. Los mediatos, un viajecito, en vista que nos ha sonreído la suerte que desde el punto de vista económico nos tenía en el purgatorio. En eso, llegó la carta de ustedes. Realmente, participaron de nuestra alegría como si estuviéramos juntos. Estamos hermoseando el departamento para tales festejos: hay hermosas cortinas naranja, aire acondicionado, un gran macetón de Tove junto al ventanal, cuadros desplazados por las cortinas y ubicados sobre la estufa. En fin, hay ambiente de fiesta.
Bernardo me gano de mano con las noticias más importantes, pero no me achicaré. La fiesta en lo de Aída fué emocionante, alegre y triste a la vez. Yo diría bastante patética, ya que Aída agradeció con la voz estrangulada y lágrimas, a la vida, el haberle dado amigos, hijos, a Scheimberg. En fin, estaban viejitos, así los vi tal vez por primera vez y, por lo tanto, vulnerables.
Te diré, Maruja, que hasta que llegaron los jóvenes el desfile de ancianos era tal que con Bernardo estábamos bastante desesperados. Después se arregló la cosa. Casi no hemos visto otra gente. Muy de pasada a Enrique y Anita. Están bien. Enrique muy bien anímicamente. No sé si tanto con respecto a su enfermedad.
Hemos ido al Colón (porque ahora Clarín nos provee de palcos). Escuchamos una orquesta holandesa maravillosa, les diría, la perfección matemática y una ópera Sansón y Dalila, esta última, para acercarnos a ese género que yo casi no conozco. Algo nos interesó, pero no es como para reincidir enseguida.
Nuestro micromundo marcha bastante bien con las alternativas que provienen de la adolescente. Me refiero a la “agresividad generacional” interpretada y dirigida por Claudia. Claudia estudia estupendamente bien, logra grandes triunfos en francés (se recibe este año y le aseguran puesto de profesora en la Aliance), pero nos desprecia por burgueses. Esta es una interpretación nuestra, la más suave. Tal vez no sea así, pero la sufrimos, especialmente yo, como pueden imaginarse. Pablo, en cambio, pasa por una etapa maravillosa, se interesa por todo, conversa con nosotros, realmente, nada le es ajeno de lo nuestro y de todo lo que lo rodea.
Hoy estuvimos en Ranelagh, después de dos meses, porque mamá se operó por fin de la vista y esto trastornó todo. Fue una operación delicada, pero está estupendamente bien y recuperó un ojo. Les decía que encontramos Ranelagh vestida de invierno, pero bastante verde, sin embargo. Pomelos y limones en cantidad. El camino muy avanzado, y sobre la ex-casa de ustedes, un cartel de SE VENDE. Inmediatamente, algún de esos geniecillos (estoy segura que en el golf los hay) nos enloqueció y comenzamos Bernardo y yo un delirio e grandezas que duró hasta el café. Después de beber un delicioso café con agua de pozo, reaccionamos y nos libramos del influjo. Naturalmente que ya ustedes se dieron cuenta; “compramos nosotros”, dijimos. Había facilidades. Volteamos el ligustro, adaptamos como hijos esos bellos cipreses, etc. Sacamos esa pileta. Y, enseguida, esta noche, les escribimos a Luis y Maruja. “Ya tienen casa de huéspedes en Ranelagh”. Fue divino y duró media hora. Y la cruda realidad se impuso. El jardín sería divino, pero qué hacemos con esa otra casa? Para que queremos 2 cocinas, 4 baños, etc, etc. Se fue disolviendo el sueño y aquí volvimos, como seres normales y dejamos allá la fiebre, frente al golf, todo verde y marrón. Doña Alejandra, envejeciendo, Boris, prosperando, los perros, muertos de hambre...
Y ahora pienso e interpreto; Bernardo y yo quisimos detener el tiempo.
¿Ya sabían que nuestra casa se llama Ítaca?
Mis queridos amigos, ahora son las 121/2 de la noche. Cumplimos la palabra y la seguiremos cumpliendo. Largas cartas a vuelta de correo, hasta que nos demos el abrazo en Galicia. Todavía me parece imposible. A Bernardo le esperan todavía meses de trabajo febril, pero lo principal está hecho. Cumpliremos los 60 y no nos impresionaremos. Silbaremos en la oscuridad.
Maruja, cuéntame algo de tu departamento. Fue cómico lo de Roma. Yo volvería aún sabiendo que tengo que cargar baúles.
Un gran abrazo para los dos. Especiales cariños a los Díaz Pardo.
Cariños de Claudia y Pablo y saludos de mamá que los ama porque son españoles o porque están en España.
Hasta siempre
Elsa
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| 1971-09-02 |
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Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]
Transcripción da Carta de Seoane a Anita e Enrique Goldstein. 1971 en 02/09/1971
La Coruña, 2 de Setiembre de 1971
Sr. Enrique Goldstein
Buenos Aires
Queridos Anita y Enrique:
Apenas tenemos nada nuevo que contar. Todo continúa lo mismo para nosotros que hace dos meses o menos que cuando estuvo aquí su padre. Trabajo en cuestiones muy diversas y días pasados inauguramos una nueva sala del Museo y una Galería de exposiciones con una primera muestra de grabados de Picasso y Miró. Al mismo tiempo, continúan pasándose y comentándose películas de arte. Ayer se pasó una antología del escocés-canadiense Norman McLaren, experimentos de color, sonido y movimiento, etc. Esto ocurre en una aldea de muy pocos habitantes donde está una de las fábricas de porcelana, la del Castro. El Museo es, además de museo, un centro cultural vivo de nuestro tiempo. De Buenos Aires tenemos las noticias políticas que aquí se publican profusamente por los diarios con comentarios de sus corresponsales. Parecen muy confusas y no puede percibirse, por lo menos desde aquí y por esos comentarios, cual puede ser la salida de la tremenda crisis argentina. Perón en sus declaraciones y en su actitud madrileña continúa siendo el farsante de su época presidencial. No irá nunca a la Argentina y esta es la impresión general de los españoles que se sonríen además y hacen humor de los viajes de Paladino y Rucci, subiendo y bajando de aviones y haciendo declaraciones ingénuas, aparentemente maquiavélicas dejando sospechar que ellos poseen el secreto de la felicidad argentina. No tenemos apenas otras noticias. Las que nos envió Sofovich hace algún tiempo, artísticas, literarias y cinematográficas que nos produjeron cierta envidia, algunas que leemos en algún número de La Nación aérea que cae en nuestras manos. Desde nuestras ventanas vemos todos los días el mar común a argentinos y gallegos, pero que en este caso por el clima gallego resulta de un gris precioso de niebla que unas veces encierra verdes profundos y otras azules acerados.
Reciban Anita y usted y los chicos el gran abrazo de Maruja y mío. Envíen siempre noticias:
[Seoane]
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