Transcripción da Carta de Seoane a Palazón. 1967 en 13/03/1967
Madrid, 13 de marzo de 1967
Sr. D. Francisco J. Palazón
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Estamos en Madrid desde hace casi tres meses, pinto, igual que en la calle Montevideo, en menos espacio, pero con buena luz y contento. Contento de trabajar, no de las cosas que me rodean, unos muebles estúpidos, sillones amarillos y azules y unas paredes verdes y rosas, pintadas así seguramente porque fueron vistas en alguna revista de decoración, y las imitaron, o creyó la propietaria de la casa que satisfacía el promedio de gusto del turista. Por lo demás bien. Trabajo y, con Maruja, salgo por las tardes o por las noches a andar por las calles de la ciudad, o a ver algún espectáculo que pueda interesarnos, teatro de Valle Inclán y Bertold Brecht, espléndidamente puestos en escena y que resulta lo único interesante de esta temporada de Madrid, carente, en general, al menos en estos meses, de teatro, cine o exposiciones de interés. No veo mucha gente importante. No tengo ganas de verla, prefiero hablar con la gente del pueblo. Con un taxista, cualquier obrero, una vendedora de lotería o de cigarrillos, cualquiera que no sea un estúpido señorito de bigotito recortado, como trazado a cordón, con pulsera de oro en la muñeca del brazo derecho, los zapatos bien lustrados que le dice a otro ¡macho! Odio esta palabra de cuarto de banderas, de prostíbulo, tan en boga ahora en Madrid. Un niño de escuela se dirije a otro, a un compañero, y le grita entusiasta, ¡macho! Odio esta palabra que escucho en cualquier parte, como me fastidian los funcionarios de Cultura Hispánica que hablan de América haciendo chistes, sin conocerla y riéndose del acento de los americanos. Un pariente mío, médico y aficionado a los Congresos de emigración, acaba de pronunciar una conferencia en esta ciudad ofreciendo a las naciones americanas capitales y técnicos. El es gallego y podía suponer ironía en el ofrecimiento, pero no, lo decía de verdad, sintiéndolo. Se trata de un hombre que vive fuera de la realidad y que no sabe de donde acude el capital a España, ni que en América existen, en bastantes naciones, iguales técnicos que en España. Ese mismo día había hablado con un obrero que gana 55 pesetas de jornal, menos de lo que estipula la ley. Y el anterior con un ebanista que luego de ocho horas de labor debe trabajar particularmente otras cinco o seis horas de lustrador de muebles para poder vivir él y su familia. No quiero decirte nada ahora de los emigrantes. Hablamos con muchos gallegos en Holanda, en Alemania, en Suíza, ¿para qué hablar de lo que nos dijeron y dejaron entender en sus conversaciones? Acaba de salir un libro del Instituto Español de Antropología Aplicada, se titula Migración y sociedad en la Galicia contemporánea. Parece muy interesante, no hice más que hojearlo y leí un elogio al mensaje del Centro Gallego, aquel de hace aproximadamente dos años. El libro está hecho por un equipo de universitarios. Pero no quiero hablarte de estas cuestiones. Estoy, sin embargo, encantado de estar en España por el pueblo. Por este pueblo que rompe a cantar en cualquier momento –el canto y el alcohol ahogan las penas– que Maruja y yo vamos a escuchar pasmados en la Plaza Mayor o en cualquiera de las calles que surgen de ella o la rodean, en los idiomas y con la fonética de sus países de orígen, o de Madrid. Cantando las viejas canciones de siempre, San Benitiño de Lérez, o un zortzico, una jota, una canción de la Montaña o de cualquier otra parte de España. Escuchándolos, paseando por las calles, viajando a alguna ciudad cercana, o yendo a los museos, vivimos España. Tan pronto termine de preparar la exposición de Colonia que se inaugura el dia 4 de Mayo, iremos a Galicia, el pobre, espléndido y mendigo país, cuyos hijos emigrando en mayor cantidad que los de otras tierras constituyen una de las fuentes de divisas que mi pariente ofrece a América. Para estar tambien con la gente del pueblo. Ya no tengo edad para visitar intelectuales que no me interesan, o solo relativamente, y visitar compañeros de carrera que me hablan durante una hora y media de caza, la del urogallo en el Cebrero o la del faisán en Castilla, o de como sería útil instalar un hotel para atraer turismo en las Islas Cíes. (¡Qué saben en general ellos de las Islas Cíes ni de Galicia!). Estar en sus hogares oyendo hablar de esos mismos temas y del servicio doméstico, –que como todo el mundo sabe aquí son alemanas o suízas, mientras los obreros españoles hacen turismo en los países de ellas– o escuchando charlas sobre los tiempos del bachillerato, o de la Universidad, mientras yo contemplo, aburrido, en las paredes de sus salas unos cuadros horrendos y vitrinas con porcelana alemana del peor gusto comprada, como los cuadros, en el bazar de la esquina, porque ellos, claro, desprecian los barros de Buño o la cerámica de Talavera o de cualquier otro pueblo español donde se hace de padres a hijos desde hace siglos. No hay nada que nos una, están vencidos (me refiero a los de mi edad) o son alféreces provisionales y presumen de esto.
De exposiciones, una muy buena de escultura de Pablo Serrano, con una espléndida cabeza de Antonio Machado en bronce. Una copia la compró el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la otra la tiene la policía de Baeza. Otra, no tan buena, de pintura y objetos de Millares, con un poema excelente que le dedicó Alberti y de éste, de Alberti, una exposición de grabados en Fernando Fé. En la inauguración la gente esperaba en la calle para poder entrar y firmar un pliego de adhesión a Alberti. Parecida multitud en el primer día del festival de películas checoeslovacas en El Ateneo. En cuanto a otras cuestiones, huelgas, por ejemplo, hay tantas como en Buenos Aires, tan variadas, unas parecidas y otras menos ostentosas. En Roma hubo una de barrenderos con la diferencia sobre la de Buenos Aires que despiden peor olor, así nos pareció, los cubos de la basura. Posiblemente, no lo sé, las pastas al pudrirse. De teatro Valle Inclán, como ya dije, es la revelación, La cabeza del Bautista, La enamorada del Rey y La rosa de papel, están siendo notablemente representadas. El público aplaude además a circunstancias actuales.
Nada más por hoy. Escribidme. Esta carta sirve tambien para Manzano –me gustaría ver lo que está pintado–, Salvador y Maeso. A Manzano dile que estoy pintando emigrantes con carteles colgados del cuello, como he visto, para enviarlos tambien a Alemania.
Un gran abrazo para Pili, para Carlos, para tí y los pequeños de:
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1972 en 15/01/1972
Washington, D. C.; USA
3521 39th Street, N. W.
15 enero de 1972
Queridos Luis y Maruja:
Después de muchos intentos fallidos, acabamos de recibir vuestras señas en Buenos Aires, de Carmen y Rafael. Más de una vez los hemos acosado con preguntas sobre el paradero y la suerte de los amigos, pero solían contestar mucho después de haber recibido las cartas y de haberse olvidado de lo que les parecía secundario y daban por descontado. Esta vez nos pusimos “serios” con ellos, lo que nos valió el recibo de dos cartas, una de Carmen, con muchos pormenores, metódica, documentada, y otra a Rafael, magnífica como suelen ser todas las suyas, y bastante explícita sobre las mudanzas ocurridas por allá en diversos órdenes de cosas. Al parecer, se van aflojando los ánimos poco a poco y se pueden enviar una carta fuera del país en la que se comentan –en términos bastante comedidos y académicos– aciertos y desaciertos. Lo que más nos alegró de ambas cartas es lo que os atañe a vosotros; tus triunfos en la Argentina y otros países, tu alianza con Díaz Pardo en proyectos de cerámica, en la creación del Museo Carlos Maside y en otras labores culturales. Todo ello es admirable en sí mismo y como promesa, como anticipo de lo que se puede hacer en circunstancias desfavorables o que tales parecen vistas desde aquí.
Comprenderás que estas cartas no han hecho más que abrirnos el apetito. Nos gustaría saber que se publica en gallego, bien en Galicia o fuera de ella. Aquí sólo llegan algunos libros de la editorial Gredos, porque tratan de asuntos que interesan a los estudiantes de la literatura española y temas afines, y los de las colecciones baratas de Buenos Aires: la de Losada y la de Espasa-Calpe. Me han dicho en Portugal que Galaxia ha editado bastante en gallego, pero no me fue posible poner la vista encima de ninguno de sus libros, ni menos de su catálogo. ¿Qué hace la Academia Gallega, de la que Sabell y Dieste forman parte? Me imagino que tendrá una buena biblioteca y ejemplares de muchos libros agotados, sobre todo diccionarios, como el de Carré, el de Cubeiro y otros. ¿Se enseña el gallego en la Universidad de Santiago y en los institutos de segunda enseñanza? Creo haber oído que en Lugo enseñaba un destacado profesor de gallego. Aquí me prestaron el Manual de Dialectología española, de G. de Diego, en que se dedica bastante atención al gallego. También he visto alguna referencia a un tratado de gallego publicado en Barcelona. Pero mis noticias son nebulosas, y si bien podría aclararlas un poco sumiéndome en la Biblioteca del Congreso, se da el caso que está lejos de mi casa y cuando se llega allá es poco menos que la hora de cerrarla, aparte de muchas otras dificultades. Una grata novedad para mí fue la publicación de la General Estoria por Martínez López, un esfuerzo este espléndido que acaso sirva de ejemplo y de estímulo a otros profesores españoles. Tuve noticia de esta publicación por Dieste. Inmediatamente, escribí al autor a Tejas, quien me envió un ejemplar a vuelta de correo. Carmen acaba de anunciarme que Martínez se retiró y vive en Santiago. Ojalá que, ya libre de obligaciones docentes, dedique su talento y su preocupación a trabajos parecidos en pro de la lengua gallega, de la que tanto hay que aprender. Una Gramática Histórica Gallega, precedida de unos capítulos de fonética, sería un tema muy apropósito, en el que además podrían colaborar otros especialistas.
Sentimos mucho no haber podido veros en Portugal. No teníamos a la sazón idea de que estuvieseis tan cerca. Alicia estaba muy mal y hubo que salir con bastante precipitación. Ahora estamos pensando en la posibilidad de un viaje a Europa, en primer lugar, para ver a Cuqui y a los suyos, en segundo, para echar un vistazo a la situación en general. Y pienso visitar Vigo y La Coruña y pasar unos días con los amigos. La vuelta a España me parece muy difícil por varias razones. Al final de este año empiezo a cobrar mi pensión del Estado, y si la vida aquí no sigue encareciendo, talvez pueda dedicarme a mis cosas, no muy bien definidas aún. Ahora enseño español, trabajo durante horas en el Departamento de Agricultura, traduzco y sobre todo preparo para la imprenta monografías científicas, algunas de ellas escritas por argentinos con pujos literarios y ringo-rangos de tangos. De esta manera, nos vamos defendiendo de esta inflación que nos viene comiendo sin piedad.
Hay pocos amigos con quien hablar; los que hay, están metidos hasta las orejas en sus trabajos de rutina y pasan meses sin hacernos una llamada telefónica. Por mi parte, de vez en cuando hago una “escapada”, como la llama Alicia, a las librerías donde se venden libros extranjeros o a las de segunda mano, de las que quedan pocas, y vuelvo con la cartera repleta. Lo malo es que al llegar a casa tengo que ponerme a la máquina y dejar los libros adquiridos dormir por los rincones de la casa. Con frecuencia y para romper la rutina, salimos en coche por las orillas del Potomac –el río que pasa por Washington y refleja los grandes monumentos de los hombres más ilustres de la historia de Estados Unidos–, donde abunda la vida silvestre: ardillas, pájaros, etc. y sobre todo, los árboles de las más variadas especies, algunos centenarios. Por las cercanías del río hay grandes granjas, con vacadas hermosísimas; hay también grandes plantaciones de frutales, en especial melocotoneros y manzanos, donde nos aprovisionamos de fruta cuando está madura. Lo más interesante de estos paseos, parte en coche y parte a pie, son las flores silvestres, que se suceden a medida que avanzan la primavera y el verano. Hay multitud de especies, y algunas cubren grandes praderas y terrenos baldíos. Tendrías que ver esto, este paisaje que nadie pinta y creo que pocos admiran. No recuerdo haber visto en nuestros paseos un solo pintor con el caballete. Sí, hay gente que disfruta la naturaleza, y ya quisieran otros países donde he vivido tener tantos expertos en asuntos de conservación, de parques públicos, de observadores y protectores de aves y miles de cosas más. Pero, en cambio, la pintura no tiene el arraigo que debiera, y en particular el paisaje no recibe el homenaje que merece de los pinceles.
Pero hay que dejar que la gente madure o por lo menos una fracción de ella. Llegará algo así como un Monet washingtoniano que capte, a su manera, esta luz, estos horizontes cerrados por sus colinas azules, ora fijas por la transparencia de la luz, ora deslizándose como una melodía, como un tropel de olas en alta mar, levemente esfumadas en la neblina. Los reflejos de este río son indescriptibles en todas las estaciones, lo mismo cuando queda convertido en una grieta de hielo zigzagueando entre los bosques a lo largo de cientos de millas, que cuando avanza, lento y constante, cargado de nubes, de sombras estremecidas de árboles a punto de reventar al comienzo de la primavera o saturados de colores en el otoño.
Sé que estáis ambos muy ocupados y no quisiera que esta carta sea otra cosa que un contacto espiritual con vosotros, tras esa prolongada discontinuidad. Sin embargo, acaso tengáis unos momentos para escribirnos unas letras y dejarnos saber como van vuestras cosas. Nos acordamos mucho de los amigos, de las personas, y muy poco –seamos sinceros– de los demás. Buenos Aires ha sido muy duro para mí, y me quedan muchos recuerdos dolorosos de él, en parte debidos a mi carácter, en parte a las estrecheces que tuve que afrontar. ¿Sigue Varela en Buenos Aires? ¿Cómo están tus [escrito na marxe esquerda:] padres, Luis, y tu hermano? ¿Vive Ramón Baltar? Carmen nos contó la muerte trágica de Farias. Etcétera, etcétera.
Un gran abrazo
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda por Alicia:] Queridos amigos: ¡Cuántos años sin saber de nosotros! Ya podíamos escribir a Bartolomé Mitre! Luis, muchas felicidades por todos tus éxitos. Este país es hermoso, como dice Ote, pero lo han puesto al revés. Yo ayudo a Ote en sus traducciones, enseño español en casa y me dedico a “las faenas propias de mi sexo”. Disfruto el campo y el paisaje y leo mucho. Acabo de terminar los Diálogos de Platón. Ahora estoy a vueltas con Ortega.
Transcripción da Carta de Seoane a Piñeiro. 1972 en 02/03/1972
Buenos Aires, 2 de Marzo de 1972
Sr. D. Ramón Piñeiro
Santiago
Querido Piñeiro:
Agradézoche moito a tua carta do 21/II/72, pois non tiña noticia nengunha de que as oposiciós de Carballo Calero poderían sere para estas datas, mais ben matinaba que terían de sere, non sei por qué, no vrau. Destaves non o vin, pois as moitas idas a Santiago foron sempre por breves horas e pra atoparme coa familia da que teño unha chea nesa cidade. Hoxe escríbolle felicitándoo. Penso que é unha moi boa adequisición pra Universidade. Noutras condiciós fai xa anos que tiña de sere cadeirádego da Universidade Compostelán.
Pola miña parte traballo illado. Renunciéi a unhas eisposiciós de obras miñas proieitadas polo Ministerio de Relaciós Exteriores deiquí polas razós que te imaxinarás i en solidaridade con outros pintores con obras censuradas polos seus temas. Mais estóu contento do traballo. Traballo tamén nunha escolma de crónicas que foron pra a radio deiquí referidas a cusas (sic) galegas e que cecáis remitiréille a Paco.
Trátase de crónicas encol de temas moi pouco tratados. Traballo, esto é todo, e remítolle as “Figuraciós” que podo a La Voz de Galicia.
Saúdos moi garimosos a Maruxa e meus pra Isabel, pra tua irmán e pra tí. Mais unha aperta grande pra tí de:
Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1976 en 15/10/1976
Buenos Aires, 15 de octubre de 1976
Sr. Ricardo Palmás
Londres
Querido Palmás:
Recibí su carta del 18 de agosto, que nos alegró mucho y estos días recibirá usted una monografía sobre mi pintura que hizo Squirru para una colección sobre arte, que dudo perdure, pues nada aquí lleva camino de ser regularmente permanente en el orden cultural. Tuve carta de Lorenzo Varela, parecía contento, y, en los últimos días otra de Cuadrado que fue como delegado de la Federación a un congreso de emigración gallega, y consiguió, al paso, el retiro como jefe de negociado que fue del ayuntamiento de Santiago. Gana dinero pronunciando conferencias y regresará pronto, según dice, pues tiene aquí a su mujer y dos hijos. Estoy de acuerdo con lo que dice sobre el problema español. También tengo yo miedo de participar en Galicia en luchas en las que no creo y de asistir con mi presencia a decisiones planteadas queriendo que tome partido. De todas maneras aceptaría la proposición de Beiras. La Universidad, creo, pasa por un gran momento y su inquietud está pesando mucho en España. Por otra parte no acepto que España sea un país más desarrollado que Argentina. Este es un país, igual que aquel, con regiones desarrolladas, aparte la capital y el gran Buenos Aires, con un desarrollo cultural al menos superior al de muchas capitales del mundo, desde luego a Madrid, y regiones subdesarrolladas. Campesinos españoles viven en la prehistoria, o casi en ella, igual que los elementos indígenas del norte o del oeste argentino. Esto ocurre también en muchas partes de Europa. Por otra parte los campesinos vivieron igualmente con muchos siglos de atraso en toda Europa. Todo cambió en algunas partes en lo que va de siglo. Estúdiese a los campesinos alemanes, ingleses o franceses de 1900 aproximadamente. Ahora mismo las condiciones de vida campesinas de algunas zonas en los países que se tienen por más adelantados. No hay que olvidar que el televisor y los electrodomésticos significan confort, igualmente el automóvil, y no desarrollo. Creo que nos veremos en Galicia o en Londres, pues calculamos pasar unos días en esa ciudad, quizás en la próxima primavera europea, si para entonces queda primavera o las estaciones del año vuelven a corresponderse con los meses. Aquí sobreviviendo. Trabajo. Expongo. Expuse con mucho éxito en Tucumán donde hay una minoría cultural sorprendente y dejaré antes de marcharme una exposición en Art Gallery y otra en Mar del Plata, en la Galería Cassará. Esto es todo. Espero noticias de los santos. Un gran abrazo de Maruja y mío para usted a quien deseamos ver: