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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. Sen data
[s/d]
Mi querido amigo:
Ahí te va una relación de personas a quienes puedes enviar la Revista. A la mayoría de ellos les hablé personalmente, y tienen verdadero interés en que los consideres como suscriptores de la misma.
Conviene que me mandes inmediatamente las reproducciones en colores de tus cuadros. Pero en vez de mandar las planchas, como hiciste con las de Maside, manda las reproducciones ya impresas en color, pues es mucho mejor, ya que aquí tuvimos un verdadero problema con las de Maside. El formato de la monografía será el mismo que la de Colmeiro, que ya conoces, y el número de ejemplares que se hacen es de mil doscientos. De manera que, en dos paquetes puedes enviar todo por mediación de cualquiera que venga. Excuso de decirte que el importe de las planchas y de la impresión corre a cargo de la editorial. De manera que remite la nota de gastos.
Por correo ordinario te envié la Guía de Galicia de Otero. La monografía de Maside saldrá en este mes, y ya te enviaré dos ejemplares. Creo que le gustó muchísimo el libro de Lorenzo, y sobre todo le encantaron tus grabados.
Más adelante te iré escribiendo sobre las otras cuestiones. Saludos muy cariñosos a Maruja, y un fuerte abrazo para tí de
Fdez del Riego
Ponme unas líneas diciéndome si recibiste mis dos cartas.
A carta comeza con este listado de enderezos:
D. Ramón Otero Pedrayo. -Hotel España, Rúa Nueva. -Santiago de Compostela.
D. Sebastián Martínez Risco. -Plaza de Galicia, 22. -La Coruña
D. Manuel Gómez Román. -García Barbón, 27, 1º. -Vigo.
D. Domingo García Sabell. -Chalet La Rosaleda. -Santiago de Compostela.
D. Jesús Ferro Couselo. -Archivo Histórico Provincial. -Orense.
D. Ricardo García Suárez. -José Antonio, 28, 2º izq. -Vigo.
D. Ramón Piñeiro López. -Gelmírez, 15. -Santiago de Compostela.
D. Emilio Alvarez Blázquez. -Marqués de Valladares, 15-1º Vigo
D. Antonio Beiras García.-Policarpo Sanz, 22. -Vigo
D. Antonio Fernández López. -Ingeniero -Paso a nivel. -Lugo
D. Alvaro Gil Varela. -Avda. de Felipe iv, 9 Entresuelo dcha. -Madrid
D. Jaime Isla Couto. -Avda. Pizarro, 9. 4º. - Vigo.
D. Valentín Paz Andrade. -Policarpo Sanz, 22-2º Vigo.
D. Darío Alvarez Blázquez. -Marqués de Valladares, 13. -Vigo.
D. Javier Andrade Cimadevida. -Hernán Cortés 3-1º Vigo.
D. Ramón Baltar Domínguez. -Carrera del Conde, 1. -Santiago de Compostela.
D. Emilio Bugallo Orozco. -Montero Ríos, 16. -Vigo.
D. Luis Cabo Fernández. -Queipo de Llano, 20. -Vigo.
D. Jesús Carro García. -Toral, 6. -Santiago de Compostela.
D. Manuel Chamoso Lamas. -Boborás-Moldes-Carballino (Orense).
D. Felipe Cordero Carrete. -Apartado, 26. -Santiago de Compostela.
D. Isaac Díaz Pardo. -El Castro-Osedo (La Coruña).
D. Marino Dónega Rozas. -Plaza de Vigo, 22. -La Coruña.
D. Manuel Fabeiro Gómez. -La Chaínza, Noya (La Coruña).
D. Gerardo Fernández Albor. -Doctor Teijeiro. -Santiago de Compostela.
D. Celso Emilio Ferreiro. -José Antonio, 28-4º. -Vigo.
D. Roberto González Pastoriza. -Velázquez Moreno, 22. -Vigo.
D. Florentino López Cuevillas. -Santo Domingo. -Orense.
D. Carlos Martínez Barbeito. -Mallorca 201-203. -Barcelona.
D. Florentino Morán López. -Hotel España. -Santiago de Compostela.
D. Isidro Parga Pondal. -Lage (La Coruña).
D. Fermín F. Penzol. -Castropol (Asturias).
D. Manuel Peña Rey. -Parque de San Lázaro. -Orense
D. Luis Pimentel. -Plaza de España, 16. -Lugo.
D. José María Alvarez Blázquez. -Gran Vía, 326-5º. -Vigo.
D. Manuel Alvarez González. -Plaza del Toral. -Santiago de Compostela.
D. Juan Rof Carballo. -Avda. Eduardo Dato, 8. -Madrid.
D. Emilio Soneira Maside. -José Antonio, 78-1º Vigo
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| 1953-08-20 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1953 en 20/08/1953
Buenos Aires, 20 de agosto de 1953
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo
Querido Del Riego:
No sé si tú me debes carta o te la debo yo a tí, probablemente ocurra esto último. Te debo por lo menos mi agradecimiento por los magníficos libros de Galaxia que me enviaste que no creo haberlo expresado hasta ahora. Todo este tiempo fué para mí de trabajo intenso, desordenado y de encierro. Con la venida de García Sabell que encendió aún más mi nostalgia de Galicia y de todos vosotros, hice un paréntesis en mi labor, que duró todo el tiempo que estuvieron aquí él y sus compañeros, Ramón Baltar y Alvarez y Alvarez. Con ellos como puedes suponer recordé muchas cosas de Santiago, esas que están en el fondo del corazón de cada uno de nosotros, que nunca se olvidan. Espero que para el año que viene si todo marcha bien vuelva a recordarlas contigo aquí en Buenos Aires y hagamos el balance sumario de nuestra vida desde hace tanto tiempo. García Sabell ha visto gran parte de cuanto hice pintando y escribiendo y supongo os dirá sus impresiones. El paso de él por aquí fué extraordinario y dejó en la memoria de las gentes un recuerdo de simpatía y respecto intelectual que sospecho no se había logrado nunca de modo tan alto. En sus últimas conferencias había ganado de tal manera el ánimo del público que de haber habido una organización más eficaz le hubiesen escuchado verdaderas multitudes, pues en las últimas ya no cabían las gentes en el recinto del Centro Gallego, con ser éste amplísimo. Todos debemos felicitarnos de este viaje de García Sabell por su inmensa utilidad y por su enseñanza. Por mi parte no puedo describirte lo que significó para mi soledad su presencia. A él, como a tí, como a Maside, como solo a dos o tres más, os debo mucho, vuestra amistad que me une al pasado y crea en mí el estímulo necesario para este presente que me toca vivir. Pero no quiero hablar de esto, no sé si puedo hacerlo comprender escribiendo sobre ello.
Recibí por García Sabell Os vellos non deben de namorarse y los cuentos de Fole, magníficas y cuidadas ediciones con tapas y dibujos muy buenos de Xohan Ledo. Tambien el encargo de hacer una monografía de los dibujos y grabados de Maside que voy a realizar lo más pronto posible con todo empeño, pues tú sabes cuanto le quiero y admiro. A mediados del mes próximo saldrá seguramente otro libro mío de dibujos en colores El libro de tapas que espero resultará curioso y en cuyo prólogo recuerdo a Casal y a Nos. Pienso luego en otro de grabados en madera A gaiteira y en otro de un largo poema en gallego que quizá se llame O bosco sagrado. Por otra parte Varela y yo preparamos otro de grabados y poemas, de él, en gallego, con temas medioevales.
Recibí desde París una tarjeta tuya por la que supe de tu viaje que supongo habrá sido espléndido. Me gustaría que me escribieses tus impresiones y que me contases todo lo que puedas de esa. Te agradecí muchísimo el artículo sobre mi libro que se publicó como habrás visto, estando tú de viaje, creo que en la cada día más lamentable, a mi pesar, revista Galicia del Centro Gallego. Los pocos comentarios que salieron en la prensa de ésta, por el idioma, fueron también buenos y estoy realmente contento de haberlo publicado. Deseo que salga pronto el 2º tomo de poesía gallega. El primero de poesía medioeval es muy bueno y útil. Estáis haciendo una magnífica labor.
Bueno Del Riego, recibe para Evelina y para tí el saludo de Maruja y mío y tú el fuerte abrazo de tu amigo:
Seoane
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| 1966-01-31 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1966 en 31/01/1966
Washington, 31 de enero de 1966
Querido Seonae:
Mientras hacía el equipaje en vísperas de tomar un avión hacia Europa, me reencontré con la dedicatoria a Alicia y a mí de un libro tuyo. Esto me sobresaltó en gran medida, porque mil veces debimos escribirte y pensamos hacerlo y no hicimos por pura estupidez, por excusas externas, por desidia y nunca, gracias al cielo, porque nuestro cariño y admiración por tu persona y por tu obra se hayan entibiado, sino todo lo contrario. En parte, no sabíamos por donde andabas: Suiza, Galicia... lejos de Buenos Aires? Dieste nos dijo que regresabas para siempre a tu Coruña; Ghirrú, que estabas en Buenos Aires muy feliz con tu trabajo y tus proyectos... En fin –no escribimos y me duele muchísimo– el no haberlo hecho. Nosotros pensamos dar uno de estos días próximos el salto a Lisboa. Me he jubilado, tenemos que vivir de una pequeña pensión y hemos decidido ir a ver si nos basta para ir tirando en cualquier rincón del oeste de Europa: donde viven nuestra hija y sus hijos, los hermanos de Alicia, etc. Aquí tendríamos que batallar bastante para defendernos y la batalla no tendría dimensiones espirituales como puede tenerlas en otras partes; dada la economía de este país, al que sin reservas admiramos por muchas razones. En Portugal podemos estudiar muchas cosas que, a mí al menos, me interesaron desde la infancia. En cierto modo, voy allá para ahondar mi vida infantil y juvenil. Como me interesan los hombres, las plantas, las aves, el paisaje, la historia, la leyenda, el mar, allá nos vemos a pesar de gobiernos y sistemas políticos. Qué hagan los portugueses lo que puedan o quieran, no es asunto mío. Sentiré que sufran; me alegraré de sus alegrías como es lógico. Si allí nos quedamos y encontramos una casa espaciosa donde vivir, será nuestra mayor alegría que vengáis a pasar temporadas con nosotros. Estos encuentros nos serán muy valiosos a todos. Tú pintarás tu mar, yo escribiré mis versos contra el fondo del mar, de los ríos, de los bosques. Cuando te sientas nostálgico de tu tierra o tus tierras, vuelves a ellas, y lo mismo haremos nosotros. ¿Qué os parece nuestro plan? Sería hermoso que pasados tantos años de lucha, de esperanzas fallidas o cumplidas, volver a juntarnos, a encontrarnos y recorrer juntos playas, costas, valles, ciudades como Braga, Coimbra, Salamanca, Santiago.... aunque poco, sigo escribiendo versos con la esperanza de cumplir la promesa que te hice hace muchos años: brindarte un libro de versos –un libro bilingüe, pues tanto el español como el gallego me atraen y absorben.
¿Cómo están tus padres, tu hermano, Maruja y los amigos de antaño y de siempre: Varela, Farias, Laxeiro, R. Baltar? A todos recuerdo y acabo de saber por una tarjeta de Año Nuevo que los otros Baltares –Antonio y Mireya– están en Galicia. Espera mi carta desde Portugal, Bruselas, Londres... de donde sea. Perdónanos este horrendo silencio y recibid los dos, Maruja y tú, un abrazo inmenso y jubiloso de
Alicia y Otero
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| 1972-01-15 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1972 en 15/01/1972
Washington, D. C.; USA
3521 39th Street, N. W.
15 enero de 1972
Queridos Luis y Maruja:
Después de muchos intentos fallidos, acabamos de recibir vuestras señas en Buenos Aires, de Carmen y Rafael. Más de una vez los hemos acosado con preguntas sobre el paradero y la suerte de los amigos, pero solían contestar mucho después de haber recibido las cartas y de haberse olvidado de lo que les parecía secundario y daban por descontado. Esta vez nos pusimos “serios” con ellos, lo que nos valió el recibo de dos cartas, una de Carmen, con muchos pormenores, metódica, documentada, y otra a Rafael, magnífica como suelen ser todas las suyas, y bastante explícita sobre las mudanzas ocurridas por allá en diversos órdenes de cosas. Al parecer, se van aflojando los ánimos poco a poco y se pueden enviar una carta fuera del país en la que se comentan –en términos bastante comedidos y académicos– aciertos y desaciertos. Lo que más nos alegró de ambas cartas es lo que os atañe a vosotros; tus triunfos en la Argentina y otros países, tu alianza con Díaz Pardo en proyectos de cerámica, en la creación del Museo Carlos Maside y en otras labores culturales. Todo ello es admirable en sí mismo y como promesa, como anticipo de lo que se puede hacer en circunstancias desfavorables o que tales parecen vistas desde aquí.
Comprenderás que estas cartas no han hecho más que abrirnos el apetito. Nos gustaría saber que se publica en gallego, bien en Galicia o fuera de ella. Aquí sólo llegan algunos libros de la editorial Gredos, porque tratan de asuntos que interesan a los estudiantes de la literatura española y temas afines, y los de las colecciones baratas de Buenos Aires: la de Losada y la de Espasa-Calpe. Me han dicho en Portugal que Galaxia ha editado bastante en gallego, pero no me fue posible poner la vista encima de ninguno de sus libros, ni menos de su catálogo. ¿Qué hace la Academia Gallega, de la que Sabell y Dieste forman parte? Me imagino que tendrá una buena biblioteca y ejemplares de muchos libros agotados, sobre todo diccionarios, como el de Carré, el de Cubeiro y otros. ¿Se enseña el gallego en la Universidad de Santiago y en los institutos de segunda enseñanza? Creo haber oído que en Lugo enseñaba un destacado profesor de gallego. Aquí me prestaron el Manual de Dialectología española, de G. de Diego, en que se dedica bastante atención al gallego. También he visto alguna referencia a un tratado de gallego publicado en Barcelona. Pero mis noticias son nebulosas, y si bien podría aclararlas un poco sumiéndome en la Biblioteca del Congreso, se da el caso que está lejos de mi casa y cuando se llega allá es poco menos que la hora de cerrarla, aparte de muchas otras dificultades. Una grata novedad para mí fue la publicación de la General Estoria por Martínez López, un esfuerzo este espléndido que acaso sirva de ejemplo y de estímulo a otros profesores españoles. Tuve noticia de esta publicación por Dieste. Inmediatamente, escribí al autor a Tejas, quien me envió un ejemplar a vuelta de correo. Carmen acaba de anunciarme que Martínez se retiró y vive en Santiago. Ojalá que, ya libre de obligaciones docentes, dedique su talento y su preocupación a trabajos parecidos en pro de la lengua gallega, de la que tanto hay que aprender. Una Gramática Histórica Gallega, precedida de unos capítulos de fonética, sería un tema muy apropósito, en el que además podrían colaborar otros especialistas.
Sentimos mucho no haber podido veros en Portugal. No teníamos a la sazón idea de que estuvieseis tan cerca. Alicia estaba muy mal y hubo que salir con bastante precipitación. Ahora estamos pensando en la posibilidad de un viaje a Europa, en primer lugar, para ver a Cuqui y a los suyos, en segundo, para echar un vistazo a la situación en general. Y pienso visitar Vigo y La Coruña y pasar unos días con los amigos. La vuelta a España me parece muy difícil por varias razones. Al final de este año empiezo a cobrar mi pensión del Estado, y si la vida aquí no sigue encareciendo, talvez pueda dedicarme a mis cosas, no muy bien definidas aún. Ahora enseño español, trabajo durante horas en el Departamento de Agricultura, traduzco y sobre todo preparo para la imprenta monografías científicas, algunas de ellas escritas por argentinos con pujos literarios y ringo-rangos de tangos. De esta manera, nos vamos defendiendo de esta inflación que nos viene comiendo sin piedad.
Hay pocos amigos con quien hablar; los que hay, están metidos hasta las orejas en sus trabajos de rutina y pasan meses sin hacernos una llamada telefónica. Por mi parte, de vez en cuando hago una “escapada”, como la llama Alicia, a las librerías donde se venden libros extranjeros o a las de segunda mano, de las que quedan pocas, y vuelvo con la cartera repleta. Lo malo es que al llegar a casa tengo que ponerme a la máquina y dejar los libros adquiridos dormir por los rincones de la casa. Con frecuencia y para romper la rutina, salimos en coche por las orillas del Potomac –el río que pasa por Washington y refleja los grandes monumentos de los hombres más ilustres de la historia de Estados Unidos–, donde abunda la vida silvestre: ardillas, pájaros, etc. y sobre todo, los árboles de las más variadas especies, algunos centenarios. Por las cercanías del río hay grandes granjas, con vacadas hermosísimas; hay también grandes plantaciones de frutales, en especial melocotoneros y manzanos, donde nos aprovisionamos de fruta cuando está madura. Lo más interesante de estos paseos, parte en coche y parte a pie, son las flores silvestres, que se suceden a medida que avanzan la primavera y el verano. Hay multitud de especies, y algunas cubren grandes praderas y terrenos baldíos. Tendrías que ver esto, este paisaje que nadie pinta y creo que pocos admiran. No recuerdo haber visto en nuestros paseos un solo pintor con el caballete. Sí, hay gente que disfruta la naturaleza, y ya quisieran otros países donde he vivido tener tantos expertos en asuntos de conservación, de parques públicos, de observadores y protectores de aves y miles de cosas más. Pero, en cambio, la pintura no tiene el arraigo que debiera, y en particular el paisaje no recibe el homenaje que merece de los pinceles.
Pero hay que dejar que la gente madure o por lo menos una fracción de ella. Llegará algo así como un Monet washingtoniano que capte, a su manera, esta luz, estos horizontes cerrados por sus colinas azules, ora fijas por la transparencia de la luz, ora deslizándose como una melodía, como un tropel de olas en alta mar, levemente esfumadas en la neblina. Los reflejos de este río son indescriptibles en todas las estaciones, lo mismo cuando queda convertido en una grieta de hielo zigzagueando entre los bosques a lo largo de cientos de millas, que cuando avanza, lento y constante, cargado de nubes, de sombras estremecidas de árboles a punto de reventar al comienzo de la primavera o saturados de colores en el otoño.
Sé que estáis ambos muy ocupados y no quisiera que esta carta sea otra cosa que un contacto espiritual con vosotros, tras esa prolongada discontinuidad. Sin embargo, acaso tengáis unos momentos para escribirnos unas letras y dejarnos saber como van vuestras cosas. Nos acordamos mucho de los amigos, de las personas, y muy poco –seamos sinceros– de los demás. Buenos Aires ha sido muy duro para mí, y me quedan muchos recuerdos dolorosos de él, en parte debidos a mi carácter, en parte a las estrecheces que tuve que afrontar. ¿Sigue Varela en Buenos Aires? ¿Cómo están tus [escrito na marxe esquerda:] padres, Luis, y tu hermano? ¿Vive Ramón Baltar? Carmen nos contó la muerte trágica de Farias. Etcétera, etcétera.
Un gran abrazo
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda por Alicia:] Queridos amigos: ¡Cuántos años sin saber de nosotros! Ya podíamos escribir a Bartolomé Mitre! Luis, muchas felicidades por todos tus éxitos. Este país es hermoso, como dice Ote, pero lo han puesto al revés. Yo ayudo a Ote en sus traducciones, enseño español en casa y me dedico a “las faenas propias de mi sexo”. Disfruto el campo y el paisaje y leo mucho. Acabo de terminar los Diálogos de Platón. Ahora estoy a vueltas con Ortega.
Abrazos.
Alicia
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