| 1962-11-05 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Maiztegui a Seoane. 1962 en 05/11/1962
Madrid, 5-XI-62
Querido Seoane:
Por carta de mi madre, me entero de tu premio “Palanza” de lo que te felicito y me alegro mucho. Poco a poco voy viendo a los amigos, en particular a Marcial Suárez que hoy o mañana te escribirá agradeciendo tu libro que le impresionó mucho por los grabados y sentimentalmente como presente tuyo. Todavía no he visto a todo nuestro grupo de amigos, pero en estos días organizaré una pequeña reunión para mostrarles tus libros y hacerles oír las canciones. Me encontré con cierta diversidad de opiniones y actitudes ocasionadas por los acontecimientos pasados (asunto multas al grupo que detuvieron vez pasada) y que unos pagaron y otros no, cumpliendo estos últimos los 30 días de cárcel. Este dato sólo te lo doy a título informativo, pues extenderme más sobre él será engorroso y tampoco creo debemos darle más importancia de la que “debe” tener. Pero es un síntoma de falta de unidad y para mí de disciplina. Tampoco te adelanto más, pues aún no he conversado con varios de ellos. Bien, quiero decirte que “en todas partes cuecen habas”. Te ruego no comentes en absoluto estos datos, pues nada diré a Lorenzo y Laxeiro para no complicar las cosas. Por otra parte, ya pasará dentro de poco tiempo. Aún no he escrito a los amigos y te ruego hacer presente a Enrique Goldstein mis recuerdos. Aquí comenzó el frío y temporada de estrenos teatrales, pero echo de menos nuestra actividad musical, cine, etc. Colmeiro está pasando unos [escrito na marxe esquerda:] días, pero ya regresa a París. De exposiciones aún no he visto nada. Pero estoy sintiendo mucha hambre por el Prado. Un fuerte abrazo para ti y Maruja de vuestro
Maíztegui
[Escrito na esquina superior dereita:] -no dejes de escribirme ¡Enhorabuena por el premio!-
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| 1964-07-27 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Maiztegui a Seoane. 1964 en 27/07/1964
[Carta manuscrita]
Madrid, 27-VII-64
Queridos Seoane:
Esta mañana recibí tu carta con la grata noticia que ya viene de viaje las copias del Macías. No te imaginas cuánto te agradezco tus gestiones y lo que lamento haberte tenido que molestarte por este asunto. Como ocurre siempre, todo sale en forma improvisada, pues en cuanto recibí carta de Conchita Badía con la promesa en firme de estrenar unos números del Macías en uno de los conciertos de Música en Santiago, me puse en campaña por las copias. Capello llega el 12 de Agosto a Barcelona y he de ir allá para resolver y poner en marcha los ensayos. Además recibí carta de Arizaga dándome seguridad de estrenarlo en el Gral San Martín (que es miembro de la C. Asesora), si no este año, ya que la temporada está avanzada, para el próximo. Me dice que Caviglia está encargado de organizar una serie de “óperas de cámara” y que el Macías iría como de autor argentino. Ahora lo único que me faltaría sería un golpe militar que echara todo por tierra o que mis amigos de la C. Asesora de San Martín renunciaran y quedáramos como antes sin posibilidad de estrenar el dichoso Macías. Mucho me alegro de saber de tus actividades. Es lo mejor que te puede ocurrir estando ahí. Me imagino que la situación sigue lo mismo y sin posibilidad de un arreglo.
El asunto es muy serio, pues el día menos pensado se nos viene la de Brasil. Por aquí, en plena canícula y todo la gente fuera de Madrid, hasta Marcial, que tiene la flia. en Galicia y él también (a pesar del poco tiempo que trabaja en Codex) le dieron vacaciones. Está muy contento y además sigue con varios trabajos de la Radio, de donde lo llamaron con este fin. Lástima que la peña ya no funcione. Por aquí, sin novedades y todo el país festejando en los Festivales los 25 años de...? Es una situación muy curiosa como aquel que no quiso oír ni pensar y sólo “pasar el rato lo mejor posible” que después “Dios dirá”. Aquí también, aunque más “cuidadosamente”, todo va subiendo, hasta el pan, que hace poco no subió de precio, pero al kilo le sacaron como casi ¼, pero ahora sigue con menos pero con más precio. También en estos días casi la mitad, el precio del hielo y así poco a poco todo, pero “estratégicamente”, que todo el mundo viaja y tiene sus vacaciones. De cualquier forma, me imagino vuestra “morriña”, de estos meses en Galicia. Escribo a Paco del Riego, a quien veré cuando vaya por allá. Ten la seguridad del reenvío del material (copias), pues espero que también [escrito na marxe esquerda da segunda folla:] algún día se haga en Bs. As. Te reitero las gracias por la molestia que te di y con mis afectuosos recuerdos a Maruja. Os abraza
Isidro
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| 1966-02-14 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Sofovich. 1966 en 14/02/1966
Buenos Aires, 14 de febrero de 1966
Sr. Bernardo Sofovich
París
Querido amigo Bernardo:
Acabamos de recibir su carta –la recibimos el sábado día 12, tardó ocho días en llegar desde que la echó en Italia, o tardó dos días y seis en repartirla el correo local– y nos alegramos de la felicidad del viaje de ustedes, la que se deduce de la carta suya y de la tarjeta y nota de Elsa a Maruja. Sabíamos por Carmen, mi cuñada, de la pequeña aventura de Reyes en Madrid. El último año que pasamos nosotros en esa ciudad a los camellos que se dirigían a la Plaza Mayor para divertir a los niños, le seguían las comparsas de Samuel Bronstein, que rodaba por entonces El circo más grande del mundo y aprovechaba público y camellos para la cabalgata que aparece en la película. Los habitantes de Madrid y sus alrededores se apiñaban en la calles céntricas y a nosotros nos resultó difícil llegar hasta la calle donde vivimos. Está muy bien lo que usted escribe, Madrid vence a los turistas, yo, sin embargo, diría que en días como esos de fiesta, Madrid vence a sus desgracias. Nos alegró mucho que le gustara esa parte de Castilla la Vieja, árida, ocre, roja y seca que produce gentes duras, nobles e intransigentes. Nosotros procedemos de una tierra distinta que no produce ni ascéticos, ni místicos, verde y pagana y que cuando produjo santos, resultan santos inverosímiles, con más parecido a personajes de cuentos de hadas que a lo que dialogan con el Dios de Castilla. La naturaleza en Galicia los hace soñadores, apacibles e irónico y no renuncian a los bosques ni a los ríos, mientras que en Castilla esa tierra peñascosa y desnuda los eleva a un cielo habitado por un Dios adusto y un Cristo sangrante y enjuto como ellos mismos. Pero no soy yo quien debo hablarles de España, ni de Italia, ni de los que ustedes están viendo o por ver. Al regreso ya hablaremos de todo esto y de las experiencias comunes. Tampoco puedo decirles mucho de Buenos Aires. Hacemos vida absolutamente casera y sólo de vez en cuando vamos a algún cine. No tenemos, pues, apenas noticias importantes de la ciudad ni del país. En los diarios se destacan las huelgas, reuniones de la C.G.T., aumento de precios y los atracos y crímenes. La mayoría de los amigos están en Punta del Este, en Mar del Plata o en cualquiera de las playas de la provincia. Buenos Aires está desierta y si no fuese el estado cada vez peor de las calles, resultaría una ciudad cómoda para ser peatón. Por mi parte, trabajo mucho esta temporada. El día 1 de abril sale de Buenos Aires una exposición mía que recorrerá varias ciudades de Estados Unidos luego de iniciarse en Washington para finalizar en Nueva York. Estará compuesta de veinte óleos, treinta grabados y libros y álbumes míos. La patrocina la embajada Argentina en EE.UU. y Relaciones Culturales. La mía y una, aparte, de Berni. Espero que resulte interesante. Estoy contento hasta ahora de lo que hice el último mes. Vemos de vez en cuando a Aída y Scheinberg y menos últimamente a todos los amigos que alternan vacaciones con trabajo.
A Marcial Suárez le debo carta e igual a Maiztegui, son dos grandes amigos míos. Marcial Suárez es un estupendo escritor y una persona agradable y de gran nobleza. Ahora, después de no sé cuántos premios acaba de obtener un éxito con una obra suya de teatro y espero que sea el primero de otros muchos. Estos días voy a escribirles a los dos.
Bueno, esta es una carta rápida con la esperanza de que les llegue a tiempo en París. Le agradezco mucho la suscripción del Picasso ilustrado a Hemingway y el ofrecimiento que me hace de colores o cualquier artículo de pinturería. De momento, no necesito nada y espero arreglarme con lo que tengo hasta mi viaje. Eso sí, si encuentra catálogos últimos de Picasso de la Galería Louse Leiría y de otros pintores que no sea Massón, que lo tengo, se lo agradezco. Lo mismo de Berggruen, 70, Rue de l´Université si tiene últimos. Escríbannos con sus opiniones aunque sea muy pocas líneas, siempre las agradecemos.
Un abrazo para los dos:
[Seoane]
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| 1968-05-15 |
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Ver [Carta manuscrita co membrete:] Manuel Pilares.
Transcripción da Carta de Pilares a Luís e Maruxa Seoane. 1968 en 15/05/1968
Madrid, 15 de mayo del 68
Para Marujina y Luis Seoane
Buenos Aires
Esta mañana, con un sol de brillante fiesta mayor y con una pereza sin brillo alguno, pero mayor que la fiesta, me di una vuelta por el Gran Café de Gijón.
Y, sorpresa. Triste, dramática sorpresa: me encuentro con un hermano de Eduardo Vicente que, como yo, acababa de llegar y que me dice: “Vengo al Gijón porque sé que aquí mi hermano tiene muchos amigos y conocidos. Mi hermano Eduardo a quien hemos encontrado muerto en su estudio esta mañana...”
¡Querida Marujina, querido Luis! Hace diez días vi a Eduardo Vicente. Comenté con él la muerte de Juan Guillermo; hablé de lo de siempre: de pintura, de literatura, de política. Y, al final, hablamos de lo que hablamos ya todos los españoles: de la salud del Traidor. Nos despedimos tan campantes. Y hoy... Hoy me entero como os lo digo a vosotros: que hace cuatro días ya, a las llamadas telefónicas y a la puerta, del estudio de Eduardo nadie respondía. Forzaron la entrada. Y le encontraron muerto.
Salí del Gijón y me fui al Lyon. Tal como esperaba encontrar a Marcial. Le di la noticia. Él también había hablado, hace como una semana, con Eduardo Vicente. De política, de amistad, de arte. De la salud del Traidor.
Marcial, hoy, me habló también de vosotros de los recuerdos que mandáis a los Pilares en vuestra última carta. Le dije que en cuanto llegara a casa os pondría una líneas. Éstas son. ¡Amigos, nunca me vi tan confundido al escribir una carta!
Supongo que en la prensa de la noche publicarán algo sobre Eduardo Vicente. (Son ahora las tres de la tarde) y hasta mañana por la mañana será inútil que yo fuera al correo procuraré acompañar estas líneas con algún recorte. Os mando otro par de recortes que tenía guardados. Son de hacia primeros de mes, y como estoy seguro de que las sabréis interpretar perfectamente, os los envío sin comentarios.
Procuraré ser más amplio y más sereno en la próxima carta. Ya sabéis que, tanto Pilar como yo, como los Marciales, como todos vuestros amigos, estáis siempre en nuestras conversaciones con las mejores referencias y recuerdos.
¡Queridos amigos! ¡Cómo pasa el tiempo, la vida, todo! ¡Qué solos nos estamos quedando! ¡Me gustaría teneros aquí, y hablar, hablar, hablar de tantos y tantos que se han ido ya para siempre para terminar comentando la salud del Traidor que, cuando muera de una puta vez, su muerte ni siquiera me servirá de desquite!
¡Marujina, Luis! Abrazos.
Manuel Pilares y Pilar y Pily
¡Hasta la próxima que quisiera más alegre!
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| 1969-11-09 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1969 en 09/11/1969
Milano, 9 de Noviembre de 1969
Querido amigo:
He tomado contacto con España a través de Dolores [Ibárruri], magnífica mujer, un gran espíritu de lucha, una gran nostalgia de su patria que alimenta su razonado optimismo fundado en actualizada información. Pasé una hora oyéndola vibrar.
Luego, Madrid, hermosa ciudad, recorrida con la cordialidad de Maiztegui. Los amigos suyos y de Frontini, Marcial Suárez, Manolo y Joaquin, amigos que me trataron muy generosamente, recordándolo a ud. mucho con mucho cariño. Además, el Prado -Goya en su época negra, que lo hace único con el plafón de San Antonio de la Florida.
Y las artesanías de América, en especial de México, arte popular de inagotable ingenio y belleza.
A continuación, Santiago con su Magnífico Pórtico de la Gloria que he visto largo de tiempo, con la colaboración de su amigo el profesor Piñeiro y de nuestro amigo Díaz Pardo y su mujer Carmen, mostrándome los encantos de su taller de Osedo, prolongados en el taller de construcción circular, en compañía del arquitecto constructor. Allí vi trabajar simultáneamente a las artesanas del lugar en la ejecución de hermosas piezas y me enteré de muchas cosas agradables en las que Ud. tiene intervención. Y todo esto, con un hermoso paseo costeando las rías y el amplio paisaje de Coruña, tan hermoso como inesperado. [Del] bello espectáculo de las arquitecturas románicas, pasé a otras igualmente medioevales e históricas, las de Barcelona, vistas de noche con su amigo Losada, profesor que me habló con gran inteligencia de la situación. Y más tarde, con Audivert y su exposición en el Instituto Francés. Ahora hago una pausa con Badi para salir muy en breve para Roma. Allí espero ver a Alberti y volar para Buenos Aires enseguida.
Hasta muy pronto, reciban un gran abrazo Ud. y Maruja de su amigo de siempre.
L. Falcini
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| 1976-03-17 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:] SEMINARIO DE ESTUDIOS CERÁMICOS / SARGADELOS – CERVO – LUGO – TLFNO. 31
Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1976 en 17/03/1976
17 de marzo de 1976
Sr. Don Luis Seoane
Buenos Aires
Querido Luis:
Llegué ayer del Castro y aquí me encuentro tu carta del 9 cte. que se cruza con la mía del 11 idem, pero luego de contestarte esta esperaré a que me la contestes para volverlo a hacer yo y evitar tanto cruzamiento que te obliga a trabaja doble. Por el Castro las cosas siguen. Las obras continúan. Nuestros enemigos no han respondido a nuestros planteamientos. Vamos a ver por donde salen. Pues este silencio creo que debemos interpretarlo como una pausa para replantear un gran ataque, que puede venir por donde menos esperemos. Estuve con los abogados. Dónega de lo del Museo no hizo nada, ni siquiera el acta.
Empezando por el final de tu carta en relación con eso de que Varela viene para Madrid en esta semana, y como no dices otra cosa alerté a Inés y a Marcial para ver si lo localizan, pues naturalmente quisiera atenderlo. También del final de tu carta es eso de que no te ha llegado el L[aboratorio de] F[ormas]. Anteayer mismo estuve insistiendo en el Castro para que sea a ti al primero que se envíen los primeros ejemplares, por correo aéreo. José Luis es él el que se siente quedar mal si las cosas no te llegan porque al parecer fue él el que se comprometió contigo a enviártelas y al parecer te las están enviando por correo aéreo certificado y tienen los resguardos. Pero te lo volverá a enviar inmediatamente.
En cuanto a ese párrafo de mi carta del 22.2 que no entiendes, sin embargo creo que está claro: primero y hasta hace poco no hicieron otra cosa que atacarme a mí; luego en las primeras negociaciones trataron de echar toda la tierra sobre estos tres muchachos (los Vázquez y Marentes) y tampoco tuvieron éxito y ahora te involucran a ti en el asunto. Hasta ahora te habían tenido al margen y en un principio Mora no sólo te respetaba sino que te elogiaba en aquellas célebres actas. Ahora arremeten también contra ti como contra cualquier hijo de vecino; que entre tú y los Vázquez y Marentes los habríais engañado a ellos para desplazarme a mí. Todo esto es infantil como solución y como división creo que es no conocerme a mí. Si el que tomó ahora directamente las riendas del pleito es Iglesias Corral no cabe duda que de él será esta nueva estrategia. Estas cosas que cuentas en tu carta de tus últimos es con Iglesias a partir del año 73, ya el pleito llevaba dos años, entrarían perfectamente dentro dencuentro la estrategia que ellos habían montado entonces para cercarme y atacarme. (Ellos no te conocen bien a ti, ellos son especuladores, y no saben que tu inconformidad constante con el mundo que te rodea pertenece a tu idiosincrasia, no es negociable; los especuladores no pueden entender que alguien proteste si no es para hacer negocio; este es el fracaso de los hombres que se creen prácticos). Así que como su estrategia les fracasó ahora (o mejor que ahora en la entrevista esa con Nogueira) utilizan el mismo procedimiento pero contra ti. En cuanto a que tú no has tenido nada con Iglesias te remito a tu propia carta del 23 de feb[rero]. Tu opinión de Iglesias la vienes sosteniendo sin reservas desde que te conocí o reconocí en América. Desde que se había fundado el Castro hasta que yo me fui a América Iglesias Corral visitaba mucho el Castro a donde iba con Matías Gonzalez, Castro Rial, Tarracido. Yo fui quien se lo presenté a Rey y él supo pegarse muy bien a los Rey y a los Nogueira y pronto pasó a ser más amigo de ellos que mío: Con bastante frecuencia tenemos comido juntos y en una ocasión hicimos un viaje por la costa desde La Coruña a Villagarcía en la que visitamos la factoría ballenera de Caneliñas, que acababan de adquirir Iglesias y C. Rial (creo que alguna fotografía que hice aquel día la publicaste en Galicia Emigrante). Pude conocer de él bastantes cosas, algunas anécdotas, sus relaciones con Franco de cuando él era alcalde, saber de su superstición, de su aparente afición al juego y a hacer solitarios para disimular y adormecerse en el terrible entorno... Aunque yo le he defendido siempre por cortesía sistemática y por esa mi manía de querer unir las pocas cosas que tienen algún cabo para atar algo (comprenderás que en aquellos momentos en que lo mejor era Rey y Nogueira, Iglesias y Tarracido eran personajes de excepción). Sin embargo no dudé en retratarlo en el personaje nº 12 de mi Presa de dib[uxos] de xente do meu rueiro. A la vuelta de uno de mis primeros viajes a la Argentina yo le hablé de ti y pude ver que él tenía conocimiento de lo que tú pensabas de él y de Felipe F[ernández] Armesto (no sé por qué me parece recordar que tú habrías publicado algo de ellos, lo cual aunque no fuese cierto, entraría dentro de un cálculo razonable de probabilidades en un esfuerzo memorístico, pues con menos razón me habías metido a mí en el tercio...). Lo que sí recuerdo bien es que Iglesias contrapuso a tu figura la “gran capacidad” y la “visión” de su amigo Arturo Cuadrado, al que estaba deseando abrazar. También recuerdo bien que yo le hice ver el equívoco que tenía respecto a ti y le dije de ti todas esas cosas que yo tengo dicho de ti públicamente en letras de molde. Cuando en el año 63 (creo que fue en el 63) te monté en la Asociación de Artistas aquella de grabados la compra que te hizo él suponía una superación ante mí de todos los equívocos aceptando el pacto para el futuro, aún no entendiendo tu obra y que él jamás compró en su puñetera vida un cuadro (está la formidable anécdota en aquel momento de Rey Barral). Todas estas cosas y recuerdos vienen ahora a cuento de la aclaración que me pides. Pero si busco aún hay más.
Pero sin que me lo pidas en tu carta debo aclararte más cosas de la mía para que no quede incompleta algo de su sentido general. Se trata del siguiente párrafo de mi carta del 22.2 que empieza “Ahora bien lo que conviene es que hagamos todos causa común...” porque naturalmente estos señores para apoyarse en sus malévolas pretensiones señalan tus desahogos impacientes contra mi labor, que dicho sea de paso tú no tratas de disimular, que a mí no me ofenden porque forman parte de tus desahogos contra muchos más, como una especial idiosincrasia que siempre se produjo en todo creador de arte como una especie de incomprensión de la obra ajena inseparable de la protección, de la justificación de la razón de la propia y que le da sentido; “me gusta lo que me gusta y me gusta que me guste...” Pero ellos estas cosas no las entienden más que por el lado del partido que puedan sacar de ellas, y en algunos casos las oyen amigos que lo son también de ellos y a veces socios. Por esto pido que hacia dentro podemos hacer cuantas críticas queramos, pero las empresas con sus 200 personas que vivimos de ellas, todos, con todo lo que significan, no pueden permitirnos el lujo de llevar las discrepancias a la calle, y sobre todo mientras dura esta difícil situación frente a la cual, a las dificultades de todo orden que hay que superar, constantemente asediado, en medio de un clima muy difícil, económico y social, todas las demás cosas han de tener mucha menos importancia y las inconformidades se han de quedar dentro de casa. Simplemente en lo que llevamos de mes hemos tenido que superar dos denuncias policiales: una en el Castro atribuyéndome que yo enviaba a un hijo a Vigo a organizar en cabeza una manifestación de la Junta democrática (ni ninguno de mis hijos habían ido ni yo estaba enterado de nada); otra contra la Galería de Madrid que se trataba de un centro clandestino y la dieron un sustazo a Inés que por un poco la matan. Etc., etc. Está claro que si queremos salvar las cosas hemos de tener los nervios bien templados y presentar ese carácter monolítico frente al exterior.
Separo de tu carta la nota sobre tu Grosz. Es una pena no saber alemán. Te va esa nota de Arteguia sobre el Museo. Supongo que los datos estarán dados por Tucho pues la nota está enterada de muchas cosas y mía desde luego no es.
Garcés me dio un original bilingüe, muy amplio, sobre la poesía gallega desde la guerra civil. Puede ser un buen texto de consulta. Se lo publicaremos.
Tus Figuraciones en La Voz a mí me tienen mucho interés. Es la razón por la que estamos archivando el suplemento de La Voz. Creo que es lo más importante que se publica en la prensa gallega, que no tiene importancia que los personajes sean o no gallegos, que tienen el valor de ser unos personajes importantes vistos por ti, descritos en gallego con unas circunstancias en las que tú lo ves y que tienen un interés particular. Creo que por todas las cosas tú deberías seguir haciendo esta sección en la medida que te sea posible. Y aún cuando La Voz de Galicia puedan ponerla contra nosotros, cosa que es muy probable y hasta razonable pensando en los intereses familiares que la respaldan sumados ahora a los de Iglesias secretario del Consejo de Administración. Yo creo que siempre que puedas esa sección no dejaría de hacer[la]. Esa sección debe estar por encima de cualquier otra contingencia pues todos nos beneficiamos de ella, y a ti el único daño que te hace es que no te la paguen, pero las cosas han de mejorar.
Vemos con pena la situación de la Argentina. La de aquí va hacia algo parecido, desgraciadamente. La demagogia prende en todos los estratos políticos. El único que es consciente en esto es el gran capitalismo que es su última forma de supervivencia, alargando unos días más los que le quedan. La tasa inflacionaria aquí ya se da oficialmente en lo que va de año en un 20%. Las devaluaciones se sucederán, mientra la economía se empieza a hacer desesperante. No se sabe lo que va a pasar. El problema está por encima ya de las naciones. Creo que lo único que se puede hacer es tratar de resistir y defender lo que tenemos. Vosotros si veis que eso está muy mal veníos. Aquí nos defenderemos como podamos. Pero no hay que perder el ánimo. Hay que seguir en la tarea con esperanza.
Nada más por hoy. Abrazos muy tensos para ti y para Maruja
Isaac
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| 1976-07-26 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Varela a Seoane. 1976 en 26/07/1976
Galicia, territorio mágico de Europa, julio 26 de 1976
Queridos marujos:
Es cierto, Seoane, te escribí una larga carta a poco de llegar, en cuanto tuve algo más o menos curioso que decirte. Me dice Marika que no te llegó. Como hay varias personas en España que se quejan de no recibir respuesta tuya, pensé que la habías recibido, pero que habías entrado en una etapa –que yo comprendo mejor que nadie–, de acartismo. Maruja: tengo que confesar que Galicia es tan hermosa toda que hasta hay partes en La Coruña que también lo son. Pero te va a dar mucha rabia, en cambio, un gran hallazgo mío: para acabar con el problema de la capitalidad galaica, hay una gran solución: París. Y todos contentos. Frente a París, supongo que nadie se puede sentir minusválido, por muy coruñés o muy santiagués que sea. Ya sé que Seoane al principio estará en contra, pero cuando oiga hablar de San Xermán e de Nosa Señora, e das Leiras Elíseas, etc., se dará cuenta que un fantasma celta está recorriendo el mundo (lo cual, por otra parte, es un hecho comprobado a pesar de la oposición italianizante de Girri), y se rendirá. Y hasta hará un mural para poner a la entrada do Outeirodoparnaso. Si es posible tan espléndido como el que se ve a la entrada de la fábrica de El Castro. Fuera broma: espero poder algún día escribir, con la misma claridad que lo percibí, como una revelación, sobre la galleguidad de París. Espero demostrar algún día que es la única gran ciudad del mundo –entre las que conozco–, que tiene el sabor de una aldea gallega de antes, el mismo culto a los platos, simples o complicados, a los vinos, a los quesos, a los cantos y a los amores, a las interminables novelas habladas en los cafés, a las caminatas a la orilla de un río que antes de morir Nerval también tenía –además de suicidas–, hadas. Es, por último –por ahora–, una ciudad de locos que hablan haciendo música como en Galicia los niños, las mujeres y, a veces, los gallegos más campanudos (aunque esta es una musicalidad que más tiene que ver con Lyon que con París). (Pero París, como Galicia, concentra, resume y expresa, misteriosamente, de un modo cosmopolita, cualquier otra tierra o ciudad, cualquier otro paisaje o ser nacional). Además, no se os ocultará que si designamos a París nuestra capital y mandamos un equipo político más inteligente que el encabezado o descabezado por Fraga, podríamos quedarnos con París y así Isaac podría ponerse a diseñar el puente Sargadelos-Montmarte. Por otra parte, los que muy pronto no vamos a tener capacidad de trabajo, ni fortuna, ni jubilación, podremos hacer clochardismo en el paraíso del gremio, junto a la fuente de Saint-Michel.
De los lugares que fueron tan queridos, sólo noticias trágicas se reciben, sólo tristeza y más tristeza, sin término. En España, daría la impresión que está comenzando a saberse lo que es la sensatez, pero aún hemos de pasar días duros, más duros de lo que mucha gente cree. Hay verdadera crisis económica y, naturalmente, sin comparación con eso, va a empeorar aún más, con rápido vértigo inflacionario y multiplicación de desempleo, vuelta de los emigrantes y ausencia de los turista y parque industrial ¡basado en las fábricas multinacionales de autos! Y el pobre Fernandito Baeza (miembro importante de la dirección del Partido Socialista Obrero (nuevo), acaso el partido mayoritario, sigue con el mito de que somos la décima potencia económica del mundo. Y cree que hay agricultura. Y piensa que es fácil competir con el Mercado Común. ¡Santo Dios! Habrá que cambiarles la cabeza, trasplante por medio. De tus amigos, conocí a Suárez y equipo de discutidores; estupenda gente toda ella. También, en Sargadelos, a Castro Arines, que es sensacionalmente solidario. Ortega, luego de un recibimiento asombroso, se apagó y hasta hoy no volví a saber de él. En cambio, en el mismo diario es jefe de internacional Míguez, que me ofreció lo que quisiera, sobre todo cuando se enteró de que yo era periodista. Pienso que a lo mejor Ortega no lo sabía tampoco. Algún malentendido tuvo que haber porque el recibimiento –a través de la incomparable carta de Sábato– fue deslumbrante de atenciones, tiempo, cortesías, calidez, en un señor con fama de helado, cortante, etc. Ya veremos. Inicié la colaboración en Informaciones, con un artículo sobre el crimen urbanístico cometido con Madrid que tuvo buena acogida. Y el mismo día, un muchacho escribió un artículo sobre Romance y me lo dedicó, al mismo tiempo que, con motivo de la muerte de Rejano se hablaba en otro artículo también sobre mí. Me moría de vergüenza. Sigo con la difícil e interminable traducción de Os sertões, que me maniata para muchas cosas, pues no me deja tiempo ni energía para nada. (Ahora estuve descansando unos días en el Castro, sin hacer nada más que beber paisaje, idioma, recuerdos, pero ya comienzo mañana a traducir nuevamente). Por Marika, ya sabrás que Álvaro Gil, luego de mil olvidos, me hizo colaborador de la revista –buena falta le hacía alguien que trabajara con profesionalidad, con extensión, con puntualidad)–. A mí me viene bien, pues la sección que les propuso y que increíblemente no tenían, me da mucho trabajo mientras no la organice bien, que me llevara unos dos meses más, pero después es algo que hago en un par de días y que me representa veinte mil pesetas mensuales, salvo agosto que cierran como todo en Madrid. Y además, cuando esté organizado, me quedará tiempo de sobra para otras colaboraciones en la misma revista de las que ya hemos hablado con el director. Tengo, además, algunas ideas fáciles de realizar para mí –idiomas mediante–, que iré descubriendo poco a poco para no abrumar. Con Álvaro Gil más traducciones, más colaboraciones en diarios y revistas, espero poder armar un estilo de vida que me permita pasar la mayor cantidad de tiempo posible en París y Galicia (salvo si entro de redactor en El País). Pensamos estar hasta septiembre –si es que no vemos que resulta pesado, que lo quisieran usar para otros– creo que no–, y luego, después de unos días en Madrid, ir a Barcelona para ver qué podía conseguir allí, no tanto para usarlo ahora, sino para saber con qué podría contar. Después, no sé, Dios dirá. Posiblemente, París. Todo depende, también, de cómo Marika aguante todo. Por ahora se está reponiendo, pienso que bien, de todos los esfuerzos y tensiones sufridos este año, principalmente en la relación adoptada con el alquiler de la casa y la preparación de las maletas. Aparte de los amigos citados con quienes me vi más es con Bergamín y con Gurméndez, que te recuerdan siempre y, desde luego, con Laxeiro. Todo dentro de lo que permite la traducción.
Nos dice Díaz Pardo que en tu última carta hablas sobre la posibilidad de una operación. Ya sabes cuánto deseamos que, si es inevitable, te salga bien. Sólo te pediría que lo hablaras con Pirosky y que pensaras donde sería más conveniente llevarla a cabo, si ahí o en Galicia. De todos modos, sería estupendo tenerte pronto en Europa. Concha Albornoz, a quien me presentó Andújar, y a quien le di tu carta, me pidió libros tuyos de poemas publicados en el destierro. Se los pedí a Díaz Pardo, quien los fotocopiará y se los mandará, así como Rojo Farol de Buenos Aires sin decir nada a Dieste y sin decirle a ella que es reedición, pues lo importante en un caso como el de Dieste es que su obra se meta en todas partes hasta que se enteren. Cuadrado anduvo por España y por Galicia llorando con éxito. Yo me encontré con él un par de veces en Madrid, y creo que tratará de organizar su regreso. Pienso que no le será tan difícil. Lo presenté a Aurora, que quedó enamorada de él. No tuve más remedio, pues me pidió una lista de libros de poesía de destierro y no podía ocultarle los de Cuadrado, sobre todo porque el del caballo es un libro excelente. Nada más. Buena suerte, que falta nos hace a todos. Buena exposición. Buena Operación. Buen viaje a España. Dos abrazos para los dos.
Lorenzo
[Manuscrito:] Abrazos de
Marika
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] P.D. Al poner la dirección en el sobre, descubrí, por pura intuición, una probable causa de que no te llegara la carta anterior: Marika había pasado mal el número de mi vieja libreta.
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