| 1963-03-27 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 27/03/1963
Basilea, 27 de marzo de 1963
Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hemos estado en estos días en cuatro ciudades suizas: Ginebra, Zurich, Winterthur y Basilea. Estamos ahora en esta última ciudad, la más agradable de las cuatro, la que mejor se hace querer y dentro de dos o tres días regresaremos a Ginebra, la más antipática para mi gusto y en la cual uno va distinguiendo el calvinismo en el rostro de sus habitantes, en general, unos rostros desabridos. Sin embargo, esta vez nos quedaremos más tiempo en esa ciudad. Se dice que en el siglo XVI Calvino estimuló a los orfebres para que en lugar de imágenes de santos y cálices hiciesen relojes. También cuentan que cuando quemaba a Miguel Servet, éste, entre llamas, le gritó algo así como: “Calvino, eres un miserable, un tacaño, quisiste ahorrarte leña en esta ocasión”. Es posible que el reformista fuese un genio de la economía, tal como la entienden algunos, que ahorrando leña a los condenados al fuego e impulsando la fabricación de relojes en lugar de obras de fantasía, imprimiese fisonomía y carácter práctico a las gentes. Una nariz es sólo para respirar y una boca para comer. Desconcierta que en Ginebra hubiese nacido Rousseau y hubiese vivido Voltaire. A Miguel Servet, quemado con leña, pudieron esculpirlo con tiempo la liga de librepensadores franceses con el gesto español furioso que tiene su estatua en París. Afortunadamente, en Ginebra, hay rostros de todas partes del mundo que hacen olvidar los ginebrinos, y por ellos, y por mis asuntos, nos quedamos de momento en esta ciudad para hacer desde ella viajes frecuentes a Zurich y a Basilea y tal vez a Milán. Hemos visto tres grandes exposiciones igualmente magníficas: de Jawlensky, en Ginebra; Jacques Villón, en Zurich, y de Paul Klee, en Basilea. La menor en cantidad, la de Paul Klee, reúne sesenta y dos obras. Me impresionó enormemente la de Jawlensky, del que ya conocía muchas obras, pero sus cabezas de la última época, de pequeño formato, repetidas como tema, pero creándose nuevos problemas de pintura, me pareció una lección espléndida para un pintor. Le vienen a uno al recuerdo, contemplándola, el carácter obsesivo de los íconos rusos e igual misticismo. Jawlensky en su último período es algo así como un San Juan de la Cruz en pintura. Pienso –otros lo pensaron antes– que sólo Rusia y España produjeron hasta ahora en Europa, temperamentos así de obsesionados, y de fanáticos por igual de claridad y tinieblas. Ni España ni Rusia ahorraron jamás la leña de los condenados, ni cambiaron, cuando la tuvieron, la fantasía por los relojes. Y, sin embargo, en mi caso estaré en Ginebra, no en otra parte, por si los relojes pueden ser útiles a los fines que me propongo. Los Museos de Basilea y Zurich han aumentado en estos últimos tres años con valiosas obras de arte contemporáneo. La última donación, la de un señor multimillonario, La Roche, dueño de una de las firmas más importantes de productos químicos, se está exponiendo actualmente en una de las grandes salas del museo y consta de 1 Picasso (ya había donado cuatro), 1 Juan Gris (anteriormente había donado 11), 11 Braque, 6 Le Courbusier, 20 Ozenfat, 7 Leger y 4 esculturas de Lipschitz, entre otros. El Museo de Basilea es una maravilla y se lo merece esta ciudad por su amor al arte. Estos días en la vidriera de una zapatería se exponen obras primitivas de arte popular australiano que colecciona su dueño y nosotros estamos parando en un hotel que tiene, solamente en su comedor, un Matisse, dos Roualt y una serie de litografías de Manessier, con un Buffet y otros autores. Todas obras originales y, en otras dependencias, Paul Klee, Bonnard y otros pintores, y obras de franceses, alemanes y suizos en los dormitorios. Tiene además una espléndida colección de piezas etruscas, dos grandes vitrinas en el comedor y una en el vestíbulo. El dueño del hotel va él mismo a excavar a Italia y las piezas que encuentra, algunas de valor incalculable por su originalidad, fueron descubiertas por él. Basilea es un centro de arte y fantasía. Lo fue con los alquimistas de la Edad Media, con Holbein que dejó aquí donde vivió gran parte de su obra y con los químicos actuales. Es una de las ciudades que prefirieron siempre los alemanes mejores cuando no podían respirar en su patria, Nietzche, Stefan George, y ahora, desde Hitler, Jaspers.
Refiriéndome a otras cuestiones, la prensa francesa Le Monde y L´Express se refieren con extensión a la polémica sobre literatura y arte en Rusia. L´Express trae en sus últimos números del 610 al 614, correspondientes a este mes de marzo, importantes revelaciones del poeta Evtovchenko sobre la actitud de escritores y artistas, y Le Monde por su parte la crónica de la polémica levantada en Francia en el P. con motivo de negarse los estudiantes afiliados a cualquier clase de autocrítica por considerarla hipócrita y negativa. Con respecto a Buenos Aires tuvimos noticias bastante buenas por este diario y negativa. Con respecto a Buenos Aires, tuvimos noticias bastante buenas por este diario de la actitud de la M. Creo que convendría leer el libro de Evtovchenko que acaba de salir en París, L´autobiographie précoce, además del de poemas Trois minutes de vérité.
Esto es, en general, un resumen de lo que vamos viendo. En cuanto a Buenos Aires, estaremos emocionados por las atenciones de todos los amigos.
Un gran abrazo para Aída, usted y los suyos y otro para los amigos comunes, a algunos de los cuales escribo también hoy, de
Seoane
[Manuscrito:] Nota: Esta carta fue escrita en Basilea hace unos días. La echamos al correo ahora en Ginebra. Las manchas de arriba del papel vienen desde la fábrica. No son salpicaduras de nuestra cena.
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| 1963-03-31 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1963 en 31/03/1963
Ginebra, 31 de marzo de 1963
Sr. Lorenzo Varela
Buenos Aires
Querido Varela:
Hoy comienzo a escribir algunas cartas, pues hasta ahora no hice más que andar, gastar dinero en hoteles –el dinero más dormido– y comidas y en orientarme. En la primera quincena de abril, creo que se confirmará una exposición mía de grabados en Zurich y mañana lunes, en Basilea, se reúnen las autoridades de la Kunsthalle con alrededor de ochenta obras entre óleos y grabados. Hemos alquilado un departamento de un ambiente en Ginebra por dos o tres meses y a partir de mañana comienzo a pintar, pues no traje cuadros y sólo cuento con los veinte que dejé en Basilea en 1960 depositados en la Kunsthalle y los cuarenta y siete grabados que seleccioné en ésa para traer. Los grabados han impresionado por su técnica a los pintores y grabadores que conocí las respuestas sobre algunos de los resultados conseguidos. No vaya a ser el diablo que expongan ellos antes que yo y nos vengan luego esos recursos como novedades de París a Buenos Aires.
Pero pasemos a las noticias que pueden ser interesantes para tu audición radial. En la Galería Krugier de Ginebra se exponen actualmente ochenta óleos del pintor Alexej Jawlensky, que formó parte alrededor de 1921 con Kandinsky, Feininger y Paul Klee, del grupo los Cuatro azules en Alemania. Nacido cerca de Moscú en 1864, alternó en su juventud la carrera militar con la pintura. Alrededor de 1900, abandonó su profesión oficial por el arte, estableciéndose en Munich. Desde la Primera Guerra, debiendo abandonar esta ciudad, vivió alternativamente en Suiza, donde se refugió, y en Alemania al término de aquella. En la primera época muniquense de su pintura se notan influencias fauves y expresionistas, abundando en temas referidos a España, pero siempre destacando en ella su fuerte temperamento eslavo y el carácter popular de sus colores. Su época última se acentúa en él su profunda vocación mística y su obra, puede afirmarse, sólo consiste en cuanto a tema, en una serie considerable de variaciones sobre el rostro de Cristo. Adquiere su pintura una profundidad notable y para nosotros, Jawlensky, es no sólo uno de los grandes continuadores de la iconografía bizantina de su país, es uno de los pintores más hondos de este siglo. Falleció en Wiesbaden en 1941. En los últimos años atacado de parálisis debieron atarle los pinceles a las manos, como a Renoir, para que realizase esos rostros dolorosos y sintéticos que nos trae al recuerdo el tono de las maderas secas y de las cortezas de los árboles.
El crítico de arte del semanario francés L´Express, Pierre Schneider, afirma refiriéndose a una gran exposición de Raoul Duffy en París que: “Los prejuicios nos ciegan en nuestra ignorancia. Se exhiben los síntomas de la vanguardia y nosotros salivamos de éxtasis como los perros de Pavlov”. La frase es un acierto referido a parte de la crítica universal y a mucho público aficionado que supone que el arte es asunto de modas y modistas. Schneider se refiere en su artículo a la solidez del arte de Duffy y a como crece con el tiempo su prestigio de gran pintor. La viuda del artista, Madame Raoul Duffy, ha donado a los museos de Arte Moderno de París y los de Le Havre y Niza 75 óleos, 15 acuarelas y 90 dibujos, además de los tapices y cerámicas proyectados por el artista.
Jacques Prévet, el extraordinario poeta francés, está haciendo un libro en colaboración de Joan Miró, el también extraordinario pintor español. Uno de los poemas del libro es éste:
Mangez sur l´herbe
Dèpêchez-vous
Un jour ou l´autre
l´herbe
mangerá sur vous.
El Museo de Basilea, en Suiza, uno de los más importantes del mundo por la obra que contiene de arte moderno y contemporáneo, aparte de las numerosas obras primitivas y antiguas, entre las que se destaca la valiosa colección de óleos y dibujos de Holbein, exhibe estos días la donación que recibió de Raoul La Roche, uno de los magnates de la industria química universal, que consiste en 1 Juan Gris, 7 Leger, 11 Braque, 6 Le Corbusier, 20 Ozenfat y cuatro esculturas de Lipschitz. Su primera donación, en 1955, consistió en 9 Braque, 4 Picasso, 11 Juan Gris, 10 Leger y uno respectivamente de Ozenfat y Le Corbusier. En tres años los museos suizos de Basilea y Zurich y Berna se han enriquecido notablemente por las cuantiosas donaciones de sus comerciantes e industriales. Igual que en Buenos Aires, podemos afirmar irónicamente.
Bueno, es todo por hoy y dime si te interesan estas noticias. A partir de hoy te iré mandando regularmente las que considere novedad y poco probable que lleguen por agencia a ésa. Me voy a quedar quieto y trabajando en Ginebra por dos o tres meses, con alguna escapada a las otras ciudades suizas y a Grenoble en Francia. Escríbeme aunque sólo sean pocas líneas.
Un gran abrazo de Maruja y uno para Marika y para ti de:
[Seoane]
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| 1963-04-21 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Whitelow. 1963 en 21/04/1963
Ginebra, 21 de abril de 1963
Sr. Guillermo Whitelow
Buenos Aires
Querido Willy:
Hace más de un mes, casi dos, que salimos de Buenos Aires, sin plan alguno fijo y pensando más bien quedarnos algún tiempo en Suiza antes de ir a España. No sé por qué Suiza me atrae, tan distinta a mi temperamento, tan ordenada y quieta. Quizás porque sé que entre estos ciudadanos exactos, de muy antiguo calculadores de minutos y segundos, aficionados a las máquinas de precisión, ellos mismos máquinas de precisión, se consumieron muchas vidas apasionadas de desterrados ilustres, desde Paracelso a Nietzsche, o desde Erasmo y Holbein a Hesse y Jawlensky, que vivieron extraños, observados por los ojos fríos como agujas de relojes de las gentes de este país. Unos ojos azules sin pupilas que no miran y taladran como si fuésemos culpables de un delito que no recordamos, que buscamos en vano en nuestra memoria y no recordamos. O, quizás, solamente, de pisar con nuestras sucias suelas de extranjeros el suelo de su país. Un suelo que un suizo de estos días encuentra excesivamente sucio de excrementos de perros, detallando su número –48 de un puente a otro, 34 de una a otra calle– en una carta abierta dirigida a un diario de esta ciudad. En Zurich, pasamos por delante del Cabaret Voltaire, donde el dueño actual parece empeñarse en vano en mantener el fantasma de los Dadá, al lado de la casa donde vivió Lenin que, hace cincuenta o sesenta años, seguramente, miraba curioso a través de sus vidrieras a esos revolucionarios del arte. Volvimos a ver en Basilea, en el museo de la ciudad, los extraños objetos de la cirugía y de la alquimia medieval y, en las calles, el gaitero de Holbein y las viejas casas que ostentan orgullosas un nombre, incomprensible para nosotros, escrito en caracteres góticos sobre una fecha que puede ser 1398 o 1425 y que, desde entonces, fue renovada muchas veces y amparó muchas vidas y muchos muertos y las más extrañas historias que ya nadie sabrá jamás. En Ginebra, me gusta recordar a ese español muerto a fuego lento por decisión de Calvino increpándole en su agonía a éste por haber ahorrado leña para el fuego que le quemaba. Al español furioso, probablemente con el mismo gesto furioso con que le representaron los librepensadores de Francia en la estatua que le erigieron en París, y a Calvino sentado, tétrico, reflexivo, contemplando el espectáculo que él mismo había organizado, oliendo la carne quemada y mirando a las llamas subir al cielo hasta el mismo trono de Dios, con sus ojos casi ginebrinos, calculadores, fríos y sin pupilas.
Vemos todo esto y los museos, algunos magníficos, Basilea y Zurich, y las grandes exposiciones que la riqueza suiza trae a estas ciudades, pero empezamos a sentir nostalgia del desorden mediterráneo y del céltico, el del Atlántico de los Finisterres. Vivir en Suiza es como vivir en el purgatorio donde no se goza del cielo ni se sufre de las condenas de los hombres. Es el purgatorio de Europa.
Estamos sin apenas noticias de ésa, sólo algunas políticas a través de los diarios. Mándanos a decir algo y la dirección de Bonino en Estados Unidos. Aunque para ti sea un castigo, escríbenos unas letras. Saludos a todos los amigos, a Mujica Láinez, a Adriana y un abrazo de Maruja y mío para ti:
[Seoane]
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| 1963-05-28 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Torrallardona. 1963 en 28/05/1963
Ginebra, 28 de mayo de 1963
Sr. Carlos A. Torrallardona
San Antonio de Padua
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Llevamos casi tres meses fuera de Buenos Aires, hemos andado por toda Suiza, por la Savoya y el Delfinado de Francia y siempre me hice el propósito de escribirte para contarte alguna de mis impresiones, pero siempre, también, fui dejando para otro día el hacerlo. He visto en las ciudades suizas algunas exposiciones espléndidas: Paul Klee, Villón, Jawlensky, etc., volví a ver los espléndidos museos de Basilea, Zurich y Berna, los Juan Gris –treinta y tantos– que a mí me apasionan de Basilea y Berna y, hace pocos días, el también bueno de Grenoble, en Francia, con un magnífico Bonnard casi blanco; un Derain, retrato de no sé qué personaje, notable, y un Matisse extraordinario que cien veces vi reproducido sin percibir su belleza hasta que lo vi en Grenoble centrando una sala. A su lado un pequeño paisaje de camino y árboles ejecutando con una gran sabiduría y de un realismo sorprendente. Pero no es de esto sólo que quería escribirte, sino de Peinado... Aquí, en Ginebra, me encontré con Peinado, pasó unos días en casa de una amiga suiza, aficionada a la música y a la pintura, que vive en un pueblo a pocos kilómetros de esta ciudad. Peinado estaba pintando el paisaje de esa zona y algunas tardes venía a la ciudad para visitar galerías y hacer gestiones o compras. Maruja y yo hemos andado mucho con él y te hemos recordado a menudo. Por mi parte, no lo había visto desde 1949, pero continúa siendo, 14 años después, la misma bella persona, seria y correcta que entonces me pareció y el mismo sabio pintor, aunque un poco vencido. Nos hicimos el propósito de escribirte unas líneas en una tarjeta postal, pero el propósito no pasó de tal. Quiero escribirte sobre esto, sobre el recuerdo de Peinado y deciros a Matilde y a ti algunas noticias nuestras. Llevamos tres meses, o casi tres meses en Suiza, viviendo más que en ninguna otra ciudad en Ginebra. Nos gusta mucho este país. Esta vez, hemos recorrido bastante su zona alpina. He concretado aquí alguna exposición para la próxima temporada y una galería de Ginebra, muy importante, se encargó de representar mis grabados en Europa, aparte de hacer, así mismo, una muestra de ellos próximamente, pero aún no tengo fecha. En los primeros días de junio, vamos a París, donde estaremos una semana o diez días y luego marcharemos a España. En Asturias y Galicia pasaremos, con los familiares, casi todo julio y agosto. Aquí pinté bastante, pero en España pienso aprovechar el tiempo que pueda para trabajar. Os tendremos al tanto de nuestra vida desde allí. Quisiera tener noticias de Buenos Aires. Las que aquí llegan son realmente decepcionantes. Parece que no solamente no mejoró nada, sino que todo se ha puesto políticamente peor.
Por hoy nada más. Recibid Matilde, tú y tus hijos un gran abrazo de Maruja y mío y tú otro fuerte de:
[Seoane]
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| 1967-04-10 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Negri a Luís e Maruxa Seoane. 1967 en 10/04/1967
Bonn, 10 de abril de 1967
Queridos Maruja y Don Luis:
¡Qué alegría saber que vienen Uds. para la inauguración en Colonia! Así podremos hablar largamente de muchas cosas, entre ellas de nuestro viaje a España que tenemos que hacer cuanto antes; evitando así la época de los fuertes calores.
¿Piensan siempre regresar a Buenos Aires en agosto o van a prolongar la estada en estas tierras?
Nosotros nos quedaremos al menos hasta agosto también y, como existe la posibilidad de que antes de esa fechas venga a Alemania con una beca, mi hermano Miguel Ángel con su familia quizá nos quedemos todavía unos meses más (hasta fin de año).
Hemos viajado al norte de Alemania para Pascua. Estuvimos en Bremen. En la Kunsthalle vimos una interesante exposición de E. Bernard y la colección permanente del Museo que es importante (un paisaje de Cézanne maravilloso, Picassos, Gris, ¡Bissier!, ya hablaremos) lástima que no existe un catálogo del Museo.
En Colonia, en una importante Galería (de la Sra. Ana Abels) hemos admirado una magnífica colección de cuadros para la venta. ¿Saben que por la módica suma de 35.000 marcos puede adquirirse una de esas magníficas cabecitas geométricas de Jawlensky que con tanta codicia contemplábamos en los museos? Tiene también un de Stael pequeñito que es una delicia; Kirchner, Macke, una excelente acuarela de Nolde, un óleo del mismo no tan bueno, Riopelle, etc. Vamos a volver con Uds. cuando vengan porque vale la pena.
Del afiche de la exposición Luis Seoane, he visto las pruebas y ha salido estupendo. El catálogo y la tarjeta-invitación están en marcha, pero aún no he visto nada. Cualquier novedad volveré a escribirles antes del 20.
Muchos saludos de mamá y Tomás. Cariños.
Nélida
P.D: Payró está todavía pensando si hará o no el viaje. Con Códex terminó, pero pensaba venir por cuenta propia. ¿Le han escrito ustedes últimamente?
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