| 1963-05-07 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Poggi. 1963 en 07/05/1963
Ginebra, 7 de Mayo de 1963
Srta. Elena Poggi
Buenos Aires
Estimada amiga:
Recibí su carta en la que me participaba su proyecto de hacer un trabajo sobre dibujantes argentinos, que a mí, personalmente, me parece muy útil e interesante, pues es un aspecto del arte que generalmente no se estudia y que, sin embargo, es fundamental. En mi caso como dibujante y grabador he publicado 14 álbumes en Buenos Aires desde 1937, que comencé con uno de dibujos satíricos contra el franquismo. La bibliografía de ellos está en el último catálogo de Bonino con motivo de la muestra de grabados, de agosto del año último. En Bonino, Billy, puede facilitarle alguno de ellos que tiene prólogo mío como es el caso de Libro de tapas, Segundo libro de tapas, Doce cabezas, etc. En 1946 fué seleccionado Homenaje a la Torre de Hércules editado por Nova, por la Pierpont Morgan Library de New York, como uno de los mejores libros de dibujos publicado entre 1935 a 1945. En la librería del Centro Gallego (Belgrano y Pasco) debe estar otro, Figurando recuerdos hecho en 1959 y en El Ateneo debe aún haber Paradojas de la Torre de Marfil. Alguno de ellos los tiene Varela. En cuanto a ilustraciones hice muchísimas; para Sartre y Huxley, en Losada; Quevedo y Conde de Gobineau, en Poseidón; Varela, en Nova; Alberti en Emecé y Losada, en ésta última Editorial juntamente con Unamuno, Neruda y Lorca (grabados en madera), y para libros de Yeats, Blake, el mismo Alberti en Botella al mar. Para Lorenzo Varela, Girri, Dora Melella. Miguel A. Asturias, Betina Edelberg y otros tambien en Botella al mar, creo que ya todos están agotados. He ilustrado muchos libros y hecho la tapa para centenares de ellos, además en los libros de Botella al mar hice retratos a casi todos los autores argentinos que allí se publicaron, recogidos muchos de ellos en un pequeño librito, que también debe encontrarse en El Ateneo, titulado Testimonio de vista, tambien con prólogo mío. Antes de Buenos Aires, en Galicia, ilustré libros de poetas contemporáneos míos y con la guerra civil se perdió en la imprenta donde debía imprimirse, por asalto de los franquistas, un álbum titulado Síntesis del crimen de tendencia surrealista. He dirigido gráficamente varias editoriales desde 1939 aproximadamente y alterné siempre la pintura con el grabado y la ilustración.
Yo no sé el tiempo que estaré por Europa pero pienso que si puedo me quedaré hasta fin de año. Estos datos que le envío creo que pueden servirle, sino le ruego me vuelva a escribir y yo le participaré aquellos que necesite. Por mi parte siento no tener nada aquí con que poder orientarla y serle más útil. Apenas traje nada conmigo únicamente las últimas ilustraciones para Losada. Pero esos autores que cité todos deben tener los libros que yo les ilustré y pueden seguramente facilitárselos. Si hacen este libro sobre dibujantes, por cuya idea la felicito, no olviden a los extranjeros contemporáneos nuestros que trabajaron ahí: Clement Moreau, Attilio Rossi, Gubellini, Toño Salazar, etc., que han hecho obra satírica o de ilustradores muy interesantes.
Por aquí, como siempre, estoy trabajando. Para tener vacaciones tendría uno que ser militar y ya es tarde para seguir una carrera tan productiva y nunca sujeta a investigaciones de comisiones especiales. Una carrera en la que uno pueda llegar, solo con sueldos, a dueño de estancias. Escríbame por cualquier cosa que necesite. Por mi parte le agradezco mi inclusión en este trabajo suyo.
Reciba usted con el saludo de Maruja el afectuoso mío:
[Seoane]
|
| 1966-01-31 |
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1966 en 31/01/1966
Washington, 31 de enero de 1966
Querido Seonae:
Mientras hacía el equipaje en vísperas de tomar un avión hacia Europa, me reencontré con la dedicatoria a Alicia y a mí de un libro tuyo. Esto me sobresaltó en gran medida, porque mil veces debimos escribirte y pensamos hacerlo y no hicimos por pura estupidez, por excusas externas, por desidia y nunca, gracias al cielo, porque nuestro cariño y admiración por tu persona y por tu obra se hayan entibiado, sino todo lo contrario. En parte, no sabíamos por donde andabas: Suiza, Galicia... lejos de Buenos Aires? Dieste nos dijo que regresabas para siempre a tu Coruña; Ghirrú, que estabas en Buenos Aires muy feliz con tu trabajo y tus proyectos... En fin –no escribimos y me duele muchísimo– el no haberlo hecho. Nosotros pensamos dar uno de estos días próximos el salto a Lisboa. Me he jubilado, tenemos que vivir de una pequeña pensión y hemos decidido ir a ver si nos basta para ir tirando en cualquier rincón del oeste de Europa: donde viven nuestra hija y sus hijos, los hermanos de Alicia, etc. Aquí tendríamos que batallar bastante para defendernos y la batalla no tendría dimensiones espirituales como puede tenerlas en otras partes; dada la economía de este país, al que sin reservas admiramos por muchas razones. En Portugal podemos estudiar muchas cosas que, a mí al menos, me interesaron desde la infancia. En cierto modo, voy allá para ahondar mi vida infantil y juvenil. Como me interesan los hombres, las plantas, las aves, el paisaje, la historia, la leyenda, el mar, allá nos vemos a pesar de gobiernos y sistemas políticos. Qué hagan los portugueses lo que puedan o quieran, no es asunto mío. Sentiré que sufran; me alegraré de sus alegrías como es lógico. Si allí nos quedamos y encontramos una casa espaciosa donde vivir, será nuestra mayor alegría que vengáis a pasar temporadas con nosotros. Estos encuentros nos serán muy valiosos a todos. Tú pintarás tu mar, yo escribiré mis versos contra el fondo del mar, de los ríos, de los bosques. Cuando te sientas nostálgico de tu tierra o tus tierras, vuelves a ellas, y lo mismo haremos nosotros. ¿Qué os parece nuestro plan? Sería hermoso que pasados tantos años de lucha, de esperanzas fallidas o cumplidas, volver a juntarnos, a encontrarnos y recorrer juntos playas, costas, valles, ciudades como Braga, Coimbra, Salamanca, Santiago.... aunque poco, sigo escribiendo versos con la esperanza de cumplir la promesa que te hice hace muchos años: brindarte un libro de versos –un libro bilingüe, pues tanto el español como el gallego me atraen y absorben.
¿Cómo están tus padres, tu hermano, Maruja y los amigos de antaño y de siempre: Varela, Farias, Laxeiro, R. Baltar? A todos recuerdo y acabo de saber por una tarjeta de Año Nuevo que los otros Baltares –Antonio y Mireya– están en Galicia. Espera mi carta desde Portugal, Bruselas, Londres... de donde sea. Perdónanos este horrendo silencio y recibid los dos, Maruja y tú, un abrazo inmenso y jubiloso de
Alicia y Otero
|
| 1976-08-05 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1976 en 05/08/1976
Buenos Aires, 5 de Agosto de 1976
Sr. Ricardo Palmás
Londres
Querido Palmás:
Recibí su carta de hace algo más de dos meses que no contesté, hasta ahora que me dispongo a hacerlo, por esa falta de ánimo que muy lentamente va dominando como una enfermedad, lo es, a todos los porteños. La actualidad nos confunde y domina y es bastante peor que la droga más nociva. Recibí estos días su libro Castelao: prosa en el exilio, que es un gran libro. Muy bueno el estudio de su labor literaria en el exilio del prólogo y la reunión de los artículos, breves ensayos y conferencias que fue haciendo a medida que se lo solicitaban las circunstancias que fue viviendo. Lástima no poder decir que Castelao murió a tiempo para no verse injuriado por las gentes de la colectividad, como lo fueron otros, por lo menos desdeñado, al no aceptar el compadrazgo de una minoría con ideas tan ridículas que “meten medo”. Por mi parte continúo apartado de todos ellos. Hace un mes aproximadamente me ofrecieron la presidencia de la sección cultural del Centro Gallego, ni siquiera recuerdo su nombre. No acepté. Continúo encerrado en mi taller trabajando lo que puedo. Estos días estoy exponiendo una colección de óleos en Bonino, con mucho éxito. Creo que es una de las mejores exposiciones que hice en los últimos tiempos y estoy a punto de hacer, juntamente con Alberto Girri, un Bestiario, en mi caso contribuyendo a él con grabados en madera. En el caso de los santos podría hacer, creo, un libro con referencia a los que nacieron en Galicia, a los que adoptaron como el Apóstol Santiago y el dumiense y con los apócrifos. Quizás sería bueno que se hiciese un álbum con grabados en madera míos y textos suyos que se titulase Doce (o los que sean) santos apócrifos galegos, que son aquellos que el pueblo decidió que fuesen santos. Podríamos editarlo en O Castro en una edición reducida. En cuanto a su libro de poemas lo ilustraré con mucho gusto y espero la copia para estudiar sus ilustraciones y presentación. También puede publicarse en O Castro.
De Varela no sé nada más que esta temporada está en Galicia con Marika que se fue de Buenos Aires hace un mes aproximadamente. No escribe, es, creo, su defecto importante. De España tenemos noticias abundantes, aparte [FIN DA PRIMEIRA FOLLA]
[COMEZO DA SEGUNDA FOLLA. NON SE CORRESPONDE COA PRIMEIRA] injusta de grandes figuras españolas. Pita Romero pudo haber sido un candidato extraparlamentario apto para ocupar la presidencia de la Junta de Galicia de no serlo García Sabell o Piñeiro. En cuanto a esa estupidez de Augusto Assía de que el galleguismo no puede ser más que conservador prueba su mala fé e ignorancia. El galleguismo en su rama más numerosa, nació del hundimiento de la primera República con el nombre de regionalismo y lo componían republicanos federales. Al anteponer el problema vamos a decir de la libertad de Galicia, hubo una tregua con los procedentes del carlismo, sabiendo que triunfada esa libertad con la autonomía el P.G. se dividiría en otros en consonancia con los ideales económicos, políticos y sociales del c/u. Esto fue hasta vísperas de la guerra civil en que se separaron del P.G. los elementos de derecha, pues la inmensa mayoría votó en asamblea su entrada en el Frente Popular que no fue precisamente de derechas como sabe A. A.
No, no me envían el periódico. Quizá supongan, creo que tienen razón, que se trata de una generosidad que no será retribuida.
Estoy ya empezando a trabajar. Tengo bastantes encargos para este año en cuanto a grabados. En Mayo inauguro una exposición en Rosario, y, en septiembre expongo en Buenos Aires. Esto es todo. Recibid Chelo, tus hijos y las nietas y desde luego tú, un gran abrazo de:
[Seoane]
|
| 1976-09-16 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Dónega. 1976 en 16/09/1976
Buenos Aires, 16 de setembro de 1976
Sr. D. Marino Dónega Rozas
A Coruña
Querido Dónega:
Recibín as tuas cartas, a derradeira con motivo do pasamento de Emilio que agradecemos moito e cando nos dispoñíamos a acompañarvos no voso sentimento polo pasamento da vosa cuñada. Mais non queremos falar, nin escribir desto. Estamos vivindo un clima proclive, dende fai moitos meses, a este tipo de angurias, sofrimentos. Eu refúxiome no traballo e na soedade. Nunca fixen as exposicións, en cantidade, que aceptei para este ano, xa fixen duas en Buenos Aires, quédame unha pra fin de ano. Inauguro o sábado vindeiro en Tucumán, en Outubro expoño en Rosario e en Decembro ou Xaneiro en Mar del Plata. A Galicia iremos no derradeiro mes de ano. Fixen moitos grabados, algúns deles para un Bestiario que sale conxuntamente con poemas de un gran poeta arxentino, Alberto Girri, etc. Leo bastante e vexo as películas policiales e as do Oeste por Televisión. Cavilo que eu, que endexamais xuguei a nada, gostaríame agora xogar a algún[s] xogos onde homes e mulleres consumen as horas e o inxenio, o tresillo, a canasta, as cartas, etc. Posibelmente en moitos éste é un síntoma de vellez. No meu caso é a necesidade de fuxir da realidade. Xa os espectáculos que un mais quere, cine, teatro, non nos fan fuxir dela, senón que a subraian e mostran, na maioría dos casos, a nosa impotencia individual para superala. Estou desmentindo a miña vida. Non me arrepinto dela. Mais é que un comenzou moi novo a querer cambear a realidade que vivíu e cree ten dereito a sentirse canso. Na Coruña un síntese moi ben entre os amigos que temos nos que contades vos como dos mais entrañabels. Lástima que a vida de un trócanlla o primeiro periodista que lle fai unha entrevista, como ocurre coa que fixo Freixanes. Nin na miña casa teño un sillón de bimbios dende onde falo, nin atopei o galeguismo en Buenos Aires, nin a muller que pintei con un cartel no peito era unha nai que teño ido (sic) a Xinebra a visitar ao seu fillo, senón unha traballadora analfabeta que iba á sua aldea de Ourense de vacacións, e puxéronlle o cartel adevertindo que non falaba francés, italiano e alemán e que era analfabeta para que a axudasen, etc. Fun abogado na Coruña, como ti sabes ben, e non de calquer modo desafortunado. Citei sempre a Laxeiro e non a Colmeiro como dibuxante importante. Meu pai non me mandou a estudar a Coruña, a escola, senón que vivía de neno cos meus pais na Coruña, meu pai nunca foi tendeiro e non foi home de moitos suores, nin me foron a esperar a Labacolla os amigos que dí, senón outros, e esto no 49 en Vigo, e non viñamos de Roma senón de Londres. Citei moito a Dieste, nome do que prescinde ao facer a nómina de intelectuales en Buenos Aires, etc. Mais o importante é o que se refire á emigración, pois non soupo recoller o que dixen con respecto a ela. Eu non defendín os canalles (sic) e menos os ricos soberbosos, etc., senón aos emigrantes na sua totalidade, algo que Celso Emilio e parece que tamén Blanco Amor non entenderon. Cando unha multitude emigra non son intelectuales os que influien no país que os recibe senón esa enorme masa que se desplaza. Ao país onde veñen a residir déixanlle costumes, virtudes, defectos, aspectos da sua cultura herdada, que proban seu paso por él, influíndo. E a Galicia, no caso dos galegos, remítenlle o que poden, fundacións no pasado, camiños, escolas, asociacións, e sempre, deica o 36, axuda económica. Os intelectuales influien de outro xeito. Nos herdamos moito como pobo de aqueles distintos que emigraron a Galicia, celtas, romanos, suevos, etc., e non viñeron a deixarnos nada os seus intelectuales. O dereito román nono trouxeron os xurisconsultos de Roma ou de Bizancio, en troques os soldados trouxéronos moito do que aínda somos o mesmo que os celtas e suevos, fadas, leendas, etc. A xenreira venlles con seguridade de ter querido ser tutores dos emigrantes. Eu non fun nunca tutor de ningúen. Fun empleado deles cando dirixín a revista do Centro Galego e fixen o mais que puden como empleado o outro fíxeno como galeguista, e así como en Galicia non fun amigo dos comerciantes de ultramarinos, por poñer un exemplo, tampouco o fun na emigración cos novos ricos, comerciantes, etc., galegos. Aos homes que coñecín estimeinos primeiro como homes sen me preocupar si eran ricos ou probes. Polo demais as miñas amistades tiveron sempre que ver coas miñas inquedanzas e non ten que ver con esto a nacionalidade. Cecáis escriba con tempo un ensaio encol dos emigrantes. Freixanes non acertou conmigo nin tampouco entendeu o problema dos emigrantes. Creo que xa din moito a lata. Perdoame e comprende.
Unha grande aperta para Fernanda, para tí, teu fillo, Milagro, etc., de Maruxa e miña:
|
| 1978-03-31 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Otero Espasandín. 1978 en 31/03/1978
Buenos Aires, 31 de marzo de 1978
Sr. D. José Otero Espasandín
Londres
Querido amigo:
Unas pocas líneas para decirte de nuestra solidaridad contigo y con Cuqui, con motivo del fallecimiento de Alicia, a quien, Maruja y yo, siempre recordamos con cariño. Lamento escribirte en estas circunstancias. Siempre tuve pensado hacerlo con calma y daros noticias nuestras. En Buenos Aires hablamos de vosotros a menudo con algún argentino, Girri entre ellos, que estuvieron contigo en Washington. Y, en Galicia, los Dieste, Mincho y García Sabell. Desde aquel viaje a Lisboa, mejor, a Estoril, hecho con el propósito de veros, siempre tuvimos la esperanza de encontrarnos en España, o en los Estados Unidos, pero, por circunstancias muy diversas y que siempre han tenido que ver con el trabajo, no pudo ser. Nos hubiese gustado que fuese en Galicia, una tierra bellísima, misteriosa, de alma de luna como dijo Huidobro, y de gentes corteses y bondadosas que todos queremos. Quizás ahora, estando tan próximo a Galicia, decidas irte a vivir allí y podamos vernos y charlar como lo hacíamos en nuestra casa, en la vuestra del barrio Belgrano, o en el Tortoni. Tengo escrito bastantes cuartillas sobre esas reuniones y sobre ti, a quien todos admiramos por tu talento e inquietud. Mas un día hablaremos sobre aquellos años muy duros que pasamos juntos con la dureza que exige una tierra que está haciéndose, nacida y desarrollada con viejos defectos y que trata de hacerse a sí misma, tal como otras la dejan ir modelándose. Aprendimos mucho en todos estos años y hemos hecho una obra que, si nos satisface y no sabemos si es buena o mala, la sabemos nuestra, inspirada en los mejores deseos y puesta al servicio de nuestros gustos. Aquel grupo de amigos que nos reuníamos en el Tortoni empezó a disolverse con tu marcha, fuiste el primero en irte, y nos quedamos sólo Varela y yo hasta el año 76, viéndonos a menudo, pero ya sin tertulia a que acudir. Os recordamos siempre a todos. Varela ahora vive en Madrid. Estuve con él en Galicia y luego los primeros días de enero, cuando Maruja y yo regresamos a Buenos Aires. Nuestro destino está marcado entre esta ciudad y La Coruña, en una de las dos ciudades quedaremos definitivamente algún día. Uno no se desprende fácilmente de sus hábitos, de sus trabajos y de los amigos.
No sé si estas líneas constituyen una carta. No quiero, desde luego, que fuese una carta de circunstancias, sí, en cambio, que de alguna manera hiciese nuestra nostalgia y nuestra amistad por ti, por vosotros, y el recuerdo para siempre de tantas conversaciones con Alicia y contigo, de Maruja y mías.
Un gran abrazo a Cuqui, saludos a su esposo y para ti uno fuerte y cariñoso de:
[Seoane]
|
| 1978-12-14 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978 en 14/12/1978
Buenos Aires, 14 de Diciembre de 1978
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos
Querido Isaac:
No contesto a tus cartas. Están guardadas en otra habitación, metidas en un mueble y no tengo ninguna gana de ir por ellas. Estamos organizando todo para nuestra marcha definitiva, que será, pensamos, en el ochenta. Ahora, en enero o principios de febrero, iremos a pasar unos meses, los que podamos, en esa y, en el transcurso de ellos hablaremos de todo lo que pienso hacer y sobre todo de aquello a que renuncio. Pienso iniciar una nueva vida. Ahora solo quiero hablarte de Varela. Agradecer el telegrama que nos enviasteis anunciando su fallecimiento. Sabíamos que podía ocurrir en cualquier momento. Lo confirmamos después de un viaje al monasterio de Caaveiro, donde disimulaba su gran problema circulatorio, deteniéndose largamente para contemplar el paisaje, según él, pero no podía saber que no nos engañaba. Conocíamos por su médico de Buenos Aires la gravedad de su estado. Sospechábamos también que en su decisión de regresar a esa, escondía la intención de echarse a morir en la tierra que quiso. De este último trance hemos hablado él y yo muchas veces. En los últimos años de Buenos Aires había renunciado a bastantes ideas sostenidas casi desde su adolescencia y a proyectos, algunos de los cuales pensábamos realizar juntos, que teníamos desde que “matamos”, se puede decir así, Correo Literario hasta sus casi últimos días de Buenos Aires. Fuimos como hermanos. Él conocía muy bien mi carácter y yo el suyo y emprendimos muchas obras juntos. Lo que publicó de poesía aquí fue debido sobre todo a instancias mías, como lo saben quienes trabajaron con él y conmigo: Girri, Larralde, Cuadrado... Luego se negó rotundamente a publicar nada que no fuese al servicio de un amigo, un prólogo o un poema que lo sustituía. Fue una de las naturalezas más nobles y tiernas que conocí. Que mejor comprendía las debilidades de sus amigos y de los hombres en general. Fue uno de los mejores poetas de Galicia y de España y pudo ser uno de los mejores prosistas, de sus mejores ensayistas, o también uno de los grandes políticos y fue renunciando a todo ello y, no por falta de capacidad de trabajo, como creyeron algunos imbéciles que necesitan resultados visibles o hechos que pasmen, sino porque hacía y deshacía en lucha consigo mismo, con las ideas, las propias y las de otros. En sus mismos silencios escondía su trabajo. Recuerdo la lectura del original de un gran libro, Sonetos del ruiseñor que, luego de escrito destruyó. Él fue, por lo que sé, comisario en las batallas de la guerra civil designado por su capacidad intelectual y en ella un gran conductor por su respeto a cada hombre, a las diferencias naturales de los hombres, de cada temperamento, por respetar sus iniciativas. Conocí algunos de los diplomáticos que habían hecho la guerra y que eran amigos de Varela. Por todo esto lo quisieron casi todos aquellos que le trataron. Así como fueron sus enemigos quienes no sentían respeto alguno por las particularidades humanas. En los poetas que amó, Garcilaso, Baudelaire, o Iglesia Alvariño entre muchos, se encuentran algunos de los secretos de su temperamento. Era caballeresco como el primero, hondo y misterioso como Baudelaire y su amor se volcaba en la naturaleza, en sus representaciones humildes, en las rosas, el trébol y las hierbas, como Iglesia Alvariño. (En su poema “Ofrenda a los franceses”, recobrada París de los alemanes, él, que no posee nada material, dinero o lo que sea, les da la palabra Cairón, de la montaña de la Galicia donde se crió). A él le debo mucho. En los momentos de duda, cuando me sentía desesperanzado, él me estimuló, a muy pocas personas le debo lo que soy, a Varela, a Dieste y a Otero Espasandín en todos los años que convivimos mucho en Buenos Aires. Algún día haré un libro de agradecimiento, o de recibos en términos comerciales, donde establezca cuanto les debo en tantos años de esta ciudad.
Suspendí esta carta ayer cuando dos obreros gallegos, amigos de Cuadrado y míos, Romero y Lores, obrero el primero de una fábrica de electricidad y metalúrgico Lores, vinieron a hablarme de Varela, de cuanto debían a sus conversaciones y a sus lecturas y recordaban cuando en sus ratos de soledad fue haciendo algunos pequeños muebles y artefactos de madera para el gran departamento que, en los últimos años, tenía con su mujer, Marika, con una gran vista que dominaba el río y la Plaza San Martín y una parte de la ciudad. Lamentaba no haber sido carpintero, simplemente carpintero, un artesano sin más inquietudes que la del trabajo, las de un oficio y no las que había tenido toda su vida, que eran su tortura diaria, que a los ojos de los aparentemente eficaces y prácticos le convertían en un hombre malogrado. Hablamos los tres, Romero, Lores y yo, de Varela y de algunos aspectos de su vida de los últimos años que ellos, como yo, conocen. De su padre, de 88 años actualmente, un hombre de buena posición económica, dueño de una casa de ocho departamentos en un barrio hoy casi céntrico, Nueva Pompeya, en donde Varela había vivido de niño y cuando volvió a Buenos Aires desde Méjico, después de la guerra civil. Un anciano muy lúcido a pesar de su edad que recibió con angustia natural la noticia de su fallecimiento, hablando de su hijo con gran ternura, al que solo reprochaba no le hubiese dado un nieto. Estuvieron a verle Cuadrado y Lores. Yo no pude ir. Le conocí en mis primeros dias de Buenos Aires, en 1937, a través de un vecino de ellos, de Monterroso, Andrés Vázquez. El padre de Varela tenía entonces el cabello rubio y unos ojos azules que se fijaban interrogantes en uno. Su hijo se le parecía solamente en su contextura corpórea y en algunas líneas que se producían en sus cabellos y en la forma de la nuca y del cráneo. Durante años mantuvieron una relación tierna y aislada, como creo debe ser la relación entre padre e hijo, yo no fui padre pero fui hijo y conozco solo, pues, una parte de esa relación, pero sé que debe ser así. Romero y Lores hablaron de lo generoso que había sido con ellos, recogiendo alguna vez sus inquietudes en escritos dirigidos a las sociedades a que pertenecían, a la Federación de Sociedades Gallegas, o a la de El Grove, aconsejándoles en la política interna más justa a seguir.
No quiero continuar. Más adelante, cuando el dolor se convierta en sentimiento melancólico y todo se ennoblezca en el recuerdo, o antes de esto, haré algo sobre él. De momento quedan un retrato que le hice al óleo hace muchos años, otros dibujados y uno acuarelado, fue el último, a lápiz e iluminado con acuarela. Nadie puede saber cuanta amistad y solidaridad existió entre Dieste, Otero Espasandín, Colmeiro, Varela y yo, durante nuestra coincidencia de muchos años de Buenos Aires, trabajando juntos, levantando castillos en el aire; de cuanto hicimos juntos por Galicia y cuanto sacrificamos de nuestra vida en esas cuestiones. Fuimos verdaderos hermanos.
Lo siento, no puedo escribir nada más sobre esto, ni sobre cualquier otro asunto. Estábamos orgullosos unos de otros, cualquiera fuese la importancia del trabajo que realizábamos y durante todo ese tiempo recordábamos permanentemente a los amigos de Galicia, a los de la tertulia del Café Español, o del Derby, a Maside, a García Sabell, a Del Riego, a Paz Andrade... a los injuriados por unos pocos porque no los conocían...
Un gran abrazo a Mimina y a los tuyos, deseándoos unas felices Navidades y Año Nuevo, de Maruja y mío:
[Seoane]
|