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Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1964 en 17/07/1964
Buenos Aires, 17 de julio de 1964
Sr, D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Mí querido amigo:
Recibí dos cartas de Paz Andrade referidas al asunto de los cuadros y estoy más tranquilo, parece ser que es posible que todo se arregle. Te agradezco la copia del artículo de La Voz de Galicia de esa señora o señorita Cristina Amenedo, cursi y avergonzada de Galicia sin que pueda publicárselo La Voz, como Bocelo y Pillado lo dejaron pasar. Por mi parte haré una nota en la audición de ese artículo. Es todo lo que aquí se puede hacer y, como ocurre con estas notas, no llegará jamás ni a oídos ni a conocimiento de la autora y ni siquiera del diario. Para ser consecuente con lo que escribe debería traducir su apellido y llamarse Cristina Alisal, despojarse del galleguismo Amenedo.
Continúo sin estar de acuerdo contigo en cuanto Galicia y a España en general, incluso por razones vitales, y, en cuanto a las circunstancias a que te refieres, uno debe de tratar de ser lo suficientemente fuerte- y tú lo eres- para imponerse a ellas o contribuir a cambiarlas y si no queda el recuerdo final de vencido, de disolverse en el paisaje como la inmensa mayoría de las gentes que pertenecen por herencia a un pueblo. Uno no puede pasar la vida viviendo en un sitio al que no pertenece, como me ocurría a mí con Buenos Aires, por mucho que esta ciudad le da a uno, porque no la siento. Y si continúo aún en ella es por miedo, pienso, al futuro y comodidad. Tú tienes tu hogar fundado ahí y diste una dirección a tu vida. Yo no tengo nada más que el deseo enorme de estar en esa y no cuento ni con hogar ni con hospitalidad de trabajo que permitan vivir como quiero. Esto es lo que constituye mi drama, -minúsculo para todos menos para mí- para cuya solución no puedo encontrar ayuda. La noticia del fallecimiento de Souto nos dejó desolados. Estaba entusiasmado con el regreso definitivo y estaba deseoso de pintar Galicia esto nos lo dijo muchas veces en Madrid y estaba seguro de estar renovando su pintura. Ahora, para Galicia, ya no es más que un nombre. Casi toda su obra está fuera de ella y será liquidada, sabe Dios como, por la mujer y los hijos, Galicia perdió una de las más importantes personalidades y Souto, a pesar suyo- Galicia fue su más grande ilusión- queda para siempre alejado de ella. Este puede ser nuestro destino. Es de múltiples gallegos pero hay que rebelarse contra él por nosotros y por los que vendrán. No se puede dejar Galicia por soberbia y en manos de todas las estúpidas Cristinas Amenedo que habitan allí, como en cualquier parte, y, en todas, está la Coca-Cola. en general mucho más que en Galicia, y los rinocerontes de Ionesco se multiplican aún más que en esa. Galicia Emigrante quizás no pase de ser un buen deseo, tal como la concibo cuesta alrededor de 300.000 pesos y no estamos seguros Fernández y yo de conseguir publicidad para esa cantidad. Lo mismo en este sentido, seguramente, que ahí. Hablé con Arranz sobre las fotografías y las envió por un particular, el hermano de Barral, creo que se fue para esa y pensaba verte o hacérteles llegar. Esto es todo, cuéntame de vuestra vida. La tuya supongo se desarrollará en el taller mecánico con alguna nueva máquina. Pinta, pinta y escribe. No sé si valen la pena las máquinas. No sé nada de eso, pero creo que son los verdaderos rinocerontes de nuestra época o por lo menos las que han hecho posible en cuanto a esta época los rinocerontes de Ionesco. La Coca-Cola crece por las máquinas.
Escríbeme. Abrazos a todos los amigos, a Mon envíame su dirección; a Miguez, a Fuentes, a Pepe Rey y familia que los supongo en Galicia, a Pelis, a todos y tú y los tuyos recibid uno fuerte de Maruja y mío:
Seoane
Envío fotografía del cuadro por correo aparte.
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| 1972-01-29 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1972 en 29/01/1972
Buenos Aires, 29 de enero de 1972
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido Isaac:
Recibí tu saludo con la fotocopia del borrador de la Memoria de Sargadelos del 16/I, otras dos líneas del 18 para que te escriba a Sargadelos y no al Castro, y una anterior, del 11(...). Lo mejor de tu carta es el fragmento de poema que acompañas. Creo que puede ser un gran poema. Sobre todo si sacas partido, aparte del trabajo de tu padre y la ayuda de sus familiares, a la belleza del estudio, tal como vagamente lo recuerdo, con la muñeca vestida con traje típico y a los escudos heráldicos que son también diseño y prueban la fantasía de un pueblo, y pergaminos que, con cuadros y dibujos, colgaban de las paredes. Tú, perdóname una vez más, fuiste o debiste haber sido un hijo mimado y desde entonces, desde tu infancia, te habituaste a imponer tu voluntad, a suponer como verdades indiscutibles tu interpretación personal sobre cualquier cuestión. Tú querías discutir duro conmigo, así me decías en una de tus notas y en tu carta me achacas hasta el entrecomillado a una frase tuya que extraigo de tu carta, la de “amigo de otros amigos” y pones una intención que no merezco a la noticia de que al llegar vendí unos cuadros que me libra de preocupaciones económicas por casi todo el 72. Tú sabes bien que no comparo Galicia con Buenos Aires. Que sé perfectamente como vivieron y viven los pintores gallegos para establecer ninguna clase de relación en ese sentido y sabes también, creo que lo he probado en bastantes oportunidades, que tampoco me importa el dinero sino como medio y no fuimos ahí a ganar dinero con la pintura. De quedarme en Galicia no sé qué haría. Tú conoces mi inquietud en cuanto a estas cuestiones, por eso me sorprendió la interpretación gratuita de una noticia que te participábamos para nosotros grata y que ayuda a posibilitar un posible viaje a Galicia en el 73.
En cuanto al calor de Buenos Aires. Efectivamente es un año de mucho calor, no tanto, sin embargo, como el de la aldea Lestedo, donde se casó una pariente nuestra el 4 de septiembre del 71, cerca de Santiago. La ola de calor de diciembre aquí parece ser que no se había repetido desde hace cuarenta años y la prueba de su singularidad fueron los muertos que produjo y las fiebres infantiles.
Dejando todo esto que alienta nuestra susceptibilidad, te diré que estamos aquí sin apenas salir de casa. Estoy pintando y al mismo tiempo preparo otro álbum de grabados, éste muy distinto a todos los anteriores, pienso. Buenos Aires está vacío. Apenas quedan amigos ahí. Todos están en las playas o viajan por Europa. Como siempre mucho cine con buenas películas de todas partes. Teatro de verano y cafés-concerts en su modalidad porteña. Los de más éxito parecen ser “El gallo cojo”, “La gallina embarazada” y “El pollito erótico”. Los nombres de los establecimientos te pueden dar una idea de todo lo que se mezcla con la protesta. Pero Buenos Aires está desierto y los que quedaron en la ciudad están preocupados por la situación política. Creo que en los próximos diez años van a ocurrir modificaciones trascendentales en las estructuras de este continente. Todo está cambiando. De los amigos comunes, Varela se mudó de casa, vive ahora en Charcas entre Florida y San Martín, en un piso 20, con una vista extraordinaria sobre el río, estos días rojo por la influencia de las aguas del Pilcomayo del Bermejo. El día de nuestra llegada estaba violeta. Varela está muy bien, Cuadrado continúa lo mismo y lo mismo los otros que tú conoces. Valentín ocupa un alto cargo en Bienestar Social, lo que prueba, aparte de su cínica ductilidad, que es un político argentino que se sirve de la colectividad para sus propósitos, como le afirmé a María Victoria. El C[entro] Gallego lo mismo, según parece. Todo lo mismo. Creo que llega en marzo Lueiro para intervenir en actos de la Federación. José Luis me escribió. Envió la liquidación de Á[lvarez] Blázquez y me dio noticias sobre el cambio del sistema de las ventanas del departamento de La Coruña. Le escribí a Pillado enviándole nuevos dibujos y un libro que me encargó y hasta ahora no recibí respuesta.
Bueno, esto es todo hoy. Espero que me contestes a las cartas que te envié el 28/XII/71, la del 11/I, y ahora, la del 17/I y ésta. La tuya última es del 18/I/72 en que me pides te escriba a Sargadelos. (...). Nada más lejos de nuestro ánimo como creo que tú sabes. Nunca me escribes demasiado, como afirmas. Más bien escribes poco, pues generalmente te limitas muchas veces a breves notas. Te escribía a El Castro porque tus cartas desde Sargadelos tardan generalmente más en llegar. Escríbeme, dinos como vas de salud, sobre las nuevas obras de Sargadelos, si debo decirle algo al Ing. Díaz, etc. y contesta las cartas aunque, además, te metas conmigo como en la del 11/I/72. Habrás notado que nos escribíamos el mismo día, el día 11 tú desde Sargadelos y yo desde Buenos Aires. Un abrazo muy fuerte para ti y los tuyos de Maruja y mío.
Seoane
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| 1972-07-22 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1972 en 22/07/1972
Buenos Aires, 22 de julio de 1972
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos
Querido Isaac:
Recibí, ya, creo, todas tus cartas, 20/VI, 5/VII y 13/VII. La más lejana, la del 20 de junio, anterior a una que había recibido antes y ya contestada por mí, pero de fecha posterior a una de F[rancisco] Pillado del 5/V que recibí ahora con las tuyas. Afortunadamente terminó estos días el trabajo a reglamento de correos y todo se normaliza en cuanto a correspondencia, envíos de libros, etc. Te voy a contestar, pues, ahora, como pueda y sobre todo en cuanto a cuestiones pendientes.
1) Recibí las fotocopias del proyecto de decoración de la pileta con la sugerencia que tú haces sobre la escala de la estrella de mar que me parece muy atinada. Había pensado en esto cuando hice el proyecto no exigiendo demasiado a dicha escala, es decir, no sujetándome rigurosamente a ella y para ello dejé esos dos tentáculos cortados para que fueses aumentados o disminuidos con arreglo a la visualidad total de la decoración y de acuerdo con la exigencia natural de la pared en primer término. Si quieres tú puedes resolver el problema que planteas aumentando dichos tentáculos y siguiendo para el dibujo de estos la ondulación que señalo en el boceto. Puedes también no preocuparte demasiado de la relación estrella de mar-pulpo pensando en cambio en otra relación blanco-negro, que es la que más pienso yo, y que son sorprendentes los caprichos de la naturaleza y más, por menos conocidos de nosotros, los que presenta el paisaje del interior del mar. Además un ángulo divide la pared de la pileta de su piso. Bueno, todo esto queda a tu mejor criterio.
2) Cuenta conmigo para cualquier decisión que se refiera a tus intereses y a los tuyos referidos a la fábrica de Sargadelos. No conozco las razones de Varela, quizás sean respetables. Las mías son claras. No me interesa Sargadelos como un negocio personal mío sino como una empresa superior destinada a afianzar la personalidad artística de Galicia y a fomentar trabajo en un rincón de Galicia. Estaré, como sabes, para eso creamos el Museo y Sargadelos, de acuerdo con esas dos finalidades y para eso hemos proyectado otras pequeñas industrias de las que aún no nos hemos ocupado. Además no pensé nunca tener acciones en Sargadelos. Esta parte se te ocurrió a ti. Me gustaría más que tener acciones que en decoración me respetasen los colores de mis pobres trabajos, no corrigiéndome la plana después de toda una vida dedicada al color. En cuanto a Xosé le escribiré uno de estos días. Recibí su catálogo de la exposición de Vigo y le debo carta. Pero espero que todo esté arreglado entre vosotros, por lo menos quisiera que así fuese.
3) No envié la ponencia al seminario del libro gallego dado el estado del correo argentino por aquellos días y por la urgencia de algunos trabajos a entregar. Pero si se hace el libro que reseñe la actividad de ese seminario y del resultado de las muestras de Barcelona y El Castro haría un prólogo o un epílogo como miembro del L[aboratorio de] F[ormas] a él y para referirme al libro gallego en América y a la primera exposición del libro gallego que fue hecha por mí, para el C[emtro] G[allego] de aquí, hace 24 años, en 1948.
4) Me alegro que hubiese decidido aplazar el asunto del Patronato del Museo C[arlos] Maside hasta mi regreso y deseo triunfes sobre el “farmacéutico de Cuenca” como tú dices, en cuanto a Sargadelos. Siento no poder hacer nada para ayudarte desde aquí.
5) Recibí las notas, reportajes y críticas sobre la exposición del libro y el estreno de Valle Inclán. Recibí el catálogo de la muestra y el programa de los esperpentos estrenados, muy buena tu tapa pero no me imagino el color que le suprimieron. Al ejemplar que me enviaste le faltan páginas, le falta por lo menos la continuación del trabajo de González López y fueron arrancadas. La tapa, además, no corresponde a estas páginas. Te rogaría que me enviases otro, pues me gustaría conservarlo completo. Recibí también las diapositivas de la exposición, muy flojas como diapositivas pero dan idea de la importancia de la muestra. También recibí los libros de Pita y González Martí[n] cuyo envío te agradezco. No recibí en cambio fotografías de tus decorados y trajes que me gustaría tener, creo que te lo escribí en otra carta.
6) La próxima semana te enviaré los colores para el libro de Blanco Amor. En ningún momento conté con colores.
7) Importante. Amparo Alvajar me escribe desde Ginebra para que interceda contigo y te pida estudies de exportar a esa ciudad porcelanas del Castro y Sargadelos a unos emigrantes gallegos que lograron instalar un taller en el que hacen caja de relojes finos, oro y piedras preciosas y fundaron al mismo tiempo una sociedad de importación y exportación. Pienso que puede ser interesante, sobre todo tratándose de un grupo de gente dinámica, por lo que dice Amparo. Quisiera que le escribieses a Amparo Alvajar, 15, Avenue Krieg. Genéve-Suisse y le envíes toda la propaganda que tengas de las fábricas. Ginebra es un buen centro internacional. Los escandinavos tienen allí una gran central de ventas de muebles y artesanías.
8) Creo que contesté todo. A partir de ahora quedo en paz conmigo mismo y desaparecen de mi mesa tus cartas.
Recibe un fuerte abrazo de Maruja y mío:
Seoane
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