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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Laxeiro a Luís e Maruxa Seoane. Sen data
[S.d.]
Amigos Luis y Maruja:
Yo quiero o quería escribiros con esas ganas que tiene uno de hacerlo en algunos momentos, pero esta Lala me fuerza a que lo haga en unas horas que para mí son recuperadoras de fuerzas creadoras. Son las 11 de la mañana y esta madrileña descorazonada me vino a despertar de mi sueño en los sueños para que os ponga unas letras. Mira, yo no os puedo mentir, no le falto nada para que se armara un gran zafarrancho, pero vosotros creéis que esta mujer tiene derecho a forzarme a escribirle a unos señores que se están dando el gusto de pasearse por el Museo del Prado haciéndole guiños a los Goyas, a los Velázquez, a los Grecos, y que este que os escribe tenga que hacerse la ilusión que la mejor pintura del mundo se corre en la Galería Bonino de Buenos Aires. ¡Qué desgracia la mía! Luis, ya te escribiré otra carta con más noticias. Me alegro mucho de tus éxitos en Coruña y tengo seguridad que estos se culminarán en Madrid, yo así lo deseo.
Abrazos para ti y Maruja
Laxeiro
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| 1951-09-27 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1951 en 27/09/1951
París, 27 de sept (a la 1 de la mañana), 1951
Amigo Seoane:
Está de Dios que yo no vea Galicia. En 1920, cuando vine a España entré por Cádiz. Cuando iba a salir de Madrid, se me había acabado el dinero y las ciudades que visité luego de Castilla: Ávila, Salamanca, Valladolid, Burgos y León, lo hice con dinero de mis compañeros de viaje y siguiendo un itinerario común que non incluía Galicia. Esta vez ya tenía pasajes y alojamiento reservados pª La Coruña, Santiago y Vigo y hasta me había munido de una guía de Galicia muy completa. Pero, he aquí que al ir a visar n/ pasaportes pª entrar en Portugal pª embarcarnos en Lisboa, nos pusieron dificultades en el consulado de ese país pª el visado del pasaporte de Aída por su origen ruso. En vano, traté de convencer al empleado que Aída era argentina y que viajaba con pasaporte de tal. Nos dijo que era indispensable consultar a Lisboa y que eso llevaría entre una y dos semanas. Esto sucedía el día 20 y nosotros debíamos embarcarnos el 2 de octubre. No había posibilidad de comunicarme con el cónsul (que, según el empleado, estaba de vacaciones) y habría sido tonto pretender convencer al empleado de que Aída no se proponía derrocar al gobierno de Portugal, porque evidentemente no lo creería: “Pero es de origen ruso”, insistía el pobre... Qué miedo le tienen a la revolución los gobiernos de estos pueblos de mendigos! Se sienten terriblemente cómodos en su mísero papel de lacayos del imperialismo yanqui o inglés –cualquier cosa!– con tal de mantenerse arriba, es decir, abajo –a los pies de sus amos–, hay que leer los editoriales de su prensa dirigida pª darse cuenta. Hasta donde llega su abyección. A pesar de las molestias que todo esto me ha ocasionado (y los gastos, sobre todo) me he sentido ampliamente compensado por el gusto que sentí de ver el miedo que les inspira Rusia a los grotestos dictadores de Portugal como de España. Y a sus clases pudientes... Decidí, pues, marchar rápidamente a París pª arreglar la salida por el Havre. Con qué gusto se vuelve siempre a París. Il n´y a pas de literature en touts ça; pero es que aquí hasta el aire es dulce. Aquí no sería concebible siquiera esta frase oída a un vendedor de cacahuetes de la Alhambra de Granada, nos dijo: “me gustaría acostarme a la noche y no despertar al día siguiente y acabar así esta vida miserable”. Hacía cinco años que no probaba carne y come apenas lo indispensable pª ir tirando. Y así como él lo pasan los 4/5 de los habitantes de España.
Perdóname que vuelva sobre este tema, pero él me ha amargado todo el tiempo q’ he estado en España, casi un mes... Y luego las dificultades pª desplazarnos de un punto a otro: o se resigna uno a hacer colas interminables, hasta de días enteros –sin la seguridad de que va a tener billetes o se los adquiere a los estraperlistas que realizan sus negocios en las mismas colas y a la vista de las policías (y seguramente que en combinación con éstos). Uno, en Madrid, pª conseguir billetes pª Sevilla me exhibió su cédula de identidad e invocó el testimonio del vigilante que cuidaba la cola pª avalar su honorabilidad. Debido a estos inconvenientes uno nunca puede estar seguro de llegar a un sitio en la fecha propuesta, o si va a llegar siquiera. Y uno tiene que decidirse a viajar en autobús a pesar de tratarse de un medio de locomoción muy costoso (así viajamos de Sevilla a Granada) a viajar en 1rª donde hay una posibilidad mayor de conseguir pasaje. Pª obtener billetes de Granada a Madrid (suprimí Córdoba del itinerario pª no complicarme más la existencia) tuve que asegurar una propina al empleado de R.E.N.F.[E] y así fue como obtuve pasajes que –según los informes que se daban a los pasajeros en la misma R.E.N.F.[E], estaban agotados desde hacía varios días. No es cosa fácil avenirse a todo eso. Ya me había resignado a omitir Ávila, Segovia y León en razón de esas dificultades cuando surgió la inesperada del Consulado portugués. Lo que aproveché pª hacer una escapada a Ávila (el Escorial, Toledo, Aranjuez, los visitamos antes de salir pª Andalucía) antes de dejar España; y me alegro de haberlo hecho a pesar de que esta ciudad –como Toledo y el Escorial– ha perdido su vieja espontaneidad y se ha incorporado al detestable mercado turístico. Cómo he extrañado esta vez las noches pasadas hace 31 años en Toledo, y en el Escorial, y en Ávila, en que el silencio era tan denso que infundía miedo!
Cuál es el sentimiento dominante que me ha dejado este viaje a España? Desilusión? Talvez el término no sea exacto. Yo no venía a España a visitarlo a Franco, sino sus Catedrales y sus Museos (los de España); pero, se puede visitar acaso esta España –la de los Museos, Catedrales, sin ver la otra? Casi diría –por lo menos, esto me ha pasado a mí– que la España de Franco se nos ha impuesto pª no dejarnos ver a aquella aparte de la humillación que se siente siempre de viajar por un país donde hay que estarse cuidando de lo que se habla). Y es que habría que vendarse los ojos pª no ver a este pueblo consumiéndose de falta de comer y con su tradicional dignidad perdida! En ninguna parte, hemos visto tantos ciegos, por falta de higiene, ni tantos retardados –seguramente por la misma razón– y ni en Nápoles tantos mendigos como en Sevilla, y Granada, y en Aranjuez el día que fuimos allí a ver una corrida de toros. Hasta mujeres de aire respetable y vestidas decorosamente le piden a uno una limosna así que le ven cara de extranjero. Yo nunca me había imaginado –hasta ahora, se entiende– que un retardado, o un contrahecho o contuso pudiese ser un verdadero capital pª su familia; y, sin embargo, así es. Los hay a quienes acompañan uno o dos miembros sanos de la familia pª pedir y recoger la limosna... Todo esto es ciertamente desesperante.
Pero no le hablo de n/ visitas a los Museos, a las Catedrales –que es a lo que vinimos. Que cosa nueva, por lo demás, podría decirle de esos verdaderos dioses de la pintura que son –cronológicamente, no por el orden de mis preferencias– el Greco, Velázquez y Goya? Quién les habría dicho en vida de ellos que con el tiempo llegarían a ser una fuente de recursos importante pª su Nación! Porque Vd. puede prescindir de las Catedrales góticas o románicas de España: las hay superiores, respectivamente, en Francia o en Italia; pero suprima Vd. al Greco, a Velázquez, a Goya, a los turistas de todo el mundo no tendrían casi pª que venir a España... Se me olvidaba la Alhambra y el Alcázar, pero es q’ ese arte de miniaturista casi –a pesar de la grandiosidad de esos monumentos de la arquitectura árabe– no ha llegado nunca a conmoverme, esto es, a hacerme vibrar (es un arte sensual que no nos hiere más allá del a corteza y que siempre se aproxima a la decoración); y de los primitivos, sobre todo de los fresquistas catalanes, porque estos no son un tópico pª la generalidad de los turistas. Qué continuidad encuentro yo entre esos frescos de los siglos XI a XIII–y no más allá del XIII– y la pintura “negra” de Goya y algunas de las cosas de Picasso. A veces, pienso que la gente no se da cuenta hasta qué punto es español Picasso, a pesar de haber realizado casi toda su obra fuera de España. Y es que el artista, cuando lo es de verdad (no me refiero a esos indiferenciados académicos del arte abstracto –que no pasa de ser un arte de modistería), lleva a la patria –es decir, la tradición y los sentimientos de su pueblo, en la sangre, en las entrañas, y aún sin proponérselo lo representa. De las cinco o seis veces q’ he ido esta vez al Prado, dos he ido nada más que con el propósito de despedirme de Goya, y no he podido dejar de hacerles una visita cada vez al Greco y a Velázquez especialmente. Dios mío, cómo se puede pintar así?...
Vuelvo a lo mío. No desilusionado, sino asqueado. He atravesado esta vez España –yo que tanto la quiero y la siento– o talvez por eso precisamente con cierta repugnancia; repugnancia de los pobres muñecos, pobres y criminales muñecos que la gobiernan; repugnancia de los que aplauden o de los que se limitan a hacer chistes pª convencerse talvez a sí mismos de que no son tan viles; y repugnancia, sobre todo, de los mercenarios de la prensa. Estos plumíferos son hoy los únicos “intelectuales” visibles de esta pobre España de Franco. A un viejo mozo del Café Universal al que pregunté por la peña literaria q’ allí se reunía cuando yo estuve en 1920, me dijo: “Desde la guerra (cuando un español habla de la guerra, se refiere a la suya –a la guerra civil española–, pues pª los españoles de España la otra guerra, la universal, no ha existido y recién ahora al engancharse España al carro de Truman empiezan a darse cuenta de q’ hubo una guerra además de la suya); desde la guerra –repito– no existen más peñas en Madrid”. Al principio, no quería hablar, pero luego nos fue tomando confianza y era él quien me buscaba la lengua. Pero no es cierto que no existan peñas, existen, las de los periodistas, y la de los fabricantes de confituras teatrales –pero pª hablar de toros (que ya casi tampoco existen: hasta los toreros han perdido el coraje –coraje nada más que animal, pero coraje al fin) o de putas (que éstas sí existen hoy en abundancia, por necesidad). Qué chatura, Díos mío, en esta España “deshabitada” (no es de Rafael este epíteto?) de Franco. Las librerías están inundadas de libros de religión, mejor dicho, de cosas de sacristía, o de novelas bobas. “Tiras 2 mil ejemplares de una obra –nos decía una librera y editora de Madrid– es ya un verdadero éxito; por lo general, ninguna edición pasa de los mil ejemplares”. Decía que los españoles no leen porque el libro es caro y no está al alcance de los bolsillos del pueblo; y tal vez sea mejor que no lean pª no envenenarse más la sangre. El diario más importante y respetable de España, el de ese vacuo monigote de Luca de Tena, el ABC, dedica sus editoriales a protestar de la “familiaridad” con que algunas españolas tratan a sus santos preferidos o de la manera como visten los turistas y de otras cosas por el estilo. Por todas partes, no se ven si no curas y militares, que apesta. Toda España parece hoy una aldea y a pesar de que no hay uno sólo que no proteste por la carestía de la vida (un huevo vale entre 2 y 2 y media pesetas; en los cafés un vaso de leche no grande vale más que un coñac y mucho más que un vaso de manzanilla: en España resulta más barato emborracharse que llenarse apenas el estómago), salvo los obreros más ilustrados y que deben vivir ocultándose permanentemente, yo no podría asegurar en qué medida está la generalidad contra Franco; “Franco es un asceta” nos decía en un tono insolentemente chulo un farmacéutico que viajaba de Granada a Madrid en el mismo compartimento que nosotros. “Nosotros también tuvimos un asceta –le dije– hace más de cien años y dejo empobrecido y ensangrentado nuestro país. Y ahora tenemos dos”. Y es que llega un momento en que no se puede aguantar ya tanta sandía, o tanta farsa...
Pero ya estamos de nuevo en París. Aquí camino con la cabeza levantada y aspiro con fuerza el aire como pª limpiarnos los pulmones. Yo no sé si esta carta es una mera repetición de la que le escribí desde Madrid al día siguiente de visitar el Manzanares (la recibió Vd.?); pero la rabia, la indignación que me produce todo esto es tan fuerte no me deja hablar de otra cosa, aún a riesgo de aburrirle –y de repetirme. Y es que uno debiera no avergonzarse de repetir las cosas todas las veces que sea necesario hasta que se nos metan por los ojos –como los maestros de escuela. Y luego que al hablar de estas cosas de España hablo también un poco de n/ pobre Argentina y de lo que a los argentinos hoy nos está pasando...
Van a hacer 5 meses que aquí en París empezó n/ peregrinaje por la Europa occidental. Y con qué miedo! Veníamos con un idioma deficiente y con una ignorancia de toda una vida. Yo no sé si le he sabido tomar el pulso a esta Europa tan castigada!; pero juro que he tratado de acercarme a su vista con el corazón limpio y dejando de lado, tanto como es posible, ideas formadas. Creo que mis convicciones –de las que no me avergüenzo, sino al contrario– no me han impedido ver las cosas; digo mal, me han ayudado a verlas mejor. El 29 nos embarcamos en el Havre. Con qué impaciencia esperamos Aída y yo este día. Casi 6 meses son mucho tiempo pª estar lejos de la patria y de los amigos. El hombre es un animalito que necesita del cariño de los amigos para vivir tanto como de las cosas más primordiales para comer. Extraño n/ tertulias, n/ extravagantes y a veces insensatas discusiones y, sobre todo y por encima de todo, el afecto amasado en muchos años de convivencia, las cosas que nos han rodeado siempre y que queremos que nos sigan rodeando. A todos, a todos, un gran abrazo de Aída y míos.
Y ahora sí: hasta pronto!
Un abrazo particular pª Maruja
Scheimberg
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| 1965-07-23 |
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Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1965 en 23/07/1965
Buenos Aires, 23 de Julio de 1965
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido Isaac:
Recibí tu última carta en la que al fin me envías las medidas del libro y cantidad de páginas de modo que pueda hacer la tapa que me pides y que enviaré la semana que viene a la dirección que me indicas. A Laxeiro le entregué inmediatamente la dirigida a él. En cuanto al otro asunto del Centro Gallego todo eso escapó, de mis manos, pues tengo la impresión de que no quieren hacer más de lo que hicieron. Todos, todos, si hubiesen tenido tiempo de reflexionar, –más que de reflexionar de consultarlo– una o dos semanas, lo hubiesen rechazado. No les importa Galicia más que como turistas. De los mil ejemplares que se hicieron aparte no saben bien qué hacer y yo mismo no cuento en este momento para enviarte, o para mí, con un solo ejemplar. Están excelentemente guardados. Hice una lista de corporaciones y entidades, prensa, etc., sin excluir ninguna a la que debe enviarse˙ Irán por correo ordinario, lo que retrasa un mes más el conocimiento general de este asunto. Refiriéndome a otras cuestiones, Varela pronunció una espléndida conferencia sobre Dionisio Fierros y otra muy buena sobre las rebeliones burguesas en Compostela en el siglo XII la profesora Pastor de Tognesi que ¡al fin! estudió las causas económicas-sociales de las rebeliones, planteando muy claramente los problemas que se originaban en los señoríos. Lástima que estas conferencias no se hubieran pronunciado una y otra en Galicia. El estudio de la profesora Pastor es el resultado de miles de documentos revisados y microfilmados en archivos de Madrid.
A Valentín le escribí cuando me participó haber logrado el permiso de “residencia” de los cuadros en esa agradeciéndole, y le decía que había que reclamar las 10.000 pesetas que el Banco Mercantil de Madrid había depositado, de mi cuenta, como garantía, a la Aduana de Port-Bou, y, para luego de reclamar su devolución, una vez conseguido el permiso, liquidase con ellas los gastos ocasionados con la agencia o con lo que fuese y no tuve más noticias. Conservo copia de la carta y volveré a escribirle estos días. Le escribí cuando en correos no se trabaja a reglamento.
Contestando a tu carta, tu profesión postiza de hacer cacharros sin otro fin que su utilidad, sirve al hombre y es bastante. Cualquier trabajo hecho con amor sirve al hombre y al pueblo donde se realiza. En tu caso, siento lo digo una vez más que todo eso te obligue a abandonar tu primer oficio, el de pintor, con el cual hiciste obras notables y tienes condiciones y fuerza para hacerlas aún más importantes volviéndote a entregar a él. Cualquier cosa que pintes, hecha con seriedad y amor sirve a los hombres y a Galicia hace falta que la sirvan, entre otras maneras, en las artes y los oficios. Yo no endioso, al artista ni al arte. Mi Dios, en todo caso, es la creación humana en general. Unos zuecos bien hechos, una mesa, una silla que sean útiles y tengan la gracia que nace del amor al oficio y del conocimiento, valen como un dibujo, un grabado o un poema y abren caminos para un pueblo, de grandes empresas de otros órdenes, y al progreso. En esto es en lo que creo fundamentalmente y por eso me molestan los exhibicionistas que se auto idealizan porque son hábiles, los que prefieren reproducir su fotografía personal a un cuadro, sobre los que discursean sobre arte y no lo hacen, y los que no entienden o no quieren entender que crear un bello objeto ayuda a mejorar el mundo. La eternidad de Velázquez no reside en sus temas, ni la de Rembrandt, ni la de ninguno de los que reconocemos como grandes artistas, Cuanto no daría yo por pintar alguna naturaleza muerta como Zurbarán o Juan Gris! Representando un cesto con alguna manzana y un mantel, sirvieron al conocimiento y al hombre, o trazando solo un bello arabesco como muchas veces Picasso. Por eso soñé siempre con crear millares y millares de objetos en Galicia, también cacharros, si tú quieres, que sirviesen para imprimirle un nuevo carácter a su pueblo y mejorar su vida. Era el programa del Laboratorio de Formas. Pero esto no lo entienden los que sueñan sólo con sus intereses, o, en el mejor de los casos, no con trabajar con su pueblo, sino con planificarle el trabajo, naturalmente, como siempre, con ellos de directores. Bueno, perdona esta divagación. Quiero decir que pintes, que aproveches el estudio “te lo presto” sólo para eso. Vimos Galicia en un documental que anda por aquí. Estuvimos por todas las rías, en las ciudades y en la montaña. Como envidiamos a los que viven en ella teniendo en conciencia de lo que es realmente y de verdad la viven. Fuera, estamos muertos.
Un gran abrazo para Mimina, para Camilo, Rosendo, Xosé y para tú de Maruja y Mío:
Seoane
Saludos a los Baltar y, naturalmente, a los Dieste. Este último me debe carta.
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| 1966-01-11 |
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Ver [Tarxeta postal:] AVILA. Puerta de San Vicente.
Transcripción da Carta de Sofovich a Luís e Maruxa Seoane. 1966 en 11/01/1966
11-1-66 17:30 h.
Desde Ávila, Maruja! No sé de qué hablarte primero, si de las rosquillas de Ávila, de Toledo, el Escorial o Madrid. O los campos sembrados con dibujos geométricos de olivos, o de los españoles, o de Goya, o de Velázquez. Estoy maravillada. He reaccionado frente a España reconociendo lo que nunca había conocido y reconociéndome. Me encuentro de repente hablando como los españoles. En cada calleja de Ávila, he encontrado a mis dos abuelas envueltas en pañoletas negras. Superado el trauma del avión, todo hasta ahora ha salido muy bien. Mañana salimos para Barcelona. Ya te escribiré más adelante. El viaje de hoy por el Guadarrama ha sido maravilloso. Con todo, siempre hay una hora del día, cuando el cansancio me vence, que siento un nudo de opresión que se llama nostalgia. Mis dulces hijos, los tres. Como España me conmueve, todo lo que siento, lo alegre y lo triste, lo siento más. Marujita, hasta muy pronto, desde lejos también se agrandan los amigos. Un gran abrazo a Luis y otro para ti.
Elsa
Irá carta de Bernardo para Luis.
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| 1967-02-02 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1967 en 02/02/1967
Madrid, 2 de febrero de 1967
Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace semanas, o meses, ya no sé, que debí haberle escrito. En Bonn, con Nélida y Tomás Negri una noche en la que les hemos recordado, decidimos escribir una carta colectiva que no llegamos en ningún momento a redactar, pues la dejamos para mañana, un mañana como ocurre en estas decisiones con todos los mañanas, que no llegó. Sin embargo les tuvimos siempre presentes. Ahora estamos en Madrid instalados en un pequeño departamento que alquilamos por unos meses quizás hasta Julio o Agosto, y desde aquí haremos algunas correrías a ciudades castellanas antes de ir a Asturias y Galicia, a donde iremos a comienzos de la primavera, cuando sean menos constantes las lluvias. Es inútil tratar de describir en una carta todo lo que vimos desde que salimos de Buenos Aires y nos gustó. Méjico en primer término, la gloria de su barroco, la riqueza de tanto ornamento en oro componiendo algunos de los altares más bellos del mundo. La piedra trabajada elevándose entre plantas y árboles tropicales, o que a nosotros nos lo parecieron, en paisajes por kilómetros semejantes a los de Castilla por el color. La arquitectura, lo que queda de ella, y la escultura precolonial. Y luego el pueblo. Un pueblo de complicados y agresivos mestizos, atrozmente nacionalistas, y de indios pobres, simpáticos y cordiales que se mueven como ánimas en pena en un mundo de “muertitos”. Todos los “muertitos” quizás de las civilizaciones perdidas que perduran en ellos por una especie, es posible, de memoria ancestral, los aztecas, los toltecas... La ciudad de Méjico tiene un espléndido museo antropológico, pero las calles mismas son un museo, por ellas pasean los restos de viejas civilizaciones y sus mezclas. En las más recientes con los españoles queda, en general, en los ojos y en el rostro la crueldad de conquistadores y aztecas. El águila y la serpiente son, a mi juicio, un exacto símbolo de Méjico sin poder saber yo a cual sangre pertenecen la serpiente y águila, a conquistadores o conquistados. Nosotros, de orígen europeo, tambien festejamos los “muertitos”. El festejo es similar al de todos los pueblos primitivos. Nuestros bisabuelos de Galicia tambien comían y bailaban sobre las tumbas de sus antepasados en el día de los muertos y en el atrio de las iglesias. Le escribo sobre Méjico porque seguramente es lo que más me impresionó en cuanto a países y al que deseo volver. Luego me impresionaron de otra manera la ciudad de Nueva York, muchos de los museos que ví, el Guernica, las exposiciones de Picasso, la cordialidad de la familia Negri y el haber encontrado en Roma una “trattoría” con dos grandes cuadros del pintor exiliado español Gaya, envejecido, solitario y a quien llaman, el dueño de la trattoría y los camareros, “el profesor”, que fueron pintados como homenaje al Ticiano y a Velázquez. El homenaje de un hombre desterrado, aparentemente vencido, que solamente vive en su pintura.
Ahora en Madrid estoy trabajando y por estos días está abierta en Bonn una exposición de grabados míos que, según Negri, tiene mucho éxito. Ya les iré escribiendo, así de la misma manera que ahora, súbitamente, cuando menos lo proyecto. Un abrazo para los [escrito na marxe esquerda:] amigos comunes y otro grande para María Inés, Silvia y usted de Maruja y mío:
[Seoane]
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| 1968-04-18 |
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Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1968 en 18/04/1968
Buenos Aires, 18 de abril de 1968.
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido amigo:
Acabamos de recibir la tuya, ayer o anteayer, y no me contestas a la pregunta que te hice sobre las jarras, ¿qué precio tienen?, pues algunas personas quieren la colección. Yo no sé qué contestar. No sé por qué recibieron en El Faro la nota de la exposición de Bonn, ni sé quién es el autor, si es seudónimo o verdadero nombre y apellidos alemanes. De cualquier manera me extrañó que se publicase ahí. Uno de estos días te enviaré las dos notas, muy buenas, que me llegaron hasta ahora para que tú dispongas de ellas. Me prometieron el envío de otras que también se publicaron. Lamento todo lo que me cuentas de Magdalena y me gustaría mucho aconsejar a Núñez Búa en cuanto a este asunto pero no me da oportunidad de hacerlo, jamás me habla de Magdalena y últimamente lo veo muy poco. Antes venía a menudo por casa pero desde que se ocupa de los problemas de Pescanova, o creo que se ocupa, viene mucho menos, creo que viaja más a menudo al interior, no sé si por los seguros o por Pescanova. Me llamó por teléfono no hace muchos días diciendo que se iba afuera por Semana Santa. Es todo lo que sé de él. Tu carta a Villamarín me parece bien. Es lo menos que puedes decirle. Sin embargo pienso que en representación del Castro, o simplemente como accionista, deberías venir aquí y plantear el asunto de Magdalena a todos los mondelos que habéis reunido en el directorio de la empresa. Esta gente no tiene evidentemente plan y anda a la deriva, terminarán por hundir o desfigurar a Celtia. No se puede hablar de falta de mercado pues se están abriendo nuevos bazares y algunos como Rosenthal y Churba, el de Belgrano, instalaron sucursales muy ostentosas en el barrio norte. En las vidrieras apenas se ve esta temporada porcelana de Magadalena, así nos parece a Maruja y a mí. No conozco la ofensa a Camilo, hace algunas semanas que no viene a Buenos Aires, Maruja piensa llamarlo uno de estos días. Recibimos siempre de él por correo recortes de los diarios que tú le envías y lo suponemos preocupado por los exámenes y las clases. En cuanto a Paco eres injusto con él. Si renunció no fue por mí ni por los amigos de aquí que deseaban que quedase, como garantía de una colaboración conveniente para la revista y como el único, entre los periodistas conocidos de ahí, capaz de interpretar los deseos nuestros. Naya es otra cosa por lo que sé y leí de él, y no conocemos de Paco tontería alguna que haya hecho para el Centro Gallego de la que él fuese responsable. Conozco muy bien el C. G. y puedo afirmarte esto con la autoridad que me puede haber dado pasar allí 19 años en las dos épocas de mi dirección de la revista y no creo, por mi parte, ser idiota. Nadie estorbaba más a J[osé] B[lanco] A[mor] que Paco, según me consta. Las colaboraciones de la revista fueron solicitadas directamente por J.B.A. Las cartas fueron escritas en la secretaría del C.G.
Para el libro de dibujos míos el título definitivo es Retratos desguello (de reojo), viene de esguello, una palabra que le gustaba mucho a Manteiga y que incluso utilizó para una serie de artículos. Me alegra la noticia del techo de la primera fase de Sargadelos. Tienes que decirme algo de la impresión de las gentes de Sargadelos. Sospecho que les alegrará la construcción de la nueva fábrica. Estos días, mañana, inaugura en Madrid Laxeiro, en Biosca. Está muy contento. Recibí una carta de él. Llevó de aquí algunos cuadros nuevos y el grande de más de dos metros que hizo en 1965 o 1966 y que expuso en Velázquez. Estoy seguro que tendrá mucho éxito. Siento lo de Eduardo B[lanco] Amor. No comprendo por qué le rechazaron los artículos. ¿Se trata de algo personal?.
Bueno, esto es todo por hoy. Contéstame “largo”. Un gran abrazo para todos vosotros de Maruja y mío. (Recordamos el espléndido viaje a Valencia, en el camino a Cuenca, y sobre todo las paellas, y me quedan como recuerdo dos o tres retratos que hice allí). Otro abrazo:
Seoane
Nota:
Los clisés de los retratos deben ser de igual tamaño al original y todos pluma, o de línea, o como ahí le llamen, que no recuerdo. Siento añadirte una nueva preocupación, y el libro aproximadamente del tamaño de los de Botella al Mar, dejando poco margen a los dibujos, 1 cm. arriba y de los lados en la página y me gustaría ocupasen las páginas pares e impares, es decir, nada de páginas en blanco.
S.
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