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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Laxeiro a Luís e Maruxa Seoane. Sen data
[S.d.]
Amigos Luis y Maruja:
Yo quiero o quería escribiros con esas ganas que tiene uno de hacerlo en algunos momentos, pero esta Lala me fuerza a que lo haga en unas horas que para mí son recuperadoras de fuerzas creadoras. Son las 11 de la mañana y esta madrileña descorazonada me vino a despertar de mi sueño en los sueños para que os ponga unas letras. Mira, yo no os puedo mentir, no le falto nada para que se armara un gran zafarrancho, pero vosotros creéis que esta mujer tiene derecho a forzarme a escribirle a unos señores que se están dando el gusto de pasearse por el Museo del Prado haciéndole guiños a los Goyas, a los Velázquez, a los Grecos, y que este que os escribe tenga que hacerse la ilusión que la mejor pintura del mundo se corre en la Galería Bonino de Buenos Aires. ¡Qué desgracia la mía! Luis, ya te escribiré otra carta con más noticias. Me alegro mucho de tus éxitos en Coruña y tengo seguridad que estos se culminarán en Madrid, yo así lo deseo.
Abrazos para ti y Maruja
Laxeiro
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| 1949-02-08 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1949 en 08/02/1949
[Manuscrito:] Febrero 8, 1949
Waynesburg, Pa.
Querido Luis:
Tu carta tan esperada no me ha causado sorpresa, pues su desacostumbrada tardanza fue para mí indicio de que lo dicho en la anterior iba adelante; lo que sí me sorprendió fue lo de Dieste, pues aunque admitía la posibilidad de que se fuese, no pude sospechar lo fulminante de la solución. Sin temor de envenenarme, sospecho que me cabe gran parte en el honor y la responsabilidad, si hay lugar a ella, de haber desbaratado el grupo con mi ejemplo primero y con mis cartas después. Debo reiterar, sin embargo, que nunca me he propuesto otra cosa que ser sincero y dar expresión más o menos apasionada a mis sentimientos. Yo me alegro infinito de vuestra salida a la aventura; os esperan grandes emociones, el redescubrimiento del mundo con sus espacios, sus misterios, sus dramas, sus luces y sus noches. Yo hubiera sido feliz si os pudiera haber traído conmigo; mi impotencia, nuestra impotencia, mejor dicho, pues Alicia siente lo que yo en este caso, ha mermado mi felicidad aquí; y aunque con forzada lentitud, no he dejado de hacer indagaciones. Hoy mismo recibí carta de Barbudo desde Washington en la que me expresa su pesimismo sobre vuestra venida, entre otras razones porque la Argentina es para el común de las gentes de aquí algo entre lo posible y lo imposible, entre la realidad y el sueño. También recibí hace días carta de Souto, a quien pedí consejo sobre tu caso, y espero en estos días su contestación a la segunda carta. Como él estuvo aquí y piensa volver y talvez pronto, le hice varias sugerencias y preguntas. La dificultad es que, con carácter permanente, sólo se puede puede entrar como profesor, y aun así, se necesita haber estado enseñando los dos años inmediatamente precedentes. Como pintor acaso sea posible venir también, pero se necesita la mediación de gentes muy especiales; esta es la razón de mi segunda carta a Souto, quien sólo conoce ilustraciones tuyas y que le parecen tan buenas que, una vez aquí, podrías defenderte con ellas. Aparte de mis gestiones, creo que debes escribirles; de seguro le das una gran alegría. Sus señas son: Paseo de la Reforma, 219. México D. F. México. Aunque tú vayas, no está demás atar cabos, sobre todo en momentos como los presentes. Barbudo está disfrutando una beca de la Gugenheim para hacer un estudio de las ideas religiosas de Unamuno. Parece encantado de la vida, pues tiene un buen sueldo aun sin saber hablar inglés. Se queja de faltas de noticias de Nova y de Varela.
Volviendo a lo vuestro tras este rodeo, no de propio descargo, sino para desahogar la pena que me causa ver que no tomáis el rumbo de Nueva York, creo justificada, muy justificada, vuestra decisión. Y ni que decir tiene cuánta suerte os deseamos todos. Europa es muy varia, hay mil sitios donde luchar y vivir; aun reconociendo que París puede ser el ideal para un pintor, no creo que debáis cegaros con él, y cortaros otras posibilidades. Talvez en el campo –ese maravilloso campo francés– podáis trabajar con más desahogo económico y hasta con más comodidades. Con exhibir en París de vez en cuando puede ser suficiente; el mismo Picasso vive ahora fuera. Tu idea de exponer en Londres me parece muy buena; en París puedes procurarte miles de señas e informes sobre galerías, etc. No olvides que hay ciudades muy importantes en Inglaterra además de Londres: Manchester, Birmingham, Edimburgh, etc. Creo que si puedes entrar en Inglaterra, te espera un gran porvenir, pues tus cosas, en especial las menores, te abrirán muchas puertas con los editores. Tendrás también una riqueza asombrosa de tipos ciudadanos y campesinos que estudiar. Es muy conveniente que lleves contigo una colección o varias de los libros; les pondrán los dientes largos a los editores londinenses. Sacrifica otras cosas si es necesario.
Siento mucho estar con los bolsillos vacíos, como Maruja os habrá dicho, como consecuencia de trabajar uno solo y del tratamiento de Alicia; si no os hubiera enviado unos dólares con una satisfacción inmensa. Como acaso sepáis, estamos todavía endeudados y la familia de España se encuentra en la miseria prácticamente. Pero aun así, si en algún caso nos es posible hacer algo, no lo pensaremos un instante. Te aconsejo que dejes todo en orden: nacionalidad, trámites oficiales, etc. No se sabe lo que puede sobrevenir de un momento a otro; es posible y deseable que nada grave pase, que las nubes que hoy cierran el horizonte pasen sin dejar rastro. Pero la prudencia no está reñida con la audacia ni con el heroísmo; te hablo como hablaría a un hermano, sin pusilanimidad, pero un tanto escarmentado. Por aquí hay cientos de españoles con nacionalidad norteamericana que no tienen porque avergonzarse de haberla adoptado, sino que se consideran afortunados por ello; Dieste encuentra ahora unas facilidades como uruguayo muy valiosas; tú harás muy bien si utilizas cuanto te sea de provecho tu nacionalidad argentina. Procura dejar bien tus cosas con el Centro Gallego también; bien que mal ha sido una ayuda y en la revista has hecho cosas que no se pudieran haber hecho de otra manera. Sin renunciar a nada esencial, sin hacer nada que nos abochorne, hay muchas posibilidades que no hay que desperdiciar; y esto es válido no sólo ahí, sino más aún en Europa. Sé firme, pero no te dejes dominar por fanatismos estériles, sobre todo ahora que hay mucha gente dispuesta a sacar partido de ellos mientras les conviene y a saltárselos a la torera cuando conviene.
Espero que no me olvidéis; que me sintáis tan cerca como yo os sentí y siento a todos vosotros. Cada día estoy más convencido de que lo que vale en la vida es lo que comparte, lo que nos liga a nuestros amigos, a nuestros familiares, a lo que a veces pudiera parecer intrascendente. Por eso considero la pérdida de una amistad como lo más grave que puede ocurrirme. Tú tienes amplio campo por delante; tienes juventud, tienes genio o, si quieres, madera de artista de alta calidad; tienes dotes de trabajador; tienes salud; entusiasmos y muchas cosas más. Yo te deseo la suerte, ese algo del que nadie puede estar seguro y tan necesario como lo demás. Creo que debes tratar de sacar partido siempre de tu optimismo y desterrar para siempre, filosóficamente, el desaliento y el malhumor. Si inspiras optimismo al borde mismo del abismo, no caerás en él; si por el contrario, te obstinas en sentirte perdido en una balsa de aceite, te ahogarás. Busca la alegría recóndita en los demás y esta alegría te reconfortará a ti.
Bueno, perdóname estas tonterías, pero no las olvides, aunque solo sea por la intención que las inspira. En cuanto a tu pintura, simplifica, simplifica, aligera, depura, pule, sé paciente, cauto, frío; piensa que el arte es el genio de domar el genio; la fuerza de someter la fuerza hasta el punto de que la fuerza, sin dejar de existir, no se advierta si no a la larga. Una sonrisa puede tener más fuerza que un torso de coloso. Afortunadamente, estás de vuelta de estas cosas, y Francia es el país de la fuerza sometida a razón. Cada día veo más claro que una mantilla de Goya, o un abanico, son más explosivos a la larga que sus toros o sus caballos os sus demonios. Nuestro paisaje gallego puede decirte muchas cosas a tu manera, como se las ha dicho a Colmeiro y hasta a Souto. En Francia vas a encontrar un paisaje muy parecido. Ojo a él, y lo mismo al mar, a ese mar que te va a salir al paso muy pronto como un milagro. ¡Lástima que no vayas en un barco de carga! Para estudiar es ideal. Otro consejo: ¡Oculta tus entusiasmos a quien no puede entenderlos o, peor aún, entenderlos mal!
Creo que debo acabar esta interminable carta, aunque tengo la sensación de no haberte dicho nada que valga la pena. ¡Tanto hay que se nos escapa sin saber cómo de entre las manos! Sobre todo cuando uno siente la necesidad de revelarse en toda su plenitud, sin reserva alguna. Te imagino frente a las costas de nuestra España, aunque no será tan nuestra como lo ha sido, como cuando estaba limpia o más limpia de curas, de beatas, de filibusteros, de adulones... Esos miserables ni aprenden ni olvidan, pero siempre se las arreglan para vivir al amparo de situaciones de excepción.
Me imagino que estarás negro de trabajo, pero quisiera que no olvidaras mandarnos aquella conferencia de Alicia y los números de la Revista en que aparecieron cosas mías. Cualquier amigo del Centro puede hacerlo por ti si se lo encargas bien. Mientras que seguías allí, no nos urgía mucho recuperar estas cosas, pero ahora prácticamente Buenos Aires se queda vacío para nosotros, pues si bien tenemos aún amigos ahí –y no quiero mermar su categoría– no te puedes fiar de ellos para cosas de éstas. ¿Si ves al profesor Vera, quieres darle mis señas y decirle que Trincado acaba de llegar a Nueva York, supongo que huyendo de la quema venezolana? Me lo ha dicho Barbudo. Dile que le agradecería el envío de los libros publicados por él en Buenos Aires –Nova y Losada–, pues aunque tengo la idea de haberlos traído, no sé que ha sido de ellos, y aquí hay algunos matemáticos que han demostrado curiosidad por ellos y quién sabe si algún día pueden ser traducidos. Y tú no dejes de escribir aunque sólo sean tarjetas desde los puertos de toque. Nosotros procuraremos hacer lo mismo tan pronto como tengamos vuestras señas.
De Ayala no tuve carta; pero no te preocupes. Si no escribe él, le escribiré yo.
Muchos saludos a los amigos del grupo: Farias, Varela, Cuadrado, Torrallardona, Mallea, Sirio, Merli, los de López, Romero, Castañino, Alonso, Anthonisen... y así hasta el infinito. Para vosotros dos un gran ¡Hurrah!... y mucha suerte y un abrazo de vuestor
Espasandín
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Mucha suerte y prosperidad os desean
Alicia y Cuqui
[Manuscrito na marxe esquerda da última folla:] Mandad las señas cuando las tengáis.
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| 1951-09-27 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1951 en 27/09/1951
París, 27 de sept (a la 1 de la mañana), 1951
Amigo Seoane:
Está de Dios que yo no vea Galicia. En 1920, cuando vine a España entré por Cádiz. Cuando iba a salir de Madrid, se me había acabado el dinero y las ciudades que visité luego de Castilla: Ávila, Salamanca, Valladolid, Burgos y León, lo hice con dinero de mis compañeros de viaje y siguiendo un itinerario común que non incluía Galicia. Esta vez ya tenía pasajes y alojamiento reservados pª La Coruña, Santiago y Vigo y hasta me había munido de una guía de Galicia muy completa. Pero, he aquí que al ir a visar n/ pasaportes pª entrar en Portugal pª embarcarnos en Lisboa, nos pusieron dificultades en el consulado de ese país pª el visado del pasaporte de Aída por su origen ruso. En vano, traté de convencer al empleado que Aída era argentina y que viajaba con pasaporte de tal. Nos dijo que era indispensable consultar a Lisboa y que eso llevaría entre una y dos semanas. Esto sucedía el día 20 y nosotros debíamos embarcarnos el 2 de octubre. No había posibilidad de comunicarme con el cónsul (que, según el empleado, estaba de vacaciones) y habría sido tonto pretender convencer al empleado de que Aída no se proponía derrocar al gobierno de Portugal, porque evidentemente no lo creería: “Pero es de origen ruso”, insistía el pobre... Qué miedo le tienen a la revolución los gobiernos de estos pueblos de mendigos! Se sienten terriblemente cómodos en su mísero papel de lacayos del imperialismo yanqui o inglés –cualquier cosa!– con tal de mantenerse arriba, es decir, abajo –a los pies de sus amos–, hay que leer los editoriales de su prensa dirigida pª darse cuenta. Hasta donde llega su abyección. A pesar de las molestias que todo esto me ha ocasionado (y los gastos, sobre todo) me he sentido ampliamente compensado por el gusto que sentí de ver el miedo que les inspira Rusia a los grotestos dictadores de Portugal como de España. Y a sus clases pudientes... Decidí, pues, marchar rápidamente a París pª arreglar la salida por el Havre. Con qué gusto se vuelve siempre a París. Il n´y a pas de literature en touts ça; pero es que aquí hasta el aire es dulce. Aquí no sería concebible siquiera esta frase oída a un vendedor de cacahuetes de la Alhambra de Granada, nos dijo: “me gustaría acostarme a la noche y no despertar al día siguiente y acabar así esta vida miserable”. Hacía cinco años que no probaba carne y come apenas lo indispensable pª ir tirando. Y así como él lo pasan los 4/5 de los habitantes de España.
Perdóname que vuelva sobre este tema, pero él me ha amargado todo el tiempo q’ he estado en España, casi un mes... Y luego las dificultades pª desplazarnos de un punto a otro: o se resigna uno a hacer colas interminables, hasta de días enteros –sin la seguridad de que va a tener billetes o se los adquiere a los estraperlistas que realizan sus negocios en las mismas colas y a la vista de las policías (y seguramente que en combinación con éstos). Uno, en Madrid, pª conseguir billetes pª Sevilla me exhibió su cédula de identidad e invocó el testimonio del vigilante que cuidaba la cola pª avalar su honorabilidad. Debido a estos inconvenientes uno nunca puede estar seguro de llegar a un sitio en la fecha propuesta, o si va a llegar siquiera. Y uno tiene que decidirse a viajar en autobús a pesar de tratarse de un medio de locomoción muy costoso (así viajamos de Sevilla a Granada) a viajar en 1rª donde hay una posibilidad mayor de conseguir pasaje. Pª obtener billetes de Granada a Madrid (suprimí Córdoba del itinerario pª no complicarme más la existencia) tuve que asegurar una propina al empleado de R.E.N.F.[E] y así fue como obtuve pasajes que –según los informes que se daban a los pasajeros en la misma R.E.N.F.[E], estaban agotados desde hacía varios días. No es cosa fácil avenirse a todo eso. Ya me había resignado a omitir Ávila, Segovia y León en razón de esas dificultades cuando surgió la inesperada del Consulado portugués. Lo que aproveché pª hacer una escapada a Ávila (el Escorial, Toledo, Aranjuez, los visitamos antes de salir pª Andalucía) antes de dejar España; y me alegro de haberlo hecho a pesar de que esta ciudad –como Toledo y el Escorial– ha perdido su vieja espontaneidad y se ha incorporado al detestable mercado turístico. Cómo he extrañado esta vez las noches pasadas hace 31 años en Toledo, y en el Escorial, y en Ávila, en que el silencio era tan denso que infundía miedo!
Cuál es el sentimiento dominante que me ha dejado este viaje a España? Desilusión? Talvez el término no sea exacto. Yo no venía a España a visitarlo a Franco, sino sus Catedrales y sus Museos (los de España); pero, se puede visitar acaso esta España –la de los Museos, Catedrales, sin ver la otra? Casi diría –por lo menos, esto me ha pasado a mí– que la España de Franco se nos ha impuesto pª no dejarnos ver a aquella aparte de la humillación que se siente siempre de viajar por un país donde hay que estarse cuidando de lo que se habla). Y es que habría que vendarse los ojos pª no ver a este pueblo consumiéndose de falta de comer y con su tradicional dignidad perdida! En ninguna parte, hemos visto tantos ciegos, por falta de higiene, ni tantos retardados –seguramente por la misma razón– y ni en Nápoles tantos mendigos como en Sevilla, y Granada, y en Aranjuez el día que fuimos allí a ver una corrida de toros. Hasta mujeres de aire respetable y vestidas decorosamente le piden a uno una limosna así que le ven cara de extranjero. Yo nunca me había imaginado –hasta ahora, se entiende– que un retardado, o un contrahecho o contuso pudiese ser un verdadero capital pª su familia; y, sin embargo, así es. Los hay a quienes acompañan uno o dos miembros sanos de la familia pª pedir y recoger la limosna... Todo esto es ciertamente desesperante.
Pero no le hablo de n/ visitas a los Museos, a las Catedrales –que es a lo que vinimos. Que cosa nueva, por lo demás, podría decirle de esos verdaderos dioses de la pintura que son –cronológicamente, no por el orden de mis preferencias– el Greco, Velázquez y Goya? Quién les habría dicho en vida de ellos que con el tiempo llegarían a ser una fuente de recursos importante pª su Nación! Porque Vd. puede prescindir de las Catedrales góticas o románicas de España: las hay superiores, respectivamente, en Francia o en Italia; pero suprima Vd. al Greco, a Velázquez, a Goya, a los turistas de todo el mundo no tendrían casi pª que venir a España... Se me olvidaba la Alhambra y el Alcázar, pero es q’ ese arte de miniaturista casi –a pesar de la grandiosidad de esos monumentos de la arquitectura árabe– no ha llegado nunca a conmoverme, esto es, a hacerme vibrar (es un arte sensual que no nos hiere más allá del a corteza y que siempre se aproxima a la decoración); y de los primitivos, sobre todo de los fresquistas catalanes, porque estos no son un tópico pª la generalidad de los turistas. Qué continuidad encuentro yo entre esos frescos de los siglos XI a XIII–y no más allá del XIII– y la pintura “negra” de Goya y algunas de las cosas de Picasso. A veces, pienso que la gente no se da cuenta hasta qué punto es español Picasso, a pesar de haber realizado casi toda su obra fuera de España. Y es que el artista, cuando lo es de verdad (no me refiero a esos indiferenciados académicos del arte abstracto –que no pasa de ser un arte de modistería), lleva a la patria –es decir, la tradición y los sentimientos de su pueblo, en la sangre, en las entrañas, y aún sin proponérselo lo representa. De las cinco o seis veces q’ he ido esta vez al Prado, dos he ido nada más que con el propósito de despedirme de Goya, y no he podido dejar de hacerles una visita cada vez al Greco y a Velázquez especialmente. Dios mío, cómo se puede pintar así?...
Vuelvo a lo mío. No desilusionado, sino asqueado. He atravesado esta vez España –yo que tanto la quiero y la siento– o talvez por eso precisamente con cierta repugnancia; repugnancia de los pobres muñecos, pobres y criminales muñecos que la gobiernan; repugnancia de los que aplauden o de los que se limitan a hacer chistes pª convencerse talvez a sí mismos de que no son tan viles; y repugnancia, sobre todo, de los mercenarios de la prensa. Estos plumíferos son hoy los únicos “intelectuales” visibles de esta pobre España de Franco. A un viejo mozo del Café Universal al que pregunté por la peña literaria q’ allí se reunía cuando yo estuve en 1920, me dijo: “Desde la guerra (cuando un español habla de la guerra, se refiere a la suya –a la guerra civil española–, pues pª los españoles de España la otra guerra, la universal, no ha existido y recién ahora al engancharse España al carro de Truman empiezan a darse cuenta de q’ hubo una guerra además de la suya); desde la guerra –repito– no existen más peñas en Madrid”. Al principio, no quería hablar, pero luego nos fue tomando confianza y era él quien me buscaba la lengua. Pero no es cierto que no existan peñas, existen, las de los periodistas, y la de los fabricantes de confituras teatrales –pero pª hablar de toros (que ya casi tampoco existen: hasta los toreros han perdido el coraje –coraje nada más que animal, pero coraje al fin) o de putas (que éstas sí existen hoy en abundancia, por necesidad). Qué chatura, Díos mío, en esta España “deshabitada” (no es de Rafael este epíteto?) de Franco. Las librerías están inundadas de libros de religión, mejor dicho, de cosas de sacristía, o de novelas bobas. “Tiras 2 mil ejemplares de una obra –nos decía una librera y editora de Madrid– es ya un verdadero éxito; por lo general, ninguna edición pasa de los mil ejemplares”. Decía que los españoles no leen porque el libro es caro y no está al alcance de los bolsillos del pueblo; y tal vez sea mejor que no lean pª no envenenarse más la sangre. El diario más importante y respetable de España, el de ese vacuo monigote de Luca de Tena, el ABC, dedica sus editoriales a protestar de la “familiaridad” con que algunas españolas tratan a sus santos preferidos o de la manera como visten los turistas y de otras cosas por el estilo. Por todas partes, no se ven si no curas y militares, que apesta. Toda España parece hoy una aldea y a pesar de que no hay uno sólo que no proteste por la carestía de la vida (un huevo vale entre 2 y 2 y media pesetas; en los cafés un vaso de leche no grande vale más que un coñac y mucho más que un vaso de manzanilla: en España resulta más barato emborracharse que llenarse apenas el estómago), salvo los obreros más ilustrados y que deben vivir ocultándose permanentemente, yo no podría asegurar en qué medida está la generalidad contra Franco; “Franco es un asceta” nos decía en un tono insolentemente chulo un farmacéutico que viajaba de Granada a Madrid en el mismo compartimento que nosotros. “Nosotros también tuvimos un asceta –le dije– hace más de cien años y dejo empobrecido y ensangrentado nuestro país. Y ahora tenemos dos”. Y es que llega un momento en que no se puede aguantar ya tanta sandía, o tanta farsa...
Pero ya estamos de nuevo en París. Aquí camino con la cabeza levantada y aspiro con fuerza el aire como pª limpiarnos los pulmones. Yo no sé si esta carta es una mera repetición de la que le escribí desde Madrid al día siguiente de visitar el Manzanares (la recibió Vd.?); pero la rabia, la indignación que me produce todo esto es tan fuerte no me deja hablar de otra cosa, aún a riesgo de aburrirle –y de repetirme. Y es que uno debiera no avergonzarse de repetir las cosas todas las veces que sea necesario hasta que se nos metan por los ojos –como los maestros de escuela. Y luego que al hablar de estas cosas de España hablo también un poco de n/ pobre Argentina y de lo que a los argentinos hoy nos está pasando...
Van a hacer 5 meses que aquí en París empezó n/ peregrinaje por la Europa occidental. Y con qué miedo! Veníamos con un idioma deficiente y con una ignorancia de toda una vida. Yo no sé si le he sabido tomar el pulso a esta Europa tan castigada!; pero juro que he tratado de acercarme a su vista con el corazón limpio y dejando de lado, tanto como es posible, ideas formadas. Creo que mis convicciones –de las que no me avergüenzo, sino al contrario– no me han impedido ver las cosas; digo mal, me han ayudado a verlas mejor. El 29 nos embarcamos en el Havre. Con qué impaciencia esperamos Aída y yo este día. Casi 6 meses son mucho tiempo pª estar lejos de la patria y de los amigos. El hombre es un animalito que necesita del cariño de los amigos para vivir tanto como de las cosas más primordiales para comer. Extraño n/ tertulias, n/ extravagantes y a veces insensatas discusiones y, sobre todo y por encima de todo, el afecto amasado en muchos años de convivencia, las cosas que nos han rodeado siempre y que queremos que nos sigan rodeando. A todos, a todos, un gran abrazo de Aída y míos.
Y ahora sí: hasta pronto!
Un abrazo particular pª Maruja
Scheimberg
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| 1962-10-16 |
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| 1963-04-02 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Sofovich. 1963 en 02/04/1963
Ginebra, 2 de abril de 1963
Sr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Estoy ahora empezando a escribir cartas. Dejé pasar todo este tiempo para poder de mejor manera concretar las impresiones que voy recibiendo de lo que veo. Suiza me gusta mucho. Me encanta su paisaje, su nieve y sus ciudades y hasta sus gentes, creo que más a partir de Berna y hacia el norte. Se ven los defectos, pero también puede uno ir admirando sus virtudes y éstas son todas aquellas que nos enseñaron a practicar de niños nuestros padres y la escuela. Se trata de virtudes elementales y prácticas que sirven para hacer cómoda la convivencia. La practicidad es la norma de conducta habitual de estos montañeses, seguramente impuesta por el clima y la necesidad de preservarse de vecinos ambiciosos. Su fantasía está destinada a la invención de objetos útiles y a encontrar en su ejecución satisfacción artística. Les gusta que las cosas estén bien terminadas y produzcan buen efecto, que sean bellas. Quizás esta cualidad les viene de una larga herencia campesina, de encierros caseros en las largas nieves de sus montañas. Alrededor del fuego para calentarse el cuerpo debieron nacer las mejores virtudes suizas, y las virtudes de su arte. Pintan, dibujan, esculpen con exacta corrección, con largo conocimiento del oficio y con tozudez destinada a hacerlo lo mejor posible. Un gran pintor suizo es Hodler, que no tiene, a mi juicio, la resonancia universal que debiera. Extraordinario dibujante y pintor, un poco frío, pero muy sabio y que en su obra es espejo fiel del temperamento de su pueblo. Yo no sé si fue verdad histórica el suceso de Guillermo Tell o es leyenda, pero, cualquiera sea su origen, esa precisión conque dispara la flecha sobre la manzana que está en la cabeza de su hijo, es la precisión que caracteriza a Suiza y a sus artistas. Posiblemente, nada se encuentra individualmente genial en este país. Su genio, en todo caso, es producto del esfuerzo colectivo. Los retratos de Holder son admirables como lo son muchos de sus paisajes de montañas, donde las nieves y las nubes se confunden en color y forma para dejarnos ver por trozos el azul del agua y el verde de los vegetales. Cada línea de sus retratos es exactamente del tamaño que corresponde y está en el único sitio donde puede estar en el cuadro, sirviendo al mismo tiempo para definir al retratado. Pero esto mismo ocurre en los retratos de Goya o de Rembrandt y existe además algo indefinible que escapa a toda lógica y a la corrección del oficio. Félix Valloton, otro suizo, es un maestro, pero le falta el valor de saber desprenderse de lo que es correcto y que fue aprendido. Uno piensa en Renoir o en Monet, que vivían por los mismos años, posiblemente de más edad, no lo sé, pero que se atrevían a dejarse llevar por la fiebre del color y de la expresión. He visto estos días un desnudo rojo de Renoir muy descuidado de dibujo en el sentido académico, pero bellísimo de color y, ¿quién nos diría que esas manchas verdes y azules de Monet componen el detalle de un paisaje?
Vi algunas exposiciones extraordinarias, una de ellas de Jawlensky, del que le hablo a Scheinberg, y en una galería dedicada a libros de arte y grabados cuatro libritos, más chicos que los librillos de papel de fumar, de 3 centímetros por 2 aproximadamente, ilustrados por Picasso con aguafuertes. Son ejemplares numerados y de muy poco tiraje y cuestan 1.000 francos suizos, unos 31.000 pesos más o menos. Aparte de esto, también algunos espléndidos Picasso que vi por galerías, aparte de los museos, que nunca he visto reproducidos.
Bueno, refiriéndome a cuestiones de otra índole. ¿Cómo va el asunto del cobro de la Hebraica? ¿Qué dice el doctor Bruetman? ¿Y Bernárdez? ¿Continúan yendo a Ranelagh? Suponemos que sí si el verano este año es tan constante en ésa como aquí el invierno. Ayer nevó en Ginebra y hoy amanecimos con lluvia y frío, a pesar de esto, los comercios y las gentes están preparadas para gozar de la primavera. Me gustaría que nos enviasen noticias de ésa. Supimos por los diarios de la renuncia del Ministro del Interior y antes de los sucesos provocados por la actitud de la Marina. Le ruego que nos escriba.
Reciban Elsa y Ud. el saludo de Maruja y mío y además Ud. un abrazo de:
[Seoane]
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| 1964-08-13 |
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Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1964 en 13/08/1964
Buenos Aires, 13 de agosto de 1964
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido Isaac:
Recibí tu carta con el catálogo de la exposición y las notas sobre Citania y el libro de González López. Te agradezco estos envíos y me alegro mucho de que te hubieses decido a exponer tus óleos. Estoy seguro que la exposición habrá tenido mucho éxito y te habrá animado para que vuelvas a pintar más regularmente. No tienes derecho a dejar de hacerlo cuando ya habías conseguido entablar ese diálogo que todo pintor sostiene con su pueblo a través de su arte. La pintura, dijo aproximadamente Picasso, en un momento decisivo de su vida, es un instrumento de lucha. Lo es para él y lo es para cada pintor o para cada artista en general cualquiera sea el arte que cultive. Con motivo de esa exposición tuya hice una nota sobre ti par a la audición de Galicia Emigrante que conocerás a tu regreso o te enviaré uno de estos días, que se pasará el domingo próximo, cuando ya esté clausurada tu muestra en la Audición de artista. Me gustaría haber estado ahí en esta oportunidad. A La Coruña y a la Galicia le hacen falta exposiciones como debió ser esta tuya, por los cuadros que conozco, en la que se vea a un artista tratando de expresar su verdad y la verdad común, la que no se dice en voz alta, en rebelión contra la conformidad. Cuando hacías tus formidables jarras de los vicios continuabas pintando, estabas en la lucha para éstas, a mi juicio, mejor dotado. Cuando dejas también esto y te entretienes un día, una semana, o el tiempo que sea, trabajando enormemente en la ejecución de una máquina, creo que escapas de ti mismo, que encuentras en ese trabajo una manera de drogarte. Perdóname que diga esto, está dicho como lo siento y con la mejor intención. Ser pintor, tú lo sabes tan bien como yo, o mejor, es en nuestra sociedad ser un desclasado, un hombre que se sitúa en lo más bajo de la escala social, alguien al que no puede comprenderse jamás del todo, una mezcla de mendigo, bufón y desquiciado, una persona que el técnico, el diputado provincial, el rentista, el que tiene una profesión universitaria ven con desconfianza y sin embargo es más riguroso que todos ellos, más exigente consigo mismo y más entregado a los demás, a todos los hombres. Pero no te escribo más sobre esto, porque es posible ese mejor tema de discusión cuando un día nos reunamos a comer juntos o a charlar. Ahora los técnicos están descubriendo paisajes y mundos que habían descubierto los artistas. Antes que una máquina, nos descubriese la luna, la habían descubierto los escritores, pintores, músicos, etc. No hacen más que comprobar las intuiciones y las verdades del arte. Cualquier día se nos aparece por la calle el monstruo manierista del siglo XVII, o el de Picasso y resulta que es un personaje de Marte que se vino a la Tierra y que desde hace tiempo lo conocíamos. Goya intuyó las calamidades españolas mejor que los nuevos sociólogos que quieran descubrírnosla y sus estadísticas en grabados y dibujos son tan exactas como las que encierran en planillas los burócratas actuales. El dolor de Galicia está mejor expresado por sus poetas y artista que por nadie dedicado a cualquier ciencia dedicada a aliviar el dolor, en economía, política, sociología, etc. No exagero. Es verdad. De Paz Andrade recibí una carta diciéndome que está en camino de arreglo el asunto de mis cuadros. Estoy contento de esto. Le hablé a Laxeiro de la posible venta al Círculo de las Artes de Lugo y tanto él como yo estamos dispuestos a que nos paguen en el siguiente ejercicio, que el dinero nos aguarde ahí. Tú dispón de este asunto de la manera que creas más conveniente, por mi parte y por la de Laxeiro que me pidió que te escribiese en ese sentido.
Bueno, esto es todo, perdóname la lata. Buenos Aires lo mismo. Mejor no escribir sobre esto. Me gustaría escribirte en cambio sobre el San Roque en Sada, sobre “la sardiñada” esa fiesta hospitalaria, generosa, de la que solo puede ser capaz un pueblo pobre, en su mayoría de gentes pobres, sobre la ría, el olor a sardina, el humo de esa orquesta que se ve como una porcelana desde la playa entre la maleza de la Corveiroa. Pero escribir sobre esto es casi tanto como ponernos a llorar Maruja y yo. Por vuestra amistad y sin ambición de nada hemos sido felices entre vosotros hace un año. Un abrazo a todos los que nos recuerdan y otro grande para Mimina, para los chicos y para ti de Maruja y míos. El domingo que viene es “la sardiñada” que seáis felices. Que Camilo, Rosendo y Xosé lancen su gran globo satírico a las nubes.
Seoane
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| 1965-01-25 |
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Ver [Tarxeta postal:] MUSEO DEL PRADO. GOYA -1746†1828-UNA MANOLA-754.
Transcripción da Carta de Kantor a Luís e Maruxa Seoane. 1965 en 25/01/1965
MADRID, 25 Enero 1965
L. SEOANE y Señora
MONTEVIDEO 1985
Buenos Aires
ARGENTINA
Queridos Maruja y Luis:
Sin pensarlo, estoy en Madrid de pronto por 7 días con Ana María a ver a Chuchi. Ella llegó de Jerusalem en nave. De Milán donde estuve 4 ½ meses con gran suerte, a pesar de ser inaccesible y el peor tiempo, salimos en avión. 2 horas. El color de España, tierra. Ríos y montañas. ¡Increíble! Soñando 40 años con verla. Estoy en la Sala Negra de GOYA. Pensando en todos los amigos y como en el templo de toda la pintura. Conocí hijos de amigos tuyos por casualidad el sábado, día que llegué. Encantadores! Mi idea era venir en Primavera por un mes y lo haré. Anoche, el Cante Hondo mejor de España; lo encontramos!
Vuelvo a Roma; escribiré de allí largamente.
CARIÑOS Y ABRAZOS
KANTOR
Sólo veremos Toledo. En Barcelona sale Ani en nave
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| 1966-01-11 |
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Ver [Tarxeta postal:] AVILA. Puerta de San Vicente.
Transcripción da Carta de Sofovich a Luís e Maruxa Seoane. 1966 en 11/01/1966
11-1-66 17:30 h.
Desde Ávila, Maruja! No sé de qué hablarte primero, si de las rosquillas de Ávila, de Toledo, el Escorial o Madrid. O los campos sembrados con dibujos geométricos de olivos, o de los españoles, o de Goya, o de Velázquez. Estoy maravillada. He reaccionado frente a España reconociendo lo que nunca había conocido y reconociéndome. Me encuentro de repente hablando como los españoles. En cada calleja de Ávila, he encontrado a mis dos abuelas envueltas en pañoletas negras. Superado el trauma del avión, todo hasta ahora ha salido muy bien. Mañana salimos para Barcelona. Ya te escribiré más adelante. El viaje de hoy por el Guadarrama ha sido maravilloso. Con todo, siempre hay una hora del día, cuando el cansancio me vence, que siento un nudo de opresión que se llama nostalgia. Mis dulces hijos, los tres. Como España me conmueve, todo lo que siento, lo alegre y lo triste, lo siento más. Marujita, hasta muy pronto, desde lejos también se agrandan los amigos. Un gran abrazo a Luis y otro para ti.
Elsa
Irá carta de Bernardo para Luis.
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| 1966-12-24 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:]
Transcripción da Carta de Frontini a Luís e Maruxa Seoane. 1966 en 24/12/1966
DR. NORBERTO A. FRONTINI / ABOGADO / Buenos Aires, / LAVALLE 1312, 5º A / TELÉFONO 40-7512.
Diciembre, 24 de 1966
Sr. Luis Seoane y Maruja Seoane
Madrid
Queridos Luis y Maruja:
Les escribo desde mi Estudio, en el cubo de una ciudad silenciosa. Al parecer, todo el mundo está en sus casas volviendo a la tradición cuyo futuro parece deteriorado. Las familias, ¿dónde están las familias verdaderas? El hecho de que esté aquí solo es una prueba personal que podría universalizarse. Un hijo está donde ustedes saben. Como el procurador fiscal pidió licencia para no acusar o sostener el recurso de apelación en la Alzada, la Cámara designó a un cofiscal de la lista de abogados del foro tucumano. Naturalmente, el nuevo fiscal ad hoc necesitará mucho tiempo para enterarse de cómo son los vericuetos del expediente, mientras tanto los muchados, el hijo, deberá permanecer un mes, dos o tres meses más. El otro hijo, con sus dos criaturas, estará con los otros abuelos. Otra compostura que me es incompatible. Y la hija estará con su suegro o suegros. Y todo el mundo, de este modo, está y no está aunque quiera estar junto. Habría que volver a creer en dios con y sin mayúscula. O volver, como solía decirme aquel gran castellano Ángel del Río, volver a la idea de pecado. La idea de pecado me encanta como revelación del poder creador del ser humano. Todo cambio es pecado visto desde la normalización pretérita. Pero, ¿de qué les estoy hablando? De mí, por lo visto. Pero yo quería decirles que recibí con alegría la carta que Luis me envió desde París. Los envidio por haber visto esa exposición múltiple de Picasso. Una larga vida creadora, una ráfaga espermática en el nivel de la invención y del mundo. Nuestros nietos se acostumbrarán a ver sin asombro epidérmico. A ver con naturalidad. Y les pasará seguramente lo que (a) mí cuando he vuelto a ver a Goya. Se le ven las entrañas del genio. Y es ahí donde se advierte que los medios de que se vale el hombre para expresar su ser profundo son infinitamente variados y múltiples, desde la palabra, siempre insuficiente, hasta la música tan cerca de las excelencias que el hombre ha atribuido a la divinidad por él creada. Me gustó eso de “soldado raso de la pintura”. Que es como decir, estado de inocencia. Cuando lo leí, me acordé de Castelao, cuando en Santiago de Galicia, en la Universidad dijo aquello de que “hoy llamamos genialidad a lo que antes llamábamos inocencia”. Lo comprendí, o creí comprenderlo por primera vez. Lo había repetido miles de veces con intuición pretenciosa, pero sin advertir la similitud del sentido de ambas palabras. En ambos casos, con ambas palabras, me parece que se define el nivel de la levadura auténticamente creadora. El genio es la inocencia haciéndose conocimiento verdadero. O lo que es lo mismo: de la inocencia al conocimiento. De la nada a la creación. La nada y el ser? Bueno, ya próxima la media noche, les deseo buenas fiestas. Pero más, que se te hagan fruto verdadero, a ti Luis, esas tremendas, temblorosas ganas de pintar. Vaya monstruo simpático! Estará por ahí de aquí a pocos días Clarita, la esposa del Dr. Reati, con una sobrina. Le di tus señas para que pudiese ella conversar contigo. O mejor: para que te oyera. Le advertí que estarías trabajando. Pero podrías darle algunas indicaciones para París, pues seguirá para la ciudad picassiana. Ah, los recuerdos del [escrito na marxe esquerda:] Berlín de 1932/33. Hofer, Haeckel. Guardo las imágenes en la memoria. Nolde, Rene Sintenis. Los tiempos pasados entristecen si el presente está detenido. El tuyo es una vibración enternecedora. Bueno: falleció el hijo de Falcini. Qué se le puede decir a los sobrevivientes? Cada cual está solo con sus dolores, con su dolor. No sé a donde iré de vacaciones. He tenido tanto que hacer, o tanto aturdimiento, que no he dispuesto de tiempo para pensar en ello. Grandes abrazos para ti y Maruja y vuelve a escribir una de tus estupendas cartas.
Norberto
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| 1967-05-24 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1967 en 24/05/1967
Gijón, 24 de Mayo de 1967
Sr. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.
Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:
[Seoane]
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| 1967-05-26 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Negri. 1967 en 26/05/1967
Gijón, 26 de Mayo de 1967
Srta. Nélida Negri
Bonn
Querida amiga:
Recibimos su carta en Gijón, a donde llegamos el día 21 y donde estaremos hasta el día 8 ó 9 de Junio, con noticias de Payró, de la exposición de Petorutti y de las fotografías de Peter, ¿se escribe así?, etc., que agradecimos mucho y quisiéramos ahora saber algo de la exposición de la Galería Boisserée, que suponemos debe cerrarse mañana, si va a Hamburgo o no, que críticas hubo y cual es su destino. Perdóneme por mi impaciencia. Desde Madrid enviamos un paquete con 14 grabados para completar la exposición de Münster, creo que ninguno de los enviados ahora estaba en la exposición de Bonn, y, con los que quedaron de ésta, pueden constituir una buena muestra de ellos. La de Madrid fué un éxito en todos los sentidos: público, crítica y venta, como le escribí ya a Tomás y quedé muy contento de haberla hecho.
Estamos deseando llegar a Galicia donde comenzaré de nuevo a trabajar, aquí en Gijón, por muchas razones, es imposible, pasamos gran parte del día charlando en las reboticas de mi hermana y de mi cuñado, cada uno tiene una farmacia, y viendo cine, sobre todo películas del Oeste. Todo en un clima de frío, viento y lluvias, pero gozando de un paisaje montañoso extraordinario, con altos picos de nieve y con las laderas y las montañas y valles matizadas de los más bellos verdes. Gijón es un puerto minero, a muy poca distancia está la cuenca carbonífera de Asturias, y su color es blanco, gris y negro que contrasta con el azul agrisado del Cantábrico. La ciudad posée poco interés, apenas unas ruínas romanas y algunos edificios civiles medievales. La gran colección Jovellanos, de dibujos de pintores italianos, franceses y españoles del renacimiento a Goya, fué destruída durante la guerra civil y su pinacoteca municipal tiene solo obras de artistas asturianos, algunos muy interesantes como Valle y Piñole, de un expresionismo local al tratar temas de mineros, campesinos y de la costa.
Suponemos que Payró debe estar ya de vuelta de su recorrido alemán. Nos hubiese gustado mucho haber coincidido con él para gozar de su saber y de sus observaciones, pero debemos contentarnos con limitarnos a comentar nuestros recuerdos en Buenos Aires. Supongo que Tomás habrá recibido ya los dibujos de Lugones, a lápiz y a tinta, pues en la conversación telefónica que tuve con él me había dicho que no los había recibido y me cuesta pensar que se hayan perdido. Fueron enviados desde Madrid por correo aéreo certificado. Le ruego me dé noticias de si llegaron o no y de la exposición de Colonia.
Reciban su madre, Tomás y usted abrazos muy cordiales de Maruja y míos y saludos en nuestro nombre a Payró si está en Bonn:
[Seoane]
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| 1968-12-17 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1968 en 17/12/1968
Gijón, 17 de diciembre de 1968
Sr. D. Lorenzo Varela
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Te escribo sin demasiada confianza en tu respuesta. Simplemente, para que sepas de nosotros y de lo que vamos viendo de España. Estuvimos antes en Nueva York, tres ciudades alemanas, Dusseldorf, Colonia y Bonn y luego en Roma, donde visitamos, aparte algunos monumentos, a María Teresa y a Alberti. Muy bien. Alberti, trabajando mucho. Acaba de hacer un libro dedicado a Miró, con cinco o seis grabados y manuscrito, y destinado a enviarle el número 1 hace, creo, que veinte ejemplares, al mismo Miró, del que estaban exponiendo 400 obras en Barcelona –te envié el catálogo– con motivo de sus 75 años de edad. Y ganando dinero con un disco, el que hizo un joven cantante italiano con un poema suyo, La paloma, y música de Guastavino, adaptada ésta por el cantante a la actual música, si se puede decir así. Alberti está muy optimista con este disco. Piensa ganar con él mucho dinero. Acaba de salir cuando nosotros pasamos por Roma y se habían vendido alguna buena cantidad de ejemplares de La paloma. En Madrid, Aguilar acaba de publicar su libro a la pintura, con reproducciones en color, muy caro, 250 pesetas el ejemplar y del que fuimos excluidos todos los pintores vivos menos Picasso y Miró y algunos nuestros como Portinari. En el caso de lo vivos, quizás para no tener que explicar quiénes somos y por eso que se dice: “justicia distributiva”, y en el de Portinari, porque ya muerto, sin rendir a beneficio, y no habiendo sido ni Goya ni Cezanne, así parece, realmente no vale la pena. Pero dejemos a Alberti. Estamos en España hace casi un mes. Hemos estado en Barcelona y Madrid, espléndidas las dos en muchos aspectos, pero aguantando ambas, como toda España, una crisis económica sorda producida por el cierre de industrias y que afecta al comercio. La gente se queja este Fin de Año, pero continúan hablando del progreso español y enseguida por el éxito del turismo. El progreso consiste, en general, en la producción de electrodomésticos y el aumento de pequeños autos, de Citroën y de la Fiat, muy baratos, y que se compran, como las máquinas eléctricas, en muy cómodas cuotas. Un progreso similar al de los países africanos, o a los de cualquiera del tercer mundo. El progreso se nota en anuncios como éste de Gijón, una ciudad, como sabes, industrial, puerto de la cuenca minera de Asturias, pero sin apenas atractivo alguno, una estatua de Jovellanos, otra de Don Pelayo, una buena playa y unos cuantos cines donde se proyectan películas del oeste. Dice el aviso en La hoja del lunes: “Bonnie y Clyde –Club Boite Fundición, 10. El único ambiente pop de Gijón. Venta de pósters. Carnets especiales para chicos y chicas. Tarde y noche–”. Éste es el progreso. Ni minifaldas, ni cohetes a la luna. Por otra parte, en Madrid, hay 90.000 casas en ruinas y 70.000 departamentos vacíos. Existen jubilados con 500 pesetas mensuales, 2.500 pesos argentinos. Te escribiré con más detalle. Ahora sólo quiero saludaros a vosotros, a los amigos comunes, que paséis unas felices fiestas y fin de año con Fernando y esposa, Hugo, Ariel y novias. A todos, nuestro saludo. Recibid Marika y tú el fuerte abrazo de Maruja y mío:
[Seoane]
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| 1972-11-28 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Heredia a Seoane. 1972 en 28/11/1972
28 de Noviembre de 1972- MADRID
Con un pequeño susto en el bolsillo y gran entusiasmo circulatorio
Querido Seoane:
Le digo hola, en el mejor de mis días, producto de tantas privaciones y alienaciones argentinas –al fin y-al principio– con toda preocupación como es norma en la vida del pobre y la gran alegría que es norma en la vida de esfuerzos –de vaivenes– barcos-aviones y trenes.
No sé que es valedero si lo analizamos cósmicamente, pero lo que busco está allá siempre y quiero llegar a la punta del hilo, antes que el carretel se acabe.
Llegué a Madrid a las 11 de la mañana y son las 10 de noche. 8 días después de Barcelona y quien sabe cuántos antes de Madrid. Con muchos Picassos en la retina y halgunos apretones en mi centro neuropsi-cardico generosamente obsequiados por halgunas sensibilidades españolas que en halgo me recuerdan a mi bien amada “Latinoamérica surrealista y loca” (permitiéndome parafrasear a algún poeta amigo).
Aquí estoy, preparando mi pobre humanidad para recibir mi primer contacto con Goya, esperado, hoy lo creo, desde toda la vida.
Escucho las hojas del diario que Nati pasa en busca de un agujero que nos permite dormir por las pocas pesetas que nos quedan, porque ya gastamos más de la mitad en esos pequeños lujos que significan comer y dormir a través de una moneda devaluada.
Estamos vivos.
Con un “capotito” entre los dientes y una lapicera en la mano buscando la forma de decirle que todavía no hice nada, pero lo voy a hacer.
Vimos en la Gal. Sargadelos (Barcelona) un hermosísimo tapiz suyo junto a unas cerámicas igualmente hermosas que enseguida reconocimos y nos apresuramos a escudriñar.
Hoy es mi día feliz y quiero aprovecharlo hasta el caracú. Son tan pocas las ocasiones de anudarse con este cotizado sentimiento que mi capacidad receptiva a veces olvidada se derrama como un chorro cuando me invita.
No tengo un amor, tengo muchos, muchos amores repartidos por las tierras calientes, por las tierras frías, tengo amor por la muerte, y por la vida y por todo aquello que naturalmente me sorprenda la sensibilidad dormida –a estas cosas le estoy agradecido.
Hoy –me agradezco haber conseguido esto que me propuse conseguir porque me acerca a conseguir las otras cosas que me propuse– no me propongo pisar la tierra toda, pero sí toda la que pueda.
Besos de Nati para los dos.
De mí, todo.
Raúl Heredia
A carta contén debuxos de estrelas entre renglóns do segundo párrafo e ao final debuxa cara e coloca os 4 puntos cardinais.
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