|
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de González Carbalho a Seoane. Sen data
[s/d]
Mi día de llegada a Vigo
(Impresión con aire de carta)
Amanecía cuando entramos a Vigo. Agazapadas en la bruma, alcancé a ver dos islas vigilantes, entre las que el Laennea pasaba silencioso. Y apareció la inmensa bahía en un profundo éxtasis de plata: y pálidas luces, barcas a velas deslizándose rápidas sobre el agua y el círculo erguido de la costa. Manuel Colmeiro, el pintor gallego que bajaría en El Havre, iba enumerando las poblaciones y a su vez despertaban, iluminándose. Ahora la luz es rosada, azul, verde. Y yo vuelvo a mi infancia, cuando mi padre, de sobremesa, hablaba de la ría natal. [Quise entrar a España por la puerta de Vigo y aquí estoy, con llanto en los ojos, dispuesto a que echemos una parrafada, tierra de mis mayores. Así decía entre mí, oyendo a Colmeiro, su emocionada enumeración, sin responderle palabra. Veíame como ser imaginado más que real. Este era yo; el que soñé este viaje. Y lo realizaba. Lo soñé de niño, oyendo a mi padre hablar de tu hermosura, oh Vigo. Después lo soñé, tocada el alma de nostalgias y anhelos. Lates en mis venas, tienes una afirmación de tiempo en mi sangre. Y ante mis ojos despiertas, ciudad marinera, en un círculo que me va abrazando. Tus techos rosados, tus casas de piedra, tu vegetación generosa. Ondula el terreno en un movimiento equilibrado musicalmente. Y siento la embriaguez que se experimenta cuando nace un amor. –Que al morir– rezo– me cubran con sábanas de este aire balsámico y anide en mis oídos esta música de rumores. Y tú me respondes con tu mañana de generosos augurios, vieja ciudad, anterior patria mía.
Ya cae la planchada. Estamos descendiendo. Pienso que deberían tocar el polvo del suelo y persignarse con él. Y me oprimen de pronto las manos de Paco Fernández del Riego, el gran escritor amigo, que me presenta al poeta Emilio Álvarez Blázquez. Me llevan del brazo. A no ser así, sabedlo, caería, que la emoción me acorta las fuerzas. Pero me reconforta el almuerzo, al que se uno el poeta Celso Emilio Ferreiro, otro gallego de ojos azules. Comemos ostras y centolla, rociados con vino del ribeiro. Del Riego hace alarde de erudición nombrando peces y mariscos. Para el café, subimos en automóvil al parque del Castro. Desde allí veo la bahía a la inversa de mi entrada a Vigo. Comprobaré más tarde que desde cualquier ángulo que se mire, la bahía, su agua de un alucinante verde, se contempla siempre. Las gentes llevan grabada en sus ojos esta natural grandeza. Y la lírica niebla que es frecuente a la distancia. Tu padre nació hacia allá –habla Del Riego extendiendo el brazo– en el Valle Miñor, puedes ir en tranvía.
Y regresamos, ya sin el auto, descendiendo con lentitud la pendiente llena de sorpresas, entre residencias envueltas en un hálito virgiliano que invitan al ocio, a la labor creadora. La tarde resplandece. Los pinos extienden su umbrosa cabellera. Hay pájaros que cantan con cristal tan puro que obligan a callar. La claridad es también un cristal purísimo. Cierto es que hablamos de poesía, de acuerdo todos en que el nombre de Antonio Machado se hermana con el de Fray Luis. Un clásico. Conjúgase todo en una misma atmósfera: el paisaje, estos hermanos sin apuro, la conversación. Inesperadamente, oigo mi voz, digo que ni a la hora de la siesta callan los pájaros y mi voz no disuena en el ámbito, entre estas casas, en la pendiente que conduce al centro animado de Vigo, bajo esa luz que es fresca y cálida, nueva y antigua. Entonces me siento inauditamente dichoso y quedaría sentado sobre una piedra, como esa mujer que toma el sol, la cabeza cubierta por un pañuelo oscuro. Oyendo al tiempo. Mi padre me dice desde mi corazón: “Está bien, hijo mío”. Y le respondo: “Sabes que vine a encontrarte en tu tierra, porque no era posible tanto tiempo sin verte”. ¿Sería exagerado decir que voy sabiendo quién soy, que comprendo mejor cuanto pienso, con estas cosas? A mi lado mis amigos, seguimos andando. “Sí, –dice del Riego– la austeridad de Machado se encuentra sólo en los clásicos...” Y un jilguero alza su voz, levantándonos en su trino, sosteniéndonos en el aire un instante en que el cálculo del tiempo se pierde y puede ser eternidad.
González Carbalho
Querido amigo Seoane:
Vd. me pidió las impresiones de mi primer día en Vigo. Aquí van. No reflejan sino una parte de lo mucho que siento. Vd. se sentirá deseoso de estar con nosotros. Y Maruja también. Los hemos recordado con verdadero cariño. Aquí los siento, en toda esta maravilla de carácter y de color que es Vigo. Me he deleitado andando por la ciudad, solo, viendo las sardineras a las que siempre se acerca un gato ilusionado. Me encanta ver como camina la gente, su ritmo, por las pendientes. He visto mujeres con verdaderos huertos en la cabeza. Qué tema las verduleras para pintar! La gente aquí es excepcionalmente hermosa y buena. Hablar por las calles con alguien es recibir una atención. Si les viene bien, háblenle a Maceira y a Angelita diciéndoles que los recuerdo a cada paso. Un abrazo para Vds. de
González Carbalho
|
|
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Serrano Plaja a Seoane. Sen data
Mi querido Seoane:
El mismo día que por Colmeiro tuve noticias indirectas tuyas y supe que todo seguía en pie, me llegó por la tarde tu última carta. Colmeiro, aparte de por otras cosas que luego te diré, me pidió que le diese mis impresiones para ti acerca de nuestro famoso negocio y así es posible que muchas de las cosas que haya de decirte aquí ya las sepas por él. Ocurre que luego no he podido volver a verle, como yo hubiera querido, porque he tenido una recaída de gripe de lo más molesta que me ha tenido días en cama. Bueno, así pues, voy al grano de la editorial.
No sabes la alegría que me ha dado saberte ya en marcha o, al menos, con el pie en el estribo. Como tú dices, ese trascaluerdo –me gusta mucho esa palabra– a veces nos pilla a todos, celtas o no. Pero en este caso, y no sé yo si será la gana de que todo salga según lo deseo, yo por mi parte no veo en todo sino señales para ser optimista. Me dirás acaso que en que me fundo para serlo y no sé si estaré en condiciones de decirlo muy por lo claro, ya que la realidad americana (fíjate que ya empleo esos giros realistas de comerciante nato) no la conozco ya. Pero sí sé que aquí lo único que se hace, o poco menos, son ediciones de lujo, lo que quiere decir que en alguna parte se venden. Creo haberte hablado del último libro ilustrado por Clavé –Cándido, de Voltaire– del que se han hecho sólo 250 ejemplares de los cuales los más caros a 20 mil francos y los más baratos a 12 mil. Claro que la firma de Calvé se cotiza ya de una manera un poco excepcional (para darte idea, te diré que un decorado para un ballet de Londres que le han encargado se anuncia, por la compañía, de la siguiente manera: “decorados de Picasso, Braque, Matisse, Clavé, etc”). Pero con Clavé, al menos, para algunas cosas contamos.
Por otra parte, la idea yo la siento que está al caer en manos de mucha gente y que si acaso no ha madurado, ya es únicamente por lo que nosotros podemos tener: “la experiencia americana”. Por otra, lo de Ussía, cada vez estoy más convencido –aunque todavía no le he dicho palabra– de que le interesará: tanto por ser nosotros quienes se lo propongamos como por el hecho en sí, que representa para el una oportunidad de hacer algo interesante con su dinero o el de su mujer –que tiene tanto o más que él–. Por otra, aún, tengo ya apalabrado un negocio y es el siguiente: Octavio Paz, poeta mexicano, a quien debes conocer de oídas, tiene en este momento terminado un libro de poemas. Desea particularmente editarle este año, porque este año hay en México un concurso nacional de literatura y dado que ya han tenido el premio Alfonso Reyes y las dos o tres personas susceptibles de concurrir con él, tiene muy buenas esperanzas de obtener el premio. Estaba incluso dispuesto a editarlo él de mala manera si en Buenos Aires no encontraba editor. Entonces yo le he pedido que aplace todo unos meses para editarlo nosotros y él está de acuerdo. No necesito subrayar la importancia que tendría para nosotros iniciar nuestras ediciones con un libro que sobre ser bueno en sí mismo, fuese un premio nacional en un país de América. Las señoras con quienes contamos, etc. No te voy a hacer el artículo, pero creo realmente que es muy importante. Por otra parte aún, he conseguido ver a Claire Coppola –luego te diré porque digo he conseguido– y tras una conversación con ella muy a fondo, todos mis cálculos psicológicos acerca de esto se han visto confirmados. De acuerdo con ella, yo voy a escribir a Coppola insistiendo, haciendo presión para que echamos a andar en esto, de manera que hay un indicio más de que esa posibilidad se realizará. Yo sé que, al parecer, está realizándose la venta en lotes de la quinta de Ramos Mejía de la madre de Horacio lo cual debe de darle a él una suma muy importante. Si a eso unes de nuevo Zervos, le ha dicho a Claire que Coppola debe venir, que él le daría trabajo, y que la misma Claire, por muchas y sutiles razones, desearía más bien eso, creo, terminará por andar, pese a lo suelto y alocado e inconcreto que a veces es Horacio. No te digo nada si además de todo esto tú ves la posibilidad de añadir a nuestro negocio el ramo de libras de texto.
Concretando: más optimismo que nunca. Y, por lo tanto, más apremio que nunca para que acabes de llegar de una vez, condenado. Ocurre que Ussía lo mismo puede estar aquí quince días más que siete meses. Naturalmente, yo sabré la noticia de su viaje siempre con tiempo suficiente para hacer yo la gestión si veo que aún no estás tu en el horizonte que se va a ir sin que hayas llegado tú; pero prefiero, y de acuerdo a tu carta, tú también, que estés aquí para lanzar entonces toda la artillería gruesa. Y de ella creo yo que sería particularmente eficaz si al llegar tu puedes traer, de Coppola, algo más que una promesa vaga, como las que él suele hacer. Por eso, en ese terreno, cuanto puedas concretar, será más que importante. Claire se va el día 20 de modo que va en avión, llegará el 22. Si para esa fecha aún te has embarcado, trata de ver de nuevo a Coppola –a quien yo, por mi parte, voy a escribir –por Claire o directamente– para tratar de atar cabos hasta donde sea posible. De serlo, sería también bueno que estudies y aun realices, si es posible, algo de la parte legal del asunto. Eventualmente, Baudi, por ti y por mí, creo que podría arreglar las cosas de la manera más fácil, cómoda y simple. Tú lo verás. Por mi parte, y siempre sobre la base de tener tú y yo la responsabilidad técnica del asunto, tienes carta blanca para hacer y deshacer si algo hay que se pueda ya hacer o deshacer en mi nombre.
Bueno, ahora otras cosas: Primero, lo de la imprenta: la famosa gripe me ha impedido hasta ahora hacer nada. Cuento informarme en esta semana –hoy es domingo 6–. En cuanto sepa algo, te lo diré.
De los Dieste, no sabía o no me imaginaba que su viaje fuese ya cosa al caer. Acerca de esto, por ti, por ellos, por Coppola y por mi voy a darte algunos detalles importantes. Colmeiro llegó aquí, como tú decías contando con tener lo equivalente a 500 pesos. Pero resulta que Coppola había hecho eso con toda su irresponsabilidad y resulta Claire no tenía ya dinero suficiente –lo había invertido todo en sus compras y billete de avión, etc.– de modo que sol –ha podido ofrecerle los mil francos que Colmeiro ha rehusado. Es muy típico de Horacio hacer las cosas así sin contar con Claire, etc. Lo digo no por hacer una crítica inútil, sino por prevenir a Dieste, si aún hay tiempo para ello, de que yo no he recibido carta de Horacio ni sé nada de ese dinero, ni Claire me ha dado noticias de él. Y también que si tú has pensado contar con él en ese sentido, que precises bien todo, ya que él con la mejor buena voluntad es capaz de hacerte la faena que le ha hecho a Colmeiro. En todo caso, creo mejor que él te diga como se las arreglará él para mandar plata aquí y que ponga a tu disposición el mismo conducto, pero poniéndote a ti en relación directa con la entidad o persona que sea para que tú puedas atar cabos.
Tenme al corriente –pero hazlo de veras– de tus proyectos en cuanto a la parte material del viaje. Intenta informarte como mejor puedas acerca del punto de llegada que si es el Havre yo casi seguro podré ir a buscaros. Dime fechas. Luego como los barcos a veces se retrasan un día, dime porque compañía viajas para poder estar al corriente de la fecha de llegada desde aquí. Y en último término, cuando estéis tierra a la vista, infórmate en el barco mismo y telegrafíame desde a bordo diciéndome la fecha de desembarco para organizar yo mi plan de búsqueda. Del Ávila Camacho, siento haberte dado tanta lata. No recuerdo de nadie a quien yo le haya dado tal libro de no ser, creo, Melella. Si tienes oportunidad de ver a Cimorra, acaso pudiera ser que él lo tenga por la relación que ellos tenían con el editor. Si tienes noticias de lo de Parra, no dejes de dármelas.
Para terminar: te agradezco muy de veras el ofrecimiento de traer alguna cosa. Y así, siempre que sea con la condición taxativa –¿no se dice así?– de que luego arreglemos aquí –pero de verdad– me dispongo a hacerte algún encargo siempre que no te procure dificultades manifiestas, ya que suele haber muchas pegas. Así y aparte de esos dos pares de medias nylon –tamaño grande– que cuesten alrededor de 18 o 20 pesos. Y para mí –¡asómbrate!– si te acuerdas, me gustaría tener un libro de Borges: la antología de literatura fantástica o algo así que editó creo [manuscrito:] en Emset . Insisto en que nada de lo que pido es imprescindible y por si lo traes, no puede haber cuestión en cuanto que yo te devuelvo aquí todo. Ya es muy molesto encargarte cosas como para dejar la parte material de ella en suspenso. Muchísimas gracias de antemano. Abrazos a los amigos y para vosotros los muy impacientes de iros a buscar al Havre de vuestros
Arturo S. Plaja
|
|
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Serrano Plaja a Seoane. Sen data
Querido Seoane:
Cuando recibas estas línea, debes de estar por llegar de regreso ahí, Carlisky. Supongo que te irá a ver, sin contar las propias razones que él tenga, para hacerlo, de mi parte, y para dos cosas.
Una, la primera, es para entregarte el texto de un libro mío de poemas. Y con relación a esto quiero especialmente hablarte. El libro en cuestión es una especie de antología que yo he hecho de mis poemas escritos hace unos diez años y sólo publicados, algunos de ellos, en revistas, aquí y allá –nunca mejor empleada la expresión– y que hoy desearía recoger en un libro. Como ves, poco fruto para tantos años, y menos mal si aún se pudiera decir, poco y bueno. En fin, ese libro, que de pronto, por no sé que ansias, que espero a pesar de todo que no serán mortales, se me aparece ahora como de urgente e impostergable publicación (me refiero, claro está, a mis intenciones de hacerlo así), lo he mandado también a México.
Por una serie de razones entre las que se cuenta que nunca he publicado allí nada y el proyecto que alimento (ya te habrás dado cuenta de que todo proyecto necesita ser alimentado, como cualquier hijo de vecino) aunque no estoy seguro de que no se muera –y sería de hambre, en ese caso– antes de ponerle en práctica, de ir allí, a México algún día, con lo cual tengo la ilusión –un tanto cándida, es cierto– de que tener publicado ya un libro allí, me facilitaría las cosas. Releo el párrafo y veo que ha salido de un barroco casi incomprensible, de modo que le traduzco a lenguaje más llano. Digo que he mandado el libro a México con intención de que se publique allí, si es posible. Al parecer, por lo menos, no es imposible. Y por las razones apuntadas arriba, yo lo desearía así. Pero...
Pero, suponiendo que no cuaje mi proyecto mexicano, y tras de habértele expuesto –así como también las razones de mi preferencia en principio– te quiero someter el libro en cuestión, para preguntarte: ¿Hay ahí alguna posibilidad de publicarle? ¿Te parece publicable –total o parcialmente–? ¿Sería posible para ti en Botella al mar, hacer algo por mi libro? Por el momento, y por las ya repetidas razones de que estoy esperando a saber que pasa en México, no quiero más que preguntarte la cosa, así, en principio; porque, en principio, para lo de México, tengo buenas esperanzas –que algo es algo–. Mas supuesto que fracasaran ¿crees tú que se podría hacer algo ahí? ¿Crees tú que un prefacio que hiciese Bergamín facilitaría la publicación?
De otro modo, ¿sería posible publicar una parte del libro como la plaquette que vosotros mismos me hicisteis de Phokas el Americano? ¿El hecho eventual de hacerla ilustrar por alguno de los pintores de aquí añadiría alguna facilidad? De manera más precisa, si lo posible fuera sólo parcial, me gustaría, particularmente, que se publicase ante todo el poema que verás incluido y que se titula Lo que le sobra a la sepultura, muertos desconocidos y españoles vivos de hambre. Ha sido ya traducido en francés y en italiano, pero no sé si políticamente cabría hacerlo ahí. En fin, con respecto a todo esto, si tienes tiempo y ganas de contestarme, te lo agradecería muchísimo. Cualquiera que fuese tu contestación, naturalmente. Porque incluso si hubiera de ser por completo negativa, para mí sería útil en el sentido de intentar por todos los medios conseguir lo de México; por contra, si tú me dices que algo o todo podrías hacer ahí –independientemente de la fecha– me dejaría más holgura para tratar de resolver lo de México, puesto que siempre podría contar contigo. Repito, pues, que, por el momento, tu sola contestación de principio –y, por supuesto, sin que signifique ningún compromiso para vosotros, tendrá ya muchísima utilidad para mí y, en consecuencia, te ruego que lo hagas. Creo –y es un dato que te doy pensando que acaso pudiera facilitar la cosa– creo, digo, que Seghers va a publicar aquí una parte del libro en edición bilingüe. Aunque con estos cabronzuelos nunca sabe uno a que atenerse. Dejémoslo, por el momento, en que creo.
De la otra cuestión de que supongo que te hablará Carlisky, es lo siguiente: él tiene la intención de volver y la necesidad, para hacerlo, de ganarse aquí la vida. Me propuso hacer algo así como una academia para la enseñanza del español y, eventualmente, la literatura española, con algún punto de vista que quizá sea útil; por mi parte, hablando de todo ello, saqué yo a relucir el que fue un día proyecto nuestro, que algo se podría hacer que permitiese luego la edición de autor, etc. Como tú eres viejo experto en la materia, yo le recomendé que hablase contigo y hasta que vieseis si de algún modo pudiéramos trabajar en colaboración o cosa parecida. Él, Carlisky, parece persona muy práctica y eficaz en todo lo administrativo, de modo que yo creo, aunque moderadamente, en el tal proyecto. Con todo, si una vez que hayas hablado con él acerca de esto, me quieres escribir también, cuando tú puedas decirme (y si lo consideras necesario, en un plano puramente confidencial) tendría para mí importancia de consejo mayor, y creo que, muy de verdad, decisivo para lo que a mí respecta. Mas acaso, paradójicamente, por lo mismo que esto tiene aire de ser cosa práctica e inmediata, me interesa menos o menos urgentemente, que tu contestación a todo lo que te pregunto acerca del libro.
Tú lo verás todo. (Ah, y entre paréntesis, de no ser vosotros, ¿crees tú que hay alguien a quien yo pudiera proponer el libro en cuestión ahora en Buenos Aires?)
Que quedo esperando tu carta, ni necesito decirlo. Más de una vez alguien me ha dicho que estáis pensando volver por aquí. Supongo y espero que aún no habrá nada de cierto, ya que de otro modo me habrías escrito para decirme algo, ¿no? De todos modos, dime lo que haya de esto, aunque sea en estado de proyecto. Ultimamente tuve ocasión de recordarte particularmente, con motivo de un viaje aquí, de Rossi, que estuvo unos ocho o diez días. Sé que sigues pintando cada día más y que, por lo tanto, cada día pintas más, también, en Buenos Aires. Tal vez sería el momento para darte otra vuelta por aquí a ver si tienes la suerte que ha tenido últimamente Clavé que hizo una exposición en Drouant David y el mismo día de la apertura, el muy animal, había vendido todo, teniendo en cuenta además que casi todos los cuadros eran grandes! No sé si tanto éxito será bueno para él; quizá no. En todo caso, como tú sabes que yo tengo mucho aprecio por él, me alegré y de veras. Aquí veo de vez en cuando a Colmeiro, que sigue lo mismo que siempre. Dime de los amigos de ahí y, para empezar, de vosotros. Saluda cariñosamente a Maruja y tú recibe un buen abrazo, como siempre, de
Arturo Serrano Plaja
|
| 1947-00-30 |
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1947 en 30/00/1947
Paranagua, sábado (incógnito), 30 de 1947
Queridos amigos:
Perdonad que escribamos poco, no tanto como reacción contra los excesos pasados como por absorbernos el mundo exterior. Desde hace día y medio nos hallamos en el fondo de una ría fantástica, la ría de Paranagua, para mí insospechada hasta ahora, pero que nunca en adelante olvidaré. Al lado de esta ría, donde entramos para cargar café, el Río de la Plata es una charca sucia y aburrida. Esta ría puede compararse con la de Arosa. Está rodeada de colinas caprichosa: cuenta con muchas islas, con playas, nubes, gaviotas y, sobre todo, con unas aguas tan puras y ricas en luces, en colores, en reflejos que uno se siente maravillado, como si soñara y temiese despertar. Parece que hoy atracaremos para cargar y que saldremos el lunes a la mañana. También pararemos en Pernambuco para cargar más café. Ya os pondremos unas líneas. Nos acordamos de vosotros constantemente y os imaginamos en cubierta contemplando el agua, las riberas lejanas. Las colinas cubiertas de palmeras, los cormoranes. De teneros aquí, la felicidad sería completa. Cuqui está hecha una salvajita y lo mismo sus compañeros de viaje. La comida que nos ofrecen es para hacer palidecer los colores de Colmeiro y Seoane y Palmeiro y Torrallardona juntos. Quesos, paros, salsas, ensaladas, conservas, cremas, galletas, licores, frutas... Al comienzo del viaje pasamos frío y sufrimos unos pequeños trastornos sin llegar a mayores afortunadamente; yo todavía arrastro un pequeño resfrío. Pero el sol empieza a apretar y supongo que no tardará en irse del todo. También nos vamos tostando poco a poco. En cierto modo esta paradita nos vino al pelo para irnos aclimatando e ir olvidando los changadores de Buenos Aires, la gomina, los descamisados de arriba y de abajo, etc. Con todo aún soñamos con cosas de ahí, mezcladas con pesadillas. Así y esta noche soñé con... ¡Pensar! ¡Pensar en persona, que planeaba una revolución antiperonista. Pero en cuanto a sueños, nadie puede competir con los de Alicia: perros de las cabezas recitando poesías y cosas por el estilo. Hasta pronto. Y un gran abrazo de todos para todos sin excepción.
Los Otero
Queridos Luis y Maruja:
No sé si os creeréis que os recordamos constantemente, pero así es. Cuando nos asomamos a cubierta y vemos esta ría de ensueño rodeada de montañas que se meten por entre las nubes, cuando estamos sentados en cubierta contemplando el cielo estrellado y oyendo romper las olas en el casco del barco, cuando nos vamos a proa Ote y yo (nuestro rincón preferido) y allí cantamos cosas españolas que se pierden poco a poco en los recodos de la ría, cuando nos sentamos a la mesa con otros manjares exquisitos... a cada momento decimos: ¡qué cuadro pintaría Luis! O ¡Cómo cantaría Maruja con este fondo! El mar es divino. Buenos Aires nos parece algo remoto, soñado. Ahora no pensamos, ni hacemos planes, ni estudiamos, ni leemos... nos limitamos a vivir y respirar fuerte.
Llevamos varios días en este pueblecito cargando café; luego vamos a Pernambuco, pero tiene calles en cuesta, eso nos alegra mucho. Fuimos al mercado. Yo me enamoré de una cesta (las cestas son mi chifladura), pero me pedían mucho por ella y me resigné a perderla. Mirando desde una esquina de la calle principal y cuesta abajo me acordé de Betanzos ¿cuándo?
Bueno, hijos, me esperan para echar la carta. A todos los amigos, Colmeiro, Salgués, Dieste, Baltar, etc. etc., muchos recuerdos. No perdáis las esperanzas, pronto vais a venir vosotros también.
Un abrazo de
Alicia y Cuqui
|
| 1948-01-01 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 01/01/1948
Waynesburg, 1 de enero de 1948
Queridos Maruja y Luis:
Acabo de regresar del colegio de recoger vuestra carta, que hemos leído en coro los tres al lado del árbol de navidad. En primer término, he de lamentar la pérdida de una carta muy extensa mía, acompañada de unas estupendas fotografías. Ahora comprendemos que ciertos amigos no nos hayan contestado algunas cartas. Tenía interés en mostrarte ciertos aspectos de la naturaleza de por aquí, y aprovechando la coyuntura de haberme regalado Alicia y Cuqui una máquina Kodak por mi cumpleaños, hice unas fotografías, algunas muy buenas, de los árboles de los alrededores, y de ellas os mandé algunas. Se perdieron en algún sitio, como el que tú indicas sin duda, y lo siento todavía más por vosotros que por nosotros, pues una carta nuestra debe ser lo mismo que una vuestra aquí para nosotros. Alicia ha estado un poco enferma y aún lo está como consecuencia de las preocupaciones por su familia en Londres y en España, y del mucho trabajo aquí con charla tras charla en clubs estudiantiles y de señoras. Esperamos que se restablezca pronto, sin embargo, para lo cual solemos hacer paseos bastante largos por los alrededores (a fin de que tome el aire fresco y se distraiga) aprovechando las breves vacaciones de Navidad y Año Nuevo. Hay paisajes nevados espléndidos por estos alrededores, y sobre todo hay unos colores en las vertientes de las colinas y en las cañadas que sorprenden al más acostumbrado a ver paisajes. ¡Verás que cosas te esperan al llegar aquí para pintar! Estoy seguro de que no te vas a saciar de rondar por los alrededores y de pintar y dibujar estos colosos del reino vegetal y este paisaje a la vez fuerte, de grande estructuras, (sobre todo contemplado desde una prominencia) y delicado. No sé cómo aparecerá en primavera y verano, pero en otoño e invierno dominan los tonos leonados, grises y violetas sobre una paleta ocre, sorda, cálida. Yo no soy pintor, por desgracia, pero en presencia de estos bosques y estas colinas, regatos, ríos, cañadas y hasta perspectivas urbanas, me desespero de no serlo y me acuerdo de ti y de Colmeiro no sé si con rabia de no teneros aquí y poder haceros felices o de que el mundo sea tan angosto, tan mezquino y estúpido como para cerrarle las puertas al genio.
He recibido el libro de Colmeiro publicado en Botella al mar, y no puedo menos de felicitaros a los dos, no sólo por haber hecho un libro único a mi modo de entender, sino por esa leal y recíproca admiración que entre ambos existe. No creo que sea necesario hacéroslo ver, pero me permitiréis confesaros cuán hermoso me parece ese gesto de recíproca admiración, tan poco frecuente en todos los momentos entre artistas. Deseo con toda mi alma que este espíritu de colaboración se mantenga siempre entre todos nosotros; que empecemos por superar fuera de España esos rencores, celos, envidias y pobreterías que han arruinado a nuestra patria y nos tienen perdidos por el mundo. Te agradezco muy de veras el obsequio del libro de Hurtado y Palencia; pero no quiero que gastes un centavo más: me remuerde la conciencia que viviendo en esas condiciones en que vosotros vivís, me hagas obsequios de esta clase. Por mi parte, voy a ponerme en contacto con el Museo de Bellas Artes de Nueva York para obtener reproducciones de cuadros; veré cuanto cuestan, cómo son y demás detalles, y te mandaré las que pueda a ver si llegan a tus manos, de lo que, por cuanto me dices, no estoy muy seguro. Estoy esperando la ocasión de ir a Pittsburg y ver el museo de la Carnegie y hablar, si es posible, con el director; el otro día estábamos en camino en el coche de unos amigos, pero Alicia se mareó como consecuencia de su malestar general, y tuvimos que quedarnos en una ciudad intermedia llamada Washington, mucho menor, pero aún así de la talla de La Coruña, salvo el mar. Aún no pude ponerme en contacto con el amigo Torrallardona, Abel Hornos; no sé si le escribiré hoy o mañana mismo. ¿Cómo están Torra, Castañino, Urruchúa, etc? Di a Colmeiro que le escribiremos pronto dándole las gracias; cuando tu libro llegue, te lo comunicaré también. En cuanto cobre, giraré a Trélles el importe de tres libros que me envió. Repítele a Cuadrado que me envíe algún libro de los que publique. ¿Cuándo sale el suyo? ¿Cómo va el tuyo de leyendas? Mucho me gustaría ver tus cosas últimas y poder darte mi parecer sobre ellas. No dejes de dibujar y usar y hasta abusar, si es necesario, de la acuarela. Creo que es un camino de mucho porvenir para ti, sobre todo si vienes a ésta: puede ser que no entiendan tus cuadros fácilmente, pero tus acuarelas te abrirán el camino en el acto. Hazme caso. Una exposición de acuarelas de por aquí te asegura dos años de vida y te acredita inmediatamente. Un abrazo muy, muy grande de los tres para los dos y muchos recuerdos a vuestros padres y comunes amigos.
Espasandín
[Carta manuscrita]
Queridos Maruja y Luis:
¡Qué rabia que se perdió aquella carta nuestra con las fotografías! Creo que lo mejor es certificarlas todas.
Mucho os recordamos, especialmente en nuestros paseos entre la nieve. El otro día anduvimos largo y tendido por una carreterita nevada, en zig-zag, salpicada de granjas con campiñas y caballos, y por donde jugaban los chicos con los trineos. Hemos pasado unas fiestas muy agradables, pero nos faltabais vosotros. Tenemos un arbolito de Navidad de verdad, muy mono, con luces eléctricas y una gran estrella en la punta. Hemos echado de menos el turrón y las almendras. ¡Cuánto nos gustaría ver los cuadros de Luis! Y creo que los veremos. El libro de dibujos de Colmeiro, dedicado a los tres, (lo cual nos ha puesto muy orgullosas a Cuqui y a mí) nos gusta mucho y está en la mesita de nuestra sala para que se vea bien y para poder mirarlo de vez en cuando. No me habléis de conferencias porque estoy de ellas hasta la coronilla. He hablado más en público que antes en toda mi vida. ¡Ya veis lo que es el destino! Ando un poco mal; me cansé mucho y estoy sufriendo las consecuencias. Nada más por hoy.
Escribid, vuestras cartas nos alegran tanto. Recuerdos a todos y para vosotros los mejores deseos de vuestros buenos amigos los
Otero
[Sobre:] From: J. Otero
7501 Democracy Blvd. B-215
Bethesda, Md. 20034. USA
Sr. D. Luis Seoane
Paseo de Ronda, 15, 6º
La Coruña
Spain
|
| 1948-02-29 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín e Ortiz Alonso a Seoane. 1948 en 29/02/1948
Nuevas señas: 44, East Wayne Street
Waynesburg, Pa. USA
29 de febrero de 1948
Sr. D. Luis Seoane
Buenos Aires
Querido Luis:
Ayer, mientras nos hallábamos con las manos hasta el codo en la tercera mudanza –que no lleva trazas de ser la última– nos llegó tu carta fecha 23 del corriente. Con los riñones medio averiados de cargar libros y todo lo cargable ayudado por dos alumnos y por Alicia y Cuqui, me pongo a escribirte la respuesta en el nuevo mechinal; para colmo me encuentro un tanto resfriado y con la cabeza un tanto hueca, así que no te extrañes si el nivel de la correspondencia se interrumpe con un bache o precipicio mayor de la cuenta. En primer término, debo decirte que llegó el mamotreto de Hurtado y Palencia con todos los atributos de la sacrosanta cochambre nacional. Me va a prestar muy buenos servicios, pese a todos los pesares, y te agradezco como se merece un obsequio de esta monta económica. Estoy leyendo ahora un libro sobre Cervantes publicado por la Universidade de Oklahoma con ocasión del centenario; su autor es un inglés que ha residido muchos años en Portugal y España, donde fue corresponsal de un importante diario londinense; ha escrito muchos libros sobre autores ibéricos, entre ellos uno sobre Gil Vicente, otro sobre Fray Luis, otro sobre Arias Montano; es autor del libro o antología portuguesa publicada por la Universidad de Oxford y similar al de poesía española editado por Fritz–Maurice Kelly y ahora corregido por Trend. Sospecho que el autor es católico, aunque no estoy seguro, pero aun así, ¡qué amplitud de ideas y qué generosidad y documentación ante el autor del Quijote! Nuestros profesores de literatura, aun los de la talla de Hurtado y Palencia, producen una impresión lamentable por comparación con este hombre de letras, ahora residente en la Columbia Británica. Todo cuanto afirma sobre Cervantes va respaldado con multitud de citas al pie de la página tomada a veces de las obras menos leídas de nuestro Manco: el Persiles, los Entremeses, comedias apenas editada, etc. Hay alguna coladura en pequeños detalles, no tanto relativos a Cervantes como a otros aspectos de nuestra literatura, pero se los perdonas con gusto por el horizonte de conjunto y las vías de interpretación cervantina y literaria en general que despliega. Pero no pude terminarlo por culpa de la dichosa mudanza, así que si algo nuevo se me ocurre, te lo diré en la carta siguiente. Aquí, seguimos haciendo nuevas exploraciones. El pasado domingo un señor nos llevó hacia el suroeste, hacia el estado de Virginia del Oeste, a unos cincuenta kilómetros de ésta. Había una luz excelente y tuvimos ocasión de explayar la vista sobre un círculo de colinas dilatado, de espléndidos contrastes y armonías. A veces te encontrabas frente a frente de una cañada de robles y sicómoros, éstos de blanco a la manera de los bidoeiros o de los álamos blancos de Galicia. Otro curioso aspecto del paisaje por esta parte son los derricks del petróleo o del producto afín al petróleo, el gas natural. A esta circunstancia débese que el gas de cocinar sea aquí baratísimo, pues no necesitan extraerlo del carbón, sino del suelo directamente. El dueño de la casa donde ahora vivimos es un técnico de una campaña petrolera y me prometió llevarme consigo cuando vayan a perforar la corteza terrestre en busca de un depósito de este producto. –Hace cosa de una semana Alicia y yo fuimos a dar uno de nuestros frecuentes paseos; por la noche había caído una respetable nevada, pero los días precedentes a la nevada habían sido realmente primaverales. Como consecuencia, habían llegado del sur grandes bandadas de una especie de pájaro de la familia del tordo que aquí llaman robin por tener el pecho colorado como el robin europeo. Los pobres estaban chasqueados, pues el tiempo les había jugado una mala pasada, y se refugiaban a la orilla de los regatos, único sitio donde podían encontrar algo de comer. Ayer una gran bandada se posó delante de nuestra casa; Cuqui fue la primera en advertirlos y dio la voz de alarma, así que inmediatamente salimos a la ventana a verlos. Es un pájaro realmente hermoso con su pecho anaranjado, su cola larga y con una mancha blanca en el arranque de la cola. Esto quiere decir que la primavera está cerca, si bien hoy han caído copos de nieve durante todo el día. Ayer por la noche hizo bastante viento, y como estamos mismo al lado del parque del colegio, durante toda la noche, al despertarme, sentía el zumbar del viento en los árboles, que a Alicia le causaba miedo y a mí una dicha extraordinaria, pues me traía a la memoria el viento otoñal de Galicia. Hace cosa de quince días, dimos otro paseo Alicia y yo hasta un bosque cercano a la ciudad. El suelo estaba seco y por ello pudimos sentarnos a nuestras anchas debajo de los árboles; sin darnos cuenta, rompimos a cantar, mientras el viento balanceaba las copas desnudas de los robles, y de pronto nos acordamos de Maruja. “Si estuviera aquí Maruja –nos dijimos– con qué gusto hubiera cantado canciones gallegas entre estos robles casi gallegos”. Naturalmente, nos dio la rabia de siempre saberos ahí entre esa podredumbre sin el consuelo de un bosque solitario donde recordar, donde soñar, donde cantar, donde pintar, dormir, escuchar el rumor del agua, el cantar de los pájaros, el ruido de una furtiva alimaña... Pero un día será, un día estaréis con nosotros, Maruja podrá cantar a sus anchas y tú pintar, correr, fantasear y maravillarte de que el mundo exista todavía tal como lo hayas podido vivir en la Arzúa o en el Ulla. Es el caso que nosotros casi os necesitamos tanto a vosotros aquí, como vosotros nos necesitáis, de momento al menos, a nosotros, y por eso no cejaremos en nuestro empeño de traeros. Estad seguros. Esos retratos que estás haciendo pueden ser la clave de la venida; acaso se te pueda traer con el pretexto de hacer determinados retratos, y una vez aquí, hacerlos de veras; dinero hay bastante por aquí: todo es que podamos convencerlos de que los retratos bien valen unos centenares o millares de dólares. Esto no es fácil simplemente porque en las pequeñas ciudades no se entiende más de pintura que en la presidencia del Centro Gallego; pero todo es cuestión de empezar: en cuanto una señora encopetada se haga un retrato, se lo hace hasta el moro Muza. Mándame, pues, algunas de esas fotografías cuanto antes, aunque tengas que hacerlas a toda prisa. Poco a poco Alicia y yo nos vamos familiarizando con esto y vamos teniendo mayor autoridad moral y hasta intelectual, lo cual puede el día menos pensado resultar en una solución como la de la sección de arte, la decoración de una sala del colegio o del gimnasio. Éste es el edificio del colegio de grandísimas proporciones con piscina, comedores, pista de basketball y muchas cosas más. ¿Quieres saber que aún no tuve ocasión de ir a Pittsburgh? La cosa parece fácil y lo es, pues muchos de mis alumnos vienen y van todas las semanas en su coche particular, y además hay servicio continuo de ómnibus. Pero hay una cantidad de zarandajas por el medio que mete miedo. Mañana pienso ir, pero saldremos de aquí tarde, y estaremos sólo unas horas: nos lleva un matrimonio en su coche. He recibido hoy unos impresos de Galicia (Santiago) para adquirir acciones de una empresa editorial entre cuyos fundadores está Pedrayo,Varela Radio y otras personas, algunas que yo no conozco. Supongo (que) estarás al tanto de lo que se trata; la idea me parece excelente, y la ocasión casi también. Claro está, no puedo adquirir acciones, pero si pudiera, la cosa no me disgusta, pues es un aspecto de muchos de nuestros proyectos tantas veces discutidos. Bien aconsejada esta editorial puede hacer mucho, sobre todo si las cosas pasan adelante. Espero que me digas por tu parte algo de lo que sepas; ¡quién sabe si Pedrayo no llevó tus proyectos a Galicia! Voy a contestarles de todos modos y darles ánimos. Los poemas de Alvariño me parecen muy buenos, como a ti; tienen hondura y sinceridad lírica, riqueza de lenguaje, todo, en fin, cuanto se pueda exigir de un poeta moderno. Pero creo que Valle Inclán le haría el reproche de eludir los ritmos gallegos, los ritmos de danza, de faena y de molino. Pero el mismo defecto tenía Manuel Antonio y otros escritores jóvenes y hasta viejos, en parte debido a que, con la excepción de Valle Inclán, nuestros ritmos ancestrales pasaron desapercibidos. Es necesario llevar a cabo una investigación a fondo en ferias, romerías, espadelas, mallas, sachas, recuestas, foliadas, etc. y llegar a los elementos puros de nuestros ritmos. Los libros de Valle pueden servir de punto de partida, ¿no crees? Rosalía tenía un oído maravilloso y lo utilizó para enriquecer la versificación castellana; pero a mi modo de ver, en gallego quedó a mil leguas de D. Ramón, como se comprueba en Voces de gesta, por ejemplo. “Un fato de nenas novas –todas elas sin camisa– Eu no medio sin cirolas” ¿Hay algo más netamente gallego que el ritmo de estos versos populares tomados por Valle Inclán con su fino sentido rítmico? Algo de esto echo de menos en Alvariño y en todos los poemas gallegos de última hora. Bueno, Luis, estoy resfriado; tengo la cabeza hueca y estoy cansado de la mudanza. Me alegro de que Nova edite tu libro; es lo menos que Cuadrado y ellos pueden hacer por una persona a la que tanto deben. Me alegro que Colmeiro esté de buen humor y sobre todo de que pinte. ¡Cómo envidio esa visita tuya al estudio y esa revisión de sus lienzos de antaño y de hogaño! Hará bien si sale de ahí y si expone. El exponer es siempre bueno a la larga como tú estarás convencido. Lo malo es que a veces exige sacrificios y dispendios dolorosísimos. ¿Qué hacen Castañino y señora, Torrallardona y demás pintores de por ahí? Bueno, escribe pronto y te contestaré en el acto. Tus cartas son leídas y releídas por los tres –mejor dicho, vuestras cartas–. Saludos míos a los amigos: Dieste, Mariano, Farias, Cuadrado, Antonisen y Nogués, Torrallardona, Merli, Frontini, Sirio y Mallea, Varela, Losada –le voy a escribir para aclarar un asunto relativo a mis libros–, Colmeiro, Viau el joven, etcétera, etc. –Para vosotros dos un abrazo colectivo y un aturuxo
Otero
Queridos Luis y Maruja:
Los maridos se ve que no nos dejan ya nada que decir, lo agotan todo de ganas que tienen de comunicarse. Siempre pensamos en vosotros y casi compramos una casa con la idea de traeros, pero las condiciones resultaron demasiado difíciles y por ahora hemos desistido, pero ya aparecerá alguna para alquilar cuando menos lo pensemos en que quepamos todos. ¿Llamasteis a los Salgués de mi parte? No dejéis de hacerlo y decirles que no tenemos noticias suyas desde hace siglos. ¿Cómo están? Saludos a [manuscrito na marxe dereita por Alicia:] todos los amigos y escribid pronto, no seáis perezosos.
Alicia
[Manuscrito na marxe esquerda por Alicia:] Dile a Ascensión que le mandé 27 dólares a Maruca por el poncho que es lo que ella me dijo que valía. Gracias.
|
| 1948-04-19 |
|
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 19/04/1948
Waynesburg College, Pa.
44. E. Wayne Street. Waynesburg.
19 de abril de 1948
Querido Luis:
Hasta la fecha no dispuse de tiempo para contestar tu atenta de fecha de 30 de marzo, recibida aquí cosa de unas dos semanas después. He tenido y tengo muchas ocupaciones, entre ellas pequeñas cosas del colegio –reuniones, conferencias, exámenes, defunciones, fiestas, etc.–, pero sobre todo estoy loco con la primavera. Como sabes, perdimos la primavera del hemisferio sur, de modo que salimos de un otoño para entrar en otro, el cual fue seguido de un invierno de mil diablos por lo frío: con hasta 25 grados bajo cero. Así que ahora no bien la primavera se insinuó, me siento entusiasmado por ella, y me lanzo por estos montes y estos caminos con una avidez como no la sentía desde los tiempos formidables de Ribera. Tengo pensado escribir un artículo para La Nación sobre ciertos rasgos de la primavera aquí en Pensilvania, y en él os diré muchos pormenores que aquí consumirían mucho papel y tiempo. Pero no puedo menos de decirte que esto en primavera es algo espléndido, pujante, tenso, y poderoso. En primer término, hay muchos perales, ciruelos, manzanos, durazneros y otros frutales silvestres. Así pues, los bosques milenarios están sembrados de frutales en flor, y al lado de un roble tremendo aparece la mancha rosada y delicadísima de un melocotonero en flor; algunas laderas de las colinas cercanas aparecen manchadas aquí y allá por los frutales en flor, algunos inmensos, y producen la impresión de que de un momento a otro van a salir volando por los cielos. Los primeros días no nos cansábamos de coger violetas, ramas de botones encarnados de manzanos, varas de melocotonero y otras flores, pero pronto nos dimos cuenta de que lo mejor era lanzarse al campo a disfrutar sus encantos en vez de pretender arramblar con él para casa. Ahora tenemos un minúsculo departamento frente al parque del colegio; desde una de las ventanas vemos los tordos de pecho colorado de aquí, las ardillas, los pájaros carpinteros, los cardenales, los narcisos, los frutales silvestres, el césped tiernísimo, los niños y las parejas de estudiantes todos mezclados. Al amanecer nos despiertan los pájaros, y ya bien entrada la tarde, casi de noche, se oye algún solista más o menos cercano de hacer alardes musicales. Rodeado de una naturaleza así cuesta trabajo meterse dentro de casa y ponerse a escribir cartas, a preparar lecciones, a mascar papel. Ahora mismo desde el sitio en que te escribo puedo percibir un gran sector del paisaje circundante, sentir la borrachera del aire primaveral, oír los cardenales, contemplar la flor amarilla del diente de león, símbolo de las campiñas húmedas de nuestra Galicia y casi sentir el trasiego de la savia en los vasos de los árboles gigantescos.
Dentro de poco tendremos, al fin, una casa para nosotros; la están pintando y acondicionando porque la persona que vivió en ella hasta hace unos días la dejó en muy mal estado; por tal razón aún no hemos podido verla; los dueños se negaron amablemente a enseñárnosla hasta que esté un poco más decente. Sabemos que tiene un sótano, cocina, baño y cinco habitaciones, y está a unos 30 metros de la que tenemos ahora. Pagaremos por ella alrededor de 35 dólares mensuales; pero no está amueblada y el ponerla en condiciones de habitabilidad nos va a costar un pico. Menos mal que aquí es muy frecuente el crédito para todo, en especial para personas con una ocupación fija como la nuestra. Pero ya os daremos detalles más adelante sobre ella. Que Melella te pague bien ese trabajo, y al terminarlo, te vienes con nosotros (con Maruja) a pintar este paisaje y estos tipos, estos granjeros de por aquí, que no carecen de interés. Aparte de esto, creo que el retrato puede dar aquí mucho dinero, entre otras razones porque se trata de un terreno virgen como creo te dije.
¿Qué hacen los Dieste? ¿Se van o no? Recibí un libro de Nova, que agradezco a quien me lo haya mandado. ¿Sigue saliendo Realidad? Estoy traduciendo un estudio sobre Eliot para ella escrito por una profesora de aquí. ¿Que hace Bautista? Dime lo que sepas de los amigos sin excepción. Dile a Dieste que me envíe todos los libros que pueda y, sobre todo, si está en su mano mandarme los dos tomos de la Historia de España de Calpe, editada por Pidal. Han aparecido dos tomos: La España Romana y la España Goda, y aquí me harían un gran avío para los cursos de verano. Que en cuanto los reciba, les enviaré el dinero; pero que no pierdan un día si es posible. Como ves, esta carta va hecha un lío. Pinta tres.
Otero
¿Qué es de Búa, de Villaverde, ..?
[Manuscrito na parte superior:] Acabo de recibir una carta de Pedrayo, muy halagüeña, pero de escaso valor documental. Aquí no tengo mayores noticias sobre publicaciones de arte. Me muevo poco. Abrazos muy cariñosos a Colmeiro, Torra, Castañino.
[Manuscrito na marxe esquerda:] Dile a Melella que le felicito por la idea y que me acuerdo de él y de los suyos. Siento no haber podido despedirme de él, pero tú bien sabes lo que pasó a última hora.
|
| 1948-06-08 |
|
Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 08/06/1948
45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa
Junio 8, 1948
Querido Luis:
Sospecho que te voy a escribir una carta más disparada aún que el papel de que dispongo en este momento para escribirte. Pero aún no pude reposar del jaleo de los exámenes y ceremonias de fin de curso y de entrada en el último año del centenario del colegio. Para colmo, acabamos de recibir la visita del Dr. Stockwell, el director del Seminario de Teología de Buenos Aires, que tú conoces, pues nos acompañó a casa del Sr. López, el bibliófilo. Aún hoy tuve una conversación de dos horas y media con el jefe del Departamento de Lenguas Modernas del colegio, de quien dependo en mi calidad de jefe del Departamento de Español. Tengo, pues, la cabeza hecha un taco real y verdadero, y una cantidad de compromisos atrasados que me aterra. Pero ahora vamos a ver si hablo de lo que más me urge. He recibido tu última carta fecha 23 de mayo, hace unos días y casi inmediatamente después, el libro que me anunciabas. La desesperación que me causó la carta la disipó el libro; es realmente lo que merece ser un libro tuyo, mejor dicho, lo que tiene que ser: original, sincero, impetuoso, dinámico, claro a su manera, prometedor y sustantivo. Las ilustraciones no son las que cabría esperar, pero no por eso son menos valiosas, sino acaso más. Uno no puede nunca sospechar las posibilidades de las líneas de tu mano hasta que se encuentra frente a frente de los dibujos. Las de estos viejos o viejo asombran simplemente por su riqueza, su madurez, su alcance. Nada dejan fuera de sus imprevisibles mallas y casi me atrevo a afirmar –no te extrañe la cautela ante tan aventurado problema– que nada dejan fuera tampoco. Llegan hasta donde deben, con una audacia goyesca –aquí goyesca significa meramente genial– y se detienen, no menos audazmente, en el límite natural de su misión plástica. ¡Qué distancia de vértigo media entre estas líneas y las de Homenaje a la Torre de Hércules, sin ir más lejos! A mí me asombran estas líneas como me asombra el canto de un mirlo, un almendro en flor o un planeta o cualquier otro cuerpo celeste que de pronto hace su aparición por un borde del horizonte y se borra con la luz del alba. Y acaso aún más, porque estas líneas son el testimonio más directo, más inmediato y claro del espíritu, esto es, de esa potestad creadora de que el hombre-producto de la creación participa en proporción superior a la de cualquier otro ser vivo. De todos los dibujos, te hubiera robado el original del último si hubiera estado en ésa, pese a todas las imaginables y más que justificadas protestas de Maruja. Estos remiendos son la costra mítica en que aparecen cristalizados el humano recuerdo y el humano anhelo, o si lo prefieres, el Mito. Pero dejemos por hoy tus líneas, que tanto me fascinan, para hablar de algo más plebeyo. Tenemos una casa al fin: cinco habitaciones, cocina, cuarto de baño, sótano y un campito suficiente, pero nada más, para hacer la casita del perro. A veinte metros del parque del colegio, con un balcón y unas ventanas hacia el nordeste y hacia el sureste. Por el momento, esta casa está casi vacía; entre las cosas que hay dentro, casi todas, excepto los libros, son prestadas o adquiridas mediante crédito. En cortinas de papel, clavos, cuatro malas cucharas y tenedores, dos sillones y un sofá de segunda mano, linóleo, algunas macetas y otras mandangas llevamos gastado un dineral, o sea, los dólares que nos habían ofrecido para ayudarnos en el viaje. Quedamos sin blanca, pero tenemos una casa que, por situación sobre todo, nos parece un sueño. En frente de las ventanas, y en especial de las de Cuqui, hay unas celindas y unos rosales divinos, donde desde el alba hasta el anochecer, canta con entusiasmo nunca visto los tordos y los cardenales de aquí, mucho más músicos que los argentinos. A lo lejos se divisan perfiles de colinas tupidas de arces, robles, manzanos silvestres, sicómoros y otras especies. Tenéis, pues, una casa en Waynesburg tú y Maruja y demás amigos. Y la tenéis sin reticencias. Aunque en honor de la verdad, de la verdad monda y lironda, deba añadir que una casa aquí no basta. Con ser importantísima, la casa supone alrededor de la sexta parte del salario. Aquí lo serio es el mercado, los comestibles, al revés de lo que sucedía en ésa cuando nosotros llegamos de Inglaterra. Es, pues, necesario pensar en lo demás ahora que ya hay un techo donde cobijarse en un momento dado. Y esto requiere un largo rodeo apenas iniciado. El presidente del colegio estuvo internado en el hospital a viva fuerza: las piernas no le sostenían, sin la mínima exageración, y en su cabeza las ideas y los recuerdos eran un verdadero enjambre. Por fin, lo dejaron salir para las exigencias de fin de curso, pero aun así la secretaria permite a muy pocas personas acercarse a él. Ahora, en estos días, terminaron las clases de invierno y el quince empiezan las de verano, mucho más llevaderas; por ejemplo, yo paso de 18 clases semanales de una hora o 55 minutos a cinco clases de 90 minutos. Esto quiere decir que el presidente tendrá tiempo de descansar y de atender a la gente que nos sea ni albacea ni alto dignatario, y yo tendré más libertad de acción para presentarle tu problema. A él lo conoce y admira medio mundo en estos contornos; entre otras facultades tiene la de conceder títulos honorarios u honoríficos a quien le parezca bien. Por ejemplo, ayer otorgó el de Doctor en Ciencias a uno de los ingenieros más encopetados de la Institución Carnegie de Pittsburgh en presencia de la facultad o cuerpo de profesores y de los graduados. Así pues, si a él le fuera difícil hacer frente por sí mismo a tu situación, espero (que) me presente a quien esté en mejores condiciones o respalde gestiones mías encaminadas a tal fin. Creo que nadie mejor que la Carnegie misma, que está aquí a mano. Bastaría que patrocinasen una exposición tuya, que te hiciesen algún encargo de importancia para saltar la burocracia de inmigración, que es el hueso aquí, etc. Con el permiso de residencia todo iría como la seda siempre que te avinieras a aceptar ciertas peculiaridades puramente formales de aquí. Pero de esto hablaremos más adelante, acaso pronto. Yo no quiero hacerte creer sin fundamento que las cosas son fáciles porque no me lo permite mi conciencia. Las cosas son difíciles, lo sabes bien, tan bien como yo; pero, cosa curiosa, lo imposible desde ahí parece factible desde aquí, y es que ahí sólo hay burócratas asustados o poco menos, y aquí hay personas que inspiran mucho respeto en Washington y que acaso son temidas. Las personas aquí pesan mucho y las hay que cuando comprenden lo justo de una demanda, no vacilan en apoyarla sin reservas. Es así como nosotros vinimos, como sabes. Nosotros haremos por ti lo que hicimos por nosotros, sin precipitaciones, porque no es posible, pero sin que nos venza nunca el desánimo. Que estas palabras te den confianza y calma en todo trance. Yo creo que la entrada como turista dificultaría las gestiones posteriores, pues despertaría recelos y los recelos nunca fueron buenos y menos aquí; se perdona la franqueza, por brutal que a veces parezca, no la cuquería. Calma, pues, y buen ánimo. Y vamos a otra cosa, no menos complicada que tus líneas y tu venida en su sencillez objetiva. Trátase del problema de la casa de ahí. Como creo que sabes, dejamos la casa a nuestro nombre con un matrimonio norteamericano dentro. Como pudiera resultar que lo de aquí no cuajara definitivamente y como había dificultades para traspasar el contrato sin elevar la renta por una parte y sobre todo para traspasarlo a quienes nosotros deseábamos, con la autorización del administrador metimos en casa dicho matrimonio a cambio de la venta de nuestros muebles: una radio, una estufa de cobre, el comedor (sillas y mesa), camas, armarios de libros, etc. y especialmente el teléfono, en 3.000 pesos. Teníamos ofertas mejores, pero la señora norteamericana era amiga de Alicia, tenía una hija enferma que necesitaba sol e iba a una escuela que está a dos pasos de allí. Pero ahora resulta que, al parecer, la señora no se ve por que, a poco de llegar, dijo al portero que nosotros no volvíamos, y este, que esperaba una comisión talvez con otros inquilinos, dio cuenta al administrador y se armó al parecer un lío gordo. La señora norteamericana apenas sabe cuatro palabras de español y parece que a pesar de mediodía de explicaciones de Alicia no se enteró bien de la situación ni de nada. Por ejemplo, confundió la estufa de queroseno con la cocina de gas, propiedad, como es lógico, del dueño de la casa, y ahora nos culpa a nosotros de una cantidad de desatinos insospechados y nos reclama parte del dinero. Desde luego, nosotros nunca dijimos que no fuésemos a volver; se metieron en el departamento con el consentimiento del administrador y con el contrato de casa y teléfono a nuestro nombre, por ser esto lo habitual en casos en que el inquilino se ausenta temporalmente; y por fin, la señora sólo tiene un recibo firmado por nosotros de 3.000 pesos argentinos por la venta de los enseres del departamento. Siendo esto así, a mí no me cabe en la cabeza que la señora tenga base legal para hacer cosa alguna en contra nuestra. Pero no deja de amenazarnos, y Alicia está aterrada, sobre todo porque procedimos con dicha señora con una claridad y una limpieza intachables. El matrimonio que vino con nosotros en el barco dejó su departamento en las mismas condiciones por casi el doble –5.000 pesos argentinos–, y eso que estaba en un sitio poco comunicado del barrio sur. A estas alturas nosotros ignoramos en qué situación está la señora en la casa; en la primera carta nos decía que la ponían en la calle; en la segunda carta en octubre nos dice que le cobran mensualmente 30 pesos más de lo estipulado en el contrato nuestro, y que además, para abandonar el departamento el administrador le pide 500 pesos. ¿Habrá hecho un contrato nuevo con el administrador por 170 pesos mensuales, y por no haber pasado el tiempo estipulado el administrador le pidiera una indemnización? ¿Será todo un cuento para intimidarnos? De contar con dinero, hubiéramos cortado por lo sano devolviendo a la señora lo que nos dio por los muebles, y san se acabó; pero a estas alturas no contamos con nada salvo el estricto salario mensual con el que vivimos. Tú que eres abogado después de todo, ¿qué crees que la señora puede hacer contra nosotros? Y si tu abogacía, como supongo, no desciende a estos laberintos, ¿podrías preguntar a un buen abogado de ahí, a un veterano de estos jaleos, qué cabe hacer? Creo que la precaria salud de Alicia tiene por causa esta situación realmente estúpida. No olvides que; 1) Para los efectos de la administración, nosotros dejamos el departamento a esta gente en nuestra ausencia; 2) Por la venta de los muebles firmamos un recibo de 3.000 pesos; 3) La señora –mejor dicho, su marido– firmó un papel para nuestro fiador el contrato de alquiler comprometiéndose a pagar mensualmente los 140 pesos de renta estipulados en dicho contrato (que Dieste tiene en su poder); 4) A nadie se ha dicho que no volveríamos. Te ruego (que) estudies esto con cuidado, pues los embrollos proliferan como las zarzas por lo que se ve, y a las personas no hechas a ellos le quitan el sueño y acaban por arruinarles la salud y el humor tan necesarios siempre, pero más ahora. No sé si Frontini o Baudizzone podrían sacarte de apuros; pero acaso fuese mejor un abogado menos literato. Bien sabes que aprecio a estos amigos; pero los aprecio como hombres de letras. Talvez Melella o López u otra persona hecha a la vida de los negocios te oriente sobre el abogado a quien acudir. Desde luego en cuanto sepamos el importe de la consulta, te lo giraremos por el medio más rápido. Por lo demás, ten en cuenta que Alicia está terriblemente inquieta y Cuqui lo mismo, pues hasta llegan a temer que las expulsen de los Estados Unidos como resultas de esta, a mi parecer, menudencia. Bueno; ahora para terminar, una ráfaga de preguntas y encargos menores. ¿Sigue saliendo Gaceta del libro? ¿Sigue saliendo Realidad? Le mandé a Ayala un estudio sobre Eliot de una profesora auxiliar del colegio y aún no tuve contestación ni acuse de recibo. ¿Cómo va el trabajo de casa de Melella? ¿Qué es de Mariano Gómez, nuestro amigo, no el ilustre? ¿Salió el libro de Dieste en la Suramericana? ¿Está ahí Alonso ya? ¿Cuales son las señas y el nombre de Silveira? Acaso se me ocurra escribirle unas líneas en un momento dado. No dejes de mandarme por avión uno de los primeros ejemplares que salgan de la imprenta de tu monografía; manda otro al Museo de Arte Moderno de Nueva York y otro a la Carnegie; las señas de este ejemplar te las concretaré más adelante, pues ahora no las tengo a mano. No olvides la importancia de tus acuarelas de Buenos Aires: como te dije entonces, un libro de acuarelas de este tipo sobre Pittsburgh –ciudad de grandes chimeneas , puentes de acero, altos hornos, minas, etc.– te consagraría aquí en el acto, y quien sabe lo que de tales acuarelas puede resultar. De tenerlas aquí, serían la mejor carta que jugar a favor tuyo. Voy a escribir algún artículo para La Nación. Siguen allí Mallea y Sirio, ¿no es verdad? Por aquí encontré algunos datos de interés sobre Galicia. ¿Donde se puede encontrar la gramática gallega de Saco y Arce? No es la que encabeza la Crónica Troyana? ¿Es posible copiarla? La leyenda de san Eros se encuentra también en Alemania. Compré un libro sobre la evolución de la lengua portuguesa desde el bajo latín; se publicó en Filadelfia en inglés. ¿Te acuerdas del sanguino, una planta o arbusto más concretamente, con bayas vinosas como el sabugueiro, de que un día hablé con tu padre? Encontré su nombre: cornejo, en castellano. Tiene aquí un pariente, el dogwood, maravilloso, por sus blancas flores de gran tamaño. ¿Sabes que Colmeiro, el botánico, publicó un diccionario sobre plantas del Nuevo y Viejo Mundo, aclarando su nomenclatura? Daría un pico por tenerlo. ¿Lo hay ahí? ¿Sabe algo de esto Manuel? ¡Qué analfabetos somos con relación a nuestros hombres! Acabo de hacerme ampollas plantando tomates y coles; por esto, te escribo ¡con dificultad! Seguiré otro día. No demores mis encargos. Abrazos de todos para los dos. No os dejéis deprimir. Recuerdos a tus padres y hermano.
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Si veis a la señora del departamento que se llama Ulrs Jolly no la digais que no pensamos volver.
|
| 1948-11-13 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948 en 13/11/1948
[Manuscrito:] Waynesburg, 13 de noviembre de 1948
Queridos Luis y Maruja:
Hace cosa de un par de semanas hemos enviado a Maruja Salgués un paraguas para Maruja, obsequio de Alicia y Cuqui, y un chaquetón de trabajo de los que aquí se estilan, para Luis de mi parte. Tuvimos ya acuse de recibo de Maruja, a punto de poner el pie en el estribo en el ómnibus para Nueva Orleans, de modo que, a menos que algo anómalo ocurra, os llegará con ella (o ellos). Hemos comprado lo mayor que encontramos, y si bien está de acuerdo con las medidas que nos enviasteis, no nos sentimos muy seguros de que la gran humanidad de Luis quepa dentro. (Esperamos que no habrá susceptibilidad por su parte a estos comentarios, tanto menos cuanto que yo mismo estoy echando una barriga espléndida esta última temporada como consecuencia de un casi claudicante sedentarismo desde que la huerta entró en estado de letargo con la otoñada). Esperamos que para Navidad estarán ahí, y si bien la estación en que os encuentran no es la más apropiada para sacarles partido de inmediato, todo es cosa de tomar precauciones con la polilla y esperar el cambio de estación. Aquí a estas alturas estamos tiritando ya, con las estufas encendidas casi noche y día, y no tardarán en aparecer las primeras folerpiñas de neve. No sé cómo se me vino a las mientes esta palabra, pero nada tiene de particular escribiéndoos a vosotros. Por otra parte, estoy cada día más enzarzado con las palabras vernáculas, aunque cuento con poco material de información en este minúsculo Waynesburg. Por cierto, acabo de perdirle a Trelles, el de Atlántida, la gramática histórica portuguesa de J. Nuñes que acabo de encontrar anunciada en un catálogo de la librería Panamericana de Buenos Aires, Lima 707. Pero volvamos al tiempo. Los árboles acabaron de desprenderse de sus espléndidas galas otoñales, más espléndidas en general que las de primavera. Yo nunca vi hojas como éstas de aquí. Algunos días salimos Alicia y yo de paseo y a cada paso nos deteníamos para admirarnos de los colores de las hojas, rojas de óxido, amarillas, anaranjadas, castañas, verde amarillentas... algo imposible de sugerir en palabras. Y luego la terrible exclamación: “¡Si estuvieran aquí Luis y Colmeiro!...” Este paisaje es algo sorprendente. Uno cree haber visto mucho en España y fuera de ella, y tiende a creerse autorizado a hablar de paisaje. Pero de pronto le ponen delante de un rincón del mundo o de un pedazo de mar y acaba por reconocer que, de hecho, aquello no lo has visto nunca.
Aquí el ambiente parece mucho más encalmado con el transcurso de las elecciones y con el jarro de agua fría que le echaron a muchos millones de americanos y los ánimos que dieron a bastantes más. Ojalá esto entre ahora en un período de paz interior y se pueda otear el horizonte sin sobresaltos para bien de todos, sin excluiros ni mucho menos a vosotros, cuya situación nos angustia. Habéis recibido una carta mía para Dieste, cuyo paradero desconozco. En una suya me hablaba con gran optimismo, que ojalá se confirme, sobre todo en sus promesas literarias. En el catálogo de la Librería Panamericana está anunciado el libro de Poseidón ilustrado por Luis con los Autos de Gil Vicente. ¿Qué tal salió la impresión de los dibujos? Voy a ver si lo encuentro en alguno de los muchos catálogos que me mandan de Nueva York para adquirirlo; y bien sabe Dios que me arrepiento de n haberle arrancado a Merli la promesa que hizo de regalarme uno de los originales. Creo que Luis debe ilustrar más libros de la Edad Media, como el Libro de Buen Amor, el Conde Lucanor, La Crónica Troyana, los primeros libros de caballerías y cosas por el estilo por ese complejo de humanidad que encierran. Claro que si no lo ha hecho, la culpa no es suya, pero quien vea a Gil Vicente, Quevedo, Gobineau, las leyendas gallegas y sus cuadros incluso, no podrá menos de maravillarse de su fidelidad al espíritu legendario de esa larga y soberbia época donde hirvieron a borbollones todos los fermentos de un mundo todavía agitado y en trance de partos colosales. Vistas las cosas con cierta perspectiva histórica nos muestran cuán lejos nos encontramos –por fortuna– de haber agotado o racionalizado ese torrente de pasiones, pecados, sueños, alegrías, hambres, pestes, crímenes, santidades, heroísmos, traiciones, altanerías, humillaciones,... que Luis ha visto y ve tan magistralmente. ¡Quién tuviera un milloncejo de dólares en la mano! No sé si conoces, Luis, una edición de Gil Vicente publicada en Madrid por Carolina Michaelis de Vasconcelos. La he visto anunciada en alguna parte y creo que debe interesarte, pues hay en ella muchas cosas ignoradas hasta entonces. Yo tengo el libro editado ahí por Molinari, pero aparte del texto, que es precioso, poco dice sobre la época, que debió ser interesantísima, el estado de la lengua y otras cosas que la Michaelis no dejará de tratar.
Hemos recibido un número de La Nación enviado por unas amigas inglesas de Alicia, y por él vimos que a Castañino le han otorgado el primer premio en la exposición nacional o casi así. Nos alegramos mucho por ser un camarada ideal; ahora recuerdo muy bien aquella tarde memorable que pasamos en su casa todos juntos, vosotros, Varela, Alonso, etc. Me trajo a la memoria a Castañino sus elogios del cuadro de Luis pintado para Melella, que debe ser soberbio, como si todos los suyos o todos mejor dicho, sobre todo este que aquí tenemos, el San Eros, la santidad de la Edad Media del cuento. ¿Cuándo hacéis una fotografía y nos la mandáis? Melella es un gran fotógrafo o al menos tiene muy buenas cámaras y amigos fotógrafos, que le harán cuantas fotos quiera. Y aquí rabiamos por ver ese cuadro, aunque sea descolorido.
¿Sabéis algo de Ayala? A propósito, el retrato de Nina es muy original y muy fiel a lo profundo del modelo. Pues bien; le mandé una traducción de un artículo escrito por una profesora de aquí sobre el Premio Nobel de Literatura, así con mayúscula, y nada sé de él, como no sea lo que Luis me ha dicho: si se tratara de algo mío, me tendría sin cuidado, pero trátase de una persona que no tiene por que poner demasiado crédito en mi palabra. Si lo veis, decidle que, francamente, si le interesan el trabajo y las condiciones económicas –cinco ejemplares o seis de la revista para mandar al autor y a sus editores, pues así lo han exigido– que me lo devuelva. No es impaciencia personal, sino refleja; la autora quisiera verlo publicado pronto, sobre todo ahora con ocasión del premio otorgado a Eliot, y por mi parte quisiera verme al margen del asunto. Esto es todo. Decidle a Perrota que se ha expuesto aquí la Cantata y que gustó mucho a estudiantes y profesores, sobre todo las reproducciones. Estoy pensando en la manera de hacer una exposición en petit comité en mi sección de español de los libros de Luis. Pertenezco como miembro honorario a una de las fraternidades de estudiantes, la Kapa, Sigma, Kapa –esto será para vosotros, como para mí al principio, un galimatías– y espero que ella patrocine la idea. Ya os diré.
Bueno, jóvenes, no os quejéis de esta carta escrita con la mesa de trabajo hecha una leonera. Muchos abrazos de vuestros Oteros.
Recuerdos a vuestros padres en primer término y a la interminable lista de amigos, sin olvidar ninguno, de nuestra parte. Escribid.
[Otero Espasandín]
|
| 1948-12-13 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 13/12/1948
Waynesburg, Pa
13 diciembre, 1948
Querido Luis:
Si me juzgas por algunas de mis cartas anteriores al pie de la letra, no dejarás de encontrar razones para reprocharme. Por ejemplo, te he dicho que procuraría enterarme de algunas señas a las que debía enviar un ejemplar de tu monografía. Ahora por una de esas venas de españolismo que nos dan a los españoles y que no sé si tenemos derecho a reprochar en muchos casos, resulta que acabo de obtener algunos datos que te envío con mucho gusto y con el remordimiento de no haberlo hecho antes. Art Museum, Boston, Mass. –Museum of Modern Art, W. 53 St. New York City, N. Y., Art Institute of Chicago, Michigan & Adams Streets, Chicago, Ill. –Revista Artnews, 136 E. 57 St. New York 22, N. Y. –Philadelphia Art Museum, Philadelphia, Pa. –The Brooklyn Museum, New York City, N. Y. –The Museum of Art, San Francisco, Cal. –The Whitney Museum of Art, New York City. Esto es lo que ahora sé: más adelante talvez pueda enviarte más.
Ayer, sábado 12 de diciembre, recibimos tu carta del seis del mismo mes. Nos ha causado una gran alegría por todo lo que en ella decís, y particularmente te agradezco los elogios que me dedicas como escritor. Son tan calurosos, sinceros y extremados que me considero en la obligación de corresponder a ellos escribiendo ese libro de que me hablas. Desde hace más de un año me viene rondando la idea de acometer la tarea, pero si bien soy de tu parecer con respecto a Dieste, a quién un afán de perfección inhibe en detrimento de los lectores y de la Historia de la Literatura, mi caso es diferente. Una obra mía, donde no hay como en los demás libros un campo de saber más o menos organizado que me dé la pauta, requiere una cierta elaboración formal, si no ha de naufragar en un amasijo de recuerdos y anécdotas. Acaso rebase tus ilusiones en cuanto al aliento de la empresa y escriba una especie de biografía novelada cuyo primer volumen sea lo que tú anhelas: la vida global de mi aldea tal como yo la he vivido: con cohetes, gaitas, sequías, inundaciones, nieves, faenas de mil clases, nidos, escuela, iglesia, campaneros, tipos sobresalientes, el río, el monte, los juegos de la estornela, de la porca, etcétera. Otro tomo sería mi vida de estudiante en Santiago y en Madrid; otro estaría dedicado a Ribeira, con recuerdos de Dieste, Valle Inclán, Caraminas, Mosteiro, Val, Maside, Manuel Antonio, con todo aquel mar salvaje, aquellas playas, aquel Barbanza, aquellos pinos, dólmenes, mámoas, nataciones, gaviotas... Otro tomo comprendería mis peregrinaciones por el norte de África, por España durante las misiones y la guerra, por Francia, Inglaterra hasta llegar a la Argentina, que bien merece tomo aparte... Ya ves, si pienso en todo esto de que me hablas. No me lleva a escribir otra cosa que ofrecer una faceta del mundo que me ha tocado vivir que ningún otro puede hacer por mí. Ofrecer la suya mejor que yo, pero no lo que he sentido y vivido con una vehemencia que muy pocos sospechan simplemente porque, como acaso sepas, no soy muy dado a la confidencia. Justamente esto es lo que me preocupa un poco. Tendré que apelar a un recurso novelesco para hablar de mis reacciones ante el mundo como si fueran ajenas a fin de vencer un tanto esta reserva que siempre he tenido, incluso con los mejores amigos y con los familiares. Quién sabe si no inventaré un pintor que me describa, una especie de Luis Seoane que, desesperado de ver que un hipotético amigo se niega a contar su vida, se arriesga a narrarla por su cuenta y riesgo. ¡Hermosa trastada, eh! Claro está, una biografía así daría pie a trazar una hermosa galería de tipos, tales como Souto, Colmeiro, los Dieste, tú, Maside, Manuel Antonio y muchos otros que tú conoces y no conoces. Toda esa generación trágica que ahora lucha por salvarse de esta gran hecatombe que se desencadenó con la guerra de España sería en buena medida el protagonista de esta obra un tanto ambiciosa, demasiado ambiciosa para quien jamás abrigó ambiciones de escritor, ¿no crees? Pero una de las cosas que ha dejado huellas más hondas en mi alma ha sido la amistad, esa amistad sentida tan sin cálculos como se siente el paisaje, el mar, el arte, un cielo fugaz, el canto de un ruiseñor o de uno de aquellos mirlos de los aledaños de nuestras aldeas. Esta amistado estos vínculos amistosos con mil gentes en mil lugares, aún sin proponérmelo, ocuparía sin duda los alveolos más íntimos de cualquier intento de esta naturaleza y acaso fuese el móvil decisivo de la empresa misma... Ya veremos.
Estoy leyendo cosas y estudiando en relación con mi nueva tarea; sobre todo reviso los clásicos y no me falta ocasión de revalorar autores y de condenar a perpetuo desdén otros. Por ejemplo, acabo de releer las Confesiones de un pequeño filósofo, de Azorín, y me ha producido un gozo singularísimo. Hay autores que hay que leerlos un poco al margen de la pelea brutal en que estamos envueltos, dejando de lado este tono polémico que nos encrespa y las palabras fuertes que suscita. Azorín es uno. Con todas sus chocheces, con sus manías seniles, con sus resentimientos, sus pifias y otras cosas, no puede negarse que ha alcanzado finuras de sensibilidad no superadas a mi juicio por nadie desde Garcilaso acá. Por otra parte, no ha de olvidarse la sagacidad con que ha sabido valorar lo mejor de nuestra literatura, sin excluir a Rosalía, otra antena poética cuya cima penetra hondo en las regiones quietas y serenas de las almas escogidas. (Bueno, esto es un poco cursi). La Biblioteca del Colegio acaba de adquirir la colección de Clásicos Castellanos por mi consejo y mediación. Ciento diecisiete volúmenes por menos de cien dólares y con una comisión de casi un quince por cien para nuestro amigo común Trelles, que buena falta le hace. El colegio necesita libros de esta calidad para su prestigio, sobre todo ahora que celebra su centenario; pero a mí me van a ser más útiles aún. De los libros impresos en Buenos Aires no te puedes fiar. Justamente uno de estos días acaba de pasarme uno de esos incidentes de que ya me había olvidado, y es el siguiente: Estaba leyendo un trozo de la estupenda Antología de prosistas españoles de M. Pidal en la edición Austral, cuando de pronto noto que estoy en el aire. Examino el libro con el natural desconcierto pensando que sería cosa de unas líneas trastocadas, cuando advierto que falta un pliego íntegro y en su lugar hay otro repetido. Y esto se lo hacen a M. P. con toda desfachatez. ¡Qué no harán con Perico el de los Palotes! Me produjo una rabia atroz, tanto más cuando que carezco de una edición como Dios manda.
Bueno; la Navidad y Año Nuevo están en puertas. No hacemos más que explorar el horizonte de los recuerdos y localizar a los amigos. Vivimos los tres en un estado de tensión emotiva, mezcla extraña de alegría y dolor. Sobre todo nos sacan el sueño los amigos de Buenos Aires, sin frío, sin pinos nevados, sin horizonte claro, sudando indignación, retórica, hastío... Ni siquiera nos atrevemos a aconsejarles paciencia, y una sensación de fracaso o de impotencia nos abochorna. Sin embargo, no nos cabe la menor duda de que las cosas cambiarán pronto ante la fuerza de los hechos, algunos demasiado fuertes para olvidarlos. Alicia, Cuqui y yo os deseamos a los dos unas fiestas animosas, realmente alegres y esperanzadas en compañía de vuestros familiares y amigos. Piensa que, pese a todos los pesares, estás haciendo tu obra y te estás haciendo a ti mismo como artista, como escritor y en general como hombre, mientras un vacío moral y una sensación de fracaso reinan por doquier. Las cartas que nos llegan de Francia, de Inglaterra, de España y de otros puntos no dejan de convencernos de cuan afortunados hemos sido cuantos presenciamos la hecatombe pasada (y presente) desde el lado de acá. Nosotros mismos aquí, donde nada fundamental nos falta, sentimos nuestras nostalgias. Hoy mismo Alicia, (que está aquí a mi lado mientras escribo, estudiando sus cosas) me decía cuanto echa de menos esos contados amigos de Buenos Aires donde uno se explayaba a sus anchas, dejando volar corazón y cabeza atolondradamente sin temor de ser incomprendido simplemente porque un mundo común nos ligaba y unas esperanzas comunes nos sostenían. Aquí no se encuentra esta comprensión sencillamente porque nuestro mundo es un enigma para todos. Aun con el mejor deseo de entender, no pueden por carecer de ese terrible Himalaya de gozos, sobresaltos, dudas, ansias, sueños, fatigas, fracasos... Creo que Alicia comprende esto todavía mejor que yo por más generosa, más idealista, más sensible al contorno moral y con un instinto mucho más sagaz para valorar las gentes. Hay personas que se sostienen en gran medida, en medida preponderante con la cabeza, y creo que yo pertenezco a esta clase; hay otras, por el contrario, que se sostienen en la vida por cables afectivos, por el corazón. Y a este grupo pertenece Alicia, perteneces tú, Luis, y muchas otras personas entre nuestros conocidos. Para estas personas, Estados Unidos es un riesgo, hay que reconocerlo. Y si también lo es Buenos Aires o España, siempre hay una fuerte representación del mismo polo. Una de aquellas reuniones un tanto improvisadas en mi casa o en la tuya en que estábamos mano a mano unas cuatro o cinco personas durante cinco o seis horas es algo que no olvidaremos nunca, y menos Alicia, pese a todos los Clubs, donde por otra parte, la quieren y admiran y hasta envidian, y con mucha razón. ¿Comprendéis lo que son para nosotros vuestras cartas y lo que sería con mayor razón el teneros aquí?
Bueno: ¿Hablaste con Ayala? Perdóname que insista; ya te dije que estoy en una situación violenta con esta profesora, pues tuve la mala ocurrencia de aconsejarle que escribiese el artículo. Creo que Paco lo comprenderá bien, si tiene, como no dudo, instinto de escritoras nóveles. No tengo nada que reprocharle, pues es un amigo a quien estimo como sabes. Pero quisiera verme libre del asunto de una vez.
Dime las señas de Melella, que las perdí o cambió de casa. Le escribí una carta creo que a French, y no creo que la haya recibido. No te olvides llevado de tu entusiasmo por mis dotes de escritor. ¿Llegan libros de Galicia? ¿Hay por ahí la Gramática de Saco y Arce? ¿Y el Valladares? ¿Qué hace el Centro Gallego? ¿Y Castelao? ¿Y Prada y demás amigos? ¿Y Mariano Gómez? ¿Y Cuadrado? Dile que espero su libro. ¿Cómo va Nova? Dile a Perrota que aquí gustaron mucho Mar Dulce, la Cantata, y otros libros impresos por ellos. Ahora estoy exponiendo, en complicidad con la Bibliotecaria, varios libros ilustrados sobre la naturaleza. A continuación, haré una exposición de tus libros si me dejan como espero la vitrina. Habrá que ocultar ciertos desnudos por tratarse de una [manuscrito na marxe esquerda:] ciudad y hasta de un país no muy fogueado en estas cosas. Muchos abrazos, Luis y Maruja, de los tres y nuestros cariñosos saludos para vuestros padres.
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla por Alicia:] Ardemos en curiosidad por saber cuando os vais, a que parte de Francia, que planes tenéis, cuando venís a vernos... no nos contáis las cosas a la mitad. Felices Pascuas a todos de
Alicia
|
| 1949-02-08 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1949 en 08/02/1949
[Manuscrito:] Febrero 8, 1949
Waynesburg, Pa.
Querido Luis:
Tu carta tan esperada no me ha causado sorpresa, pues su desacostumbrada tardanza fue para mí indicio de que lo dicho en la anterior iba adelante; lo que sí me sorprendió fue lo de Dieste, pues aunque admitía la posibilidad de que se fuese, no pude sospechar lo fulminante de la solución. Sin temor de envenenarme, sospecho que me cabe gran parte en el honor y la responsabilidad, si hay lugar a ella, de haber desbaratado el grupo con mi ejemplo primero y con mis cartas después. Debo reiterar, sin embargo, que nunca me he propuesto otra cosa que ser sincero y dar expresión más o menos apasionada a mis sentimientos. Yo me alegro infinito de vuestra salida a la aventura; os esperan grandes emociones, el redescubrimiento del mundo con sus espacios, sus misterios, sus dramas, sus luces y sus noches. Yo hubiera sido feliz si os pudiera haber traído conmigo; mi impotencia, nuestra impotencia, mejor dicho, pues Alicia siente lo que yo en este caso, ha mermado mi felicidad aquí; y aunque con forzada lentitud, no he dejado de hacer indagaciones. Hoy mismo recibí carta de Barbudo desde Washington en la que me expresa su pesimismo sobre vuestra venida, entre otras razones porque la Argentina es para el común de las gentes de aquí algo entre lo posible y lo imposible, entre la realidad y el sueño. También recibí hace días carta de Souto, a quien pedí consejo sobre tu caso, y espero en estos días su contestación a la segunda carta. Como él estuvo aquí y piensa volver y talvez pronto, le hice varias sugerencias y preguntas. La dificultad es que, con carácter permanente, sólo se puede puede entrar como profesor, y aun así, se necesita haber estado enseñando los dos años inmediatamente precedentes. Como pintor acaso sea posible venir también, pero se necesita la mediación de gentes muy especiales; esta es la razón de mi segunda carta a Souto, quien sólo conoce ilustraciones tuyas y que le parecen tan buenas que, una vez aquí, podrías defenderte con ellas. Aparte de mis gestiones, creo que debes escribirles; de seguro le das una gran alegría. Sus señas son: Paseo de la Reforma, 219. México D. F. México. Aunque tú vayas, no está demás atar cabos, sobre todo en momentos como los presentes. Barbudo está disfrutando una beca de la Gugenheim para hacer un estudio de las ideas religiosas de Unamuno. Parece encantado de la vida, pues tiene un buen sueldo aun sin saber hablar inglés. Se queja de faltas de noticias de Nova y de Varela.
Volviendo a lo vuestro tras este rodeo, no de propio descargo, sino para desahogar la pena que me causa ver que no tomáis el rumbo de Nueva York, creo justificada, muy justificada, vuestra decisión. Y ni que decir tiene cuánta suerte os deseamos todos. Europa es muy varia, hay mil sitios donde luchar y vivir; aun reconociendo que París puede ser el ideal para un pintor, no creo que debáis cegaros con él, y cortaros otras posibilidades. Talvez en el campo –ese maravilloso campo francés– podáis trabajar con más desahogo económico y hasta con más comodidades. Con exhibir en París de vez en cuando puede ser suficiente; el mismo Picasso vive ahora fuera. Tu idea de exponer en Londres me parece muy buena; en París puedes procurarte miles de señas e informes sobre galerías, etc. No olvides que hay ciudades muy importantes en Inglaterra además de Londres: Manchester, Birmingham, Edimburgh, etc. Creo que si puedes entrar en Inglaterra, te espera un gran porvenir, pues tus cosas, en especial las menores, te abrirán muchas puertas con los editores. Tendrás también una riqueza asombrosa de tipos ciudadanos y campesinos que estudiar. Es muy conveniente que lleves contigo una colección o varias de los libros; les pondrán los dientes largos a los editores londinenses. Sacrifica otras cosas si es necesario.
Siento mucho estar con los bolsillos vacíos, como Maruja os habrá dicho, como consecuencia de trabajar uno solo y del tratamiento de Alicia; si no os hubiera enviado unos dólares con una satisfacción inmensa. Como acaso sepáis, estamos todavía endeudados y la familia de España se encuentra en la miseria prácticamente. Pero aun así, si en algún caso nos es posible hacer algo, no lo pensaremos un instante. Te aconsejo que dejes todo en orden: nacionalidad, trámites oficiales, etc. No se sabe lo que puede sobrevenir de un momento a otro; es posible y deseable que nada grave pase, que las nubes que hoy cierran el horizonte pasen sin dejar rastro. Pero la prudencia no está reñida con la audacia ni con el heroísmo; te hablo como hablaría a un hermano, sin pusilanimidad, pero un tanto escarmentado. Por aquí hay cientos de españoles con nacionalidad norteamericana que no tienen porque avergonzarse de haberla adoptado, sino que se consideran afortunados por ello; Dieste encuentra ahora unas facilidades como uruguayo muy valiosas; tú harás muy bien si utilizas cuanto te sea de provecho tu nacionalidad argentina. Procura dejar bien tus cosas con el Centro Gallego también; bien que mal ha sido una ayuda y en la revista has hecho cosas que no se pudieran haber hecho de otra manera. Sin renunciar a nada esencial, sin hacer nada que nos abochorne, hay muchas posibilidades que no hay que desperdiciar; y esto es válido no sólo ahí, sino más aún en Europa. Sé firme, pero no te dejes dominar por fanatismos estériles, sobre todo ahora que hay mucha gente dispuesta a sacar partido de ellos mientras les conviene y a saltárselos a la torera cuando conviene.
Espero que no me olvidéis; que me sintáis tan cerca como yo os sentí y siento a todos vosotros. Cada día estoy más convencido de que lo que vale en la vida es lo que comparte, lo que nos liga a nuestros amigos, a nuestros familiares, a lo que a veces pudiera parecer intrascendente. Por eso considero la pérdida de una amistad como lo más grave que puede ocurrirme. Tú tienes amplio campo por delante; tienes juventud, tienes genio o, si quieres, madera de artista de alta calidad; tienes dotes de trabajador; tienes salud; entusiasmos y muchas cosas más. Yo te deseo la suerte, ese algo del que nadie puede estar seguro y tan necesario como lo demás. Creo que debes tratar de sacar partido siempre de tu optimismo y desterrar para siempre, filosóficamente, el desaliento y el malhumor. Si inspiras optimismo al borde mismo del abismo, no caerás en él; si por el contrario, te obstinas en sentirte perdido en una balsa de aceite, te ahogarás. Busca la alegría recóndita en los demás y esta alegría te reconfortará a ti.
Bueno, perdóname estas tonterías, pero no las olvides, aunque solo sea por la intención que las inspira. En cuanto a tu pintura, simplifica, simplifica, aligera, depura, pule, sé paciente, cauto, frío; piensa que el arte es el genio de domar el genio; la fuerza de someter la fuerza hasta el punto de que la fuerza, sin dejar de existir, no se advierta si no a la larga. Una sonrisa puede tener más fuerza que un torso de coloso. Afortunadamente, estás de vuelta de estas cosas, y Francia es el país de la fuerza sometida a razón. Cada día veo más claro que una mantilla de Goya, o un abanico, son más explosivos a la larga que sus toros o sus caballos os sus demonios. Nuestro paisaje gallego puede decirte muchas cosas a tu manera, como se las ha dicho a Colmeiro y hasta a Souto. En Francia vas a encontrar un paisaje muy parecido. Ojo a él, y lo mismo al mar, a ese mar que te va a salir al paso muy pronto como un milagro. ¡Lástima que no vayas en un barco de carga! Para estudiar es ideal. Otro consejo: ¡Oculta tus entusiasmos a quien no puede entenderlos o, peor aún, entenderlos mal!
Creo que debo acabar esta interminable carta, aunque tengo la sensación de no haberte dicho nada que valga la pena. ¡Tanto hay que se nos escapa sin saber cómo de entre las manos! Sobre todo cuando uno siente la necesidad de revelarse en toda su plenitud, sin reserva alguna. Te imagino frente a las costas de nuestra España, aunque no será tan nuestra como lo ha sido, como cuando estaba limpia o más limpia de curas, de beatas, de filibusteros, de adulones... Esos miserables ni aprenden ni olvidan, pero siempre se las arreglan para vivir al amparo de situaciones de excepción.
Me imagino que estarás negro de trabajo, pero quisiera que no olvidaras mandarnos aquella conferencia de Alicia y los números de la Revista en que aparecieron cosas mías. Cualquier amigo del Centro puede hacerlo por ti si se lo encargas bien. Mientras que seguías allí, no nos urgía mucho recuperar estas cosas, pero ahora prácticamente Buenos Aires se queda vacío para nosotros, pues si bien tenemos aún amigos ahí –y no quiero mermar su categoría– no te puedes fiar de ellos para cosas de éstas. ¿Si ves al profesor Vera, quieres darle mis señas y decirle que Trincado acaba de llegar a Nueva York, supongo que huyendo de la quema venezolana? Me lo ha dicho Barbudo. Dile que le agradecería el envío de los libros publicados por él en Buenos Aires –Nova y Losada–, pues aunque tengo la idea de haberlos traído, no sé que ha sido de ellos, y aquí hay algunos matemáticos que han demostrado curiosidad por ellos y quién sabe si algún día pueden ser traducidos. Y tú no dejes de escribir aunque sólo sean tarjetas desde los puertos de toque. Nosotros procuraremos hacer lo mismo tan pronto como tengamos vuestras señas.
De Ayala no tuve carta; pero no te preocupes. Si no escribe él, le escribiré yo.
Muchos saludos a los amigos del grupo: Farias, Varela, Cuadrado, Torrallardona, Mallea, Sirio, Merli, los de López, Romero, Castañino, Alonso, Anthonisen... y así hasta el infinito. Para vosotros dos un gran ¡Hurrah!... y mucha suerte y un abrazo de vuestor
Espasandín
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Mucha suerte y prosperidad os desean
Alicia y Cuqui
[Manuscrito na marxe esquerda da última folla:] Mandad las señas cuando las tengáis.
|
| 1949-04-21 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Salazar Bondy a Seoane. 1949 en 21/04/1949
Lima, 21-IV-49
Mi querido Seoane:
Hace una semana que estoy en ésta y hace exactamente el mismo tiempo que quiero ponerte unas líneas. La exposición de tus grabados se realizará la próxima semana y el marchand me ha dado la gran noticia de que casi todos están ya comprometidos. Incluso me ha pedido más de ellos. Quisiera saber si desde allá podrás enviarlos. Si eso fuera posible, hazlo a mi nombre (calle Enrique Barrón 984, Lima). Yo permaneceré aquí hasta fines de mayo, pero mi madre, cuando lleguen, se los dará al dueño de la galería. Contéstame al respecto.
Me imagino que ahora te encontrarás sumamente atareado. Sé, por cartas de amigos, todo lo que ofrece París y lo deslumbrante de ese mundo. Dame tus impresiones y no dejes de llamar a Enrique Peña para quien te di una carta. Acabo, por intermedio de este amigo, de recibir una propuesta de traducción y publicación de una comedia. Ya he contestado autorizando. Supongo que te llegó Máscara del que duerme. ¡Cómo agradecerte el auspicio de esos poemas y la compañía de tus hermosas ilustraciones!
En cuanto al dinero de tus grabados, voy a ver la manera de hacértelo llegar sin que sufra mucha merma con los contratiempos del cambio. Yo te escribiré cuando lo tenga.
Ahora hay posibilidad de estrenar aquí y me hallo en esas gestiones. Por otro lado, me roba mucho tiempo la visita a amigos y los homenajes de esta ciudad cuya cordialidad es casi impertinente.
Un abrazo a la adorable Maruja y también a Colmeiro y Serrano Plaja. Para ti el saludo, el recuerdo y el cariño de
Sebastián
|
| 1949-05-12 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Melella a Seoane. 1949 en 12/05/1949
Buenos Aires, 12 de Mayo de 1949
Queridos amigos:
Recibimos todas vuestras cartas: la escrita al llegar a Dakar y la escrita al llegar a París, todas con tan agradables noticias que de veras da gusto leerlas. También recibió Robertito vuestro saludo de cumpleaños, atención que agradezco, en lo que también me alcanza, pero que “suplico olvidar” porque no se puede vivir con el pensamiento intervenido por estas preocupaciones menores. Y si no, ¿cuánta gente tendríamos que atender y con cuánta gente quedaríamos en descubierto? En nuestra familia, los más íntimos suman 60 y los amigos. Pues vosotros que sois de la familia no conocéis sino a 4 ó 5 de nuestros más íntimos familiares. Y eso por qué? Pues porque se agranda de tal manera esto que de ser y de “poder” ser atentos con todos, pues estaríamos todo el año con estas cosas y decir todo el año es equivalente a decir toda la vida. Aparte esto, son pibes, y si cuadra se le juntan dos o tres amiguitos y se toma un chocolate, pero nos parece excesivo que amigos que tienen tantas preocupaciones como vosotros os molestéis por ello. ROGAMOS SE NOS PERDONE ESTE INTROITO, Y SE NOS COMPRENDA, Y SE NOS CONCEDA.
Aquí se está como siempre; por lo menos en lo que a nosotros respecta. Trabajo fuerte: el 24 tengo la Asamblea. Luego me disminuirá el apuro. De salud, todos discretamente bien. Hace mucho frío, pero tenemos una calefacción encantadora y central.
Los amigos recordándonos siempre de Vds. por el más mínimo motivo. Y nosotros que tenemos un motivo, entre otros, de 3,70 x 2,50 metros, qué decir? A cualquier hora y en cualquier parte repetimos: Qué harán en este momento Maruja y Luis? Y luego llega una carta y otra... Tomo el teléfono y llamo a Cuadrado para dar vuestras noticias y él recibió otra vuestra... Así da gusto. Pasamos un domingo con la familia de Colmeiro. También recibí carta de él con sus noticias y háganselo saber. Le contestaré en breve. Del que no tengo noticias es de Manolo Ángeles Ortiz. Le ruego den Vds. saludos nuestros y con ellos la nueva dirección, aunque creemos que la tiene. Si le ven, protéstenle por que no escribe. Ayer dijo Dora: “MARUJA ES UN ÁNGEL” y Varela acotó “CASADA CON UN DEMONIO”: Los chicos se le fueron a la carga a Varela para castigarlo. Total: que vinieron a tomar café Varela y Estela a las 14 hs. y nos separamos a las 2 de la madrugada del día siguiente. Luego estuvieron hace dos días Cuadrado, Varela y Carybé a cenar en casa. Fue una linda farrita improvisada, pero nos divertimos mucho. Fue al salir de una exposición de KANTOR, de retratos, y en Müller que nos encontramos. También nos encontramos con Merli y Sra. y les recordamos a Vds. Nos preguntaron si teníamos noticias vuestras. Contestamos que sí. Opino que deberían escribir a Merli si no lo hicieron aún.
BARTOLOMÉ MITRE 3793, Dep. F. Está abonado el 2º mes y en consecuencia religiosamente al día el pago de alquileres. Fueron a ponerle el teléfono y la encargada provisoriamente lo hizo colocar en su departamento. También nos telefoneó la encargada que entre los dos matrimonios se produjeron discusiones y algunos desórdenes, y uno de los matrimonios se retiró para evitar ulterioridades. Como en su reemplazo entraron una italiana con un perro y cuatro individuos, intervinimos con Frontini y se citó al Francés, amigo de la hija de M. A. Ortiz, a su estudio para aclarar y conseguir orden. Eso fue prometido y en estos días sacarán el perro y los sujetos, quedando solamente dos personas en el Dep. La encargada se ha portado maravillosamente tratando de arreglar los líos lo más humanamente posible y procurando sobre todo ocultarle al dueño de casa esa situación. Ahora todo parece normalizarse y el Francés que les subalquiló a Vds. se mostró muy dispuesto a evitar en lo sucesivo nuevas dificultades a la vez que se mostró muy avergonzado y afectado???? con la hija de M. A. Ortiz y Frontini por lo que había pasado. En cierto momento, cuando se retiró uno de los matrimonios, que Vds. dejaron, telefoneamos a su papá por cuanto interesaba saber que dejaran todo en orden y entregaran la llave y nadie mejor que una persona de la familia para hacerse respetar mejor, pero luego todo se arregló satisfactoriamente y sin necesidad de que su papá se molestara para nada. Repito que POR AHORA TODO ESTÁ TRANQUILO Y EN ORDEN Y LAS COSAS PARECEN NORMALIZADAS COMPLETAMENTE. Otras novedades por ahora no hay. Deseamos que PARÍS consagre a nuestro querido LUIS SEOANE y no se olvide de COLMEIRO ni de ÁNGELES ORTIZ. Que Maruja vuelva hecha una española afrancesada, con muchos OUI, OUI y muchas alegrías. La película de la fiesta salió muy bien. Están Vds. como para ser contratados. Un abrazo de
Melella
Reciban todo el cariño y los mejores saludos de todos nosotros.
|
| 1949-05-21 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Frontini a Seoane. 1949 en 21/05/1949
Buenos Aires, mayo 21 de 1949
[Manuscrito:] Sábado, 16 horas
Sr. Luis Seoane
París
Querido Seoane:
Recibí tu segunda carta que en parte destiné a [Luis] Falcini como continuación de la que me escribiste. Antes había recibido otra fechada en Dackar. Luego leí la carta que enviaste a Falcini. Me doy cuenta de que tu destinatario porteño actual es una persona colectiva y que lo que escribes –tus impresiones– lo escribes pensando en todos. Fenómeno de nostalgia, tal vez; de distancia y por ende de agrupamiento, quizá. Te imagino fervorizado ante el espectáculo de una ciudad y unas cosas con solera, soñadas durante muchos años. Yo también pienso en París un poco porque me gustaría vivirla con profundidad y otro poco porque querría huir de esta ciudad tan llena de falsedades y tan gruesa. No lo digo por señoritismo de gustos; lo digo por cansancio de estar entre gentes pesadas e inmorales. Por más que uno se aísle entre sus iguales, la boñiga del contorno huele de manera insoportable.
Eso que dices de las gentes de Francia acerca de su don de simpatía o de su calidad humana debe ser fruto de sus largos recientes sufrimientos y de pensar su propia realidad con menos soberbia o con ninguna. No era así antes. Y no debió serlo, seguramente, porque era tradicional la opinión de que el francés (acaso el de París, el francés cosmopolita y resentido por la prepotencia del americano rico y atropellador) miraba con menosprecio todo lo que no procediese de Francia. Jules Romains descubre esa llaneza, esa condición de humanidad predispuesta a la comprensión y a la inteligencia, a su regreso de Estados Unidos luego de acabada la guerra. Pero de todos modos, es indiscutible que el pueblo francés, como el italiano y como el español se nos presenta enterizo, agradable y noble. Eso lo experimenté en España y en todas partes con las gentes trabajadoras del campo y de la ciudad.
Tengo la responsabilidad de haber lanzado la idea de que te designasen para el Congreso de la Paz. De eso hablé con Giudice y con Thenon cuando me vinieron a comunicar que yo había sido designado para ir como delegado. Me tuvieron medio loco en los trámites del pasaporte y el pasaje. Yo había dispuesto lanzarme a París por un mes, pero fallaron las finanzas. Giudice me dijo que Marianetti había llevado las credenciales para ti. No sé que hubo de cierto. Y la idea de haberte propuesto se la transmití a Falcini, quien carga con la responsabilidad de haberte propuesto en la S. de A. P. Lamento mi fracasado viaje que dejaré para otra ocasión. Todo lo relativo al Congreso aquí estuvo lleno de improvisación. Sospecho que, como dices, las cosas no debieron estar muy bien organizadas y que el enfoque de la paz con respecto a los problemas sudamericanos pudo haber sido mejor. Leí todos los boletines. Algunos discursos fueron magníficos. Aquí formamos un comité por la paz y esperamos poder juntar el dinero para editar todos los discursos.
Desde que te fuiste las cosas de aquí han seguido el mismo estilo y el país está barranca abajo. Sospecho que te interesará saber si ocurrió algo con tus inquilinos. Creo que repetí varias veces algunas malas palabras –como decimos los descendientes de italianos– porque no hiciste las cosas como te las aconsejé; me habría sido más fácil mi gestión. Con todo te cuento en pocas palabras: el tío a quien le diste el departamento metió dos matrimonios; una mujer churra de mal genio armó varias broncas a la otra mujer y los hombres ídem. La portera, sin saber que hacer ante las quejas de las vecinas. La churra solía ir a la puerta de calle en ropas trasparentes... Melella sin dar pie con bola y temiendo que perdieras el dep. porque el dueño de la casa solía hacer guardia para pescar alguno de los escandaletes que, aunque a puertas cerradas, dejaba escapar la altisonancia. Total: que en un día de lluvia tuve que ir al departamento. Hablé con la portera y con los esposos –digo con la pareja– más accesibles, que estaban decididos a dejar el sitio. Les aconsejé que lo dejasen, pensando que de esta manera uno de los interlocutores de las broncas al desaparecer las habría hecho imposible en adelante. Así fue. Todos contentos. Pero al día siguiente entró a ocupar la habitación desocupada una señora con un gran mastín. El perro, en ausencia de la dama, armaba sus broncas particulares y soliloquistas ladrando a todo trapo y los vecinos... otra vez. Y la portera y Mellela. Entonces llamé al tío y le expliqué: 1º que se trataba de ponerle bozal al perro; 2º de salvar él los 7.000$ y tú el Dto. Lo comprendió. Me dijo que el matrimonio restante dejaría la casa a fin de mes (abril) y que entrarían en sustitución dos obreros. Le hice toda clase de recomendaciones acerca del comportamiento que debían seguir y le expliqué que yo podía hacerle abandonar la casa en un periquete. (Yo sé que no puedo hacer nada porque no tengo ninguno de los papeles que te aconsejé...). Parece que todo está bien ahora porque no he tenido noticias catastróficas.
Expuso [Orlando] Pierri.
IMPORTANTE. Los francos. Hablé con Losada. Diez días antes de recibir tu carta (tu carta no tenía fecha). Losada me había enterado de las dificultades puestas por el gobierno francés a la entrega de fondos. Cuando Losada te prometió la entrega en francos, se fundaba en sus propias experiencias de poco tiempo antes. Ahora espera ver la manera de hacértelos llegar. O la bolsa negra o el giro bancario con las mermas consiguientes; o la compra de dólares aquí y que alguna persona te los lleve. O alguna otra solución que no te reduzca considerablemente la suma que esperabas recibir. Quedamos así: que tú me escribirías o le escribirías directamente diciéndonos cuanto tiempo puedes esperar; tiempo mediante podría darse alguna buena solución. Si transcurrido ese tiempo no se alcanza la solución mejor (la que se desea como mejor entre varias posibles), te enviaría los francos, (es decir, los 1.300 pesos en francos por giro de bolsa negra o bancario). Contesta, pues, enseguida.
Yo estoy en estos días muy atareado porque he iniciado los trámites para el remate de la casa de mi madre, y el de los muebles, y con el problema de mi vivienda. Todo un lío engorroso y con gripe...
Los amigos bien.
Saludos a [Manuel] Colmeiro y a [Rafael] Dieste y también a [Carlos] Castagnino a quien no vi el día de la despedida en casa de [Simon] Scheimberg porque no pude ir. Un abrazo cordial para ti y Maruja. Hablan ya francés?
(Fecha las cartas, escribe a destinatario individual y dinos las cosas que haces...)
No dejes de ver a Genevieve y Simone
Frontini
[Manuscrito:] Sábado 19,30 horas. Falcini, con quien hablé por teléfono hace un momento, me pidió que te diga que pronto te escribiría.
|
| 1949-07-04 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Baltar Domínguez a Seoane. 1949 en 04/07/1949
Chos Malal, 4-julio-1949
Querido Seoane:
Teníamos en carpeta para contestar vuestra primera carta desde París, cuando el último correo nos trajo la segunda, junto con una tarjeta colectiva firmada en vuestra casa con fecha 15-mayo, que seguramente por algún motivo especial aplazó su viaje hasta ahora. Por nuestra parte, escribimos a principios de junio a Rafael incluyéndole una carta para el matrimonio Cáceres y otras varias para que estos las usen como presentación a distintas personas en su proyectada segunda etapa del viaje a España. Como en unas y otras iban noticias y relato de impresiones nuestras, le pedía a Rafael que las leyese todas y os trasmitiese lo aprovechable o inédito del contenido.
Como desde entonces no se han producido por aquí grandes novedades, trataré de resumirte las informaciones que me pides respecto a las posibilidades de vida de Chos Malal. Debes descartarte la vida de hotel, pues el mejor es feo, incómodo y caro (de $450 a 500 pesos mensuales el matrimonio). Una casa, de las que no hay muchas ni muy llenas de confort, pero que se puede conseguir con unos meses de plazo dada la movilidad del personal de Gendarmería que es quien ocupa las casas a alquilar, cuesta entre 60 y 100 pesos. La mayoría tienen baño y cocina deficientes, pero en cambio casi todas cuentan con un gran patio o pequeña huerta con parra o frutales. Mireya dice que la comida para los dos le cuesta unos 100 pesos. Yo creo que le cuesta más a juzgar por las extracciones monetarias que debo hacer, pero en el peor de los casos le costará 200, es decir, que cuando mucho con 300 pesos tenéis cubiertas las necesidades básicas de casa y comida. Luego no hay apenas gastos extras. Podríais ir hasta dos veces por semana al cine, a $2,50 la entrada, pero son frecuentes las películas tan malas que uno no desea verlas. Los precios del único café son más bien bajos y por otra parte el local es tan inhospitalario que tampoco apetece nunca ir. Los gastos alimenticios están calcados sobre la base de comprar todo lo necesario, pero podrían disminuirse todavía queriendo tomarse la molestia de organizar una pequeña granja donde se tengan gallinas, pavos, chivos, ovejas, etc. con lo que el presupuesto puede bajar hasta 0 o aún llegar a dar beneficios. Nuestra casa –ya la veréis– tiene tres habitaciones chicas de las cuales una está destinada a consultorio. Teniendo en cuenta que es de las pocas que tienen cocina y baño bastante confortables cabría hacer alguna combinación, por ejemplo, alquilar otra donde tendríamos consultorio y estudio de pintor y ocupar vosotros la habitación que es actualmente consultorio. Es decir, que en cuanto a la materialidad de vivir no hay problema alguno. En el aspecto espiritual, yo os aconsejaría venir. En mí, esta vida esquemática ha producido una serie de reacciones que creo saludables y aunque esto podría depender de un estado de espíritu puramente personal y no necesariamente superponible al vuestro, pienso que el conocimiento de este aspecto de la Argentina tan diferente al porteño es interesante y no debe perderse. Lo que resulta más difícil de juzgar para mí es la conveniencia del viaje desde el punto de vista de la pintura. No sé si lo que se ve puede pintarse. Quizá no. No sé tampoco si el estar aquí favorecerá o estorbará para pintar las cosas que tengas en el recuerdo o en la imaginación, independientes de esta realidad. Sería cuestión de que tú mismo te contestases esas preguntas después de estar aquí. No puedo tampoco darte mucha información respecto a las perspectivas de Exposiciones en Bariloche. Sé que allí existe un grupo de pintores que se llama algo así como Agrupación de Artistas Plásticos de Bariloche, que cultivan preferentemente los temas de paisaje local (nada parecido al de Chos Malal) y que organizan exposiciones en Bariloche mismo o en Buenos Aires. A Bariloche va el tipo de público turístico que se puede encontrar también en Punta del Este, por ejemplo, y del que no se sabe si puede salir de repente un juicio estúpido o un billete de mil pesos para un cuadro.
En resumen: a) Es fácil cubrir el presupuesto vital básico en Chos Malal. b) Vale la pena hacer la experiencia de venir. c) Después de estar aquí, verás por ti mismo las posibilidades que se te abren en cuanto al hecho concreto de la pintura.
Estas conclusiones puedes hacerlas extensivas a Colmeiro y a Rafael.
Deducción práctica de todo ello es que debéis decirnos si hemos de ir gestionando desde ahora el alquiler de una casa.
Saludos para todos. Esperamos acuses recibo de esta y de la que enviamos a Rafael-Carmen-Cáceres-Esther. Un abrazo especial a Barros si lo encuentras. De Buenos Aires, no sabemos nada. Creo que ahora en julio pensaba ir Anthonisen a Londres y supongo que desde ahí hará una escapada a París. Un abrazo de Mireya a Maruja y otro a ti de
Antonio
|
| 1949-07-04 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1949 en 04/07/1949
Waynesburg, Pa. USA
4 de julio de 1949
Amigos Seoanes:
Hemos recibido vuestra carta de 31 de mayo con la alegría que podéis suponer; temíamos haber cometido alguna indiscreción en nuestras cartas anteriores para explicarnos vuestro silencio, y este temor quedó disipado con la llegada de dicha carta.
No nos es nada difícil comprender vuestra alegría al dejar atrás el Río de la Plata y entrar de nuevo en contacto con un mundo más vasto y más a tono con nuestras tradiciones culturales y personales. Después, ese París, por el que yo pasé sólo una vez como un relámpago con la impresión de perseguido por los gendarmes, debe ser algo fantástico a fuerza de representativo del genio e idiosincrasia del occidente de Europa. Os imagino paseando maravillados de calle en calle, de iglesia en iglesia, de museo en museo, de parque en parque con esos ojos maravillados de quien descubre fuera de sí el mundo interior, los últimos rincones de ese orbe que nos acompaña y que sin embargo ignoramos y necesita ser reiterado a cada paso para que la vida tenga sentido. ¡Cuánto nos alegramos de saberos ahí contentos y maravillados a ratos, después de tantos años de soñar con la salida al mundo que realmente se ama y se anhela profundizar! También yo anhelo ese mundo de aquí, a pesar de encontrarme bien, mejor que nunca, quizá. Con frecuencia, tratamos de descubrir el mundo de allá. Hace una semana nos fuimos los tres por una carretera apartada que corre al pie de un regatillo análogo a los de Galicia, de Asturias, Santander, Vascongadas... Después de un día calurosísimo había refrescado y daba gusto apretar el paso. Los perros de los granjeros salían a darnos el agasajo, un pájaro muy divertido nos dio una especie de serenata a dos metros de nosotros, pero una serenata llena de sorpresas entre irónicas, simplemente cómicas, graves y hasta de una sencilla humildad.
Si –nos decíamos–, esto recuerda lo nuestro, es igualmente maravilloso, más fogoso, más rico... Pero le falta algo, acaso lo humano, el canto de una campesina, el toque de una campana, el humo de unas chimeneas, el canto de un carro, una frase amistosa bien modulada y acordada con el eco devuelto por un cerro o una cañada. Este algo no puede encontrarse en todo este continente, estoy convencido. En cuanto te salta a los ojos una ciudad europea cualquiera, lo comprendes. Pero si bien se piensa, no es de extrañar. Las cosas del espíritu cuajan lentamente, necesitan siglos de siglos para tomar cuerpo, para cristalizar, y aquí puede decirse que, para el caso ayer, vagaban los indios de un lado para otro persiguiendo el búfalo y el pavo silvestre. Cuando en Galicia descubrías una mámoa o un grupo de ellas, te sentías proyectado hacia un pasado tuyo, hacia tu propia cuna, hacia la raíz de tu estirpe. Habían venido e ido tribus, habían nacido y muerto afanes, habían tomado cuerpo mitos y creencias bajo tus propios pies, y con todo aquello te sentías solidarizado. Por el contrario, aquí barrieron todo lo que había, que no era mucho, hace unos siglos, y encima se establecieron unos europeos sin una muy clara noción quizá de lo que dejaban en pos; y sin esa virtud de la vieja pipa que crea el vino auténtico, sin ese poso del tiempo milenario, cuajado en piedras, en labores, en ruinas, librotes, dibujos, cuentos y otras cosas, se dejaron engañar por la riqueza, por una noción somera de progreso, por una libertad no muy necesaria aquí, porque el coeficiente de inquietud es pobre relativamente aún. Cuando los reveses vengan, cuando el dolor haya dado sus frutos, cuando la soberbia sea abatida, que lo será tarde o temprano, no sé si para bien o para mal, América del Norte empezará a ser otra cosa más cercana a Europa, empezará a ahondar en su propio espíritu en busca de lo que esta civilización no tiene ni puede tener. El paisaje se humanizará, será percibido, cantado, pintado, mezclado con los huesos, las cenizas, las ruinas... y el nuevo licor del alma humana empezará a gotear en la roca verdinosa del tiempo, del tiempo histórico, humano, vivo, que ahora Alicia y yo echamos de menos cuando nos lanzamos por estos caminos sin coches de negocios.
Dile a Colmeiro que he recibido su carta, pero que no me es posible darle de momento los informes que me pide. Saint-Guadens, el director de Bellas Artes del Carnegie Institute está casi siempre fuera y sólo por casualidad se le pesca en Pittsburg. De todos modos, si puedo averiguar algo provechoso para vosotros, os lo comentaré en el acto. Por vuestra parte, no tardéis en escribir contando cosas, sean cuales sean. Aquí vuestras cartas son muy bien recibidas por los tres y leídas y releídas. Las cosas de afuera aquí apenas repercuten y si lo hacen cobran un tinte muy especial, pues se interpretan en función de los intereses y opiniones de Norteamérica. ¿Se publican libros por ahí? ¿Cómo se piensa en los círculos españoles? ¿Y en los artísticos? Contad, contad. ¿Qué es de Baltar? ¿Tenéis sus señas? No sabemos nada de Buenos Aires. Sólo Trellez me pone unas letras de vez en cuando. Creo que hay una depresión tremenda por allá, pero este fenómeno se va generalizando por todas partes, hasta por aquí, donde la situación económica del mundo se sigue con ansiedad.
Alicia y Cuqui están bien aunque, como yo, aplanadas con el calor. Estamos pasando una racha de altas temperaturas que hacen particularmente penosas las clases de verano y las labores de la huerta. Os estoy escribiendo en mi mechinal en shorts y zapatillas, las únicas prendas tolerables. Las dos os mandan muchos recuerdos y Cuqui se siente halagada por esa dedicatoria de las flores parisienses. Muchos abrazos a Colmeiro y demás amigos, justamente con los que os envía a vosotros.
Espasandín
[Manuscrito por Alicia:] Un abrazo a los dos. Escribid y contar cosas. Aquí estamos pasando ahora un calor digno de Buenos Aires que nos tiene agotados; aquí todo es por lo grande, cuando hace frío es espantoso y cuando hace calor, te asas.
Alicia
|
| 1949-09-23 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1949 en 23/09/1949
Waynesburg, 23 de septiembre 1949
Queridos Luis y Maruja:
Casi una a continuación de la otra, recibimos vuestras cartas. Sabíamos por unas líneas de Elena que os encontrabais en Inglaterra con los Dieste y Anthonisen, pero todo parecía muy vago. Por otra parte, tuvimos una carta de Colmeiro desde Vigo; esta carta también nos dejó patitiesos, y una vez que reaccionamos, nos produjo gran alegría saberle otra vez en directo contacto con aquella vida, con aquella luz, con aquel paisaje cuyo secreto conoce como pocos. Todo un mundo de recuerdos se me echó encima y a Alicia le pasó otro tanto, así que por más de una semana anduvimos amorriñados pensando en Galicia, la misma de Colmeiro, la de todos los amigos más íntimos. También vuestras noticias fueron para nosotros un revulsivo sentimental. Alicia conoce bien Richmond y paseó varias veces por ese parque; allí embarcamos en distintas ocasiones para ir a visitar Hampton Court. También dimos vueltas por el Támesis por distintos sitios, y este revulsivo nos trae muchas evocaciones, especialmente de cuando vivíamos en Reading con Garrán. Me habría gustado contestaros inmediatamente, pero estamos a comienzos de curso y estas cosas aquí son en extremo complicadas. Todo el profesorado se halla obligado a participar en mil ceremonias, unas de día, otras de noche, algunas cortas, otras larguísimas. Aún ahora estoy con los líos de horarios, programas, libros de texto, estudiantes que abandonan unas asignaturas para tomar otras, etc., etc.
Elena nos dice en una carta reciente que estuvo en tu exposición y allí os presentó el amigo Garrán. ¿Qué pasó? ¿Qué dice la crítica de tus cosas? Ardo en curiosidad por saberlo, pues aparte del gran mundo del arte que se encuentra en toda gran ciudad, el público medio es en Inglaterra bastante romo. Además los años de guerra debieron ser fatales para la educación del gusto artístico. Nos alegramos de que os guste Inglaterra. Para trabajar es un sitio excelente, porque entre otras muchas cosas muy agradables nadie tiene interés en amargarte la vida con pequeñas jactancias, intolerancias, pedanterías... Todo esto, aunque debe existir en lo profundo en alguna medida, está controlado y su manifestación es siempre un asunto de mal gusto. Otra ventaja es que todo el mundo trabaja y en firme, y aunque a veces se eche de menos alguna de aquellas reuniones de España y la Argentina, siempre hay otros modos de compensarlo con una visita a un museo, con un paseo por un parque, con la compra de un libro... Pero todo esto que te digo es ocioso ahora, que estáis ahí y podéis comparar esa vida con muchas otras. Sólo os diremos que nosotros en este que se llama el Paraíso, y que en muchas cosas lo es, añoramos Inglaterra, sobre todo Alicia que tanto ha sufrido aquella desfachatez envidiosa, aquellas jactancias de esposas de prohombres bonaerenses. ¿Por qué no tientas alguna editorial ahí, mostrando tus colecciones, no las más avanzadas como Botella al mar, sino las de EMECÉ y Nova? El libro ha sido siempre ahí objeto de una atención singular y los editores e impresores han dado bastantes facilidades a personas de iniciativa.
De Dieste tengo promesa de una carta de contestación a otra mía; veremos cuando cuaja. Anteayer tuve carta de Souto. Se le casó la hija y el hombre está aplanado. Me habla de problemas de adaptación, de sus anhelos de volver a Galicia, de una exposición que tiene solicitada de Cuba, de la posibilidad de venir a Estados Unidos, etc. y me ruega que le escriba y que con “mi equilibrio y serenidad” le dé ánimos en esta hora crítica. Claro está que le voy a escribir, aunque el sólo escribe cuando tiene nostalgias. Me pregunta por vosotros. Una de las buenas cosas de nuestro grupo céltico es sin duda esta cohesión espiritual, por encima de esos politiqueos y doctrinalismos que tanto han quebrantado a otros grupos. Yo creo humildemente que no debemos perder este sentido de la estima y de la cordialidad personal, sino que es necesario robustecerlo y generalizarlo tanto como sea posible. Claro que no siempre está uno de humor para escribir, pero es un sacrificio que vale la pena de ser aceptado.
Dile a Garrán, si le ves, que le recordamos a él, a la señora y a Mañí y que les deseamos a todos mucha suerte. No sé si alguna vez en Buenos Aires te he dicho cuando me dolía no estar en condiciones de hacer algo a su favor, pues bien sabía por que condiciones estaba pasando. Hablé, entre otros, a Cimorra y a Roberto, pero como yo, se mostraron impotentes.
Bueno, amigos, que tengáis la suerte que merecéis. Aquí muy ocupados todos, cada uno a su manera. Alicia dio ayer una conferencia en Washington, Pa. en un club universitario muy numeroso y parece que tuvo mucho éxito. Cuqui está en cama con anginas y yo tengo la cabeza hinchada de nombres de alumnos nuevos; hay tal entusiasmo por aprender español que no nos damos a basto.
Saludad a todos los amigos comunes de nuestra parte y hasta la vuestra, y que sea larga, que llegue pronto y que traiga muchos éxitos.
Abrazos de
J. Otero
[Manuscrito por Alicia:] Queridos amigos:
Nos alegramos de que estéis ahí y os guste como a nosotros, pero sentimos el reúma de Luis. Talvez no le convenga vivir en Richmond. ¿Qué tal la exposición? ¿Mucho éxito? Daros un paseo por Regent´s Park de nuestra parte y otro por New Gardens.
Otro día escribiré más, ahora andamos locos de compromisos ineludibles (porque si no los eludiríamos de buena gana).
Un abrazo de Cuqui y otro mío.
Alicia
|
| 1949-10-17 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Baltar Domínguez a Seoane. 1949 en 17/10/1949
Chos Malal, 17 octubre de 1949
Querido Seoane:
Recibimos oportunamente tu carta desde Londres. Anteriormente, recibiera otra desde París consultándome posibilidades de vida y trabajo de Chos Malal, a la que contestaré inmediatamente animándoos a venir y diciendo que si lo decidíais, nos avisaseis con toda la anticipación posible a fin de prepararos alojamiento cómodo. Como no tuvimos ninguna respuesta a esto ni tampoco en tu última te refieres al asunto, pienso que acaso alguna carta tuya o mía se haya extraviado.
Tuvimos la primera noticia de vuestra ida a Londres por Esther y luego la confirmamos con más detalles por otros conductos. Nos hemos alegrado todo lo que podéis suponer, especialmente al saber que el viaje estaba en relación con una exposición tuya y luego que esta había tenido un éxito evidente.
Yo llegué estos días de un breve viaje a Buenos Aires. Estuve con Anthonisen que acababa de regresar de su visita a Londres y me dio noticias vuestras aunque escasas y ya más bien remotas. Vi también a Cuadrado y Varela y hablé a tu casa, sabiendo por tu madre que estabais pensando ya en el viaje de regreso. Te escribo hoy, por lo tanto, con cierto temor de que esta carta ya no os alcance en Londres.
Por una carta de Esther a Cuadrado, supe la buena y emocionada audición en Rianjo de la charla dada por Rafael en la BBC. No sabemos directamente nada de Rafael y Carmen. Virgilio Trabazo me dio en Buenos Aires que habían oído que Rafael estaba actuando en algo de la UNESCO. Nosotros no les escribimos por no saber adonde hacerlo y te ruego que se lo digas si tienes ocasión o que cuando me escribas, me des noticias de ellos o su dirección actual.
Visité en Buenos Aires a Castelao. Salvo por él, Virginia y las hermanas no es ya un secreto que tiene un tumor de pulmón que no va a dejarlo vivir más que un tiempo que se contará todo lo más por meses. Está físicamente deformado por una hinchazón generalizada dependiente de la enfermedad; y psíquicamente embotado, en parte por la enfermedad también y en parte por los sedantes y otras drogas que necesita para aliviar los intensos dolores. Salí de la entrevista, como puedes suponer, con una tristísima impresión. Me dijo que recibiera carta de Rafael y me pidió que lo disculpase con él por no contestarle, pues se siente –y es cierto– físicamente imposibilitado para hacerlo.
No me atrevo hoy a escribirte apenas sobre Chos Malal. Pienso que a unos grandes viajeros como vosotros ya difícilmente os interesará este lejanísimo y microscópico rincón. En todo caso, puedo decir que con la primavera hay gran lujo de verde en los árboles, finísimos matices de todos los colores en el cielo y un aire ligero y tibio que hace fácil respirar y trabajar. ¡Tenedlo en cuenta!
Esperamos vuestras noticias. Felicitaciones de nuevo por lo de Londres. Abrazos a Rafael y Carmen. Un gran saludo a Maruja (todo ello con la participación de Mireya).
(Supimos el viaje de Colmeiro a sus pagos. Hablé con Alba y me dijo que tuvieran carta diciéndoles que había mucha sequía).
Otra post-data: Presenté mi renuncia en el C. G. y me fue aceptada a través de una carta llena de afectuosa cortesía.
Finalmente, recibe un fuerte abrazo de
Antonio
|
| 1951-05-06 |
|
Ver [Tarxeta postal:] PARIS…EN FLANANT. Le Palais de Justice et le Pont au Change.
Transcripción da Carta de Scheimberg a Luís e Maruxa Seoane. 1951 en 06/05/1951
Hôtel du Quai Voltaire 19, Paris
domingo, 6 mayo 1951
Mes amies Maruja y Luís Seoane:
Con la misma mano con que estreché la de Picasso, le escribo estas líneas. Desde el 1º estamos en este París que jour a jour (como diría Falcini) nos va conquistando cada vez más. Pero de esto discutiremos a nôtre retour. No se alarme, no es mucho más lo que sé del francés. Tenemos ya caminado (excepción hecha de 2 viajes en Metro –el 1º a n/ llegada a París, pues no andaban los taxis) un óvalo que abarca una buena parte de la ciudad: casi dominamos ya al barrio latino y Montparnasse. Aquí la vida es horriblemente cara, pero ya hemos descubierto una cantidad de bodegones donde se puede comer a precio aquí discreto: alrededor de 600 francos, 2 personas, sin servilletas y con manteles de papel. Llevamos visto muchas cosas. Estuvimos con Colmeiro y Serrano Plaja y Mme., quienes les mandan muchos saludos. Un gran saludo de Mme. Scheimberg y un fuerte abrazo para ambos, mío.
Scheimberg
|
| 1954-01-11 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Serrano Plaja a Luís e Maruxa Seoane. 1954 en 11/01/1954
11-1-54
Queridos Seoane y Maruja:
Si yo no tuviera una confianza ilimitada en vosotros, creo que no me atrevería ni a escribirles. Mas como sí que la tengo, abuso de ella, viniendo así a ser esta carta un verdadero abuso de confianza. Lo peor de todo es que ni siquiera tengo una excusa para presentar por haber dejado de escribir durante tanto tiempo. No me ha pasado nada, no me he muerto ni he tenido cálico biliar, ni me han metido en la cárcel ni nada. Nada.
¿Qué, pues, deciros, a más de desearos y de muy verdad –aunque tal vez ya vosotros no creáis en verdad ninguna que venga de mi parte– que os vaya lo mejor posible en 1954? Bueno, sí, algo más puedo deciros –siempre con la intención de justificarme, si es que puede, ante vosotros y que será algo vago, pero que me permitiréis que lo deje así: digamos que he estado tan aburrido de mí mismo durante tanto tiempo que ni siquiera por correspondencia me atrevía yo a exponer a mis amigos al contagio de enfermedad que tan pesada resultaba ya para mí mismo.
En fin, yo pensaba ya escribiros estos días, de cualquier modo. Pero la puesta en marcha, o si queréis, el acicate para hacerlo de una vez ha sido la llegada, ayer, de una tarjeta postal de Schoemberg. Sí, figúrate tú, Luis, de él mismo. De manera que casi me dan ganas de sacar a relucir lo de los escondidos caminos de la Providencia, etc. Claro está que tú has comprendido ya y entonces no te extrañará mayormente: la dicha tarjeta era tuya, en el sentido de que era la reproducción de algo tuyo. Te aseguro que cuando he dicho antes lo del acicate, casi tiene un sentido literal, porque al verlo fue como si de verdad la vergüenza me diese un formidable espaldarazo para decirme: “de hoy no pasa”. Y aún con todo, pasó de hoy, ya que esto fue ayer. Pero al fin y al cabo aquí estoy. Y no sólo para escribiros y deciros que os deseo muy buen año y alegrarme de que os vaya lo mejor posible, y recordaros mucho más que mejor, sino también con la formidable pretensión que sigue: yo quiero saber que, a pesar de todo, no estáis enfadados conmigo. Lo cual quiere decir que, aun reconociendo que tendríais más que derecho a ello, yo os ruego que no sea así; y que si lo era, que me perdonéis y que tal manera de perdonar se manifieste aunque no sea más que en dos palabras –literalmente, dos palabras– pero que me lleguen pronto. Ale, sed buenos y hacedlo, pero ahorita, ya mismo.
Las tales dos palabras es lo que podríamos llamar la ración mínima; peor no está de ninguna manera prohibido que se multipliquen, como los panes y los peces. Ni –tampoco– que fueran para anunciarme o, mejor, confirmarme el anuncio que algunos amigos me dieron de que pensáis volver por aquí. Esa, por ejemplo, sería una excelentísima manera de desearme buen año para el 54.
De mí, no sé bien que podría contaros. Vivo, que no es poco, aunque como antes os decía, por momentos soportándome apenas, lo que es más que mucho, como pesadez. Escribo, no mucho, algunos poemas como resultado concreto. En prosa, tengo comenzadas tres novelas que han sido otras tantas derrotas para mí ya que ninguna he conseguido terminar. En los momentos de optimismo me da por echarle la culpa a Francia o, con más precisión, a mí mismo por seguir viviendo aquí. Pero ya digo que se me ocurre en los momentos de optimismo. Por lo demás, y por lo que sé de los amigos míos que andan por ahí (y ahí es desperdigados por América) parece que tampoco se sienten contentos, y entonces yo trato de consolarme con ello, por lo mal de muchos, consuelo de tontos, pero consuelo al fin. De vez en cuando traducen por aquí alguna cosa mía. Y en estos últimos meses que acaso siento una mejoría en el sentido de que me siento con mayor acopio de energía (que me da de sí por lo menos para tratar de escribir a los amigos de quienes me acuerdo con simpatía) me he hecho algunas promesas solemnes de las que no me atrevo a hablar, porque yo mismo no estoy muy seguro de cumplir. Por de pronto, hace algún tiempo mandé una novela mía a México donde, al parecer, la van a publicar. Pienso hacer otro tanto con algunos poemas. Leo lo que puedo. Voy a las exposiciones (a propósito, la última de Clavé que yo no sé si es buena o mala, aunque a mí me parece que es buena, ha tenido un éxito sin precedentes: el mismo día de la apertura, en Drouan David, había vendido todo) aunque no a todas. Alguna vez veo a Colmeiro, muy de pascuas a ramos y para jugar una partida de ajedrez que le gano invariablemente lo que le da una furia realmente divertida y me hace unas teorías formidables para demostrarme que, aunque yo le gano, él juega muchísimo mejor que yo. Es un tipo de lo más curioso aunque excelentísimo. Ya le conocéis.
Últimamente, estas Navidades he tenido dos buenas cosas: una, la visita de mi hermano que, al cabo de los años, ha conseguido un pasaporte y ha estado pasando unos días con nosotros; otra, que por esos mismos días cayó por aquí Rossi. Yo no sé si vosotros le teníais el mismo aprecio que yo, mas como el mío es grande, por eso digo que su venida, con su mujer, fue una buena cosa para mí: venía a organizar la Trienal de Milán y le estuve sirviendo de intérprete con mucha gente absurda, pero nos reímos mucho y lo pasamos bien. Él acaba de organizar en Milán la exposición de Picasso que quizá es la más importante que se ha conseguido hacer en los últimos treinta años picassianos, ya que ni en Roma, poco antes, consiguieron como logró Rossi presentar, simultáneamente, a más de los cuadros de aquí el Guernica del Metropolitan, y varios de los Picassos que están en Moscú. En consecuencia, el éxito ha sido fabuloso: 185 mil visitantes y 65 millones de liras. Y, en consecuencia, también, para Rossi un éxito de organización que cotiza, creo, en forma de autoridad y respeto.
¿Qué más? Yo creo que, de no ponerme a escribir un libro de memorias, así, en carta, no me queda más por decir. Ah, si: el chico este año es el primero de la clase por dos meses seguidos y, como yo, en general, nunca conseguí ser si no el último o poco menos, estoy de un orgullo paternal formidable; aunque en el fondo, en el fondo, casi desconfiado e inquieto: eso, ser el primero, me parece a mí tan anómalo que no sé, no sé...
Y termino. Recibid un abrazo mío bien fuerte y bien verdadero, como quisiera dárosle materialmente. Dad saludos de mi parte a los amigos que supongáis que los apreciarán como recuerdo y vosotros sed buenos, no me toméis en cuenta el que haya dejado de escribiros durante tanto tiempo y contestad. Por mi parte, prometo solemnemente que si veo que lo hacéis, es decir, que lo pasado pasado, me portaré como persona seria. Otro abrazo
Arturo Serrano Plaja
|
| 1954-08-10 |
|
Ver [Carta manuscrita co membrete:] V. Paz-Andrade / Abogado / Policarpo Sanz, 22. Tel 1562 / Vigo
Transcripción da Carta de Paz Andrade a Seoane. 1954 en 10/08/1954
Vigo, 10 ag. 1954
Moi querido Seoane:
Estou en tanta divida contigo, como con tantos anceios de a cancelar aitivamente. Sempre afogado en afaceres urxentes, un vai deixando, d-unha pra outra hora, o que non quere facer por facer, senon mais por lecer. Pra qué engadir qué por lecer do esprito?
Todos os amigos –eiqui, outro mundo... non presta–, estamos fondamente ademirados da tua laboura, é, mais ainda, do teu tempre e animo; da tua liña íntima revelada en froración continua, sen desfalecimento, nin ensomecimento. Moitas vegadas fixen o proposito de facer gravitar o meu pensamento en torno a tua obra, e a persoalidade que descobre, pruridimensional e vizosa a todos los ventos que enroita. Algún día terá de ser, si ben eiquí o campo xornalístico é un coto, ou vedado ou luxado, onde se crian coellos d-unha caste somentes. Nada che dí de novo todo eso.
Estóu de novo c-o pé no estribo do avión pra América. Supoño que Paco e Pepe te informarian. Debo estar seis semáns en México, a partir do 4 de oct., duas en Veracruz e duas en Mazatlán. O curso da FAO rematará o 10 de decembro. N-esta data ou voltaréi, pol-o Norte, ou baixaréi a Bogotá, onde me oferecen unha misión de asesoramento por un ano, pra ourentar un plan nacional pesqueiro que o Goberno pretende sexa executado baixo a direición da FAO. Non sei ainda se poderei facelo compatibre c-os meus asuntos eiquí, que son absorventes a mais. De todol-os xeitos, terás novas mais a miudo, dende as terras de Cortés.
Agora quero falarche algo do Pranto matricial. Pepe díxome do benevolo xuizo que ti e Azcoaga fixestes d-ese poema d-un extrapoeta. Non tería intrés pubrical-o, se non introduxera no protoplasma un pouco licuoso e alicorado da nosa poesia galega actual, acentos mais direitos e menos deprendidos. E senon representara un contacto vivo c-o as frebas do pobo, ao que é preciso ir ainda que sexa pol-as vias do sentimento e o mito. Algo craro se dibuxa en torno a Daniel; é que coma mito medra dia e noite, alem e aquem do mar. Pois entón estamos diante d-unha fonte viva de creación do esprito nos indeliberados cultores do esprito, manifestado en sentimento, ou xa, en concencia, en pensamento despois.
Si o Centro, como me anuncia Pepe, vai a edital-o, quero persoalmente deixar o choyo nas tuas maos d-artista, de mestre maduro nas artes do mais belo libro galego que se fixo. ¡Pena non ter eiquí quen nos redima das baixas e torpes formas, en que ainda se lanzan os libros das nosas mais conspicuas editoras! Agardo que Maside me entregue algun dibuxo de Alfonso, prometido hai meses. Colmeiro leva ahí algunhas ilustracións, das que poderías aproveitar unha. Laxeiro podería facer outra. Tamen Torres prometeu unha. E ti non deixarás de engadir as que queiras, pois xa que a cousa terá un ar de homaxe compre que os artistas mais achegados, na raiz, a persoalidade lembrada, figuren con algunha colaboración persoal. E remato. Moitas gracias. As mellores lembranzas a Maruxa e pra ti as apertas mais quentes.
Valentín
[Escrito na marxe esquerda:]
Querida Maruja:
Quisiera haberte enviado por Evelina un cariño que te recordara nuestra tierra. No lo hice por ser limitado el peso de equipaje en avión. Otra vez será... ¿Cuándo os decidís a venir? Para vosotros, y para todos esos buenos amigos que ahí dejamos, guardo siempre el mejor recuerdo. Con Luis un abrazo de
Mª Pilar
|
| 1954-10-31 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa, co escudo dos Estados Unidos Mexicanos, o logotipo da FAO e o membrete:] CENTRO LATINOAMERICANO DE CAPACITACIÓN PESQUERA / PATROCINADO POR EL GOBIERNO DE MÉXICO Y LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, PARA LA AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN / AQUILES SERDAN 29-602 / MÉXICO, D.F. / TEL. 12-16-50
Transcripción da Carta de Paz Andrade a Seoane. 1954 en 31/10/1954
México, D.F. 31 oct. 1954
Sr. don LUIS SEOANE
Pintor
Bartolomé Mitre 3793, 2º, F
Buenos Aires.
Querido Luis:
Por unha postal que escribín dias atrás, ou por algun outro conducto terás notiza de que me atopo n-este estremecido e estrecedor país dende hai catro semáns. Veño encarregado do Curso de Economia Pesqueira n-este Centro de Capacitación, orgaizado pol-a FAO, o mesmo que o de Chile. A miña estadia prolongarase deica-o 8 ou 10 de dec.
Pepe Nuñez, en carta que recibín onte, dime que o Pranto Matricial está na Imprenta Lopez, pra ser editado. Supoño que sobre este asunto recibirias unha carta miña dende Vigo. Tamen supoño que Pepe terá entregado unhas ilustracións de Maside, Colmeiro e Torres, pra nutrir co-as que ti fagas o libro, se teñen cabimento no pran en que a obra se teña concebido. Tamén lle faléi de qué, si preciso fora, conseguiría de Souto, a quen vexo eiquí con frecuencia, algun dibuxo.
A derradeira carta de Pepe deixame en bastantes dubidas. Non quixera agravar as tuas angueiras con unha mais. De todol-os xeitos, xa que estóu por algun tempo mais perto de vos, gustaríame leer as probas, pol-o menos do texto gallego, e saber algo en concreto no tocante as ilustracións.
Non se recibe eiquí Galicia Emigrante. Non conozo sinon o numaro 3º, que inserta un artigo de Maruja Villarino, sobre o “Café Alameda”. A Revista ten calidade e novedade, é compre difundil-a. Non se recibe en Mexico, onde hai un grupo interesante –Bal, Dopico, Souto, Delgado Gurriarán, Rafael Dieste, Rañó... Conviña que antre vos e a nosa mellor xente en Mexico –o mesmo que en New York, Emilio Gonzalez, e en Texas, Ramón Martinez Lopez–, hubera algunhas relacións mais vivas.
O Patronato da Cultura Galega que na capital d-este pais veu até hai pouco dirixindo Jesus Dopico, ten prestixio antre os inteleituaes nativos, e adequiriu popularidade co-a hora radial que a-os domingos celebra.
Podo mandar algun artigo pra Galicia Emigrante, sobre algun tema d-eiquí. Si me escribes, xa dirás algo tamen con referenza a este estremo.
En Mexico, capital, hospedome no Hotel Viajero. Agora que mañán, 1, sahimos tod-os participantes no Curso pra Mazatlán, onde estaréi, Hotel Belmar, ate o 12 ou 13 de nov. Despois voltaremos a México, e a-os dous ou tres dias, saldremos pra Veracrúz, Hotel Ruiz Milan, onde estaremos do 17 ao 26. O resto dos dias do Curso discurriran de novo na capital.
Tales desplazamentos permitiránme conocer algunhas ciudades e lugares moi intresantes. O arte virreinal ten chegado n-esta terra a alardes incalculabres. Hai verdadeiras xoyas do barroco, co-as que sen dubida se quixo asombrar a grandiosidade do arte indixena.
Pilar non veu conmigo, mais encarregame que lle faga presente a Maruxa seu agradecimiento pol-os recordos que levaron Evelina e Paco, sentimento [que] eu estendo a ti, co-a mellor aperta do teu sempre cordial amigo
Valentín
P.D. Di a Frotini que ainda non conseguin ver a Leon Felipe, mais que seguiréi na sua procura
|
| 1961-08-24 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1961 en 24/08/1961
Vigo 24-agosto 1961
Sr. D. Luís Seoane López
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Después de un silencio tan largo, que no sabía a que atribuír, recibo, al fin, una carta tuya. A pesar de su brevedad, me alegró mucho, porque supone que no echas en olvido nuestra vieja e inquebrantable amistad.
Supongo que cuando se hayan publicado esas plaquetas ilustradas con grabados en madera, de que me hablas, te acordarás de mí, pues bien sabes la admiración y el interés con que sigo siempre tu labor artística y literaria. ex decirme, también, los resultados de las exposiciones de Nueva York y de Buenos Aires, aunque doy por descontado el éxito de ambas.
En una mañana de sol radiante, de este magnífico e insólito verano que estamos pasando, llegaron Dieste y su mujer. Los fuimos a recibir Ramón Baltar, Colmeiro, Emilio, la mujer de Valentín y yo. Se sentían muy satisfechos del reencuentro con el paisaje. Pasaron dos días aquí. Los llevamos a comer a la playa, bajo los pinos, y después pasamos una gran parte de la tarde juntos, con Ferreiro y su mujer, Maiztegui, Valentín, etc. Ayer salieron para Rianxo donde, como sabes, demorarán una temporada.
La muerte de Aquilino, por lo súbita e inesperada, nos abrumó a todos. Yo no he podido sobreponerme aún del duro golpe. Al entierro asistió una gran muchedumbre, y sus amigos permanecimos en el cementerio de Santo Domingo hasta que cayó sobre su tumba la última pala de tierra. La cultura gallega perdió una indiscutible figura, y nosotros un amigo de muchos años.
La mujer de Díaz Pardo envió para Evelina un bello obsequio, que suponemos procede de Maruja. Suponiéndolo así, Evelina me encarga con muchísimo interés que le transmita su más cariñoso agradecimiento. Ello, sin perjuicio de que escriba personalmente. Ahora estamos materialmente agobiados con el traslado de piso. Tenemos que abandonar el que ocupamos actualmente, porque lo necesitan sus dueños, antes del 15 de septiembre. Hemos conseguido otro en una calle próxima, pero el traslado se hace dificultoso, porque hay que venir diariamente, desde la playa, con un calor sofocante, para ir realizando el cambio. Cuando me escribas, dirige la carta al despacho –Velázquez Moreno 36-1º–, mientras tanto no nos instalamos en la nueva dirección.
Y nada más por el momento. Saludos muy cariñosos a Maruja, de Evelina para los dos, y para tí el cordial abrazo de siempre de
Fdez del Riego.
|
| 1962-04-07 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa:]
Transcripción da Carta de Paz Andrade a Díaz Pardo. 1962 en 07/04/1962
Samil (Vigo), 7/IV/1962
Queridos Isaac e Mimina:
Primeiro de todo, nosa condoencia máis sinceira pol-a morte de D. Alicio. Anda o vira pouco tempo denantes de cair, nos pasillos da Audiencia da Cruña. Sempre falabamos de vós. Eu non sospeitaba que levara dentro unha sentencia de morte fulminante.
Camiliño e os irmaos escribíronme unha carta moi xeitosa, que lles contestéi. Despois escribíu a tía Lola, sempre co seu esprito aceso. Por todos estes informes e pol-os vosos directos supoñemos que estaredes xa co pé na estribeira ¿do barco? ¿do avión? Se facedes o viaxe por mar non deixedes de saudar en Santos ao meu camarada Valentín Montero Vázquez, a quen lle escribín n-estes días comunicando a desgracia, pois non debía saber nada. Vive en Luís de Faría, 21 e ten o tel. 45-215. Ou tiña.
Nós estamos vivindo a rente d-este fermoso areal, c-un escenario de illas que nin feito de encarga. Como eu non poderéi acudir ao barco, cando cheguedes, si é n-este mes, irá Pilar no noso carro. Cómpre que nos avisedes.
Eu ando agora c-oa reeducación articular, que é moi doorosa. Os musclos e os tendóns afanse a inactividade e custa moito remover a ferruxe que toman as visagras, Non sei canto durará isto, mais xa dura demasiado.
Pilar traballóu moito eiquí, pra acomodar provisionalmente a casa. Hoxe atópase algo doente, mais coidamos que será unha pasaxeira contrariedade.
O demais todo parez camiñar a paso canso e pol-os vieiros trillados. Ou será que me semella ser así as cousas, agora que eu vivo condenado a inmovilidade. Non sei o que durará aínda, pro sospeito que teño pra máis d-un mes.
En maio agardamos que chegue Souto de México. Tamén anuncian o retorno Jesús Bal e Carlos Velo. Colmeiro segue en París deica o vrao.
Pilar e Alfonsiño –este en Santiago- suscriben estas liñas e vos mandan, co-as miñas, suas mellores apertas.
Valentín
|
| 1962-11-06 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Dieste a Luís e Maruxa Seoane. 1962 en 06/11/1962
Rianjo, 6 de noviembre, 1962
Queridos Luis y Maruja:
Sin noticias precisas, pero atenidos a un cálculo razonable, os suponemos ya instalados en el nuevo departamento. Estuvieron por aquí Prada y el ingeniero Díaz –éste con las hermosas ediciones de Lorca y Unamuno– y, si mal no recuerdo, algo dijeron de mudanza. También Virginia, aunque no muy segura, y creo que también Lala en alguna carta de hace tiempo.
Hemos sabido de la prolongada huelga de correos y algún amigo navegante nos dijo –lo oiría en un bar de Buenos Aires– que hay aproximadamente un millón de cartas atrasadas y sin repartir. Unas sin repartir ahí, presumo, y otras sin enviar el resto del mundo. Entre éstas pudiera ser que hubiese alguna vuestra o de algún amigo, con vuestra nueva dirección. Como no nos fiamos de la antigua, van estas líneas por mediación de Lala.
Prada y el ingeniero Díaz os habrán dado ya noticias nuestras. Nada importante o decisivo. Pequeños rasgos de ambiente, ánimo, etc., que habrán completado un poco la impresión general que intentábamos daros en cartas anteriores. Hay cosas, sin embargo, que sólo podríamos concretar en diálogo, irreductibles a expresión esquemática, sutiles, huidizas, y que son las que más importaría poder comunicaros. Quizá no es indispensable, pues estuvisteis por aquí...
Este verano tuvimos en Rianjo a los hermanos de Carmen, con parte de sus respectivas familias. Visitas breves y en dos tandas. Enseguida llegó Eladio, que estuvo aquí unos veinte días. Poco después, mi hermano Antonio con su hijo Antonio; y a esta visita sucedió la de Esther, pero de esta vez no en Rianjo, sino en Madrid, adonde nos citó desde Nueva York, pues a punto de regresar a Montevideo en avión, había resuelto hacerlo con escala en España para encontrarse con nosotros. También estuvo aquí, en casa, Colmeiro. Y otro día Souto. ¡Ah! Faltaban por mencionar Barbudo y Ángela, que estuvieron aquí alrededor de una semana, antes de los hermanos de Carmen, y se fueron maravillados y con proyectos de retorno y hasta de relativo afincamiento, hablando de hacer por estas riberas una casa en cuanto junten los dólares. ¿Qué más? ¡Gabriel anuncia ahora su llegada de un momento a otro!
Con Eladio hicimos unas cuantas excursiones. Sería importante que hablaseis con él. Como era de esperar, vio con perfecta lucidez, y con amor directo, natural, impremeditado, los valores de España y singularmente de Galicia, en la cual acabó por reconocer no sólo la tierra de sus abuelos, sino la suya personalísima. Como ya supondréis, se volvían así más misteriosos y entrañables para él –más asistidos de fundamentos y responsabilidades– sus firmísimos vínculos con la Banda Oriental. Descubrir y sentir las clases de valores a que él se refería es sentirse, también, preocupado y consternado por todo lo que los amenaza... Resulta, pues, que se fue de aquí muy entusiasmado y, al mismo tiempo, con muy graves problemas que ya no tendrá más remedio que ayudarnos a resolver.
Esther estuvo muy animosa. Como sólo pensaba estar dos o tres días en Madrid, no vino a Galicia. Luego sintiéndose muy a gusto en España, se fue dilatando el plazo. A última hora estuvo a punto de resolverse a venir; pero optó finalmente por volver ahora a Montevideo –pensando ante todo en Alfredo–, para venir los dos sin prisa el año próximo. Tiene ya en orden, presto para editar, un espléndido libro de poemas. Se fue de aquí con la intención de encomendarlo a Losada y muy feliz con la posibilidad de que Luis tuviese alguna parte en la decoración o en la vigilancia. Con rasgo ingenuo, debo deciros que espera mucho de nuestra recomendación en tal sentido. Os la recomendamos, pues, de todo corazón, aun pensando que su influencia directa sería suficiente. Quizá os haya escrito ya sobre el particular y también –contando de todos modos con vuestra mediación– al mismo Losada.
Mientras os escribo, llega una carta de Mimina por la cual nos enteramos de que Isaac está en el Castro. Anuncian que vendrán a buscarnos.
Con el ingeniero Díaz y luego con Prada estuvimos viendo los grabados del Llanto de Lorca y de la selección del Diario de Unamuno. Quizá os hayan comunicado en términos generales algo de la magnífica impresión que nos causaron. Después los vimos más despacio, adentrándonos en sus finuras gráficas y de alusión poética. Los del Llanto valen para mí como una sutilísima exégesis de Lorca, como un vivo retrato de su poesía –hecho, naturalmente, a la luz del bellísimo poema. En adelante, cuando se estudie a Lorca, convendrá tenerlos en cuenta... Los del Diario cumplen en gran medida análoga función respecto a Unamuno, pero aquí el retrato se ve como intrincado por las luces oblicuas de un espejo roto. Probablemente a causa de la índole del texto. De todos modos, el efecto de conjunto –una vez lograda la síntesis con un poco de atención– es para mí interesantísimo.
Tuve que suspender ayer esta carta porque la llenaba de estornudos. Me alcanzó la racha de constipados que anda por ahí. Ya estoy casi bien; pero tengo que concluir a toda prisa porque acaba de llegar un telegrama de Gabriel, según el cual estará en Santiago con el primer avión. Nos hablará por teléfono. No sabemos si iremos a buscarlo o si le daremos instrucciones para que se venga solo. En cualquier caso, es inminente su llegada y con ella –al menos por unos días– la crisis de mis actividades epistolares que tan formalito y empezando por vosotros me había propuesto reanudar. Vaya, pues, en estilo telegráfico algo de lo que quedaba por decir.
Está hace tiempo en manos del censor, si no ha pasado a la imprenta sin nuevas noticias de la primera edición y algunos otros, entre ellos los que hallé de aquellas fechas en El Pueblo Gallego. Hice una cuidadosa revisión, unificando con algunos toques y con el orden oportuno la atmósfera general del libro. Mencioné, hablando con del Riego, tu proyecto de ilustrarlo, pero sin insistir en la cuestión por no estar seguro de que estuvieses ahora en buena coyuntura –tiempo, tranquilidad, etc.– para hacerlo a gusto. Sospecho que para abreviar acudirán como de costumbre a Xoán Ledo.
Recibí –el año pasado– unas simpáticas líneas de Sabsay y señora, escritas desde Canarias. Les contesté, y unos meses después, por Navidad les escribí de nuevo brevemente. No me pareció oportuno en aquel momento preguntar nada a Sabsay sobre el libro de ensayos que dejé en sus manos. Y como la situación argentina –que afectará, supongo, a las editoriales– no da señales de mejoría, no sé bien que hacer. ¿Querrías tú preguntarle algo? Él me había hablado de Taurus, con cuyas gentes parecía tener relaciones –no sé bien si amistosas o también financieras–, brindándose, si no entendí mal, a encauzar por ese lado el asunto si ahí surgían dificultades o dilaciones excesivas. Esperaré para escribirle a conocer la impresión que recibas del diálogo con él.
Asistí en Madrid a la apertura de la exposición de Souto. El efecto de conjunto era de gran esplendor. Figuraban ya algunas cosas pintadas en Galicia, un tanto improvisadas, pero que ya atestiguan, por sus valores de gracia y simpatía humana, el saludable efecto del retorno.
Acaba de llegar una carta de Lala. Nos da muy alegremente la noticia de que le ha sido otorgado a Luis con toda justicia el premio Palanza. Apenas necesitamos decir cuánto lo celebramos. Con todo el entusiasmo de esta noticia y el cariño de siempre, os abrazan Carmen y
Rafael
Saludos nostálgicos a Lala y Laxeiro, Lorenzo y Marika, Antonio y Mireya (si están por ahí), los Scheimberg...
|
| 1963-05-06 |
|
Ver [Carta manuscrita co membrete:] Hotel Montesol / (Organización Hostelera Dago, S.A.) / MADRID - 14 / MONTERA, 25 Y 27. TELEF. 2 31 76 00 / DIREC. TELEGRÁFICA. MONTESOLOTEL
Transcripción da Carta de Núñez Búa a Luís e Maruxa Seoane. 1963 en 06/05/1963
6-5-63
Queridos Luis y Maruja:
Ya estoy en Madrid. Mi paso por París fue muy rápido. Vi a Colmeiro. Bien. Anda en un congreso internacional por lo de Grimau. Hay delegados de toda la Europa Occidental. Leí una nota de Mauriac en Le Figaro muy buena. Con Colmeiro está Emilia Calviño, con quien cené el viernes, me dijo que cuando pases por París, si pasáis, le llames. Avenue Franklin Roos[e]velt, Nº 61 - Teléfono ELY7038 (oficina) o BAL5413 (casa). Es una gran persona.
Me gustaría proyectar contigo una empresa que intentase hacer, para España al menos, algo parecido a lo de los daneses. Si estos de aquí lo viesen, yo intentaría capital de Argentina. Habría que tener al menos 6 millones de pesetas. ¿Por qué no me escribes sobre esto? Yo le daría forma comercial. Quiero salir de la Argentina. Creo que no solo lo gallego. (Hay en otras regiones españolas mucho popular y que puede ser punto de partida para cosas nuevas.- Yo voy a explorar el ánimo mercantil de algunos amigos de aquí. Escríbeme aquí antes del 15.
No pude ver a los Alvajar. Le escribiré a Amparo explicándole el desencuentro con su hermano con quien hablé 2 veces por teléfono.
Abrazos
Pepe
|
| 1965-06-27 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1965 en 27/06/1965
Castro, 27.6.65
Querido Luis:
Hoy, domingo, recibo la tuya del 21, que merece una contestación inmediata para acudir como un San Jordi a matar ese dragón de tu pesimismo. Yo te confirmo las mías del 12, 15 y 22, además de otras cosas, recortes de prensa etc., que te he enviado y que te seguiré enviando.
¿Cómo podría empezar con eficiencia para acabar con ese dragón? Como ese aparato mitológico está dentro de ti no hay más remedio que atacarte a ti. “Por mi parte siento que he perdido la vida y me siento cada vez más solo”. ¿Se puede decir una equivocación mayor? Tú, una persona con tanto talento está visto que no podría decir semejante cosa. Es un dragón que habla por tu boca o que te has tragado un fantasma y lo tienes metido dentro de una glándula. Contra ese fantasma o ese dragón hay que ir y dejarte a ti libre de él para que quedes como eres tú, como es el Luis Seoane que todos queremos y admiramos como artista y sobre todo como ejemplo de conducta humana fuera de la cual no hay ni hombre ni hay arte. Ya sabemos que no es cómodo vivir sobre esas piedras y sobre estos días, pero porque la suerte nos sea negativa no es posible desentenderse de esa realidad sobre la que estamos viviendo y desertar de luchar contra ella. Aquí queda Galicia, así como es, casi todo analfabeto, incapaz de leer un libro y menos de entender un cuadro, con una burguesía corrupta, con mentalidad de sargento de plaza de soberanía africana, más analfabeta de espíritu que el analfabetismo gramatical de su pueblo; pero queda por algunas partes una minoría pequeñísima, casi sobran dedos de las manos para contarlos, que saben en la hora que viven y sobre las piedras en que se ven obligados a vivir. No está todo perdido. Y aunque estuviera perdido todo en Roma San Juan iría hacia ella, a morir en la ciudad de donde Pedro está de vuelta. Es la contradicción interna, y eterna, a través de la que el hombre viene avanzando. Es incómodo vivir en Roma donde parecería que no hay nada que hacer porque todo es vacío y corrupto pero fuera de ella ni San Juan, ni San Pedro, tendrían tranquilidad, porque estaban fuera de la línea de su destino. Tú tienes que pelearte, defenderte, luchar y soportar incomprensiones y estupideces, estés aquí o estés ahí, pero estés donde estés –porque ahí estás, ahí fuiste, para dejar testimonio de algo, para protestar por algo injusto, para dejar una inconformidad airada con algo que no es ético ni estético– donde estés, a regañadientes, protestando, incómodo, no podrás desentender[te] de tu destino ligado con la suerte, no del paisaje sino de los hombres y de las mujeres de Galicia, porque el día que vieses que tus manos estaban fuera de esa obra –aunque la obra parezca tan poco “exitosa”– ese día es cuando te sentirías morir de pena por equivocación. Hazte esta reflexión para que estés contento aún soportando las inconveniencias, idas y venidas, discrepancias y chabacanerías de las gentes que nos rodean. Imagínate a Luis Seoane, desentendido, incomprometido, haciendo arte abstracto en Suiza, “trabajando únicamente en sus cosas” que adquirirían los potentados internacionales. El espectro de esa imagen bastará para que te encuentres feliz entre las inconveniencias de las gentes de la Galicia metropolitana o de la Galicia emigrante, aún con todas esas “manías” que ves en la economía, en la estadística y en la mecánica –que dices ver pero que en realidad es un simple decir tuyo–. La pintura o la música, la industria o la artesanía son manías del mismo tenor. Los pintores pueden creer que los economistas son unos maníacos y viceversa los economistas pueden pensar lo mismo de los pintores. Hay una cosa que no son manías: el espíritu de solidaridad con nuestros semejantes, sobre todo con nuestros semejantes desvalidos que tenemos cerca, desvalidos de alguna forma. Ello entraña en sí una instancia ética y estética. A ella remito todo y no estaríamos dispuestos a desentendernos de ella cualquiera sea la suerte que tengamos que soportar, aunque impliquen burla y silencio. Lo contrario no nos llevaría más que a un malabarismo, un virtuosismo y una torre de marfil. Tú con tu vida nos has dado un ejemplo de esto y por ello nos hemos acercado a ti. El pesimismo de tu carta vertido en tu propio destino no puede considerarse más que como una segregación equivocada de una glándula que estamos seguros que curará y por lo que hacemos votos. Nadie tiene por qué admirar la tarea que satisface hacer a quien la hace, sino aquella tarea que comprende, que al menos sospecha que la comprende, y con su identificación o su posible identificación goza. Hemos de hacer lo que es posible hacer aunque no sea el cielo que todos deseamos, ni siquiera el purgatorio. Si es imposible lo que queremos hacer, si no hay gentes donde aplicarlo, por muy bueno que sea cae en el campo de la utopía. Y no hay más remedio que aceptar la crítica y todo tipo de inconformidad de nuestros semejantes, y hasta sus inconveniencias. La molestia, el escozor, que causa la crítica a nosotros mismos, individualmente, debemos justificarla como una inadaptación que padecemos nosotros. No me refiero, por supuesto, a la crítica artística en la que no hay otro contenido que el de una diversión intranscendente. Como ves escribo como hablaba Platón subido a un pedestal “profundando”. Perdona mi cátedra y mi parvada, pero ¿cómo he de hacer para matar ese tu dragón interno que te tiene desesperado y aislado? ¿O que te quiere aislar? Va una anécdota para descansar: los alumnos de último año de Medicina de Santiago pidieron obras a los artistas para, rifándolas, engrosar fondos para su viaje de fin de carrera. Otero Besteiro les contestó que le gustaba mucho esa idea de ayudar a los estudiantes, etc., y que de muy buena gana entregaría no una sino media docena de obras para el fin que piden, pero... pensando en que mientras los estudiantes de todas las facultades de España se habían solidarizado con la de Madrid a excepción de la de Santiago váyanse Vdes. a tomar por el culo. Esta misma frase voy a emplearla yo si no me autorizan a publicar unos dibujos que ya están en la Delegación de Turismo a censura y que, finísimo y amicalísimo, Serrano Castilla, giró a Madrid so pretexto de que caían fuera de su atribución. La mitad de la frase ya se la dejé caer por carta. Sin miedo y sin resentimiento para con nadie el camino está abierto para muchas cosas. Por naturaleza por intuición la juventud practica esto dentro de lo que nosotros nos debemos mantener por hipótesis.
A otra cosa. Si esa gente de la Asociación quiere ayudar aunque sea poco o procurar la ayuda de otros, no importa el aspecto cuantitativo, se agradece la intención referida de alguna forma. Lo único que es seguro es que las cosas no han de dejar de hacerse. Esa crítica de la Asociación a los del Centro no puedo tomar alcance de ella por las cuatro palabras con que me la expresas, pero no creo que ello suponga ningún inconveniente sino un acicate para afianzar las mentes indecisas, y para dejar constancia de cualquier incontaminación a ultrance. Todo eso tiene como base la tontería mimeográfica de Silva. Sobre el Galicia está visto, a tenor de lo que dices, que aparecen las mismas contradicciones internas. Su precio de costo puede no tener nada que ver con el de venta que puede ser el que se quiera o interese. Su antecedente se está vendiendo muy bien aquí sin punto de comparación con lo que se vende ahí. Está visto que es de este lado del Atlántico donde interesa hacer esto y como se va a hacer. Cabe la ayuda y la crítica para mejorar su contenido, y se ruega y agradece. En cuanto a su realización no cabe más que ayudar en lo que buenamente se pueda. Estoy preparándole una exposición a Laxeiro. Por la índole de lo que le digo en la carta que te adjunto mucho agradecería se la entregases tú sin que, a lo mejor, se entere Lala. Muchas gracias. Colmeiro también quiere hacer otra exposición en La Coruña. Vamos a ver. Sigo sin poder mirar el paisaje; dicen que está precioso. El mar ¡Ay el Mar! azul, se ve desde tu estudio al pie del Breamo como algo que entró en estos valles y se quedó dormido en una tarde de primavera. Cuando lo miro desde tu ventana se agradece que no se haya ido aún.
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Apertas a Maruxa e a ti de tódolos desta casa. Voso
Isaac
|
| 1965-08-17 |
|
Ver [Tarxeta postal:] SANTIAGO DE COMPOSTELA. La Catedral desde el Paseo de la Herradura.
Transcripción da Carta de Kantor a Luís e Maruxa Seoane. 1965 en 17/08/1965
AGOSTO, 17-1965
LUIS SEOANE Y SRA.
MONTEVIDEO 1985, piso 13/68
Buenos Aires
ARGENTINA
Queridos Luis y Maruxa:
Vengo de Santiago donde pasé 3 días y 3 noches–fascinado–. Estoy pasando en Vigo y en sus maravillosas playas. Cruzaré GALICIA-PORTUGAL y, desde SANTANDER hasta Andalucía pasaré 3 meses –una parte con CHUCHI Y otras de peregrino y pintor.
Con un abrazo desde el café Alameda donde me veo con Colmeiro y B. Amor.
Vuestro viejo
KANTOR
|
| 1967-10-20 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:]
Transcripción da Carta de Guilherme Almeida a Paz Andrade. 1967 en 20/10/1967
São Paulo, 20 de outubro de 1967
Caríssimo amigo Valentín:
Perdoe-me a demora na resposta à sua generosa carta de 1º de setembro. É que diversos impecilhos (uma terrível gripe foi o principal) não me permitiram lucidez bastante para apreciação do seu magnífico livro. Devorei-o com gula. Um García Lorca atualizado? Não sei. Sua poesia é sua mesmo: é a que eu escreveria se fosse o poeta e o galeciano puro que é você.
Tal livro não precisa de «Prefácio». Mas como não saberia eu nunca deixar de servir a você, imaginei essa carta, que é sincera, sentida ao longo da leitura da sua «Eira dos sonos». Se você julgar que ela merece aparecer à entrada do seu livro, será uma glorificação que lhe ficarei devendo. Vai ela em papel meu, pessoal, de sorte que, gravada em fotocópia, suponho que seria menos desinteressante.
Diga-me qualquer coisa a respeito. Suas órdens me serão sempre bemvindas.
Muito seu, de espírito e coração.
Guilherme
São Paulo, 20 de outubro de 1967
Valentín, meu Poeta:
A órdem que você me dá de prefaciar o seu esplendido Eira dos Sonos é a única que não a deveria dar você, nem a poderia eu obedecer. Por que? Sua poesia é sangue: nosso sangue, um mesmo sangue, da matricial Galiza aos filiais Portugal e Brasil ritmadamente fluido. Sínto-a em mim, palpitante mas intangível, assim como ao infante não seria possível tomar êle próprio o pulso ao seu cordão umbelical.
Foi daquêle meu Vigo de 1933 –de onde vi você trovar e vi Colmeiro lavrar- que me veio a veia alimentícia dêsse sangue: dêsse Vigo onde teve a sua côrte Dom Denis, Rei Trovador e Rei Lavrador. E, pois, terra de trovas e lavras, é a Galiza, assim, uma autenticidade histórica: êsse «matriarcado, arquivo da essência de uma raça», que marca, fundo, da primeira á última página, todo este seu lúcido livro, Valentín: êsse livro que é seu e é meu também, muito de meu sangue também. Deixe-me...
... deixe-me que lhe conte, amigo. Faz trinta e quatro anos que, estando eu em Santiago de Compostela, visitando a Catedral, aí descobri, na Capela do Santíssimo, creio eu, um vitral ofertado por uma dama cujo nome de família era «Andrade». Ora, eu também sou Andrade, do lado materno: descendente de um daquêles cinco cavaleiros que passaram à Espanha, à guerra dos Mouros, com o conde Dom Mendo, e foi seu solar a Vila de Andrade, no Reino da Galiza.
Somos irmãos, Paz-Andrade. Sou, portanto, suspeito para dizer desta sua forte, livre, lúcida, sadia, pura, bela poesia, na qual escuto, com você, «os querendosos chamamentos do lar»; beijo a paterna mão do lavrador cujos «dedos» abrem como cinco chaves as entranhas da terra desde Adão»; escuto também o plim-plim das «vozes unissílabas da pedra» que o canteiro juntou «ao pentagrama mágico do Mundo»; acompanho, na fimbria marítima, «a fenda que vai no céu abrindo o cutelo do lôna dos veleiros»; saudei os «bem-chegados ao porto, marinheiros, a cavalo nas ondas», sob o tutelar tatalar do «verde vento pela leira e vento azul pelo mar, panos da nossa bandeira»...
Valentín Paz-Andrade: Aqui tem você, nesta carta, o meu comovido «ex-voto» pela graça que recebo da sua milagrosa Poesia.
Guilherme
|
| 1967-11-25 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1967 en 25/11/1967
Castro, 25.11.67
Sr. Don Luis Seoane
Buenos Aires
Querido Luis:
Escribo más que el Tostado. Te confirmo una mía de regreso de Barcelona. A esta altura supongo que ya te habrán enviado el catálogo de Madrid. Parece que la Exposición está gustando mucho. El Faro le dedicó una página, que te la enviaré. Y Garcés que está entusiasmado con ella parece que le dedicará otra pues me pidió material gráfico y le envié tu Sol del catálogo de tu exposición en Alemania. Las pasé moradas para darle una fotografía tuya para el catálogo. Acompaño unas malas fotografías para que veas como quedó la parte de Sargadelos en la Exposición de Barcelona y escaparate de Zarco.
Bueno. El terreno de Sargadelos ya está explanado. Andrés ahora sí que está terminando el proyecto. Lo estoy viendo casi a diario. El orden de trabajo será rematar el proyecto, pedir presupuesto (posiblemente Lamas), Banco Industrial para que ayude y puesta en marcha de la obra. Pero simultáneamente sin esperar por nada poner manos a la obra en el sector de la rosca que ya te hablé. La cosa de permisos, de Industria, Diputación, etc., es una trenza tremendamente larga y estamos con ella.
Simultáneamente hay que definir la Sociedad con el Capital que va tener, especialmente la proporción de la que se va a partir. Esta sería:
Luis Seoane 100.000
Los socios del Castro 600.000
Cera del Castro 1.200.000
Laboratorio de Formas 600.000
Socio de Argentina y A. Varela 200.000
Reservado para el grupo de técnicos que atenderán la planta 300.000
-----------------
3.000.000
Esto es lo que se había acordado en el convenio firmado por el Lab. de Formas y Cerámicas del Castro, en documento de 20 de nov. del 65 que tú ya tienes. Risco está ya viendo la manera de dar forma a esto y pasar el espíritu de ese documento a la escritura pública constitutiva de la Sociedad. El Laboratorio de Formas es necesario constituirlo en Sociedad Limitada para que intervenga en Sargadelos como tal y como tal disfrute indefinidamente del derecho de intervenir unilateralmente en todos los aspectos plásticos que se relacionen con Sargadelos, según está acordado. Como al mismo tiempo tú figurarás como socio personal de Sargadelos directamente, es decir independientemente del Laboratorio, es necesario que me envíes lo antes posible un poder para ambas cosas. Es decir: poder a Isaac para en tu nombre constituir la Sociedad Limitada denominada “Laboratorio de Formas”, con domicilio en el Castro Osedo Coruña. Ha de ser un poder amplio y total para luego yo poder acordar la inversión del Laboratorio en Sargadelos. El mismo poder puede autorizarme a suscribir e integrar 100.000 pesetas en tu nombre en el Capital de la sociedad limitada “Fábrica de Cerámica de Sargadelos” y debe ser igualmente amplio para poder disponer de tu cargo de gestor, ya que todos los socios serán gestores. Este poder, dice Risco, lo podrías hacer en el mismo consulado ya que, al parecer, el Cónsul tiene potestad de notario. Y de esta forma ya queda visado, porque ha de ser visado.
Convendría que esto lo hicieses lo más rápidamente posible, pues estoy viendo que todos estos trámites sumados no se acaban en dos años.
Para terminarte con Sargadelos, te envío copia de la carta que con esta fecha le envío a Villamarín. No había más remedio que respetar una cosa que se había dicho en un principio. Como también le dijimos a Laxeiro, pero en este caso, se me ocurre, más adelante podemos incorporarlo al Laboratorio de Formas con una pequeña participación y de esta forma participa de alguna manera en Sargadelos, invitación que le hicimos ahí mismo en tu casa y que él aceptó pero cuyo aporte lo haría en cuadros.
Las jarras tuyas están ya perfectamente embaladas y pendientes del permiso de exportación para embarcarlas. Se les puso un precio muy bajo (a ver si ahí cuela) para que las Aduanas no te claven; ya te mandaremos las facturas pro-forma para que puedas e[fe]ctuar ahí el despacho.
Otra cosa. En el Colegio de Arquitectos se celebraron hace dos y tres días respectivamente dos charlas-coloquio que presidió el arquitecto madrileño De Miguel director de la Revista de Arquitectura; una sobre diseño industrial y otra sobre las galerías coruñesas. Han resultado muy importantes. Te mando la reseña que hice de la primera. Se interesó mucho por el Laboratorio de Formas y estuvo una mañana aquí con Albalat y marchó encantado. Hace unos 20 años él y otro organizaron algo parecido en Madrid y terminaron cuando llevaban perdidas 800.000 pesetas, pero él sigue creyendo en la virtud y beneficio de la reflexión sobre el diseño. Me pidió que le concretase los propósitos del Lab. de Formas y de un día para el otro tomando ideas vertidas por ti y otras que habíamos pensado le hice ese anteproyecto de propósitos cuya copia te acompaño.
Perdóname la longitud pero aún se me quedan cosas sin decirte. Otra vez será. Es tanto, además, lo que tengo que hacer que no sé de donde voy a sacar el tiempo.
Laxeiro le dijo a Rey en la inauguración de lo de Zarco que pensaba estar en Bs. As. este mes. Yo no volví a verlo desde la exposición Colmeiro cuando tú.
Sabéis como se os recuerda, y como se espera vuestro retorno.
Abrazos muy fuertes para ti y para Maruja de vuestro
Isaac
|
| 1968-01-30 |
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Rodríguez de Prada e Paz Andrade a Luís e Maruxa Seoane. 1968 en 30/01/1968
Vigo 30, 1, 68
Queridos Maruja y Luis:
Desde que Valentín llegó, todos los días hacía propósito de escribiros, pero se quedaba en propósito.
Antes de nada quiero daros las gracias por vuestro obsequio que me gustó mucho. Siempre tan cariñosos y atentos con nosotros.
Valentín me dijo que seguramente Luis hará el mural en el edificio que están haciendo aquí en Veiramar. Esto quiere decir que os tendremos pronto por aquí, y naturalmente como tendréis que estar en Vigo, nos veremos más, pues cuando estáis en La Coruña, por unas cosas y otras, casi no nos vemos.
Este invierno lo estamos pasando en Samil, también está mi madre con nosotros y yo mucho más tranquila que cuando está en San Miguel que siempre pienso que pueda pasarle algo. El invierno no puede ser mejor, para pasarlo aquí, durante el día el sol es tan estupendo, que parece verano.
Mi abrazo con todo cariño de
Mª Pilar
Querido Luís:
Supoño que Isaac xa terá informado de que o alcalde de Vigo falóume de comprar un lote de cadros teus e outro d-il. Ten xa en deposito 8 de Colmeiro, que tamen mercará. Debes lembrar que de todo este programa xa se tratara antre nos hai meses, cando compróu os de Laxeiro. Estóu agardando que Colmeiro conteste pra chamar de novo o Alcalde, e tratar rematar a operación. Cecais teñamos que facer en Vigo unha exposición dos teus cadros –idea de Isaac–, senon consigo levar o Alcalde ao Castro, que é difícil. Supoño que dos precios xa terá idea o noso xigante comprimido. Con estas adquisicións o Museo de Pintura Galega Moderna xa estaría en bo camiño.
C-os do mural ainda non puden falar. Non sei se che mandaron foto e medidas, ainda que sospeito que sí.
Pol-o d-agora, mais nada.
Apertas cordiaes de
Valentín
|
| 1969-05-27 |
|
Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1969 en 27/05/1969
Buenos Aires, 27 de mayo de 1969
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido Isaac:
Recibí tu carta del 21. Me alegro que hubieses recibido el poder, la carta y la tapa del Catón. Espero que cuando llegue ésta también hubieses recibido las pesetas del apartamento, giradas por el Banco de Santander el día 13. Tan pronto realicéis la operación te ruego hagas tirar la pared medianera entre la sala de estar que da al frente y el primer dormitorio, y, a continuación, le pidáis a la administración que pinte todo de un color gris muy claro, casi blanco, no blanco del todo. Pues ellos dijeron que al entregar repasarían todo, también las ventanas que están bastante deterioradas de pintura, por cuenta de ellos y lo dejaban en condiciones para habitarlo. Perdonadme José Luis y tú todos estos líos que se añaden a los de Sargadelos, la fábrica del Castro y tu propia casa. Recibí O divino Sainete. También lo recibió Laxeiro, que está aquí pues llegó unos días antes que nosotros. Creo que quedó muy bien y algunas ilustraciones mejoraron. Ahora tienes que convencer a Alonso que cuando haga almanaques, o encargue ilustraciones de libros, lo haga con un solo artista. Pues se trata de la obra de un pintor, dibujante o grabador, que debe responsabilizarse ante el texto que se le ofrece. Así, con el aporte de varios, nadie es responsable y tiene un carácter muy vago de homenaje que uno no acaba de comprender, porque, en el caso de un gran poeta, tienen que hacerlo los pintores y no los escritores con, por ejemplo, breves ensayos de un cantidad de ellos, diez o doce, a no ser que se cuente con la posible irresponsabilidad de los artistas y la consideración bastante generalizada en Galicia de que no es trabajo lo que realizan. Si no cambian de criterio pronto los libros gallegos se parecerán a los álbumes de las señoras que recogen autógrafos. Perdóname por esta disquisición. El libro de todas las maneras gustó mucho a la gente que se lo enseñé y también casi todos los dibujos, sobre todo el de Laxeiro, el tuyo, el de P[érez] Bellas y el de Beatriz. Me alegré de la compra del Souto. Llevaré, cuando vayamos, el Colmeiro y los Maside. Tengo dos carteles de Coimbra que me dejó Míguez antes de venirme. Hablé por teléfono con Salvat también en vísperas de salir de Madrid.
Me alegro que pueda quedar bien el mural. Si consideras que el gres puede sustituirse al cuarzo ponle el gres, sin el baño y en placas irregulares como las de pizarra. Me gustaría, esto sí, que lo hicieseis tan pronto podáis para que puedan verlo, si resulta visible, los industriales de Vigo, sobre todo el escéptico sobrestante de la obra. Ayer terminé de ilustrarle un libro a Manuel María que se va a editar en Montevideo. Toda la gente de allí está impaciente por el envío de la porcelana, de los grabados y de lo más que puedas para la exposición. Se quejan de no tener noticias tuyas. Escríbeles y que te envíe Patiño todo lo que tenga.
Camilo parece estar encerrado en la Plata estudiando. Trataremos de verlo uno de estos días. Aquí hubo en pocos días tres estudiantes muertos, en Rosario y Corrientes. Hay muchos heridos. Rosario estuvo en poder de ellos y prácticamente Córdoba, Corrientes y Salta. En Rosario están funcionando consejos de guerra. Supongo que tendréis noticias ahí. De Núñez Búa no sé nada. Parece haber roto con nosotros. Esto es algo que no acabamos de comprender. La fábrica, por lo que sé, es posible que se convierta en un horno de ladrillos o algo parecido, o desaparezca. Buenos Aires está como siempre, lleno de inquietudes. Acabamos de ver La linterna mágica, de Praga. Un espectáculo único donde se integra el ballet en el escenario y el teatro con el cine y el que simultáneamente actores y bailarines se pasan del tablado a la pantalla, aparentemente sin comisiones. Los ves circulando por las calles de ciudades checoslovacas, por sobre los tejados corriendo, y de repente, siguen corriendo por el escenario. También está aquí el ballet de Ceilán y otro alemán, aparte del teatro también alemán. Fue un fracaso la compañía del María Guerrero de Madrid, sólo se salvó Valle Inclán. Un actor andaluz confesó a la prensa el desconocimiento de las gentes oficiales españolas de la categoría cultural de Buenos Aires y que había visto en esta ciudad tanto teatro como no había visto en su vida. Por otra parte en este momento hay como diez películas espléndidas: polacas, japonesas, inglesas, etc., en la cartelera. Dos japonesas extraordinarias, La condición humana y Rebelión y una inglesa de dibujos en largometraje, “pop”, El submarino amarillo, cuyos personajes son los Beatles en dibujos y actúan como mosqueteros frente a los “malignos” que odian las flores, el amor y la música. Una extraordinaria película que prueba todo lo que puede alcanzar el cine con el dibujo y el color. Cuéntaselo a José. Galicia tiene que convertirse en la intermediaria natural entre este país y el resto de la península. Cuanto ocurre aquí en gran parte es producto de sangre gallega.
Dime cómo va el asunto de Sargadelos. Si lograsteis echar a ese ingeniero que ni los burros respetan.
Un gran abrazo de Maruja y mío para Mimina, José, Mariluz, Ángel y José Luis, Marentes, etc. Y para ti de:
Seoane
Nota: Dale las gracias a José Luis por las diapositivas. Salieron estupendas. Gracias a ti también por enviármelas. Tomé buena nota del hurto de Vigo que, con el de Amsterdam, también de grabados, queda reivindicado para mí, el correo argentino. La exposición de Montevideo está proyectada para el 15 de Julio.
|
| 1976-07-18 |
|
Ver [Carta manuscrita co membrete:]
Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Paz Andrade. 1976 en 18/07/1976
Sargadelos, 18.7.76
Sr. Don Valentín Paz Andrade
Vigo
Querido Valentín:
Non puden baixar e penso que en 10 ou 12 non poderei facelo. Avisareite. Quería respostar a túa do 5 cte. coa miña visita, e agradecerte persoalmente o fermoso poema que lle adicas ao meu pai, e comentar algunhas cousas da historicidade do lerio. Será un fermoso libro esa Cinzas da Guerra e as ilustracións de Colmeiro o redondearán. Colmeiro estivo na conferencia de Cuadrado.
Boeno. Lorenzo Varela con Marika están no Castro na miña casa. Se queres podes chamalo aos: 620200 / 620201 / 620225; pasarán o vran alí salvo algún día que os traerei acó.
Prométote que baixarei a Vigo (iso de baixar é pola posición do mapa pois en realidade, xa sei, ir a Vigo siñifica «subir»).
Apertas tensas a ti e a toda esa gran familia, voso
Isaac
|
| 1976-11-08 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:] SARGADELOS / ZURBANO, 46 / MADRID-10-TELF. 410-48-30 / GALERÍA DE ARTE / LIBROS / CERÁMICA.
Transcripción da Carta de Cuadrado a Luís e Maruxa Seoane. 1976 en 08/11/1976
Madrid. 8 de noviembre de 1976
Queridos Luis y Maruja:
Ya estoy en Madrid, de regreso hacia vosotros. Dejar Galicia no es fácil, pues está clavada en el corazón. En general me fue bien. Muchos recuerdos y exceso de emoción. Son muchos los amigos ya desaparecidos, distanciados. Lo importante fue lograr la “jubilación”. Solamente falta el “cuánto”, que depende de Administración Local. Hay un imprescindible ritual burocrático, que está bien encauzado. Son mis gestores directos e influyentes: los abogados Pais Ferrín, Rúa Pintos y Varela Pol, los tres santiagueses. Proyecto regresar antes de fin de mes. Acaban de llamarme desde Santiago para que vuelva a dar otras conferencias. No puedo. Mi deber es volver lo antes posible junto a mi mujer y mis hijos. Los extraño. Estos días madrileños estoy agobiado de invitaciones. Ayer en casa de Marcial Suárez. Hoy con los Gurméndez. Mañana con los Frytas. Pasado con María Casares. La familia de Marcial, extraordinaria. En todas partes estás tu presente. Tu nombre en Madrid es tan conocido, respetado y admirado como en América o Galicia. La vida artística está por aquí en pleno apogeo. Buenas Galerías muy bien atendidas, eficaz crítica, buena propaganda y muy concurridas. El gran éxito lo tiene María Blanchard. Y la de Giacometti, un desbordamiento de público. En Santiago: mal. Los dos grandes acontecimientos, lamentables: López Garabal y García Lema. Vendieron mucho y caro. Las Galerías, muy flojas. Colmeiro y Laxeiro se portan bien conmigo. Y Lorenzo, no lo veo tanto como es necesario, pues Marika no anduvo bien.
Hasta muy pronto. Recibid mis mejores abrazos.
Arturo
|
| 1978-12-14 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1978 en 14/12/1978
Buenos Aires, 14 de Diciembre de 1978
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
Sargadelos
Querido Isaac:
No contesto a tus cartas. Están guardadas en otra habitación, metidas en un mueble y no tengo ninguna gana de ir por ellas. Estamos organizando todo para nuestra marcha definitiva, que será, pensamos, en el ochenta. Ahora, en enero o principios de febrero, iremos a pasar unos meses, los que podamos, en esa y, en el transcurso de ellos hablaremos de todo lo que pienso hacer y sobre todo de aquello a que renuncio. Pienso iniciar una nueva vida. Ahora solo quiero hablarte de Varela. Agradecer el telegrama que nos enviasteis anunciando su fallecimiento. Sabíamos que podía ocurrir en cualquier momento. Lo confirmamos después de un viaje al monasterio de Caaveiro, donde disimulaba su gran problema circulatorio, deteniéndose largamente para contemplar el paisaje, según él, pero no podía saber que no nos engañaba. Conocíamos por su médico de Buenos Aires la gravedad de su estado. Sospechábamos también que en su decisión de regresar a esa, escondía la intención de echarse a morir en la tierra que quiso. De este último trance hemos hablado él y yo muchas veces. En los últimos años de Buenos Aires había renunciado a bastantes ideas sostenidas casi desde su adolescencia y a proyectos, algunos de los cuales pensábamos realizar juntos, que teníamos desde que “matamos”, se puede decir así, Correo Literario hasta sus casi últimos días de Buenos Aires. Fuimos como hermanos. Él conocía muy bien mi carácter y yo el suyo y emprendimos muchas obras juntos. Lo que publicó de poesía aquí fue debido sobre todo a instancias mías, como lo saben quienes trabajaron con él y conmigo: Girri, Larralde, Cuadrado... Luego se negó rotundamente a publicar nada que no fuese al servicio de un amigo, un prólogo o un poema que lo sustituía. Fue una de las naturalezas más nobles y tiernas que conocí. Que mejor comprendía las debilidades de sus amigos y de los hombres en general. Fue uno de los mejores poetas de Galicia y de España y pudo ser uno de los mejores prosistas, de sus mejores ensayistas, o también uno de los grandes políticos y fue renunciando a todo ello y, no por falta de capacidad de trabajo, como creyeron algunos imbéciles que necesitan resultados visibles o hechos que pasmen, sino porque hacía y deshacía en lucha consigo mismo, con las ideas, las propias y las de otros. En sus mismos silencios escondía su trabajo. Recuerdo la lectura del original de un gran libro, Sonetos del ruiseñor que, luego de escrito destruyó. Él fue, por lo que sé, comisario en las batallas de la guerra civil designado por su capacidad intelectual y en ella un gran conductor por su respeto a cada hombre, a las diferencias naturales de los hombres, de cada temperamento, por respetar sus iniciativas. Conocí algunos de los diplomáticos que habían hecho la guerra y que eran amigos de Varela. Por todo esto lo quisieron casi todos aquellos que le trataron. Así como fueron sus enemigos quienes no sentían respeto alguno por las particularidades humanas. En los poetas que amó, Garcilaso, Baudelaire, o Iglesia Alvariño entre muchos, se encuentran algunos de los secretos de su temperamento. Era caballeresco como el primero, hondo y misterioso como Baudelaire y su amor se volcaba en la naturaleza, en sus representaciones humildes, en las rosas, el trébol y las hierbas, como Iglesia Alvariño. (En su poema “Ofrenda a los franceses”, recobrada París de los alemanes, él, que no posee nada material, dinero o lo que sea, les da la palabra Cairón, de la montaña de la Galicia donde se crió). A él le debo mucho. En los momentos de duda, cuando me sentía desesperanzado, él me estimuló, a muy pocas personas le debo lo que soy, a Varela, a Dieste y a Otero Espasandín en todos los años que convivimos mucho en Buenos Aires. Algún día haré un libro de agradecimiento, o de recibos en términos comerciales, donde establezca cuanto les debo en tantos años de esta ciudad.
Suspendí esta carta ayer cuando dos obreros gallegos, amigos de Cuadrado y míos, Romero y Lores, obrero el primero de una fábrica de electricidad y metalúrgico Lores, vinieron a hablarme de Varela, de cuanto debían a sus conversaciones y a sus lecturas y recordaban cuando en sus ratos de soledad fue haciendo algunos pequeños muebles y artefactos de madera para el gran departamento que, en los últimos años, tenía con su mujer, Marika, con una gran vista que dominaba el río y la Plaza San Martín y una parte de la ciudad. Lamentaba no haber sido carpintero, simplemente carpintero, un artesano sin más inquietudes que la del trabajo, las de un oficio y no las que había tenido toda su vida, que eran su tortura diaria, que a los ojos de los aparentemente eficaces y prácticos le convertían en un hombre malogrado. Hablamos los tres, Romero, Lores y yo, de Varela y de algunos aspectos de su vida de los últimos años que ellos, como yo, conocen. De su padre, de 88 años actualmente, un hombre de buena posición económica, dueño de una casa de ocho departamentos en un barrio hoy casi céntrico, Nueva Pompeya, en donde Varela había vivido de niño y cuando volvió a Buenos Aires desde Méjico, después de la guerra civil. Un anciano muy lúcido a pesar de su edad que recibió con angustia natural la noticia de su fallecimiento, hablando de su hijo con gran ternura, al que solo reprochaba no le hubiese dado un nieto. Estuvieron a verle Cuadrado y Lores. Yo no pude ir. Le conocí en mis primeros dias de Buenos Aires, en 1937, a través de un vecino de ellos, de Monterroso, Andrés Vázquez. El padre de Varela tenía entonces el cabello rubio y unos ojos azules que se fijaban interrogantes en uno. Su hijo se le parecía solamente en su contextura corpórea y en algunas líneas que se producían en sus cabellos y en la forma de la nuca y del cráneo. Durante años mantuvieron una relación tierna y aislada, como creo debe ser la relación entre padre e hijo, yo no fui padre pero fui hijo y conozco solo, pues, una parte de esa relación, pero sé que debe ser así. Romero y Lores hablaron de lo generoso que había sido con ellos, recogiendo alguna vez sus inquietudes en escritos dirigidos a las sociedades a que pertenecían, a la Federación de Sociedades Gallegas, o a la de El Grove, aconsejándoles en la política interna más justa a seguir.
No quiero continuar. Más adelante, cuando el dolor se convierta en sentimiento melancólico y todo se ennoblezca en el recuerdo, o antes de esto, haré algo sobre él. De momento quedan un retrato que le hice al óleo hace muchos años, otros dibujados y uno acuarelado, fue el último, a lápiz e iluminado con acuarela. Nadie puede saber cuanta amistad y solidaridad existió entre Dieste, Otero Espasandín, Colmeiro, Varela y yo, durante nuestra coincidencia de muchos años de Buenos Aires, trabajando juntos, levantando castillos en el aire; de cuanto hicimos juntos por Galicia y cuanto sacrificamos de nuestra vida en esas cuestiones. Fuimos verdaderos hermanos.
Lo siento, no puedo escribir nada más sobre esto, ni sobre cualquier otro asunto. Estábamos orgullosos unos de otros, cualquiera fuese la importancia del trabajo que realizábamos y durante todo ese tiempo recordábamos permanentemente a los amigos de Galicia, a los de la tertulia del Café Español, o del Derby, a Maside, a García Sabell, a Del Riego, a Paz Andrade... a los injuriados por unos pocos porque no los conocían...
Un gran abrazo a Mimina y a los tuyos, deseándoos unas felices Navidades y Año Nuevo, de Maruja y mío:
[Seoane]
|
| 1979-01-07 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1979 en 07/01/1979
Sobre: From: J. Otero
7501 Democracy Blvd. B-215
Bethesda, Maryland 20034
USA
Sr. D. Luis Seoane
Paseo de Ronda 15, 6º
La Coruña
Spain
7 de enero de 1979
Querido Luis:
No te sorprendan estas líneas, como pisándole loa talones a la carta anterior. Pero me urge decirte que Imágenes de Galicia –las “imágenes”, empezando por la portada, y no el libro en sí, me maravilla y me sorprendió, a pesar de conocer una buena parte de tu labor. Me perdonarás que te confiese que echo de menos el esmero y la artesanía de que has dado tantas pruebas en lo que atañe a la “obra”, al aspecto material del libro. Estas xilografías, no sólo merecen, sino reclaman, un decoro editorial de la más apurada calidad. Me di cuenta de que algo muy excepcional llegaba a mi poder en cuanto rasgué la débil envoltura y tuve ante mis ojos la portada. Pero al mismo tiempo, el “Albino y asociados, editores” escrito debajo en un tipo de letra anodino me desconcertó. ¿Cómo el autor de estas maravillas pudo consentir esta mediocridad? Espero que algún día, ya tranquilo e inmerso en tu Galicia, puedas hacer una edición de los mismos quilates que tiene el contenido. Prometo adquirir uno de tales ejemplares, numerados y pocos en número, cueste lo que cueste, y si fuese necesario, por adelantado a fin de facilitar el empeño. Supongo que conservas las xilografías originales y que su tamaño es bastante mayor. Me imagino una edición, más que “a todo lujo” a “toda nobleza”, “a todo arte”, en la mejor tradición del arte celta, que ahora se está divulgando para maravilla y hasta asombro de muchos. Por cierto, la primera lámina de tu libro, inspirada por el grabado de la roca, está pidiendo ser reproducida en el mismo material y en platino fundido, y llevada a un museo arqueológico gallego. Recuerda una de esas casullas bordadas en oro que se exhiben en algunas iglesias y monasterios, como el de Guadalupe. Pero en su conjunto y una a una, las xilografías asombran por su originalidad, bien se trate de figuras o de paisajes. Las miro y las remiro, y la sucesión de los aciertos me resulta difícil de creer. Cuqui se volverá loca cuando tenga ocasión de verlo. Cuando la visité en Cornwall me confesó que tus “cosas la volvían chiflis”, y entonces nada sabía de estas Imágenes. Cornwall es eminentemente celta. Valdría la pena que los gallegos –escritores, pintores, etc.– fuesen allá. Después de todo, está muy cerca por mar. Estuve allí poco tiempo, pero he podido ver cosas preciosas: iglesias viejísimas, vitrales, cruces celtas magníficas, etc. Si la salud me lo permite, pienso volver allá pronto, y acaso desde allí salte a La Coruña acompañado de alguien de la familia. Sería bueno ver a tantos amigos, en particular a vosotros, a los Dieste, a Mincho Sabell, Colmeiro.
Por favor, escribidme y decidme cómo va todo eso. Imágenes tuvo que causar una conmoción en Galicia: por mi parte, lo considero uno de los jalones más altos, más originales y audaces del arte gallego. Una maravillosas sinfonía de líneas. Si estuviese allá, lo recibiría con un tremendo aturuxo.
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda:] Acaso os agrade ver esas fotos de Miramar. Aparecieron entre otros papeles y recuerdos que Ali guardaba, a veces en los rincones más inverosímiles para que nos e perdieran. Carmen Dieste me pidió hace tiempo que le enviase lo que hubiese de Buenos Aires, no sé con qué objeto. Un abrazo para vosotros dos.
[Manuscrito na parte superior:] Foto de Cuqui, su marido y mía en los picos de los Appalaches, cerca de Camp David, saca en noviembre.
|