| 1951-08-24 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Salazar Bondy a Seoane. 1951 en 24/08/1951
Lima, 24 de agosto de 1951
Mi querido Luis:
Sólo salgo del laberinto de los reencuentros y los saludos de bienvenida, almuerzos, cenas, tes, todo el tráfago del recién llegado. Pude, sin embargo, antes librarme unos minutos y ponerte una postal que supongo llegaría a tu poder, pero necesitaba escribirte una carta, primero, para hacerte llegar mis recuerdos y, luego, para comunicarte algo que, dejando aparte un poco tu modestia, puede interesarte.
Aquí ha estado una profesora yanqui de filosofía que durante una corta estada en Buenos Aires visitó tu casa y quedó encantada con tu pintura. La llevó Ayala y quizá la tengas en la memoria. Ella se ha mostrado sumamente interesada en tus cuadros y me dijo que le gustaría tener uno. El nombre de la profesora es Elisabeth Flower y su dirección, la siguiente: Pennsylvania University, Departament of Philosophy, Philadelphia, Penn. USA. Me pidió que le escribieras para concertar la manera de enviar un cuadro pequeño. No sé, puesto que en su media lengua se expresaba dificultosamente, si la compradora sería ella, otra persona o una institución. La gringa es una estupenda persona, inteligente, y sensible, y he hecho con ella muy buenas migas. No dejes de escribirle y, para ser más expreso, alude a mí. Hazlo (Maruja: te ruego que lo obligues a hacerlo), pues, aparte de significarte unos dólares, la amistad con Elisabeth es un vínculo importante en los Estados Unidos.
En cuanto a tu cuenta aquí, creo que podré girarte algunos pesos, a pesar de que la moneda argentina ha sufrido una baja terrible (0,55 centavos de sol por peso) y nadie quiere venderla. En estos días, tendré una entrevista con el doctor Fernández Soler, el amigo de Frontini, y con él trataré de tu venida. La gente rica de aquí, no sé si por snobismo o afición, está comprando cuadros a todo meter... Es un buen agente y fue quien hizo de Parra una sensación limeña.
La Compañía Nacional de Comedias, que ahora encabeza Nélida Quiroga, ha incluido en su repertorio de este año mi comedia Como vienen, se van y se estrenará, según calculo, a mediados de septiembre. Hasta su estreno, me quedaré aquí, pues me interesa vigilar los ensayos. Los ojos del pródigo ha sido elogiado –su aspecto gráfico, se entiende– muchísimo. Es un éxito más de tu talento, del cual me enorgullezco ser el mejor –por lo menos el más intransigente– propagandista. Escribo mi Rodil (he visitado el fuerte del Callao y lo he encontrado sencillamente hermoso, digno marco pétreo para una tragedia nuestra, americana y española) y algún poema. Recuerdo a los amigos y los extraño muchísimo. Parece que mi naturaleza es la del pródigo, pues donde voy, encuentro seres, como ustedes, por ejemplo, que son mis familiares.
Saluda con un abrazo a la sin par Maruja. Para Arturo –a quien escribiré pronto–, para Girri y Aurorita, para Perla y Enrique, para Frontini, para Lipa y Esther, para todos, mis saludos. Tú recibe el abrazo apretado de
Sebastián
Mi dirección es: Enrique Barrón 984, altos, Lima. Escríbeme.
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| 1953-01-20 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1953 en 20/01/1953
Buenos Aires, 20 de enero de 1953
Queridos Esther y Lipa:
A través de las cartas a Perla y Enrique venimos siguiendo las inquietudes de Uds. en Francia y alegrándonos por cada nueva sorpresa que experimentan, por cada nuevo conocimiento que entablan. De aquí no podemos contarles nada que Perla, según parece en su afán de relatora de los hechos diarios, no hubiese contado. Todo está aproximadamente lo mismo que cuando Udes. marcharon y ningún acontecimiento importante altera la normalidad de la vida porteña. Por mi parte continúo trabajando con el ritmo parecido a cuando Uds. se fueron y tengo algunos cuadros nuevos de los que no sé hasta ahora si estoy o no contento. De momento siento, más que satisfacción por el resultado de mi trabajo, el placer del trabajo por sí mismo. Un hallazgo por minúsculo que sea se va encadenando a otro y el resultado puede ser esa misteriosa X que los matemáticos inventaron para intrigar a los profanos y cuyo significado uno mismo con el trabajo trata de ir descubriendo. A veces resulta sorprendente como uno se encariña con hallazgo de apenas importancia y que puede malograr, o que a veces malogra, el propósito inicial; pero en esto reside la parte de aventura, y de ventura, que tiene el trabajo intelectual, la parte gozosa que no puede arrebatarnos nadie. La gente en general, no comprende que buscar esa misteriosa X sea más aventura, y en oportunidades a lo largo de una vida de más riesgo, que escalar una montaña inédita para los pies del hombre de los Andes o de los Alpes o que adentrarse en el interior del África desconocida y es que a la aventura intelectual le falta aquella parte de decoración, de teatro, de argumento, que los hombres amamos. A veces el resultado puede ser otro, pues el destino, o la fatalidad, o lo que sea, puede jugarnos una mala pasada, descubrir América en lugar de las Indias Orientales y en este caso desconoceremos siempre el significado de la misteriosa X.
No sé porque (sic) escribo todo esto, pero ya está hecho y así queda. Mi propósito inicial era el decirles otra vez que nos alegramos de que lo pasen lo mejor posible y que tarden lo que puedan en regresar, aún contra nuestro deseo de verlos, y presentarles a Maria Rosa Vaccaro, una de las propietarias de la Librería Letras de esta y a quien creo que Uds. conocen, gran amiga nuestra y de quien no vamos a hacer el elogio, pues ella misma, por su simpatía, por su llaneza y por su generosidad, se abre el camino a las amistades más hondas.
Y enviarles por ella el abrazo cordial y siempre amigo de Maruja y mío:
[Seoane]
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| 1953-02-07 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Frontini a Seoane. 1953 en 07/02/1953
Shanghai, 7 de febrero 1953
Querido Luis:
Aquí, de paso, con las gentes y las cosas en tránsito, en cambio. Los viejos edificios ingleses o los franceses, hoy museos, palacios de cultura para obreros, centros políticos. Rocas, marfiles, porcelanas, sedas. Cinco y pico millones de trajecitos azules. Con sol, con clara luz blanca, con leves verdes naturales, con ríos hijos del Yant-Se-Kiang. Arroz, naturalmente. Y sobre todo, la amplia, esperanzadora, humorística, sonrisa de chinos y chinas. (China, es palabra japonesa). El babel donde estoy se llamaba (oh, tiempos de Colón!) Katay; y en la URSS se la llama Kitay. (Aquí, el nombre es Chong-Ki). Es esta una experiencia que se está haciendo sin tapaderas. El pueblo dirá, pues, algo de gran sentido humano. Ha sufrido mucho, ha tenido muchos muertos. Pero la liberación la sienten hasta los niños. Los chinos hacen las cosas a su manera, no reniegan de su tradición que es riquísima en artesanía, y mientras construyen modestos y eficaces barrios obreros, montan, como aquí, un museo encantador. La revolución la hacen lentamente, pero todo el pueblo la va haciendo. La reforma agraria ya está hecha. Y por donde se mire el país, todo aumenta. Sobra comida, y la gente está toda vestida, aunque con simplicidad. De aquí en adelante habrá que establecer contactos frecuentes entre este país y los de Latinoamérica. Ya dejamos algo planteado.
Cariños a Maruja, un abrazo fraternal para ti. (Saludos a los Rotzait).
Norberto
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| 1953-05-04 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Esther e Lipa Burd. 1953 en 04/05/1953
Buenos Aires, 4 de mayo de 1953
Queridos Esther y Lipa:
Hace mucho tiempo que les debemos carta y debería hoy comenzar ésta con la obligada disculpa, sino fuese que no tengo –mejor no tenemos Maruja y yo– disculpa alguna. Ni siquiera recuerdo en este momento si les agradecí el envío de los libros aunque estoy seguro de haberle ofrecido a Perla y Enrique el importe de ellos para que se lo hiciesen llegar, sé por experiencia propia lo que es hacer encargos que cuestan dinero estando fuera y no quisiera de ninguna manera haberles molestado y serles además gravoso. Me gustaría, pues, que le dijesen a Perla o Enrique el importe de ellos y le ordenasen que me admita ese dinero.
De Buenos Aires no tengo apenas nada que contarles que Uds. no conozcan. Todo continúa igual y nuestra vida viene siendo la misma de siempre. Pinto no sé si adelantando algo o no. Tengo algunos cuadros nuevos de los que estoy contento hasta ahora, veremos en el futuro. La lucha bastante elemental y primaria entre abstractos y figurativos parece haber amainado en los meses de verano. No se habla tanto de eso o por lo menos no me entero. A los abstractos, por un número de la revista de Maldonado1 [Nueva Visión] que leí últimamente, continúa obsesionándolos la idea de un arte cosmopolita olvidando que la naturaleza no puede hacerse cosmopolita y que fatalmente al hombre lo modifica el ambiente que lo rodea, quizá fundamentalmente la cantidad de sol que le alumbra, que por algo sin proponérselo el artista o el escritor, o el músico, los caracteres particulares de su arte vinieron entroncándose con los de su pueblo. Sin saberlo ellos e incluso a pesar de ellos. Pero Ud. Lipa sabe más de eso que yo pues es Ud. más sensible a la música, el arte más abstracto de todos y sin embargo las características nacionales –no nacionalista, esto es otra cosa, el arte el gran arte nunca es nacionalista–, se vienen marcando a pesar de los autores.
Buenos Aires continúa creciendo y sus árboles, barrios y parques están en su mejor época, pero por Perla sabrán incluso como está en cada semana el rostro urbano de la ciudad. Pasamos unos días preciosos en Miramar con Perla y Enrique los últimos días, y el mar nos hacía desear emprender cualquier viaje, ir hacia no se sabe donde, pero en primer término a Europa, en esta época más que nunca Europa, desnuda, y sobre el toro furioso como en la mitología antigua. Sabemos que dentro de pocos días comienzan su gira por el resto de Europa. Quisiéramos que en España fuesen a Galicia, a Santiago de Compostela. Para Madrid creo que Maruja les va a pedir que vean a su hermana, yo tengo en esa muchos amigos, pero no estoy en contacto con ellos desde hace quince años y de algunos no sé siquiera si han cambiado. Pero en Galicia quiero que vean de mi parte y yo les escribo anunciándoles su visita, a Carlos Maside y Ramón Piñeiro en Santiago, (Maside. Vive en Rua del Villar 42). (Piñeiro, Bar Conde, Fuenterrabía, nº 1). En Vigo a Francisco Fernández Del Riego, calle Progreso, nº 12, 5º izquierda. Maside es pintor y Uds. me oyeron hablar de mi admiración por él en Buenos Aires, es además una persona extraordinaria. Del Riego y Piñeiro son escritores, con una obra hecha en la adversidad y los dos son además grandes personas. Los tres serán amigos de Uds. inmediatamente, les presentarán a amigos comunes a ellos y a mí y les harán comprender ese país que estoy seguro les ha de resultar distinto a todos los otros de España, en una gracia aldeana que los siglos consolidaron. A los tres le escribo estos días anunciándoles la visita de Uds.
Por hoy reciban el gran abrazo de Maruja y mío con la expresión del cariño de su amigo:
[Seoane]
1 Tomás Maldonado, director da revista Nueva Visión
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| 1954-09-16 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1954 en 16/09/1954
Vigo 16-set. 1954
Querido Luis:
Hace un par de días que llegamos a Vigo, y quiero apresurarme a poneros estas líneas, para deciros con cuanto cariño os recordamos, y la inolvidable impresión que traemos de vuestra compañía. Unos momentos antes de partir el barco nos dimos cuenta de vuestra ausencia, y llevamos el tremendo disgusto que podéis imaginaros. Preguntamos a todo el mundo por vosotros, y nadie supo darnos noticia. No sabíamos que pensar, ni a que atribuir un hecho así, y nos invadió una inmensa amargura. Sólo en el momento en que fuimos al camarote, nos dimos cuenta, al encontrar la nota que nos dejásteis, de las razones que os incitaron a iros sin despediros. Creednos que, de todos modos, nos dolió mucho no poderos dar el gran abrazo que pensábamos.
El viaje ha sido demasiado largo, sobre todo la etapa de Bahía a Las Palmas. Sin embargo, lo hemos hecho felizmente, y llegamos aquí sin ninguna novedad. Ya entregué a sus destinatarios, los libros de poemas dedicados. Tanto a Piñeiro como a García Sabell les han producido una enorme impresión. Supongo que a Maside, cuando se lo entreguen, le ocurrirá lo mismo. Me prometieron los dos hacer un artículo para la prensa de aquí, y excuso de decirte que cuando se publiquen, te las remitiré inmediatamente. También les han entusiasmado el cuadro y el libro de estampas que, con toda generosidad, me regalaste. No sabremos como agradeceros nunca la prodigalidad en las atenciones que con nosotros tuvisteis. Pienso que en este caso huelgan las palabras, pues estáis siempre vivos en nuestros sentimientos. Sólo ansiamos que podamos vernos pronto de nuevo, esta vez en Galicia, para que podamos resucitar las inolvidables horas que pasamos a vuestro lado. También recordamos con gran afecto a todos los amigos que, en muchas ocasiones gratísimas, nos acompañaron; a Lorenzo y Marica, a Novoa y su mujer, a Esther y a Lipa, a Enrique y Perla, a Torres Agüero y su mujer, y a todos los demás. Transmitidles muchos saludos de nuestra parte, y ya cuando esté un poco más holgado de tiempo les escribiré.
Aquí hemos charlado mucho de vosotros dos, y todo el mundo os quiere y os admira como merecéis.
Con estas líneas, escritas sobre la marcha y con la emoción de los días pasados juntos, te envío los dos poemas de maldizer que te había prometido. Más adelante, cuando pueda ir sacudiendo el cúmulo de trabajo atrasado que aquí encontré, te escribiré extensamente e iré cumpliendo todos los encargos que me hiciste. Mostré a varios los números de la revista, incluso el tercero, que ya tenía en casa a mi llegada, y a todos les han gustado muchísimo. Creo que aquí se lograrán bastantes suscriptores, pero sobre ello ya te hablaré en la próxima carta.
La monografía de Maside ya está terminada. Sólo faltan las reproducciones en color, porque la cuestión de las tintas ha sido un verdadero problema. Ahora se han conseguido unas bastante buenas, y sólo falta que Maside dé su conformidad para que el libro salga a la calle. Parece ser que tu monografía saldrá antes de la de Eiroa por la dificultad que se encuentra para localizar las fotografías de varias esculturas de éste. Conviene que mandes inmediatamente que te sea posible, los grabados para color de dos de tus cuadros, del mismo modo que hiciste con los de Maside, pues García Sabell ya está en trance de terminar la monografía.
Y nada más por hoy. Lo mismo Evely que yo os recordamos con enorme cariño, y extrañamos vuestra compañía. Recibid un abrazo muy fuerte y muy expresivo de
Paco
[Manuscrito]
Mis queridísimos amigos: Ya Paco os dice la pena tan grande que hemos sentido al no podernos dar el abrazo que deseábamos al separarnos de vuestro lado, aún hoy me duele. Os recordamos constantemente y no olvidaremos jamás los días tan agradables que pasamos en vuestra compañía. ¿? en Las Palmas, os compré las blusas y creo que para finales de octubre tengo quién las lleve. Pensad siempre en que tenéis que venir a estar una temporada grande con nosotros. ¡Qué alegría! A todos esos simpáticos amigos que hemos conocido a través de vosotros, dadles muchos cariños y vosotros recibid miles de abrazos de vuestra amiga que no os olvida.
Saludos a vuestros padres y hermanos.
Evelina
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| 1958-09-22 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Scheimberg a Seoane. 1958 en 22/09/1958
Agrigento (Albergo dei Templi), 22 sept. [1]958
Querido amigo Seoane:
Mañana a las 8 salimos pª Siracusa, desde donde quiero despacharle esta carta pª que Vd. la reciba no más tarde del día 27. Así estaremos presentes, Aída y yo, el día de la clausura de su Exposición. Deseamos que haya tenido éxito. Con Vd. y Maruja, pues, y los amigos que van a rodear su mesa... Y ahora, pª que nos sigan en esta etapa de n/ viaje, ahora va el prontuario de los últimos días. El 18 llegamos a Palermo, a las 17 y 15, después de un vuelo de 1 hora y cuarto desde Nápoles, sobre un mar tranquilo como un lago y con el espectáculo de los Apeninos a n/ izquierda. Cuando descendimos del avión, el sol comenzaba a ocultarse detrás de las montañas que encierran a Palermo dentro de una herradura perfecta, presagio de buena suerte. Palermo es como una hermana menor de Nápoles, pero sin la obsesión de lo monumental, tan común a casi todas las grandes ciudades de Italia. Influencia castellana, con su sobriedad natural en todos los órdenes de la vida?, o debido a la proximidad de los Templos griegos, maravilla de proporción? Lo ignoro. En Sicilia, lo mismo que en Nápoles, abundan los apellidos españoles y el siciliano está orgulloso del legado español –que es aquí más pronunciado que en Nápoles, sobre todo en la edificación. Si no fuera por el idioma y los gestos exagerados, al cruzar las aldeas de Sicilia uno se creería atravesando poblachos de Castilla. Hasta su misma aridez y el mismo color de su tierra seca. –Vía Maqueda, nos dice un comerciante de la calle Venezia (con la que aquella se encuentra), tratando de darle el acento castellano; y agrega, orgulloso –como si se tratara de un título nobiliario: –É un nomme spagnuolo. En cuanto a lo demás, el mismo hablar a gritos de los napolitanos y una suciedad aún mayor, si cabe, que en Nápoles. Una suciedad que no se recata y que no crea que tenga igual en ninguna ciudad civilizada. Los sicilianos pobres viven prácticamente en las calles. Calles sucias, que nunca se barren, y donde tienen sus negocios o sus pequeños talleres. Allí trabajan, o se pasan las horas del día jugando a la barajas, o mirando pasar –o no mirando siquiera. Donde hay una puerta y una mesa, hay hombres –y aun niños, jugando a las cartas–. En Palermo y en las aldeas próximas, que atravesamos dos días después. Y en todas partes, abundan los niños. Aquí los niños se reproducen como las moscas y trabajan casi desde que pueden andar sobre sus pies, como mandaderos, o ayudantes de mozos y camareros, o simplemente pidiendo monedas a los extranjeros: –Hay que enseñarles a trabajar desde chicos, nos dice la dueña de una Trattoria donde entramos a cenar, refiriéndose a un gurrumín que no debía tener más de 8 años y que nos alcanzaba los platos de comida. La cuenta sumaba 1.050 liras. Dejé 1.100 y le dije al chico: “50 liras son para ti”. El chico, que no conocía el valor de las monedas todavía, pretendió quedarse la moneda de 100 liras, lo que le valió una paliza, y que la patrona (creo que tía del chico) se guardara el vuelto. Los italianos son ladrones, me dijo el mozo, pretendiendo congraciarse con nosotros, mientras el niño pasó corriendo hacia la calle y mirándonos con rencor, convencido de que yo le había querido jugar una mala pasada. Me acordé de Don Quijote y del zagal que quiso librarse de la paliza que le daba su amo... Pero que no conozcan el valor de la moneda no es frecuente. Desde chicos ejercen el comercio a su manera, o se ejercitan jugando por dinero a la vista de los policías. En las casas sólo entran pª dormir. Generalmente, se trata de una sola pieza, donde rara vez se enciende la luz, que es dormitorio y comedor y cocina y donde toda la familia duerme en promiscuidad –casi siempre sin desvestirse y, naturalmente, sin bañarse. Con todo, Palermo es una ciudad hermosa y, como Nápoles, llena de color, ese color que atrae a los turistas y que a los sicilianos pudientes (que, como en todas partes, viven bien –aunque sin preocuparse mucho, también ellos, de la higiene) les avergüenza. Se extiende, Palermo, como un arco sobre un golfo de agua azul, cortada por 4 o 5 avenidas modernas y –éstas sí limpias–. Y entre una y otra avenida, las callecitas estrechas y sucias donde los negocios casi se dividen por ramos: la calle de las bicicleterías, la de marquerías y cromos del peor gusto, la de tallercitos de carpintería, etc. Y la más característica de todas: la calle Venezia, que va de la vía Roma a la de Maqueda, materialmente cubierta de pescaderías y freedurías y de puestos de verduras y frutas... En una de estas calles está el Museo Nacional, hoy nada más que Arqueológico, donde se encuentran piezas de escultura y de arquitectura, casi únicos, extraídas de las excavaciones que se están realizando en gran escala en toda Sicilia, sobre todo en Segesta, Selinunte y Agrigento, bien clasificados y con notas explicativas de suma sencillez. Otras cosas dignas de verse y que, naturalmente, visitaos, son su catedral y, sobre todo, el Palacio Real cuya Capilla Palatina, totalmente revestida por dentro de mosaicos de los siglos XII o XIII, de una belleza extraordinaria. Como lo son de igual belleza los mosaicos de la Igl. la Martorana. Y ya en otro orden, la pequeña Igl. S. Cataldo, de estilo normando y con gran influencia musulmana, de un interior severo, casi ascético. Es realmente notable aquí la cantidad de Iglesias con influencia de estilo normando (por ejemplo, la Catedral de Agrigento) –que mi ignorancia de la historia no me permite explicar. De los mosaicos de la capilla Palatina y de la Martorana, llevo unos pocos diapositivos que pasaré en Buenos Aires para regalo de los amigos.
El 20 nos levantamos muy temprano pª salir pª Agrigento en un ómnibus de la CIAT. Desde la ventana de n/ hotel y a esa hora, el monte Pellegrino, que encierra a la bahía por uno de sus lados, se veía como una enorme mancha carmesí, como si se le hubiera volcado un tintero de tinta roja encima. A las 8 salimos pª Agrigento, adonde debimos llegar casi a las 8 de la noche. Total, unos 380 km (contando las vueltas y revueltas), costeando un mar casi siempre maravillosamente azul, o internándonos, por momentos, un poco tierra adentro, y con la compañía de sus montañas áridas, grises o amarillentas, y con un paisaje que igualmente nos recuerda el paisaje castellano. Aquí la tierra es seca y el agua poco abundante, y hay que trabajarla mucho pª obtener un rendimiento casi siempre nada más que discreto. Solamente en las pequeñas zonas donde las tierras se han distribuido en virtud de una ley agraria que el gobierno democristiano sólo aplica con cuentagotas, las obras de riego se multiplican y la producción ha aumentado visualmente –al mismo tiempo que se ha abandonado la monocultura (uvas y/o aceites) –tan fatal pª el campesino, al mismo tiempo que provechosa pª los acopiadores de la ciudad. Hemos visto abundantes parcelas con siembras de algodón, hermosas con sus capullos blancos, algunas ya listas pª cosechar. Este año parece ser que la cosecha de la uva ha sido particularmente abundante, y durante mi trayecto era interminable la fila de carretas o de mulas cargadas de enormes cestos de uvas –como una procesión báquica, pero en la que en vez de Baco, hinchado de vino y encendido en deseos lúbricos, los que los transportaban eran campesinos sucios, miserablemente vestidos y de aspecto casi siempre miserable sus rostros. Esa uva será mañana el vino de los otros mientras a ellos les faltará quizás pª cubrir los precios de los arrendamientos y el pago de los impuestos cada vez mayores. A las 11 y media llegamos a Segesta. Alguna vez, en tiempos de la colonización griega, debió ser un centro de población importante; hoy es nada más que una colina y, en su parte más alta, los restos, admirablemente conservados, de un templo dórico, con sus 36 columnas casi sin retocar y sus metopas y cornisones (Rotzait le dará los nombres técnicos, que yo desconozco). Qué maravilla, Seoane, de proporción y de majestad! No le miento si le digo que casi caigo de rodilla de la emoción. Era mi primer encuentro con Grecia... Era tal mi entusiasmo que tomé un ligero apunte a pluma –que, felizmente, no tendré que utilizar, pues en una taberna y fonda hay, perdida en esa soledad, próxima al Templo, encontré unas buenas postales– y, ya aquí, en Agrigento, un diapositivo perfecto. Ya verá Vd. almorzamos en Èrice, en una hostería emplazada sobre el monte Giulia, a unos 500 ms. sobre el nivel del mar y desde donde se domina –como bien dicen las guías turísticas– una hermosa vista. En Èrice termina el mar Tirreno, mar italiano, y después de Trapani viajamos teniendo casi siempre a la vista el mar Mediterráneo –encuentro y camino de tantas civilizaciones ilustres. Es un mar con sabor a hogar, a cosa propia. Luego, Selinunte, donde se levantan restos de otro templo dórico –que arquitectos y arqueólogos tratan de reconstruir con la montaña de piedras que, como un mar revuelto, allí están amontonados–. Luego Sciacca y Puerto Empédocles y ya, con la noche encima, entramos en Agrigento, guiados por los restos de un Templo de Hércules, el de la Concordia (uno de los mejor conservados, según la Guía Azul) y el llamado de Juno –emplazados en una de las colinas que rodean a Agrigento y que esa noche (no sé aún por qué) nos esperaban profusamente iluminados y haciendo de embajadores maravillosos pª recibirnos en Agrigento.
Yo me he preguntado muchas veces, Seoane, durante este viaje por qué ha sido tan fuerte en mí el impacto ante la visión del Templo Dórico de Segesta y porqué, en cambio, no me conmueve en igual medida la escultura griega. Como respuesta provisioria, me he dado ésta: Que los griegos han tratado al cuerpo humano como una arquitectura ideal y si en ésta, la arquitectura, basta el equilibrio de las proporciones, que yo llamo gracia, en el cuerpo humano, lejos de ser una cualidad, puede ser un defecto...
Pero dejemos esto. Ya estamos en Agrigento, centro de una época de cultura griega. Nos alojamos en un hotel que está a la entrada de la ciudad, a unos 50 ms. del camino Nacional y a casi 200 ms. más abajo del punto más alto, donde está su Catedral. Es un viejo caserón de estilo castellano, en medio de palmeras y pinos y otros árboles cuya especie ignoro, y con un algibe de piedra, en desuso, realmente hermoso. Un de las ventanas de n/ pieza, en un 4º piso, mira hacia la colina de los Templos. Más allá, se ve el mar: una línea gris en el horizonte. Desde este balcón nos quedamos a contemplar los Templos hasta que las luces que los iluminan se apagaron.
Hace dos días que no leo un diario, y por un momento, me olvido de las cosas que nos rodean y pienso que soy nada más que un contemporáneo de aquellos hombres que concibieron y levantaron esos Templos. Y me siento orgulloso de ellos... O, ya luego, pero siempre ajeno al calendario, pienso que es el 29 de abril, cuando Aída y yo nos embarcábamos en Buenos Aires, llenos de inquietud por el temor de que no le dejasen a Frondizi hacerse cargo del gobierno, pero también llenos de esperanzas en la obra que va a realizar. Qué hermosos discursos los suyos, colmando la medida sin de nuestros sueños, por lo menos de nuestras más inmediatas aspiraciones. Pero el silencio absoluto que nos rodea y la noche me devuelven a mí mismo, Dios mío! Qué fueron de nuestros sueños, qué de nuestra fé? Y todo el amargor y la desesperanza de su tan honda carta del día 4 me contagian y me devuelven a la triste realidad de n/ calendario argentino. Que el cielo, o el diablo, nos den fuerzas pª resistir. Al día siguiente, volveré a recuperar esperanzas al contacto con estas piedras ilustres –que son historia–. Y dejo para otro momento la descripción de n/ caminatas en esta Agrigento que tan extraordinaria impresión nos ha producido a Aída y a mí.
Perdóneme, Seoane, esta pesada crónica y piense que se la escribo nada más que para sentirme más cerca de los amigos. A todos ellos, a Maruja y a Vd., de parte de Aída y n/, un grande y cordial abrazo.
Scheimberg
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| 1960-02-19 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Enrique e Perla Rotzait a Luís e Maruxa Seoane. 1960 en 19/02/1960
Buenos Aires, febrero 19 de 1960
Queridos míos:
Ustedes están en Basilea, lo que quiere decir que Basilea existe.
Para ponerlos al tanto de los acontecimientos de Bs. As., no sé si empezar con los sucesivos submarinos que adornan nuestras aguas, o hablarles de los sucesivos divorcios que se ventilan entre amigos y conocidos.
También está la plaza Vicente López que es bastante mi Bs. Aires, mis cuatro paredes, los menos cuadros y libros cuidadosamente archivados en roperos y debajo de la cama, que son mi y nuestro mundo.
Aparte una que otra alegría para confirmar aquello de río, luego existo, y un nuevo disco que con aire muy severo trae Enrique a casa.
También está el problema si debo escribirles de yo o de nosotros, porque Enrique –que los ama casi tanto como yo– dice que él sabe hacer planos que no cartas. Es como si yo les dijera que les mandaré varios –sería justicia– en vez de muchos besos y abrazos, pero no lo diré, porque queda el recuerdo.
Y el tiempo que vuela y eso tortura siempre un poco, peor está el sol y entonces.
Claro que no sé qué pasa en Basilea. Hay arquitectura, vitrales, sabores revividos y reencontrados, y ríos y montañas y belleza, pero ¿qué pasa en Basilea? Cuándo la exposición? Gustan tus cosas, Luis?
Están felices?
Cómo te arreglas con el francés, Maruja? ¿Qué es Basilea estando Vds. en Basilea?
Dejo que continúe Enrique, pidan chimentos que son mi especialidad, y me encantará servirlos, y hasta tanto, un abrazo de
Perla
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| 1960-02-19 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Rotzait a Seoane. 1960 en 19/02/1960
Bs. Aires, 19 febrero 1960
Querido Luis:
Perla hincha que quiere enviarles la carta antes del cierre del correo, me obliga a apagar la pipa, a dejar el correo de la Unesco número dedicado a Chejov y a contarte cómo andan mis últimos trabajos –nobleza obliga– de arquitectura.
Estoy terminando dos casas que me dejan casi satisfecho, comencé unos depósitos para Hierromat, la Hebraica anda lenta, igualmente lenta Santa Rosa y Arroyo, así que, momentáneamente cambiamos París-Roma por Carmelo (a cuatro horas de Bs. As. vía Tigre, y como otro riacho más) que queda en el Uruguay. Con certificado de vacuna internacional, el paisaje y cédula de identidad, te conviertes en turista de bolsillo.
Ando como siempre ocupado, de buen humor, pese a los infundios de Perla, aprovechando de estos días frescos y soleados que le hacen recordar a uno Galicia, si uno pudiera recordar algo más que Carmelo.
De aquí basta: Contame detalles de tu exposición, de todos los proyectos concluidos y en proyecto, cuándo expones y dónde, críticas y elogios que recibas, gentes amigos y enemigos que veas, y como la pasa Maruja; paran en pensión en hotel, cocinan ustedes. Cómo la dejaron a tu madre, Luis? Quién la esperó en Madrid?
Y cuenten por último todo lo que me dé una idea de cómo viven.
Te recuerdo bien, Luis, y recibe tú y Maruja todo mi cariño.
Enrique
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| 1960-04-12 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Rotzait a Luís e Maruxa Seoane. 1960 en 12/04/1960
Buenos Aires, abril 12 de 1960
Queridos Luis y Maruja:
Catalina está cantando como loca. Está más rosado que nunca y sucio. Los canarios de raza no se bañan nunca. Me reconoce y cuando oye mi voz, o alguna música o también... el ruido de la enceradora se enloquece de todo y canta los cantos más gregorianos que mente canario pudo inventar.
Catalina es feliz. Yo también. Y Enrique, hermoso.
Debo pedirte humildemente perdón, Luis, pese a que en Pascuas judías, como hoy, no es de rigor: tu desaparición al sótano del caballero aún con las lastimaduras que perdurarán en el tiempo me hizo reír a carcajadas. No me la puedo imaginar a Maruja buscando alrededor a su bien amado y encontrando el vacío más absoluto, levemente interrumpido por unas manos y un rostro, que quiero imaginar con una expresión beatífica digna de una escultura de la Edad Media.
Ah, Luis Seoane! Las cosas que te exige tu admiración por las películas del oeste.
¿Cómo se encuentran en Roma? Cómo la encuentran a Roma? Contesten, hablen, cuenten, que es lindo recibir impresiones. Y ya que de impresiones se trata, va para vos, Maruja, un chimento que tiene impresionado a Bs. Aires: Sofovich se separó de Berta y se casa con Elsa Balza. La separación se produjo en diciembre, y él anunció su casamiento en marzo, aún cuando no especificaba con quien.
Elsa se fue de su casa sin las nenas.
Ya ves, Maruja, que yo sea de Catalina o de Elsa, siempre tendré una que otra noticia de Bs. Aires para contarte.
De mí: Leo, como, duermo, vivo, rezongo, y hoy vamos a ver Un rey en N. York con toda la flia uruguaya que está en Bs. Aires.
Los ama.
Perla
Nota: Hoy martes y ayer lunes hace e hizo un día lleno de sol, fresco, cielo, verde y otoño en el aire. (Parte meteorológico: vale)
P. R.
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| 1960-05-25 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Enrique e Perla Rotzait. 1960 en 25/05/1960
Gijón, 25 de mayo de 1960
Sres. Perla y Enrique Rotzait
Buenos Aires
Queridos Perla y Enrique:
Os debemos carta no sabemos desde dónde y os escribimos ahora estas líneas simplemente para deciros que existimos y que os recordamos. Andamos por España viendo familiares y amigos. Viéndolos y hablando con ellos. Dando y recibiendo noticias de veinte años de separación, conociendo nuevos familiares y a los hijos de los amigos que crecen con inquietudes parecidas a las nuestras de cuando teníamos la edad de ellos. No se ven por España esos jóvenes desesperados de ocio y mala literatura que hacen escuela en Estados Unidos y en parte de Europa y que tienen su silla curul en algunos cafés de la calle Florida. Los problemas son más serios y afectan a la vida de la colectividad y de cada uno que para jugar a la angustia o decidirse por el peinado varonil de últimos del siglo XVIII o de los emperadores romanos, y para comenzar, luego de peinados, un cuadro informal bien nutrido de texturas y de incapacidad. Estamos en España y no podemos escribir hasta ahora, tal [es] nuestra emoción, sobre lo que sentimos. Creo que mejor cuando nos encontremos hablaremos en nuestra casa o en la vuestra muy pronto. Ayer hemos visto dos maravillosas iglesias del siglo IX. Yo las recordaba. Maruja no las había visto nunca. Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, en la cima de una montaña de Asturias a doscientos metros una de la otra y dominando, desde su altura, la ciudad de Oviedo. Aquí sólo vienen arqueólogos y algunos yankis a ofrecer sus dólares insolentes por esas construcciones. Ya hablaremos de todo. Estaremos en esa de regreso el día 21. El 20 salimos de Lisboa. Hasta entonces, recibid, con el saludo para todos los amigos, un gran abrazo nuestro:
[Seoane]
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| 1970-02-19 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Rafael e Emma Lifschitz a Luís e Maruxa Seoane. 1970 en 19/02/1970
Buenos Aires, Febrero 19-1970
Muy queridos Maruja y Luis:
Se darán cuenta por el encabezamiento que Rafael y yo nos estamos “castigando” en Buenos Aires. La verdad que así como Bua [Buenos Aires] es fantástica en verano cuando no hace calor, pues no hay gente que moleste, así se pone de insoportable cuando hace esta humedad y calor infernal. Les agradecemos mucho vuestra carta que amén de hacernos saber algo de Uds. nos pasa una información sobre todo lo que ocurre por allá. Les cuento nuestra vida: Yo me fui el 19 de Diciembre a Punta, Rafael y Poly, unos días después. Yo, luchando contra los uruguayos para que el arreglo de la casa termine. Me pusieron tan furiosa que pensé escribir un libro “de como empecé a odiar a los uruguayos”. Bueno, la 1ª semana de Febrero ya dormíamos en Siddhartha aunque todavía hay obreros terminando. La casa quedó muy agradable y alegre. Esperamos la podamos ver todos juntos, encender la chimenea y escuchar todo lo que Uds. nos tendrán que contar.
Como novedades malas: Noemi [Gerstein] los 1os días de Enero se rompió el brazo derecho cerca de la muñeca. Ya le sacaron el yeso y precisa hacer rehabilitación. La hermana Betty estuvo bastante mal, no se sabía que era, le hicieron una especie de trepanación en el cráneo. Ahora se cree que fue presión arterial excesiva que actuó sobre un nervio óptico. Se repone lentamente. Bueno, basta de cosas malas aparte del choque de trenes con gran cantidad de muertos, aluviones en Mendoza, desmoronamiento de un edificio de 15 pisos semiterminado en calle French a 3 cuadras de casa etc., etc.
Bueno, termino con las cosas malas. Aquí se casó [Rogelio] Polesello con frac, iglesia y todo. En Punta estuvimos con Lena y Pablo Edelstein, con Anita y Enrique Goldstein (Anita estuvo enferma, pleuritis o algo así, Enrique queda regular). Nosotros estamos muy bien, contentos de tener el jardincito y un living donde puedan entrar un poco + de gente que en el Vanguardia. Desfiló bastante gente por casa en pequeñas camadas, entre otros, Rotzait y su mujer, que estuvieron muy entusiasmados.
El tiempo se nos pasa con rapidez increíble entre no hacer nada allá y aparentar que hacemos algo acá. Julia les llevó cariños nuestros? Bueno, está demás decirles que los extrañamos mucho, que queremos tenerlos acá, pues no creo que esta vuelta nos podamos ir allá. Esperemos que Marujita esté repuesta de la gripe.
Abrazos, besos y cariños de los chicos y de Rafael y mío
Emma
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