Persoa: Valentín Fernández

Persoa: Valentín Fernández [3]

Data Material Ver
Data Material Ver
1955-04-09
Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1955 en 09/04/1955

Vigo 9-abril 1955
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires

Mi querido amigo:
Recibí la tuya de 29 del pasado, junto con las fotos de Bouza. Espero con impaciencia la carta larga que me anuncias. Me alegro que te haya llegado el paquete que te envié con cinco ejemplares de tu monografía. ¿No recibiste antes otro, con diez, que te remitió directamente la Editorial? Espero que a estas horas se habrá recuperado la maleta de Castiñeiras y, por lo tanto, los cinco libritos que iban en ella. El día 7, es decir anteayer, salió en el Veracruz con destino a esa el hermano de Pampillón. Le dí, para que te entregara en mano, otros diez ejemplares de tu monografía, y el tercer tomo del Diccionario de Escritores de Couceiro. También lleva el volumen especial, encuadernado en piel, que te dedicamos todos. No te olvides de comunicarme su recepción cuando obren en tu poder.
Me ha sorprendido lo que me dices sobre la publicación del artículo que escribí sobre Castiñeiras. Este me pedía insistentemente que escribiese una cosa acerca de él, y por fin lo hice para que me dejase en paz. Pero no me habló de que iba a publicarlo, ni mucho menos. Creo que no debes tomar mucho en cuenta sus tonterías, pues ya sabes como es. Sin embargo, por otra parte, nos resulta útil.
No he visto ningún ejemplar de la Revista, después del nº 7, y estoy deseando que me lleguen. Fernández me prometió enviarme los números por correo aéreo, a medida que fuesen saliendo, pero se ve que se ha olvidado. Le escribiré de nuevo. Ya te dije que aquí la Revista gusta muchísimo, y todos la esperan con enorme interés. Lo que ocurre es que son pocos los que la reciben con regularidad, pues a casi todos les ha dejado de llegar algún número. No sé si se tratará de defecto de administración, o de extravío.
Tu monografía tiene una gran aceptación, incluso de venta. En Santiago, por ejemplo, hubo una librería que despachó veinte ejemplares durante las dos primeras semanas de haberla expuesto en el escaparate.
Quisiera que no te olvidases de enviarme la foto del busto que te hizo Eiroa, así como otras que pudieras tener ahí. Quisiéramos sacar lo más pronto posible la monografía, cuyo texto escribiste tú, y tropezamos con mil dificultades para reunir el material gráfico.
También estoy preparando el 4º tomo de la Antología poética gallega, que inició Alvarez Blázquez, con la de la lírica medieval. Estará dedicado a la poesía contemporánea. Después se publicarán el 2º y el 3º. Te agradecería que me enviases para incluir en el una breve nota tuya autobiográfica, y tu opinión, también breve, sobre la poesía en general y la gallega en particular. Al mismo tiempo, selecciona 4 poemas de tu Fardel y mándame dos inéditos, teniendo en cuenta que la Antología se publica aquí. Pídele a Lorenzo que haga otro tanto con respecto a él. Es mi propósito que los poetas colaboren conmigo en la labor antológica.
El matrimonio a quien te refieres no ha venido todavía por casa. Ya sabes que lo recibiremos con todo afecto. También González Carbalho me escribió anunciándome su viaje.
Hace varios días escribí una carta al Centro Gallego, especificándole el estado en que se encontraba la labor que me encomendaron, y pidiéndole instrucciones al respecto. Cariñosos saludos a Maruja, de Evelina para los dos, y un fuerte abrazo para tí de
Fdez del Riego


1960-09-13
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1960
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1960 en 13/09/1960

Buenos Aires, 13 de setiembre de 1960

Sr. D.
Francisco Fernández Del Riego
Vigo.

Querido Del Riego:
Llevamos casi tres meses desde nuestro regreso a Buenos Aires y esta es la primera carta que escribo a cualquiera. No puedo decirte nada de mi paso por esa, sino que estamos muy agradecidos a Evelina y a tí por todas las atenciones que habéis tenido con nosotros, así como a los amigos comunes. El paso por España en general nos intranquilizó. Quizás no debieramos haber ido. Sirvió para avivar en uno recuerdos ya casi desaparecidos en la memoria, y, aparte vuestra amistad y la cordialidad de amigos y parientes, ninguna compensación que no fuese la puramente visual. Vine sobre todo encantado de Vigo y La Coruña, menos si cabe de ésta ciudad donde los disparates arquitectónicos atenuaron cualquier otro goce, y contento de haber estado con algunos amigos en Lugo y Santiago. Mis mayores emociones las llevé con parientes y viejos amigos. Creo que no puedo decirte nada más que tú no sospeches. El único recuerdo lamentable que me queda es el de una tertulia de “mozos” compostelana, más bien de uno de ellos, un pedante psiquiatra o algo así, donde me sentí como un emigrante que no hubiese hecho otra cosa en Buenos Aires que soñar en regresar rico algún dia a Galicia. Allí ví veinte años de mi vida perdidos, los míos y los de aquellos que corrieron igual aventura que la mía. Me sirvió, creo, de cura. A partir de Santiago me considero apartado de esas filas a las que serví con lealtad y fervor durante bastante más de un cuarto de siglo. Me dí cuenta que otros, que hicieron seguramente menos sacrificios por ellas, me habían apartado hacía ya tiempo, y no entra en mi conducta ni en mi modo de ser regatear sentimientos e ideales. Eres la única persona a quien doy cuenta de esta decisión. Ni siquiera les importará. Ni lo notarán, tan ageno (sic) soy a ellos. Me siento ridículo, con un cuarto de vida inútil, pintando, escribiendo, proyectando iniciativas, sin destino alguno, habiéndolo consagrado a Galicia y a los que quedaban. Solo encontré silencio y la verborrea tonta de ese personaje de Ionesco al que no me une nada, ante la cual no podría, ni sabría, reaccionar. Vosotros, tu, Evelina y los amigos de Vigo, fuísteis un sedante para nosotros con vuestro cariño y amistad. Más dejemos esto. Planteé tu caso en el Centro Gallego a los dos días de mi llegada y, tal como sospechaba, no había en la Junta Directiva ningún ánimo de menoscabo hacia tí, ni habían designado representantes en Galicia para acto alguno donde tu no fueses el único legítimo. Creo que Fernández te escribió oportunamente. En cuanto a mis cosas estoy comenzando a recobrar mi ritmo de trabajo. Recibí una carta de Rodrigues Lapa que le agradezco mucho y que voy a contestar. Vuelvo a pintar después de meses de no hacerlo. Debía ir a Lima en octubre pero renuncié a éste viaje hasta el año que viene que iré a exponer a esa ciudad y a Río de Janeiro. Hoy le escribo tambien a Emilio Alvarez Blázquez. Maruja y yo envidiamos vuestra casa de Coruxo, el mar y la belleza y el silencio de esa costa. Te ruego que me escribas. Queremos vuestra amistad.
Un abrazo de Maruja y mío para Evelina y para tí, y otro más fuerte de:
Seoane


1975-02-14
Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 14/02/1975


Buenos Aires febrero 14 de 1975

Mi querido Seoane:

Circunstancialmente varias y, creo que debo aceptarlo, un poco de resistencia interior, demoraron esta carta imprescindible. Cuando me llamó usted antes de partir, le dije que hubiésemos tenido que hablar en eso días y –añadí– trataría de reemplazar ese diálogo con una o más cartas. Y aquí me tiene, cumpliendo con esa necesidad que es también una obligación; escribo en mi bufete hospitalero, en un pronto, sin buscar elegancias y apenas levantando mi cabeza sobre un mar de inquietas dudas. Trataré de ser claro, sincero como lo fui siempre que pude y ahora sé que puedo y debo. Le pido que con su tradicional franqueza me responda; sus consejos, absoluciones o palmetazos serán por mí bienvenidos una vez más y de todo corazón.
A riesgo de fatigarlo, será menester un poco de historia. Usted conoce a Jorge Prelorán y a sus deseos de filmar una película sobre nuestra Tierra y pueblo; es, creo, uno de los frutos que ayudarán a perdonar las muchas faltas de mi librito, pues en él descubrió este niño grande a nuestra Galicia y empezó a dolerle nuestro drama. Pero entre los sueños del filme y su concreción mediaba un abismo de millones que sólo pudimos rellenar con amistad y fantasía. El asunto trascendió, sin embargo, y lo comentaron algunos paisanos. Por fin y como residuo, quedó en el aire la sensación de que yo conocía a un gran experto en cine –y, para colmo, americano– a quien las cosas de Galicia interesaban. Y un día, en el Centro Gallego, me abordó Valentín Fernández con la pregunta de si a ese amigo que decían que yo tenía podría hablársele de un trabajito profesional: el de poner en mínimas condiciones potables unos cuantos metros de película que guardaban en el Orensano.
Y lo puse en contacto con Jorge y vimos ese material. Castelao aparece algunos segundos, el resto son escenas donde con gran tenacidad y cómplices sonrisas aparecen y desaparecen –y, fatalmente, reaparecen– el señor Puente y el señor Prada más algunos otros, menos perseverantes. Ese malísimo documento, al que no falta cierta macabra inocencia, incluye como agregado metros filmados en Galicia y en España donde con buena vista alcanzan a verse lugares en los que vivió Castelao.
Prelorán dijo que no quería hacer, a estas alturas de su vida y evolución creadora, tareas como ésta que le pedían, de mínimo profesionalismo, aún si cumplían con las amenazas de pagarle bien. Él buscaría un amigo capaz y esa compaginación, pegoteos y mínimas tijeras que pedían los dejaría satisfechos a corto plazo y costo. A esta declaración de asepsia o voluntad artística siguieron días y semanas de avances y retrocesos, danzas y contradanzas cuyo detalle menudo es inútil. Lo cierto es que, paso a paso, con americana tenacidad por el lado galaico dirigido por nuestro robusto paisano y con barrocas gallegadas por cuenta del indeciso Jorge, llegose a un acuerdo muy alejado del proyecto original. Prelorán, a quien entre tanto zambullí en el mundo plástico de Castelao, filmaría una película con toda libertad y como él sintiera la cosa. Sólo pedía un algo así como una beca, una asignación mensual capaz de mantenerlo durante los seis meses previstos fuera de otros compromisos y dedicado, pues, plenamente a su nuevo personaje. Habría que pagar las facturas que apareciesen en concepto de película –en blanco y negro, pero muchísimos rollos– y quizás otros gastos. (Para dar a usted la información más completa: los honorarios totales de Prelorán fueron por él fijados en dos millones y medio, que prefería en cuotas mensuales durante el semestre) Jorge pidió todo el material gráfico posible, independencia y un asesor que trabajaría duro y en equipo durante los seis meses y que él elegiría. Por supuesto que resulté yo y que abrumado por las dudas y las reservas que usted supone ni siquiera acepté: simplemente descubrí que estaba metido en el asunto sin remedio. Alcancé, sí, a declarar exigencias mínimas: yo colaboraría si entendíamos todos que se trataba de una película de Jorge Prelorán sobre Castelao; empresa que requería dineros, materiales y cierto asesoramiento; que como en cualquier trípode bien equilibrado cada una de las patas valía tanto como las otras y sólo valía en conjunto; nadie, pues, fuera de Prelorán y en tanto creador, podía llamarse campeador en la odisea. Exigí también libertad para moverme por sobre los valados, los muros y los fosos que separaban a quienes pudieran colaborar o a quienes yo debía informar. Hablaría con todos y con la mayor franqueza; así lo hice y hasta ahora sin tropiezos. Prada, Faustino Iglesias, Abraira, Pita, el Tacholas, etc.., me ofrecieron lo que tenían luego de conocer de qué se trataba. Se realizaron las filmaciones. En lo de Prada, por ejemplo, sudamos varias horas bajo lámparas y por fin le quedamos dos veces la instalación eléctrica. Con artes diplomáticas que hubiera consentido Gondomar, pero con la mayor limpieza y claridad pasé de Fulano a Zutano que se detestan y de Mengano a Perengano que no pueden verse. Al parecer, todos comprendieron como traté de convencerme yo de que se trataba de una oportunidad para divulgar la obra de Castelao y que no era el caso de hacerle el caldo gordo a nadie aunque a la postre se lo hiciéramos... Actué con una voluntariosa inocencia y con una instrumental ingenuidad, pero sin ocultar, ante cada uno de los bos e xenerosos, mis dudas y recelos.
Llevamos gastado lo que a mí me parece mucho dinero. Hay pilas de rollos filmados y estamos a pique de terminar con el registro gráfico; la casa de Prelorán es un museo de material tridimensional aunque no creo que podamos mostrar nada muy original. En fin, pronto vendrá la tarea en sí y quien sabe qué con ella. Trataré de salvar para nosotros a la película. Jorge puede hacer otra gran obra de arte de las suyas, quizá, pero si alcanzo mi propósito, no quedará el filme en eso, con ser tanto, y llevará expresado el compromiso ineludible.

Seoane: retomo la carta unos días más tarde. La independencia que goza –por ahora– Prelorán, me tranquiliza por un lado y me inquieta por otro. Es una especie de fértil retiro donde no llegan las interesadas presiones y es una patente de corso que Jorge puede usar como un niño en una confitería: probando lo que solicita el gusto o el capricho y dejando a un lado, quizás, el alimento de substancia. Claro que soy yo quien tendría que guiar a Jorge y darle un rumbo a seguir, una inexcusable melodía a tocar para que la adorne, si quiere, con variaciones y genialidades. Pero no es fácil, ya lo veo. Ayer, por ejemplo, pasé unas seis o siete mortales horas para convencer al barbado de que lo del 28/6/1936 es el meridiano al que corresponde ajustar el tiempo de la película. En otros términos: que hasta esa fecha se trepa por distintos caminos de diferente conciencia y desde allí se baja lentamente. Y que tanto la subida como el descenso existen y cobran sentido contempladas desde la cima. Y que luego de aquel 28 de junio y en dramática dialécticas con las Españas y el mundo entero se pierde con un juego de altibajos donde alternan los zumos frescos de la esperanza con las amargas hieles de la impotencia y los vidrios molidos de la tradición.
Como Jorge es, además, músico, creí lícito apelar a metáforas de pentagramas y le dije que, a mi juicio y aparte de todo lo que inventara su genio y enriqueciera la línea interesaba, sobre todo, esa línea: un crescendo donde hasta el clímax jubiloso, un calderón de hora estelar y epifanía; y un descender quebrado, luego. En esa lisis, el nervio vertebral de nuestro drama concierta su diálogo con la esperanza escuchando los ciegos instrumentos: desde las trompetas claras y los timbales limpios al ovillo enfermizo de tantos y tantos violines sin que falte la prestidigitación de las arpas. En fin: Gondomar tratando de venderle whisky a su Graciosa Majestad, sólo que con un propósito nada tabernario. Y Prelorán, que naturalmente carece de mucho de lo que nos sobra y quiere a nuestra Tierra, pero todavía ella no le duele, respondía con iracundas genialidades y afirmaciones técnicas. ¡Eso no es cine! ¡Eso carece de ritmo cinematógrafo! ¡No se puede; no tengo, no veo, no sospecho imágenes para dar fondo a esa historia! Pero creo que lo dejé preñado: me pidió, al fin, agotado y meditabundo, una suerte de guión esquelético donde yo, para su información, le diese formalmente mi idea de lo que tenía que ser la película. En eso estoy.
Quizá dentro de algunas semanas y seguramente dentro de un par de meses sabré con alguna certeza si el medio año que le regalo a esta patriada está justificado. Y usted conocerá entonces mi desaliento, mi conformidad o mi esperanza.

Con el afecto de siempre y con mis cariños para Maruja le envío un apretado abrazo.

Antonio

Antonio Pérez Prado
Salta 760, 3ºB
Buenos Aires

P.S. En un momento, se entreveró en el proyecto S. Feldman, quien tiene una gran experiencia en lo que llaman ellos animación (o sea, filmar estampas, dibujos, etc.). Hasta llegó a pedir un millón de pesos en concepto de honorarios y se aceptó su ingreso al equipo –y todo por sugerencias del propio Prelorán–; sin embargo, se apartó luego, excusándose por su mucho trabajo. Alcanzamos a charlar y me dijo del cariño y admiración que por usted siente. Y, por fin y al fin, tome al pie de la letra todo lo que le dije y no acepte por ahora otras versiones... que ya las vi impresas y no del todo veraces.


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaDieste, RafaelVelo Mosquera, XoséDelgado Gurriarán, FlorencioFernández del Riego, FranciscoDíaz Pardo, IsaacVarela, LorenzoGarcía-Sabell, DomingoCuadrado, ArturoCastelao, Piñeiro, RamónMuñoz Manzano, CarmenHervella, EvelinaGonzález López, EmilioMaside, CarlosNeira Vilas, XoséSerrano Plaja, ArturoColmeiro, ManuelFole, ÁnxelMiranda, AnisiaNúñez Búa, XoséCañas, PilarDónega, MarinoAlberti, RafaelEiroa, José GabrielPaz-Andrade, ValentínBlanco Amor, EduardoLeón Felipe, Viqueira Landa, LuisaFernández, ValentínOtero Pedrayo, RamónBlanco Amor, JoséTobío Fernández, LoisAlvajar, AmparoViqueira, Xohán VicenteGascó Contell, EmilioBaltar Domínguez, AntonioBernárdez, Francisco LuísPicasso, PabloOtero Espasandín, XoséCarballo Calero, RicardoBaeza, RicardoPuente, ManuelGonzález Herrán, José ManuelLedo, XohánGuevara, Che, ErnestoLanda Vaz, JacintaUnamuno, Miguel deMartínez López, Ramón Temáticas: migracións Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. literaturaartesÁlbum de Galiciaemigraciónpolíticaasuntos particularesacción políticaFondos de Radio Nacional de España en Galiciaartes visuaisautores/asentrevistaespazos artísticosFardel d’eisiladoGuerra Civil española (1936-1939)historiamedios de comunicaciónA nova SargadelosfranquismoMullerespintura galega do s. XXHistorias de ida e voltaObra Completa de Ramón CabanillasradioColección: Isaac Díaz Pardo e Luís Seoaneprensa escritacineDon Manuel del Leónnacionalismo galegoculturaliteratura galega do s. XXautobiografíabiografíaLibro de TapasPrecursores e novos«Reivindicación gallega de Valle-Inclán»«Galicia: Paisaje y Lirismo»Murales de Seoane en la Avenida Santa FeDiccionario bio-bibliográfico de escritoresEscolma de poesía medieval galegaTerra Brava. Contos da SolainaI Congreso da Emigración Galega. 1956Homaxe a Ramón Otero Pedrayo no LXX aniversario do seu nacimentoExposición de Luís Seoane. Nova York. 1961Exposición de Luís Seoane. Bos Aires. 1961Llanto por la muerte de Sánchez MejíasMiguel de Unamuno. Cancionero. Diario poéticoLa insepulta de PaitaEscuela Española de Middlebury College

Warning: Unknown: 2 result set(s) not freed. Use mysql_free_result to free result sets which were requested using mysql_query() in Unknown on line 0