| 1958-11-04 |
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Fernández del Riego a Seoane. 1958 en 04/11/1958
Vigo 4-nov. 1958
Sr. D. Luís Seoane
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Por fin, con gran alegría por mi parte, he recibido una carta tuya. Me preocupaba tu largo silencio, que no sabía a que atribuir.
Excuso de decirte cuanto me satisfacen tus triunfos artísticos, que ni para mí ni para ninguno de nosotros constituyen nunca sorpresa. Aunque insistas en creer lo contrario, tu personalidad y tu obra es admirada por todos. No sé, desde luego, cual es el contenido de lo que Piñeiro te dijo sobre los jóvenes con respecto a tu labor. Y jamás quise tratar de este punto con él. Sin embargo, le he oído repetidamente elogios de tí. Supongo que lo que haría con los jóvenes sería mostrarles cosas tuyas, destacándoles la significación de tu arte y de tu labor intelectual. Nada de esto sería necesario si se hubiesen celebrado exposiciones tuyas aquí, pues sería la propia obra la que se impusiese –como ahí sucede– despertando el interés que merece.
Con relación al libro de homenaje a Otero, figuran en él, efectivamente, algunos nombres que a mí no me simpatizan. El tomo lo concibieron, sin embargo, en función del que ibais a editar ahí, y cuyo original solicité yo personalmente en su mayoría. Se proyectaba que ese número fuese distribuido el mismo día de la jubilación de Otero, y que viniese a ser el homenaje de Galicia al escritor. Partiendo de ello, se quiso dar al otro tomo un significado distinto para no repetir el anterior. Las colaboraciones ajenas a Galicia son, así, todas de profesores universitarios, encabezados por Américo Castro, y con una amplia gama de matices. También los emigrados gallegos están representados por Guerra da Cal. Pero, en fin, aparte de todo ello, creo que nunca se intentó demeritar vuestro esfuerzo. Sabes bien que a tí, concretamente, te hemos pedido repetidas veces colaboración para Galaxia, y nos honramos siempre con ella. También te pedimos la de Dieste, y quisimos editar un libro suyo de cuentos en gallego, o de teatro o de lo que fuese.
No puede olvidarse, ni mucho menos desconocerse entre nosotros, el tremendo esfuerzo cultural que ahí se llevó a cabo bajo tu dirección certera y entusiasta impulso. Sería absurdo imaginar lo contrario. Es una realidad que está ahí, bien clara y bien aleccionadora. Yo lo digo en todo momento, y a quien quiera oírme. Y no sólo por el afecto personal que a tí me une, sino porque entiendo que es una obligación de estricta justicia.
Estoy deseando conocer las nuevas obras que me anuncias. Todo lo tuyo me interesa, bien lo sabes; y no por puro convencionalismo amistoso, sino por la validez objetiva que representa. También me gustaría tener las obras de Citania, que no me mandáis. ¿Por qué? Me enseñó Perfecto las monografías económicas y la pieza teatral de Fole. Pero así como otros las recibieron, a mí no me llegaron. ¿Salió el número de agosto–septiembre de la revista? Hace unos días te envié una interviú con Cabanillas, y posteriormente otra con Faílde. Creo que ambas son interesantes. Iré remitiendo otras, porque considero, como tú, que representan un índice bastante completo del pensamiento gallego contemporáneo.
Te adjunto el recorte de un artículo que publiqué a raíz de la muerte de González Carbalho. También acompaño un saludo de Otero y otro mío, para la emisión de fin de año, como me pedías. Próximamente te enviaré varios más.
¿Sabes algo de la suerte ocurrida con la Obra Completa de Cabanillas? Sería un gran acierto que te encargases tú de la edición aunque me doy cuenta del sacrificio que para tí supondría. Cuando hablé con Villamarín sobre el particular, acogió muy bien la idea, pues fue iniciativa tuya la de editar la obra.
B. Amor está en Vigo desde hace diez o quince días. Yo no lo he visto aún. Supongo que hablará conmigo antes de su regreso a Buenos Aires. Parece ser que dijo que estaban descontentos conmigo porque yo no había respondido debidamente al programa que trazó para la gran revista del Centro Gallego. Por su parte, Sigüenza está difundiendo por ahí que me van a sustituir como delegado del Centro y que lo designarán a él para relevarme. No sé a qué obedecen estas cosas, ni que justificación tienen. Sobre todo, si se piensa que yo he trabajado con ahínco, y desinteresadamente, en todo cuanto se me encomendó, desde la misma fecha en que tú propusiste mi nombre para representar al Centro. En fín, qué le voy a hacer...
Per lo demás, apenas trabajo fuera de mis ocupaciones habituales, que cada vez me absorben más tiempo, aunque sin la correspondiente compensación económica. A veces, muchas veces, me siento cansado y deprimido. Pero una excesiva vitalidad, quizá, me ayuda a superar los baches.
El que está trabajando es García Sabell. Pudo conseguir toda la obra inédita de Manuel Antonio, que es mucha, y la está clasificando. Hará un extenso estudio sobre el poeta, y después se publicará todo en dos tomos: uno de verso y otro de prosa. La obra ha de constituir una gran aportación para destacar la figura completa de M. Antonio.
También C. Calero prepara una gran historia crítica de la literatura gallega, a partir del siglo 19.
Próximamente aparecerá una obra teatral de Cunqueiro, bajo el epígrafe Hamlet, príncipe de Dinamarca. A mí me gustó mucho el original.
Y nada más de momento.
Con cariñosos saludos a Maruja, y de Evelina para los dos, te envía el cordial abrazo de siempre
Fdez del Riego
|
| 1960-09-30 |
|
Ver [Carta mecanografada, con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Carballo Calero a Seoane (1960) en 30/09/1960
Lugo, 31 [sic] de setembro de 1960
Sr. D. Lois Seoane
Buenos Aires
Meu querido amigo:
Foi pra min unha ledicia recibir a túa carta. As túas verbas cariñosas –sentimental como eu son segredamente– énchenme de emoción. Es demasiado xeneroso ao lembrar con agrado unhas horas pasadas con un home envellecido e malencólico, pantasma de sí mesmo, supervivinte doutros tempos i estrano nístes. Só a resurreición do pasado, na persoa dos vellos amigos apertados dempóis de longa ausencia, torna a infundir algún quentor na miña friaxe. Se non me atopaches enteiramente cadavérico, como xustificadamente podía temer, a iso se debería. Houbera querido ter pra vós o agasallo dun pulso máis rexo, dun trato máis tónico. A miña soedade interior non é pra cultivar en mín unha sociabilidade que nunca poseín en grao sobresaliente. O certo é que a túa muller e ti deixáchedes na miña lembranza o mellor dos recordos; e María comparte enteiramente istes sentimentos. Sempre vos consideraremos dous irmáns, e onde queira que voltemos a nos ver, será pra nós un grande contento vervos.
Tardéi en che contestar mergullado na posta en marcha do Colexio no novo curso, o que sempre crea problemas máis dificis e pertubadores do que pode sospeitar quen non conoza as peculiaridades do caso. O meu traballo é dabondo esmagador, si se ten en conta que non podo escusarme de complicalo coas tarefas literarias que se me encomendan e que é o único que dá unha sombra de xustificación á miña vida. Mentras a Historia da Literatura que ando a facer non esteña rematada, teño hipotecada a miña esistencia. I eso vai pra longo.
Supoño que terás recibido o meu discurso de ingreso na Academia Galega, que trata sobre as fontes de Rosalía. Debíncho mandar, se non lembro mal, estando ti en Europa. Non sei se cho mandei ao Centro Galego. Coido que sí, o mesmo que outro exemprar que adiquéi a Blanco Amor.
Aínda non recibín a Obra Completa de Cabanillas, que ten xa moita xente por eiquí. En vista de elo, escribín ao Presidente do Centro, rogándolle que intervira persoalmente pra que cesara ista anomalía. Ao día seguinte, recibín carta de Emilio Pita, na que iste bo amigo me asegura que non tardaréi en recibir o volume. Polo de agora, non o teño. Logréi ver dous exemplares: o que se lle mandóu a Del Riego e o que se lle mandóu ao Director da revista Vida Gallega. Agardo que de calquer xeito non se demorará moito a chegada do meu exemprar.
Na túa carta, me falas de que por correo aparte me envías as túas obras de teatro. Non me chegóu nada diso; pero dende logo, La Soldadera i El irlandés astrólogo ma adicaches e regalaches en Lugo, xuntamente con As cicatrices. Como teño tamén Na brétema, Santiago e Fardel de emigrante, [sic] a túa bibliografía está bastante completa na miña libraría. Sempre leeréi con pracer o que queras me mandar.
María i eu vos enviamos apertas de todo corazón.
R. Carballo
|
| 1973-03-20 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1973 en 20/03/1973
La Coruña, 20 de Marzo de 1973
Sr. D. Ricardo Palmás
Buenos Aires
Querido Palmás:
Escribo tarde, es decir, más de dos meses después de haber llegado a Galicia y sin demasiado que decir, como no sea que trabajo, que seguramente haré una exposición en Madrid alrededor del 20 de Mayo y que hago algunas cosas para Sargadelos además de ocuparme del Museo Carlos Maside. Leí su nota de Grial que agradezco mucho. En Galicia todos los que trabajamos durante muchos años fuera de ella, como le ocurre a Blanco Amor y a José Suárez, no sé si a Rafael Dieste que es más hermético en cuanto a estas cuestiones, nos sentimos un poco huérfanos. Tenemos la sensación de que todo cuanto hicimos en Buenos Aires no tenía una finalidad concreta. Así lo siento yo que de todos creo que fui el más afortunado. De Buenos Aires no sabemos nada. Los amigos apenas escriben o no escriben y no conocemos su reacción frente al suceso electoral. La gente aquí después del viaje del líder y de sus, a mi juicio, mentirosas declaraciones, esperaba lo contrario de lo que ocurrió. Veremos que ocurre cuando se cumpla el artículo 7 de las “Veinte verdades” de 1950 proclamadas en Plaza de Mayo, “Cuando un peronista comienza a sentirse más de lo que es, comienza a convertirse en oligarca”, y todos discutan sobre quien es más. Pero no hablemos de esto. Yo casi estoy decidido a renunciar a opinar sobre estas cuestiones. Siempre me equivoco. Esperaré sentado como un chino hasta escuchar los juicios que les merecen los triunfadores dentro de poco a los votantes que no conocieron los años de gobierno del peronismo. Aquí estoy seguro que pasaría lo mismo en caso de producirse un acto electoral. La gente no tiene memoria para recordar lo que vivieron y menos pueden tener la histórica que hace falta para recordar lo vivido por sus padres.
Escríbame, hoy le escribo a Pérez Prado. Un gran abrazo de Maruja y mío:
[Seoane]
|
| 1976-08-29 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Dónega a Luís e Maruxa Seoane. 1976 en 29/08/1976
A Cruña, 29.8.76
Maruxa e Luis Seoane
Buenos Aires
Meus amigos:
Sin tempo non vai sendo. Hoxe, domingo, aproveito pra me corresponder con vós. As desgracias, os traballos, as preocupacións, os amigos... Xa sabedes, non deixan vagar nin tranquilidade pra escrituras demoradas e ben axeitadas.
As desgracias. A miña cuñada deixóunos de vez. Vai farta de sufrir. Anunciou premonitoriamente cáseque a data exacta do seu pasamento. Tal premonición non era, porén, de extrañar. Conocedora puntual da súa terrible doencia e do curso que ineluctablemente levaba, os seus cálculos tiñan que ser necesariamente correctos. Mais levada do seu afincado sentimento relixioso, quixo sofrir pra sublimar a súa dóor e ofrecerlla ao bon Deus. En todo intre, deu mostras dun valor, dunha serenidade e dunha fortaleza moral moi pouco comúns. O seu exemplo e a súa templanza foron consolo prá familia. E remato este triste capítulo, meus amigos, porque estóu a correr o risco de incidir nunha mala literatura necrolóxica, cousa da que sempre abominei.
Os traballos. Rematada a a Escolma de Cabanillas1, xa na rúa, recibo o encargo dun novo libro. Unha biografía de Antón Villar Ponte, que ha formar parte da colección que inaugurou Galaxia baixo o rubro xeral de Conciencia de Galicia. Iniciouse coa biografía de Murguía, feita no seu dia por Vicente Risco. Seguirán outras de Rosalía (García Sabell), Castelao (Piñeiro), Curros (Carlos Casares). E así sucesivamente. Ando a remexer en caixóns de papéis e retallos de prensa que deixou o meu futuro biografiado, clasificándoos e poñendoos en orde. Un lio e un labor de moito mimo.
As preocupacións. Falo do Museo Carlos Maside. E mirese por onde se mire, a primitiva fórmula de financiación argallada polo Isaac fracasóu. O luns derradeiro tivemos xuntanza no Castro. Asistimos todos os conselleiros, agás o Risco, totalmente incapacitado por mor dunha xordeira irreversible, Blanco Amor, con interquenencias, e García Sabell, no extranxeiro. O Isaac que é, ben o sabedes, un sublime teimudo, argallou unha nova sociedade mercantil –Laboratorio de Industria e Comunicación– co propósito de constituila en futura nodriza da Fundación do Museo. Os trámites xa están en marcha e, algúns, xa cumplidos. Mais con todo, os retrasos son inevitables. Agardemos, pois logo, e teñamos paciencia. Da que, por outra banda, xa levamos dado proba máis que de abondo.
Os amigos. Van vindo e hai que atendelos. EMILIO GONZÁLEZ LÓPEZ roubóume moito tempo. Quixo saber todo e de todo. Sigue co verme político metido no corpo e ten unha saúde de cabalo. Fixo dúas ou tres visitas á súa vella circunscrición electoral. E falóu, ún por ún, cos vellos electores, e si morreran, cos fillos, e sinón tamén cos netos. Un caso de actividade. Deu conferencias en Sada co gallo de II Centenario de USA, na Sociedade da Gaiteira encol de Castelao, e nas II Xornadas Xurídicas orgaizadas pola Academia Galega de Lexislación e Xurisprudencia sobor da Parroquia galega como ente comunitario, político e administrativo. Estivo moi avencellado ao seu vello amigo, seique xa dende a escola, Manolito Iglesias Corral. ARTURO CUADRADO pasóu unha estadía en Galicia moi pouco notada, sin intrés algún en se facer ver. Asistín á conferencia que pronunciou no Castro, moi lírica e delicuescente. Asistíu pouca xente, e vella. LORENZO VARELA, feble de saúde. E a muller, parkinsoniana, un pouco ida. Teñen, parézemo a min, problemas de adaptación ao medio. Estivemos un bó rato xuntos, e pasámolo divinamente falando do Lugo dos anos trinta. Lembramos con gran precisión homes, feitos e cousas. A sensibilidade do poeta, adubada con fina ironía, a súa conversa convírtese nunha festa intelectual.
E acabóuse o papel, meus amigos. Recibide, pois logo, unha cinguida apaerta de nós os tres para vós os dous.
Dónega
|