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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Serrano Plaja a Seoane. Sen data
Mi querido Seoane:
El mismo día que por Colmeiro tuve noticias indirectas tuyas y supe que todo seguía en pie, me llegó por la tarde tu última carta. Colmeiro, aparte de por otras cosas que luego te diré, me pidió que le diese mis impresiones para ti acerca de nuestro famoso negocio y así es posible que muchas de las cosas que haya de decirte aquí ya las sepas por él. Ocurre que luego no he podido volver a verle, como yo hubiera querido, porque he tenido una recaída de gripe de lo más molesta que me ha tenido días en cama. Bueno, así pues, voy al grano de la editorial.
No sabes la alegría que me ha dado saberte ya en marcha o, al menos, con el pie en el estribo. Como tú dices, ese trascaluerdo –me gusta mucho esa palabra– a veces nos pilla a todos, celtas o no. Pero en este caso, y no sé yo si será la gana de que todo salga según lo deseo, yo por mi parte no veo en todo sino señales para ser optimista. Me dirás acaso que en que me fundo para serlo y no sé si estaré en condiciones de decirlo muy por lo claro, ya que la realidad americana (fíjate que ya empleo esos giros realistas de comerciante nato) no la conozco ya. Pero sí sé que aquí lo único que se hace, o poco menos, son ediciones de lujo, lo que quiere decir que en alguna parte se venden. Creo haberte hablado del último libro ilustrado por Clavé –Cándido, de Voltaire– del que se han hecho sólo 250 ejemplares de los cuales los más caros a 20 mil francos y los más baratos a 12 mil. Claro que la firma de Calvé se cotiza ya de una manera un poco excepcional (para darte idea, te diré que un decorado para un ballet de Londres que le han encargado se anuncia, por la compañía, de la siguiente manera: “decorados de Picasso, Braque, Matisse, Clavé, etc”). Pero con Clavé, al menos, para algunas cosas contamos.
Por otra parte, la idea yo la siento que está al caer en manos de mucha gente y que si acaso no ha madurado, ya es únicamente por lo que nosotros podemos tener: “la experiencia americana”. Por otra, lo de Ussía, cada vez estoy más convencido –aunque todavía no le he dicho palabra– de que le interesará: tanto por ser nosotros quienes se lo propongamos como por el hecho en sí, que representa para el una oportunidad de hacer algo interesante con su dinero o el de su mujer –que tiene tanto o más que él–. Por otra, aún, tengo ya apalabrado un negocio y es el siguiente: Octavio Paz, poeta mexicano, a quien debes conocer de oídas, tiene en este momento terminado un libro de poemas. Desea particularmente editarle este año, porque este año hay en México un concurso nacional de literatura y dado que ya han tenido el premio Alfonso Reyes y las dos o tres personas susceptibles de concurrir con él, tiene muy buenas esperanzas de obtener el premio. Estaba incluso dispuesto a editarlo él de mala manera si en Buenos Aires no encontraba editor. Entonces yo le he pedido que aplace todo unos meses para editarlo nosotros y él está de acuerdo. No necesito subrayar la importancia que tendría para nosotros iniciar nuestras ediciones con un libro que sobre ser bueno en sí mismo, fuese un premio nacional en un país de América. Las señoras con quienes contamos, etc. No te voy a hacer el artículo, pero creo realmente que es muy importante. Por otra parte aún, he conseguido ver a Claire Coppola –luego te diré porque digo he conseguido– y tras una conversación con ella muy a fondo, todos mis cálculos psicológicos acerca de esto se han visto confirmados. De acuerdo con ella, yo voy a escribir a Coppola insistiendo, haciendo presión para que echamos a andar en esto, de manera que hay un indicio más de que esa posibilidad se realizará. Yo sé que, al parecer, está realizándose la venta en lotes de la quinta de Ramos Mejía de la madre de Horacio lo cual debe de darle a él una suma muy importante. Si a eso unes de nuevo Zervos, le ha dicho a Claire que Coppola debe venir, que él le daría trabajo, y que la misma Claire, por muchas y sutiles razones, desearía más bien eso, creo, terminará por andar, pese a lo suelto y alocado e inconcreto que a veces es Horacio. No te digo nada si además de todo esto tú ves la posibilidad de añadir a nuestro negocio el ramo de libras de texto.
Concretando: más optimismo que nunca. Y, por lo tanto, más apremio que nunca para que acabes de llegar de una vez, condenado. Ocurre que Ussía lo mismo puede estar aquí quince días más que siete meses. Naturalmente, yo sabré la noticia de su viaje siempre con tiempo suficiente para hacer yo la gestión si veo que aún no estás tu en el horizonte que se va a ir sin que hayas llegado tú; pero prefiero, y de acuerdo a tu carta, tú también, que estés aquí para lanzar entonces toda la artillería gruesa. Y de ella creo yo que sería particularmente eficaz si al llegar tu puedes traer, de Coppola, algo más que una promesa vaga, como las que él suele hacer. Por eso, en ese terreno, cuanto puedas concretar, será más que importante. Claire se va el día 20 de modo que va en avión, llegará el 22. Si para esa fecha aún te has embarcado, trata de ver de nuevo a Coppola –a quien yo, por mi parte, voy a escribir –por Claire o directamente– para tratar de atar cabos hasta donde sea posible. De serlo, sería también bueno que estudies y aun realices, si es posible, algo de la parte legal del asunto. Eventualmente, Baudi, por ti y por mí, creo que podría arreglar las cosas de la manera más fácil, cómoda y simple. Tú lo verás. Por mi parte, y siempre sobre la base de tener tú y yo la responsabilidad técnica del asunto, tienes carta blanca para hacer y deshacer si algo hay que se pueda ya hacer o deshacer en mi nombre.
Bueno, ahora otras cosas: Primero, lo de la imprenta: la famosa gripe me ha impedido hasta ahora hacer nada. Cuento informarme en esta semana –hoy es domingo 6–. En cuanto sepa algo, te lo diré.
De los Dieste, no sabía o no me imaginaba que su viaje fuese ya cosa al caer. Acerca de esto, por ti, por ellos, por Coppola y por mi voy a darte algunos detalles importantes. Colmeiro llegó aquí, como tú decías contando con tener lo equivalente a 500 pesos. Pero resulta que Coppola había hecho eso con toda su irresponsabilidad y resulta Claire no tenía ya dinero suficiente –lo había invertido todo en sus compras y billete de avión, etc.– de modo que sol –ha podido ofrecerle los mil francos que Colmeiro ha rehusado. Es muy típico de Horacio hacer las cosas así sin contar con Claire, etc. Lo digo no por hacer una crítica inútil, sino por prevenir a Dieste, si aún hay tiempo para ello, de que yo no he recibido carta de Horacio ni sé nada de ese dinero, ni Claire me ha dado noticias de él. Y también que si tú has pensado contar con él en ese sentido, que precises bien todo, ya que él con la mejor buena voluntad es capaz de hacerte la faena que le ha hecho a Colmeiro. En todo caso, creo mejor que él te diga como se las arreglará él para mandar plata aquí y que ponga a tu disposición el mismo conducto, pero poniéndote a ti en relación directa con la entidad o persona que sea para que tú puedas atar cabos.
Tenme al corriente –pero hazlo de veras– de tus proyectos en cuanto a la parte material del viaje. Intenta informarte como mejor puedas acerca del punto de llegada que si es el Havre yo casi seguro podré ir a buscaros. Dime fechas. Luego como los barcos a veces se retrasan un día, dime porque compañía viajas para poder estar al corriente de la fecha de llegada desde aquí. Y en último término, cuando estéis tierra a la vista, infórmate en el barco mismo y telegrafíame desde a bordo diciéndome la fecha de desembarco para organizar yo mi plan de búsqueda. Del Ávila Camacho, siento haberte dado tanta lata. No recuerdo de nadie a quien yo le haya dado tal libro de no ser, creo, Melella. Si tienes oportunidad de ver a Cimorra, acaso pudiera ser que él lo tenga por la relación que ellos tenían con el editor. Si tienes noticias de lo de Parra, no dejes de dármelas.
Para terminar: te agradezco muy de veras el ofrecimiento de traer alguna cosa. Y así, siempre que sea con la condición taxativa –¿no se dice así?– de que luego arreglemos aquí –pero de verdad– me dispongo a hacerte algún encargo siempre que no te procure dificultades manifiestas, ya que suele haber muchas pegas. Así y aparte de esos dos pares de medias nylon –tamaño grande– que cuesten alrededor de 18 o 20 pesos. Y para mí –¡asómbrate!– si te acuerdas, me gustaría tener un libro de Borges: la antología de literatura fantástica o algo así que editó creo [manuscrito:] en Emset . Insisto en que nada de lo que pido es imprescindible y por si lo traes, no puede haber cuestión en cuanto que yo te devuelvo aquí todo. Ya es muy molesto encargarte cosas como para dejar la parte material de ella en suspenso. Muchísimas gracias de antemano. Abrazos a los amigos y para vosotros los muy impacientes de iros a buscar al Havre de vuestros
Arturo S. Plaja
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Varela a Seoane. Sen data
Recordados albaceas:
Muchas gracias por todo. Estos últimos, y ya terriblemente alargados tiempos míos, me tienen tan ido, tan desplazado, que me sentiría completamente en ausencia, sin ninguna señal cercana, cierta y como de familia, de no saber que existís vosotros. Dije como de familia, en la seguridad de que me entendéis, de que sabéis que no es y es eso lo que quiero decir a pesar del pudor que estas declaraciones causan en uno. Estoy como un edificio después de un terremoto, más triste que trágicamente dislocado, herido. Pero todo marcha como debe marchar, y poco a poco voy levantando la voluntad y la salud. Me dicen que para finales de julio seré otro. Espero ese otro con cierta curiosidad, aunque sin impaciencia.
Por Marika, sé algunas cosas, pocas y confusas como es de suponer en una amiga tan leal como tergiversante. Me gustaría saber quién puso los misteriosos dólares que ella me entregó.
No sé si Cuadrado estará en Buenos Aires cuando llegue éste. Hay aquí impacientes y frenéticos autores que requieren noticias.
Seoane, hoy en una situación un tanto apurada, me permito enviarte a tu casa una carta con cosas para Rafael y, por lo urgente, te lo anuncio en un telegrama. Discúlpame a Bergamín también. Recibirás, va en la carta de Alberti, una invitación firmada por él. Si puedes venir, me alegraría mucho. (Lo mismo Arturo, si quiere por una vez, y como herejía, salir del quietismo que yo tanto comprendo)–.
Me escribió Emilio una carta espléndida, hablándome de cierta cantidad que él cree me corresponde. Le escribo diciéndole que, lo que haya, te lo entregue a ti. Tú, si por algún error ves que en realidad te pertenece a ti, te quedas con él y me envías los recibos para que los devuelva firmados. Si por el contrario hay algo anterior a ti y no lo necesitas, mándamelo a través de Gebele , que según Marika, vendrá pronto. Como le pedí a Marika que me comprara algunas cosas, lo que haya puedes dárselo a ella y que ella le dé a Gebele el resto, o como sea mejor. Le escribo a Emilio diciéndole que se entienda contigo.
Necesito una buena Historia de España. ¿Lafuente Balleteros? ¿Podría sacarse del Ateneo con descuento, y crédito encima? ¿Qué Historia Universal me recomendarías, adquirida, si es posible, del mismo modo? Si tienes tiempo, humor y probabilidades, te agradecería mucho estos encargos.
Otra cosa, Seoane. (Para Arturo me reservo, hasta que venga). Todavía estoy muy caído. Pero tengo entre ceja y ceja la idea de hacer una pieza en un acto, con Manuela Sánchez, nuestra gallega heroica, de protagonista. ¿Podría editarse? ¿Te gustaría, si sale discreta, ilustrarla, con proyectos de decorado y figurines? En ese caso, me animaría más, por no decir del todo. Y pienso salir de la intimidad atroz en que me vi atrapado. Responde –sin problemas– a los dos aspectos: edición, ilustración.
Y para que todo sea abuso, un último ruego. ¿Podrías decirle a Melella que la cantidad por los giros hechos a la familia de la muchacha es de 100$? Se le deben a Andrés. Entiendo, Seoane, vuestro entusiasmo por el Sur, con Baltar al lado, y las pequeñas sordideces de Buenos Aires lejos. Pero... por un tiempo, y no como pionero, como pintor. Tu obra es más heroica, lo creo profundamente, que las jornadas del carnicero. Y, ¡ay! Mucho más cercada de desolación que la aventura del desierto. Quisiera que estuvierais aquí, que yo hubiera olvidado ya todo este infame castigo, y nos comenzáramos a pelear.
Lorenzo
[Escrito na marxe esquerda:] Saludos a los Melella, Armas , Antonio, Odilda. Muy agradecidos recuerdos, si lo veis, a Munis .
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| 1948-04-19 |
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Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 19/04/1948
Waynesburg College, Pa.
44. E. Wayne Street. Waynesburg.
19 de abril de 1948
Querido Luis:
Hasta la fecha no dispuse de tiempo para contestar tu atenta de fecha de 30 de marzo, recibida aquí cosa de unas dos semanas después. He tenido y tengo muchas ocupaciones, entre ellas pequeñas cosas del colegio –reuniones, conferencias, exámenes, defunciones, fiestas, etc.–, pero sobre todo estoy loco con la primavera. Como sabes, perdimos la primavera del hemisferio sur, de modo que salimos de un otoño para entrar en otro, el cual fue seguido de un invierno de mil diablos por lo frío: con hasta 25 grados bajo cero. Así que ahora no bien la primavera se insinuó, me siento entusiasmado por ella, y me lanzo por estos montes y estos caminos con una avidez como no la sentía desde los tiempos formidables de Ribera. Tengo pensado escribir un artículo para La Nación sobre ciertos rasgos de la primavera aquí en Pensilvania, y en él os diré muchos pormenores que aquí consumirían mucho papel y tiempo. Pero no puedo menos de decirte que esto en primavera es algo espléndido, pujante, tenso, y poderoso. En primer término, hay muchos perales, ciruelos, manzanos, durazneros y otros frutales silvestres. Así pues, los bosques milenarios están sembrados de frutales en flor, y al lado de un roble tremendo aparece la mancha rosada y delicadísima de un melocotonero en flor; algunas laderas de las colinas cercanas aparecen manchadas aquí y allá por los frutales en flor, algunos inmensos, y producen la impresión de que de un momento a otro van a salir volando por los cielos. Los primeros días no nos cansábamos de coger violetas, ramas de botones encarnados de manzanos, varas de melocotonero y otras flores, pero pronto nos dimos cuenta de que lo mejor era lanzarse al campo a disfrutar sus encantos en vez de pretender arramblar con él para casa. Ahora tenemos un minúsculo departamento frente al parque del colegio; desde una de las ventanas vemos los tordos de pecho colorado de aquí, las ardillas, los pájaros carpinteros, los cardenales, los narcisos, los frutales silvestres, el césped tiernísimo, los niños y las parejas de estudiantes todos mezclados. Al amanecer nos despiertan los pájaros, y ya bien entrada la tarde, casi de noche, se oye algún solista más o menos cercano de hacer alardes musicales. Rodeado de una naturaleza así cuesta trabajo meterse dentro de casa y ponerse a escribir cartas, a preparar lecciones, a mascar papel. Ahora mismo desde el sitio en que te escribo puedo percibir un gran sector del paisaje circundante, sentir la borrachera del aire primaveral, oír los cardenales, contemplar la flor amarilla del diente de león, símbolo de las campiñas húmedas de nuestra Galicia y casi sentir el trasiego de la savia en los vasos de los árboles gigantescos.
Dentro de poco tendremos, al fin, una casa para nosotros; la están pintando y acondicionando porque la persona que vivió en ella hasta hace unos días la dejó en muy mal estado; por tal razón aún no hemos podido verla; los dueños se negaron amablemente a enseñárnosla hasta que esté un poco más decente. Sabemos que tiene un sótano, cocina, baño y cinco habitaciones, y está a unos 30 metros de la que tenemos ahora. Pagaremos por ella alrededor de 35 dólares mensuales; pero no está amueblada y el ponerla en condiciones de habitabilidad nos va a costar un pico. Menos mal que aquí es muy frecuente el crédito para todo, en especial para personas con una ocupación fija como la nuestra. Pero ya os daremos detalles más adelante sobre ella. Que Melella te pague bien ese trabajo, y al terminarlo, te vienes con nosotros (con Maruja) a pintar este paisaje y estos tipos, estos granjeros de por aquí, que no carecen de interés. Aparte de esto, creo que el retrato puede dar aquí mucho dinero, entre otras razones porque se trata de un terreno virgen como creo te dije.
¿Qué hacen los Dieste? ¿Se van o no? Recibí un libro de Nova, que agradezco a quien me lo haya mandado. ¿Sigue saliendo Realidad? Estoy traduciendo un estudio sobre Eliot para ella escrito por una profesora de aquí. ¿Que hace Bautista? Dime lo que sepas de los amigos sin excepción. Dile a Dieste que me envíe todos los libros que pueda y, sobre todo, si está en su mano mandarme los dos tomos de la Historia de España de Calpe, editada por Pidal. Han aparecido dos tomos: La España Romana y la España Goda, y aquí me harían un gran avío para los cursos de verano. Que en cuanto los reciba, les enviaré el dinero; pero que no pierdan un día si es posible. Como ves, esta carta va hecha un lío. Pinta tres.
Otero
¿Qué es de Búa, de Villaverde, ..?
[Manuscrito na parte superior:] Acabo de recibir una carta de Pedrayo, muy halagüeña, pero de escaso valor documental. Aquí no tengo mayores noticias sobre publicaciones de arte. Me muevo poco. Abrazos muy cariñosos a Colmeiro, Torra, Castañino.
[Manuscrito na marxe esquerda:] Dile a Melella que le felicito por la idea y que me acuerdo de él y de los suyos. Siento no haber podido despedirme de él, pero tú bien sabes lo que pasó a última hora.
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| 1948-06-08 |
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Ver [Carta mecanografada con correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 08/06/1948
45 E. Franklin St.
Waynesburg, Pa
Junio 8, 1948
Querido Luis:
Sospecho que te voy a escribir una carta más disparada aún que el papel de que dispongo en este momento para escribirte. Pero aún no pude reposar del jaleo de los exámenes y ceremonias de fin de curso y de entrada en el último año del centenario del colegio. Para colmo, acabamos de recibir la visita del Dr. Stockwell, el director del Seminario de Teología de Buenos Aires, que tú conoces, pues nos acompañó a casa del Sr. López, el bibliófilo. Aún hoy tuve una conversación de dos horas y media con el jefe del Departamento de Lenguas Modernas del colegio, de quien dependo en mi calidad de jefe del Departamento de Español. Tengo, pues, la cabeza hecha un taco real y verdadero, y una cantidad de compromisos atrasados que me aterra. Pero ahora vamos a ver si hablo de lo que más me urge. He recibido tu última carta fecha 23 de mayo, hace unos días y casi inmediatamente después, el libro que me anunciabas. La desesperación que me causó la carta la disipó el libro; es realmente lo que merece ser un libro tuyo, mejor dicho, lo que tiene que ser: original, sincero, impetuoso, dinámico, claro a su manera, prometedor y sustantivo. Las ilustraciones no son las que cabría esperar, pero no por eso son menos valiosas, sino acaso más. Uno no puede nunca sospechar las posibilidades de las líneas de tu mano hasta que se encuentra frente a frente de los dibujos. Las de estos viejos o viejo asombran simplemente por su riqueza, su madurez, su alcance. Nada dejan fuera de sus imprevisibles mallas y casi me atrevo a afirmar –no te extrañe la cautela ante tan aventurado problema– que nada dejan fuera tampoco. Llegan hasta donde deben, con una audacia goyesca –aquí goyesca significa meramente genial– y se detienen, no menos audazmente, en el límite natural de su misión plástica. ¡Qué distancia de vértigo media entre estas líneas y las de Homenaje a la Torre de Hércules, sin ir más lejos! A mí me asombran estas líneas como me asombra el canto de un mirlo, un almendro en flor o un planeta o cualquier otro cuerpo celeste que de pronto hace su aparición por un borde del horizonte y se borra con la luz del alba. Y acaso aún más, porque estas líneas son el testimonio más directo, más inmediato y claro del espíritu, esto es, de esa potestad creadora de que el hombre-producto de la creación participa en proporción superior a la de cualquier otro ser vivo. De todos los dibujos, te hubiera robado el original del último si hubiera estado en ésa, pese a todas las imaginables y más que justificadas protestas de Maruja. Estos remiendos son la costra mítica en que aparecen cristalizados el humano recuerdo y el humano anhelo, o si lo prefieres, el Mito. Pero dejemos por hoy tus líneas, que tanto me fascinan, para hablar de algo más plebeyo. Tenemos una casa al fin: cinco habitaciones, cocina, cuarto de baño, sótano y un campito suficiente, pero nada más, para hacer la casita del perro. A veinte metros del parque del colegio, con un balcón y unas ventanas hacia el nordeste y hacia el sureste. Por el momento, esta casa está casi vacía; entre las cosas que hay dentro, casi todas, excepto los libros, son prestadas o adquiridas mediante crédito. En cortinas de papel, clavos, cuatro malas cucharas y tenedores, dos sillones y un sofá de segunda mano, linóleo, algunas macetas y otras mandangas llevamos gastado un dineral, o sea, los dólares que nos habían ofrecido para ayudarnos en el viaje. Quedamos sin blanca, pero tenemos una casa que, por situación sobre todo, nos parece un sueño. En frente de las ventanas, y en especial de las de Cuqui, hay unas celindas y unos rosales divinos, donde desde el alba hasta el anochecer, canta con entusiasmo nunca visto los tordos y los cardenales de aquí, mucho más músicos que los argentinos. A lo lejos se divisan perfiles de colinas tupidas de arces, robles, manzanos silvestres, sicómoros y otras especies. Tenéis, pues, una casa en Waynesburg tú y Maruja y demás amigos. Y la tenéis sin reticencias. Aunque en honor de la verdad, de la verdad monda y lironda, deba añadir que una casa aquí no basta. Con ser importantísima, la casa supone alrededor de la sexta parte del salario. Aquí lo serio es el mercado, los comestibles, al revés de lo que sucedía en ésa cuando nosotros llegamos de Inglaterra. Es, pues, necesario pensar en lo demás ahora que ya hay un techo donde cobijarse en un momento dado. Y esto requiere un largo rodeo apenas iniciado. El presidente del colegio estuvo internado en el hospital a viva fuerza: las piernas no le sostenían, sin la mínima exageración, y en su cabeza las ideas y los recuerdos eran un verdadero enjambre. Por fin, lo dejaron salir para las exigencias de fin de curso, pero aun así la secretaria permite a muy pocas personas acercarse a él. Ahora, en estos días, terminaron las clases de invierno y el quince empiezan las de verano, mucho más llevaderas; por ejemplo, yo paso de 18 clases semanales de una hora o 55 minutos a cinco clases de 90 minutos. Esto quiere decir que el presidente tendrá tiempo de descansar y de atender a la gente que nos sea ni albacea ni alto dignatario, y yo tendré más libertad de acción para presentarle tu problema. A él lo conoce y admira medio mundo en estos contornos; entre otras facultades tiene la de conceder títulos honorarios u honoríficos a quien le parezca bien. Por ejemplo, ayer otorgó el de Doctor en Ciencias a uno de los ingenieros más encopetados de la Institución Carnegie de Pittsburgh en presencia de la facultad o cuerpo de profesores y de los graduados. Así pues, si a él le fuera difícil hacer frente por sí mismo a tu situación, espero (que) me presente a quien esté en mejores condiciones o respalde gestiones mías encaminadas a tal fin. Creo que nadie mejor que la Carnegie misma, que está aquí a mano. Bastaría que patrocinasen una exposición tuya, que te hiciesen algún encargo de importancia para saltar la burocracia de inmigración, que es el hueso aquí, etc. Con el permiso de residencia todo iría como la seda siempre que te avinieras a aceptar ciertas peculiaridades puramente formales de aquí. Pero de esto hablaremos más adelante, acaso pronto. Yo no quiero hacerte creer sin fundamento que las cosas son fáciles porque no me lo permite mi conciencia. Las cosas son difíciles, lo sabes bien, tan bien como yo; pero, cosa curiosa, lo imposible desde ahí parece factible desde aquí, y es que ahí sólo hay burócratas asustados o poco menos, y aquí hay personas que inspiran mucho respeto en Washington y que acaso son temidas. Las personas aquí pesan mucho y las hay que cuando comprenden lo justo de una demanda, no vacilan en apoyarla sin reservas. Es así como nosotros vinimos, como sabes. Nosotros haremos por ti lo que hicimos por nosotros, sin precipitaciones, porque no es posible, pero sin que nos venza nunca el desánimo. Que estas palabras te den confianza y calma en todo trance. Yo creo que la entrada como turista dificultaría las gestiones posteriores, pues despertaría recelos y los recelos nunca fueron buenos y menos aquí; se perdona la franqueza, por brutal que a veces parezca, no la cuquería. Calma, pues, y buen ánimo. Y vamos a otra cosa, no menos complicada que tus líneas y tu venida en su sencillez objetiva. Trátase del problema de la casa de ahí. Como creo que sabes, dejamos la casa a nuestro nombre con un matrimonio norteamericano dentro. Como pudiera resultar que lo de aquí no cuajara definitivamente y como había dificultades para traspasar el contrato sin elevar la renta por una parte y sobre todo para traspasarlo a quienes nosotros deseábamos, con la autorización del administrador metimos en casa dicho matrimonio a cambio de la venta de nuestros muebles: una radio, una estufa de cobre, el comedor (sillas y mesa), camas, armarios de libros, etc. y especialmente el teléfono, en 3.000 pesos. Teníamos ofertas mejores, pero la señora norteamericana era amiga de Alicia, tenía una hija enferma que necesitaba sol e iba a una escuela que está a dos pasos de allí. Pero ahora resulta que, al parecer, la señora no se ve por que, a poco de llegar, dijo al portero que nosotros no volvíamos, y este, que esperaba una comisión talvez con otros inquilinos, dio cuenta al administrador y se armó al parecer un lío gordo. La señora norteamericana apenas sabe cuatro palabras de español y parece que a pesar de mediodía de explicaciones de Alicia no se enteró bien de la situación ni de nada. Por ejemplo, confundió la estufa de queroseno con la cocina de gas, propiedad, como es lógico, del dueño de la casa, y ahora nos culpa a nosotros de una cantidad de desatinos insospechados y nos reclama parte del dinero. Desde luego, nosotros nunca dijimos que no fuésemos a volver; se metieron en el departamento con el consentimiento del administrador y con el contrato de casa y teléfono a nuestro nombre, por ser esto lo habitual en casos en que el inquilino se ausenta temporalmente; y por fin, la señora sólo tiene un recibo firmado por nosotros de 3.000 pesos argentinos por la venta de los enseres del departamento. Siendo esto así, a mí no me cabe en la cabeza que la señora tenga base legal para hacer cosa alguna en contra nuestra. Pero no deja de amenazarnos, y Alicia está aterrada, sobre todo porque procedimos con dicha señora con una claridad y una limpieza intachables. El matrimonio que vino con nosotros en el barco dejó su departamento en las mismas condiciones por casi el doble –5.000 pesos argentinos–, y eso que estaba en un sitio poco comunicado del barrio sur. A estas alturas nosotros ignoramos en qué situación está la señora en la casa; en la primera carta nos decía que la ponían en la calle; en la segunda carta en octubre nos dice que le cobran mensualmente 30 pesos más de lo estipulado en el contrato nuestro, y que además, para abandonar el departamento el administrador le pide 500 pesos. ¿Habrá hecho un contrato nuevo con el administrador por 170 pesos mensuales, y por no haber pasado el tiempo estipulado el administrador le pidiera una indemnización? ¿Será todo un cuento para intimidarnos? De contar con dinero, hubiéramos cortado por lo sano devolviendo a la señora lo que nos dio por los muebles, y san se acabó; pero a estas alturas no contamos con nada salvo el estricto salario mensual con el que vivimos. Tú que eres abogado después de todo, ¿qué crees que la señora puede hacer contra nosotros? Y si tu abogacía, como supongo, no desciende a estos laberintos, ¿podrías preguntar a un buen abogado de ahí, a un veterano de estos jaleos, qué cabe hacer? Creo que la precaria salud de Alicia tiene por causa esta situación realmente estúpida. No olvides que; 1) Para los efectos de la administración, nosotros dejamos el departamento a esta gente en nuestra ausencia; 2) Por la venta de los muebles firmamos un recibo de 3.000 pesos; 3) La señora –mejor dicho, su marido– firmó un papel para nuestro fiador el contrato de alquiler comprometiéndose a pagar mensualmente los 140 pesos de renta estipulados en dicho contrato (que Dieste tiene en su poder); 4) A nadie se ha dicho que no volveríamos. Te ruego (que) estudies esto con cuidado, pues los embrollos proliferan como las zarzas por lo que se ve, y a las personas no hechas a ellos le quitan el sueño y acaban por arruinarles la salud y el humor tan necesarios siempre, pero más ahora. No sé si Frontini o Baudizzone podrían sacarte de apuros; pero acaso fuese mejor un abogado menos literato. Bien sabes que aprecio a estos amigos; pero los aprecio como hombres de letras. Talvez Melella o López u otra persona hecha a la vida de los negocios te oriente sobre el abogado a quien acudir. Desde luego en cuanto sepamos el importe de la consulta, te lo giraremos por el medio más rápido. Por lo demás, ten en cuenta que Alicia está terriblemente inquieta y Cuqui lo mismo, pues hasta llegan a temer que las expulsen de los Estados Unidos como resultas de esta, a mi parecer, menudencia. Bueno; ahora para terminar, una ráfaga de preguntas y encargos menores. ¿Sigue saliendo Gaceta del libro? ¿Sigue saliendo Realidad? Le mandé a Ayala un estudio sobre Eliot de una profesora auxiliar del colegio y aún no tuve contestación ni acuse de recibo. ¿Cómo va el trabajo de casa de Melella? ¿Qué es de Mariano Gómez, nuestro amigo, no el ilustre? ¿Salió el libro de Dieste en la Suramericana? ¿Está ahí Alonso ya? ¿Cuales son las señas y el nombre de Silveira? Acaso se me ocurra escribirle unas líneas en un momento dado. No dejes de mandarme por avión uno de los primeros ejemplares que salgan de la imprenta de tu monografía; manda otro al Museo de Arte Moderno de Nueva York y otro a la Carnegie; las señas de este ejemplar te las concretaré más adelante, pues ahora no las tengo a mano. No olvides la importancia de tus acuarelas de Buenos Aires: como te dije entonces, un libro de acuarelas de este tipo sobre Pittsburgh –ciudad de grandes chimeneas , puentes de acero, altos hornos, minas, etc.– te consagraría aquí en el acto, y quien sabe lo que de tales acuarelas puede resultar. De tenerlas aquí, serían la mejor carta que jugar a favor tuyo. Voy a escribir algún artículo para La Nación. Siguen allí Mallea y Sirio, ¿no es verdad? Por aquí encontré algunos datos de interés sobre Galicia. ¿Donde se puede encontrar la gramática gallega de Saco y Arce? No es la que encabeza la Crónica Troyana? ¿Es posible copiarla? La leyenda de san Eros se encuentra también en Alemania. Compré un libro sobre la evolución de la lengua portuguesa desde el bajo latín; se publicó en Filadelfia en inglés. ¿Te acuerdas del sanguino, una planta o arbusto más concretamente, con bayas vinosas como el sabugueiro, de que un día hablé con tu padre? Encontré su nombre: cornejo, en castellano. Tiene aquí un pariente, el dogwood, maravilloso, por sus blancas flores de gran tamaño. ¿Sabes que Colmeiro, el botánico, publicó un diccionario sobre plantas del Nuevo y Viejo Mundo, aclarando su nomenclatura? Daría un pico por tenerlo. ¿Lo hay ahí? ¿Sabe algo de esto Manuel? ¡Qué analfabetos somos con relación a nuestros hombres! Acabo de hacerme ampollas plantando tomates y coles; por esto, te escribo ¡con dificultad! Seguiré otro día. No demores mis encargos. Abrazos de todos para los dos. No os dejéis deprimir. Recuerdos a tus padres y hermano.
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla:] Si veis a la señora del departamento que se llama Ulrs Jolly no la digais que no pensamos volver.
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| 1948-11-13 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Luís e Maruxa Seoane. 1948 en 13/11/1948
[Manuscrito:] Waynesburg, 13 de noviembre de 1948
Queridos Luis y Maruja:
Hace cosa de un par de semanas hemos enviado a Maruja Salgués un paraguas para Maruja, obsequio de Alicia y Cuqui, y un chaquetón de trabajo de los que aquí se estilan, para Luis de mi parte. Tuvimos ya acuse de recibo de Maruja, a punto de poner el pie en el estribo en el ómnibus para Nueva Orleans, de modo que, a menos que algo anómalo ocurra, os llegará con ella (o ellos). Hemos comprado lo mayor que encontramos, y si bien está de acuerdo con las medidas que nos enviasteis, no nos sentimos muy seguros de que la gran humanidad de Luis quepa dentro. (Esperamos que no habrá susceptibilidad por su parte a estos comentarios, tanto menos cuanto que yo mismo estoy echando una barriga espléndida esta última temporada como consecuencia de un casi claudicante sedentarismo desde que la huerta entró en estado de letargo con la otoñada). Esperamos que para Navidad estarán ahí, y si bien la estación en que os encuentran no es la más apropiada para sacarles partido de inmediato, todo es cosa de tomar precauciones con la polilla y esperar el cambio de estación. Aquí a estas alturas estamos tiritando ya, con las estufas encendidas casi noche y día, y no tardarán en aparecer las primeras folerpiñas de neve. No sé cómo se me vino a las mientes esta palabra, pero nada tiene de particular escribiéndoos a vosotros. Por otra parte, estoy cada día más enzarzado con las palabras vernáculas, aunque cuento con poco material de información en este minúsculo Waynesburg. Por cierto, acabo de perdirle a Trelles, el de Atlántida, la gramática histórica portuguesa de J. Nuñes que acabo de encontrar anunciada en un catálogo de la librería Panamericana de Buenos Aires, Lima 707. Pero volvamos al tiempo. Los árboles acabaron de desprenderse de sus espléndidas galas otoñales, más espléndidas en general que las de primavera. Yo nunca vi hojas como éstas de aquí. Algunos días salimos Alicia y yo de paseo y a cada paso nos deteníamos para admirarnos de los colores de las hojas, rojas de óxido, amarillas, anaranjadas, castañas, verde amarillentas... algo imposible de sugerir en palabras. Y luego la terrible exclamación: “¡Si estuvieran aquí Luis y Colmeiro!...” Este paisaje es algo sorprendente. Uno cree haber visto mucho en España y fuera de ella, y tiende a creerse autorizado a hablar de paisaje. Pero de pronto le ponen delante de un rincón del mundo o de un pedazo de mar y acaba por reconocer que, de hecho, aquello no lo has visto nunca.
Aquí el ambiente parece mucho más encalmado con el transcurso de las elecciones y con el jarro de agua fría que le echaron a muchos millones de americanos y los ánimos que dieron a bastantes más. Ojalá esto entre ahora en un período de paz interior y se pueda otear el horizonte sin sobresaltos para bien de todos, sin excluiros ni mucho menos a vosotros, cuya situación nos angustia. Habéis recibido una carta mía para Dieste, cuyo paradero desconozco. En una suya me hablaba con gran optimismo, que ojalá se confirme, sobre todo en sus promesas literarias. En el catálogo de la Librería Panamericana está anunciado el libro de Poseidón ilustrado por Luis con los Autos de Gil Vicente. ¿Qué tal salió la impresión de los dibujos? Voy a ver si lo encuentro en alguno de los muchos catálogos que me mandan de Nueva York para adquirirlo; y bien sabe Dios que me arrepiento de n haberle arrancado a Merli la promesa que hizo de regalarme uno de los originales. Creo que Luis debe ilustrar más libros de la Edad Media, como el Libro de Buen Amor, el Conde Lucanor, La Crónica Troyana, los primeros libros de caballerías y cosas por el estilo por ese complejo de humanidad que encierran. Claro que si no lo ha hecho, la culpa no es suya, pero quien vea a Gil Vicente, Quevedo, Gobineau, las leyendas gallegas y sus cuadros incluso, no podrá menos de maravillarse de su fidelidad al espíritu legendario de esa larga y soberbia época donde hirvieron a borbollones todos los fermentos de un mundo todavía agitado y en trance de partos colosales. Vistas las cosas con cierta perspectiva histórica nos muestran cuán lejos nos encontramos –por fortuna– de haber agotado o racionalizado ese torrente de pasiones, pecados, sueños, alegrías, hambres, pestes, crímenes, santidades, heroísmos, traiciones, altanerías, humillaciones,... que Luis ha visto y ve tan magistralmente. ¡Quién tuviera un milloncejo de dólares en la mano! No sé si conoces, Luis, una edición de Gil Vicente publicada en Madrid por Carolina Michaelis de Vasconcelos. La he visto anunciada en alguna parte y creo que debe interesarte, pues hay en ella muchas cosas ignoradas hasta entonces. Yo tengo el libro editado ahí por Molinari, pero aparte del texto, que es precioso, poco dice sobre la época, que debió ser interesantísima, el estado de la lengua y otras cosas que la Michaelis no dejará de tratar.
Hemos recibido un número de La Nación enviado por unas amigas inglesas de Alicia, y por él vimos que a Castañino le han otorgado el primer premio en la exposición nacional o casi así. Nos alegramos mucho por ser un camarada ideal; ahora recuerdo muy bien aquella tarde memorable que pasamos en su casa todos juntos, vosotros, Varela, Alonso, etc. Me trajo a la memoria a Castañino sus elogios del cuadro de Luis pintado para Melella, que debe ser soberbio, como si todos los suyos o todos mejor dicho, sobre todo este que aquí tenemos, el San Eros, la santidad de la Edad Media del cuento. ¿Cuándo hacéis una fotografía y nos la mandáis? Melella es un gran fotógrafo o al menos tiene muy buenas cámaras y amigos fotógrafos, que le harán cuantas fotos quiera. Y aquí rabiamos por ver ese cuadro, aunque sea descolorido.
¿Sabéis algo de Ayala? A propósito, el retrato de Nina es muy original y muy fiel a lo profundo del modelo. Pues bien; le mandé una traducción de un artículo escrito por una profesora de aquí sobre el Premio Nobel de Literatura, así con mayúscula, y nada sé de él, como no sea lo que Luis me ha dicho: si se tratara de algo mío, me tendría sin cuidado, pero trátase de una persona que no tiene por que poner demasiado crédito en mi palabra. Si lo veis, decidle que, francamente, si le interesan el trabajo y las condiciones económicas –cinco ejemplares o seis de la revista para mandar al autor y a sus editores, pues así lo han exigido– que me lo devuelva. No es impaciencia personal, sino refleja; la autora quisiera verlo publicado pronto, sobre todo ahora con ocasión del premio otorgado a Eliot, y por mi parte quisiera verme al margen del asunto. Esto es todo. Decidle a Perrota que se ha expuesto aquí la Cantata y que gustó mucho a estudiantes y profesores, sobre todo las reproducciones. Estoy pensando en la manera de hacer una exposición en petit comité en mi sección de español de los libros de Luis. Pertenezco como miembro honorario a una de las fraternidades de estudiantes, la Kapa, Sigma, Kapa –esto será para vosotros, como para mí al principio, un galimatías– y espero que ella patrocine la idea. Ya os diré.
Bueno, jóvenes, no os quejéis de esta carta escrita con la mesa de trabajo hecha una leonera. Muchos abrazos de vuestros Oteros.
Recuerdos a vuestros padres en primer término y a la interminable lista de amigos, sin olvidar ninguno, de nuestra parte. Escribid.
[Otero Espasandín]
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| 1948-12-13 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Otero Espasandín a Seoane. 1948 en 13/12/1948
Waynesburg, Pa
13 diciembre, 1948
Querido Luis:
Si me juzgas por algunas de mis cartas anteriores al pie de la letra, no dejarás de encontrar razones para reprocharme. Por ejemplo, te he dicho que procuraría enterarme de algunas señas a las que debía enviar un ejemplar de tu monografía. Ahora por una de esas venas de españolismo que nos dan a los españoles y que no sé si tenemos derecho a reprochar en muchos casos, resulta que acabo de obtener algunos datos que te envío con mucho gusto y con el remordimiento de no haberlo hecho antes. Art Museum, Boston, Mass. –Museum of Modern Art, W. 53 St. New York City, N. Y., Art Institute of Chicago, Michigan & Adams Streets, Chicago, Ill. –Revista Artnews, 136 E. 57 St. New York 22, N. Y. –Philadelphia Art Museum, Philadelphia, Pa. –The Brooklyn Museum, New York City, N. Y. –The Museum of Art, San Francisco, Cal. –The Whitney Museum of Art, New York City. Esto es lo que ahora sé: más adelante talvez pueda enviarte más.
Ayer, sábado 12 de diciembre, recibimos tu carta del seis del mismo mes. Nos ha causado una gran alegría por todo lo que en ella decís, y particularmente te agradezco los elogios que me dedicas como escritor. Son tan calurosos, sinceros y extremados que me considero en la obligación de corresponder a ellos escribiendo ese libro de que me hablas. Desde hace más de un año me viene rondando la idea de acometer la tarea, pero si bien soy de tu parecer con respecto a Dieste, a quién un afán de perfección inhibe en detrimento de los lectores y de la Historia de la Literatura, mi caso es diferente. Una obra mía, donde no hay como en los demás libros un campo de saber más o menos organizado que me dé la pauta, requiere una cierta elaboración formal, si no ha de naufragar en un amasijo de recuerdos y anécdotas. Acaso rebase tus ilusiones en cuanto al aliento de la empresa y escriba una especie de biografía novelada cuyo primer volumen sea lo que tú anhelas: la vida global de mi aldea tal como yo la he vivido: con cohetes, gaitas, sequías, inundaciones, nieves, faenas de mil clases, nidos, escuela, iglesia, campaneros, tipos sobresalientes, el río, el monte, los juegos de la estornela, de la porca, etcétera. Otro tomo sería mi vida de estudiante en Santiago y en Madrid; otro estaría dedicado a Ribeira, con recuerdos de Dieste, Valle Inclán, Caraminas, Mosteiro, Val, Maside, Manuel Antonio, con todo aquel mar salvaje, aquellas playas, aquel Barbanza, aquellos pinos, dólmenes, mámoas, nataciones, gaviotas... Otro tomo comprendería mis peregrinaciones por el norte de África, por España durante las misiones y la guerra, por Francia, Inglaterra hasta llegar a la Argentina, que bien merece tomo aparte... Ya ves, si pienso en todo esto de que me hablas. No me lleva a escribir otra cosa que ofrecer una faceta del mundo que me ha tocado vivir que ningún otro puede hacer por mí. Ofrecer la suya mejor que yo, pero no lo que he sentido y vivido con una vehemencia que muy pocos sospechan simplemente porque, como acaso sepas, no soy muy dado a la confidencia. Justamente esto es lo que me preocupa un poco. Tendré que apelar a un recurso novelesco para hablar de mis reacciones ante el mundo como si fueran ajenas a fin de vencer un tanto esta reserva que siempre he tenido, incluso con los mejores amigos y con los familiares. Quién sabe si no inventaré un pintor que me describa, una especie de Luis Seoane que, desesperado de ver que un hipotético amigo se niega a contar su vida, se arriesga a narrarla por su cuenta y riesgo. ¡Hermosa trastada, eh! Claro está, una biografía así daría pie a trazar una hermosa galería de tipos, tales como Souto, Colmeiro, los Dieste, tú, Maside, Manuel Antonio y muchos otros que tú conoces y no conoces. Toda esa generación trágica que ahora lucha por salvarse de esta gran hecatombe que se desencadenó con la guerra de España sería en buena medida el protagonista de esta obra un tanto ambiciosa, demasiado ambiciosa para quien jamás abrigó ambiciones de escritor, ¿no crees? Pero una de las cosas que ha dejado huellas más hondas en mi alma ha sido la amistad, esa amistad sentida tan sin cálculos como se siente el paisaje, el mar, el arte, un cielo fugaz, el canto de un ruiseñor o de uno de aquellos mirlos de los aledaños de nuestras aldeas. Esta amistado estos vínculos amistosos con mil gentes en mil lugares, aún sin proponérmelo, ocuparía sin duda los alveolos más íntimos de cualquier intento de esta naturaleza y acaso fuese el móvil decisivo de la empresa misma... Ya veremos.
Estoy leyendo cosas y estudiando en relación con mi nueva tarea; sobre todo reviso los clásicos y no me falta ocasión de revalorar autores y de condenar a perpetuo desdén otros. Por ejemplo, acabo de releer las Confesiones de un pequeño filósofo, de Azorín, y me ha producido un gozo singularísimo. Hay autores que hay que leerlos un poco al margen de la pelea brutal en que estamos envueltos, dejando de lado este tono polémico que nos encrespa y las palabras fuertes que suscita. Azorín es uno. Con todas sus chocheces, con sus manías seniles, con sus resentimientos, sus pifias y otras cosas, no puede negarse que ha alcanzado finuras de sensibilidad no superadas a mi juicio por nadie desde Garcilaso acá. Por otra parte, no ha de olvidarse la sagacidad con que ha sabido valorar lo mejor de nuestra literatura, sin excluir a Rosalía, otra antena poética cuya cima penetra hondo en las regiones quietas y serenas de las almas escogidas. (Bueno, esto es un poco cursi). La Biblioteca del Colegio acaba de adquirir la colección de Clásicos Castellanos por mi consejo y mediación. Ciento diecisiete volúmenes por menos de cien dólares y con una comisión de casi un quince por cien para nuestro amigo común Trelles, que buena falta le hace. El colegio necesita libros de esta calidad para su prestigio, sobre todo ahora que celebra su centenario; pero a mí me van a ser más útiles aún. De los libros impresos en Buenos Aires no te puedes fiar. Justamente uno de estos días acaba de pasarme uno de esos incidentes de que ya me había olvidado, y es el siguiente: Estaba leyendo un trozo de la estupenda Antología de prosistas españoles de M. Pidal en la edición Austral, cuando de pronto noto que estoy en el aire. Examino el libro con el natural desconcierto pensando que sería cosa de unas líneas trastocadas, cuando advierto que falta un pliego íntegro y en su lugar hay otro repetido. Y esto se lo hacen a M. P. con toda desfachatez. ¡Qué no harán con Perico el de los Palotes! Me produjo una rabia atroz, tanto más cuando que carezco de una edición como Dios manda.
Bueno; la Navidad y Año Nuevo están en puertas. No hacemos más que explorar el horizonte de los recuerdos y localizar a los amigos. Vivimos los tres en un estado de tensión emotiva, mezcla extraña de alegría y dolor. Sobre todo nos sacan el sueño los amigos de Buenos Aires, sin frío, sin pinos nevados, sin horizonte claro, sudando indignación, retórica, hastío... Ni siquiera nos atrevemos a aconsejarles paciencia, y una sensación de fracaso o de impotencia nos abochorna. Sin embargo, no nos cabe la menor duda de que las cosas cambiarán pronto ante la fuerza de los hechos, algunos demasiado fuertes para olvidarlos. Alicia, Cuqui y yo os deseamos a los dos unas fiestas animosas, realmente alegres y esperanzadas en compañía de vuestros familiares y amigos. Piensa que, pese a todos los pesares, estás haciendo tu obra y te estás haciendo a ti mismo como artista, como escritor y en general como hombre, mientras un vacío moral y una sensación de fracaso reinan por doquier. Las cartas que nos llegan de Francia, de Inglaterra, de España y de otros puntos no dejan de convencernos de cuan afortunados hemos sido cuantos presenciamos la hecatombe pasada (y presente) desde el lado de acá. Nosotros mismos aquí, donde nada fundamental nos falta, sentimos nuestras nostalgias. Hoy mismo Alicia, (que está aquí a mi lado mientras escribo, estudiando sus cosas) me decía cuanto echa de menos esos contados amigos de Buenos Aires donde uno se explayaba a sus anchas, dejando volar corazón y cabeza atolondradamente sin temor de ser incomprendido simplemente porque un mundo común nos ligaba y unas esperanzas comunes nos sostenían. Aquí no se encuentra esta comprensión sencillamente porque nuestro mundo es un enigma para todos. Aun con el mejor deseo de entender, no pueden por carecer de ese terrible Himalaya de gozos, sobresaltos, dudas, ansias, sueños, fatigas, fracasos... Creo que Alicia comprende esto todavía mejor que yo por más generosa, más idealista, más sensible al contorno moral y con un instinto mucho más sagaz para valorar las gentes. Hay personas que se sostienen en gran medida, en medida preponderante con la cabeza, y creo que yo pertenezco a esta clase; hay otras, por el contrario, que se sostienen en la vida por cables afectivos, por el corazón. Y a este grupo pertenece Alicia, perteneces tú, Luis, y muchas otras personas entre nuestros conocidos. Para estas personas, Estados Unidos es un riesgo, hay que reconocerlo. Y si también lo es Buenos Aires o España, siempre hay una fuerte representación del mismo polo. Una de aquellas reuniones un tanto improvisadas en mi casa o en la tuya en que estábamos mano a mano unas cuatro o cinco personas durante cinco o seis horas es algo que no olvidaremos nunca, y menos Alicia, pese a todos los Clubs, donde por otra parte, la quieren y admiran y hasta envidian, y con mucha razón. ¿Comprendéis lo que son para nosotros vuestras cartas y lo que sería con mayor razón el teneros aquí?
Bueno: ¿Hablaste con Ayala? Perdóname que insista; ya te dije que estoy en una situación violenta con esta profesora, pues tuve la mala ocurrencia de aconsejarle que escribiese el artículo. Creo que Paco lo comprenderá bien, si tiene, como no dudo, instinto de escritoras nóveles. No tengo nada que reprocharle, pues es un amigo a quien estimo como sabes. Pero quisiera verme libre del asunto de una vez.
Dime las señas de Melella, que las perdí o cambió de casa. Le escribí una carta creo que a French, y no creo que la haya recibido. No te olvides llevado de tu entusiasmo por mis dotes de escritor. ¿Llegan libros de Galicia? ¿Hay por ahí la Gramática de Saco y Arce? ¿Y el Valladares? ¿Qué hace el Centro Gallego? ¿Y Castelao? ¿Y Prada y demás amigos? ¿Y Mariano Gómez? ¿Y Cuadrado? Dile que espero su libro. ¿Cómo va Nova? Dile a Perrota que aquí gustaron mucho Mar Dulce, la Cantata, y otros libros impresos por ellos. Ahora estoy exponiendo, en complicidad con la Bibliotecaria, varios libros ilustrados sobre la naturaleza. A continuación, haré una exposición de tus libros si me dejan como espero la vitrina. Habrá que ocultar ciertos desnudos por tratarse de una [manuscrito na marxe esquerda:] ciudad y hasta de un país no muy fogueado en estas cosas. Muchos abrazos, Luis y Maruja, de los tres y nuestros cariñosos saludos para vuestros padres.
Otero
[Manuscrito na marxe esquerda da primeira folla por Alicia:] Ardemos en curiosidad por saber cuando os vais, a que parte de Francia, que planes tenéis, cuando venís a vernos... no nos contáis las cosas a la mitad. Felices Pascuas a todos de
Alicia
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| 1949-05-12 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Melella a Seoane. 1949 en 12/05/1949
Buenos Aires, 12 de Mayo de 1949
Queridos amigos:
Recibimos todas vuestras cartas: la escrita al llegar a Dakar y la escrita al llegar a París, todas con tan agradables noticias que de veras da gusto leerlas. También recibió Robertito vuestro saludo de cumpleaños, atención que agradezco, en lo que también me alcanza, pero que “suplico olvidar” porque no se puede vivir con el pensamiento intervenido por estas preocupaciones menores. Y si no, ¿cuánta gente tendríamos que atender y con cuánta gente quedaríamos en descubierto? En nuestra familia, los más íntimos suman 60 y los amigos. Pues vosotros que sois de la familia no conocéis sino a 4 ó 5 de nuestros más íntimos familiares. Y eso por qué? Pues porque se agranda de tal manera esto que de ser y de “poder” ser atentos con todos, pues estaríamos todo el año con estas cosas y decir todo el año es equivalente a decir toda la vida. Aparte esto, son pibes, y si cuadra se le juntan dos o tres amiguitos y se toma un chocolate, pero nos parece excesivo que amigos que tienen tantas preocupaciones como vosotros os molestéis por ello. ROGAMOS SE NOS PERDONE ESTE INTROITO, Y SE NOS COMPRENDA, Y SE NOS CONCEDA.
Aquí se está como siempre; por lo menos en lo que a nosotros respecta. Trabajo fuerte: el 24 tengo la Asamblea. Luego me disminuirá el apuro. De salud, todos discretamente bien. Hace mucho frío, pero tenemos una calefacción encantadora y central.
Los amigos recordándonos siempre de Vds. por el más mínimo motivo. Y nosotros que tenemos un motivo, entre otros, de 3,70 x 2,50 metros, qué decir? A cualquier hora y en cualquier parte repetimos: Qué harán en este momento Maruja y Luis? Y luego llega una carta y otra... Tomo el teléfono y llamo a Cuadrado para dar vuestras noticias y él recibió otra vuestra... Así da gusto. Pasamos un domingo con la familia de Colmeiro. También recibí carta de él con sus noticias y háganselo saber. Le contestaré en breve. Del que no tengo noticias es de Manolo Ángeles Ortiz. Le ruego den Vds. saludos nuestros y con ellos la nueva dirección, aunque creemos que la tiene. Si le ven, protéstenle por que no escribe. Ayer dijo Dora: “MARUJA ES UN ÁNGEL” y Varela acotó “CASADA CON UN DEMONIO”: Los chicos se le fueron a la carga a Varela para castigarlo. Total: que vinieron a tomar café Varela y Estela a las 14 hs. y nos separamos a las 2 de la madrugada del día siguiente. Luego estuvieron hace dos días Cuadrado, Varela y Carybé a cenar en casa. Fue una linda farrita improvisada, pero nos divertimos mucho. Fue al salir de una exposición de KANTOR, de retratos, y en Müller que nos encontramos. También nos encontramos con Merli y Sra. y les recordamos a Vds. Nos preguntaron si teníamos noticias vuestras. Contestamos que sí. Opino que deberían escribir a Merli si no lo hicieron aún.
BARTOLOMÉ MITRE 3793, Dep. F. Está abonado el 2º mes y en consecuencia religiosamente al día el pago de alquileres. Fueron a ponerle el teléfono y la encargada provisoriamente lo hizo colocar en su departamento. También nos telefoneó la encargada que entre los dos matrimonios se produjeron discusiones y algunos desórdenes, y uno de los matrimonios se retiró para evitar ulterioridades. Como en su reemplazo entraron una italiana con un perro y cuatro individuos, intervinimos con Frontini y se citó al Francés, amigo de la hija de M. A. Ortiz, a su estudio para aclarar y conseguir orden. Eso fue prometido y en estos días sacarán el perro y los sujetos, quedando solamente dos personas en el Dep. La encargada se ha portado maravillosamente tratando de arreglar los líos lo más humanamente posible y procurando sobre todo ocultarle al dueño de casa esa situación. Ahora todo parece normalizarse y el Francés que les subalquiló a Vds. se mostró muy dispuesto a evitar en lo sucesivo nuevas dificultades a la vez que se mostró muy avergonzado y afectado???? con la hija de M. A. Ortiz y Frontini por lo que había pasado. En cierto momento, cuando se retiró uno de los matrimonios, que Vds. dejaron, telefoneamos a su papá por cuanto interesaba saber que dejaran todo en orden y entregaran la llave y nadie mejor que una persona de la familia para hacerse respetar mejor, pero luego todo se arregló satisfactoriamente y sin necesidad de que su papá se molestara para nada. Repito que POR AHORA TODO ESTÁ TRANQUILO Y EN ORDEN Y LAS COSAS PARECEN NORMALIZADAS COMPLETAMENTE. Otras novedades por ahora no hay. Deseamos que PARÍS consagre a nuestro querido LUIS SEOANE y no se olvide de COLMEIRO ni de ÁNGELES ORTIZ. Que Maruja vuelva hecha una española afrancesada, con muchos OUI, OUI y muchas alegrías. La película de la fiesta salió muy bien. Están Vds. como para ser contratados. Un abrazo de
Melella
Reciban todo el cariño y los mejores saludos de todos nosotros.
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| 1959-08-25 |
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Ver [Carta manuscrita co membrete:] HOTEL TERMAS ROSARIO DE LA FRONTERA / ROSARIO DE LA FRONTERA / (SALTA).
Transcripción da Carta de Melella a Luís e Maruxa Seoane. 1959 en 25/08/1959
Rosario de la Frontera, 25 Agosto 1959
Queridos Maruja y Luis:
Hemos tomado unas buenas vacaciones para reponernos. Regresaremos para el 6 de Septbre. en la esperanza de que la inauguración de la Exposición de Luis sea unos días después. Esto es hermosísimo.
Un sol de invierno tibio y dorado se filtra por entre las ramas de los lapachos floridos que en Agosto se visten en algunos casos de amatista y en otros surgen de entre las rocas de la montaña con unas flores que se asemejan a la alegre mancha del vinoso mosto.
Las montañas y el paisaje son indescriptibles en este pedazo de Salta colonial y noble.
También les adjuntamos una tarjeta que nos enviaron Anita y Horacio Rubio que estimamos mejor en las manos de Luis que en las nuestras.
Hemos hecho con amigos que están aquí, como los esposos Garfunkel y Grether, muy justos, merecidos y felices recuerdos de Vds.
Un recuerdo para Lorenzo, Marika, Carmen, Rafael y amigos todos.
Hasta pronto y un gran abrazo de
Dora y Roberto Melella
[Anexo.]
[Carta manuscrita co membrete:] DR. HORACIO H. RUBIO (H).
18-VIII-59
Estimado Sr. Melella y Sra.:
Enterados de vuestro viaje a Salta, no hemos querido dejar pasar más días sin agradecerles el hermoso libro del maestro Seoane. Los bocetos de los chicos con que Vds. nos obsequiaron el año pasado adornan la sala de espera del muro consultorio donde lucen maravillosamente.
Nuestros mejores augurios para estas breves vacaciones invernales y un afectuoso saludo de
Anita y Horacio Rubio
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| 1963-05-04 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Melella. 1963 en 04/05/1963
Ginebra, 4 de Mayo de 1963
Sr.
Roberto Melella
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Estamos desde hace dos meses en Suíza, ahora viviendo en Ginebra, hasta seguramente mediados de Junio, desde donde hacemos escapadas a uno y otro sitio de este espléndido país y antes de ir a España. Estoy pintando aquí y es posible que haga algunas exposiciones, no sé cuando, las obras mías gustan bastante y tengo interés naturalmente en hacerlas. Pero no quiero hablarle de esto sino del posible viaje de ustedes a Europa. Desde España pienso enviarle un informe de precios de departamentos amueblados y de hoteles, de Madrid y de ciudades gallegas para que no vayan a pasar solo unos días o un mes, sino a quedarse de tres a seis meses y a convivir en las ciudades con el pueblo, incorporándose a sus costumbres. Aquí, en Suíza, un auto de segunda mano que puede servir para recorrer Europa y luego venderlo, cuesta alrededor de 1.500 francos suízos. Parece ser que en España se consiguen a un precio similar. En Suíza, pueden conseguir un departamento de un ambiente en la ciudad más cara que es Ginebra, por 500 francos aproximadamente y con otros 500 se pueden satisfacer los gastos de comida y paseos por la ciudad. Todo lo demás que traigan es para cumplir con sus gustos. En España resulta todo algo más barato. Venir a Europa saliendo del actual Buenos Aires con sus militares sublevándose cada semana, sus políticos estúpidos, sus industriales y comerciantes (perdóneme) ajenos a la realidad actual del mundo y la grosería del ambiente es, en general, entrar en un oasis de tranquilidad, aún con los graves problemas que agitan a cada país. Pero, al menos, cuando los países no están tranquilos, las gentes saben donde están, cual es su verdadera situación con respecto al mundo que viven. Pero, ¿cómo entenderse en la Argentina con unos terratenientes que piensan vender cuero a los fabricantes europeos que no usan ahora casi otros materiales que el plástico? ¿Cómo vender vacas si este año hubo superávit de sus carnes en buena parte de los países europeos entre ellos Francia?, ¿Y trigo? España produjo este año pasado casi tanto como la Argentina. Pero no es de esto de lo que quería escribirle sino de todo lo bello que vemos. Ciudades antiguas, paisaje, museos, exposiciones y hasta vidrieras de comercio donde se puede ver la riqueza del ingenio industrial y comercial de Europa. Maruja y yo estamos casi decididos a hacer un museo de repasadores, tantos, bellísimos de dibujo y estampado, vemos en los comercios. Solo el paseo a orillas del Rhin por Basilea, o del Lago Léman en Ginebra, tan bello en su costa y tan mar en sus ochenta kilómetros, justificaría el que ustedes se viniesen. Vénganse. Usted, Melella, debería conocer otros suízos que los de sus fábricas, sinó tendrá de por vida una idea desfigurada de los suízos.
Un gran abrazo para todos, para Dora, Ud. Dorita y los dos Robertos de Maruja y mío y otro grande, fuerte, extenso y claro como el Léman para usted de:
[Seoane]
N/D.- 4-6 Rue du Lac. Ap. 59. Ginebra
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| 1963-10-08 |
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Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo e a Carme Arias “Mimina”. 1963 en 08/10/1963
Madrid, 8 de octubre de 1963
Queridos Isaac y Mimina:
Estamos en Madrid creo que desde el viernes, o el jueves, no sé ahora desde cuando, pero continuamos con vosotros en vuestra casa recordándoos a todos, a Camilo, a Rosendo, a Xosé, a Bichuca, casi muda, y hasta al perro Aduardo, héroe infantil de las corredoiras, y a la comadreja Ramona. Recordando vuestra hospitalidad y la hermandad que todos nos mostrasteis. Salimos de ahí con verdadera pena; nos sentimos, el tiempo que estuvimos en esa, como en nuestra propia casa. Creo que no debemos deciros más, pues todo lo que escribiésemos resultaría de una cursilería rosa y sentimental de la que nos sentimos ajenos, aunque en este caso, creo, no nos avergonzaría Hicimos un viaje muy bueno. Por mi parte con el paquete de víveres que Mimina nos preparó (un paquete para dos viajes), para que no adelgazásemos con el viaje, y los bombones de Mariluz, me sentí un poco, no sé Maruja, en la situación de la comadreja Ramona, en la jaula improvisada por Camilo, cuando se detenía a comer solitaria antes de adormecerse muy pudorosa entre las pajas. Aquella jaula hasta tenía un vidrio, como ventanilla el camarote del coche cama.
Ya en Madrid no hemos podido hacer hasta ahora otra cosa que tratar de adaptarnos. Estuve con Valentín una tarde a la hora del café. Vino a Madrid por algo relacionado con Pescanova. Estuve con Marcial Suárez, Maiztegui, Azcoaga y Melella, y vi a Blanco Amor. A Blanco Amor no hago más que verlo. Todo esto hasta hoy. Mañana empiezo a pintar, haciéndome como pueda espacio en esta habitación que tiene poco más de tamaño que el recinto de la escalera del estudio de O Castro. Pero creo que podré pintar.
Recordamos a Luisa y a Pepe, a Isabel y a Beatriz, el humor por veces negro de Pepe (negro cuando se refiere a Magdalena, - nunca, sin embargo, a mi juicio, bastante negro -, y a la botadura de los barcos de Pescanova). Recordamos a todos, y a todos les enviamos un gran abrazo. Los de O Castro fueron para nosotros de los más felices días de este último tiempo.
Un gran abrazo de:
Seoane
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| 1963-10-09 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Varela a Seoane. 1963 en 09/10/1963
Buenos Aires, 9 de octubre de 1963
Sr. Luis Seoane
Querido amigo:
Todos nosotros nos alegramos mucho del éxito de tu exposición de grabados en La Coruña. ¿Cómo nos mandaste algún recorte de diarios? Todos quieren saber cuáles son tus planes: si expones en Suiza, si se concretó la muestra en el Museo de Arte Moderno de Madrid, en qué fecha piensas regresar a Buenos Aires, etc.
El viernes de la semana pasada me llamó Sofovich (feliz padre de un robusto varón) y me preguntó qué era de tu vida y adónde se te podía escribir. Al parecer, Sarita Falcini te hizo un giro de 500 dólares hace ya unos meses y él, Sofovich, un envío de 10.000 pesos, de la Hebraica, y no saben nada acerca de su recepción. El primer giro, el de Sarita, se hizo a través de la banca Urquijo. El envío de Sofovich, creo que a través de una persona de confianza. No dejes de escribirles, pues están muy preocupados. Y, por si acaso, en tu próxima carta a mí, dime algo al respecto, por si ellos no reciben tu correspondencia.
He tardado algo en escribirte porque esperaba resolver un problema que se me planteó en Hora Once: creo que como consecuencia de sucesivas entrevistas a Falcini, Castagnino, Inda Ledesma, Teatro IFT, etc. Además uno de los socios de la agencia con quien nos entendíamos, después de no trabajar nada la publicidad durante todo el año, al parecer se alzó con la poca plata reunida por su pereza y desorden. Aproveché la ocasión para librarme tanto de la ineficacia y descuidismo de la agencia, como de la pésima calidad técnica de Radio Mitre. Estamos ahora en Excelsior, y, además de tratarse de una emisora mucho más importante, hay un enorme respeto por la audición y muchas ganas de hacer las cosas bien.
Después de un mes de estar ausentes en el aire, reaparecimos con gran éxito el domingo pasado. Con dos avisos que tenemos –Peugeot y Larousse– cubrimos el costo del espacio. Un par de avisos chicos nos alcanzarán para los gastos menores. Y, lo más importante, es que las agencias de publicidad se refieren al programa hasta con admiración, y algunas de ellas ya anda buscando contacto conmigo. Pero a mi lo que más me importa es una conversación que tuve con el jefe de Relaciones Públicas de Peugeot sobre la posibilidad de hacer Hora Once, además de en radio, por televisión el año que viene: no lo comentes con nadie de aquí para que no haya interferencias. El pobre Scheimberg, tras la sordera de su mujer, pierde el puesto en banco Israelita, pues éste se cierra. No sé si te dije que Bonino está montando Galería en New York. A Willy le encargan la crítica de arte semanal en Crítica, que por fin aparece estos días. También saldrá otro diario de la tarde –El Siglo– bajo la dirección secreta de Timerman y editado por Haynes. Romero Brest ha renunciado al Museo Nacional, aprovechando una exigencia de Quirós –reclamaba dos salas para su donación– para salir por la puerta grande y aceptar el cargo de Director oficial de arte de la Fundación Di Tella, con un sueldo que se calcula es menor de 75.000 pesos mensuales. Parece que hay grandes proyectos (¿cómo siempre?) por parte de las nuevas autoridades. Se habla de dos equipos culturales que procuran llegar a un acuerdo para convertirse en uno solo: el equipo radical, representado por un tal Linares, y el equipo católico, pero amplio, representado por Blas González. ¿Qué tal los Melella? ¿Os dieron mucho trabajo? Me cuenta Azcoaga que andaban enloquecidos por Madrid hace unos días. Recibí una carta alentadora de Valentín Paz Andrade, y una postal Magdalénica de tu carcelero Díaz Pardo.
¿Habría algún modo de tener una idea de tus proyectos y de mis posibilidades hispánicas? Me dice Paz Andrade, creo, que Blanco Amor vuelve a Buenos Aires para liquidar sus cosas y regresar a España definitivamente. Casona hizo declaraciones en Madrid confirmando su instalación hispánica definitiva. Por aquí anda Marcos Ana: estoy rompiéndome la cabeza para ver cómo llevarlo a la radio.
Y no sigo más por hoy. Estoy con toda la fatiga de estos años sin veraneo encima y ya sueño con el mar, pero de día. De la alergia, estoy muy bien, mientras no intento recuperar alimentos. Espero que no te demores mucho en tu respuesta, por mí y por la gente, que está un tanto desorientada con respecto a tus planes.
[Manuscrito:] Saludos a los Díaz Pardo y a todos los amigos. ¿Qué proyectan los Dieste? ¿Qué pasó con Souto?
Chau.
Un abrazo para vosotros de Marika y mío.
Lorenzo
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| 1973-11-14 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Melella a Luís e Maruxa Seoane. 1973 en 14/11/1973
Buenos Aires, 14 de Noviembre 1973
Queridos Luis y Maruja:
Una recaída en mi post-operatorio alejó largo tiempo mis contactos con los amigos de siempre a los que vuelvo a ver en estos días. Supe así, por Francisco y por Lorenzo, lo del lamentable accidente que padecieron.
¡Qué fatalidad! Sobre la hora de regreso y allá... tan lejos, físicamente, de nosotros. Esperamos puedan irlo superando todo. Y si desde aquí podemos ayudarlos, Vds. tienen la palabra.
Ayer Enzo nos reconfortó un poco con la noticia de que Vds. mejoran, ya están en casa y proyectan volver a Buenos Aires antes de Navidad. Que así sea. Ansiosos los esperamos para abrazarlos.
Adjunto les envío 2 recortes que sé cuanto apreciarán.
Aquí muchos esperanzados esperan el cambio que se promete a cada rato y se intenta políticamente. Pero en el fondo nada cambia. Marchas y contramarchas y –un poco atenuada– la misma autocracia de antes con toda su hipérbole y su facundia. SIN ESTABILIDAD no iremos a ninguna parte.
Los objetivos del plan de desarrollo prometen reajustar los precios sin afectar el poder del SALARIO ???. Una revolución con la tinta de leyes que no deja nada en pié al extremo de que olvidando necesidades esenciales se ocupa de la retribución de los sacerdotes a fin de adecuarlos a los “principios evangélicos” ?, etc., etc., etc. Y no hay carne para la canasta familiar, etc., etc., etc. En fin, cuanto ocurre es muy largo de contar y muy excéntrico y muy penoso al mismo tiempo.
Pero dejemos todo eso para desearles de todo corazón en mi nombre y en el de toda mi familia pronta mejoría y un muy feliz regreso que les haga olvidar tan triste y desagradable episodio.
Los abrazamos.
Melella
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| 1976-06-29 |
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Ver [Carta mecanografada con correcións manuscritas]
Transcripción da Carta de Seoane a Dieste. 1976 en 29/06/1976
Buenos Aires, 29 de Junio de 1976
Sr. D. Rafael Dieste
La Coruña
Queridos Carmen y Rafael:
Esta es una carta que debimos haber escrito hace meses y venimos a hacerlo ahora cuando transcurrió bastante tiempo y ocurrieron, al menos para nosotros, muchos sucesos que no comentaremos, fueron públicos, que se añaden a los vividos hace años y repetidos ahora. Todas las noches deseamos que abra el día y luzca el sol, como a fines del 36, y en el 37, y después, durante dos o tres años. Por el día parece no pasar nada. Buenos Aires renueva su ritmo de gran ciudad y se suceden conciertos, conferencias, estrenos, exposiciones... Se renueva el desorden del tráfico y la prisa de sus ciudadanos. En las pizarras de las casas de cambio y de los bancos se siguen como nunca las oscilaciones de la Bolsa y la gente discute delante de los grandes escaparates la suba y baja de los valores de las acciones de las grandes empresas. Parece no pasar nada y la Bolsa parece haberse transformado en ruleta para los que sueñan con la fortuna, que, en general, son todos los habitantes de cualquier país. Pero aquí los sueños, a veces, los consiguen realizar más descaradamente. En muchos aspectos no reconoceríais Buenos Aires. Es otra ciudad. Nosotros sabemos de ahí por Isaac y por alguna carta que venimos recibiendo de algunos parientes. En general son optimistas. Desde aquí no podemos saber bien porque lo son, las noticias resultan confusas. Maruja y yo estamos bastante encerrados en casa, cada día nos suponemos un poco más solos. Varela marchó, está en Madrid. Marika viaja el 30. Cuadrado debió haber llegado hace unos días, pues va por dos meses aproximadamente. Concurre como delegado de la Federación de S. G. al Congreso de la Emigración, en Vigo, y regresa, ya que deja su mujer y dos hijos. Y algunos amigos argentinos que se han marchado a vivir a otros países de América y Europa. Por mi parte trabajo, el 26 de Julio se inaugura en Bonino una nueva exposición mía de oleos y tengo concretadas dos más, en Rosario y Mar del Plata. En este momento se celebra una de grabados y otra, en la Sociedad Central de Arquitectos, de unos treinta bocetos de murales. No creemos que vaya a ser un año de ventas de pintura. La temporada acaba de empezar pero el que tiene dinero lo cuida mucho, gasta lo indispensable para vivir. De momento es menor la inflación y parece haberse logrado cierta estabilidad en la moneda. Esta estabilidad sin embargo no alcanza a otros sectores. Nosotros llegamos a tiempo para contemplar como se repartían descaradamente los últimos dineros del Estado. El representante de la Casa Argentina en Rio de Janeiro cobraba mensualmente 15.000 dólares. El secretario de la C.G.T. tenía un sueldo mensual en pesos equivalente a 21.000 dólares. Esto independientemente de los negociados que se extendían desde la Presidencia hasta, en general, los secretarios de comités y de sindicatos. Los sueldos a que antes aludí son dos ejemplos. Todo entre gritos demagógicos y golpes de bombo, que quizás recordeis de años pasados. Os estoy dando como puedo una visión escueta el clima que hemos vivido. Para pagar diferencias de la herencia de Eva a sus hermanas, la Presidente entrega, de una institución del Estado de la que fué presidente honoraria, un cheque por valor de unos ciento cuarenta mil dólares. De esta manera resolvió un asunto privado como es una herencia de bienes sin desenvolver dinero propio. Se trata del pasado. El presente lo conocéis por los diarios de ahí.
Suponemos que Rafael estará aliviado de su dolencia a la vista. Sé por Isaac que fuísteis a Barcelona a ver a Barraquer. Que Carmen tendrá hecho sus trámites para la jubilación. Jenny y Mincho, ¿continúan aún dudando de si vivir en La Coruña o en O Valiño? A su hijo, Ricardo, le debo carta que contestaré en estos días. Recordamos a todos y esperamos volver a estar dentro de unos meses nuevamente juntos, con Domingo, Dónega, Mincho, Pío, Ramallal, etc. Aquí os recuerdan muchos amigos comunes. Hablamos de vosotros cada vez que nos vemos, Baudizzone, José Luis Romero, Melella, Torrallardona, etc.
Nosotros os extrañamos. Un gran abrazo de Maruja y mío:
[Seoane]
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