| 1963-10-09 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Varela a Seoane. 1963 en 09/10/1963
Buenos Aires, 9 de octubre de 1963
Sr. Luis Seoane
Querido amigo:
Todos nosotros nos alegramos mucho del éxito de tu exposición de grabados en La Coruña. ¿Cómo nos mandaste algún recorte de diarios? Todos quieren saber cuáles son tus planes: si expones en Suiza, si se concretó la muestra en el Museo de Arte Moderno de Madrid, en qué fecha piensas regresar a Buenos Aires, etc.
El viernes de la semana pasada me llamó Sofovich (feliz padre de un robusto varón) y me preguntó qué era de tu vida y adónde se te podía escribir. Al parecer, Sarita Falcini te hizo un giro de 500 dólares hace ya unos meses y él, Sofovich, un envío de 10.000 pesos, de la Hebraica, y no saben nada acerca de su recepción. El primer giro, el de Sarita, se hizo a través de la banca Urquijo. El envío de Sofovich, creo que a través de una persona de confianza. No dejes de escribirles, pues están muy preocupados. Y, por si acaso, en tu próxima carta a mí, dime algo al respecto, por si ellos no reciben tu correspondencia.
He tardado algo en escribirte porque esperaba resolver un problema que se me planteó en Hora Once: creo que como consecuencia de sucesivas entrevistas a Falcini, Castagnino, Inda Ledesma, Teatro IFT, etc. Además uno de los socios de la agencia con quien nos entendíamos, después de no trabajar nada la publicidad durante todo el año, al parecer se alzó con la poca plata reunida por su pereza y desorden. Aproveché la ocasión para librarme tanto de la ineficacia y descuidismo de la agencia, como de la pésima calidad técnica de Radio Mitre. Estamos ahora en Excelsior, y, además de tratarse de una emisora mucho más importante, hay un enorme respeto por la audición y muchas ganas de hacer las cosas bien.
Después de un mes de estar ausentes en el aire, reaparecimos con gran éxito el domingo pasado. Con dos avisos que tenemos –Peugeot y Larousse– cubrimos el costo del espacio. Un par de avisos chicos nos alcanzarán para los gastos menores. Y, lo más importante, es que las agencias de publicidad se refieren al programa hasta con admiración, y algunas de ellas ya anda buscando contacto conmigo. Pero a mi lo que más me importa es una conversación que tuve con el jefe de Relaciones Públicas de Peugeot sobre la posibilidad de hacer Hora Once, además de en radio, por televisión el año que viene: no lo comentes con nadie de aquí para que no haya interferencias. El pobre Scheimberg, tras la sordera de su mujer, pierde el puesto en banco Israelita, pues éste se cierra. No sé si te dije que Bonino está montando Galería en New York. A Willy le encargan la crítica de arte semanal en Crítica, que por fin aparece estos días. También saldrá otro diario de la tarde –El Siglo– bajo la dirección secreta de Timerman y editado por Haynes. Romero Brest ha renunciado al Museo Nacional, aprovechando una exigencia de Quirós –reclamaba dos salas para su donación– para salir por la puerta grande y aceptar el cargo de Director oficial de arte de la Fundación Di Tella, con un sueldo que se calcula es menor de 75.000 pesos mensuales. Parece que hay grandes proyectos (¿cómo siempre?) por parte de las nuevas autoridades. Se habla de dos equipos culturales que procuran llegar a un acuerdo para convertirse en uno solo: el equipo radical, representado por un tal Linares, y el equipo católico, pero amplio, representado por Blas González. ¿Qué tal los Melella? ¿Os dieron mucho trabajo? Me cuenta Azcoaga que andaban enloquecidos por Madrid hace unos días. Recibí una carta alentadora de Valentín Paz Andrade, y una postal Magdalénica de tu carcelero Díaz Pardo.
¿Habría algún modo de tener una idea de tus proyectos y de mis posibilidades hispánicas? Me dice Paz Andrade, creo, que Blanco Amor vuelve a Buenos Aires para liquidar sus cosas y regresar a España definitivamente. Casona hizo declaraciones en Madrid confirmando su instalación hispánica definitiva. Por aquí anda Marcos Ana: estoy rompiéndome la cabeza para ver cómo llevarlo a la radio.
Y no sigo más por hoy. Estoy con toda la fatiga de estos años sin veraneo encima y ya sueño con el mar, pero de día. De la alergia, estoy muy bien, mientras no intento recuperar alimentos. Espero que no te demores mucho en tu respuesta, por mí y por la gente, que está un tanto desorientada con respecto a tus planes.
[Manuscrito:] Saludos a los Díaz Pardo y a todos los amigos. ¿Qué proyectan los Dieste? ¿Qué pasó con Souto?
Chau.
Un abrazo para vosotros de Marika y mío.
Lorenzo
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| 1967-03-22 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:] Narciso Machinandiarena / Bernardo Sofovich / Abogados / MONTEVIDEO 467 / 35-1987 / 35-7213.
Transcripción da Carta de Sofovich a Luís e Maruxa Seoane. 1967 en 22/03/1967
Buenos Aires, marzo 22-[19]67
Queridos amigos Luis y Maruja:
A nuestro regreso de P. del Este, hace pocos días, nos encontramos con v/ carta de Madrid y cuando nos disponíamos a contestarla, hoy, llegó otra fechada el 17 de marzo.
Evidentemente, se ha perdido una carta muy extensa que enviamos a principios de año a la dirección de la hermana de Maruja; es lástima, porque en ella le contaba muchas cosas que supongo interesantes.
Sí, recibimos el hermoso catálogo completo de la exposición de Picasso y antes, enviado a su nombre, un pequeño catálogo de grabados, de Nueva York.
En aquella carta, le contaba mis impresiones de una buena exposición de grabados de Picasso que trajo Di Tella y tuvo extraordinario éxito de público y de pintores, no así de crítica. La cosa empezó en el propio catálogo de la muestra –tengo un ejemplar reservado para Ud.–, en cuyo prólogo, Romero Brest declara que en realidad P. no es un grabador, sino un pintor dibujante, y que la muestra que se le ofrecía al público no podía ser comparada con las obras de los grandes grabadores que registraba la historia del arte; todo esto dicho con un lenguaje muy abstruso, última modalidad de R. B. Arrancando de allí, otros críticos, Osiris Chierico declaró en Confirmado que los grabados de P. mostraban evidentes fallas artesanales, observación que repitió La Razón; desde luego, a nadie se le ocurrió decir que la exp. constituyó uno de los acontecimientos más importantes de la vida artística de Bs. As., en muchos años. Eran 150 piezas.
El “esnobismo” de algunos –R. B. declaró que sentía la necesidad de reubicar la obra toda de P. a la luz del arte reciente– se sumó la ignorancia de otros; Osiris Chierico ilustró su nota con la reproducción de una de las litografías expuestas sin reparar en que se trataba del 17 estado de dicha litografía, circunstancia que no autoriza precisamente a hablar de fallas artesanales.
Tengo también en Bs. As. para Ud., en encuadernación, el libro de Hemingway ilustrado por P., publicado en entregas semanales en Italia.
Nos han cambiado la ciudad; mientras estábamos en P. del E. se cambió la mano de la mayoría de las calles de la ciudad, por ejemplo, Corrientes es mano única hacia el puerto, v/ Montevideo, en lugar de ir hacia el río, lleva su tráfico a la Pampa, y el efecto total es curioso porque, de alguna manera, resulta una ciudad nueva, se descubren edificios que antes no se veían, rincones nuevos y, hasta una distinta sensación física cuando al llegar a un cruce de calles hay que mirar al lado opuesto al que durante toda una vida uno estaba acostumbrado.
Lo pasamos muy bien en P. del E., a pesar de ella misma, mejor dicho no de ella, sino del tipo de vida que allí se acostumbra.
Teníamos una casita en pleno bosque, alejados 20 o 25 cuadras de la Av. Gorlero multitudinaria y contrabandista; todas las noches antes de acostarse y a las mañanas al levantarse Pablito me invitaba a ir al bosque para ver si sorprendíamos a Caperucita Roja; tuve que inventar la tesis de que C. R. era invisible en la vida para el hombre, y que sólo se la podía ver en los libros de cuentos, pero Pablito no quedó muy convencido.
Visitamos dos o tres veces a Marica y Lorenzo en Solana del Mar; en realidad, todo comenzó con una anécdota; paseábamos solos un atardecer por la playa de Solana cuando a lo lejos vi la figura de una extraña y exótica bañista en traje de circunstancia, pero envuelta en numerosos velos batidos por el viento, pensé que era digna de ser Marica y era. Con ella, fuimos en busca de Lorenzo a quien encontramos sentado en un banco, en una estupenda terraza de jardines que morían en la arena, todo envuelto en nylon corrugado –es una suerte de tela transparente e irregular como el cartón corrugado–, mirando a lo lejos y con su permanente cigarrillo; nos saludamos y de inmediato nos contó la historia del hombre que hacía más de cincuenta años y con la ayuda de contrabandistas y filibusteros había plantado esos bosques y los había llenado de toda suerte de orquídeas, orquídeas que desde luego ya hacía tiempo que habían desaparecido.
En las visitas siguientes, tuvimos torneos de invención de verbos verdiperfectos, última creación de Varela.
Creo que fueron los momentos más agradables que pasamos en P. del E.
Para que hablarles del costo de la vida; en la carta perdida les daba algunos datos. De entonces a ahora la cosa empeoró, una buena película de cowboys –casi siempre italiana– cuesta 315 m/n, la entrada, los nuevos impuestos son agobiantes: a Uds. les toca un, el 1% sobre el valor de tasación fiscal del departamento de Montevideo, por “una sola vez” y aparte de los impuestos y tasas habituales; Uds. que son abstemios pagarán la coca-cola como si fuera vino, de manera que casi vale la pena alcoholizarse por tan poca diferencia. Los libros de arte se venden calculando el dólar a 600$ m. n., así por ejemplo la reedición de la primera parte del tomo segundo de las obras completas de Picasso tendrá que venderse a $40.000 m. n., es tan trágico esto que estoy pensando seriamente en comenzar a coleccionar la bibliografía del pintor Vigilante aun a riesgo de ser su único coleccionista, y probablemente coleccionista único de colección vacía.
Muy buenas sus noticias sobre el quehacer artístico, no considera Ud. legítimo que alguien se preocupe de hacerlas conocer en alguna revista o columna de periódico? Si Ud. me autoriza y me envía dos o tres datos, circunstanciados, yo me encargo de ello.
Bueno, amigos, un fuerte abrazo de quien les quiere y extraña.
Sofovich
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| 1967-05-24 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1967 en 24/05/1967
Gijón, 24 de Mayo de 1967
Sr. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.
Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:
[Seoane]
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| 1971-07-10 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1971 en 10/07/1971
Buenos Aires, 10 de Julio de 1971
Queridos Emma y Rafael:
Acabamos de recibir una noticia que nos afectó mucho, la del fallecimiento de Payró. Ayer nos llamó por teléfono desde Hamburgo Tomás Negri* para decírnosla y no dejamos de pensar en ella. Payró era muy amigo nuestro. Escribió sobre mí alguna de las páginas que más agradezco y pienso que fue una gran personalidad en la Argentina actual y en lengua española, pues era, no solamente un notable historiador de arte, sino también un gran crítico y un gran escritor. Fue, en verdad, un hombre extraordinario en ciertos aspectos, de amistad difícil, mucha gente sentía ante él una gran timidez, parecía una hombre adusto, frío, y era lo contrario; amaba su libertad como amaba la libertad de los demás y en política. Creo que su pérdida es grande para la vida intelectual de Buenos Aires. Además, de difícil sustitución. Romero Brest es inteligente, sabe mucha historia del arte, está informado, etc., pero le falta la seriedad y el rigor intelectual de Payró y, sobre todo, de la sensibilidad de Payró. Además, escogió hace años el peor de los caminos para quien se dedica a la crítica e historia del arte, adherirse al último movimiento artístico por banal y tonto que sea como si esto a su edad renovase las glándulas. El mundo de baratijas que se ofreció en los últimos años en la mayoría de las galerías de arte del mundo deslumbraron, o parecieron deslumbrar, a Romero Brest y esto le resta ecuanimidad para la historia y la crítica artística. Y ¿si no es Romero Brest quién puede sustituir a Payró, ocupar el lugar respetado que él ocupaba? De todas maneras, lo que uno siente es la ausencia para siempre del amigo, del hombre de humor tímido que lo hacía extraño, interesado por todas las cuestiones de la vida y capaz de grandes renuncias. Una personalidad para quien fue vital el diálogo y, en los últimos años, lo concretaba sobre todo con José Luis Romero y González Lanuza.
Yo estoy trabajando, quizás poco para lo que es habitual en mí, pero es posible que me haga falta un período así de lectura y descanso para volver a las andadas. De todas maneras, hice una cabeza de las grandes de Rosalía de Castro, la gran poeta gallega del siglo XIX y algunos objetos nuevos. Pienso hacer, quizás la comience en estos días, una cabeza de Casals, además de gran violoncelista un ejemplo de lealtad a unos ideales. También hicieron en Vigo con cinco estampas mías, cinco reproducciones en serigrafía que tienen mucho éxito. Con todo, extrañamos a los amigos de Buenos Aires y a Buenos Aires. Hemos estado en sitios distintos, algunos que no conocíamos de la costa gallega, en uno que se llama Caaveiro en los últimos días, con un monasterio medieval en ruinas en un paisaje montañoso de belleza inaudita, kilómetros de bosques de robles, avellanos y castaños, en el que hubiésemos deseado concentrar a nuestros amigos. Fue un monasterio, creo que de templarios, aquellos monjes guerreros y banqueros de la Edad Media y ahora, en ruinas, sólo queda como ejemplo de enclavamiento de un monasterio que debía sufrir en su aislamiento las asechanzas de los invasores vikingos y normandos, o de los piratas ingleses que se internaban cuando podían. Nos alegramos mucho de vuestra experiencia europea, de que el viaje hubiese resultado tan feliz y de la compañía de Esther y Lipa, tan extraordinarios amigos. El lunes vamos a esperar a Lázaro Goldstein que viene de París a pasar unos días con nosotros. Creo que vino a Europa a un congreso de ingenieros, según me pareció entenderle por teléfono, y estos días está por aquí Geno Díaz*, que estuvo con nosotros.
Nos sorprendió mucho la noticia del suicidio de Alberto Brodesky* ¿Qué motivos podía tener él para tomar esa determinación?
Escribir así, largo, con noticias como lo habéis hecho esta vez, no sabéis cuanto os lo agradecemos.
Un abrazo grande para los cuatro, Emma, Rafael, Carlos y Eduardo, y para todos los amigos a quienes iremos escribiendo, de Maruja y mío:
[Seoane]
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