| 1963-06-28 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Pagano. 1963 en 28/06/1963
Madrid, 28 de Junio de 1963
Sra. Sara B. de Pagano
Buenos Aires
Querida amiga:
Una carta muy breve para dos noticias tambien breves de nuestra vida. Estamos en Madrid desde hace veinte días. Estamos encantados de muchas cosas de la ciudad y del pueblo, y se confirma y agudiza nuestro desencanto y aversión de otras. La ciudad parece más próspera, asimismo las gentes, pero de cualquier manera esta prosperidad es, a nuestro juicio, un milagro de picaresca. En el Siglo de Oro los hidalgos hambrientos lucían su atuendo por las calles de las ciudades castellanas y exhibían entre sus labios un palillo de dientes como si de verdad se hubiesen dado el banquete con el que soñaban. Ese palillo de dientes es ahora general y las trampas son de una gran variedad. Tanta como jamás hubiesen soñado los autores de novelas picarescas del pasado. El pícaro Guzman de Alfarache conduce ahora un automóvil último modelo y tiene un televisor nuevo cada tres meses, pues, cada tres meses, la casa que primero se lo vendió a crédito se lo retira. El automóvil es ahora el palillo de dientes. Este es el caso de la pequeña burguesía. En el de las clases más modestas, las trampas son menores y más necesarias, pero tambien existen. Es una cadena de ingenio que no conozco donde nace y termina, aunque lo sospecho. La gente del pueblo es siempre amable y simpática y nosotros estamos encantados de estar aquí aunque solo sea por breve tiempo. Una mujer que vende lotería derrocha gracia por vendernos un billete y nosotros acabamos de comprárselo, más que por el posible y futuro premio por el instante de espléndida literatura que nos hace vivir. Y así el mozo de café, el empleado y el obrero a los que nos dirigimos por cualquier cuestión. Hasta ahora no hemos visto casi nada más que calles y pueblo. El Escorial y algún museo, pero, momentáneamente, es la calle lo que más nos atrae. Ya les escribiremos sobre todo esto con más calma. Mañana vamos a Salamanca donde estaremos dos días. Volveremos el lunes. La próxima semana marcharemos a Asturias y Galicia después.
Ahora, Sarita, quisiéramos pedirle un favor y es que me gire si es posible el dinero que pueda tener de los cobros de cuadros a La Coruña, a la siguiente dirección: Sr. Emilio Fernández (Para Luis Seoane). San Andrés 162. La Coruña. De modo que nos llegase en el transcurso del mes de julio. Sentimos molestarla con este problema, pero es seguro que vamos a tener necesidad de él. Dias pasados le escribí a Scheinberg y a Falcini. Hoy tambien le escribo a Sofovich, así iré haciéndolo a todos los amigos. Con Esther y Lipa pasamos dos espléndidos días en Madrid. Saludos a todos los amigos comunes en nuestro nombre. De todos nos acordamos. A Silvia, a Anita, Nélida, María, Petroni, etc. A todos un gran abrazo de Maruja y mío y otro de los dos para usted y los suyos:
[Seoane]
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| 1963-08-09 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1963 en 09/08/1963
El Castro, 9 de agosto de 1963
Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Estoy en deuda con usted y con todos los amigos. Desde hace bastantes semanas no escribo a nadie, y no es que me falten novedades que transmitir, pero es que más bien prefiero, cuando llegue el momento, hablar de ellas. Existen ocasiones en que no se debe o no se puede, según se vea, escribir. Estoy muy contento en Galicia. Estoy en mi salsa como quien dice y pasmado, como hoy mismo le escribo a Varela, pasmado una vez más del paisaje que me rodea. Una leyenda gallega, que tiene su correspondiente irlandesa como ocurre con mucha sabiduría popular de este país, expresa que hace muchos siglos un monje salió de su convento hacia el bosque vecino para meditar. Llegando al bosque se distrajo con el canto de un pájaro y quedó encantado por su música durante doscientos o trescientos años. Cuando regresó al monasterio, el prior y los frailes eran otros y había cambiado la arquitectura del edificio. Había transcurrido el tiempo que duró el encantamiento y cuando despertó sólo habían cambiado los hombres y lo que éstos hacen. El paisaje y él habían permanecido eternos e iguales. El monje era san Ero de Armenteiro, un santo gallego no aceptado, que sepa yo, por el Vaticano, como muchos santos de esta tierra, vagabundos, o muy estáticos y románicos como era él, pero están en las leyendas o venera el pueblo. Santos que sólo pueden percibirse en el cielo neblinoso de Galicia. El pájaro fue un ruiseñor y el monasterio de Armenteira existe aún, incorporado, éste sí, al santoral de los monumentos oficiales. Yo estoy encantado como el personaje legendario, pero del canto del paisaje me despiertan a menudo cuestiones de índole real. Pero no es momento de hablar de ellas. Galicia continúa siendo para nosotros una maravilla y más en este verano de lluvias finas y nieblas que convierten en fantasmal el paisaje de las montañas y del mar. Estamos en casa de Díaz Pardo, al lado de la nueva planta que acaba de inaugurar de su fábrica de porcelana y a doce o trece kilómetros de La Coruña. Apenas hemos visto familiares, tan a gusto nos encontramos entre ellos, los amigos, y las gentes del pueblo que les rodea. He trabajado algo. Estos días sale de una imprenta coruñesa un álbum de grabados en madera titulado El toro júbilo, un remoto tema ibérico de Castilla la Vieja, salvaje y pagano como son en general los temas de Castilla, pero que se celebra anualmente. Al san Ero de Galicia algún gallego humorista le buscó correspondiente castellano. Salió el monje de un convento, se dispuso a andar por la llanura de su país meditando y, en un árbol solitario, abrasado por el sol, –allí no había bosque– cantó un pájaro perdido. El monje distraído en su meditación, colérico, levantó una piedra del suelo y mató un pájaro para continuar orando o meditando. Con la versión del fraile castellano se establece la división de caracteres entre Galicia y Castilla. El toro júbilo es una fiesta que corresponde a la Prehistoria. Los campesinos sujetan un toro bravo, cubren su cuerpo de barro y ponen brea a los cuernos que se encienden con fuego. Empavorecido el toro corre por la noche castellana ahuyentando con las llamas los malos espíritus, las brujas, o convocando no sé cuales seres misteriosos. Nos hubiese gustado coincidir aquí con los amigos personales de Buenos Aires. Hubiésemos visto juntos montañas, bosques, mar, y hubiésemos traído a la memoria antiguas leyendas gallegas. Ahora los ingenieros acaban de anegar la laguna Antela, para no sé qué beneficio hidroeléctrico y con ella se anegó la leyenda de la ciudad hundida sobre cuyos techos y campanarios cruzaban peces negros, y desaparecieron innumerables caballeros del rey Arturo que allí se habían convertido en mosquitos.
Perdóneme esta carta bastante disparatada, la leyenda es un refugio y éste es un país maravilloso propicio a ellas. Envíenme noticias de ésa. De los amigos, de arte, de la situación general. Estamos ansiosos de ellas. Le escribí a Sofovich y no me contestó porque le falta tiempo, o no me llegaron sus cartas. Yo estaré aquí hasta el primero de septiembre, luego regresaré a Madrid. A Falcini le escribiré mañana y a los otros amigos.
Un gran abrazo para Aída, usted y los suyos de Maruja y mío. Les recordamos siempre.
Seoane
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| 1966-12-26 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1966 en 26/12/1966
Buenos Aires, 26 Diciembre 1966
Señor Luis Seoane
Madrid
Mi querido amigo:
Su hermosa carta de París, fechada 13-12-66, llegó en momentos difíciles para nosotros. Días antes, el 10 de diciembre, perdimos al hijo; después de una larga dolencia y una penosa intervención quirúrgica, un cáncer generalizado se lo llevó, cuando pensábamos que se recuperaba.
Sus cartas del París de Picasso, con la evocación de mis primeros amores con la escultura, confirmándolos, me hizo bien:
La terrible imagen de Rotterdam devastada de Zadkine, la figuración más impresionante de este gran escultor, tan vinculado a cierta escultura gótica y tan saqueado hoy por tantos escultorcitos que pretenden explotar sus soluciones, sin recordarlo. Comparto su impresión y su juicio, Seoane. Lo mismo le digo de la obra total de Barlach. Ignoro aún El ángel de los muertos de Colonia. De Kathe Kollwitz conocía la escultura monumental Los padres de duelo, cuya realización escultórica me impresionó, sin saber que recordaba al hijo muerto en la guerra. Tampoco sabía que Barlach y Kollwitz fueron compañeros de lucha. Las imágenes del dolor humano de Nuestra señora de las ruinas, como la de La cruz de la peste, todas forman un rosario de obras comprometidas por su significación al extremo de su carta me estimula para el trabajo. Tuvo usted Seoane en esta carta el acierto psicológico que yo necesitaba.
Además, su entusiasmo ante lo que va descubriendo en su deambular por el arte del presente y del pasado es muy comunicativo, máxime frente a la exposición de Picasso. Todavía se expone, en Di Tella, 150 grabados del monstruo sagrado, todos de la colección Leirís [?]. Es una muestra impresionante. En estos momentos estamos gestionando la muestra en Bs. As. de los óleos de Picasso que están en Leningrado, di Tella se haría cargo de los gastos.
1966 será y es el año de Picasso, veremos si él autoriza el préstamo de las obras. Yo lo tendré al tanto de las gestiones.
Todavía no me llegó el almanaque con las reproducciones de Barlach que desde ya le agradezco con un gran abrazo para ustedes dos, los mejores votos para 1967.
Falcini
PD: Sus cartas van circulando entre los amigos.
F.
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| 1967-02-15 |
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Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Falcini a Seoane. 1967 en 15/02/1967
Buenos Aires, Febrero 15 de 1967
Señor
Luis Seoane
Madrid
Querido amigo:
Recibimos vuestras cordiales expresiones, que agradecemos mucho a Maruja y a Usted.
Precediendo a sus afectuosas palabras, me llegó el calendario con reproducciones de esculturas de Barlach, el escultor alemán cuya humanidad ganó mi admiración desde los comienzos de mi larga autodidacia de escultor, de artista.
Siempre me impresionó, en su escultura, el drama que la agitaba, a través de sus originales expresiones artísticas.
Las esculturas que reproduce el calendario alemán confirman mi entusiasmo cuando conocí su obra, en piezas mas dramáticas, más aún de las reproducidas aquí.
Gracias, de nuevo, por el buen recuerdo.
Su carta de España me alcanzó mientras leía el cuarto tomo de las memorias de Erhenburg: La Nuit Tombe. Sus recuerdos de España, de las virtudes del pueblo español, son tan sentidos, tan entrañables, que comunican su amor a la condición humana de la gente con la cual alternó y vivió en las buenas y en las malas. Qué exaltación del poeta y del hombre MACHADO.
Mientras tanto, nos llegan noticias de lo ocurrido en Baeza; de lo ocurrido con María Pineda, y de lo actual... y de la consagración del poeta a través de Pablo Serrano.
Hace unas noches nos reunimos en casa de Scheimberg para enterarnos del gran homenaje de Francia a Picasso, en el hermoso catálogo que Ud. le envió. Con nosotros estaban Sima e Isaac Kornblith y Bernardo Waisman. Pero es un catálogo para ver detenidamente.
Aquiles Badi, recordando mi amor de Florencia, me envió por unos amigos una publicación de reciente aparición:
Firenze–I giorni del Diluvio que es una nueva versión de Apocalipsis, lleno de reconocimiento a la solidaridad, la fraternidad del pueblo florentino.
De Aquí, poco de bueno. La crisis hace viajar a todos. Deseamos que Uds. vivan lo positivo de lo que ven y saben.
Los abrazan Germaine y este su amigo que lo hace trabajando fuerte, enriqueciéndose en su pensamiento y en su producción. De cuyos frutos no hemos de tardar en ver, con Uds.
Falcini
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| 1967-05-11 |
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Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Pagano a Luís e Maruxa Seoane. 1967 en 11/05/1967
Mayo, 11, 1967
Queridos Maruja y Luis Seoane:
Desde México y luego de Nueva York, les envié sendas tarjetas para saludarlos y comunicarles el insólito viaje que realizamos Silvia y yo. Y digo insólito porque lo decidí en menos de 48 horas.
Silvia viajaba con su hermano y cuñada; el itinerario me tentó y sin pensarlo demasiado me largué. A último momento Henry, Raquel tuvieron que desistir de viajar y lo hicimos solitas.
La 1ª etapa, México, resultó magnífica. El plan que nos habíamos trazado era muy ambicioso y lo pudimos realizar a costa de una tremenda fatiga. De los 18 días que estuvimos en México, quedamos 10 en el Distrito Federal y sus alrededores.
Aquí quedamos deslumbradas con su Museo Arqueológico, que visitamos varias veces. Existen varias colecciones privadas, entre otras la de Diego Rivera con una riqueza artística increíble. Hemos visitado cuanto edificio tuviera murales de Rivera, Orozco. Seguimos a Tamayo. Me atrevo a decirles que Rivera me aburrió por lo repetido, en cambio el que fue creciendo para mi fue Orozco.
Hemos visitado hermosas iglesias de los siglos XVI, XVII en el interior de México, cerca de Puebla, especialmente, Santa María de Tonantzintla de un barroco popular indígena hermosísima. Su interior está totalmente decorada en blancos, dorados, azules, rojos con cabezas de niños ángeles pintados en forma brillante. (Silvia, trajo diapositivas de esta iglesia y a nuestra vuelta las veremos). Hemos visto a Sequeiros pintando en el Castillo de Chapultepec un mural muy hermoso.
País increíble, México: condena a un artista por participar en un movimiento de maestros a cuatro años de cárcel, luego lo deja en libertad y le encomienda la pintura en los muros de edificios públicos. Al mismo tiempo, está pintando en Cuernavaca un mural de 10.000 m2. Se imaginan? Tendrá que pintar durante todo el tiempo que le falta vivir, que esperemos sea mucho; porque se lo ve muy bien y muy vital. El día que lo vimos había comenzado a trabajar a las 8 de la mañana y regresó a su casa a las 21 horas. Confiesa tener 70 años. Nos invitó a su casa, estuvo cordialísimo y tiene emocionados recuerdos de la Argentina y sus artistas.
En la ciudad de México encontramos a los Baudizzone y luego los volvimos a ver en N. York.
Dejamos la capital y nos fuimos al encuentro del arte maya en Yucatán; Palenque en Talaxo y luego Uxmal y Chichén Itzá en Yucatán. Aquí el segundo descubrimiento.
En verdad, poco conocíamos del arte indígena prehispánico, pero los mayas tenían una riqueza cultural y artística que nos deslumbró. En Chichén Itzá, en medio de castillos y palacios, el juego de pelota, etc., un observatorio astronómico digno de la era electrónica. Sus calendarios, el ritual y el solar con conocimientos de astronomía y matemáticas y su arquitectura. En Palenque, hemos visto la más pura arquitectura maya en medio de una vegetación tropical, de la que se extrajeron estas riquezas artísticas, porque la maleza la había cubierto totalmente.
Yo no conozco América, pero creo que México es América. Todo su pasado es tan auténtico y lo exhibe con tanto orgullo!
Cualquier hombre de la calle, hasta un vigilante, lo orienta al turista al encuentro de la riqueza artística de México.
Hemos tenido muchos contactos humanos. Hemos conocido gente muy interesante, hemos viajado en los camiones, como ellos le llaman al ómnibus, donde viaja la gente del pueblo. Y hemos conversado con ellos. Qué país contradictorio!
Por un lado, nos exhiben con orgullo su pasado histórico y, sin ningún pudor, sus miserias actuales, alternando con los signos del gran progreso la miseria más tremenda. En medio de las lujosas avenidas el mestizo y [la] mestiza descalzos con harapos, envuelta la mestiza con el rebozo y dentro del mismo un niño prendido a su pecho y en las espaldas otro niño casi desnudo.
En Acapulco, donde estuvimos de paso un día, una niñita totalmente desnuda de dos o tres años sucia de tierra, porque seguramente en la choza donde vivía dormía sobre letrinas, cuando me vio pasar, me dijo : “Hellow, one pesos” me pedía la limosna en inglés. Y entonces nos preguntábamos, y la Revolución Mexicana?
Del Yucatán pegamos el salto y llegamos a N. York, EE.UU.: otro país, otro mundo.
Sin pasado cultural ni artístico, posee todo cuanto el hombre puede adquirir con dinero: grandes museos, grandes teatros, grandes salas de conciertos, grandes galerías de arte, grandes colecciones privadas, etc., etc.
Si en el Museo Metropolitano faltan muchos artistas del Renacimiento, en cambio, hay 26 Rembrandts. Si en la sala de escultura griega es pobrísimo, tienes Degas, Monet, Renoir, Gauguin o montones y qué decir del Museo de Arte Moderno?
Además la gente se interesa muchísimo por cualquiera de las manifestaciones del espíritu, la prueba está en que no hemos podido conseguir a ningún precio localidades para el teatro ni para un concierto ni ópera.
Hemos visitado a Bonino y su hermosa galería. Exponía una muchacha, cuyo nombre no recuerdo; el apellido era alemán muy raro, exponía cosas ídem.
Estaban en ese momento Le Parc y Bonevardi, un argentino que tiene gran éxito en EE.UU. y vende mucho.
Hemos visto una gran retrospectiva de Paul Klee en el Guggenheim y, no obstante, haber 10º bajo cero de temperatura en la calle, la gente hacía cola para entrar.
Nueva York como ciudad no me impresionó mayormente. Sí, en cambio, me sentí como sepultada en medio de tanto rascacielo. Yo pienso que así serán las ciudades del futuro, pero desearía que fueran más a la escala humana.
Queridos Seoane: hoy he sentido nostalgia de Uds. por eso me he puesto a escribirles. A la mañana, hojeando el Clarín, leí las noticias de la exposición en Colonia. Yo ya lo sabía por algunas de las cartas de los amigos que he leído. Les deseo mucha suerte.
De estos pagos, creo que no tengo nada que agregar a lo que escriben de aquí los amigos... No obstante, el nuestro es un gran país. Vuelvan, los esperamos. Reciban un fuerte abrazo de
Sarita
Saludos de todos los míos y especialmente de Falcini que, por suerte, está muy bien.
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| 1967-05-24 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1967 en 24/05/1967
Gijón, 24 de Mayo de 1967
Sr. Luis Falcini
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Recibí carta suya hace bastantes días y otra más reciente de Frontini en vísperas de nuestra salida de Madrid. Una carta larga que me alegró mucho, como la suya, como las de todos los amigos de quienes siento ausencias y con los que me gustaría charlar y discutir sobre aquellos asuntos que a todos nos interesan, porque el discutir es tambien algunas veces, prueba de amistad, no se discute con cualquiera, sino con quien se estima o al menos se estima su juicio. En cuestiones de arte se discute ahora muy poco. Más bien se escribe o se habla despreciando lo que no se estima o no se comprende. R.[omero] B.[rest] dá por muerto, en grabado, en una noticia de catálogo, a Picasso o por existente en pasado, así me dijeron, o consideró su aporte poco valioso y, sin embargo, a mí me parece que su aporte en ese género, el del grabado, como en otros, el aporte de Picasso resulta fundamental en nuestra época. En España quienes siguen las nuevas tendencias estéticas no pueden soportar a los que continúan una tradición de la pintura española que tiene ya más de un siglo, la de Goya, y al revés.
A unos les parece que el dibujo de los más jóvenes, totalmente seco, mecánico, técnico, con mucho de “art nouveau”, es preferible a ese dibujo de línea sensible, caligráfico, temperamental, que constituyó la gloria de Toulouse Lautrec, de Bonnard y, antes, de Daumier y Goya. Pero no discuten, se desprecian. Quizá en lo más hondo de ellos se envidien y no comprenden que tanto para unos y para otros lo que puede salvar su obra es la “gracia”, ese algo indefinible que para los cristianos se alcanza en la santidad, lo que los andaluces denominaron “duende” y que es lo que yo encuentro en muchas obras de arte popular.
En el Rastro de Madrid hemos comprado unos ex-votos extremeños, naturalmente anónimos, que tiene eso, “gracia”, algo encantados, inexplicable, que vence a todas las torpezas. No tienen probablemente un gusto establecido por el hábito de repetirse, que es lo que constituye un estilo, pero tienen un candor que me atraen. Eso es lo que tiene todo el arte cultivado que estimamos, junto con otras cualidades de orden distinto, técnicas, y lo que le une a la creación popular realizada sin técnica alguna, una canción, una edificación campesina, una leyenda, etc.
En la zona minera de Asturias por donde pasamos para venir a Gijón, esas casas blancas de cal, en las que destacan como ornamento la cantería de sus aberturas, el color de las puertas y ventanas y la pizarra de sus techos, o la teja roja, en un paisaje verde y negro con un cielo casi siempre gris, tienen la “gracia”, la ingenuidad de los ex-votos que compré en El Rastro y, al mismo tiempo, la de los dibujos de Bonnard o de algún artista sabio como éste. Aquí, en Gijón, queda mucha de esa edificación surgida de los constructores del pueblo y lo que desentona hasta ahora son esas nuevas construcciones al estilo de las revistas de arquitectura en uso la que le hace perder carácter, como ocurre con las nuevas construcciones en casi todas las ciudades europeas que vimos.
Pero esta rotura con un pasado que había alcanzado a distinguirse ya no se discute. Se desprecia ese pasado como los fanáticos de éste desprecian lo bueno, útil y bello de lo nuevo. Vivimos en una época en que parece no tratarse de congeniar en nada. A mi juicio podrían los arquitectos buscar de encontrar coincidencias entre ese acierto de la construcción popular y sus técnicas, pero no, se trata de cambiarlo todo en su totalidad, aunque este cambio borre las características de un pueblo antiguo.
En Gijón la guerra se llevó muchas cosas, entre ellas el espléndido museo de dibujos que había coleccionado Jovellanos y que alcanzaba desde los grandes artistas renacentistas a Goya, del que no quedó nada, y ahora tratan de borrar sus características más visibles.
Un gran abrazo de Maruja y mío para ustedes dos:
[Seoane]
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| 1967-07-22 |
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Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1967 en 22/07/1967
El Castro, 22 de julio de 1967
Sr. Simón Scheinberg
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Hace semanas que debí haberles escrito, pero pasan los días prometiéndome hacerlo y otras cuestiones menos importantes seguramente que la comunicación con los amigos, me distraen. Estoy tallando unas cabezas de personajes medievales gallegos para jarras de porcelana en el estudio que me cedió Díaz Pardo. Se trata de poetas, héroes, revolucionarios, soldaderas, reyes y santos gallegos anteriores al siglo xv y las hago pensando que en un país con una historia prohibida, o que se oculta, alejada de la enseñanza, de la primaria y de la otra, bueno es que se comience a divulgarla por los bazares, interrogándose el posible comprador sobre el personaje representado. ¿Quién era ese rey García al que Víctor Hugo dedicó uno de sus dramas, y por qué fue rey de Galicia en el siglo xi, que ocupa el trono por muy poco tiempo y está preso por su hermano Alfonso vi durante casi veinte años en el castillo de Luna? ¿Y Ruy Xordo, el jefe de la rebelión campesina de mediados del siglo xv? ¿Y quiénes, la jefe de un levantamiento popular Mari-Castaña y otro, conductos de la burguesía medieval compostelana, Juan Tuorum, o la soldadera María Balteira, o el poeta Martín Códax? ¿Quién ese San Rosendo que lucha contra los vikingos, conducidos por otro santo, San Olaf, y les vence? En los rostros que tallo, procuro analizar la psicología de estos personajes, imprimiéndoles el carácter que parecen revelar sus hechos para colorearlos luego al modo popular. Es posible que Falcini tuviese mucho que reprocharme de estas tallas desde el punto de vista formal, pero actúo en cierto modo tallando yeso como el pastor que con una navaja lo hace en madera, o el cantero que labra un tema de su gusto sin ninguna preocupación de oficio. Ya hice once de las dieciocho que me propuse hacer. Además lucho con ellas un poco a la manera compadrita del jovenzuelo que amenza a otro y dice, “a ti te puedo solo con la mano izquierda”, puesto que mi brazo derecho continúa doliéndome con cualquier movimiento no calculado y no puedo extenderlo ni levantarlo. Con esto, sin embargo, no justifico nada. Aquí, aparte de esto, hacemos una vida retirada, sólo saliendo de vez en cuando para ver alguna maravilla románica o barroca y paisaje. Galicia, abandonada por los campesinos, que emigran en cantidad al norte europeo, se ha convertido en un gran bosque y recuerda en la montaña a los paisajes de los viejos miniados de finales del medioevo, los del Libro de Horas del Duque de Berry, por ejemplo. Incluso, con el crecimiento de los bosques, vuelven a aumentar algunos animales salvajes, el jabalí y el lobo, lo cual le hace más similar a las viñetas ilustradas del Libro de Horas.
De Buenos Aires apenas tenemos otras noticias que las que los amigos nos envían. Leemos La Nación aérea que da la sensación de que todo ocurre ahí de color de rosa. Es posible que sea así, peor no lo creemos.
Bueno, esto es todo por hoy. Estamos deseando ver a todos los amigos. A todos, nuestro abrazo. Y ustedes y familia reciban uno más fuerte de Maruja y mío:
[Seoane]
Saludos para Aída y usted de Díaz Pardo y Mimina que les recuerdan con cariño.
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| 1970-01-21 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1970 en 21/01/1970
La Coruña, 21 de enero de 1970
Sres. Aída y Simón Scheinberg
Buenos Aires
Queridos Aída y Scheinberg:
Hoy empezamos a escribir cartas a los amigos. Entre resfríos, yo no lo tuve, Maruja sí, viajes, visitas a los parientes y amigos, no nos quedó tiempo para escribirles aunque siempre les recordamos. Volvimos a Londres después de veinte años. Habíamos estado en 1949. Todo está muy cambiado, pero continúa gustándonos mucho, es una gran ciudad en la que creo podríamos vivir con gusto. Es la misma sensación que experimentábamos en 1949. Los ingleses tienen muchos defectos, pero tienen fantasía, humor y son acogedores, claro que no me olvido de Gibraltar y las Malvinas, pero sospecho que ese peñón y estas islas las tienen para que los gobiernos español y argentino tengan pretexto, a cuenta del imperialismo inglés, para esconder, cuando conviene a esos gobiernos, otras cuestiones. No me entiendan mal, por mi parte no renuncio a reivindicar ambos territorios, pero me gustaría que antes esos gobiernos resolvieran los múltiples problemas de las naciones a que se deben. Por ejemplo, no acabo de entender por qué se ofrece cooficializar el inglés y castellano a los gibraltareños y un grado de autonomía que ni siquiera éstos piden y eso no se hace con los idiomas gallego, catalán y vasco y no se les da la autonomía a que tienen derecho y piden, pues se trata de países con territorio más importante que el de Gibraltar y que vienen solicitando sus libertades desde hace mucho. Tampoco entiendo por qué se aspira a incorporar las Malvinas cuando se tiene una inmensa tierra sin poblar y una de las mayores costas del mundo sin explotar. Claro que no tiene porque tenerlas Inglaterra, pero creo que debe existir un orden de preferencias en las reclamaciones y, en este caso, me parece más oportuno rescatar para la Argentina, por ejemplo, la Patagonia de los Menéndez. Behety y yanquis y en España no reclama Gibraltar cuando se vende la Península entera. Pero no era de esto de lo que quería escribirles, sino de los museos que volvimos a ver en Londres invirtiendo más tiempo que otros en el Museo Británico y en la Tate Gallery, esta vez ocupaba muchas de sus salas por una exposición de arte isabelino inglés, (hay también un isabelino español más reciente y pertenece a la picaresca) interesante, pero me hubiese gustado volver a ver la Tate Gallery completa. El Museo Británico siempre deslumbrante sobre todo con el arte de las antiguas culturas. Afortunadamente, los escultores asirios y egipcios no conocieron los nuevos materiales y alcanzaron con la piedra tallada un arte eterno y esto ocurre con el arte de otras civilizaciones, el griego, la de oriente, las de Roma las que proceden de la Prehistoria. Vivimos una época de transición y de experimentos. Es posible que de nuestra cultura queda muy poco para los próximos 5.000 o 10.000 años, solamente lo que ese escriba sobre ella y, en todo caso, ejemplos técnicos de como se dio comienzo a muchas aventuras del futuro que ni siquiera podemos soñar. Una lámpara eléctrica, un transistor o un televisor de hoy será motivo de curiosidad como lo son ahora, a sólo medio siglo, un automóvil de la década del 10 al 20, o un gramófono. Pero esos egipcios sentados, tallados pacientemente en piedra, esos dioses griegos o esos leones alados asirios, estarán lo mismo que hoy, estoy seguro, sorprendiendo la sensibilidad de los hombres futuros. Es posible que no quede para entonces nada de Kósice, se levantarán Iguazúes en cualquier parte mucho más importantes que unos chorros de agua, siempre la misma agua o sólo unas gotas, también siempre las mismas. En Galicia estamos gozando de la lluvia, un material imposible de encerrar de momento y una escultura hidráulica que sería inconcebible, pero, en cambio, que bien vendría mucha más piedra que la que hasta ahora se labró, brillando con la lluvia, criando musgo sobre la pátina que ella crea. Figuras como las egipcias o las orientales o las románicas que representasen a las gentes de ahora hieráticas, como absortas ante lo que vendrá y que ni siquiera sueñan. Aída y Scheinberg, perdonen el disparate de esta carta, sólo quería saludar a ustedes y a todos los amigos. En la próxima, les escribiré sobre España.
Un abrazo para Falcini, Sarita, Ana, María, hijos y nietos, a todos los amigos comunes, etc. Y uno muy fuerte de Maruja y mío para ustedes dos:
[Seoane]
N/D es: Paseo de Ronda 15, 6º izquierda. La Coruña. España
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| 1973-03-05 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Falcini. 1973 en 05/03/1973
La Coruña, 5 de marzo de 1973
Sr. D. Luis Falcini
Buenos Aires
Querido amigo:
Llevamos pronto dos meses en España. O los llevamos ya, ayer se cumplieron, el mismo día en que le dedicaron la calle de La Coruña al Almirante Brown, con bandas de música, el Embajador argentino, estallido de bombas y banderas argentinas y españolas. Todo ocurrió cerca de casa, casi junto al mar. Estamos pasando unos días de invierno espléndidos, luego de otros días de tormentas marinas y vientos fuertes en el mes de febrero, y yo trabajo, pinto lo que puedo para una exposición que se celebrará en mayo en Madrid, a fines de Mayo. Quisiera que fuese lo mejor posible. Como todos los artistas en general de nuestra época, creo, vacilando en cuanto a los propósitos. ¡Que lejos de aquellos de hace varios siglos, o casi de uno nada más, que solamente seguros de su oficio, sin fines ulteriores, realizaban su obra con destino concreto, el rey, la iglesia, la nobleza, la burguesía... Todo el cambio comenzó con la revolución francesa, o antes, con los enciclopedistas, y el pintor, el escultor con la libertad de temas y ejecución ganaron en dudas y problemas. Perdieron en seguridad y en tranquilidad. Luego los críticos... Uno piensa lo feliz que debe ser un carpintero, un herrero, etc., ese artesano que trabaja en su taller esforzándose en la obra bien hecha, depositando en ella un oficio muy sabido, y dirigiéndose, luego de terminado su trabajo, a reunirse con sus compañeros en una taberna o en un café a hablar de todo menos de su oficio.
Hoy al artista se le exige que, aparte de esculpir o pintar, hable de su arte como Baudelaire y se le exigen propósitos y explicaciones. Yo no puedo imaginar a nadie que se hubiese acercado a un pintor de la Edad Media o del Renacimiento, por ejemplo, a pedir explicaciones por un Neptuno que hubiese pintado, o por una Piedad que le hubiese encargado la iglesia. Es posible que dijese, “ese fué el encargo”. Pero es que además en aquella época nadie soñaba con rebasar el planeta pero en cambio las gentes conocían mejor al mundo que les rodeaba. Hoy nadie me preguntaría nada por un tritón que pintase, pero sí, seguramente, me preguntan por un campesino, a pesar de tenerlos, el que pregunta, a su lado mismo e incluso descender de ellos. En cuanto al oficio... ¡Que tragedia la de aquellos que desdeñan el dibujo…! por ejemplo. No pensaron que todo pasa, hasta en arte.
Pero lo mejor es encerrarse en el taller y trabajar. Buscar uno el propio mundo e ir aislándose intensamente con ese mundo que va naciendo de sus manos, su única torturante gloria. Cualquier día empiezo a ponerles nombres, José, Carmen, etc., a los personajes que fuí pintando y están en los cuadros que no me compraron y me quedan a mí. Viviendo con ellos vivo con mi verdadero pueblo, mi Buenos Aires, mi La Coruña. Les encontraré defectos, como se les encuentra a los familiares, a los vecinos, a los seres que se quiere y que a uno le preocupan, y me olvidaré de los que vendí, como ocurre con todos los pueblos que siempre, en general, se olvidan de sus emigrantes, o les queda de ellos un recuerdo remoto, pero ya sin nombres que les individualice.
Perdóneme esta carta. Pero prueba de que estoy encerrado trabajando y apenas veo a nadie. Por favor envíeme noticias de Buenos Aires. Dentro de muy pocos días son las elecciones en la Argentina. ¿Qué pasará? ¿Qué pasará hoy en Chile? ¿Y en Francia?
Un gran abrazo para todos los amigos y otro grande de Maruja y mío para usted y su esposa:
[Seoane]
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| 1973-06-25 |
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Ver [Carta mecanografada co logotipo do Laboratorio de Formas]
Transcripción da Carta de Seoane a Fernández e Cuadrado. 1973 en 25/06/1973
La Coruña, 25 de Junio de 1973
Sr. Albino Fernández
Buenos Aires
Queridos Albino y Arturo:
Recibimos vuestra carta y me sorprende digáis que no contesté a la de Cuadrado y tuya recibidas hace mucho. A Cuadrado, de ésta guardo copia, le contesté el 3 de Febrero y no tuve respuesta. Que lo recuerde. Y en cuanto a la tuya, Albino, te decía muy brevemente que era posible que hiciésemos una exposición de tus grabados entre agosto y setiembre si tu lo permitías, aunque ya habíamos hablado algo de esto antes de salir nosotros de Bs. Aires.
En cuanto a lo que pasa ahí no me sorprende.
Aquí los “Círculos José Antonio” y los falangistas festejaron el triunfo de ahí como algo propio. Y hubo actos de recibimiento y despedida de Cámpora y P. en Madrid extraordinarios. Yo no tengo nada que decir. Pienso en todos los momentos de aquí y del mundo defendiendo ideales que aún comparto.
Me sorprendió la noticia del fallecimiento de Falcini. Nadie me escribió sobre ella. Éramos amigos desde 1937. Lo había conocido cuando dirigía el Museo Municipal. Sabíamos que estaba mal pero no creíamos que estuviese tanto. Haré una nota para un diario de aquí recordándolo. Giambiagi y él fueron dos grandes amigos míos que me estimularon en mi trabajo. Pero no quiero escribir sobre esto ahora quizá lo haga muy pronto. Se trata de un Buenos Aires que desaparece sin remedio.
Hice una exposición en Madrid con mucho éxito de público, crítica y venta en una galería espléndida que montó Carmen Waught, y trabajo lo que puedo, que no es demasiado. Galicia es un país para no trabajar y morirse pasmado de tanta belleza y ya tengo ganas de regresar, pero aún no sé cuando.
Un saludo para los vuestros y vosotros de Maruja y mío y un gran abrazo para los dos de:
[Seoane]
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