Persoa: Castelao

Persoa: Castelao [22]

Data Material Ver
Data Material Ver
Antonio Fraguas conversa sobre o Seminario de Estudos Galegos
As publicacións do Seminario
O reloxo do Seminario
1960-03-21
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1960
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1960 en 21/03/1960

Basilea, 21 de marzo de 1960

Isaac Díaz Pardo
El Castro

Querido Isaac: Te escribo aún desde Basilea, camino de Berna y de Ginebra y luego de haber pasado una semana en Munich, ciudad que me tranquilizó y no acabó de gustarme, quizás porque en ella encontré la confirmación de muchos prejuicios sobre los alemanes. De cualquier manera vi en ella muchas obras de arte de principios de siglo, del movimiento expresionista y de los primeros abstractos, y también, y esto tiene relación con uno de tus oficios, mucha porcelana de Roshenthal, que a mí me pareció interesante en algunas de sus formas nuevas. Fue una lástima para mí no haber coincidido contigo en Lisboa o aquí. Hubiésemos hablado y discutido mucho y por mi parte hubiese sacado provecho de las discusiones contigo. Desde luego ahora por estos años en Munich hay más cerveza que antes. Parece que antes de Hitler, y aún de la guerra del 14, hubo épocas, en Munich, de más arte que cerveza o al menos en que se igualaban ambas aficiones. Parte de la ciudad continúa aún destruida y la parte reconstruida con arreglos a estilos modernos, para ellos la arquitectura, no tienen gracia y constituyen barrios vulgares. La reconstrucción en los antiguos edificios apenas se nota, menos en la catedral donde cometieron el disparate de hacer sus columnas internas de cemento, que dejaron con su color gris. Quisiera saber cuándo regresas a Buenos Aires y también como quedan las gestiones por Citania. Tengo nuevos planes de ediciones. Una de las cosas que me gusta de este país, así como de Alemania, es el cariño que sienten por el dibujo y como lo presentan en los museos. No son únicamente obras para archivo. Fue una lástima que Castelao, que tanto quiso a algunos alemanes, no hubiese sabido ver, a mi juicio, a sus contemporáneos de Alemania, como se refleja en la página de su diario.
Bueno, cuéntame de Citania y de tus planes, escríbeme, si es posible, al Consulado Argentino de Génova de modo que tu carta llegue antes del cuatro de abril. Una fuerte abrazo para Mimina y para ti de Maruja y mío, con saludos para todos los amigos:


Seoane


1963-05-09
Carta de Seoane a Núñez Búa. 1963
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Núñez Búa. 1963 en 09/05/1963


Ginebra, 9 de Mayo de 1963

En cuanto a la posible empresa pienso que podría ser un gran negocio y útil para fomentar en Galicia el trabajo artesano, evitando, además, la salida de gentes de oficio fuera del país. Se trataría fundamentalmente de la fabricación de muebles en serie y piezas únicas, y objetos en general de decoración en los que se aprovechase la habilidad de carpinteros, herreros, tallistas de la piedra y ceramistas, y tuviese como fundamento el arte popular gallego, y, naturalmente, el del resto de la península, pero siempre pensando que debe ser Galicia, por la madera, la piedra, los puertos, la gente, nosotros, etc., el centro de esta actividad. Galicia tuvo, por lo menos hasta el año 30, que sepa, aproximadamente, una industria del mueble, –Magariños en Santiago, Tizón en La Coruña– que se habían quedado haciendo un falso renacimiento y un falso barroco cuando imperaba el Art Nouveau en el mundo, pero que habían tenido su momento de esplendor. Cuando dejaron renacimiento y barroco se limitaron a copiar las revistas extranjeras. Yo conocí siendo estudiante en Santiago la revista de Londres The Studio, de arte y decoración, por uno de esos tallistas que estaba suscrito a ella y copiaba los estilos de muebles cuando se los encargaban. Se trata de hacer labor creadora y competir en el mercado internacional con Dinamarca y los países del Báltico, desde Galicia, buscando nuevas formas e inspirándose en el arte popular gallego y peninsular. Los plateros de Santiago continúan haciendo lo mismo que hace un siglo, por lo que yo vi, degenerando estilos pasados. No hay nada en azabache que pueda compararse con lo que se hizo en el siglo XV o XVI, y la pizarra no sirve en Galicia nada más que para techos. Se trata de aprovechar materiales populares gallegos y sacarles partido con arreglo al gusto de nuestra época. Se trata de hacer el mueble en serie, para el pequeño departamento del edificio colectivo de hoy, y el mueble singular para quien tenga gusto por el arte, los objetos artísticos y la decoración. Todo esto unido a los elementos de decoración del hogar y aún a los “souvenirs”. En Santiago hacen cucharillas para el café, de plata, exactamente igual que en Suiza, cambian casi únicamente en el motivo central de la decoración; donde el platero compostelano pone una urna del Apóstol, el suizo sitúa el emblema de un cantón o de una ciudad suiza. Los pequeños campesinos de madera tallados ahí no cambian, en el estilo, también de los suizos, sino en el traje. El negocio reside en parte notable en la originalidad y el gusto de las creaciones. Ceramistas como los de Celta en Padrón, o algunos de Vigo, han creído que cualquier artista puede servirles para decorar y crear. Así en cerámicas Celta han intervenido grandes artistas gallegos, escultores y pintores, Asorey, Castelao, que conocían muy bien su oficio pero no el de la cerámica y el destino que se daba a las obras que les encargaban. O remedaron el románico y el gótico como los Hernández de Vigo viviendo fuera de su tiempo. Cuando quisieron hacer otra cosa, cayeron en el diseño “modernista” de 1915, de Varela de Seijas en Blanco y Negro. Y sus temas, los de todos los artesanos actuales gallegos, los redujeron al Apóstol y a la ciudad de Santiago, en parte por ignorancia de Galicia, de su pasado artístico –el arte no lo hacen solamente los genios– y de su historia. En Vasco de Aponte o en el Padre Gándara, o en la prehistoria, se encuentran tantos posibles motivos decorativos como en la Compostelana o la Historia de Santiago de López Ferreiro. Se trata de buscar y de encontrar. En la vieja habitación campesina gallega puede encontrarse inspiración para mucho mueble de hoy, como en los yugos, las mantas, etc., para mucha decoración. Somos tan ricos en motivos como Dinamarca, Suecia o Finlandia, sin embargo solo éstos hasta sacaron partido de la cuchara y el tenedor de boj, labrado por campesinos en las noches de invierno o por los pastores, casi iguales o iguales a los gallegos, sabiendo adaptar a nuestra época y a nuestro estilo actual de vida las lecciones de practicidad del pasado.
Bueno, no sé que más decirte en mi carta. Pienso que todo esto puede ser origen de una gran empresa gallega. En Galicia está en estas cuestiones todo por hacer. Tanto por hacer que hasta las latas de sardinas en su presentación, que me perdone Valentín, creo que se lo dije, no pueden competir con las del resto de Europa. Y en nuestra civilización todo lo que quiera venderse debe convencer por los ojos en primer término. No sé si el genio de los países del Báltico se expresa ahora en literatura, pero lo que sé es que para el mundo se divulga en su mueble moderno y decoración. ¿Por qué no hemos de competir con estos países?

[Seoane]


1967-03-04
Carta de Núñez Búa a Seoane. 1967
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Núñez Búa a Seoane. 1967 en 04/03/1967


4/3/67

Querido Luis:

Con ise articuliño daraste conta da razón pol-a que non contestei axiña á tua carta. Onte regresei de Bs As., do sanatorio Antártida, onde estiven 11 días. Parez que a hernia vai a quedar acochada. Agora, con Laxeiro, Cuadrado, Abraira, etc., etc., vamos a facer a Sociedad de los excollombaos galaicos. Se cadra gañamos os eleiciós do C[entro] G[allego]. Xa sei que víchedes á miña xente. Eu teño mentes de ir a Europa en maio. Veremos como ando de folgos e de cartos. Ises brutotes do derradeiro Correo contra o teu sucesor debe ser cousa de Prada. Voulle a decir que reproduza ise artigo de Guieiros. É o que ti me deras pra El Día e que alí lle paresceu moi político, pol-o visto, según me dixo Canabal. As eleiciós do C. G., ausente e “calado” Villa, gañaronas Andrade e Vidrierita, que visitaron un por un ós amigos e clientes de Pepe cunha carta amañada por iles. O segredo estaba na enemiga de Pepe pra Prado e os Pérez, donos con Reboreda de “Galicia”. A ausenza forzosa e o silencio, supoño que querido, de Pepe, deixoulle o camiño ceibe a Andrade e Vidriera, e Mourente gañou por 130 votos. As maniobras dos mandatarios de Villa deulle uns 2.000. Pepe voltou; dise nemigo de Mourente, eu non dubido; pro está calado, non pode e non quer desautorizar ós seus “mandatarios”. En fin, eu nin falar quero de todas istas porcalladas. Mandeille un artigo pra ti a Míguez. Pra Maruja e pra ti apertas tensas.

Pepe


[Anexo.]

[Artigo de Luis Seoane, “El pensamiento de Castelao”. Guieiro, sección “O pensamento galego”, p. 5. Anotación manuscrita: Nbre 1966]

El pensamiento de Castelao

por Luis Seoane

(Especial para GUIEIROS)

En París acaba de publicarse una antología del pensamiento vivo de Castelao, El pensamiento político de Castelao, realizada por el joven escritor coruñés Alberto Míguez sobre el libro publicado hace años en Buenos Aires, reeditado hace poco, “Sempre en Galiza”. Le precede un acabado estudio sobre la ilustre personalidad del escritor, artista y político gallego, del mismo antologista, en la que destaca el aspecto universal, peninsular, revolucionario, del pensamiento de Castelao generalmente interpretado como simplemente destinado a la consecución de una Galicia modificada administrativamente, autónoma en algunos aspectos de esa posible administración vigilada por un poder central y detenida en el tiempo, en su presente, en cuanto a su economía y vida social. La culpa de esta interpretación del ideario de Castelao la tienen, en general, sus mismos admiradores, más preocupados por reformas formales en cuanto a Galicia, administrativas dijimos, que por una verdadera transformación capaz de hacer olvidar la estructura medieval, anacrónica en bastantes aspectos, que fundamenten su actual realidad. En la emigración sólo parece recordarse de Galicia lo que constituye su aspecto idílico, las suaves montañas, los verdes valles, los alegres bosques y la extensa puntilla que forman la[s] rías en casi toda su costa, dejando que el mar disuelva sus espumas en las playas y entre las rocas. Pero nadie parece recordar el otro paisaje, el de los precipicios montañeses, el del mar de tormentas y naufragios, el de los bosques oscuros que guarecen al jabalí y al lobo, el de las nieves inhóspitas y de las interminables lluvias. Castelao vio también este paisaje y su correspondencia humana. Asistió, en el límite de su juventud, a los levantamientos campesinos que agitaron Galicia hace cincuenta años, con su rosario de muertos en refriegas con la Guardia Civil, en Nebra, en Sofán, en Narón... De aquellos años, (1916, 1917, 1918), son los dibujos que recoge en el álbum “Nós”, con los que incita a la rebelión. Un dibujo que representa a un campesino pensativo, con la cabeza apoyada sobre los brazos cruzados sobre un gran hacha, expresa la siguiente reflexión: “Y que su brazo solamente sirva para abatir árboles...” En una estampa tierna, como muchas de él en las que gustaba dibujar niños, dos huérfanos, o tal nos parecen, en el camino de la iglesia que se anuncia por un alto ciprés, expresan en la leyenda: “¡Un Padrenuestro por los que murieron en Sofán!”. Es este un dibujo anterior, en el orden del álbum, al de una campesina que reza rodeada de sus tres hijos para que Dios los libre de la justicia. Coinciden estos dibujos con los años de las rebeliones campesinas gallegas, surgidas esporádicamente y como reacción a abusos comarcales, independientes unos de otros, no sujetos a una organización que las abarcase a todas, y a la crisis en algunos países americanos donde habitaban numerosos emigrantes gallegos que hace que Castelao reflexione, también en dibujos, sobre el triste destino del emigrante. En el prólogo de su álbum “Nós”, el artista afirma: “Yo no quise cantar la delicia de nuestras fiestas, ni la hartura de los casamientos, sino las tremendas angustias de cada día de los labradores y marineros”, añadiendo: “Algunos espíritus sensibles que lloran por la melancolía de los tangos y de los fados, encontraron desmedido este dolor de mis estampas; otros espíritus inertes vieron poco patriotismo en el afán de ser verdadero”. Pues bien, este Castelao fuertemente emparentado en su intención con los dibujantes franceses de “L’assiette au beurre”, pero en general menos demagógico que éstos y más rebelde en la calidad de su dibujo, familiarizado aquellos años con el modernismo de Munich, va resumiendo su pensamiento con respecto a la renovación política y social de Galicia. De ellos se nutre tanto como “Sempre en Galiza”, la enorme cantidad de leyendas posteriores a sus otros dibujos publicados en la prensa gallega y los casi finales, en su obra de artista gráfico, de los álbumes de la guerra. A ellos hay que atender en primer término cuando se trata de establecer el pensamiento social del artista, tan hondo como su pensamiento político. Su galleguismo no consisitía en dotar a Galicia de un nuevo ornamento administrativo capaz de satisfacer a una minoría que, en sus preocupaciones de todo tipo, no difiere demasiado de las que poseen los que detentan poder en la sociedad gallega actual. Consistía en mucho más, y eso es lo que ven en la actualidad los jóvenes gallegos como Alberto Míguez. Castelao sabía de la existencia de esa Galicia idílica a que antes nos referimos, pero no podía gozarla por la presencia constante de esa otra a que se refiere en el prólogo de “Nós” y que, medio siglo después de publicado este álbum, no se ha modificado demasiado.


1969-03-20
Carta de Seoane a Scheimberg. 1969
Ver [Carta mecanografada co membrete:] LABORATORIO DE FORMAS / OSEDO-LA CORUÑA / TELEFONO 23 (SADA).

Transcripción da Carta de Seoane a Scheimberg. 1969 en 20/03/1969

El Castro, 20 de marzo de 1969

Dr. Simón Scheinberg
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Acabo de escribir a Falcini y le hago mención de cruceros gallegos hechos por canteros del pueblo que se conservan policromados y de algunos monasterios que voy viendo que se encuentran diseminados por la montaña y la costa gallega y que Maruja y yo, acompañados por los Díaz Pardo, mejor dicho, llevados por éstos, vemos los sábados a la tarde y domingos. Es impresionante ir constatando el centro cultural que llegó a ser Galicia hasta que los Reyes Católicos la domaron, como dice el cronista de ellos. Durante tres siglos crearon los cancioneros, uno de los monumentos literarios más importantes de la Edad Media, impulsaron la escultura románica hasta crear su mejor ejemplo con el Pórtico de la Gloria y desarrollaron la arquitectura hasta sembrar Galicia de iglesias y monasterios de ese estilo. De ahí casi se salta al barroco, pues los ejemplos góticos y neoclásicos son muy pocos, aunque algunos, como el Hospital Real de Santiago, hoy Hostal, es un excelente ejemplo de plateresco. Pero el barroco vuelve a ser el otro gran estilo gallego, que los gallegos adoptan porque se aviene a su temperamento, como se avino antes el románico. Y románica y barroca es Galicia, siempre libre, y romántica como seguramente pocos pueblos. La comida continúa siendo románica, como la vida y la conversación, y la literatura es en gran parte barroca. Valle Inclán es un buen ejemplo de lo último y Camba y Castelao de lo primero. El clasicismo es el estilo que no parece venirle bien a los gallegos. En general, se trata de un país anárquico, aún en el siglo XX, de tribus y clanes, de parroquias, que son heredadas de los viejos castros célticos, con iglesias asentadas sobre piedras de dólmenes, que cree en las propiedades de la luna, adora al sol, quizás porque llueve mucho, cree en la transmigración de las almas y cuando no ponen a la puerta de las casas un ramo de flores silvestres que le ahuyenten el mal de ojo y el aire de muerto, clavan en los hastiales de las casas astas de vaca con conjuros. Algo que podría decribir Walter Scott de su Escocia. Ambos países, muy viejos y misteriosos. Misterioso porque su historia conocida, la de Galicia, comienza con Roma y todo lo anterior es leyenda y mito. Me gustaría vivir en un país que uniese todo esto a la inquietud cultural de Buenos Aires y que reuniese para mi egoísmo a los amigos de uno y otro sitio. En cuanto a los jóvenes, de los que hablamos en otras cartas usted y yo, es posible que no sepan a donde les lleva su rebeldía, pero lo importante es que éstas existan; siempre llevan a alguna parte. Nadie sabía en qué iban a parar las dos revoluciones más importantes del siglo XVIII, pero ellas se hicieron y mejoraron el mundo, aunque, luego de realizadas, los burócratas, tecnócratas, etc., hubiesen formulado cánones y creado disciplinas y se hubiesen convertido en conservadoras.
Bueno, esto es todo por hoy. Está lloviendo seguido desde hace días. Todo el paisaje que se ve desde mi estudio, las montañas y el mar, lo cubre a lo lejos la niebla y de cerca el verde de los prados y las huertas. De vez en cuando pasan por el camino unas vacas muy mojadas conducidas por una mujer o un niño, ambos de botas y que cubren su cabeza y sus cuerpos con paños. La lluvia para ellos no tiene importancia, están habituados a ella. Como los cuervos y las gaviotas. Saben, además, que ella es la pobre riqueza de Galicia. La otra riqueza, la opulenta, la van a buscar los hombres sobre todo al norte de Europa, a otras partes menos lluviosas, pero más frías.

Un gran abrazo para Aída, Augusto, Rosita, Olika, Schtirbu, los amigos comunes, y usted y Aída reciban otro además de Maruja y mío:

[Seoane]


1969-03-26
Carta de Seoane a Payró. 1969
Ver [Carta mecanografada co membrete:] CERÁMICAS DEL CASTRO, LTDA. / OSEDO-LA CORUÑA / TELÉFONO 23 de Sada.

Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1969 en 26/03/1969


El Castro, 26 de marzo de 1969

Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires

Mi querido amigo:

Me alegro mucho que le hubiese gustado Homaxe a un paxaro, hecho en una madera de Guinea que encontré en Asturias y en recuerdo de un hornero de Ranelagh. Desde entonces trabajé bastante, hice algunos óleos, unas cuantas figuras de porcelana talladas en yeso y tres cabezas: Valle Inclán, Unamuno y Castelao, para jarras, unas jarras bastante más grandes que las de los personajes medievales que usted conoce y casi del tamaño natural de las cabezas, y para iniciar una iconografía peninsular de escritores y políticos y artistas de nuestro tiempo, desde luego heterodoxos. Esto es un proyecto que es posible no pueda realizar. De Cataluña me gustaría hacer Maragall y Companys, éste entregado por Laval, fué ejecutando en Montjuich descalzo, a petición propia, para sentir en sus pies la tierra de su país. Esta es la única manera que tenemos de vengarnos los seres pacíficos, fijando en el recuerdo de las maldades que cometieron quienes no soportan la diferencia de ideas. Hice tambien para Coímbra, para un teatro universitario que dirige por contrato un gran director catalán, Ricart Salvat, los bocetos para ocho decorados, 25 figurines y 23 caretas, para una obra de Castelao. Es una colaboración catalano-gallego-portuguesa. Están ocurriendo cosas notables de las que hablaremos. Ediciones en los cuatro idiomas de España: catalán, gallego, vasco y castellano, y, tanto en uno como en otro país, excluyendo, por miopía, las editoriales madrileñas. Yo debo hacer cuando regrese a Buenos Aires para enviar desde ahí, un grabado en madera para la traducción gallega de un gran poeta catalán actual, Salvador Espriú, del que se editará una obra para una edición cuatrilingüe. Todo esto conseguido por influencia popular, porque los pueblos nunca dejaron de ser lo que fueron y confiaron siempre en el futuro. Pero ya charlaremos de todo esto algún día de comienzos de mayo que nos reunamos con José Luis Romero, sabio en estas cuestiones, y González Lanuza que las comprende muy bien.

Hasta entonces un gran abrazo a todos los Romero, los Giangrande, Maya, si la ven de vez en cuando, y otro grande para Silvia, María Inés y usted de Maruja y mío:

[Seoane]


1974-06-10
Carta de Dónega a Seoane. 1974
Ver [Carta mecanografada, con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Dónega a Seoane. 1974 en 10/06/1974




A Cruña, 10.6.74

Luis Seoane
Bs. As.

Meu querido e ademirado Seoane:

Contesto a tua do 23 do mes pasado. Debíache carta, sí. Ben vexo que levas unha boa contabilidade. Mais non o fixen denantes por mor dunha viaxata que argallamos polas terras do Al-Andalus pra lle facer unha visita ao noso fillo. E, xa sabes, entre o previaxe, o viaxe e o postviaxe ficóu todo demorado. Pasámolo mo ben. Impresionounos, especialmente, Córdoba. Alí batemos con vellos e conocidos amigos. Séneca, Averroes, Ibn Hassam, Maimónides, Góngora, Duque de Rivas e... mesmo Manolete, deixámolos, previo o conocemento abstracto que deles tiñamos, cáseque vivencialmente incorporados a nós. E Granada, Motril, Málaga, Ronda, Arcos, Sevilla, Cádiz, Huelva, Rábida, Palos, Moguer, pra voltar por Itálica, Mérida, Trujillo, Cáceres, Yuste, Guadalupe, Plasencia, Salamanca e Zamora. Como verás, polos camiños da millor historia galega. Porque xa sabemos, –tí nolo dixeches– que sempre haberá un paisán noso remexendo nos feitos que aqueles nomes evocan. E, claro está, non deixamos de lembrarte ao noso paso pola serranía xienense, afogada a súa soedade e desertización polos colonos galegos e cataláns –e alemáns católicos– asentados no XVIII por Carlos III nas vellas “Nuevas poblaciones...” Mais, vaiamos ao noso.
Fai xa máis de vinte días que fixen entrega ao noso amigo do anteproiecto dos Estatutos polos que se ha gobernar a nova Fundación. Entreguéillo pra que fixera nél as observacións que a ben tivera. Estóu en agarda das mesmas. Polo de pronto, vexo que do tidúo desaparez o nome de Castelao. Que era, si mal non recordo, idea túa incorporalo ao nome da Fundación. Tan axiña teña algunha nova verbo do choio, faréicha saber. Deica o de agora somentes falou de comenencia de estudar a incorporación ao Consello ou Padroado da Fundación dun representante dunha nonnata asociación de “Amigos” que, naturalmente, habería que constituír. Ben se ve que a simplicidade, que a sinxeleza e que a esencialidade non entran no canón estético e social do noso amigo. A impronta do seu delirante barroquismo fica sempre ben patente onde queira que toque. Con todo, téñolle lei.
O Día das Letras foi un éisito. Tivo moi boa acollida tanto nos medios populares como nos culturais e nos de comunicación social. Semella que é festa que callóu na concencia do país. O nome de Viqueira, cáseque esquecido, foi unha revelación pra moitos.
Tamén estivemos en Padrón co gallo da imposición a Álvaro Gil desa trapallada do Pedrón de Ouro. Vímonos amigos de toda Galicia. O Álvaro estivo algo amolado coa “festa”, mais non a puido refugar. Seica foi presionado por compromisos que non foi quen de vencer. O Isaac lanzou, no nome do Museo Maside, unha fermosa medalla conmemorativa. O etnógrafo portugués Santos Junior foi o mantedor do acto. E no xantar, en Rois, falou don Ramón Otero.
E pra rematar, queremos que seipades da nosa ledicia pola noticia do voso próisimo viaxe á Terra. Entramentras, de nolos dous pra volos dous, cinguidas apertas

Dónega


1974-11-11
Carta de Seoane a Dónega. 1974
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Dónega. 1974 en 11/11/1974

Buenos Aires, 11 de Novembro de 1974

Sr. D. Marino Dónega Rozas
A Cruña

Meu querido amigo:

Déboche carta dende non sei cando, mais, si vou á Cruña nos primeiros días do ano que ven, teño que traballar arreo, e, entre o traballo e a vida de Buenos Aires, axitada como poucas, e onde cada saída leva ás veces duas horas de ida e volta, e o tempo da xestión, e todo o que pasa, réstalle a un azos pra escribir, añadindo enmais a correspondencia con Isaac que non fai mais que aguilloar dende Sargadelos. Estou moi canso. Protestei pola escritura pois tiña de lle dar ó notario os elementos que caracterizaron a fundación do Museo Carlos Maside e destacar os nomes dos donantes, pois nengún museo do mundo faise en xeral sen éstes e todos síntense obrigados a destacar a súa donación. Por outra parte todos os outros elementos. Nós non fixemos un museo pra recoller o pasado galego senón soio o que nos consideramos un arte inquedo do noso tempo. Falamos desto en moitas oportunidades e, enmais, pubriquéi no caderno número 1 de Laboratorio de Formas un traballo falando do noso propósito, naturalmente de acordo os dous. O museo reúne as obras de artistas galegos a partir da xeneración do 30, Maside, Souto, Colmeiro, Torres, Eiroa... senón ¿pra qué se quere un museo na Cruña, si pra reunir a Juan Luis, Mosquera, Camino, Quintas Goyanes, etc., xa existe o Museo da Cruña e outros museos galegos? Incluíamos a Castelao porque él, enmais de un artista de intención galega, proieitou a posibilidade de un arte galego, e tiñámolo no Museo como exempro da xeneración anterior. Mais non vou a repetir o que está escrito e creo coñeces. Agora insísteme que a culpa a tes tí e mais eu. Eu, porque según as súas cartas, deixéiche instrucciós pra o que se tiña de facer con arreglo ó Museo. Na que recibín fai uns días insiste, “no solo instruiste a Dónega, sino que él te leyó en casa de Álvaro, ya en Vivero, la minuta del acta fundacional...” E xa leva duas ou tres cartas insistíndome no mesmo, e, naturalmente, eu teño que lle responder. E esta correspondencia a min enférmame. Respondinlle que non deixei instrucciós a tí nin a ninguén, que mal podía deixarchas posto que eu non coñecía os trámites e que a situación do Museo ti a coñecías por él e por mín. Pois non, acabo de recibir unha carta…


1975-02-14
Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 14/02/1975


Buenos Aires febrero 14 de 1975

Mi querido Seoane:

Circunstancialmente varias y, creo que debo aceptarlo, un poco de resistencia interior, demoraron esta carta imprescindible. Cuando me llamó usted antes de partir, le dije que hubiésemos tenido que hablar en eso días y –añadí– trataría de reemplazar ese diálogo con una o más cartas. Y aquí me tiene, cumpliendo con esa necesidad que es también una obligación; escribo en mi bufete hospitalero, en un pronto, sin buscar elegancias y apenas levantando mi cabeza sobre un mar de inquietas dudas. Trataré de ser claro, sincero como lo fui siempre que pude y ahora sé que puedo y debo. Le pido que con su tradicional franqueza me responda; sus consejos, absoluciones o palmetazos serán por mí bienvenidos una vez más y de todo corazón.
A riesgo de fatigarlo, será menester un poco de historia. Usted conoce a Jorge Prelorán y a sus deseos de filmar una película sobre nuestra Tierra y pueblo; es, creo, uno de los frutos que ayudarán a perdonar las muchas faltas de mi librito, pues en él descubrió este niño grande a nuestra Galicia y empezó a dolerle nuestro drama. Pero entre los sueños del filme y su concreción mediaba un abismo de millones que sólo pudimos rellenar con amistad y fantasía. El asunto trascendió, sin embargo, y lo comentaron algunos paisanos. Por fin y como residuo, quedó en el aire la sensación de que yo conocía a un gran experto en cine –y, para colmo, americano– a quien las cosas de Galicia interesaban. Y un día, en el Centro Gallego, me abordó Valentín Fernández con la pregunta de si a ese amigo que decían que yo tenía podría hablársele de un trabajito profesional: el de poner en mínimas condiciones potables unos cuantos metros de película que guardaban en el Orensano.
Y lo puse en contacto con Jorge y vimos ese material. Castelao aparece algunos segundos, el resto son escenas donde con gran tenacidad y cómplices sonrisas aparecen y desaparecen –y, fatalmente, reaparecen– el señor Puente y el señor Prada más algunos otros, menos perseverantes. Ese malísimo documento, al que no falta cierta macabra inocencia, incluye como agregado metros filmados en Galicia y en España donde con buena vista alcanzan a verse lugares en los que vivió Castelao.
Prelorán dijo que no quería hacer, a estas alturas de su vida y evolución creadora, tareas como ésta que le pedían, de mínimo profesionalismo, aún si cumplían con las amenazas de pagarle bien. Él buscaría un amigo capaz y esa compaginación, pegoteos y mínimas tijeras que pedían los dejaría satisfechos a corto plazo y costo. A esta declaración de asepsia o voluntad artística siguieron días y semanas de avances y retrocesos, danzas y contradanzas cuyo detalle menudo es inútil. Lo cierto es que, paso a paso, con americana tenacidad por el lado galaico dirigido por nuestro robusto paisano y con barrocas gallegadas por cuenta del indeciso Jorge, llegose a un acuerdo muy alejado del proyecto original. Prelorán, a quien entre tanto zambullí en el mundo plástico de Castelao, filmaría una película con toda libertad y como él sintiera la cosa. Sólo pedía un algo así como una beca, una asignación mensual capaz de mantenerlo durante los seis meses previstos fuera de otros compromisos y dedicado, pues, plenamente a su nuevo personaje. Habría que pagar las facturas que apareciesen en concepto de película –en blanco y negro, pero muchísimos rollos– y quizás otros gastos. (Para dar a usted la información más completa: los honorarios totales de Prelorán fueron por él fijados en dos millones y medio, que prefería en cuotas mensuales durante el semestre) Jorge pidió todo el material gráfico posible, independencia y un asesor que trabajaría duro y en equipo durante los seis meses y que él elegiría. Por supuesto que resulté yo y que abrumado por las dudas y las reservas que usted supone ni siquiera acepté: simplemente descubrí que estaba metido en el asunto sin remedio. Alcancé, sí, a declarar exigencias mínimas: yo colaboraría si entendíamos todos que se trataba de una película de Jorge Prelorán sobre Castelao; empresa que requería dineros, materiales y cierto asesoramiento; que como en cualquier trípode bien equilibrado cada una de las patas valía tanto como las otras y sólo valía en conjunto; nadie, pues, fuera de Prelorán y en tanto creador, podía llamarse campeador en la odisea. Exigí también libertad para moverme por sobre los valados, los muros y los fosos que separaban a quienes pudieran colaborar o a quienes yo debía informar. Hablaría con todos y con la mayor franqueza; así lo hice y hasta ahora sin tropiezos. Prada, Faustino Iglesias, Abraira, Pita, el Tacholas, etc.., me ofrecieron lo que tenían luego de conocer de qué se trataba. Se realizaron las filmaciones. En lo de Prada, por ejemplo, sudamos varias horas bajo lámparas y por fin le quedamos dos veces la instalación eléctrica. Con artes diplomáticas que hubiera consentido Gondomar, pero con la mayor limpieza y claridad pasé de Fulano a Zutano que se detestan y de Mengano a Perengano que no pueden verse. Al parecer, todos comprendieron como traté de convencerme yo de que se trataba de una oportunidad para divulgar la obra de Castelao y que no era el caso de hacerle el caldo gordo a nadie aunque a la postre se lo hiciéramos... Actué con una voluntariosa inocencia y con una instrumental ingenuidad, pero sin ocultar, ante cada uno de los bos e xenerosos, mis dudas y recelos.
Llevamos gastado lo que a mí me parece mucho dinero. Hay pilas de rollos filmados y estamos a pique de terminar con el registro gráfico; la casa de Prelorán es un museo de material tridimensional aunque no creo que podamos mostrar nada muy original. En fin, pronto vendrá la tarea en sí y quien sabe qué con ella. Trataré de salvar para nosotros a la película. Jorge puede hacer otra gran obra de arte de las suyas, quizá, pero si alcanzo mi propósito, no quedará el filme en eso, con ser tanto, y llevará expresado el compromiso ineludible.

Seoane: retomo la carta unos días más tarde. La independencia que goza –por ahora– Prelorán, me tranquiliza por un lado y me inquieta por otro. Es una especie de fértil retiro donde no llegan las interesadas presiones y es una patente de corso que Jorge puede usar como un niño en una confitería: probando lo que solicita el gusto o el capricho y dejando a un lado, quizás, el alimento de substancia. Claro que soy yo quien tendría que guiar a Jorge y darle un rumbo a seguir, una inexcusable melodía a tocar para que la adorne, si quiere, con variaciones y genialidades. Pero no es fácil, ya lo veo. Ayer, por ejemplo, pasé unas seis o siete mortales horas para convencer al barbado de que lo del 28/6/1936 es el meridiano al que corresponde ajustar el tiempo de la película. En otros términos: que hasta esa fecha se trepa por distintos caminos de diferente conciencia y desde allí se baja lentamente. Y que tanto la subida como el descenso existen y cobran sentido contempladas desde la cima. Y que luego de aquel 28 de junio y en dramática dialécticas con las Españas y el mundo entero se pierde con un juego de altibajos donde alternan los zumos frescos de la esperanza con las amargas hieles de la impotencia y los vidrios molidos de la tradición.
Como Jorge es, además, músico, creí lícito apelar a metáforas de pentagramas y le dije que, a mi juicio y aparte de todo lo que inventara su genio y enriqueciera la línea interesaba, sobre todo, esa línea: un crescendo donde hasta el clímax jubiloso, un calderón de hora estelar y epifanía; y un descender quebrado, luego. En esa lisis, el nervio vertebral de nuestro drama concierta su diálogo con la esperanza escuchando los ciegos instrumentos: desde las trompetas claras y los timbales limpios al ovillo enfermizo de tantos y tantos violines sin que falte la prestidigitación de las arpas. En fin: Gondomar tratando de venderle whisky a su Graciosa Majestad, sólo que con un propósito nada tabernario. Y Prelorán, que naturalmente carece de mucho de lo que nos sobra y quiere a nuestra Tierra, pero todavía ella no le duele, respondía con iracundas genialidades y afirmaciones técnicas. ¡Eso no es cine! ¡Eso carece de ritmo cinematógrafo! ¡No se puede; no tengo, no veo, no sospecho imágenes para dar fondo a esa historia! Pero creo que lo dejé preñado: me pidió, al fin, agotado y meditabundo, una suerte de guión esquelético donde yo, para su información, le diese formalmente mi idea de lo que tenía que ser la película. En eso estoy.
Quizá dentro de algunas semanas y seguramente dentro de un par de meses sabré con alguna certeza si el medio año que le regalo a esta patriada está justificado. Y usted conocerá entonces mi desaliento, mi conformidad o mi esperanza.

Con el afecto de siempre y con mis cariños para Maruja le envío un apretado abrazo.

Antonio

Antonio Pérez Prado
Salta 760, 3ºB
Buenos Aires

P.S. En un momento, se entreveró en el proyecto S. Feldman, quien tiene una gran experiencia en lo que llaman ellos animación (o sea, filmar estampas, dibujos, etc.). Hasta llegó a pedir un millón de pesos en concepto de honorarios y se aceptó su ingreso al equipo –y todo por sugerencias del propio Prelorán–; sin embargo, se apartó luego, excusándose por su mucho trabajo. Alcanzamos a charlar y me dijo del cariño y admiración que por usted siente. Y, por fin y al fin, tome al pie de la letra todo lo que le dije y no acepte por ahora otras versiones... que ya las vi impresas y no del todo veraces.


1975-09-02
Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 02/09/1975


Buenos Aires, 2 de septiembre de 1975

Mi querido Seoane:

Hace ya largo tiempo recibí su carta. Hoy, como en aquella mía que usted contesta, vuelvo a mis tribulaciones cinematográficas.
Con mil inconvenientes, con periódicas glaciaciones, con prolongadas y vociferantes sequías, con desalientos aluvionales y con varias y firmísimas determinaciones –por cuenta de Prelorán y por mi humilde cuenta– de plantar, abandonar y entregar, quizá con un suspiro de alivio, todo el material filmado, seguimos adelante con nuestro Castelao. Y ahora y aunque parezca mentira –a mí me parece un sueño– estamos ya en la última etapa y es más fácil terminar la obra que dejarla morir nonata. La filmación que resta será la de algunas fotografías que aparecerán en nuestras excavaciones de periodismo arqueológico; unos segundos más o, como diría nuestro barbado Prelorán, algunos pies de film y listo. Tenemos lo suficiente para cien minutos de proyección; el material desechado no es mucho: quizá otro tanto. Esa relación de 2 a 1 es muy económica y debemos agradecérsela a Jorge quien ahora es medio gallego y del todo galleguista. Él supo disparar su cámara con acierto sobre los documentos que allegamos entre todos, batiendo la selva de papel. El ojeador más fértil, Roberto Rodríguez, encargado de la biblioteca del Centro, mostró un ansia venatoria indeclinable.
Yo soy el autor del libro, según rezan los carteles. Mi oficio, sin embargo, tiene más requilorios y fue más complicado; pues debí meter en el asunto a Prelorán, adobar y condimentar a nuestro gusto la marmita, luchar en dos frentes principales y en multitud de secundarios y demostrar, en fin, que la raza de los Gondomares dura tanto como nosotros. A veces, lamento no haber escrito un diario, un journal de la película; otras creo que hubiera sido casi imposible derramar en papeles tantas incidencias y tantas malas sangres, fatigosas dialécticas y tornadizas meteorologías. Pero no sé si alguna vez, con más recuerdos que documentos, no me pondré y, al volar de la máquina, no dejaré crónica del periplo. Le aseguro que tendría su interés y, por lo menos, justificaría tal cual defecto o exceso.
Castelao irá en dos grandes rollos: primera y segunda parte. En 35 mm lo común es tener dos proyectores a mano; en 16 mm eso no suele ocurrir. Hay que contar con un intervalo, pues, que sería brevísimo en caso de no rebobinar enseguida. La banda sonora es del tipo llamado internacional, para distintas versiones. Por ahora grabaremos dos: castellano y gallego.
El orden que sigo en el relato es el lineal y cronológico, casi siempre. Fotografías de Castelao, sus dibujos, las fotografías de personajes o sucesos que fueron importantes en su vida y en lo que más importó a su vida; algunos metros de película que nos lo muestran en viajes, inevitables banquetes y hemerotecas. Ese material gráfico es la imagen que apoyan meses de librerías, archivos y principales: la de Castelao y la del relator; muchas otras, diversas, recitan los famosos epígrafes. Si estuviéramos filmando un libro mío cualquiera, previo y completo, las cosas me resultarían menos inquietantes. Yo sería el autor de unas letras y Prelorán buscaría los señores que las pronunciaran y los escenarios en que lo hicieran. Pero nuestro camino discurre exactamente al revés. Encontramos las escenas, los documentos gráficos y debemos armar –y modificar continuamente, sin perder el norte– la historia para sacarles provecho y ensartarlos como perlas. Imagine mis piruetas.
Después de no pocas escaramuzas iniciales y de un paciente trabajo doctrinario que me dio al fin sus frutos en Prelorán, conseguimos armar una estructura con ritmo cinematográfico –a pesar de la sofocante mayoría de escenas fijas– y, creo, eficaz. Quiero decir que cualquier persona de mediana sensibilidad y completa ignorancia en la materia puede tolerar sin fatigas esa hora y media y ya no puede ignorar quien fue Castelao y cual su lucha y cuales los problemas de nuestra patria gallega.
La película empieza con fotografías de la niñez de Castelao y con su voz. Todos los parlamentos que dice esa voz en primera persona están sacados textualmente de sus obras: libros, discursos, papeles diversos. Yo traduje con fidelidad y recorté con intención y de la manera que convenía según nuestro propósito y las posibilidades de imagen con que contábamos. Prelorán fijaba los estrechos límites temporales. Así Castelao, con fragmentos de su obra, nos cuenta su vida y explica lo que mostramos ayudado por el relator. Pero esa estructura debía contener su mensaje patriótico en forma clara y agónica, dramática. Y yo tenía que hallar la manera de representar o encarnar de algún modo la tontería centralista, la españolada de chafarrinón, el menosprecio de corte. Y entonces, y para los años que llegan al advenimiento de la Segunda República, elegí como figura contrapuntística a don Alfonso XIII. Con la imprescindible y santa pequeña injusticia y perdonable malicia que tienen inevitablemente estas cosas, elegimos entre sus muchas fotografías aquellas que lo muestran en sus diversos años y en su constante bobalicón perfil. Atusándose el bigote en una, vestido como un polista británico en otra, al comando de un luciente automóvil en esta, empingorotado y con charrateras; en un sarao, en un arenal de Marruecos o dando limosnas; en una corrida de toros, en el palacio, en el hipódromo. No es mucha imagen real en total computable, pero cada una de las veces en que interrumpiendo el relato aparece Su Majestad unos compases de pasodoble torero añaden su bronce y su chunga al contrapunto. El ser contemporáneos, tocayos y el haber coincidido etapas importantes de sus vidas en fechas muy cercanas (y el tener muchas fotografías del Borbón, claro) me incitó a brindar a nuestro paisano tan elegante partenaire. Conseguí además, espero, gracias al rey y a sus veleidades, sus tropiezos en Marruecos, sus lances políticos y su política de reinado, mostrar con cierta agilidad esa historia que vivió España y el mundo en los años que van desde Rianxo a esa primavera del 31. Después, apoyo mi contrapunto en los grandes acontecimientos y en algunos de sus protagonistas; el relator apostilla las imágenes del bienio negro, de los estatutos y del Estatuto, la Guerra de España, la Guerra Mundial y el triunfo, la postguerra y la derrota.
Prelorán grabó muchas voces buscando a la de Castelao, que no se pretendía omitir y ni siquiera evocar. Quería un hombre viejo, que no fuera ni se creyese actor, ni locutor. En la del señor Baltar –quien ya dijo todo el texto de Castelao– cree Prelorán haber hallado lo que buscaba. El relator debía ser más joven, con voz y acento diferentes. Luis Medina Castro fue el elegido y ahora ensaya mi texto. Luego, como dije, muchos anónimos cuyo timbre o estilo encajan en los epígrafes. La banda sonora –que incluye música– es cosa de Prelorán y del asesoramiento que me permita.
La tarea de Prelorán ha sido –y es– formidable. No puedo imaginar a nadie tan atrapado por una vida de la que no tenía sospecha y hasta por un país en cuyas venturas y desventuras lo introdujeron no hace mucho mi librito y nuestras charlas. Sus ahogos económicos –aún los domésticos– fueron muy grandes en estos malos tiempos y, con la inocente blandura que usted diagnosticó, Jorge fue lastimado muchas veces por las actitudes del entorno que usted, asimismo, tan certeramente pronostico. En gran cariño y respeto trabajamos durante meses con algunas crisis de su parte. Hace unos días, y sin que esto lleve relación directa con nuestro trabajo, pero sí en forma de bienvenida compensación y alivio, Jorge acaba de ganar (por segunda vez) la beca Guggenheim. Tratará de cumplir la mayor parte de su término en la Argentina.
Quizá, luego de los primeros y muy difíciles momentos, los inconvenientes más grandes que tuve con Jorge fueron debidos a un violentísimo celtismo que contrajo en las páginas de Castelao. Su parte de sangre irlandesa entró en ebullición y pronto mostró un fanatismo digno de cualquier troglodita de la Cova Céltiga. Y hasta con la ayuda de Simón Feldman imaginó una serie de mapas animados con los más peregrinos desplazamientos de las célebres tribus. Llegamos a una etapa en que los celtas y su influencia parecían bastarle para explicar todo y a mis violentos contraataques respondía con santa indignación, hoscos silencios y renovadas guerras y guerrillas. En su casa de él y en la de Simón o en cualquier lado mientras filmábamos –él por los celtas y yo aliado a cualquier otro pueblo histórico que me viniese bien o sólo, a pie firme– luchábamos con denuedo y sin cuartel. Temía yo y temo, pues Jorge me parece incurable celtómano y didactomaníaco, que se malograra nuestro esfuerzo y en especial su magnífico esfuerzo al seguir cualquiera de las teorías históricas más o menos tópicas que luego pasan o pasaron de moda, amén de aguar el mensaje y ablandar el carozo. Y, mañosamente y sin que me faltara razón, le decía que una cosa es el celtismo –actitud emocional y hasta postura existencial muy digna y aún política, si a mano viene– y otra son las precisiones eruditas sobre temas que ni él ni yo dominábamos y sobre los que, para colmo, no había acuerdo. Y que si todo lo que sabemos o podemos llegar a saber sobre los misteriosos celtas y los indudables romanos y los suevos y todos los que usted quiera se demostrara falso o cosa de fantasía y sueño, no por eso iban a terminar o torcer su modo esas injusticias que denunciábamos ni desaparecería con un suspiro esa nación que defendíamos. En verdad, creí muchas veces haber derrotado a los queridos celtas y otras tantas volvían ellos y acometían mandados por el barbado Prelorán (¿No será Breogán?) y hasta por Simón quien armó con su entraña pétrea un inesperado celtismo. Créame Seoane que si los celtas hubieran tenido tanta resistencia e insistencia como la de estos buenos amigos en el día de hoy y en nuestra Galicia no hablábamos ningún latín corrompido sino algo así como el gaélico.
Prelorán es, como usted sabe, muy trabajador, muy ingenuo y hasta inocente. No puede ni pretende usufructuar grandes lecturas ni mayores erudiciones, pero cuando se le mete una idea entre pelos y barbas es de ver como echa luego raíces y lo mueve a lecturas atragantadas, y florece y frutece y vierte por fin sus jugos en una suerte de breves trabajos cuidadosamente mecanografiados y sometidos, con toda gravedad, a mi crítica. ¡Y menudas angustias las que me dan esas prosas! Esas afirmaciones impávidas que debo atenuar para eludir el traspiés o los azotes de cualquier crítico; esas detonantes ingenuidades quizás inofensivas en un cine-club, pero suicidas frente a otros públicos más sólidos y esos crasos errores que debo tratar suavemente con injertos, barroquismos y sutiles alquimias y procurando no lastimar... Y no hay más remedio que hacer la cirugía porque los trabajosos trabajos de Jorge son la base o el texto mismo que imagina para comentar su lenguaje cinematográfico, sus escenas filmadas, expresión ésta sobre la que reina con absoluto imperio y de la que es más celoso que Otelo. Con aparente docilidad y sin tontas veleidades literarias (Jorge carece –¡felizmente!– de cosquillas) Prelorán acepta mis recortes o mis rechazos y ortopedias, pero vuelve luego con otro texto y torno yo a mis cosméticas y podaderas. El proceso tiende a repetirse y adquirir la mecánica del cuento de la buena pipa y, en cuanto me descuido, de sutil contrabando y con nuevas ropas trata Jorge de volver a pasar un argumento que le suena bien o un clan entero de celtas.
Este didactismo de Prelorán me saca el sueño y me hace temer empresas tan gratuitas como las de explicar que el Mediterráneo está rodeado de tierra y, para colmo, relleno de agua y otras enfadosas disgresiones. Como Prelorán no andaba muy enterado de las andanzas de todos esos iberos, celtas, romanos y bárbaros, moros y cristianos, Prelorán cree su deber exponer el asunto a la manera audiovisual para beneficio y remedio de quienes padezcan esa misma falta. Y como Prelorán no conocía nuestra tierra, sus gentes y su drama, él cree lícito admitir en ambas primitivas inocencias un nexo causal. Y –repite– para conocer Galicia es necesario saber que es Galicia (lo que en su idioma significa tener una idea de su historia... si fuera posible con mapas animados por el amigo Feldman). En fin, que termino usando contra todos aquellos pueblos la energía con que luché contra nuestros celtas. Pero no será fácil impedir algunos mapitas –temo– y haré lo que pueda por evitar que nos den al traste con el esfuerzo y terminemos provocando la zumba de los inteligentes y el aburrimiento de los simples. ¡Qué falta me hace usted, Luis, en estos momentos! Estoy solo en la parte que de verdad interesa y soy el único que puede manejar el negocio y salvar nuestras almas y llevar las aguas discretas a nuestro patriótico molino.
Seoane: quisiera lograr una película rescatable, eficaz, decorosa, permanente; y lo quiero sobre todo por usted y también por Eduardo quienes, en estos Buenos Aires me desbravaron un poco en galaicología y me abrieron generoso crédito de amistad y confianza. Entiendo que nosotros, los hijos de gallegos que llegamos a su lado, tenemos el deber de retornar una obra que justifique tan altos magisterios. Y si meu señor Sant-Yago me da forzas, como a Gaiferos, llegaré, no al Pórtico de la Gloria, pues no tengo para el pasaje, pero sí quizás a salir del anónimo etcétera y ser nombrado en la Enciclopedia Gallega (ver art. sobre Alén Mar...)
Un gran abrazo. No gaste su tiempo en contestar, salvo para ordenarme lo que fuera o para darme un consejo sobre toda esta lata. Quiero decir que mucho quisiera unas líneas suyas, pero no me atrevo a pedirlas.

Cariños a todos y muy especialmente a Maruxa.

Pérez Prado

P.S. Si todo anda bien, creo que la película podría verse allá en noviembre. (Prelorán insiste en procesarla en el exterior, para mejor calidad; eso puede demorarnos, pero no creo que más allá del citado mes).
Salta 760, 3ºB


1976-03-14
Carta de Rodrigues Lapa a Ramón Piñeiro, 1976
1976-06-09
Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1976
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Díaz Pardo a Seoane. 1976 en 09/06/1976

9 junio de 1976

Sr. Don Luis Seoane
Buenos Aires

Querido Luis:

Confirmo las mías que te escribí en 24 de mayo y 1º del cte . Cruzadas la última tuya del 18 de mayo. Anteayer se celebró la Junta de Sargadelos para considerar la demanda de Rey. No asistió ni él ni Nogueira. Y como menos Nogueira y Varela los demás socios habíamos mostrado conformidad con la cesión da participaciones al Museo, siempre que ningún otro socio ejerciese el derecho de tanteo, ratificamos esta posición para demandar a Rey, a Cerámicas del Castro y a Sargadelos para el caso de que prosperase la demanda de Rey, que el juez tuviese que unir y resolver simultáneamente las dos demandas. Cuando el juez emplace a las partes a contestar la demanda se alegarán las excepciones y Risco tiene bastante confianza en que el pleito se lo devuelvan al demandante cargándole las costas por falta de jurisdicción de los Tribunales a que recurren ya que por lo menos Sargadelos ha aceptado en sus Estatutos el arbitraje de derecho privado. Pero yo a la vista de la corrupción a que está entregada la justicia ya no creo nada. Te mandaré una copia del acta da la junta del 7 en cuanto la entregue el Notario. En el Castro hicimos otra Junta y acordamos denunciar a la junta de gobierno del Colegio de Abogados de La Coruña a Iglesias Corral y le hemos pedido que cese en su cargo de la Junta mientras dura el período de investigación. También hicimos la misma denuncia al Presidente de la Audiencia para que vigilase que la investigación se cumplía y no se estorbaba por el mismo Iglesias Corral. Acompañamos copia de la carta del Consejo Gral. de la Abogacía de Madrid en que nos anunciaban que pedían información a La Coruña. Sabíamos que Iglesias Corral había hecho desaparecer el pedido de Madrid. Ahora vamos a esperar, pero no hay que esperar que pase nada. A Iglesias nada le va a pasar. Es inteligente y sabe que el Presidente de la Audiencia tiene mucho que rascar y enseguida le diría que primero tenía que ocuparse da cosas más importantes a las que está obligado como es la investigación del caso Olives, Secretario de Obras del Puerto que estafó a ellas cientos de millones cuya denuncia fue publicada en revistas que han ofrecido documentación probatoria. Pero el Presidente de Obras del Puerto es Doña Carmela Barrié, y el Olives es un personaje en La Coruña. Esto por decirte algo porque todo está así.
Bueno. Te va otra convocatoria para la Junta Ordinaria de Sargadelos para que le envíes a José Luis tu Delegación.
Otra cosa relacionada con Iglesias Corral. Arturo Cuadrado viene. Lo publicó la prensa y como Iglesias se convirtió ahora en el introductor de exilados (me contaba el otro día Dónega que para hablar con Emilio González López hay que pedirle permiso a Iglesias) pues ya estoy viendo Don Manuel correr a esperar a su querido Amigo Cuadrado y a bloquearlo. Casualmente me llamó el hermano de Cuadrado para anunciarme la llegada de Arturo y también me llamó Carlos Martínez Barbeito para decirme lo mismo y a ver si podíamos hacer algo con él, y pensé que lo mejor es que dé una conferencia en el Museo sobre la Barra[ca] Resol, etc. y ya mandé una nota a la prensa anunciándola anticipándome Don Manuel desista de prepararle una encerrona [sic]. Mandé también el dibujo que tú le hiciste. Al que no hay forma de traer a Galicia es a Lorenzo ni aún con esto de Cuadrado, pues ya le hablé pensando en que esto se convirtiera en una especie de homenaje a los dos. No hay forma. Creo que ahora le viene Marika, que ya alquiló la casa de ahí, pero por lo que parece se piensa pasar el verano en Madrid.
Lorenzo es muy difícil. Yo le puse todo a su disposición. Él quiere resolver las cosas a su aire y aunque algunas cosas creo que va a resolver poco en Madrid hay que dejarlo. Con Álvaro creo que sigue su relación languidecente. Por cierto que Antoñita rompió un brazo.
Para la Bienal de Venecia hemos enviado dos litografía de Souto del 37, dos tintas de Castelao del 37 y 39, la carpeta Galicia Mártir (una primera edición que tenía yo hecha en el 39, grande), una reedición del Atila y unos carteles del Estatuto. Se estuvo buscando tu cartel del pulpo pero no apareció, el grupo ese de cine que hay en La Coruña no lo tiene, se lo debiste de dejar a otro grupo y sería una pena que se perdiese ese cartel. De todos modos, según este Manuel García García, que debe ser valenciano, por lo menos vive en Valencia y es el Delegado en España para este asunto, dice que ya tienen cosas tuyas facilitadas por Francisco Carreño. De todos modos creo que si a ti te apareciese algo deberías enviarlo a este mismo Manuel García y García que a partir del 20 de este mes está ya en Venecia a esta dirección:
La Biennale di Veneziea
Ufficio arti visive
Venezia
Les interesa mucho la cosa cartelística y gráfica del período 36-39. Renau y Alberti parece que están por detrás. Te mando una nota da prensa. Este Manuel García a quien no conozco pero que se habló con él por teléfono dijo que aunque fueran cosas del periodo 39-45 referidas a la guerra.
Creo que no se me quedan más cosas en el tintero, más que decirte que mi ojo va mejorando, que falta me hace. Ahora quisiera saber de vuestra salud, la tuya y la de Maruja también mejoran, por lo que hago votos que es lo único que puedo hacer, si bien no sé si contándote tantas cosas con esta larga carta y con estas noticias desagradables del Iglesias Corral te estaré haciendo bien. En todo caso no les des demasiada importancia. No va a pasar nada, pero Iglesias creo que no las tiene todas consigo. Sabe que de los franquistas nada tiene que temer. A él lo que le preocupa es el futuro y eso se le nota. El Herce Valdivia ese de la nota oscura parece ser que lo dejaron ya escapar fuera da la península. Y este es de la misma trinca de los que a nosotros nos hacen daño.

Abrazos muy fuertes para ti y para Maruja

[Díaz Pardo]


1976-08-05
Carta de Seoane a Palmás. 1976
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1976 en 05/08/1976

Buenos Aires, 5 de Agosto de 1976

Sr. Ricardo Palmás
Londres

Querido Palmás:

Recibí su carta de hace algo más de dos meses que no contesté, hasta ahora que me dispongo a hacerlo, por esa falta de ánimo que muy lentamente va dominando como una enfermedad, lo es, a todos los porteños. La actualidad nos confunde y domina y es bastante peor que la droga más nociva. Recibí estos días su libro Castelao: prosa en el exilio, que es un gran libro. Muy bueno el estudio de su labor literaria en el exilio del prólogo y la reunión de los artículos, breves ensayos y conferencias que fue haciendo a medida que se lo solicitaban las circunstancias que fue viviendo. Lástima no poder decir que Castelao murió a tiempo para no verse injuriado por las gentes de la colectividad, como lo fueron otros, por lo menos desdeñado, al no aceptar el compadrazgo de una minoría con ideas tan ridículas que “meten medo”. Por mi parte continúo apartado de todos ellos. Hace un mes aproximadamente me ofrecieron la presidencia de la sección cultural del Centro Gallego, ni siquiera recuerdo su nombre. No acepté. Continúo encerrado en mi taller trabajando lo que puedo. Estos días estoy exponiendo una colección de óleos en Bonino, con mucho éxito. Creo que es una de las mejores exposiciones que hice en los últimos tiempos y estoy a punto de hacer, juntamente con Alberto Girri, un Bestiario, en mi caso contribuyendo a él con grabados en madera. En el caso de los santos podría hacer, creo, un libro con referencia a los que nacieron en Galicia, a los que adoptaron como el Apóstol Santiago y el dumiense y con los apócrifos. Quizás sería bueno que se hiciese un álbum con grabados en madera míos y textos suyos que se titulase Doce (o los que sean) santos apócrifos galegos, que son aquellos que el pueblo decidió que fuesen santos. Podríamos editarlo en O Castro en una edición reducida. En cuanto a su libro de poemas lo ilustraré con mucho gusto y espero la copia para estudiar sus ilustraciones y presentación. También puede publicarse en O Castro.
De Varela no sé nada más que esta temporada está en Galicia con Marika que se fue de Buenos Aires hace un mes aproximadamente. No escribe, es, creo, su defecto importante. De España tenemos noticias abundantes, aparte [FIN DA PRIMEIRA FOLLA]

[COMEZO DA SEGUNDA FOLLA. NON SE CORRESPONDE COA PRIMEIRA] injusta de grandes figuras españolas. Pita Romero pudo haber sido un candidato extraparlamentario apto para ocupar la presidencia de la Junta de Galicia de no serlo García Sabell o Piñeiro. En cuanto a esa estupidez de Augusto Assía de que el galleguismo no puede ser más que conservador prueba su mala fé e ignorancia. El galleguismo en su rama más numerosa, nació del hundimiento de la primera República con el nombre de regionalismo y lo componían republicanos federales. Al anteponer el problema vamos a decir de la libertad de Galicia, hubo una tregua con los procedentes del carlismo, sabiendo que triunfada esa libertad con la autonomía el P.G. se dividiría en otros en consonancia con los ideales económicos, políticos y sociales del c/u. Esto fue hasta vísperas de la guerra civil en que se separaron del P.G. los elementos de derecha, pues la inmensa mayoría votó en asamblea su entrada en el Frente Popular que no fue precisamente de derechas como sabe A. A.
No, no me envían el periódico. Quizá supongan, creo que tienen razón, que se trata de una generosidad que no será retribuida.
Estoy ya empezando a trabajar. Tengo bastantes encargos para este año en cuanto a grabados. En Mayo inauguro una exposición en Rosario, y, en septiembre expongo en Buenos Aires. Esto es todo. Recibid Chelo, tus hijos y las nietas y desde luego tú, un gran abrazo de:

[Seoane]


1978-04-05
Carta de Seoane a Ledo. 1978
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Ledo. 1978 en 05/04/1978

Buenos Aires, 5 de Abril de 1978

Sr. D. Ricardo García Suárez
Vigo

Querido Ricardo:

Supoñemos estaredes xa gozando da primavera, da vosa casa e do mar. Que tí estarás traballando en pequenas cousas da obra que che resta por facer na casa, e pintando o mar, tan dificil de pintar, tanto como o lume e o ar, tendo un sempre que recurrir a liñas convencionales, ou a min eso paréceme. Eiquí entramos no outono, unha estación tamén belísima, con antecedente, neste ano, dun vran moi desigual, de grandes choivas, ventos impresionantes, desbordes dos rios e grandes inundacións, chegando nas ruas de algunhas cidades a un metro e medio de auga que matóu xente, gando e arruinou fogares. América é esto, un continente enorme con grandes accidentes xeográficos tamén grandiosos: terremotos, desbordamentos de ríos, ventos, choivas que non rematan de parar, e un mar tamén de tormentas. Todo esto influie no home americán, nas suas desigoldades de carácter, no seu aventureirismo.
Pola miña parte non me repoño da desesperanza de que falaba na miña carta anterior e a desgana para todo, e que en parte ten orixen na frustración política de Galicia. Cada vez estou mais convencido do erro que foi dar por rematada a laboura do Partido Galeguista. Para construir un estado e erguer unha nación ten un que se ocupar desta soia finalidade, os programas económicos e sociaes veñen logo de conquerida esa primeira finalidade. Nos deixamos de formar parte da categoría que tiñamos de sempre xuntamente con Catalunya e Euzkadi, para estar á par das rexións administrativas do resto de España. Non somos mais, en canto á consideración dos políticos de Madrid, que os murciáns ou valencianos. Eu estou de acordo coa visión que transmites da actualidade política española en relación co problema da nacionalidade. E tamén coa autosuficiencia dos galegos, os mais mozos sobre todo con respecto ás esperencias do pasado que non consideran sirvan como aporte importante para hoxe. Tamén con respecto á obra de Castelao, vixente na sua actualidade, como moi poucas obras, porque ven tratando problemas non limitados polo tempo e nin siquera na noticia exclusivamente do dia. Esquécense os seus discursos parlamentarios, como tamén os de Picallo, os de Otero e outros que trataron os problemas vivos de Galicia, os que aínda continúan hoxe. O noso Estatuto fora feito por xentes de partidos, sobre todo pola xente do Partido Galeguista, por especialistas e técnicos e moi pouco cambiou o mundo occidental dende entón no aspecto político, sobre todo no aspecto administrativo, e, non embargantes, os parlamentarios galegos, semianalfabetos en parte nestas custións, síntense con azos para redactar un novo sin poñer en discusión o do plebiscito do 36. Tamén como ti farei o que poida, mentras poida, por Galicia. Adiqueille toda a miña vida pasada e continuaréi, aínda quedándome soio. Estou desespranzado e síntome frustrado na miña acción en ouxetivos que proietei perante moitos anos pra o futuro, mais quedará de tí, de min, de todos nos, os que quedamos do vello galeguismo, esta entrega a Galicia i esta laboura feita, matino, en peores condicións que os da xeneración anterior a nós. Eles non viron a posibilidade tan inmediata de resolver os problemas de Galicia e tampouco a división minifundista da política galega. Tampouco poido Galicia nunca ter un representante capaz de enchela de vergoña como Victoria Fernández España, según as noticias que chegan a Buenos Aires.
Ti tes que pintar, grabar e dibuxar. Tes xa feito algúns dos cadros, grabados e dibuxos mais belidos do arte galego. Pero penso, perdóname, que eres o que menos traballaches, polo que sexa. Aproveita ahora o tempo. Este tipo de traballos é o que quedará de nós. Escribe encol do arte galego. Escribe.
Non podo decir mais. Unha aperta moi grande para tí, Mimí e os fillos, de Maruxa e miña. Temos ganas de voltar unha tarde, non sabemos cando, á vosa casa fronte ó Atlántico, entre Baiona e A Guardia, con todos vos:


1978-04-25
Carta de Seoane a Dónega. 1978
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Seoane a Dónega. 1978 en 25/04/1978

Buenos Aires, 25 de Abril de 1978

D. Marino Dónega
A Coruña

Querido Dónega:

Rematamos, fai uns intres, de falar con Fernanda por teléfono. Enchéunos de contento a tua designación e desexábamos felicitarte. Onte recibimos a tua carta e facía dous ou tres dias uns recortes de xornaes que me remitíu Piñeiro. Mais, tiñamos que sabelo de outro xeito e recibimos a tua carta. Non temos que decirche da nosa emoción e contento porque tí, un galeguista, integres a Xunta de Galicia. É como un soño que recobrásemos do 1936. É como un soño que haxa ao fin un galeguista nunha Xunta en que tí soio, ao meu parecer, entre todos os que a compoñen, merece en xusticia formar parte dela. Non está, teño entendido, Domingo, nin foi designado Presidente, como algúns eiquí agardábamos, Piñeiro, nin coñezo aos designados polas outras diputacións. Ti, pois, representas lexítimamente a todos nos, os que durante coarenta anos, dentro ou fora da terra, con pasaporte español ou sin él, fixemos o que poidemos por Galicia, soñando con ela, padecendo con ela, traballando por ela e sendo sempre leales aos grandes homes da nosa historia e á nosa historia. Como eu, estarían hoxe moi ledos, os desaparecidos fai anos ahí e fora desa, os Vilar Ponte, Plácido Castro, Castelao, Casal, os dous Picallo, etc., todolos irmáns esquecidos, soio lembrados por nos.

Onte decíamoslle a Fernanda deste sentimento, desta emoción, como xa dixen. Chegas ao cárrego por méritos dabondo, por ter mantido unha conducta honesta, intelixente e patriota dos vellos galeguistas. Sentimos moito non estar ahí para ter celebrado contigo e os poucos irmáns que quedan de outros tempos, probados de moitos xeitos polas circunstancias que vivimos, a integración tua na Xunta de Galicia.
Non quero decirche, hoxe, mais. Escribe. Unha aperta moi fonda de Maruxa e miña para cada un de todos vos, Fernanda, Fernando, Milagro e tí, e os agoiros para tí no teu cárrego. Repito, escribe.


1986-06-20
REPORTAJE SOBRE LA HISTORIA DE GALICIA. CAPITULO XXXVII: O EXILIO
2018-00-00
Alba de Gloria: o último discurso de Castelao
Ver

Transcripción da Alba de Gloria: o último discurso de Castelao en 00/00/2018

O 25 de xullo de 1948 Castelao pronuncia o discurso Alba de Gloria no Teatro Arxentino, como colofón das Xornadas Galegas que organizara o Centro Galego de Bos Aires, causando un forte impacto na audiencia.

“A alocución de don Alfonso R. Castelao, pola beleza da forma e pola fondura dos conceptos, cativou os asistentes a este gran acto que enchían toda a sala e que premiaron a disertación do Sr. Castelao con aplausos que o interromperon algúns instantes e que se fixeron máis extraordinarios ao finalizar o orador a súa Alba da Groria”.

Galicia, Revista del Centro Gallego, nº 427. Agosto de 1948.

Esta recreación do discurso foi producida para a exposición "Alba de Gloria. Unha experiencia", inaugurada na igrexa de San Domingos de Bonaval (Santiago de Compostela) o 7 de novembro de 2018. Nela, tentamos reproducir o ambiente da primeira lectura de Alba de Gloria e a emoción das súas palabras. Póñanse cómodos e gocen dunha das mellores pezas de oratoria en lingua galega.

Voz: Alfonso Agra
Edición de son: Pablo Barreiro
Estudos de gravación: SDI Media
Músicas: Alborada galega. Pascual Veiga. Real Filharmonía de Galicia. Himno galego. Eduardo Pondal e Pascual Veiga. Arranxos de Maximino Zumalave. Real Filharmonía de Galicia. O Invasor. Abraham Cupeiro. Exultet coeli curia (Canto plano) Códice Calixtino. O bosque máxico. Abraham Cupeiro. Tocata de corna. Abraham Cupeiro.


2018-02-11
Unha recreación do discurso Alba de Gloria de Castelao
2022-10-28
Acceso á publicación Arquivos do Seminario de Estudos Galegos. Galiciana
2023-00-00
Sitio web conmemorativo do centenario do Seminario de Estudos Galegos, elaborado polo Consello da Cultura Galega
TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaCabanas, ConstantinoPeña, Marina de laCañas, PilarMurguía, ManuelValcárcel, MarcosDíaz Pardo, IsaacCarro García, XesúsCastelao, Faraldo, AntolínBouza Brey, FermínPiñeiro, RamónLence-Santar, EduardoCaneiro, HoracioCastro Gerpe, BlancaDieste, RafaelOtero Pedrayo, RamónLapa, Manuel RodriguesGonzález López, EmilioPicasso, PabloVarela, LorenzoMartín, ElenaGonzalez, MalenaVillares, RamónGarcía-Sabell, DomingoArias “Mimina”, CarmenRisco, VicenteMartínez López, RamónScheimberg, SimónCarballo Calero, RicardoFraguas, AntonioBarreiro Fernández, Xosé RamónGonzález, FlorFalcini, LuísLorenzo Fernández, XaquínSofovich, BernardoPayró, JulioCunqueiro, ÁlvaroTomé, AlbaPortela Silva, ErmelindoVillar Ponte, AntónFernández del Riego, FranciscoParga Pondal, IsidroPaz-Andrade, ValentínGonzález García-Paz, SebastiánNúñez Meneses, PabloCastro, Rosalía deFilgueira Valverde, XoséCabeza de León, Salvador Temáticas: GalegoProxectorvídeoSecundarioFondos de Radio Nacional de España en GalicialiteraturaUniversitarioÁlbum de Galiciapolítica Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. historia contemporáneaartesprensa escritaartes visuaishistoria medievaletnografíaemigraciónentrevistarelixiónespazos artísticosautores/asnacionalismopatrimonioarqueoloxíaxeografíasocioloxíahistoria antigahistoria modernaasuntos particularestradiciónHistoria. XeografíaLingua. Literaturafiloloxía e lingüísticaantropoloxíaArquivística, biblioteconomía e documentaciónmedios de comunicaciónCamiño de Santiagofiloloxía galego-portuguesaciencias económicas e empresariaisciencia política e da administraciónColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoaneÁlbum Nóshistoria e institucións económicasmigraciónsAgora. Conferencias e conversas no CCGnacionalismo galegoArtes plásticas, deseño, música, danza e deportelinguaantropoloxía socialGuerra Civil española (1936-1939)

Warning: Unknown: 2 result set(s) not freed. Use mysql_free_result to free result sets which were requested using mysql_query() in Unknown on line 0