Temática: migracións

Temática: migracións [15]

Data Material Ver
Data Material Ver
Serafín Portugal Soto (Piñor de Cea, 1924-Santiago de Compostela, 2021)
Ver

Transcripción da Serafín Portugal Soto (Piñor de Cea, 1924-Santiago de Compostela, 2021)

A pesar de non ter ese perfil típico dun emigrante galego, dos que nos anos 50 marchaban a Venezuela con apenas formación e cartos para sobrevivir os primeiros meses, Serafín Portugal non escapou á aventura migratoria que impregnaba a realidade social galega daquel entón, descubrindo novos espazos e identidades. O 5 de xullo de 1954 desembarcou no porto da Guaira, co seu título de mestre e o primeiro ano de Dereito cursado na Universidade de Santiago de Compostela. Os cartos non chegaban para a súa continuidade académica, polo que finalmente escolleu a alternativa fornecida polo feito de emigrar. Aquela viaxe a Venezuela marcaría toda a súa vida. Foi un claro exemplo de integración na nova sociedade caraqueña, de simbiose coa cultura crioula, sen esquecer nunca as súas raíces. Traballou no entón chamado Consejo Venezolano del Niño. Alí foi mestre, guía e titor de adolescentes en situación irregular. Trátase, sen dúbida, dun traballo bastante delicado que precisa moita dedicación. Licenciouse na Escola de Traballo Social da Universidade Central de Venezuela, o que lle facilitou o seu ingreso no Banco Obrero e no INAVI ata a súa xubilación. Foi profesor na Universidade Central de Venezuela e na Metropolitana. A outra marxe da súa vida laboral estaba estreitamente ligada á Hermandad Gallega de Venezuela, formando parte da seu Consello Directivo durante varias lexislaturas. Nos anos 90 retornou a Galicia co seu fillo menor, Félix, e coa súa muller, Graciela Hernández, venezolana “de pura cepa” e a súa fiel acompañante no periplo de volta á terra. Tras o retorno, Serafín publicou cinco libros relacionados coas súas vivencias e experiencias en Venezuela e as doutros galegos que destacaron na colectividade. "Reflexiones sobre emigrantes retornados" foi a súa última publicación, na que trata o fenómeno do regreso a Galicia.


1955-11-11
Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1955
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Seoane a Fernández del Riego. 1955 en 11/11/1955

Buenos Aires, 11 de noviembre de 1955
Sr. D.
Francisco F. Del Riego
Vigo

Querido Del Riego:
Ayer recibí tu carta con la noticia que siento hondamente de Maside, al que voy a escribirle uno de estos días una larga carta, ¡ojalá no pase todo de una falsa alarma o de un error!. Algún día nuestra gente verá todo cuanto se le debe a Maside. El significa para el arte gallego un rigor que éste no conocía o que había perdido hacía siglos. El es, en pintura, lo que fué Casas y Novoa en la arquitectura de Galicia, una conciencia lúcida, una medida, un orden. Puso en la construcción del cuadro una lógica solo igual a la de un Juan Gris aún persiguiendo propósitos distintos. Un dibujo de Maside es un dibujo con comienzo y fin donde ninguna línea ni ninguna expresión se descuida. Un color tiene en sus temples u óleos un sitio exacto y nada más que ese sitio. El vino al arte gallego a hacerlo preciso, lógico, en unos años en que otros artistas desbordaban todas las medidas aún con genialidad. Su lirismo se detiene en el tiempo preciso, en la hora, en el momento justo. El mide su diálogo con las cosas, con los objetos. Se detiene como buen gallego frente a ellas y pregunta, responde preguntando, y cuida de que no le traicione cada línea o cada color como si líneas y colores fuesen palabras, expresivas como son las palabras para el arte del pintor. Dialoga pintando como debe hacer un gallego pintor, para ser fiel a su estirpe y a sí mismo. Se trata de que las cosas tengan su precio justo, su palabra justa, su línea justa. Otros han tenido una vida artística más brillante, no sé si más ambición, porque la de él es de las más altas y nobles, más oportunidades aún con todos los infortunios. Maside se hizo solo, vivió solo e hizo una pintura sola, de una soledad que fecundará, estoy seguro, el arte gallego del futuro y tiene la suerte inmensa de que su obra casi entera queda en Galicia. Por mi parte admiro a Maside como admiro a pocos pintores actuales y lo siento además como una conciencia para todos nosotros. Como a alguien que sin decirnos nada nos revela con su mismo silencio la justicia o la injusticia de nuestros actos. En pintura fué audaz cuando debía de serlo para abrirles los ojos a los babiecas y riguroso realista cuando los babiecas solo exigen audacias. Me alegro de no haber sido de su generación porque así pude aprender de él lo que no hubiese aprendido por ceguera o envidia siendo de sus años. Bueno, excuso decirte cuanto me dolería que le ocurriese algo, no quiero ni siquiera pensarlo.
Recibí todo cuanto me enviaste en tus cartas y te agradezco estos envíos. Eres casi, o sin casi, la única persona que me ayuda en este esfuerzo en el desierto de Buenos Aires. Aquí la revista gusta bastante aunque no dejan de exigirme actitudes más decididas en el orden que te imaginas, que no pienso tomar en cuenta en beneficio precisamente de lo que los exigentes estiman. Después de todo lo que pasó aquí esto está tomando un aire normal. No recibí los 42 dibujos de Maside de que me hablas. ¿Quién los trajo o quien los trae? Me interesa, como puedes suponer, saber de esto, para mí es un material extraordinario que me permitía hacer muchas cosas. Me interesa mucho me respondas concretamente a esto. Por tu carta parece que debiera tenerlos ya en mi poder, y no tengo más noticias de ellos que la que tu me das ahora, en tu carta.
El envío de la revista aquí se hace normalmente aunque pienso que puede producirse alguna pérdida. Me interesa en todo caso me dijeses a quienes debe repetírsele el envío cuando no le llegue. Esperamos impacientes el libro de Cabanillas que se titulará como él quiere. Sería, creo, interesante incluir en el de Villar Ponte el discurso de él en la Academia, que tengo el recuerdo de que era muy bueno y útil. Estos días salen dos tomos de Vesteiro Torres, su Galería de Gallegos Ilustres, con prólogo de Vilanova, y dentro de muy poco uno de poemas de Blanco Amor. El mio está ya en la imprenta. Le hice para ilustrarlo diez grabados en metal.
Bueno, hoy estoy contento porque te he escrito una carta decorosamente larga y contesto inmediatamente a la tuya. Quisiera que cuando esta llegase estuviese Evelina totalmente restablecida. Ella y tu recibid el saludo de Maruja y míos y tu el abrazo fuerte de:

Seoane


1964-05-18
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1964
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1964 en 18/05/1964

Buenos Aires, 18 de mayo de 1964

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro

Mí querido amigo:

Recibí tus dos cartas con los recortes de diarios de ahí. Continuamos pensando lo mismo que cuando llegamos, sin que la creación de Bancos de Galicia, ni la actitud de sus ricos, incluyo entre éstos a los que tú quieras, nos haga modificar de opinión. Cuando podamos, lo más pronto posible, nos vamos a esa. El trabajo en todo caso lo inventamos nosotros e inventaremos también los medios de continuar trabajando. Si ahí no pasa nada aquí tampoco y artículos como ese que envías de ese hereje señor Ribagorza que figuran a Dios como arrojando terremotos en lugar de atómicas y desconociendo geografía – Alaska en los lugares del terremoto está más lejos que Berlín occidental del país maldito y en esta ciudad no hubo terremotos – se publican en todas partes y aquí abundan en la prensa diaria, se escuchan por radio y se convierten en imágenes en los documentales cinematográficos. Con esos artículos contamos y contamos con mucho más, todos los que los imbéciles pueden publicar en el porvenir. Las ventajas son de otro orden. También sabemos que el clima de Galicia es propicio para el reuma y los fuertes catarros, pero el hígado y el corazón resultan aquí más vulnerables. Todo esto es verdad. Como es verdad que la gente ahí emigra como en el siglo XVIII o en XIX, o en 1900. Casi nunca se dejó de emigrar a Galicia. En la Argentina comienzan a emigrar ahora. Cerca de 4000 médicos argentinos trabajan en Estados Unidos, quién puede regresa a Europa, se va a trabajar a Alemania como los gallegos, o más lejos en Asia, a Israel. Si tú vuelves a Magdalena vente dispuesto a robar a los clientes, sin piedad, hasta dejarles sin nada, no pagar a los acreedores, burlar a otros comerciantes e industriales y convertir lo que ganes en dólares para invertirlo en otra parte, que es lo que viene haciéndose aquí desde hace años. El nuevo banco de La Coruña invierte el dinero del pueblo gallego en Zaragoza. Los bancos de Buenos Aires hace mucho que envían dinero al exterior y luego el Estado solicita préstamos al Fondo Monetario o a Estados Unidos. Si no los Bancos los más importantes industriales del país. 600 millones de dólares salieron en 1963 para el exterior sin control de ninguna clase. Querido Isaac, no compares un país a otro. No se trata de comparar. Se trata de darle un sentido a lo que uno hace incorporarlo a un pueblo y a una historia. Ni el artículo del diario, ni los proyectos de Paz Andrade, ni el banco que puedan crear un grupo de coruñeses para beneficiarse ellos, importándoles un rábano Galicia, pueden cambiarnos. Allá ellos. (A Paz Andrade continúo pensando en escribirle). Esta temporada tenemos aquí noticias que por lo visto no te llegan al Castro. Es una lástima porque crecería tu optimismo. En ésta los comerciantes e industriales venden sus productos unos a otros y unos a otros se pagan con pagarés y así llevan años intercambiándose productos y pagarés intentando incluirnos en ese círculo trágico. Un lugar cualquiera de la tierra es lo que uno quiera que sea. No tratamos de alcanzar el paraíso sino de enriquecer nuestra vida viendo de manera nueva el mundo que nos rodea. Uno puede alcanzar aquí, como quizá en otras partes, fortuna personal. Una riqueza que nos permita comprar muebles ricamente labrados, joyas y gobelinos, tener un confort de rey de minerales. Pero no podemos tener un tapiz tan deslumbrante como una niebla caída sobre las montañas de Galicia, alfombra tan lujosa como una ría, muebles que se equiparen a una mesa de pino blanqueada con lejía, ni un montón de joyas que puedan ser iguales en su belleza a una bandada de gaviotas o cuervos marinos. A ese mirlo que escuchaba desde tu estudio. Todo ese es un lujo supremo del que no podemos ahora gozar y es una riqueza que, cuando la siente, cuando la ve, tiene cualquier habitante de ahí. Siento que marche la gente de Galicia. Mis padres fueron también emigrantes en Buenos Aires y yo, a mi manera, también lo soy. Se trata de una enfermedad económica y mental de la que tienen la culpa los afortunados de Galicia. Los mejores están esperando tener Bancos para hacer algo que se pueda hacer sin casi dinero, en parte importante con dinero y con fe. Las mejores gentes se duermen con historia, alcohol y humor y reposan confiadamente en que el Estado les resuelva las industrias o los Bancos quieren tener un Estado al gusto de sus intereses. El Sr. Jesús, pescador de Rianjo, amigo de Dieste, es más importante que Illia. Tiene más talento y fantasía y sabe entenderse mejor que éste con un grupo de diputados o miembros del comité, con un cardumen de peces o con los delfines, lo que resulta más difícil y maravilloso. Yo no sé que voy a hacer regresando, no cuento desde luego con vender mi pintura ahí pues no la hago para satisfacer los ojos de los posibles compradores de esa, ni quiero que me den el dinero como a un mendigo vergonzante. Buscaré algo para vivir, encantaré merluzas en lugar de matarlas y hacerles ataúdes de plástico para conservarlas en frigorífico. Allá Álvaro Gil o los que son peores que él con su paraíso de vacas muertas y peces muertos queriendo unirlos a la memoria de –Alonso de Fonseca o del Mariscal Pardo de Cela. Yo me quedo con el Sr. Jesús o con el capellán radomante que busca agua para los pozos de sus vecinos con una plomada alemana. Todo esto lo escribo para responder a tu pesimismo, el que reflejas en tus cartas. De nuestra vida todo está lo mismo. Tengo que hacer dos murales nuevos y un álbum de grabados que me encargaron y al mismo tiempo continúo pintando. Me ofrecieron un banquete inusitado con discursos y todo. Laxeiro está realizando con éxito una exposición de óleos y hace quince días clausuró una de dibujos. Varela continua trabajando en su audición y Núñez Búa viene de vez en cuando a visitarnos y olvidarse algo, una pluma o los lentes. De vosotros todos y del Castro hablamos siempre. Estamos seguros que a vuestro lado hemos pasado los días más felices de nuestra vida de adultos. Os recordaremos siempre a todos, no olvidamos a nadie ni siquiera al perseguido Edoardo ni a la comadreja Ramoniña. Cuéntanos, no te olvides, si aparece a la venta algún terreno o alguna casa sobre la ría. Un abrazo de Maruja y mío para Mimina, para ti, Camilo, Rosendo y José y otro fuerte para ti de:

Seoane

Saludos a todos.


1964-09-03
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1964
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1964 en 03/09/1964

Buenos Aires, 3 de septiembre de 1964

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro

Querido Isaac:

Recibí tus cartas y las notas de la exposición tuya, bien merecidas y que me alegra por si ellas, junto a la exposición coruñesa, sirven para alentarte a pintar más de lo que vienes haciéndolo en los últimos años. Yo estoy también exponiendo aquí con bastante suerte y por este año me quedaré tranquilo en cuanto a muestras, trabajando más lentamente en grabado y murales. Rematé, creo que te dije en otra carta, dos álbumes nuevos de grabados: Homenaje a Venecia y Bestiario. El primero sale en este mes y el segundo en diciembre. Son distintos a todos los otros, pues el de Venecia son solo paisajes y el segundo son animales inventados y, algunos, alusivos a cuestiones de nuestro tiempo. A Dieste le he escrito hace pocos días, supongo que habrá recibido mi carta y de Valentín no tengo noticias, como tampoco del asunto de los cuadros Supongo que todo irá bien. Por aquí está pronunciando conferencias Laín Entralgo. Hace unos días dijo una espléndida sobre Picasso, con alusiones a la actualidad. El público aplaudió hasta no poder más. También estuvo Chueca Goitía pronunciando otras, un cursillo en Tucumán, en la Facultad de Arquitectura, y estuvo según dicen, muy bien. Nuevamente es España que se levanta en América después de un cuarto de siglo de silencio, y, cuando nosotros, los que tenemos la edad de ellos, me refiero a los de mi edad, estamos gastados y cansados sintiendo la inutilidad de tantos años en América. Todo cuanto hicimos parece haber quedado a los lados de los caminos, sintiendo solo el ladrido de los perros. Sabemos lo de la emigración. Es verdad. Pero también lo es que siempre, ahora y antes, las gentes gallegas pretenden revolver su solución con el Estado en ligar de fomentar nuevas industrias y de ingeniarse recursos para evitarla. ¿Por qué los obreros han de trabajar ahí por un sueldo miserable si pueden vivir mejor en otros países? Las conservas gallegas, por poner un ejemplo, se venden al exterior a los mismos precios que las alemanas, pero a los obreros les pagan más, según parece, los conserveros de Hamburgo. De aquí también se marcha gente en cantidad a Estados Unidos, profesionales, técnicos y obreros cualificados. Se hacen campañas para evitar esta emigración, pero hasta ahora resulta inútil. ¿Qué se hace ahí? El mismo Valentín aprovechó el asunto de los emigrantes para acometer contra la ley de despidos. ¿Quién se molesta en modificar las condiciones de vida de los campesinos? No todo debe hacerlo el Estado. De algo deben servir, Ayuntamientos, Diputaciones, Cámaras de Comercio y de Industria y la iniciativa particular. Tú mismo te quejas de eso y te vienes aquí a perder la vida. Estoy decepcionado. Por mi parte cada año que pasa lo siento como algo precioso que no puedo aprovechar como quisiera. Las gentes se marchan de esa y otros quisiéramos irnos para ahí y no podemos. Es la locura.
Nos acordamos mucho de todos vosotros, de la fiesta de Sada y del globo del Castro. Nos acordamos de todo. Sentimos nostalgia del departamento minúsculo de Madrid y de algunas horas nuestras pasadas en La Coruña paseando a lo largo de Riazor. Cuando uno sueña con todo esto, como nos pasa a todos los que no hemos venido a hacer la América, siente su vida como un enorme fracaso. Somos ajenos a esa tierra no por ella, sino porque sus habitantes no necesitan de nosotros, no les importamos. Vale más una hora de vida en la pequeña playa de Fontán viendo los montes lejanos y el mar, sabiendo que esa tierra es la de la sangre de uno, que un año en Buenos Aires. Ahí le crecen a uno fantasías imposibles en esa otra tierra, seca y sin historia que le interese a uno. Bueno, creo que te di bastante la lata, pero estoy contento de distraerte de la fábrica y de que no estés de acuerdo conmigo y no puedas discutirme.

Un abrazo de Maruja y mío para Mimina, Camilo y José y para ti de:

Seoane


1965-08-12
Carta de Vilanova a Seoane. 1965
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Vilanova a Seoane. 1965 en 12/08/1965

Bahía Branca, 12 de agosto de 1965

Amigo Luis:

Ehí che mando o artigo pra revista. Pensaba faguer outro encol do sesquicenteario da morte de Porlier ou do bicenteario da fundación da Academia de Agricultura de Galiza, mais salíanme moi longos, e tendo en conta que o próximo número terá que estar adicado principalmente ás Xornadas Galegas, preferín faguelo curto.
Ademais estou pouco pra istes mesteres, pois tiven unha brutal contrariedade na Universidá, pois nomeáronme Rector do Colexio adscripto de Río Gallegos e teño que trasladarme alí, onde pasarei probabelmente o que resta de ano, co que o meu desexo de entregar o libro no mes de outubre sofre un golpe cáseque mortal, polo que teño que acabalo prescindindo de novas aportacións que estimaba indispensábeles. Xa te podrás maxinar canto me entristurou e desespera iste novo bodrio que me botaron a costas. En fin, gaxes do oficio.
Xa te tendrei ao tanto diste choio malaventurado.

Unha forte aperta do teu invariábel amigo

A. Vilanova


1967-03-04
Carta de Núñez Búa a Seoane. 1967
Ver [Carta manuscrita]

Transcripción da Carta de Núñez Búa a Seoane. 1967 en 04/03/1967


4/3/67

Querido Luis:

Con ise articuliño daraste conta da razón pol-a que non contestei axiña á tua carta. Onte regresei de Bs As., do sanatorio Antártida, onde estiven 11 días. Parez que a hernia vai a quedar acochada. Agora, con Laxeiro, Cuadrado, Abraira, etc., etc., vamos a facer a Sociedad de los excollombaos galaicos. Se cadra gañamos os eleiciós do C[entro] G[allego]. Xa sei que víchedes á miña xente. Eu teño mentes de ir a Europa en maio. Veremos como ando de folgos e de cartos. Ises brutotes do derradeiro Correo contra o teu sucesor debe ser cousa de Prada. Voulle a decir que reproduza ise artigo de Guieiros. É o que ti me deras pra El Día e que alí lle paresceu moi político, pol-o visto, según me dixo Canabal. As eleiciós do C. G., ausente e “calado” Villa, gañaronas Andrade e Vidrierita, que visitaron un por un ós amigos e clientes de Pepe cunha carta amañada por iles. O segredo estaba na enemiga de Pepe pra Prado e os Pérez, donos con Reboreda de “Galicia”. A ausenza forzosa e o silencio, supoño que querido, de Pepe, deixoulle o camiño ceibe a Andrade e Vidriera, e Mourente gañou por 130 votos. As maniobras dos mandatarios de Villa deulle uns 2.000. Pepe voltou; dise nemigo de Mourente, eu non dubido; pro está calado, non pode e non quer desautorizar ós seus “mandatarios”. En fin, eu nin falar quero de todas istas porcalladas. Mandeille un artigo pra ti a Míguez. Pra Maruja e pra ti apertas tensas.

Pepe


[Anexo.]

[Artigo de Luis Seoane, “El pensamiento de Castelao”. Guieiro, sección “O pensamento galego”, p. 5. Anotación manuscrita: Nbre 1966]

El pensamiento de Castelao

por Luis Seoane

(Especial para GUIEIROS)

En París acaba de publicarse una antología del pensamiento vivo de Castelao, El pensamiento político de Castelao, realizada por el joven escritor coruñés Alberto Míguez sobre el libro publicado hace años en Buenos Aires, reeditado hace poco, “Sempre en Galiza”. Le precede un acabado estudio sobre la ilustre personalidad del escritor, artista y político gallego, del mismo antologista, en la que destaca el aspecto universal, peninsular, revolucionario, del pensamiento de Castelao generalmente interpretado como simplemente destinado a la consecución de una Galicia modificada administrativamente, autónoma en algunos aspectos de esa posible administración vigilada por un poder central y detenida en el tiempo, en su presente, en cuanto a su economía y vida social. La culpa de esta interpretación del ideario de Castelao la tienen, en general, sus mismos admiradores, más preocupados por reformas formales en cuanto a Galicia, administrativas dijimos, que por una verdadera transformación capaz de hacer olvidar la estructura medieval, anacrónica en bastantes aspectos, que fundamenten su actual realidad. En la emigración sólo parece recordarse de Galicia lo que constituye su aspecto idílico, las suaves montañas, los verdes valles, los alegres bosques y la extensa puntilla que forman la[s] rías en casi toda su costa, dejando que el mar disuelva sus espumas en las playas y entre las rocas. Pero nadie parece recordar el otro paisaje, el de los precipicios montañeses, el del mar de tormentas y naufragios, el de los bosques oscuros que guarecen al jabalí y al lobo, el de las nieves inhóspitas y de las interminables lluvias. Castelao vio también este paisaje y su correspondencia humana. Asistió, en el límite de su juventud, a los levantamientos campesinos que agitaron Galicia hace cincuenta años, con su rosario de muertos en refriegas con la Guardia Civil, en Nebra, en Sofán, en Narón... De aquellos años, (1916, 1917, 1918), son los dibujos que recoge en el álbum “Nós”, con los que incita a la rebelión. Un dibujo que representa a un campesino pensativo, con la cabeza apoyada sobre los brazos cruzados sobre un gran hacha, expresa la siguiente reflexión: “Y que su brazo solamente sirva para abatir árboles...” En una estampa tierna, como muchas de él en las que gustaba dibujar niños, dos huérfanos, o tal nos parecen, en el camino de la iglesia que se anuncia por un alto ciprés, expresan en la leyenda: “¡Un Padrenuestro por los que murieron en Sofán!”. Es este un dibujo anterior, en el orden del álbum, al de una campesina que reza rodeada de sus tres hijos para que Dios los libre de la justicia. Coinciden estos dibujos con los años de las rebeliones campesinas gallegas, surgidas esporádicamente y como reacción a abusos comarcales, independientes unos de otros, no sujetos a una organización que las abarcase a todas, y a la crisis en algunos países americanos donde habitaban numerosos emigrantes gallegos que hace que Castelao reflexione, también en dibujos, sobre el triste destino del emigrante. En el prólogo de su álbum “Nós”, el artista afirma: “Yo no quise cantar la delicia de nuestras fiestas, ni la hartura de los casamientos, sino las tremendas angustias de cada día de los labradores y marineros”, añadiendo: “Algunos espíritus sensibles que lloran por la melancolía de los tangos y de los fados, encontraron desmedido este dolor de mis estampas; otros espíritus inertes vieron poco patriotismo en el afán de ser verdadero”. Pues bien, este Castelao fuertemente emparentado en su intención con los dibujantes franceses de “L’assiette au beurre”, pero en general menos demagógico que éstos y más rebelde en la calidad de su dibujo, familiarizado aquellos años con el modernismo de Munich, va resumiendo su pensamiento con respecto a la renovación política y social de Galicia. De ellos se nutre tanto como “Sempre en Galiza”, la enorme cantidad de leyendas posteriores a sus otros dibujos publicados en la prensa gallega y los casi finales, en su obra de artista gráfico, de los álbumes de la guerra. A ellos hay que atender en primer término cuando se trata de establecer el pensamiento social del artista, tan hondo como su pensamiento político. Su galleguismo no consisitía en dotar a Galicia de un nuevo ornamento administrativo capaz de satisfacer a una minoría que, en sus preocupaciones de todo tipo, no difiere demasiado de las que poseen los que detentan poder en la sociedad gallega actual. Consistía en mucho más, y eso es lo que ven en la actualidad los jóvenes gallegos como Alberto Míguez. Castelao sabía de la existencia de esa Galicia idílica a que antes nos referimos, pero no podía gozarla por la presencia constante de esa otra a que se refiere en el prólogo de “Nós” y que, medio siglo después de publicado este álbum, no se ha modificado demasiado.


1970-10-02
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1970
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1970 en 02/10/1970

Buenos Aires, 2 de octubre de 1970

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro

Querido Isaac:

Te escribí dos breves notas con motivo del fallecimiento de Antonio Baltar, y de la nota canalla sobre Rafael Dieste en A Nosa Terra. Me gustaría saber quién fue el informante que estuvo el día de la inauguración en esa. El que lo contó aquí fue Moisés da Presa, con seudónimo. Te enviaré la ficha de Cao tan pronto pueda encontrar la revista en Buenos Aires. Tiene que ser en la primera época de El Eco de Galicia, mil ochocientos ochenta y pico, cuando él la dirigía, antes que cediese la dirección y propiedad de la publicación a Castro López. Recibí una carta muy simpática de Xosé sobre el Museo, le contestaré estos días. No te preocupes por la revista del C[entro] Gallego. En general vistas las notas publicadas ahí y a falta de ellas en Buenos Aires puede uno suponer que no sea necesario un nuevo museo en Galicia, ni los otros que existían, ni una fábrica como Sargadelos, ni nada. Pero es que creo que los periodistas y los escritores tienen sus propios temas que desarrollar y no hay motivo alguno que los aparte de ellos. Por otra parte por esas notas que vine leyendo de los que escribieron hasta ahora sobre su inauguración nadie sabe lo que es un museo, o parece no saberlo, ni la importancia que esta institución tiene en la vida cultural contemporánea. Pasa en esto como en cuestiones de arte. Se repiten los nombres de las gentes por inercia y por falta de juicio propio. Era más cómodo alrededor de 1920. Todo estaba clasificado, existían el escultor de la raza, el escritor de la raza, el pintor de la raza, etc. Era mucho más cómodo. También el caso del museo. Un museo antes era una colección de obras de arte del pasado, y un director tan museable, tan del pasado, como las obras que cuidaba. Siento las dificultades que tienes con la fábrica y tu sujeción a ella. Cuéntame cómo vas resolviendo los problemas. Llegó el Ingeniero Díaz, viene entusiasmado de la fábrica y del museo. Ahora acaba de salir para Galicia Vilanova, va a ver a su familia a Orense aprovechando las vacaciones de su Universidad. Estas son las noticias últimas. Con éstas te va la colaboración terminada para L[aboratorio de] F[ormas]. El título en general es “Notas encol do arte galego e sobre o Museo Carlos Maside” y se divide en dos partes, la primera esta que te envío hoy con el subtítulo de “Encol do arte galego”, y la segunda la que ya te envié con el de “O Museo Carlos Maside”. Creo que esta de hoy queda interesante y sirve más, supongo, de levadura para despertar inquietudes que de historia, aunque doy muchas noticias que puedan servirla, algunas absolutamente desconocidas o por lo menos olvidadas.
Esto es todo por hoy. Tienes ahí una carta sin contestar. A lo mejor llega respuesta estos días, cruzándose con esta.

Un abrazo fuerte para todos y para Mimina y para ti de Maruja y mío:

Seoane


1972-03-10
Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1972
Ver

Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1972 en 10/03/1972

Buenos Aires, 10 de marzo de 1972

Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro

Querido Isaac:

Cuando te envié noticia de los derechos de Ribadeo Antiguo me olvidé de enviarte algunos datos sobre Francisco Lanza, que pueden serte útiles para la noticia que hagas sobre él. Ahí van: Falleció el 13/I/1951 en Buenos Aires. Trabajó, durante muchos años, en los diccionarios de la Editorial Sopena de esta ciudad. Fue secretario de redacción de las revistas Aquí está y Leoplán en las que publicó numerosas crónicas sobre Galicia. Tradujo, para diversas editoriales, obras de Eça de Queiróz. Al llegar a Buenos Aires en los primeros meses del 31, colaboró en el semanario Galicia de la Federación de Sociedades Gallegas y durante algún tiempo, pronunció conferencias referidas a Galicia en instituciones gallegas de esta capital. Luego de fallecido, “Ediciones Galicia” del Centro Gallego de Buenos Aires, publicó su libro 2.000 nombres gallegos. En Ribadeo, antes de emigrar, fue director de un periódico cuyo nombre tienes que averiguarlo ahí. Esto es todo. Te envío el recorte de La Nación referido a un museo rodante en París. Idea expuesta por nosotros hace más de un año en L[aboratorio de] F[ormas].


1975-02-14
Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]

Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 14/02/1975


Buenos Aires febrero 14 de 1975

Mi querido Seoane:

Circunstancialmente varias y, creo que debo aceptarlo, un poco de resistencia interior, demoraron esta carta imprescindible. Cuando me llamó usted antes de partir, le dije que hubiésemos tenido que hablar en eso días y –añadí– trataría de reemplazar ese diálogo con una o más cartas. Y aquí me tiene, cumpliendo con esa necesidad que es también una obligación; escribo en mi bufete hospitalero, en un pronto, sin buscar elegancias y apenas levantando mi cabeza sobre un mar de inquietas dudas. Trataré de ser claro, sincero como lo fui siempre que pude y ahora sé que puedo y debo. Le pido que con su tradicional franqueza me responda; sus consejos, absoluciones o palmetazos serán por mí bienvenidos una vez más y de todo corazón.
A riesgo de fatigarlo, será menester un poco de historia. Usted conoce a Jorge Prelorán y a sus deseos de filmar una película sobre nuestra Tierra y pueblo; es, creo, uno de los frutos que ayudarán a perdonar las muchas faltas de mi librito, pues en él descubrió este niño grande a nuestra Galicia y empezó a dolerle nuestro drama. Pero entre los sueños del filme y su concreción mediaba un abismo de millones que sólo pudimos rellenar con amistad y fantasía. El asunto trascendió, sin embargo, y lo comentaron algunos paisanos. Por fin y como residuo, quedó en el aire la sensación de que yo conocía a un gran experto en cine –y, para colmo, americano– a quien las cosas de Galicia interesaban. Y un día, en el Centro Gallego, me abordó Valentín Fernández con la pregunta de si a ese amigo que decían que yo tenía podría hablársele de un trabajito profesional: el de poner en mínimas condiciones potables unos cuantos metros de película que guardaban en el Orensano.
Y lo puse en contacto con Jorge y vimos ese material. Castelao aparece algunos segundos, el resto son escenas donde con gran tenacidad y cómplices sonrisas aparecen y desaparecen –y, fatalmente, reaparecen– el señor Puente y el señor Prada más algunos otros, menos perseverantes. Ese malísimo documento, al que no falta cierta macabra inocencia, incluye como agregado metros filmados en Galicia y en España donde con buena vista alcanzan a verse lugares en los que vivió Castelao.
Prelorán dijo que no quería hacer, a estas alturas de su vida y evolución creadora, tareas como ésta que le pedían, de mínimo profesionalismo, aún si cumplían con las amenazas de pagarle bien. Él buscaría un amigo capaz y esa compaginación, pegoteos y mínimas tijeras que pedían los dejaría satisfechos a corto plazo y costo. A esta declaración de asepsia o voluntad artística siguieron días y semanas de avances y retrocesos, danzas y contradanzas cuyo detalle menudo es inútil. Lo cierto es que, paso a paso, con americana tenacidad por el lado galaico dirigido por nuestro robusto paisano y con barrocas gallegadas por cuenta del indeciso Jorge, llegose a un acuerdo muy alejado del proyecto original. Prelorán, a quien entre tanto zambullí en el mundo plástico de Castelao, filmaría una película con toda libertad y como él sintiera la cosa. Sólo pedía un algo así como una beca, una asignación mensual capaz de mantenerlo durante los seis meses previstos fuera de otros compromisos y dedicado, pues, plenamente a su nuevo personaje. Habría que pagar las facturas que apareciesen en concepto de película –en blanco y negro, pero muchísimos rollos– y quizás otros gastos. (Para dar a usted la información más completa: los honorarios totales de Prelorán fueron por él fijados en dos millones y medio, que prefería en cuotas mensuales durante el semestre) Jorge pidió todo el material gráfico posible, independencia y un asesor que trabajaría duro y en equipo durante los seis meses y que él elegiría. Por supuesto que resulté yo y que abrumado por las dudas y las reservas que usted supone ni siquiera acepté: simplemente descubrí que estaba metido en el asunto sin remedio. Alcancé, sí, a declarar exigencias mínimas: yo colaboraría si entendíamos todos que se trataba de una película de Jorge Prelorán sobre Castelao; empresa que requería dineros, materiales y cierto asesoramiento; que como en cualquier trípode bien equilibrado cada una de las patas valía tanto como las otras y sólo valía en conjunto; nadie, pues, fuera de Prelorán y en tanto creador, podía llamarse campeador en la odisea. Exigí también libertad para moverme por sobre los valados, los muros y los fosos que separaban a quienes pudieran colaborar o a quienes yo debía informar. Hablaría con todos y con la mayor franqueza; así lo hice y hasta ahora sin tropiezos. Prada, Faustino Iglesias, Abraira, Pita, el Tacholas, etc.., me ofrecieron lo que tenían luego de conocer de qué se trataba. Se realizaron las filmaciones. En lo de Prada, por ejemplo, sudamos varias horas bajo lámparas y por fin le quedamos dos veces la instalación eléctrica. Con artes diplomáticas que hubiera consentido Gondomar, pero con la mayor limpieza y claridad pasé de Fulano a Zutano que se detestan y de Mengano a Perengano que no pueden verse. Al parecer, todos comprendieron como traté de convencerme yo de que se trataba de una oportunidad para divulgar la obra de Castelao y que no era el caso de hacerle el caldo gordo a nadie aunque a la postre se lo hiciéramos... Actué con una voluntariosa inocencia y con una instrumental ingenuidad, pero sin ocultar, ante cada uno de los bos e xenerosos, mis dudas y recelos.
Llevamos gastado lo que a mí me parece mucho dinero. Hay pilas de rollos filmados y estamos a pique de terminar con el registro gráfico; la casa de Prelorán es un museo de material tridimensional aunque no creo que podamos mostrar nada muy original. En fin, pronto vendrá la tarea en sí y quien sabe qué con ella. Trataré de salvar para nosotros a la película. Jorge puede hacer otra gran obra de arte de las suyas, quizá, pero si alcanzo mi propósito, no quedará el filme en eso, con ser tanto, y llevará expresado el compromiso ineludible.

Seoane: retomo la carta unos días más tarde. La independencia que goza –por ahora– Prelorán, me tranquiliza por un lado y me inquieta por otro. Es una especie de fértil retiro donde no llegan las interesadas presiones y es una patente de corso que Jorge puede usar como un niño en una confitería: probando lo que solicita el gusto o el capricho y dejando a un lado, quizás, el alimento de substancia. Claro que soy yo quien tendría que guiar a Jorge y darle un rumbo a seguir, una inexcusable melodía a tocar para que la adorne, si quiere, con variaciones y genialidades. Pero no es fácil, ya lo veo. Ayer, por ejemplo, pasé unas seis o siete mortales horas para convencer al barbado de que lo del 28/6/1936 es el meridiano al que corresponde ajustar el tiempo de la película. En otros términos: que hasta esa fecha se trepa por distintos caminos de diferente conciencia y desde allí se baja lentamente. Y que tanto la subida como el descenso existen y cobran sentido contempladas desde la cima. Y que luego de aquel 28 de junio y en dramática dialécticas con las Españas y el mundo entero se pierde con un juego de altibajos donde alternan los zumos frescos de la esperanza con las amargas hieles de la impotencia y los vidrios molidos de la tradición.
Como Jorge es, además, músico, creí lícito apelar a metáforas de pentagramas y le dije que, a mi juicio y aparte de todo lo que inventara su genio y enriqueciera la línea interesaba, sobre todo, esa línea: un crescendo donde hasta el clímax jubiloso, un calderón de hora estelar y epifanía; y un descender quebrado, luego. En esa lisis, el nervio vertebral de nuestro drama concierta su diálogo con la esperanza escuchando los ciegos instrumentos: desde las trompetas claras y los timbales limpios al ovillo enfermizo de tantos y tantos violines sin que falte la prestidigitación de las arpas. En fin: Gondomar tratando de venderle whisky a su Graciosa Majestad, sólo que con un propósito nada tabernario. Y Prelorán, que naturalmente carece de mucho de lo que nos sobra y quiere a nuestra Tierra, pero todavía ella no le duele, respondía con iracundas genialidades y afirmaciones técnicas. ¡Eso no es cine! ¡Eso carece de ritmo cinematógrafo! ¡No se puede; no tengo, no veo, no sospecho imágenes para dar fondo a esa historia! Pero creo que lo dejé preñado: me pidió, al fin, agotado y meditabundo, una suerte de guión esquelético donde yo, para su información, le diese formalmente mi idea de lo que tenía que ser la película. En eso estoy.
Quizá dentro de algunas semanas y seguramente dentro de un par de meses sabré con alguna certeza si el medio año que le regalo a esta patriada está justificado. Y usted conocerá entonces mi desaliento, mi conformidad o mi esperanza.

Con el afecto de siempre y con mis cariños para Maruja le envío un apretado abrazo.

Antonio

Antonio Pérez Prado
Salta 760, 3ºB
Buenos Aires

P.S. En un momento, se entreveró en el proyecto S. Feldman, quien tiene una gran experiencia en lo que llaman ellos animación (o sea, filmar estampas, dibujos, etc.). Hasta llegó a pedir un millón de pesos en concepto de honorarios y se aceptó su ingreso al equipo –y todo por sugerencias del propio Prelorán–; sin embargo, se apartó luego, excusándose por su mucho trabajo. Alcanzamos a charlar y me dijo del cariño y admiración que por usted siente. Y, por fin y al fin, tome al pie de la letra todo lo que le dije y no acepte por ahora otras versiones... que ya las vi impresas y no del todo veraces.


1975-09-02
Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Pérez Prado a Seoane. 1975 en 02/09/1975


Buenos Aires, 2 de septiembre de 1975

Mi querido Seoane:

Hace ya largo tiempo recibí su carta. Hoy, como en aquella mía que usted contesta, vuelvo a mis tribulaciones cinematográficas.
Con mil inconvenientes, con periódicas glaciaciones, con prolongadas y vociferantes sequías, con desalientos aluvionales y con varias y firmísimas determinaciones –por cuenta de Prelorán y por mi humilde cuenta– de plantar, abandonar y entregar, quizá con un suspiro de alivio, todo el material filmado, seguimos adelante con nuestro Castelao. Y ahora y aunque parezca mentira –a mí me parece un sueño– estamos ya en la última etapa y es más fácil terminar la obra que dejarla morir nonata. La filmación que resta será la de algunas fotografías que aparecerán en nuestras excavaciones de periodismo arqueológico; unos segundos más o, como diría nuestro barbado Prelorán, algunos pies de film y listo. Tenemos lo suficiente para cien minutos de proyección; el material desechado no es mucho: quizá otro tanto. Esa relación de 2 a 1 es muy económica y debemos agradecérsela a Jorge quien ahora es medio gallego y del todo galleguista. Él supo disparar su cámara con acierto sobre los documentos que allegamos entre todos, batiendo la selva de papel. El ojeador más fértil, Roberto Rodríguez, encargado de la biblioteca del Centro, mostró un ansia venatoria indeclinable.
Yo soy el autor del libro, según rezan los carteles. Mi oficio, sin embargo, tiene más requilorios y fue más complicado; pues debí meter en el asunto a Prelorán, adobar y condimentar a nuestro gusto la marmita, luchar en dos frentes principales y en multitud de secundarios y demostrar, en fin, que la raza de los Gondomares dura tanto como nosotros. A veces, lamento no haber escrito un diario, un journal de la película; otras creo que hubiera sido casi imposible derramar en papeles tantas incidencias y tantas malas sangres, fatigosas dialécticas y tornadizas meteorologías. Pero no sé si alguna vez, con más recuerdos que documentos, no me pondré y, al volar de la máquina, no dejaré crónica del periplo. Le aseguro que tendría su interés y, por lo menos, justificaría tal cual defecto o exceso.
Castelao irá en dos grandes rollos: primera y segunda parte. En 35 mm lo común es tener dos proyectores a mano; en 16 mm eso no suele ocurrir. Hay que contar con un intervalo, pues, que sería brevísimo en caso de no rebobinar enseguida. La banda sonora es del tipo llamado internacional, para distintas versiones. Por ahora grabaremos dos: castellano y gallego.
El orden que sigo en el relato es el lineal y cronológico, casi siempre. Fotografías de Castelao, sus dibujos, las fotografías de personajes o sucesos que fueron importantes en su vida y en lo que más importó a su vida; algunos metros de película que nos lo muestran en viajes, inevitables banquetes y hemerotecas. Ese material gráfico es la imagen que apoyan meses de librerías, archivos y principales: la de Castelao y la del relator; muchas otras, diversas, recitan los famosos epígrafes. Si estuviéramos filmando un libro mío cualquiera, previo y completo, las cosas me resultarían menos inquietantes. Yo sería el autor de unas letras y Prelorán buscaría los señores que las pronunciaran y los escenarios en que lo hicieran. Pero nuestro camino discurre exactamente al revés. Encontramos las escenas, los documentos gráficos y debemos armar –y modificar continuamente, sin perder el norte– la historia para sacarles provecho y ensartarlos como perlas. Imagine mis piruetas.
Después de no pocas escaramuzas iniciales y de un paciente trabajo doctrinario que me dio al fin sus frutos en Prelorán, conseguimos armar una estructura con ritmo cinematográfico –a pesar de la sofocante mayoría de escenas fijas– y, creo, eficaz. Quiero decir que cualquier persona de mediana sensibilidad y completa ignorancia en la materia puede tolerar sin fatigas esa hora y media y ya no puede ignorar quien fue Castelao y cual su lucha y cuales los problemas de nuestra patria gallega.
La película empieza con fotografías de la niñez de Castelao y con su voz. Todos los parlamentos que dice esa voz en primera persona están sacados textualmente de sus obras: libros, discursos, papeles diversos. Yo traduje con fidelidad y recorté con intención y de la manera que convenía según nuestro propósito y las posibilidades de imagen con que contábamos. Prelorán fijaba los estrechos límites temporales. Así Castelao, con fragmentos de su obra, nos cuenta su vida y explica lo que mostramos ayudado por el relator. Pero esa estructura debía contener su mensaje patriótico en forma clara y agónica, dramática. Y yo tenía que hallar la manera de representar o encarnar de algún modo la tontería centralista, la españolada de chafarrinón, el menosprecio de corte. Y entonces, y para los años que llegan al advenimiento de la Segunda República, elegí como figura contrapuntística a don Alfonso XIII. Con la imprescindible y santa pequeña injusticia y perdonable malicia que tienen inevitablemente estas cosas, elegimos entre sus muchas fotografías aquellas que lo muestran en sus diversos años y en su constante bobalicón perfil. Atusándose el bigote en una, vestido como un polista británico en otra, al comando de un luciente automóvil en esta, empingorotado y con charrateras; en un sarao, en un arenal de Marruecos o dando limosnas; en una corrida de toros, en el palacio, en el hipódromo. No es mucha imagen real en total computable, pero cada una de las veces en que interrumpiendo el relato aparece Su Majestad unos compases de pasodoble torero añaden su bronce y su chunga al contrapunto. El ser contemporáneos, tocayos y el haber coincidido etapas importantes de sus vidas en fechas muy cercanas (y el tener muchas fotografías del Borbón, claro) me incitó a brindar a nuestro paisano tan elegante partenaire. Conseguí además, espero, gracias al rey y a sus veleidades, sus tropiezos en Marruecos, sus lances políticos y su política de reinado, mostrar con cierta agilidad esa historia que vivió España y el mundo en los años que van desde Rianxo a esa primavera del 31. Después, apoyo mi contrapunto en los grandes acontecimientos y en algunos de sus protagonistas; el relator apostilla las imágenes del bienio negro, de los estatutos y del Estatuto, la Guerra de España, la Guerra Mundial y el triunfo, la postguerra y la derrota.
Prelorán grabó muchas voces buscando a la de Castelao, que no se pretendía omitir y ni siquiera evocar. Quería un hombre viejo, que no fuera ni se creyese actor, ni locutor. En la del señor Baltar –quien ya dijo todo el texto de Castelao– cree Prelorán haber hallado lo que buscaba. El relator debía ser más joven, con voz y acento diferentes. Luis Medina Castro fue el elegido y ahora ensaya mi texto. Luego, como dije, muchos anónimos cuyo timbre o estilo encajan en los epígrafes. La banda sonora –que incluye música– es cosa de Prelorán y del asesoramiento que me permita.
La tarea de Prelorán ha sido –y es– formidable. No puedo imaginar a nadie tan atrapado por una vida de la que no tenía sospecha y hasta por un país en cuyas venturas y desventuras lo introdujeron no hace mucho mi librito y nuestras charlas. Sus ahogos económicos –aún los domésticos– fueron muy grandes en estos malos tiempos y, con la inocente blandura que usted diagnosticó, Jorge fue lastimado muchas veces por las actitudes del entorno que usted, asimismo, tan certeramente pronostico. En gran cariño y respeto trabajamos durante meses con algunas crisis de su parte. Hace unos días, y sin que esto lleve relación directa con nuestro trabajo, pero sí en forma de bienvenida compensación y alivio, Jorge acaba de ganar (por segunda vez) la beca Guggenheim. Tratará de cumplir la mayor parte de su término en la Argentina.
Quizá, luego de los primeros y muy difíciles momentos, los inconvenientes más grandes que tuve con Jorge fueron debidos a un violentísimo celtismo que contrajo en las páginas de Castelao. Su parte de sangre irlandesa entró en ebullición y pronto mostró un fanatismo digno de cualquier troglodita de la Cova Céltiga. Y hasta con la ayuda de Simón Feldman imaginó una serie de mapas animados con los más peregrinos desplazamientos de las célebres tribus. Llegamos a una etapa en que los celtas y su influencia parecían bastarle para explicar todo y a mis violentos contraataques respondía con santa indignación, hoscos silencios y renovadas guerras y guerrillas. En su casa de él y en la de Simón o en cualquier lado mientras filmábamos –él por los celtas y yo aliado a cualquier otro pueblo histórico que me viniese bien o sólo, a pie firme– luchábamos con denuedo y sin cuartel. Temía yo y temo, pues Jorge me parece incurable celtómano y didactomaníaco, que se malograra nuestro esfuerzo y en especial su magnífico esfuerzo al seguir cualquiera de las teorías históricas más o menos tópicas que luego pasan o pasaron de moda, amén de aguar el mensaje y ablandar el carozo. Y, mañosamente y sin que me faltara razón, le decía que una cosa es el celtismo –actitud emocional y hasta postura existencial muy digna y aún política, si a mano viene– y otra son las precisiones eruditas sobre temas que ni él ni yo dominábamos y sobre los que, para colmo, no había acuerdo. Y que si todo lo que sabemos o podemos llegar a saber sobre los misteriosos celtas y los indudables romanos y los suevos y todos los que usted quiera se demostrara falso o cosa de fantasía y sueño, no por eso iban a terminar o torcer su modo esas injusticias que denunciábamos ni desaparecería con un suspiro esa nación que defendíamos. En verdad, creí muchas veces haber derrotado a los queridos celtas y otras tantas volvían ellos y acometían mandados por el barbado Prelorán (¿No será Breogán?) y hasta por Simón quien armó con su entraña pétrea un inesperado celtismo. Créame Seoane que si los celtas hubieran tenido tanta resistencia e insistencia como la de estos buenos amigos en el día de hoy y en nuestra Galicia no hablábamos ningún latín corrompido sino algo así como el gaélico.
Prelorán es, como usted sabe, muy trabajador, muy ingenuo y hasta inocente. No puede ni pretende usufructuar grandes lecturas ni mayores erudiciones, pero cuando se le mete una idea entre pelos y barbas es de ver como echa luego raíces y lo mueve a lecturas atragantadas, y florece y frutece y vierte por fin sus jugos en una suerte de breves trabajos cuidadosamente mecanografiados y sometidos, con toda gravedad, a mi crítica. ¡Y menudas angustias las que me dan esas prosas! Esas afirmaciones impávidas que debo atenuar para eludir el traspiés o los azotes de cualquier crítico; esas detonantes ingenuidades quizás inofensivas en un cine-club, pero suicidas frente a otros públicos más sólidos y esos crasos errores que debo tratar suavemente con injertos, barroquismos y sutiles alquimias y procurando no lastimar... Y no hay más remedio que hacer la cirugía porque los trabajosos trabajos de Jorge son la base o el texto mismo que imagina para comentar su lenguaje cinematográfico, sus escenas filmadas, expresión ésta sobre la que reina con absoluto imperio y de la que es más celoso que Otelo. Con aparente docilidad y sin tontas veleidades literarias (Jorge carece –¡felizmente!– de cosquillas) Prelorán acepta mis recortes o mis rechazos y ortopedias, pero vuelve luego con otro texto y torno yo a mis cosméticas y podaderas. El proceso tiende a repetirse y adquirir la mecánica del cuento de la buena pipa y, en cuanto me descuido, de sutil contrabando y con nuevas ropas trata Jorge de volver a pasar un argumento que le suena bien o un clan entero de celtas.
Este didactismo de Prelorán me saca el sueño y me hace temer empresas tan gratuitas como las de explicar que el Mediterráneo está rodeado de tierra y, para colmo, relleno de agua y otras enfadosas disgresiones. Como Prelorán no andaba muy enterado de las andanzas de todos esos iberos, celtas, romanos y bárbaros, moros y cristianos, Prelorán cree su deber exponer el asunto a la manera audiovisual para beneficio y remedio de quienes padezcan esa misma falta. Y como Prelorán no conocía nuestra tierra, sus gentes y su drama, él cree lícito admitir en ambas primitivas inocencias un nexo causal. Y –repite– para conocer Galicia es necesario saber que es Galicia (lo que en su idioma significa tener una idea de su historia... si fuera posible con mapas animados por el amigo Feldman). En fin, que termino usando contra todos aquellos pueblos la energía con que luché contra nuestros celtas. Pero no será fácil impedir algunos mapitas –temo– y haré lo que pueda por evitar que nos den al traste con el esfuerzo y terminemos provocando la zumba de los inteligentes y el aburrimiento de los simples. ¡Qué falta me hace usted, Luis, en estos momentos! Estoy solo en la parte que de verdad interesa y soy el único que puede manejar el negocio y salvar nuestras almas y llevar las aguas discretas a nuestro patriótico molino.
Seoane: quisiera lograr una película rescatable, eficaz, decorosa, permanente; y lo quiero sobre todo por usted y también por Eduardo quienes, en estos Buenos Aires me desbravaron un poco en galaicología y me abrieron generoso crédito de amistad y confianza. Entiendo que nosotros, los hijos de gallegos que llegamos a su lado, tenemos el deber de retornar una obra que justifique tan altos magisterios. Y si meu señor Sant-Yago me da forzas, como a Gaiferos, llegaré, no al Pórtico de la Gloria, pues no tengo para el pasaje, pero sí quizás a salir del anónimo etcétera y ser nombrado en la Enciclopedia Gallega (ver art. sobre Alén Mar...)
Un gran abrazo. No gaste su tiempo en contestar, salvo para ordenarme lo que fuera o para darme un consejo sobre toda esta lata. Quiero decir que mucho quisiera unas líneas suyas, pero no me atrevo a pedirlas.

Cariños a todos y muy especialmente a Maruxa.

Pérez Prado

P.S. Si todo anda bien, creo que la película podría verse allá en noviembre. (Prelorán insiste en procesarla en el exterior, para mejor calidad; eso puede demorarnos, pero no creo que más allá del citado mes).
Salta 760, 3ºB


1976-08-05
Carta de Seoane a Palmás. 1976
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1976 en 05/08/1976

Buenos Aires, 5 de Agosto de 1976

Sr. Ricardo Palmás
Londres

Querido Palmás:

Recibí su carta de hace algo más de dos meses que no contesté, hasta ahora que me dispongo a hacerlo, por esa falta de ánimo que muy lentamente va dominando como una enfermedad, lo es, a todos los porteños. La actualidad nos confunde y domina y es bastante peor que la droga más nociva. Recibí estos días su libro Castelao: prosa en el exilio, que es un gran libro. Muy bueno el estudio de su labor literaria en el exilio del prólogo y la reunión de los artículos, breves ensayos y conferencias que fue haciendo a medida que se lo solicitaban las circunstancias que fue viviendo. Lástima no poder decir que Castelao murió a tiempo para no verse injuriado por las gentes de la colectividad, como lo fueron otros, por lo menos desdeñado, al no aceptar el compadrazgo de una minoría con ideas tan ridículas que “meten medo”. Por mi parte continúo apartado de todos ellos. Hace un mes aproximadamente me ofrecieron la presidencia de la sección cultural del Centro Gallego, ni siquiera recuerdo su nombre. No acepté. Continúo encerrado en mi taller trabajando lo que puedo. Estos días estoy exponiendo una colección de óleos en Bonino, con mucho éxito. Creo que es una de las mejores exposiciones que hice en los últimos tiempos y estoy a punto de hacer, juntamente con Alberto Girri, un Bestiario, en mi caso contribuyendo a él con grabados en madera. En el caso de los santos podría hacer, creo, un libro con referencia a los que nacieron en Galicia, a los que adoptaron como el Apóstol Santiago y el dumiense y con los apócrifos. Quizás sería bueno que se hiciese un álbum con grabados en madera míos y textos suyos que se titulase Doce (o los que sean) santos apócrifos galegos, que son aquellos que el pueblo decidió que fuesen santos. Podríamos editarlo en O Castro en una edición reducida. En cuanto a su libro de poemas lo ilustraré con mucho gusto y espero la copia para estudiar sus ilustraciones y presentación. También puede publicarse en O Castro.
De Varela no sé nada más que esta temporada está en Galicia con Marika que se fue de Buenos Aires hace un mes aproximadamente. No escribe, es, creo, su defecto importante. De España tenemos noticias abundantes, aparte [FIN DA PRIMEIRA FOLLA]

[COMEZO DA SEGUNDA FOLLA. NON SE CORRESPONDE COA PRIMEIRA] injusta de grandes figuras españolas. Pita Romero pudo haber sido un candidato extraparlamentario apto para ocupar la presidencia de la Junta de Galicia de no serlo García Sabell o Piñeiro. En cuanto a esa estupidez de Augusto Assía de que el galleguismo no puede ser más que conservador prueba su mala fé e ignorancia. El galleguismo en su rama más numerosa, nació del hundimiento de la primera República con el nombre de regionalismo y lo componían republicanos federales. Al anteponer el problema vamos a decir de la libertad de Galicia, hubo una tregua con los procedentes del carlismo, sabiendo que triunfada esa libertad con la autonomía el P.G. se dividiría en otros en consonancia con los ideales económicos, políticos y sociales del c/u. Esto fue hasta vísperas de la guerra civil en que se separaron del P.G. los elementos de derecha, pues la inmensa mayoría votó en asamblea su entrada en el Frente Popular que no fue precisamente de derechas como sabe A. A.
No, no me envían el periódico. Quizá supongan, creo que tienen razón, que se trata de una generosidad que no será retribuida.
Estoy ya empezando a trabajar. Tengo bastantes encargos para este año en cuanto a grabados. En Mayo inauguro una exposición en Rosario, y, en septiembre expongo en Buenos Aires. Esto es todo. Recibid Chelo, tus hijos y las nietas y desde luego tú, un gran abrazo de:

[Seoane]


1976-10-04
Carta de Cuadrado a Luís e Maruxa Seoane. 1976
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e co membrete:] ENTURSA / HOTEL DE LOS REYES CATÓLICOS / PLAZA DE ESPAÑA, 1-TELÉF. 58 22 00-CABLE: HOSTAL / SANTIAGO DE COMPOSTELA (ESPAÑA) / TELEX:86004 HRCS E.

Transcripción da Carta de Cuadrado a Luís e Maruxa Seoane. 1976 en 04/10/1976

Santiago de Compostela, 4 de octubre de 1976

Luis y Maruja:

No podía ni debía escribir antes. Ya estoy “jubilado”. Un bastón, una boina y pasear por la Alameda.
Tenías razón: Todo difícil. Difícil lo de antes. Fácil lo de hoy. El Congreso Mundial de la Emigración fue una necesaria experiencia. Todo quedó en cenizas. El Centro Gallego liquidó todo, pero dejó una mala semilla que costó trabajo eliminarla.
Lo inesperado es que gané dinero. Mis conferencias están bien pagadas. Era necesario, pues, mi mujer e hijos lo pasaron muy mal. Camy me dice que tú, que vosotros fuisteis admirables con ella. Gracias.
He dado muchas conferencias y me las pagan a 10.000 pesetas. La más emocionante fue la de Rianxo, presentado por Carmen Dieste. Acto inolvidable.
Rescaté tres retratos tuyos, uno de Colmeiro, y otros dos de Souto y Maside. Lo demás fue quemado o robado. Salgo pronto para Buenos Aires. Y necesito de vuestro consejo, pues me ofrecen vivir en España. Hay que estudiarlo. Vivo entre viudas y huérfanos. Y viejos recuerdos. Santiago ya no es mi Santiago. Tengo proposiciones para unas cien conferencias en las 4 provincias. Pero no tengo tiempo, pues Camy anda con dificultades. A Lorenzo lo vi muy poco.

Gracias por vuestra ayuda a mi mujer e hijos. Os saluda, recuerda y quiere.

Arturo

[Manuscrito na parte superior:] Isaac, Pío y Mincho, Admirables. Lueiro, amigo infatigable.


1976-10-15
Carta de Seoane a Palmás. 1976
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1976 en 15/10/1976


Buenos Aires, 15 de octubre de 1976

Sr. Ricardo Palmás
Londres

Querido Palmás:

Recibí su carta del 18 de agosto, que nos alegró mucho y estos días recibirá usted una monografía sobre mi pintura que hizo Squirru para una colección sobre arte, que dudo perdure, pues nada aquí lleva camino de ser regularmente permanente en el orden cultural. Tuve carta de Lorenzo Varela, parecía contento, y, en los últimos días otra de Cuadrado que fue como delegado de la Federación a un congreso de emigración gallega, y consiguió, al paso, el retiro como jefe de negociado que fue del ayuntamiento de Santiago. Gana dinero pronunciando conferencias y regresará pronto, según dice, pues tiene aquí a su mujer y dos hijos. Estoy de acuerdo con lo que dice sobre el problema español. También tengo yo miedo de participar en Galicia en luchas en las que no creo y de asistir con mi presencia a decisiones planteadas queriendo que tome partido. De todas maneras aceptaría la proposición de Beiras. La Universidad, creo, pasa por un gran momento y su inquietud está pesando mucho en España. Por otra parte no acepto que España sea un país más desarrollado que Argentina. Este es un país, igual que aquel, con regiones desarrolladas, aparte la capital y el gran Buenos Aires, con un desarrollo cultural al menos superior al de muchas capitales del mundo, desde luego a Madrid, y regiones subdesarrolladas. Campesinos españoles viven en la prehistoria, o casi en ella, igual que los elementos indígenas del norte o del oeste argentino. Esto ocurre también en muchas partes de Europa. Por otra parte los campesinos vivieron igualmente con muchos siglos de atraso en toda Europa. Todo cambió en algunas partes en lo que va de siglo. Estúdiese a los campesinos alemanes, ingleses o franceses de 1900 aproximadamente. Ahora mismo las condiciones de vida campesinas de algunas zonas en los países que se tienen por más adelantados. No hay que olvidar que el televisor y los electrodomésticos significan confort, igualmente el automóvil, y no desarrollo. Creo que nos veremos en Galicia o en Londres, pues calculamos pasar unos días en esa ciudad, quizás en la próxima primavera europea, si para entonces queda primavera o las estaciones del año vuelven a corresponderse con los meses. Aquí sobreviviendo. Trabajo. Expongo. Expuse con mucho éxito en Tucumán donde hay una minoría cultural sorprendente y dejaré antes de marcharme una exposición en Art Gallery y otra en Mar del Plata, en la Galería Cassará. Esto es todo. Espero noticias de los santos. Un gran abrazo de Maruja y mío para usted a quien deseamos ver:

[Seoane]


1977-07-03
Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1977
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]

Transcripción da Carta de Alvajar a Luís e Maruxa Seoane. 1977 en 03/07/1977

Ginebra, 3 de julio de 1977

Queridos Maruja y Luis:

Recibí con mucha alegría la carta de Luis, porque hacía mucho tiempo que no sabía ni dónde estabais.
Os haré una brevísima descripción de mi vida, para teneros un poco al tanto. Desde hace cosa de un año que no paro. Primeramente, fui a Manila, a una conferencia del Grupo de los 77 (países insuficientemente desarrollados), preparatoria del cuarto período de sesiones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Luego (claro está que en todos los intervalos he seguido trabajando en las Naciones Unidas, sin un solo día de reposo, desde el día mismo del regreso) estuve en Kenya, en Nairobi, para ese período de sesiones. Luego vuelta a trabajar en Ginebra; luego, aprovechando mis vacaciones, para no perder contacto durante tanto tiempo con la Unesco, vuelta a Nairobi (aquí trabajamos en combinación con el Satélite Sinfonía) a la Conferencia General de la Unesco; vuelta a las Naciones Unidas a Ginebra, sin un solo día de intervalo; luego que las Naciones Unidas necesitan que vaya a Viena a la Conferencia sobre la sucesión de Estados en materia de tratados, de plenipotenciarios, para lo cual hicieron un extrañísimo arreglo administrativo que les permitió “despacharme” a Viena y traerme de vuelta para que continuara mi contrato aquí, que se dio por interrumpido y no cortado. Renuncio a contaros lo que me pareció Viena y lo que me pareció Austria, por falta de tiempo. Ya hablaré de cosas gratas en otra. Aproveché (era la primera vez que iba a Viena) para saludar a viejos compañeros que son ahora jefes en el Organismo Internacional de Energía Atómica, en la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial y en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Vuelta a Ginebra a las Naciones Unidas. En vísperas de mi salida para Viena llegó a Ginebra mi sobrina Marta, que tuvo que adelantar su viaje a causa de mi salida para Viena se adelantó en un día, y tuvo la suerte de que le ofrecieran en las Naciones Unidas un pequeño contrato de tres meses, como guía trilingüe, que le convenía mucho. Arréglalo todo, déjala instalada, y sola con su primer trabajo, que es bastante difícil. Vuelvo: que le prologan el contrato y que la asistenta me deja plantada de la noche a la mañana. Desde entonces friego, lavo, plancho, cocino, etc., porque Marta viene muy cansada y tiene que seguir estudiando en casa. Al mismo tiempo, la oficina Internacional del Trabajo me pide que les traduzca un libro. No puedo decir que no, por razones largas de explicar. Ya lo he hecho, levantándome a la una de la noche para trabajar, con dos horas de sueño, y con un trabajo en las Naciones Unidas durante el día verdaderamente agotador, porque lo que se está viendo este año no se ha visto nunca. Tengo forzosamente que cortar mi contrato (cuestiones de reglamento de personal) por un mes, en septiembre, y pensaba que podría tomar vacaciones. Imposible. Primeramente, cabe la posibilidad de que la tomen a Marta más permanentemente, pero no se sabrá hasta finales de agosto, de modo que tendremos que estar pendientes de eso. Segundo, el Organismo de Energía Atómica me mandó ya hace más de un mes un contrato por dos semanas para su Conferencia de Viena, y voy a ir (última semana de septiembre y primera de octubre). Lo mandó con tanta anticipación para estar seguro de que no decía que no a último momento. Por otra parte, el BIT me ha pedido que en septiembre les traduzca uno de sus manuales de educación obrera (que ni han tenido tiempo de decirme de qué trata, que lo mismo puede ser de contabilidad que medicina de trabajo) de 400 páginas, y tampoco puedo decir que no, de modo que me pasaré los días que me quedan libres trabajando 14 o 16 horas por día. Quieren que les traduzca otro a mi vuelta de Viena, e inmediatamente, pero es algo más corto. Me traje de Viena documentación sobre el Organismo de Energía Atómica, porque hace años que no trabajo en eso y hay muchas cosas nuevas, y aún no he tenido tiempo de leer un solo papel. Llevo tres meses sin poder leer más que el periódico. Además, por recomendación del jefe de la División Lingüística de la Oficina Internacional del Trabajo, me llamaron el otro día de la sección de asistencia técnica porque quieren iniciar un nuevo procedimiento de trabajo, que aún están discutiendo, para ver si a partir de octubre o algo así me puedo ocupar de los informes de la Organización sobre los programas de asistencia técnica para América Latina, trabajo que puede consistir en poner en castellano claro los informes de los expertos o en estudiarse expedientes de más de un metro de alto porque la Organización duda de la veracidad de los informes, lo cual significa que hay que hacer el informe. Será un trabajo que estará mal pagado, por comparación con el tiempo que va a llevar, pero les he dicho que en principio sí, porque es un trabajo que me interesa. Claro está que tendré que hacerlo en casa, después de la oficina, y calculan que cada informe lleva, por lo menos, 120 horas de trabajo. Pero esto todavía no está decidido, porque andan discutiendo internamente cuestiones de dinero.
He llegado en estos últimos tiempos a un grado tal de cansancio que a veces me encierro en la cocina y me pongo a llorar, de fatiga. He empezado a tomar un medicamento contra el surmenage que parece ir bien. No es el trabajo lo que me cansa, sino la dichosa casa, porque me hace daño ese tipo de movimientos y me ponen tan enferma que no puedo ni andar por la calle, de mareos y de vértigos. Estaba mucho mejor, porque he descubierto lo que me pasa y estaba tratando de no hacer las cosas que me ponen peor, pero con esta situación de la asistenta retrocedo a pasos de gigante y vuelvo a sentirme muy mal. No se resolverá hasta finales de agosto, y me pregunto si voy a poder aguantar hasta allá. Pero se trata del porvenir de mi sobrina y hay que resistir. La situación temporaria en que está no nos permite alquilar un estudio para ella, porque es muy corto su contrato y no se lo alquilan. Ahora estoy aprovechando que la han dejado libre este fin de semana para que fuera a Normandía en un viaje relámpago, al casamiento del hermano de su novio, para escribiros y escribirle a mi hermano, que hacía seis meses que no le escribía, y como he terminado el libro del BIT para ver si (aunque os parezca mentira) me puedo bañar como Dios manda, y no en cinco segundos, y echarle una mirada al Newsweek de hace tres meses, que lo llevo atrasado. Lo más probable es que sea hoy el único día de vacaciones que tenga, si se le pueden llamar vacaciones a preparar la comida para mañana y planchar ropa, que ayer fue el primer día que hemos visto aquí el sol, aunque no se sabe cuánto va a durar.
Estando en Viena, me enteré por Le Monde del asesinato de dos amigos en Buenos Aires y por el Herald Tribune International de la muerte de Policho Córdova Iturbara. No pude escribirle a Carmen en ese momento porque no tenía allí su dirección. Le escribí al volver a Ginebra. Con quien estoy en relativo contacto es con Clement Moreau. Hace cosa de un año me enteré de que estaban aquí. Nelly hace psiquiatría infantil en Saint Gall, de donde ella es, y Yup tiene cursos en St. Gall y pasa el resto de la semana en Zurich, porque colabora en varias revistas y hace no sé qué otras cosas. Han vuelto a publicar el libro de dibujos sobre Hitler que le costó la nacionalidad, y están preparando un libro de 300 grabados de él, que llevará un largo estudio de Fritz, el escritor suizo que es muy amigo de él y que lo admira mucho. Ha venido a Ginebra (yo no estaba en ninguna de esas ocasiones) para la preparación de algunas obras de Brecht que han puesto aquí. Desde hace un año cambiamos breves cartas y a veces nos hablamos por teléfono, pero todavía no me ha sido posible ir a ver a Nelly y a Tina, su hija, porque las cosas se complican, y ya dice Yup que está bien eso del amor platónico, pero que a ver si nos vemos.
¿Qué está haciendo Luis y cómo estáis vosotros? ¿Y los amigos? Mi hermano está ahora establecido en Tabeayo. Como hace siglos que no le puedo escribir a Quiroga, hacedme el favor de darles a él y a Aida un fuerte abrazo de mi parte.

Cien para vosotros.

Amparo


1978-04-05
Carta de Seoane a Dónega. 1978
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Dónega. 1978 en 05/04/1978

Buenos Aires, 5 de Abril de 1978

Sr. D. Marino Dónega
A Coruña

Querido Dónega:

Recibimos a tua carta do 7 de Marzal. Enchéunos de contento o recibila, e de ter noticias vosas e de algúns amigos. Nos estamos preguiceiros para escribir cartas e xa matinamos con ledicia nas respostas que recibiremos con novas noticias. Alegréime moito do ingreso dos novos académicos, pois os tres, por distintas razóns, merecen a designación. Tiven noticias da designación de Rosón para Presidente da Xunta de Galicia e perdín xa calquer clase de fe no porvir desta. Sempre pensei que os parlamentarios galegos, por moi romos que fosen, serían capaces de xunguirse para designar unha persoalidade do seu país. García Sabell ou Ramón Piñeiro tiñan de ser, ó meu xuicio, os candidatos mais claros, entre os poucos que pode contar a Galicia de hoxe, con unha conducta de moitos anos ao servicio dos ideales galeguistas. Alegreime tamén da noticia de que de vez en cando ves a Dieste, tan xenerosamente comunicativo do seu grande talento e intuición. Cando chegou a Buenos Aires deslumbróu ao público dunha sociedade cultural de aqueles anos, polo 1939 ou 1940, coas suas conferencias encol de Velázquez e Edgar Poe. O análisis da pintura de un e o desmiuzamento de técnica narrativa de Poe, foi extraordinaria. Causou sorpresa, como anos mais tarde a que pronuncióu encol da laboura das Misións Pedagóxicas durante os anos da República. Dieste é un dos mais grandes exemplos do inxenio galego, e, tamén o é da disipación dese talento en conversas con amigos e tertulias. Moita xente débelle moito. Moitos que hoxe trunfan en Madrid ou en México, ou en Buenos Aires. Un dos seus grandes méritos é a xenerosidade. Estimulóu a moita xente para que escribisen ou pintasen. Débenlle moito os pintores, mais tamén bastante os escritores dos que foi amigo.

De Isaac non sei nada dende fai un mes aproximadamente. Debe estar moi ocupado. Eu estou matinando publicar unha nova revista semestral, Cuco Rei que siga a de seis páxinas feita xa fai moito.

Cóntame do viaxe a Salamanca e dime si pode haber convivencia en España de culturas.

Unha gran aperta para Fernanda, Milagro e Fernando, e para tí de Maruxa e miña:


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaCabanas, ConstantinoPeña, Marina de laCañas, PilarMurguía, ManuelValcárcel, MarcosDíaz Pardo, IsaacCarro García, XesúsCastelao, Faraldo, AntolínBouza Brey, FermínPiñeiro, RamónLence-Santar, EduardoCaneiro, HoracioCastro Gerpe, BlancaDieste, RafaelOtero Pedrayo, RamónLapa, Manuel RodriguesGonzález López, EmilioPicasso, PabloVarela, LorenzoMartín, ElenaGonzalez, MalenaVillares, RamónGarcía-Sabell, DomingoArias “Mimina”, CarmenRisco, VicenteMartínez López, RamónScheimberg, SimónCarballo Calero, RicardoFraguas, AntonioBarreiro Fernández, Xosé RamónGonzález, FlorFalcini, LuísLorenzo Fernández, XaquínSofovich, BernardoPayró, JulioCunqueiro, ÁlvaroTomé, AlbaPortela Silva, ErmelindoVillar Ponte, AntónFernández del Riego, FranciscoParga Pondal, IsidroPaz-Andrade, ValentínGonzález García-Paz, SebastiánNúñez Meneses, PabloCastro, Rosalía deFilgueira Valverde, XoséCabeza de León, Salvador Temáticas: GalegoProxectorvídeoSecundarioFondos de Radio Nacional de España en GalicialiteraturaUniversitarioÁlbum de Galiciapolítica Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. historia contemporáneaartesprensa escritaartes visuaishistoria medievaletnografíaemigraciónentrevistarelixiónespazos artísticosautores/asnacionalismopatrimonioarqueoloxíaxeografíasocioloxíahistoria antigahistoria modernaasuntos particularestradiciónHistoria. XeografíaLingua. Literaturafiloloxía e lingüísticaantropoloxíaArquivística, biblioteconomía e documentaciónmedios de comunicaciónCamiño de Santiagofiloloxía galego-portuguesaciencias económicas e empresariaisciencia política e da administraciónColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoaneÁlbum Nóshistoria e institucións económicasmigraciónsAgora. Conferencias e conversas no CCGnacionalismo galegoArtes plásticas, deseño, música, danza e deportelinguaantropoloxía socialGuerra Civil española (1936-1939)

Warning: Unknown: 2 result set(s) not freed. Use mysql_free_result to free result sets which were requested using mysql_query() in Unknown on line 0