| 1962-11-06 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa e correccións manuscritas]
Transcripción da Carta de Muñoz Manzano a Luís e Maruxa Seoane. 1962 en 06/11/1962
Rianjo, 6 de noviembre, 1962
Muy queridos Maruja y Luis:
¿Cuántos meses van ya desde que recibimos vuestra última carta? ¿Cuántos, pues, aguantando las ganas de escribiros? ¿Y por qué, entonces, no lo hemos hecho? (Estoy usando el plural sin consultar con Rafael, pero creo que puedo usarlo). La única explicación verdadera en este caso –cosas accidentales aparte– es que se va aplazando el hacerlo por la esperanza de que habrá un momento propicio, en que se tendrá el humor adecuado y más claro lo que se quisiera decir. Pero resulta que en las actuales circunstancias, personales, nacionales, e internacionales, si se deja transcurrir más tiempo, lo único que se logra es que se acreciente la complejidad de lo que podría ser tema de comunicación o de comentario.
Así pues, hoy, abandonado todo propósito de cargar muchas cosas en el barquito de esta carta, voy a limitarme a que os lleve como carga fundamental la seguridad de nuestro –si es posible– acrecentado afecto, y después, al acaso, las noticias y comentarios que vayan viniendo, en el orden que se presenten...
Recuerdo que dije en Buenos Aires: “Estaremos, por lo menos, un año en España. Las impresiones de la primera temporada seguramente son demasiado optimistas; después debe haber una reacción, quizá demasiado pesimista, y hay que esperar un tiempo más para tener una opinión un poco equilibrada de cómo son ahora las gentes de España y cómo es la vida española”. Acerté aproximadamente en la valoración temporal de las dos primeras fases; pero no en la de la última. Resulta que no basta un año: parece que es necesaria la vida. Un extranjero puede entender las coas más pronto, quizá no en profundidad, pero sí en un esquema útil; pero yo, con mi pequeña cabeza, fracaso irremediablemente, porque el sentir –sobre todo ese sentir colectivo que rodea y envuelve y modifica el sentir personal– el sentir no me deja pensar. Aquí, en España, no puedo pensar sobre España. A veces me rebelo un poco de ser más pueblo de lo que realmente quisiera, por un instinto de regateo, de no hacer total e incondicional entrega de sí. Hemos pasado muchos años fuera; somos –queramos o no– extraños a muchas cosas; sentimos nosotros esa extrañeza y sentimos que, en cierta medida, la sienten los demás. Gustaría entonces –y no creo que por simple egoísmo– disfrutar de las cosas buenas: la maravilla de sentirse en el propio estupendo país, con su naturaleza, con sus gentes, y con las obras de los que nos precedieron; y también sufrir las aciagas: las muertes, naturales o por accidente, las desgracias en que no interviene el hombre como animal político. Pero, se quiera o no, hay que sentir también otras muchas cosas, que pertenecen a un tejido en que tienes que renunciar –para no ser injusto– a mantener tus fronteras entre bien y mal, y encomendarte a tu brújula intuitiva. La mía es muy fina, y así y todo –o quizá por eso– hay veces que oscila, como entre dos Nortes.
Bueno, no divaguemos. En una carta reciente –y después de varios meses de incomunicación desde que estuvieron aquí en febrero– nos pregunta Barbudo: “¿Seguís estando contento de haber vuelto a España? No le hemos contestado todavía, y no hemos hablado del asunto, pero la respuesta es: sí. Es decir, si ahora, después de haber vivido aquí, nos encontrásemos de nuevo en Buenos Aires –y aun descontando lo que haya empeorado la situación argentina desde entonces– volveríamos a hacer nuestros equipajes para venirnos a ser felices o desgraciados, según cuadre. Y conste que echamos mucho de menos Buenos Aires, y que nos encantaría ser ricos para poder ir de visita frecuente.
Desde luego, a los pocos meses de estar aquí (nosotros llegamos a Rianjo coincidiendo con una época de gran prosperidad) vimos claramente que Magdalena tenía, en general, mucha razón. Entre otros males, España, país de buenos artesanos, está decayendo en ese sentido rápidamente. De Rianjo es una sangría continua hacia Holanda, Alemaña, Bilbao. Excelentes artesanos se van de marineros, y cada vez se labran menos tierras y peor. De momento traen dinero, se hace su casita o arreglan la vieja y hay una prosperidad como de lotería; pero las tareas y oficios fundamentales desmejoran en cantidad y calidad de mes en mes. Nosotros, simplemente, no hemos podido conseguir en todo el verano que nos arreglen a fondo el tejado de la casa. Lo que se ve por aquí es una mezcla rarísima de prosperidad y pobreza, de progreso y de rutina, de capacidad personal y escaso rendimiento, de inteligencia y dispersión.
A los pocos meses de haber venido –todavía en luna de miel con el país y con las gentes– un episodio de orden particular y doméstico nos afectó de un modo que podría parecer desproporcionado (prueba de que para nosotros no era sólo particular y doméstico o no lo era superficialmente). Me refiero a la injustificada marcha del matrimonio que había estado al cuidado de Olegarita y de la casa; gentes a las que creíamos fundamentalmente buenas y fieles y a las que considerábamos como de familia. El desconcierto que nos produjo su comportamiento fue muy doloroso, porque venía a ser una especie de demostración de que se nos consideraba como intrusos: por mucho afecto y consideración que mostrásemos veníamos a ocupar un sitio que ya otros consideraban como suyo. Y esto que sucedía en la propia casa, se adivinaba entonces como amenazando en torno.
*
Han pasado unos días y he perdido la pista de lo que quería decir. Me parece que lo último lo había traído especialmente a cuento para explicar nuestra prolongada permanencia en Rianjo. Como tuve que encargarme de la casa y del cuidado de Olegarita, a quien de ninguna manera queríamos dejar en manos extrañas sin tantear primero hasta dar con alguien de plena confianza, tuvimos que quedarnos aquí en Rianjo, sin poner casa en Madrid. (Creo que lo intentaremos en enero, aunque nos intimida un poco la merma de nuestros ingresos por la baja del peso argentino). Esa ha sido también la causa de que no hayamos entrado en relación más frecuente y directa con el ambiente intelectual español. Hemos hecho una vida un poco retirada, que es a lo que tendemos si no hay especiales solicitaciones de fuera. En muchos aspectos, pues, no tenemos experiencia. ¿Es eso beneficioso o perjudicial? No sé. En otros tenemos una experiencia rica y honda, no fácilmente comunicable quizá, pero que no es pesimista.
Bueno, mejor es que salga esta carta tan aplazada otra vez. Ya Rafael os dice cuánto nos gustaron los hermosos libros de Unamuno y Lorca y cómo nos hemos alegrado del premio Palanza para Luis. También nos alegramos mucho –en otro origen de cosas– de las mejoras de Ranelagh. ¿Cómo os va en el nuevo y espacioso departamento?
Escribidnos. No os venguéis.
Saludos a todos los amigos, sin olvidar al ingeniero Díaz, aunque no nos visitó por segunda vez como había prometido. Para vosotros, con muchas felicitaciones, un fuerte abrazo de
Carmen
[Manuscrito:] Que se consideren nombrados todos los buenos amigos, pues a todos los tengo muy en el recuerdo.
|
| 1962-11-06 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa]
Transcripción da Carta de Dieste a Luís e Maruxa Seoane. 1962 en 06/11/1962
Rianjo, 6 de noviembre, 1962
Queridos Luis y Maruja:
Sin noticias precisas, pero atenidos a un cálculo razonable, os suponemos ya instalados en el nuevo departamento. Estuvieron por aquí Prada y el ingeniero Díaz –éste con las hermosas ediciones de Lorca y Unamuno– y, si mal no recuerdo, algo dijeron de mudanza. También Virginia, aunque no muy segura, y creo que también Lala en alguna carta de hace tiempo.
Hemos sabido de la prolongada huelga de correos y algún amigo navegante nos dijo –lo oiría en un bar de Buenos Aires– que hay aproximadamente un millón de cartas atrasadas y sin repartir. Unas sin repartir ahí, presumo, y otras sin enviar el resto del mundo. Entre éstas pudiera ser que hubiese alguna vuestra o de algún amigo, con vuestra nueva dirección. Como no nos fiamos de la antigua, van estas líneas por mediación de Lala.
Prada y el ingeniero Díaz os habrán dado ya noticias nuestras. Nada importante o decisivo. Pequeños rasgos de ambiente, ánimo, etc., que habrán completado un poco la impresión general que intentábamos daros en cartas anteriores. Hay cosas, sin embargo, que sólo podríamos concretar en diálogo, irreductibles a expresión esquemática, sutiles, huidizas, y que son las que más importaría poder comunicaros. Quizá no es indispensable, pues estuvisteis por aquí...
Este verano tuvimos en Rianjo a los hermanos de Carmen, con parte de sus respectivas familias. Visitas breves y en dos tandas. Enseguida llegó Eladio, que estuvo aquí unos veinte días. Poco después, mi hermano Antonio con su hijo Antonio; y a esta visita sucedió la de Esther, pero de esta vez no en Rianjo, sino en Madrid, adonde nos citó desde Nueva York, pues a punto de regresar a Montevideo en avión, había resuelto hacerlo con escala en España para encontrarse con nosotros. También estuvo aquí, en casa, Colmeiro. Y otro día Souto. ¡Ah! Faltaban por mencionar Barbudo y Ángela, que estuvieron aquí alrededor de una semana, antes de los hermanos de Carmen, y se fueron maravillados y con proyectos de retorno y hasta de relativo afincamiento, hablando de hacer por estas riberas una casa en cuanto junten los dólares. ¿Qué más? ¡Gabriel anuncia ahora su llegada de un momento a otro!
Con Eladio hicimos unas cuantas excursiones. Sería importante que hablaseis con él. Como era de esperar, vio con perfecta lucidez, y con amor directo, natural, impremeditado, los valores de España y singularmente de Galicia, en la cual acabó por reconocer no sólo la tierra de sus abuelos, sino la suya personalísima. Como ya supondréis, se volvían así más misteriosos y entrañables para él –más asistidos de fundamentos y responsabilidades– sus firmísimos vínculos con la Banda Oriental. Descubrir y sentir las clases de valores a que él se refería es sentirse, también, preocupado y consternado por todo lo que los amenaza... Resulta, pues, que se fue de aquí muy entusiasmado y, al mismo tiempo, con muy graves problemas que ya no tendrá más remedio que ayudarnos a resolver.
Esther estuvo muy animosa. Como sólo pensaba estar dos o tres días en Madrid, no vino a Galicia. Luego sintiéndose muy a gusto en España, se fue dilatando el plazo. A última hora estuvo a punto de resolverse a venir; pero optó finalmente por volver ahora a Montevideo –pensando ante todo en Alfredo–, para venir los dos sin prisa el año próximo. Tiene ya en orden, presto para editar, un espléndido libro de poemas. Se fue de aquí con la intención de encomendarlo a Losada y muy feliz con la posibilidad de que Luis tuviese alguna parte en la decoración o en la vigilancia. Con rasgo ingenuo, debo deciros que espera mucho de nuestra recomendación en tal sentido. Os la recomendamos, pues, de todo corazón, aun pensando que su influencia directa sería suficiente. Quizá os haya escrito ya sobre el particular y también –contando de todos modos con vuestra mediación– al mismo Losada.
Mientras os escribo, llega una carta de Mimina por la cual nos enteramos de que Isaac está en el Castro. Anuncian que vendrán a buscarnos.
Con el ingeniero Díaz y luego con Prada estuvimos viendo los grabados del Llanto de Lorca y de la selección del Diario de Unamuno. Quizá os hayan comunicado en términos generales algo de la magnífica impresión que nos causaron. Después los vimos más despacio, adentrándonos en sus finuras gráficas y de alusión poética. Los del Llanto valen para mí como una sutilísima exégesis de Lorca, como un vivo retrato de su poesía –hecho, naturalmente, a la luz del bellísimo poema. En adelante, cuando se estudie a Lorca, convendrá tenerlos en cuenta... Los del Diario cumplen en gran medida análoga función respecto a Unamuno, pero aquí el retrato se ve como intrincado por las luces oblicuas de un espejo roto. Probablemente a causa de la índole del texto. De todos modos, el efecto de conjunto –una vez lograda la síntesis con un poco de atención– es para mí interesantísimo.
Tuve que suspender ayer esta carta porque la llenaba de estornudos. Me alcanzó la racha de constipados que anda por ahí. Ya estoy casi bien; pero tengo que concluir a toda prisa porque acaba de llegar un telegrama de Gabriel, según el cual estará en Santiago con el primer avión. Nos hablará por teléfono. No sabemos si iremos a buscarlo o si le daremos instrucciones para que se venga solo. En cualquier caso, es inminente su llegada y con ella –al menos por unos días– la crisis de mis actividades epistolares que tan formalito y empezando por vosotros me había propuesto reanudar. Vaya, pues, en estilo telegráfico algo de lo que quedaba por decir.
Está hace tiempo en manos del censor, si no ha pasado a la imprenta sin nuevas noticias de la primera edición y algunos otros, entre ellos los que hallé de aquellas fechas en El Pueblo Gallego. Hice una cuidadosa revisión, unificando con algunos toques y con el orden oportuno la atmósfera general del libro. Mencioné, hablando con del Riego, tu proyecto de ilustrarlo, pero sin insistir en la cuestión por no estar seguro de que estuvieses ahora en buena coyuntura –tiempo, tranquilidad, etc.– para hacerlo a gusto. Sospecho que para abreviar acudirán como de costumbre a Xoán Ledo.
Recibí –el año pasado– unas simpáticas líneas de Sabsay y señora, escritas desde Canarias. Les contesté, y unos meses después, por Navidad les escribí de nuevo brevemente. No me pareció oportuno en aquel momento preguntar nada a Sabsay sobre el libro de ensayos que dejé en sus manos. Y como la situación argentina –que afectará, supongo, a las editoriales– no da señales de mejoría, no sé bien que hacer. ¿Querrías tú preguntarle algo? Él me había hablado de Taurus, con cuyas gentes parecía tener relaciones –no sé bien si amistosas o también financieras–, brindándose, si no entendí mal, a encauzar por ese lado el asunto si ahí surgían dificultades o dilaciones excesivas. Esperaré para escribirle a conocer la impresión que recibas del diálogo con él.
Asistí en Madrid a la apertura de la exposición de Souto. El efecto de conjunto era de gran esplendor. Figuraban ya algunas cosas pintadas en Galicia, un tanto improvisadas, pero que ya atestiguan, por sus valores de gracia y simpatía humana, el saludable efecto del retorno.
Acaba de llegar una carta de Lala. Nos da muy alegremente la noticia de que le ha sido otorgado a Luis con toda justicia el premio Palanza. Apenas necesitamos decir cuánto lo celebramos. Con todo el entusiasmo de esta noticia y el cariño de siempre, os abrazan Carmen y
Rafael
Saludos nostálgicos a Lala y Laxeiro, Lorenzo y Marika, Antonio y Mireya (si están por ahí), los Scheimberg...
|
| 1962-12-17 |
|
Ver
Transcripción da Carta de Seoane a Díaz Pardo. 1962 en 17/12/1962
Buenos Aires, 17 de diciembre de 1962
Sr. D. Isaac Díaz Pardo
El Castro
Querido Isaac:
Recibí tus cartas de evocaciones magdalenianas y es posible que tengas razón de querer volver si quieres escapar de la historia y del mundo actual. Nada más tranquilo y mortal que Magdalena, aún por hacer y con mucho suelo a su alrededor jamás pisado por nadie. Nosotros en cambio proyectamos nuestro viaje para febrero o principios de marzo hacia Suiza primero y luego a España. Estamos arreglando nuestros asuntos en ésta y ya ni siquiera nos conmueven los “planteamientos” que se suceden y los remiendos económicos que se proyectan. Quisiéramos verte en Suiza o España mejor que aquí. Nuestra primera salida es por diez meses o un año, no sabemos bien. Tampoco sé bien que es lo que puedo hacer en este tiempo, pero trataré de hacer algo. Sobre todo me gustaría mucho trabajar en algo útil a Galicia de donde no tuve más noticias que las cartas últimas de Carmen y Dieste, aparte de la tuyas. Deseamos salir de aquí. Esto se torna cada vez más irrespirable y no existen posibilidades de cambio. Naturalmente es el paraíso de los pagarés y de los cheques a cobrar con plazos diferidos. Nadie o casi nadie paga. Supongo que tendrás noticias de la extensión de la crisis. Pero dejemos esto. ¿Qué fue de las noticias de Galicia que prometiste mandarme? Supongo que habrás tenido tiempo para ocuparte de enviarlas. De todas maneras si tienes algún rato libre durante el mes que viene envíame algunas que pueden utilizarse en la radio. La única que llegó que la de que la Academia designó miembro correspondiente a Víctor Luís Molinari. Felicita a los académicos que encuentres. Es una gran noticia que revela una finísima percepción de esa corporación de lo que ocurre y se hace en Buenos Aires. Ya eran académicos además de Molinari, Estévez, Villar y Cándido González. Prueba además la prodigalidad de que son capaces.
Estos días salieron los libros de Neruda y Alberti ilustrados por mí y creo que resultan más importantes que los de Unamuno y Lorca. Me gustaría que los viésemos juntos. ¿Cuáles son tus planes? ¿Cómo está Mimina y los niños? Por lo de pronto quiero que recibáis Mimina y tú, de Maruja y míos, nuestros abrazos y felicidades en las próximas fiestas y entrada del año próximo. Ojalá sea un buen año para todos el de 1963. Si es posible que nos encontremos ahí, en El Castro, todos juntos. Mientras tanto recibe un fuerte abrazo de tu amigo:
Seoane
|
| 1962-12-27 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Dieste e Muñoz Manzano. 1962 en 27/12/1962
Buenos Aires, 27 de Diciembre de 1962
Queridos Rafael y Carmen:
Recibimos hace un mes aproximadamente las cartas que nos enviásteis desde Rianjo y El Castro después de un largo silencio que comenzaba a inquietarnos, y al que no debió ser ajeno el correo de aquí, pues, parece, que no debió llegaros una carta nuestra de marzo o abril con la nueva dirección. Las últimas noticias que teníamos de vosotros, muy poco anteriores a estas cartas de ahora, nos la trajeron el ingeniero Díaz y Prada y unos jóvenes que os visitaron en esa, pero ninguno llegó a darnos una versión de cual era vuestro ánimo. El ingeniero Díaz fué el más explícito y exacto en su juicio y los jóvenes los más cuidadosos de conservar la anécdota de su visita. Pero todos ellos llegaron encantados de vosotros y de Rianjo. Ahora, hace unos diez días, nos llegó la nueva edición de Dos arquivos do trasno con una tapa y dibujos que me gustaron mucho de Xohan Ledo. Del libro ampliado y corregido no he de decirte nada más que tus cuentos, en su belleza y misterio metafísico, resultan como precursores de los de Ray Bradbury, el norteamericano que presentó Borges hace algunos años aquí, pero sin la angustia desesperada de éste y sin lo que éste tiene de Maine Reyd, de película del oeste para transmitirnos su versión de la conquista de otros planetas. Tus conquistas son de otro tipo, de planetas interiores, los que todos llevamos dentro de nosotros, y están, además, construídos y narrados magistralmente. Creo que pasados tantos años continúan siendo de una gran novedad y ejemplares en la literatura peninsular, no solo gallega. Prescinde de este juicio, si tu quieres, pero quiero que sepas que me encantó volver a leer este libro con los añadidos que no conocía o no recordaba y pienso que ese encanto y lección lo habrán experimentado los nuevos lectores y que ha de ser útil a los jóvenes escritores de Galicia. Por mi parte hice numerosos grabados e ilustré, nuevamente para Losada y con las mismas características de los libros de Unamuno y Lorca, La insepulta de Paita, un nuevo poema de Neruda dedicado a la amante de Bolívar, y Sobre los Angeles, de Alberti. Creo que estos dos son superiores a los anteriores. Hice tambien algún mural nuevo pintado y uno de canto rodado que resultó muy curioso. Asimismo hice unos veinte o treinta cuadros al óleo. Ahora, con el estreno de todos estos años, es posible que me encuentre en condiciones de poder empezar a crear algo muy propio y distinto. Me falta regresar al mar de Galicia y a Europa. En marzo, como primer paso, vamos a Suíza, esta vez estaremos dos o tres meses en Ginebra y luego pensamos irnos a España, sin más vueltas, primero por ocho meses o algo más antes de decidir nada definitivo con respecto a Buenos Aires. Lala y Laxeiro tambien preparan su viaje. Laxeiro ha pintado nuevos cuadros muy buenos arriesgándose en conquistar nuevas expresiones por el color, e hizo algunos dibujos espléndidos, de una mayor riqueza gráfica. Varela trabaja en una audición radial que él fundó hace muy pocas semanas dedicada a crítica literaria y artística y a información sobre cuestiones culturales. Nos reunimos casi cada semana los seis y siempre os recordamos. Nuestras conversaciones actuales están sin embargo dedicadas más que a ningún otro tema a la actualidad argentina, cada vez más desastrosa en su política y economía. Se producen numerosas quiebras diariamente, muchas industrias están paralizadas: textiles, metalurgia, construcción, barrios enteros y poblaciones del gran Buenos Aires padecen por falta de energía eléctrica y de agua y en el comercio todo pretende venderse a crédito. A la crisis económica hay que añadirle los numerosos pronunciamientos y la desorientación política sin que nadie vea una salida clara. Existen brotes de nacionalismo agresivo y antisemitismo. Ese es el panorama sintético de Buenos Aires de fines de 1962. Baltar viene de vez en cuando desde San Juan con el fin sobre todo de cobrar atrasos en los sueldos.
Hablé con Sabsay, él va a escribirte sobre tu libro, me dijo que en estos días. Olvidaba deciros que hoy embarca para España Maruja Mallo. Estuvo en casa para despedirse y va con muchos proyectos de trabajo. Su teléfono, por si queréis verla en Madrid, es: 2-258644.
Creo que os transmití bastantes noticias. Escribidnos y decidnos cuando debemos hacerlo nosotros a Madrid y a que dirección. De Díaz Pardo sabemos que regresa en la primera quincena del mes que viene. No lo comprendo.
Recibid los dos un gran abrazo de Maruja y mío y el deseo de que paséis un feliz fin de año:
[Seoane]
|
| 1963-01-12 |
|
Ver [Carta mecanografada con firma autógrafa co membrete:] V. Paz-Andrade / Abogado / Policarpo Sanz, 22. Tel. 1562 /Vigo
Transcripción da Carta de Paz Andrade a Seoane. 1963 en 12/01/1963
12
enero
1963
Sr. D. Luis Seoane López
Montevideo, 1985, piso 13, Dtº 61
BUENOS AIRES
Querido Luis:
Nos ha producido una viva satisfacción tu carta del 23. No necesitas formular excusas, porque todos sabemos el abrumador trabajo que pesa sobre ti, como sobre tantos otros encadenados a la angustia del tiempo que pasa, con una celeridad anuladora.
Sería una gran suerte para Galicia y para nosotros, que se lograra la posibilidad de retenerte definitivamente. El proyecto de fundar una gran editora en Galicia, lo estimo viable. Días pasados, con ocasión de acompañar a Orense, al donador del premio “Galicia”, que se entregó a Vicente Risco, el tema volvió a ser motivo de conversación. Feliciano Barrera, el mecenas a quien me refiero, y Manuel G. Cerezales, el actual Director de Faro de Vigo, casado con Carmen Laforet como sabes, eran los otros interlocutores.
Barrera tiene una posición económica muy fuerte, y se halla implicado en negocios de gran envergadura. Es hombre de extracción humilde, surgido en una aldea de Ponteareas, que siente atracción por la economía y la mejora social de Galicia. Parece dispuesto a apoyar o fundar una empresa cultural, abierta al exterior, propicia a canalizar los valores gallegos.
Procuraré continuar en contacto con estos elementos, especialmente para cercionarme bien de que no les mueve cualquier finalidad política, o cuando menos partidista. De cualquier modo, juzgo viable la posibilidad de llegar a algo. Creo que Álvaro Gil, bien emplazado en el mundo financiero, y con un espíritu sensible y abierto, podría ser un elemento importante en la tarea.
Te felicito cordialmente por el premio “Palanza”, así como tendría que hacerlo por tantos otros motivos. Conozco el libro de Lorca, que recibí oportunamente, y que me produjo una viva satisfacción, no solo por los estupendos grabados que has incorporado a la obra, como también porque el nombre de Federico, el tuyo y el de Gonzalo Losada quedarán en la historia de la cultura ligados en una forma tan gentil y justiciera.
Gonzalo Losada me anunció también el envío del libro de Unamuno, y ahora el de Alberti. No he recibido el de D. Miguel, ni conozco el de Pablo Neruda, que sigue produciendo como un gigante. Del homenaje a Alberti he tenido noticias por Blanco Amor, que dentro de unos días debe llegar a Madrid.
Tocas en tu carta un tema que me interesa vivamente, me refiero a las viejas artesanías descuidadas, que están esperando unas manos nuevas para cobrar vida otra vez. He visto en Atenas y especialmente en Roma, piezas elaboradas en los países del Danubio y más al Norte, verdaderamente extraordinarias.
Una vieja predicación mía, en relación con las fábricas de cerámica de aquí, Pontesa y Álvarez, que pertenecen al mismo dueño, pudieran fructificar en forma interesante. Se trata de fábricas de gran producción, que han expuesto recientemente en Hanover. Se encuentran, como yo le había vaticinado, en la inferioridad de la falta de originalidad en la decoración y modelaje, y comenzaron a preocuparse por adquirir elementos técnicos, a base de artistas gallegos. Sería muy importante que pudiera llegarse a orientar en un sentido de mayor nobleza artística y mayor autenticidad una fabricación en gran escala, como la que aquí se ha emprendido en este ramo.
Isaac con su familia estuvo recientemente almorzando con nosotros. Supongo que ya habrá aterrizado en Magdalenta. De Dieste, pocas noticias. Es una lástima que no colabore asiduamente en los periódicos gallegos, a pesar de que ha sido invitado con insistencia, según me dicen. Supongo que estará preparando en el rincón natal alguna obra importante.
Con motivo del acto a que antes me he referido, estuve un momento con Risco. Le encontré al pie de la camilla, arrebujado en una butaca, mas esquelético que en su anterior apariencia, pero con vivacidad de espíritu. Los médicos están inquietos, porque de vez en cuando el sistema circulatorio hace crisis y es necesario apelar a remedios heroicos para restablecerle. Es posible, aunque muy difícil, que remonte la claudicación actual.
Espero que nos informéis más concretamente sobre vuestro viaje y punto de aterrizaje en Europa.
Pilar, que pasó últimamente una temporada poco satisfactoria, se encuentra ahora bastante mejorada. Os envía, lo mismo que Alfonso, sus más encendidos afectos, que harás presente a Maruja con los míos.
Recibe el más cordial abrazo de tu siempre incondicional amigo,
Valentín
|
| 1964-01-27 |
|
Ver [Carta manuscrita]
Transcripción da Carta de Alvajar a Seoane. 1964 en 27/01/1964
Ginebra, 27 de enero de
¡1964, ay!
Querida Marujiña:
En este momento recibo tu carta, y no me lo creerás, pero “ayer” por la noche pensé: “A Maruja se le debe de estar terminando el Té Midros , y te iba a escribir preguntándote si lo necesitabas y querías que te lo mandase o si tenías hasta tu “hipotético” paso por aquí, que todos deseamos.
Como me interrumpieron, sigo hoy, día 29. Ya te compré el té, que tuve que encargar porque, como ya sabes, no suelen tener cajas de las grandes. Hoy me lo han dado y mañana saldrá. Te lo mandaré por avión. ¿Cómo no me lo dijiste antes? ¡Eres más tonta...! Va por avión, no por la prisa, sino porque es más conveniente y más seguro. No quitaré la caja, si no hay inconvenientes en el correo, porque va más protegido, y si realmente pasa un kilo el contenido sólo con el papel de embalar pasa y tienes lo mismo que llenar formularios para que pase por los servicios de aduana, así que no se gana nada. No me mandes los 23 francos con que me amenazas, en primer lugar, porque no son 23 francos sino mucho menos y, en segundo lugar, porque es más el trabajo que te daría a ti que me daría a mí que lo que vale la cosa. Además, no habiendo en España cambio libre, no creo que te vendan francos y, verdaderamente, Maruja, sé sensata: no vale la pena. Como no veo muestras de que aparezcáis por aquí, te digo “desde ya” que, siendo probable que en todas las cosas que tenéis que arreglar en Buenos Aires os gastéis más tiempo del que vez desearíais, me recuerdas por anticipado que te lo siga mandando de manera que no te falte nunca. Ya sabes que no me cuesta nada hacerlo, mientras siga aquí, y aunque me vaya a París, siempre se lo podré encargar a alguien.
¿Venís o no venís? Ya me han traído casi todos los muebles del dormitorio y tenéis una cama de un metro cuarenta, que supongo que os bastará. Ya os he dicho que el sofá de la sala es también cama o puede serlo y que yo tendré sitio.
Hace unos días llamó por teléfono una amiga vuestra para saber de vosotros. Me dijo su nombre, pero ya sabes lo que te pasa con los nombres que te sueltan de repente: que los entiendes mal y los olvidas pronto. Por la voz, estoy casi segura de que era aquella chica que os llamaba de Juterlaken , y el propio hecho de haberme llamado lo confirma. Dijo que se iba pronto para Buenos Aires y que si no llegabais casi en unos días ya no tendría oportunidad de veros. Le di las noticias, un poco vagas, vuestras (me refiero a vuestros proyectos) que por entonces tenía.
Me alegro muchísimo de que lo de Bandi haya sido una equivocación. No recuerdo si la noticia de la muerte de Cholo os la di yo misma o no, porque en esos días estaba bastante mal. Lo que tuve era pasajero aunque muy doloroso y, muerto el perro se acabó la rabia. Quiero decir que son esas cosas como las gripes y tal, que una vez que se van las olvidas y no las puedes llamar enfermedades serias, aunque te joroban de mala manera durante unos días. Dicen, sin embargo, que pueden requerir una intervención quirúrgica, y en otros casos, se pueden reproducir varias veces con unos días de intervalo. No me ha hecho ninguna de esas dos formas. Y ya es la tercera vez que me pasa. ¡Santa Penitencia, ora pro nobis!
¡Os envidio, malvados gallegos! Eu ben quixera ter unha leiriña, botar unha parolada co meu amigo Carrê na súa casa do Ponte do Pasaxe e aínda un sono na praya de Santa Cristina. Pero son deseos momentáneos, es morriña pura, que casi me enfermó en Buenos Aires, un sentimiento vegetal, si así se puede decir, de árbol desarraigado. La verdad es que no quiero ir a España, y cuando digo “no quiero” no hablo con la cabeza, sino con las ganas. Más aún, quiero no ir. No solamente por las razones que cualquiera que no fuerais vosotros supondría. La única forma de expresar mi manera de sentir es esa, que no es muy explicativa ni muy matizada: “quiero no ir”. Lo cual no quiere decir, etc., etc.
El otro día recibí una carta que dice textualmente: “Conocí a Maruja. ¡Hermosa mujer, vive Dios!” Y agrega luego que, dicho sea sin malos pensamientos de ninguna clase, sólo “por amor” de admiración, en lo que coincido. Es de Quiroga, el padrino de mi hermano, a quien yo quiero tanto y que ahora está en Ecuador, me dice también que le fue imposible ir a la inauguración de la exposición de Luis (supongo que la de La Coruña) por un impedimento que surgió a último momento, y que lamentándolo, tuvo que irse sin veros de nuevo.
Luis: ¿No me podrías mandar los catálogos o lo que sea de tus exposiciones en España?
Y ambos a dos: ¿No me podríais dar vuestra nueva dirección en Buenos Aires, que no la tengo? Esto en previsión de que no paséis por aquí.
No olvidéis que si vais a París no tenéis más que avisar, o no avisar. Tienen las llaves de mi casa mi hermano Javier y mi cuñadísima, Mary Castelo, que viven en 17, Quai aux Fleurs, Paris IV, y siendo vosotros mi necesidad hay de prevenirlos. Obrad con toda confianza y seguridad. Y que esos queridos tontos os calienten la casa, etc., etc.
Por si os vais directamente y no tenéis tiempo o ganas para escribir:
Cariños a los amigos, y si veis a Arturo, un gran abrazo y que escriba:
Mandadme vuestra dirección; que Maruja me avise para que le mande una tonelada de Té Midrós, y aquí estoy “para lo que queráis mandar”.
Ojalá vinierais. Si tardáis algún tiempo, ya os mandaré fotografías, no mías (líbreme Dios) sino del departamento. No sé si os he dicho que pedí una plaza que quedó vacante en la Unesco, pese a que ya llevo metidos en este apartamento, aunque parezca mentira, más de 16.000 francos. Como la han pedido muchos (París, je t´aime) no creo que me la den, sobre todo porque quieren que se traduzca del ruso y yo lo tengo bastante abandonado a causa del dichoso teatro, y luego porque desean “formación técnica o científica”, y resulta un poco feo decir que los documentos económicos o científicos de la Naciones Unidas me los daban a traducir a mí, porque los economistas y otros “titulados” lo hacían muy mal, y los trabajos de revisión y edición que estoy haciendo en el BIT me lo han casi impuesto porque hay una cantidad de publicaciones técnicas, pseudo científicos y económicos que con gran sorpresa para ellos corrijo, rehago, publico mucho mejor que los hombres que tienen allí para hacer eso, doctores de toda clase de cosas, pero que no saben traducir, no saben trabajar. Bueno, estoy hablando tonterías.
Escribí a Antonio Baltar con mucho retraso, porque esperaba tener datos más concretos, y me temo que con excesiva prolijidad. No sé si después de esa carta no me odiará, pero, como yo, cuando me vine de Buenos Aires, no había tenido ni siquiera la idea de que las organizaciones internacionales eran algo en donde no podía trabajar. Tengo un “despiste” no tan grande, pero sí despiste en los demás. Si está enfadado, por favor, “desenfadádmelo”, que tanto él como Mireya son dos seres “à aimer”, y yo, que no sé decirle a la gente que la quiero, cuando la quiero, meto mucho la pata.
Mil cariños. ¡Noticias! ¿Qué vais a hacer? ¿Venís o no venís? Bastan dos palabras y vuestra dirección en Buenos Aires. “And so, to supper and talk” como diría Samuel Pepys.
Me olvidaba de deciros, por si Núñez Bua sigue con su proyecto, que los muebles que he comprado ahora son de madera de teca, como los que tiene la Boutique Danoise que tanto le entró por el ojo. Que la casa que me los ha vendido, sin tener una tienda tan visible, sigue un poco el mismo procedimiento. Principalmente muebles, que se fabrican en la Suiza alemana; luego “algo” de lámparas, de adornos, de jarrones, de alfombras, de colchas, etc.; lo suficiente para ayudar al cliente con ideas, pero no como para competir con las casas que sólo venden una de esas cosas. Sé ahora también otros detalles que le podéis decir a Núñez Bua (en primer lugar, que de su ahijado “nunca más se supo” y que si sigue interesado en venir a Suiza, no tiene más que escribirme): la casa Altamira vende, por ejemplo, con el cuádruplo de su precio los mantos de Lorca que utilizan aquí como alfombras (y bien bonitos), una de las cuales nos prestaron (que utilizamos como mantel) cuando hicimos El mejor alcalde. Que casi todas las cosas que tiene esa casa son simples imitaciones (hablo de muebles); te lo demuestra que para esa misma obra nos prestaron (gracias a los buenos oficios de condesa de Cabarrús) cuatro o cinco “viejas” sillas, que a una, porque evidentemente en de madera “fresca”, se le rompió una pata, que yo, personalmente, aunque no era culpa mía, le dije a la gente del grupo que, costara lo que costara, yo pagaba la silla, y que esta gente de Altamira dijo que (al parecer la dueña o la encargada general) ya la arreglaría y que no tenía importancia... Amigos míos se han traído de Madrid imitaciones mucho mejores. No sé si recordaréis un mueble de esquina que salió en Las cartas boca abajo. Fue el único mueble de esquina que pudimos conseguir. No era absolutamente necesario, pero yo había montado los movimientos de la obra pensando en que un mueble de esquina era fácil de encontrar, y no. Y todo estaba prendido con alfileres y la gente que trabajaba en la obra estaba haciendo, durante todo el tiempo de los ensayos, dobles jornadas de trabajo, por una u otra razón. Mejor que cambiar movimientos era buscar el mueble. Bueno, pues el mueble, “soi–disant” español, tenía todas las apariencias de un mueble portugués y además “no iba”, pero no había otro. Pues, ese mueblecito de nada, que parecía hecho en cartón piedra, y no en madera, tenía como precio en Altamira 4.500 francos, si he de creer a Aída Cabarrús que mentir no miente, pero que, a veces, te dice y augura cosas que te hacen dudar de todo. Ella lo consiguió, y ella previno, puesto que o no nos hacen un seguro por esas cosas que tenemos en préstamo para el hecho o no sé qué otra dificultad hay.
A parte de eso, “he renunciado a las tablas”, como una vedette cualquiera. No me gusta hacer las cosas mal. Y no puedo ser el hombre orquesta. Si mi sueldo, por importante que sea, no me da con holgura para satisfacer las necesidades de otros, que tienen que ser satisfechas, tengo que renunciar a hacer “mal y en malas condiciones” una cosa que me gusta, para hacer otra que es necesaria hacer. No es sacrificio; no quiero ponerlo así. Siempre me ha jorobado eso tan español de “la intuición”, el, llamémosle talento personal. “Yo” estoy por los oficios, por el conocimiento lo más profundo posible de la profesión que uno ejerza, y no por “moralismo”, sino por placer. Sólo se gusta de lo que se conoce. Y cuanto más se lo conoce, tanto mejor.
Cuando me vine de Buenos Aires, quise hacer algo en París, seguir cursos de dirección escénica, etc., pero empecé a trabajar inmediatamente y ya no pude, porque me tuve que venir a Ginebra, ¡Qué se le va a hacer!
No dejéis de mandarme vuestra dirección en Buenos Aires ni de avisarme si queréis algo.
Mil cariños.
Amparo
|
| 1968-04-19 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Azcoaga. 1968 en 19/04/1968
Buenos Aires, 19 de Abril de 1968
Sr. D. Enrique Azcoaga
Madrid
Mi querido amigo:
Te debo carta desde que llegué hace ya muchos meses, cinco o seis, y te debo noticias de aquí, no sé muchas que puedan interesarte. Buenos Aires continúa creciendo, crece el número de sus galerías de arte, de su comercio, de sus “torres”, de sus artistas, etc., crece y uno no acaba de comprender cual es el fenómeno de este crecimiento. Galerías se han abierto algunas nuevas, Art Galery International1, un piso fabuloso en Florida entre Viamonte y Tucumán, donde, de acuerdo con Bonino, haré una exposición retrospectiva de aproximadamente 110 óleos en el mes de Julio. La de Perla Figari, la mujer de Nagel, que abrió una muy bien presentada y espaciosa en la calle Maipú casi frente a Bonino, dedicada exclusivamente a dibujo y grabado, donde expondré grabados en Agosto y luego una pequeña de Makarius el fotógrafo, tambien dedicada a grabados, donde expondré estarcidos el mes próximo. Se abrieron otras diez o doce entre 1967 y lo que transmitió de este año que evito citarte. Asimismo Olejaveska compró la de Pissarro y entró en el gremio de los “marchands”. Aparte de estas noticias generales, otras de índole personal. Preparo un tomo de dibujos de café, hay muchos de Madrid, Retratos furtivos, hechos en las mesas de café y dos pequeños álbumes ilustrando con grabados de madera dos cuentos de Kafka, El buitre y Un suceso cotidiano. En Galicia saldrá el de las cabezas de cafés hechas allí, Retratos desguello, es decir, de reojo y en octubre seguramente, estaré de vuelta en España. En Bonn la exposición mía de grabados que se cerró el 7 de este mes, estaba abierta desde el 5 de marzo, constituyó, según parece, un acontecimiento. Estas son mis noticias personales. Pero ahora te escribo por otra cuestión. Se trata de un informe que me pidieron para el Centro Editor de América Latina, compuesto por la gente salida de EUDEBA, sobre una lista de posibles autores para pequeñas biografías de las siguientes personalidades literarias españolas: A. Machado, Valle Inclán, P. Baroja, M. de Unamuno, García Lorca, R. Alberti, Aleixandre, J. R. Jiménez, Luis Cernuda, Pérez Galdós, Juan Maragall y Rosalía de Castro. Es decir sobre doce españoles estudiados en su vida y obra por otros doce escritores españoles. Quisiera que te incluyeses tu en alguna de ellas, Alberti, por ejemplo, e hicieras lo mismo con Marcial Suárez, Unamuno o Rosalía, o el que fuese. Creo que son algo más breves que la francesa Ecrivains de toujours de las Editions du Seuil, pero de un carácter parecido con un gran tiraje. Esto es muy urgente y pienso que muy importante. Envíame nombres y direcciones para que escriban directamente. Mejor es que tu hagas la lista sin que los posibles autores se enteren. Los libros de C.E.A.L. se están vendiendo mucho, es en este momento seguramente la editorial que más vende. Establecerían contacto con cada autor, así me informaron.
Sin más hoy, recibe para María, tus hijos y tú el fuerte abrazo de:
[Seoane]
1. O nome correcto é Art Gallery International.
|
| 1978-11-08 |
|
Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Palmás. 1978 en 08/11/1978
Buenos Aires, 8 de noviembre de 1978
Sr. Ricardo Palmás
Londres
Benquerido Palmás:
Recibín a sua de fai mais de un mes e fun demorando en contestala por razóns que vostede pode supoñer, traballo, o 9 deste mes, mañán, inaugúrase a quinta mostra de obras miñas, e que supón sempre un enredo, e as preocupacións polo retorno definitivo dentro de un ano e medio ou dous a Galicia. Agora imos irmos en febreiro por dez ou doce meses, mais, anticipándonos ó viaxe a que me referín, teño que poñer en orden os cadros que debo levar, a parte da miña biblioteca que deixo á miña sobriña que rematará o ano que ven Letras, eu separo os libros de arte, cerca de dous mil, pra donar á Biblioteca da sección Historia de Arte da Facultade de Letras de Santiago. Despréndome de todolos libros de arte, somentes me quedarei cuns poucos, e representan unha fortuna. Quedo cos catálogos que máis me interesan e os obsequios.
Da BBC non me escribiron pedíndome os dereitos, mais pode vostede comprometerse a que utilicen o meu dibuxo como queiran. Pode asegurar que os artistas galegos podemos chegar a pagar para que nos publiquen. Endexamais cobramos nada. Eu autorízoo a vostede para que dispoña dese dibuxo de que fala.
Interésame moito o catálogo da exposición de pintura portuguesa. Agradézollo. A exposición miña en Londres foi no mes de setembro de 1949, na “Twenty Brook Street”, unha galería que estaba, matino que xa non existe, no 20 Brook Street, que dirixía un señor Harold Rubin. Penso que se inaugurou a mediados de setembro, ou o 12 ou 13, e rematouse pola primeira quincena de Outubro. Intervíu na inauguración recitando poemas de Lorca unha actriz, chamábase Jill Balcon, e era filla de un productor ou director de cine. Gostaríame saber dela, si aínda vive, tiña moito cariño a España. O Sr. Rubin, director da Galería, estaba empeñado en que intervise na inauguración tamén un guitarrista, e quedouse moi sorprendido cando dixen que de intervir alguén tiña de ser un gaiteiro. En canto ás notas a BBC lémbrome de duas, unha de Plácido Castro, creo, e outra de Rafael Dieste.
Unha agarimosa aperta de Maruxa e miña:
[Seoane]
|