| 1967-02-11 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Azcoaga. 1967 en 11/02/1967
[Manuscrito:] Para Azcoaga: reportaje
[Manuscrito:] Madrid. 11-II-67
El arte mural contribuye a la arquitectura. Esto es algo de lo que siempre se habló mucho, por lo menos en lo que va de siglo, y no se hizo demasiado. Se hicieron en todas partes de América y Europa congresos y coloquios sobre arte mural e integración de las artes, pero parecen haber servido de muy poco. Los arquitectos y constructores en general, a la hora de los proyectos, parecen olvidarse de las hermosas teorías sostenidas por ellos referentes a integración de las artes y en el mejor de los casos cuentan con el pintor y el escultor a último momento como recurso para resolver el problema de un vestíbulo, de una pared. Sin embargo el escultor y el pintor debieran estar presentes desde el comienzo mismo, cuando se pergeñan los anteproyectos. De esto se quejaron, hace mucho, Leger y Henry Moore, artistas con vocación de muralistas y que en este género realizaron grandes obras. Por mi parte asistí como espontáneo curioso a un congreso de integración de las artes que se celebró en Londres en 1949, donde intervenían Herbert Read y Henry Moore y donde se repitieron, con los mismo[s] argumentos que se habían dicho en un congreso anterior de París, en el que intervino Le Corbussier, no recuerdo si provocado por éste, y se dijeron más tarde en otros congresos. El pintor y el escultor, los dos o uno de ellos al menos, deben estudiar con el arquitecto los problemas de arte mural, de ornamento, desde el comienzo mismo del proyecto. En muchas etapas de la obra puede surgir la posibilidad de intervención del artista y la naturaleza que rodea al solar y la luz pueden ser ayudantes importantes de su labor. Otra cuestión es encargar la obra a último momento para una pared o un espacio que, en los comienzos, no se había pensado utilizar con ninguna obra de arte. Sobre fue publiqué un ensayo en la Revista de la Universidad de Buenos Aires hace unos tres o cuatro años. Lo escribí a solicitud de su director, José Luis Romero, y valido de la experiencia propia luego de haber hecho numerosos murales con distintos procedimientos. Porque, otra cuestión es ésta, la de los procedimientos a usarse. No se trata de pintura y escultura sino de la utilización de otras artesanías como se hizo en distintas épocas, pero sobre todo con el manierismo y el barroco, las más brillantes, a mi juicio, en la Edad Moderna. Y como se había hecho antes, en Egipto, en Grecia, con el románico y con el gótico. El pintor y el escultor estuvieron presentes orientando al constructor cuando no existían verdaderas especialidades tituladas para la erección de un edificio. En Méjico y en España, he visto verdaderas “herejías” de “desintegración de las artes”, palacios y monasterios que constituyen importantísimas obras arquitectónicas donde el pintor no fue capaz de respetar la arquitectura en su afán de expresarse únicamente como pintor, de acuerdo a temas y no relaciones formales. Tambien he visto como arquitectos, verdaderamente irresponsables en éstas cuestiones, encargan murales a pintores de caballete, a ilustradores, para realizar una pared y así se pueden ver numerosos disparates que en lugar de acrecentar la belleza en las ciudades, la disminuyen. La obra mural debe respetar el edificio y la naturaleza que lo rodea. Hay que volver, además, como en la Edad Media, a trabajar con los materiales. En esa edad el Maestro, el arquitecto, tenía unas ideas generales que expresaba en geometría, luego los artesanos humanizaban contribuyendo con su arte e iniciativa, las obras monumentales. Se trabajaba más con la intuición y se sabía que un edificio se enseña y se pueden conceder títulos, como una ciencia, pero que nadie puede enseñar a nadie a ser artista. Sobre éstos expresó razonamientos muy hondos el gran arquitecto Wright, que nunca quiso enseñar. Pienso, pues, que hay que integrar las artes en arquitectura uniendo intuiciones y despojándose arquitectos y artistas de los títulos para poder colaborar.
[Seoane]
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| 1969-03-26 |
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Ver [Carta mecanografada co membrete:] CERÁMICAS DEL CASTRO, LTDA. / OSEDO-LA CORUÑA / TELÉFONO 23 de Sada.
Transcripción da Carta de Seoane a Payró. 1969 en 26/03/1969
El Castro, 26 de marzo de 1969
Sr. Julio E. Payró
Buenos Aires
Mi querido amigo:
Me alegro mucho que le hubiese gustado Homaxe a un paxaro, hecho en una madera de Guinea que encontré en Asturias y en recuerdo de un hornero de Ranelagh. Desde entonces trabajé bastante, hice algunos óleos, unas cuantas figuras de porcelana talladas en yeso y tres cabezas: Valle Inclán, Unamuno y Castelao, para jarras, unas jarras bastante más grandes que las de los personajes medievales que usted conoce y casi del tamaño natural de las cabezas, y para iniciar una iconografía peninsular de escritores y políticos y artistas de nuestro tiempo, desde luego heterodoxos. Esto es un proyecto que es posible no pueda realizar. De Cataluña me gustaría hacer Maragall y Companys, éste entregado por Laval, fué ejecutando en Montjuich descalzo, a petición propia, para sentir en sus pies la tierra de su país. Esta es la única manera que tenemos de vengarnos los seres pacíficos, fijando en el recuerdo de las maldades que cometieron quienes no soportan la diferencia de ideas. Hice tambien para Coímbra, para un teatro universitario que dirige por contrato un gran director catalán, Ricart Salvat, los bocetos para ocho decorados, 25 figurines y 23 caretas, para una obra de Castelao. Es una colaboración catalano-gallego-portuguesa. Están ocurriendo cosas notables de las que hablaremos. Ediciones en los cuatro idiomas de España: catalán, gallego, vasco y castellano, y, tanto en uno como en otro país, excluyendo, por miopía, las editoriales madrileñas. Yo debo hacer cuando regrese a Buenos Aires para enviar desde ahí, un grabado en madera para la traducción gallega de un gran poeta catalán actual, Salvador Espriú, del que se editará una obra para una edición cuatrilingüe. Todo esto conseguido por influencia popular, porque los pueblos nunca dejaron de ser lo que fueron y confiaron siempre en el futuro. Pero ya charlaremos de todo esto algún día de comienzos de mayo que nos reunamos con José Luis Romero, sabio en estas cuestiones, y González Lanuza que las comprende muy bien.
Hasta entonces un gran abrazo a todos los Romero, los Giangrande, Maya, si la ven de vez en cuando, y otro grande para Silvia, María Inés y usted de Maruja y mío:
[Seoane]
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| 1971-07-10 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Rafael e Emma Lifschitz. 1971 en 10/07/1971
Buenos Aires, 10 de Julio de 1971
Queridos Emma y Rafael:
Acabamos de recibir una noticia que nos afectó mucho, la del fallecimiento de Payró. Ayer nos llamó por teléfono desde Hamburgo Tomás Negri* para decírnosla y no dejamos de pensar en ella. Payró era muy amigo nuestro. Escribió sobre mí alguna de las páginas que más agradezco y pienso que fue una gran personalidad en la Argentina actual y en lengua española, pues era, no solamente un notable historiador de arte, sino también un gran crítico y un gran escritor. Fue, en verdad, un hombre extraordinario en ciertos aspectos, de amistad difícil, mucha gente sentía ante él una gran timidez, parecía una hombre adusto, frío, y era lo contrario; amaba su libertad como amaba la libertad de los demás y en política. Creo que su pérdida es grande para la vida intelectual de Buenos Aires. Además, de difícil sustitución. Romero Brest es inteligente, sabe mucha historia del arte, está informado, etc., pero le falta la seriedad y el rigor intelectual de Payró y, sobre todo, de la sensibilidad de Payró. Además, escogió hace años el peor de los caminos para quien se dedica a la crítica e historia del arte, adherirse al último movimiento artístico por banal y tonto que sea como si esto a su edad renovase las glándulas. El mundo de baratijas que se ofreció en los últimos años en la mayoría de las galerías de arte del mundo deslumbraron, o parecieron deslumbrar, a Romero Brest y esto le resta ecuanimidad para la historia y la crítica artística. Y ¿si no es Romero Brest quién puede sustituir a Payró, ocupar el lugar respetado que él ocupaba? De todas maneras, lo que uno siente es la ausencia para siempre del amigo, del hombre de humor tímido que lo hacía extraño, interesado por todas las cuestiones de la vida y capaz de grandes renuncias. Una personalidad para quien fue vital el diálogo y, en los últimos años, lo concretaba sobre todo con José Luis Romero y González Lanuza.
Yo estoy trabajando, quizás poco para lo que es habitual en mí, pero es posible que me haga falta un período así de lectura y descanso para volver a las andadas. De todas maneras, hice una cabeza de las grandes de Rosalía de Castro, la gran poeta gallega del siglo XIX y algunos objetos nuevos. Pienso hacer, quizás la comience en estos días, una cabeza de Casals, además de gran violoncelista un ejemplo de lealtad a unos ideales. También hicieron en Vigo con cinco estampas mías, cinco reproducciones en serigrafía que tienen mucho éxito. Con todo, extrañamos a los amigos de Buenos Aires y a Buenos Aires. Hemos estado en sitios distintos, algunos que no conocíamos de la costa gallega, en uno que se llama Caaveiro en los últimos días, con un monasterio medieval en ruinas en un paisaje montañoso de belleza inaudita, kilómetros de bosques de robles, avellanos y castaños, en el que hubiésemos deseado concentrar a nuestros amigos. Fue un monasterio, creo que de templarios, aquellos monjes guerreros y banqueros de la Edad Media y ahora, en ruinas, sólo queda como ejemplo de enclavamiento de un monasterio que debía sufrir en su aislamiento las asechanzas de los invasores vikingos y normandos, o de los piratas ingleses que se internaban cuando podían. Nos alegramos mucho de vuestra experiencia europea, de que el viaje hubiese resultado tan feliz y de la compañía de Esther y Lipa, tan extraordinarios amigos. El lunes vamos a esperar a Lázaro Goldstein que viene de París a pasar unos días con nosotros. Creo que vino a Europa a un congreso de ingenieros, según me pareció entenderle por teléfono, y estos días está por aquí Geno Díaz*, que estuvo con nosotros.
Nos sorprendió mucho la noticia del suicidio de Alberto Brodesky* ¿Qué motivos podía tener él para tomar esa determinación?
Escribir así, largo, con noticias como lo habéis hecho esta vez, no sabéis cuanto os lo agradecemos.
Un abrazo grande para los cuatro, Emma, Rafael, Carlos y Eduardo, y para todos los amigos a quienes iremos escribiendo, de Maruja y mío:
[Seoane]
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| 1977-04-13 |
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Ver [Carta mecanografada]
Transcripción da Carta de Seoane a Sofovich. 1977 en 13/04/1977
La Coruña, 13 de abril de 1977
Dr. Bernardo Sofovich
Buenos Aires
Querido Sofovich:
Nos alegramos mucho cuando nos habló por teléfono hace muy pocos días. Nadie contestó a las cartas que enviamos lo primeros días de febrero. Esperamos que haya sido por las vacaciones de verano y se decidan a hacerlo ahora. Necesitamos saber de todos los amigos. Tuvimos noticias del fallecimiento de J. L. Romero en el Japón, que nos produjo un gran dolor y también el de Audivert por una carta que nos envió la mujer de Pedro Bermejo, secretario de la embajada de España. Con uno y otro estuvimos unos días antes de venirnos. A Audivert le hice un prólogo para un libro suyo sobre la técnica del grabado a buril, que él me pidió se lo dejase utilizar como texto para una monografía, pues en ese prólogo estudiaba yo su labor y personalidad en relación con el grabado americano en general. Sentimos mucho el fallecimiento de quienes fueron dos grandes amigos nuestros y de quienes, como de todos los amigos, somos deudores de muchas horas gratas de nuestra vida.
Galicia está bellísima. La cantidad de lluvia de este año la convirtió en más rica en matices de verdes. Los frutales y arbustos comenzaron a florecer y el blanco y el amarillo se mezclan con esa gama que va desde el pálido verde limón hasta el oscuro verde gris. El cielo está gris y rosado al atardecer, y el mar, el que vemos desde la ventana, es también casi negro, tenebroso. Siempre que miro para él, pienso que es difícil pintar el mar sin caer en esa especie de praderas agitadas por el viento que constituye el de Courbet y la sabiduría de los japoneses al hacerlo sólo con grandes tonos sin matizar y expresando su movimiento con un muy hábil grafismo, o como en el caso de la ola de Hokusai. Terminé de hacer un álbum de grabados, Imaxens celtas, en madera de camelio, durísima, que me rompió alguna gubia y me hirió varias veces en los dedos que sostenían el taco, al resbalar la herramienta sobre su superficie. Puede ser curioso, pues la moneda celta y sus medallas surgieron imitando las monedas griegas, sobre todo una que representaba a Felipe de Macedonia y un auriga. A partir de esta moneda, casi copiada al principio, fueron esquematizándola, aumentando en ella sus símbolos, convirtiendo en casi signo la figura humana y los animales hasta convertirlas en abstracción. Resulta ser una de las más bellas aventuras estéticas del pasado. El tránsito del realismo a la abstracción duró, creo, tres siglos de la Prehistoria. Esta abstracción no constituyó, que se sepa, un lenguaje, ni tampoco un alfabeto. Este pueblo que adora la piedra, las montañas y el agua, imaginativo y supersticioso, proclive a la parapsicología, no conocía la escritura y transmitía oralmente sus fantasmas y leyendas que llegaron hasta nuestros días, tenía, en cambio, la pasión del ritmo, que es fundamental. Contrariamente al egipcio y al griego, que amaban el realismo y el naturalismo en arte, que humanizaban y bestializaban a sus dioses respetando el cuerpo humano y el de los animales, los celtas trataban de expresar solamente el ritmo que éstos le sugerían y el total en general de la naturaleza. Hicieron un arte simbólico y abstracto. Lo que hice yo fue seguir ese tránsito a través de 20 grabados. Pienso que puede ser interesante.
Por favor, escríbannos. Estamos deseosos de saber de ustedes y de los amigos. También si entre los proyectos de ustedes está el de hacer un viaje por Europa. Nos gustaría verlos aquí antes de nuestro regreso. Y ahora, un gran abrazo de Maruja y mío para usted, Elsa y Pablo.
[Seoane]
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