Persoa: Marcial Suárez

Persoa: Marcial Suárez [2]

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1976-08-08
Carta de Seoane a Varela. 1976
Ver [Carta mecanografada]

Transcripción da Carta de Seoane a Varela. 1976 en 08/08/1976



Buenos Aires, 8 de agosto de 1976

Sr. D. Lorenzo Varela
O Castro

Queridos Lorenzo y Marika:

Nos alegramos que tú, Lorenzo, hubieses comprobado una vez más después de tantos años de ausencia, una vida, que Galicia es hermosa y tú, Marika, que lo hubieses descubierto. Galicia es bellísima, pero los gallegos, entre los que me cuento, no pueden, ya lo sabemos, vivir en ella y los que pueden quedarse, se molestan unos a otros, se comprueba diariamente, como si no cupiesen. Nuestros jóvenes van a París a descubrir a Tomasello y para esto debían venir a Buenos Aires donde hay bastantes, o ir a New York a donde emigraron otros. Éste es un país que se distingue por su ingenio. Pero dejemos esto. No estamos en desacuerdo en que la capital gallega sea París, en esta ciudad quedan restos de gallegos del pasado que allí habitaron, Rodríguez del Padrón; fundadores como un Valladares que ayudó a la fundación de la Iglesia de San Germain de Prés, un banquero del XIX como Calzado y, en los comienzos de ese siglo, un cura gallego, José Fernández Caamaño, Monsieur Camagnó, que secundó al General Malet, jacobino, contra Napoleón y llegó a formar un Directorio de poca duración con otro sacerdote renegado. Tuvo que vivir más tarde en Londres de liberal exilado. Y en nuestro siglo hubo también bastantes gallegos, pero sólo destaco dos, la Bella Otero y María Casares. Tenemos, pues, te lo digo a ti, Varela, ciertos derechos a París sin olvidarnos de los antecedentes célticos comunes y de que Galicia se llamó por los peregrinos, la llama Rodríguez del Padrón, la pequeña Francia. Pero a París le faltan el mar y los Cantones. Rocas como o boi y a vaca donde naufragan barcos petroleros y peñas como la de As Ánimas cuya denominación lo dice todo, olvidándonos de los reyes y conquistadores que descubrieron esa patria de locos que es Irlanda, no tanto Francia, o si los hay en este país igualmente magníficos, son mayoría los muy cuerdos dueños de hoteles y pensiones y los chauvinistas de toda laya. Pero quizás tú esperes noticias de aquí. He estado varias veces con Girri y Barba-Azul Larralde, que os recuerdan lo mismo que Sofovich y los Pirosky, a quienes también vimos dos o tres veces y Bonino, que esta temporada está aquí, etc. Buenos Aires ha cambiado desde marzo. No te puedo explicar esto como quisiera, soy inútil para hacerlo, decirte en qué consiste el cambio. Pero sospecho que ahí estáis al tanto de todo. Yo leo a un portugués de fin de siglo, gran compañero y amigo de Eça de Queirós, Ramalho Ortigão, de quien tengo los XIV tomos de As farpas de espléndida prosa, de humor gallego, el fue un galego de O Porto, que se ríe igual de los inmensos pies de un cantante y de las españolas –sospecho que castellanas de 1880, que comen el pescado con faca– la llevan en la liga para algo, pienso yo, que de Castelar y Alfonso XII y de los reyes portugueses, del Emperador del Brasil y los obispos de su país. Escribe un portugués espléndido, ama a Baudelaire y a Nerval, que citas en tu carta, y se duele de su región miñota que produce emigrantes que se enriquecen en Brasil y hacen desde este país lo que pueden por su desgraciada tierra. Es un consuelo leer en estos días a escritores como Ramalho Ortigão y saber que siempre le queda a uno el arma de la ironía para defenderse de quien abusa de su poder físico o del poder en general.
Por mi parte, trabajo. Estoy exponiendo en Bonino con mucho éxito de crítica y público. ¡Cómo me hubiese gustado que estuvieseis aquí! La exposición creo que queda bien. Antes de ésta hice otra de grabados en una galería nueva que dirige Albino Fernández y está en Lavalle al 1500. Se abrieron nuevas galerías, pero se cerrarán otras al ser liberados los alquileres de departamentos y locales. Me queda una exposición en Rosario para septiembre y otra a final de año de óleos y acuarelas en Art Gallery –desde este mes galería Víctor Najmías–. Estoy pintando óleos de tamaño chico. Hice diez con tema de pájaros de 12 x 10 centímetros y otras diez cabezas de 18 x 18. Se me ocurrió después de la exposición de Berni donde los cuadros medían 4 x 4 metros o alrededor de estas medidas y ampliaba en grande lo que Otto Dix hizo en Berlín en 73 x 60 centímetros, por poner ejemplo de gran tamaño para este pintor social y dadaísta alemán. Los temas de Berni son los de las novelas por folletines o por entregas del XIX, sin la gracia, naturalmente, de Alejandro Dumas padre, o de Eugenio Sue. Ya no existen en el mundo los Juanitos Laguna o Ramona Montiel vistos con ojos tan cándidos y demagógicos, nada realistas.
Bueno, ésta es una carta que si no te dice demasiado es al menos larga. Esperamos el regreso de Cuadrado que supimos llegó sin voz a España, pero lo recobró enseguida, deshaciendo así el bello misterio de lo que no podía expresar. Un gran abrazo para los dos y para todos los amigos comunes. Me alegro que te hubiese gustado la compañía de los Suárez, Pilares, etc. Son grandes amigos.

Otro abrazo de:

[Seoane]


1978-11-28
Carta de Pilares a Luís e Maruxa Seoane. 1978
Ver [Carta manuscrita co membrete:] Manuel Pilares.

Transcripción da Carta de Pilares a Luís e Maruxa Seoane. 1978 en 28/11/1978

Madrid, 28 de noviembre del 78

Para Maruja y Luis Seoane
Buenos Aires

También fue una dolorosa y cruel sorpresa para nosotros, para cuantos tuvimos la suerte de conocerle. La noticia nos la dieron, a primeras horas del sábado, Inesita y Marcial...
Vosotros sabéis que, últimamente, ese gran hombre que era Lorenzo Varela solía beber bastante, aunque nadie le podía acusar de borracho. Yo, la última vez que lo vi fue en Sargadelos. Observé que, al igual que en ocasiones anteriores, parecía estar muy lejos de sí mismo, como si quisiera verse libre de los reproches que su inteligencia y su sentido mítico pudieran hacerle, como si pretendiera juzgarse con la liberalidad que suele dar la distancia, como si hubiera renunciado a regresar de un exilio aún más duro que el político y el sentimental. Y como si a pesar de lo claro de tus razones y lo equilibrado de su cerebro tuviera un supremo desdén para cuanto le obligara a trabajar. Era capaz de realizar grandes obras. Y como lo sabía, las daba por echar . Por eso, cuando me dijeron que atribuía a un catarro, a una gripe el cansancio físico que le obligó a consultar a Caldar sobre sus sofocos –y contra el diagnóstico de Caldar– renunció a dudar de la fortaleza de su corazón, y se negó a ser tratado del corazón; comprendí, disculpé y perdoné su última noche...
¡Querida Marujina, querido Luis! Vuestro amigo y hermano en tantísimas penas y alegrías, pasó esa noche sentado en un sillón, sin querer acostarse, mirándose desde todos sus años y todos sus pensamientos y todos sus sueños, escuchando los tenues, los lentos, los últimos latidos de su corazón. Su esposa había luchado por hospitalizarle. Pero él, él ¿cómo podía desconfiar de un corazón que siempre le había servido con tanta fidelidad? Y fue al amanecer cuando cedió, cuando el cerebro le dictó que pidiera una ambulancia. Y en la ambulancia falleció. Hubo que hacerle la autopsia. Fui a verle al depósito, en el siniestro caserón de las cercanías de Atocha, el domingo por la mañana. Allí estaba la dulce y bella Inesita, y un hijo de Marica...
El lunes, hacia las dos, le enterraron. No pude ir. Pilar me contó que estaban los amigos comunes, que Díaz Pardo –llegado en avión– compró una cámara para hacerle fotos... Todo muy triste, muy penosísimo...
Os escribo así porque pienso que es imposible que pueda causaros más dolor del que tenéis. Y porque temo que el veneno de la literatura pueda amargaros más. No he visto desde hace días a los Marciales. No quiero salir. No puedo borrar de mis pensamientos a ese hombre sentado en la última noche de su vida, y me lo imagino rebobinando sus recuerdos, en los que, sin duda alguna, vosotros ocupabais un preferente lugar, en los que tantos caminos, peripecias, estancia y huidas tuvieron señales indelebles de poemas, conversaciones, copas.
Por lo poco que le he podido tratar y por lo mucho que vosotros le habéis tenido, siento lo terrible que será vuestra pena. Porque la mía es y será profunda.
Perdonadme ahora. Sabéis que en la antigüedad se solía castigar ferozmente a los mensajeros que traían malas noticias. Yo he querido, egoístamente, cobardemente, llegar a vosotros después del telegrama fatal, de ese telegrama que nadie quería firmar jamás.
Es tarde, muy tarde, muy noche. Y estoy sentado en otro sillón, oyendo como late mi vivo corazón, en redoble por Lorenzo, por todos. Y estoy temiendo que vuestro perdón venga con lágrimas por mí. Porque ni las merezco, ni las quiero, aunque también las necesito, Marujina, Luis, hermanos del camino y de la posada

Abrazos.

Manuel Pilares

[Anexo.]

Entierro del poeta gallego Lorenzo Varela
Los restos mortales del poeta y crítico Lorenzo Varela, fallecido el pasado sábado en Madrid a consecuencia de un infarto de miocardio, recibieron ayer sepultura. El gran poeta gallego había regresado del exilio hace tres años. Celso Emilio Ferreiro y Varela eran las dos figuras cumbres de la poesía gallega contemporánea. Lorenzo Varela nació en La Habana, en enero de 1915. Estudió bachillerato en Lugo y luego vino a Madrid, donde se incorporó al movimiento de innovación poética y político de los primeros años de la República. Colaboró en la revista Pan, en el diario El Sol. Trabajó en Misiones Pedagógicas con Luis Cernuda y Antonio Sánchez Barbudo. Durante la guerra civil fue redactor-jefe de Claridad, órgano de las Juventudes Socialistas, y colaboró en la fundación de la revista Hora de España. Durante el exilio en México, y luego en Argentina, creó revistas y editoriales. Entre sus obras más importantes cabe señalar Torres de amor, Lonxe y Canción a Picasso. Fue un agudo crítico de arte en el periódico La Razón, de Buenos Aires. Con el gran pintor Luis Seoane crearon un grupo poético-político que influyó decisivamente en las nuevas generaciones gallegas.
El País, 28-XI-78


TERMOS CLAVE DO FONDO Persoas: Seoane, LuísSeoane, MaruxaCabanas, ConstantinoPeña, Marina de laCañas, PilarMurguía, ManuelValcárcel, MarcosDíaz Pardo, IsaacCarro García, XesúsCastelao, Faraldo, AntolínBouza Brey, FermínPiñeiro, RamónLence-Santar, EduardoCaneiro, HoracioCastro Gerpe, BlancaDieste, RafaelOtero Pedrayo, RamónLapa, Manuel RodriguesGonzález López, EmilioPicasso, PabloVarela, LorenzoMartín, ElenaGonzalez, MalenaVillares, RamónGarcía-Sabell, DomingoArias “Mimina”, CarmenRisco, VicenteMartínez López, RamónScheimberg, SimónCarballo Calero, RicardoFraguas, AntonioBarreiro Fernández, Xosé RamónGonzález, FlorFalcini, LuísLorenzo Fernández, XaquínSofovich, BernardoPayró, JulioCunqueiro, ÁlvaroTomé, AlbaPortela Silva, ErmelindoVillar Ponte, AntónFernández del Riego, FranciscoParga Pondal, IsidroPaz-Andrade, ValentínGonzález García-Paz, SebastiánNúñez Meneses, PabloCastro, Rosalía deFilgueira Valverde, XoséCabeza de León, Salvador Temáticas: GalegoProxectorvídeoSecundarioFondos de Radio Nacional de España en GalicialiteraturaUniversitarioÁlbum de Galiciapolítica Fondo: Luís Seoane depositado na Fundación Luís Seoane. historia contemporáneaartesprensa escritaartes visuaishistoria medievaletnografíaemigraciónentrevistarelixiónespazos artísticosautores/asnacionalismopatrimonioarqueoloxíaxeografíasocioloxíahistoria antigahistoria modernaasuntos particularestradiciónHistoria. XeografíaLingua. Literaturafiloloxía e lingüísticaantropoloxíaArquivística, biblioteconomía e documentaciónmedios de comunicaciónCamiño de Santiagofiloloxía galego-portuguesaciencias económicas e empresariaisciencia política e da administraciónColección: Isaac Díaz Pardo e Luís SeoaneÁlbum Nóshistoria e institucións económicasmigraciónsAgora. Conferencias e conversas no CCGnacionalismo galegoArtes plásticas, deseño, música, danza e deportelinguaantropoloxía socialGuerra Civil española (1936-1939)

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